viernes, 27 de noviembre de 2009

GLORIA FUERTES: Glorirrecuerdos


Gloria Fuertes y Moncho Otero en un bar, en cualquier bar, leyendo y cantando los poemas de Gloria.


En casa de Gloria(Foto de F. J. Arcenillas): Gloria Fuertes, Manuel López Azorín y Fernando Águila (1996-97)

Un año más sin Gloria Fuertes y uno más con su recuerdo. Su recuerdo, cuando rememoro tiempos pasados, juntos, en su casa, en un bar, en alguna lectura...

En su casa porque en el rincón, junto a la mesa camilla, con un güisqui para aliviar la sequedad producida de tanto hablar de esto, lo otro y lo de más allá,volaba el tiempo, desde su piso séptimo,como vuelan los gorriones cuando descienden en picado, toman su miga de pan del balcón y desaparecen sin que te des cuenta. Así surgió este poema que le escribí una mañana (de tantas) que fui a verla con el periodista Fernando Águila y el fotógrafo Francisco Javier Arcenillas porque querían hacer una entrevista sobre la poeta.

En casa de Gloria Fuertes: Gloria y Fernando a mi lado / junto a una mesa camilla./ Frente a los tres: Arcenilla / (la ese se la he quitado / por cuestiones de rimado)/ haciendo fotografías./ ¡Ay Gloria, cómo reías!/ Tú, Fernando, ensimismado / y Arcenillas apostado / capta instantes de alegría.
Este es uno de los muchos versos que le hice a Gloria, para divertirnos, para pasarlo bien, en un momento determinado.

En el bar, en cualquier mesa. Gloria no era de barra, le gustaba sentarse junto a un güisqui y algún amigo para hablar de esto y lo otro y lo de más allá y, entre esto y lo otro, contar algún chiste, soltar algún comentario socarrón, hablar con seriedad, reírse de sí misma,reírnos de nosotros, leer algunos versos, contar un chascarrillo, apurar otro güisqui y no darnos ni cuenta que entrábamos con sol, salíamos con luna y el tiempo (que no existe) nos cerraba las pestañas, escondía los taxis y en la noche estrellada, que apenas se veía por todas las farolas que quieren ocultarla con su luz de ciudad y sus luces de anuncio, nos íbamos a casa (cada uno a la suya). Cuántos recuerdos. Al poco de morir escribí estas tres liras:

Tres liras asonantes para Gloria Fuertes: 1) Queridísima Gloria:/ mujer de verso en pecho (te decías). / Y contabas historias / -del alma te nacían- / sacándolas al aire de la vida. 2) Con humor, con amor,/ con ese don del pueblo que tenías / para fundir dolor / con sorna e ironía,/ mostraste el desamor con alegría. Y 3) Porque sufrir es malo / y, aunque es inevitable en esta vida, / si al sufrimiento damos / la espalda... No se olvida / pero nos pesa menos con sonrisas.

En alguna lectura de las suyas (preferible en un bar y con algún cantautor que cantase poemas (Como aquel jovencito Moncho Otero que cantaba canciones de poemas de Gloria al alimón, con ella, Gloria leía el poema y, después, Moncho ponía las palabras de Gloria, con quien tanto quería, con su voz, los acordes de guitarra y armónica, y las cantaba.

A Gloria Fuertes le gustaba, se sentía alagada,se sentía querida, se sentía...sentada, con la gente a su lado que quería sentarse (ella). Moncho Otero, entonces y ahora, después de once años que ya no la tenemos, sigue con esa idea (que Gloria compartía) de pasar sus poemas, los leídos por ella, y pasar las canciones ( son los mismos poemas que él cantaba luego y son otros que vino musicando) a un CD o un disco compacto (como queráis) Grabar, vamos, un disco (y no sólo maqueta como está ahora) en memoria de Gloria y con Gloria a su lado.


Sería muy hermoso porque yo fui testigo de que ella quería, tanto o más que este chico, ver el disco grabado y sus voces diciendo, cada cual a su modo, los poemas de Gloria Fuertes. Se quedó con las ganas; pero yo estoy seguro que lo que Moncho guarda, esas grabaciones con cariño sin límite, un día ha de ser disco porque se ha de grabar para gozo de muchos y de Gloria también, que aunque ya no está aquí, yo sé que está de guardia esperando el momento para darnos el alto, pedir la contraseña (de amistad) y tomarnos un güisqui, en su casa, en el bar o en alguna lectura de esas que a ella le gustaban para hablar y beber y leer y cantar mientras el tiempo vuela igual que los gorriones, sin que nos demos cuenta.

Y es que, como decía Gloria: Estas palabras que agrupo / os llevan a mis ideas, / os dibujan mis emociones, / os cuentan mis sentimientos, / os descubren mis inventos / y os confiesan mi modo de amar.

Once años y aún seguimos amando, admirando, a Gloria Fuertes. Parece que fue ayer o incluso ahora mismo; pero son once años ya sin Gloria (y con Gloria, pues teniendo sus poemas y los recuerdos vividos con ella, sigue aquí, junto a mí, entre nosotros.)

4 comentarios:

Jesús Arroyo dijo...

Una persona a la que me habría gustado conocer.

Ha estado en casa,
como en otras tantas guaridas,
susurrando verso y rima.
Ha estado en casa,
Gloria, sonrisa y guasa.

Abrazos.

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Para Jesús Arroyo:
Perdona, no había visto tu comentario.
"Gloria, sonrisa y guasa". Cierto Jesús, y mucho amor y mucho humor y, también, mucho compromiso y seriedad con la vida y el ser humano. Todo eso en versos breves e intensos, muchos de ellos, con final sorprendente. Así era, y así escribía, Gloria.

Álvaro Dorian Grey dijo...

Trabajo al lado de donde vivía y cada vez que paso miro su placa, esa que pone, "poeta de guardia". Que placer hubiese sido haberla conocido.
un abrazo

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Para Álvaro Dorian Grey: hola Álvaro, perdona pero no siempre miro los comentarios (a veces se me olvida) y lo he visto ayer. Por eso no te contesté. No sabía que pasabas por su casa, que mirabas su placa de "Poeta de guardia". Yo hace tiempo que no paso por allí, Gloria y yo tuvimos una hermosa amistad difícil de olvidar.
Un abrazo