martes, 1 de marzo de 2011

César Tomé: Cuando los pasos crecen




César Tomé Martín (1956, Lerma, Burgos) ha publicado varios poemarios y figura en algunas antologías y libros colectivos. Forma parte activa de la divulgación de la literatura y la poesía en esta provincia, siendo, desde el año 2001, miembro del grupo TELIRA (Tertulia Literaria Ribereña y Arandina).

Comienza a escribir versos en su época estudiantil. En 1979 conoce al poeta y crítico Antonio L. Bouza, director de la revista Artesa, que más tarde se responsabilizaría de la publicación de su libro Bajo este techo claro. (Burgos 1983). Llegarían después libros como Lunas dolientes (Burgos 1985), La otra oscuridad (En la editorial de mi paisano el poeta Juan Pastor,Devenir, Madrid, 1991), Adnaloy (Burgos, 1995). Joan Gonper de la Editorial Celya (Salamanca), le incluyó en la antología 30 EN ORO, poetas burgaleses publicada en Junio de 2004. En 2006 publica Temperatura y en 2009 Piedras en los bolsillos de Dios (Dossoles, Burgos,), finalmente esta recopilación titulada Cuando los pasos crecen (Telira, Aranda de Duero, 2010).

Cuando los pasos crecen es una obra que reúne la poesía publicada de César Tomé entre 1982 y1985, revisada con la perspectiva del tiempo, y parte de los inéditos escritos entre 2005 y 2009, titulado Los versos del espejo. Con tres poemas que incluye en la sección Cuaderno de poesía y uno en Un poema suelto inicia César Tomé esta recopilación, reescrita en parte para, según palabras del autor con : una sola intención, el poema mejorar si es posible y darle más ritmo, sin que pierda la frescura de entonces y siendo fiel a la emoción.



Cuando los pasos crecen es un poemario amoroso (y como todo lo amoroso con su cara y su envés) A veces me quieres con simples sonrisas. / Me dueles a veces. También metapoético y de preocupación metafísica donde nos ofrece en Bajo este techo claro de luz enamorada, a pleno día, el sabor, el olor del tiempo sucedido de y con la amada: Cuando te nombro, no / hago otra cosa (…) Otra cosa no hago / que atar el sol / a la puerta de casa. Y es que el sujeto poético se ha alumbrado tanto del amor que es capaz de decir: Doy todo lo que escribo / por oírte decir, aunque callada / sea como silencio que anda de puntillas / te amo.

En Lunas dolientes, Tiempo es / de adultos porque hay / un corazón amante declarándose / a un nombre de mujer desnudo sobre un folio/ /// mientras versos de luz acuden raudos / a las esquinas / de la lluvia y la noche. La luz del sol deja paso a la lluvia y a la noche mientras el sujeto lírico (o poético) se pregunta ahora Qué hago, niña grande / niña sin prisa, con el tiempo / que me llenaste de fortuna rara / el corazón / y sus alrededores. Una pasión de amor bajo el techo claro del día que se levanta pleno de luz y de esperanza y unas noches luego de dolorosas lunas que le envuelven y de nuevo aquellos versos: A veces me quieres con simples sonrisas. / Me dueles a veces. Y entretanto Los dos. El papel y la hoja. El fuego y la palabra. Esa bandera que es: Bandera por encima de banderas tan fuerte, tan recia, tan firme como el amor o el amor mismo sobre la página en blanco, desnuda, que espera la palabra que nombre , como el sueño, el amor por ella.

Un poemario amoroso, en fin, escrito en verso libre con firme acento castellano y cargado de metafísica existencial como en esos versos del espejo ( Qué encima la piedra,/ su sitio./ Qué oscura la pantalla de los días.) donde la imagen del yo se trastoca en un tú mientras se hace preguntas ( No te preguntes más, no más ¿O sí? / ¿Son tus ojos, tus manos, tus pies, un nudo al aire?), o se ofrece respuestas (Y aunque te reconocerá la tierra / a pesar del desgaste de los años, / ama y ama, tú / que puedes todavía.) sobre esta senda de la vida que es nuestro hacer camino al andar, tratar de que nuestros pasos vayan día a día sumando, creciendo, creciendo en la persona y en la palabra, si en la palabra, porque ella expresa la idea, el concepto,ofrece la imagen y a veces la emoción de todo lo que crece,nace dentro, ella sí, la palabra necesaria, precisa: Hablo de la palabra./ /// Acaloradamente necesaria / en el ahora que muere como algo / sacado de los sueños./// Hablo de la palabra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por los versos que pones seguro que es un buen libro.

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Para Anónimo: No sé quien eres y me cuesta dirigirme (no suelo hacerlo si no se presenta a cara descubierta, de frente) pero te diré, en esta única ocasión, que en la reseña va implícito que el libro esta bien y merece ser leído. A unos gustará y a otros no. Eso sucede y forma parte de la vida. A mi me ha parecido bien y por esta razón lo he reseñado en este blog. Pero como todo es subjetivo y relativo habrá quien lo lea y no esté de acuerdo con mis opiniones. Lo mejor es que lo compres, lo leas y, después, me comentes.
Un saludo