miércoles, 19 de junio de 2013

Claudio Rodríguez: Antología poética. Edición de Ángel L. Prieto de Paula y Luis Bagué Quilez. Ediciones Rialp. Colección Adonais









  
   Claudio Rodríguez: Antología poética
Edición de Ángel L. Prieto de Paula y Luis Bagué Quilez



Memoria poética: el poeta del don, en Adonais

Ediciones Rialp, en su archiconocida colección Adonais, dirigida en la actualidad por el poeta Carmelo Guillén Acosta (el fue el primero que me mando noticia de este libro) ha publicado  un libro imprescindible: Claudio Rodriguez,  Antologia poética. Imprescindible porque reúne en él  una poesía significativa, deslumbrante e intensa. Se ha encargado de esta edición Angel L. Prieto de Paula (Ledesma, Salamanca, 1955), uno de los más grandes conocedores de la obra de Claudio Rodríguez y, junto a él, el poeta y crítico literario Luis Bagué Quilez (Palafruguell, Gerona, 1978) que ha colaborado con el profesor Prieto de Paula en esta obra antológica de la poesía de Claudio Rodríguez.

La obra de Claudio Rodríguez (Zamora 1934-Madrid 1999) , desde que  publicó El don de la ebriedad, con tan sólo 19 años y obtuvo el Premio Adonais (Con Adonais  tuvo una gran relación Claudio porque además de obtener este prestigioso premio fue, durante muchos años , miembro del jurado que lo otorgaba) es, me atrevo a decirlo, un poeta que sorprendió , deslumbró y terminó convirtiéndose, con el tiempo,  en un poeta de culto, un poeta  ya clásico en el panorama poético español con una obra de escasa producción. Sólo cinco son los libros que vieron la luz en vida de Claudio RodríguezEl don de la ebriedad (Adonais, Rialp,1953. Madrid ),  Conjuros(Cantalapiedra,1958.Torrelavega ), Alianza y condena (Revista de Occidente, 1965.Madrid ), El vuelo de la celebración (Visor, 1976. Madrid ) y Casi una leyenda ( Tusquets Editores, 1991. Barcelona)  Con estos cinco poemarios Claudio Rodríguez, lo diré con palabras de Prieto de Paula,  ha alcanzado el reconocimiento y la admiración de cuantos se asoman a su obra.


Ángel  L. Prieto de Paula

Como para mi Claudio Rodríguez es uno de los grandes poetas, y no sólo de lo que el profesor Prieto de Paula llama “La promoción poética de los años 50” sino de toda la poesía española, cada vez que recibo un ejemplar sobre la obra de Claudio, a quien tanto quise y tanto admiré (y quiero y admiro), además de interesarme por lo que, en esta ocasión, Ángel. L. Prieto de Paula y Luis Bagué Quilez, dicen de él y de su poesía (que son cincuenta y tantas páginas de análisis acertado, intenso, clarificador y emocionante) voy, tras leerlas una, dos y hasta tres veces, a pasearme por la selección poética que  contiene y leo con verdadero fervor, y siempre como si los leyese por primera vez, los poemas de mi querido Claudio a quien tanto debo por su amistad sincera y su afecto para conmigo. Porque si hay un poeta, dentro de la poesía española, que haya sido capaz de deslumbrarnos con ella, este ha sido Claudio Rodríguez.

Hace unos años ( 14/08/2010) el periodista y filólogo Javier Rodríguez Marcos publicó un artículo  titulado “Un milagro llamado Claudio Rodríguez”, en el suplemento Babelia de El País  donde nos decía: …la obra de Claudio Rodríguez es un milagro, milagrosa es también su presencia dentro de la literatura española. Lejos de pasar por el limbo al que la muerte condena por un tiempo a la mayoría de los escritores, su desaparición, hace más de diez años no hizo nono acrecentar su presencia. Esta vez  la poesía no pagó la factura de la falta del poeta.


Y así fue, Claudio Rodríguez no quedó en el olvido. Dos años después de  su fallecimiento en 1999, Tusquets Editores publicaban la poesía completa de Claudio (mejor dicho, los cinco libros  publicado en vida anteriormente citados) y más tarde, en 2004,  La otra palabra. Escritos en prosa. Una serie de textos en prosa, ensayos, trabajos inéditos  sobre literatura y poesía, en edición del profesor Fernando Yubero.  Claudio, tras publicar Casi una leyenda, estaba escribiendo algunos poemas (sobre la vejez, “cuando la vejez” era el título de uno de ellos, me comentó en alguna ocasión), lo hacía con la lentitud que  en  él era habitual. La editorial Tropismos publicó, en 2005, un faccsimil de lo inacabado (unos once poemas) con el título de Aventura (Claudio siempre dijo que la poesía era una aventura y ese fue el título que le daba a lo que estaba escribiendo), mas tarde el hispanista  Philip W. Silver, de la Universidad de Columbia, EEUU, publicó Rumoroso cauceNuevas lecturas  sobre Claudio Rodríguez.




Philip W. Silver hizo una edición sobre la poesía de Claudio Rodríguez con una Colección de ensayos escrita por críticos, lingüistas, poetas que eligieron, cada uno de ellos, un poema de Claudio y, a través del poema, nos ofrecían su punto de vista sobre la poesía de este poeta zamorano, universal sin duda alguna, del que Philip W. Silver nos dice que fue un ser humano sorprendente (y de eso doy fe pues lo experimenté personalmente junto a él), un gran poeta nacido para serlo más allá de su tiempo.( Así lo pensamos muchos).

En la actualidad sé, me lo contó Clara, su mujer, a principios de este año , que  se prepara una edición traducida al inglés y que publicará la Universidad de Chicago sobre un libro de Claudio Rodríguez. Este extraordinario poeta no solo ha  sido un maestro (sin querer ejercer magisterio nunca) de muchos poetas jóvenes sino que, en su poesía, continúa  atrayendo  a aquella especie de rapto a más y más lectores.

La selección  de Ángel L. Prieto de Paula, me parece encomiable, poemas como “Siempre la claridad viene del cielo”, “Cómo veo los árboles ahora” “Como si nunca hubiera sido mía” del primer libro. “Con media azumbre de vino”, “A mi ropa tendida”, “Alto jornal”, “La contrata de los mozos”, o “El baile de las Águedas” del segundo. “Eugenio de Luelmo” , “Epuma”, “Gorrión”, “Ajeno” del tercero. “Herida en cuatro tiempos”, “Ballet de papel”, “Hilando”,  “Hacia la luz” y “Mientras tu duermes” del cuarto y “El robo”, “Lamento a Mari”, “Con los cinco pinares”, “El cristalero azul”  del quinto y último libro, son poemas que siempre quiero leer una y otra vez. Selección que  viniendo de este catedrático de Literatura Española  que  ha editado en diferentes ocasiones ya a Claudio Rodríguez. En el año 2005 y publicada por  Mare Nostrum. Madrid , publicó una edición  de Don de la ebriedad y otros poemas; pero antes, mucho antes, en 1989, ya editó, que yo sepa,  La llama y la ceniza (Introducción a la poesía de Claudio Rodríguez) Ediciones Universidad de Salamanca y  Claudio Rodríguez: visión y contemplación, en1996.


No sólo ha escrito Prieto de Paula de y sobre  Claudio, lo ha hecho de muchos de los grandes poetas españoles desde Garcilaso hasta Claudio y entre los muchos que han merecido su interés  están  Pepe HierroAntonio Gamoneda… Y es que siendo poeta, como lo  es también, este profesor, además de un experto en Literatura ha vivido y sentido la poesía desde sí mismo pues como poeta ha publicado libros de poesía como Ortigia (José Batlló1985), Compás del vacío (Editorial Aguaclara 1989), De la naturaleza (1992), Poesía  (Editorial Aguaclara 2012) .  Recuerdo que en el año 2003 en Cambrils (no nos presentaron pero coincidimos allí) en las Jornadas de Poesía Contemporánea que organizaron el Departamento de Lengua y Literatura del IES Cambrils y el Departamento de Filologías Románicas de la Universidad Rovira y Virgili, donde se publico una extensa antología titulada Palabras frente al mar, coordinada  por el poeta Ramón García Mateos que fue publicada por Trujal (Pliegos de Poesía, 6) Cambrils, 2003.


Volviendo a Claudio Rodríguez –Antología poética –  diré hay un poema, concretamente “Herida en cuatro tiempos”  de El vuelo de la celebración, que me ha hecho recordar una anécdota que no hace mucho me contaba Clara Miranda. Dividido en cuatro partes, este poema que nos habla de la  muerte de la madre ( la parte I) y la hermana  asesinada, (la  IV y  última que se titula “Un rezo”) y que comienza así: ¿Cómo el dolor, tan limpio y tan templado, / el dolor inocente, que es el mayor misterio, / se me está yendo? Ha sido poco a poco, / con la sutura de la soledad / y el espacio sin trampa, sin rutina / de tu muerte y la mía.


La muerte de la hermana… Claudio estaba con Clara en Zarautz, donde tienen la casa familiar y pasaban los veranos. La plaza estaba en fiestas, sonaba la música, una canción pegadiza, alegre, de Palito Ortega “La cerveza”. De pronto, Claudio y Clara se marchan a la  casa y él, en su habitación, comienza a escribir, como si le dictaran,  mientras Clara  acompaña y observa  al poeta, en aquella especie de rapto que le ha sobrevenido. Al poco tiempo concluye y le dice a Clara: “ya he terminado el poema. Ahora volvamos a la plaza a bailar y etc.” Y regresaron a la fiesta. Claudio Rodríguez, tan parsimonioso al escribir su poesía, había escrito un poema de un tirón, un poema que quedó totalmente acabado en 15 minutos más o menos y que no volvió a tocar nunca. Aquel rezo con el que concluyó este poema fue el tiempo de la salvación y la liberación de otro tiempo de rabia y de dolor. Aquel fue el tiempo de cerrar la herida. De iniciar el vuelo, la aventura de la celebración de la vida.



Para concluir quiero dejar aquí un poema, también incluido en esta edición, que a  mi me gustó siempre, y a Clara también, aunque no sea un poema de los más celebrados, a mi me parece hermosísimo. Pertenece a El vuelo de la celebración. Es un poema de amor que yo le leí para Clara en un Homenaje a Claudio hace ya unos años en el Centro Cultural de la Villa, hoy Centro Fernando Fernán Gómez, de Madrid. El poema se titula: “Mientras tú duermes”  

Cuando tú duermes 
pones los pies muy juntos,
alta la cara y ladeada,  y cruzas
y alzas las rodillas, no astutas todavía;
la mano silenciosa en la mejilla izquierda
y la mano derecha en el hombro que es puerta
y oración no maldita.

Qué cuerpo tan querido,
junto al dolor lascivo de su sueño,
con su inocencia y su libertad,
como recién llovido.
Ahora que estás durmiendo
y la mañana de la almohada,
el oleaje de las sábanas,
me dan camino a la contemplación,
no al sueño, pon, pon tus dedos
en los labios,
y el pulgar en la sien,
como ahora.  Y déjame que ande
lo que estoy viendo y amo: tu manera
de dormir, casi niña,
y tu respiración tan limpia que es suspiro
y llega casi al beso.
Te estoy acompañando. Despiértate. Es de día.

Claudio Rodríguez

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena, Manuel. Magnífica entrada.¡Y muy verdadera!
...y siempre generoso... Un gran abrazo, poeta. Carmina

Bletisa dijo...

Precioso, Manuel.
Cuenta conmigo si algún día en Zamora o adonde sea se homenajea a Claudio.
Yo quiero recitar sus versos.

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Para Carmina: gracias Carmina Casala.
Tú sabes bien que Claudio, además de sr un grandísimo poeta, era un niño grande a quien no se podía dejar de querer. Un beso.

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Para Bletisa: si algun día surge un Homenaje a Claudio, no te preocupes, contaré contigo. Un abrazo

Palabras sueltas dijo...

Me encanta entrar a tu blog Manuel, para mi supone adentrarme en una particular biblioteca donde intento asimilar tanto nombre desconocido y con la única mirada puesta en el personaje más importante, la poesía.
Gracias.
Saludos, Pilar

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Muchas gracias Pilar (Palabras sueltas) Siempre agrada saber que, al menos hay algún lector /lectora que se interesa por lo que uno escribe.
Te lo agradezco y te deseo buen verano.

rafaelpavonreina dijo...

Hermosa entrada. Gracias.

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Gracias a ti Rafaelpavonreina por entrar y leerla.