jueves, 29 de agosto de 2013

Eugenio Arce Lérida:Siempre será mañana




Eugenio Arce Lérida: Siempre será mañana



Eugenio Arce me envió su último libro  Siempre será mañana, libro de poemas con deseos, con sueños de presente y de  futuro, que ha sido editado en la Colección  Rosa Naútica nº 84 en San Francisco de Campeche (México). Antes de este poemario ha publicado Yunque de luz herida (Biblioteca de Autores Manchegos, 1996) e Interna geografía (Grupo Literario Guadiana 2001) Como narrador ha publicado Irreal como la vida misma que obtuvo el Primer Premio del XIII Certamen de Cuentos Carta Puebla, de Miguelturra (Ciudad Real), en  2010. Es colaborador del diario Lanza de Ciudad Real.
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Eugenio Arce  (Torrenueva, 1949) es manchego y reside en Ciudad Real. Le conocí en diciembre de 2012 y supe que era poeta y narrador y que entonces, y ahora, preside el Grupo Literario Guadina y director de la revista que publica este Grupo con el nombre de Manxa. Me pareció un hombre metódico, tranquilo, paciente y pacífico. Al abrir para ojear este libro Siempre será mañana me encontré con un poema titulado Des-control que dada mi primera impresión de este poeta me sorprendió y me hizo leer, en lugar de ojear este poemario: Tú siempre planificas / el viaje, la aventura /y hasta los sentimientos. El poema luego me llevó hasta mi primera impresión, termina así: Por mucho planisferio, / agenda, ordenador…, que manipules / acuérdate que siempre / llegamos al lugar / donde algo o alguien nos espera. Leí el libro de un tirón, de principio a fin.

En las Meditaciones previas, escritas a modo de prólogo por Brígido Redondo, de la Casa Maya de la Poesía, comienza diciéndonos: Antes de ser extensión compleja, el mundo es intención subjetiva, antes de ser descripción, el mundo es pasión, porque queremos aprehenderlo es que lo nombramos intensamente, al narrarlo lo llenamos de sentimientos y pensamientos que han tomado posesión de nuestros sueños.
Sin palabras enmudecería el mundo y los hombres no encontrarían  jamás el rastro de los suyos, las palabras son los justificantes de la existencia, suprema condición del conocimiento.

Eugenio Arce. Foto de Tomás Fernández(La Tribuna)

Eugenio Arce ama las palabras porque sabe que detrás de ellas se encuentra el misterio de lo imprevisible: … como un vestigio mágico / que al hombre le fue dado por los dioses. Las ama y nunca las emplea para herir sino  para cantar a la vida.  Eugenio nos ofrece 38 poemas de los que yo llamo reflexión positiva, es decir nos expone sus inquietudes, sus deseos, sus sueños con sencillez y con respeto hacia el hombre. Este poeta, hombre pacífico, medita sobre la vida, el tiempo, las actitudes de los hombres, reflexiona, no sé si con cierta tristeza o desencanto, sobre sus actos de manera moralista y busca las palabras adecuadas para contar-cantar, con la certeza de que la poesía nos ofrece, con ellas, no sólo la hermosura de un edificio bien construido, armonioso y rítmico, sino que la decoración interna de este edificio poemático  se adorna con la bandera de la conciencia. Eugenio Arce, en esta poesía suya, tan de meditación como de compromiso,  nos ofrece las palabras con música de belleza y de melancolía, con música de claridad y de tristeza.

El poeta y crítico José María González Ortega dijo de Eugenio Arce y de su Siempre será mañana: Poner atención a valores positivos, como el respeto hacia los demás, facilita que los poetas  cumplan bien su pacífica labor: meditar, reunir palabras armoniosas y componer poemas, conmovedores versos, esperanzas, caminos de ternura, sentir que nunca es tarde porque “Siempre será mañana”.


Si “hoy es siempre todavía” como nos dejo dicho D. Antonio Machado, mañana es el sueño por llegar y mientras vivimos en este hoy permanente, el conjunto de acciones, de actitudes  van conformando esa vida, sus pensamientos , sus actos, y para el poeta sus libros y en ellos va dejándonos su vida y  sus sueños. Vida y sueños que , algún día, con el cierre del bar  de la existencia,  nos dejará un manto de silencio y puede, o no, en el caso del poeta, quién lo sabe, que  nos vaya borrando a todos.La palabra escrita pudiera, o no, renacer cualquier día, tal vez.


LA HORA DEL CIERRE

El bar está a punto de cerrar.
Un camarero barre
papeles y fantasmas.
Son restos de naufragios
y de celebraciones.
El impulso del tiempo
desaloja el local.
Todos corrieron hacia su destino
apartando la niebla con sus manos.
Aquí convivieron, por un momento,
las simas de los sueños,
el halo de las cúspides
y el espacio desnudo
de la resignación.
En esta tibia atmósfera aún flotan
verdades y mentiras
unidas por los lazos no verbales
de toda representación teatral.
Ya el bar cerró sus puertas
y un manto de silencio  
nos va borrando a todos.


2 comentarios:

Palabras sueltas dijo...

Como de costumbre Manuel, muchas gracias. Me ha encantado conocer a este poeta Eugenio Arce y me ha encantado como describes su poesía y su musicalidad con las palabras.
Un cariñoso saludo, Pilar

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Muchas gracias Pilar: supongo que a Eugenio le gustará tu comentario Saludos agradecidos para ti