domingo, 16 de febrero de 2014

Domingo Nicolás: Malola, y otros libros



Domingo Nicolás: Malola, y otros libros



Domingo Nicolás me llegó a través  de Joaquín Benito de Lucas en forma de  poemario titulado Gadea que fue Premio Rafael Morales 2008 y que se publicó en  la Colección Melibea de Talavera de la Reina. Tras leerlo preparé una entrada en este blog en el que entre otras cosas decía:  Domingo Nicolás es un paisano mío (nació en Murcia en 1937) residente en Almería al que, personalmente, no conozco aunque sé de él, entre otras cosas porque está (o ha estado, no sé ahora) a cargo de la revista BUXIA, arte y pensamiento en la que participé en un número, el 5, en 2007 íntegramente dedicado al poeta de Rota (Cádiz) Ángel García López con un artículo sobre su poesía en general y, en particular, sobre un libro suyo titulado Trasmundo que, en su momento, cuando Ángel me lo regaló, me interesó muchísimo.

Y más adelante y sobre Gadea comentaba yo: Gadea, tras leerlo, me ha sorprendido gratamente porque como dice mi amigo y compañero Antonio Hernández, cada verso suyo es una sorpresa de hoy y de mañana porque sus poemas son -lo dice Domingo Nicolás- Una conversación de profundo recorrido sobre lo que en la vida va pasando y te cruzas, y que en uno u otro sentido te estimula...


Esto sucedía en septiembre del el año 2009.Tiempo después, recibí una llamada telefónica de Domingo Nicolás agradeciéndome la entrada y los comentarios sobre él y su Gadea. Y al tiempo que entablábamos contacto para sucesivas ocasiones me prometió enviarme unos libros suyos. Libros que fui recibiendo y que fueron, por orden de publicación: Soledad del espejo (1999), Los espacios del tiempo (2011), Del camino y el vuelo (2011) y, finalmente, una reedición de Malola (2013), libro que el autor escribió entre 1969 y y que se publicó por primera vez en Almería en 1976.


A partir de recibir Malola, fui leyendo cada uno de estos poemarios y fui, al tiempo, tomando notas sobre ellos. Ahora trato de trasladar esas notas a esta entrada para hablar de este poeta murciano afincado en Almería y de los libros que me fueron llegando. Y voy a comenzar por el último recibido porque su lectura me ha impresionado tanto que me permito ir en sentido inverso (aunque a decir verdad, al ser una reedición y ya que este libro en su primera publicación data de 1976,  creo no alterar para nada el orden cronológico.)




Domingo Nicolás comenzó un diálogo lírico-emocional con Malola, su segunda hija, hija que se le fue de la vida con tres años de edad y fue tan grande su dolor, tan alto su vuelo  –como bien dice en el prólogo José Antonio Sáez– que aún anda tras sus alillas con fervor de padre llagado, con devoción irrenunciable, con esa herida permanente que llevará hasta su último aliento, donde habrá de acudir a sus labios, por enésima y última vez, el nombre del ángel arrebatado.

Malola es la obra de un amor conmovedor, el amor a una hija que en plena infancia abandona a los padres dejando a éstos en  un interminable y dolorido sentir; pero amar es ofrecer y en este poema Domingo Nicolás derrocha ofrecimiento amoroso y una enorme  ternura en un hermoso canto de pérdida que es un vuelo pleno de lirismo, de imágenes, de metáforas  que nos ponen alas a los que lo leemos  porque tiene la luz en las palabras y la emoción en sus significados.


José Antonio Sáez continúa diciéndonos en el prólogo: Y ello se lo debemos a este libro en que Domingo Nicolás acudió a la llamada de su hijita de tres años para revelarnos el sentido de sus palabras impronunciables e incomprensibles, de sus juegos y travesuras con la gracia del ángel distraído que la custodiaba.  Pues Malola nos devuelve no sólo a la edad de la inocencia y la ternura que se derrama generosa en los textos de este libro, sino también a lo mejor de nosotros mismos, de nuestras emociones y sentimientos más dignos y auténticos.

Domingo Nicolás, en su libro Los espacios del tiempo,  utiliza la poesí­a como instrumento por el que pasear las diferentes fases de la vida: infancia, juventud,  madurez, vejez…Estaciones a través de la palabra poética Domingo Nicolás viaja por las diferentes etapas de la vida (su vida) Esa vida que conforma su experiencia vital, esas  etapas a las que todo ser humano tiene que enfrentarse. En este libro, Domingo Nicolás aborda el  soneto y lo hace de tal modo que lleva al lector a viajar, de tal modo que el viaje-lectura se convierte no sólo en el viaje de su vida sino que también se hace, en ocasiones,  el viaje de nuestra vida

El poeta Domingo Nicolás muestra lo esencial, lo permanente, en Del Cántico y el vuelo, un poemario de haikús, y también otros estilos de versificación, todos ellos  con musicalidad, ritmo, lirismo  y eso que solemos llamar difícil sencillez para ofrecernos un discurso poético que, según nos dice el poeta en el Pórtico de este libro, debe aspirar la voz poética, sin desaliento, frente a la infalible limitación de la palabra. Reducido pues  a la esencia, en el haiku, despojada de toda decoración,  la palabra en tres versos de 5-7-5, bastan y sobran, como le sucede a nuestra octosilábica soleá, para expresarnos,  para revelarnos, todo lo que contiene  la vida.
Del cántico y el vuelo es un poemario gozoso y como en nuestra tradición poética se da más la elegía que lo hímnico, uno recuerda inmediatamente al poeta Jorge Guillén al tiempo que recuerda también la gozosa, sensorial, litúrgica y hermosa poesía de Pablo García Baena; pero en Domingo Nicolás se percibe también el tema de la soledad, así pues gozo y soledad en este Del cántico y el vuelo.



Soledad del espejo es un poemario de exaltación de la naturaleza con sus cuatro elementos, es también de tristeza desoladora, de música callada, que nos ofrece  su cosmovisión de la vida, su misterio y su luz.
El valle de Bajo Andares (también llamado Valle de Pechina), al pie de la sierra Alamilla y cercano a Almería capital, es un oasis que le ofrece al poeta el alimento creativo, anímico y emocional: Como la luz, /– dormida en la página del tiempo–,/ el eco, la palabra / en la unidad cautiva …
En él nos muestra, a través de esa: Razón anunciadora sea / que hiera / de voz la fértil lámina… / o pábilo al enigma, / – claridad sonora / del verbo– la palabra. 

Nos muestra digo Domingo Nicolás su visión melancólica, herida y plena de nostalgia de un mundo en el que emergen los deseos y las emociones en una mirada de la existencia  llena de melancolía, el ser en el espejo y el ser que lo contempla y no se reconocen a sí mismos en un poemario de intensidades que el poeta ha dividido en cuatro secciones

Al hacer de la luz: En ella asistimos al nacimiento de la naturaleza a través  la luz ( Es la luz un esbelto caballo por el viento /  que gime hasta cegar la llama),  el agua  (El agua es obediencia  y se reúne / si del abismo exhala),   el barro (En su razón dispersa /  de oscuridad, – aún múltiple – , / era ya la cerámica),  el aire…,  y nos ofrece hermosas imágenes de su cosmovisión del mundo: …Un árbol hay, / una paloma o claridad creciente / en el árbol sutil de la mañana.

La segunda sección Razón de la palabra,: Hacia el cáliz, convexa / y germinal, / telúrica de hechura, / viaja la luz. Y la palabra se convierte en vuelo de luz para mostrarnos el idioma del amor en  la caligrafía de las emociones. En Busco tu rostro, la tercera,  regresa  a sí mismo y a sus inquietudes, vuelve a su historia, para añorar le pasado, la ausencia, el  tiempo perdido, la memoria…Y así he permanecido / hasta intuir  la libertad perdida / para siempre.

Con, la última de las secciones, Punto de partida, donde la reflexión y la nostalgia por el paso del tiempo se abrazan a las sombras del pasado y en un vuelo a contraluz se pregunta en su final: De alas carece… ¿Es eco / débil, noche o es sombra, / germinal en sí misma la palabra? 

Vuelo, en fin,  de altura casi mística en ocasiones, este Soledad del espejo, siempre a la búsqueda del misterio de la luz y de la palabra.Domingo Nicolás viaja, como dije al principio,  por las diferentes etapas de la vida y nos ofrece en su poesía esa vida que conforma su experiencia, su realidad vital, trastocada ya en realidad poética, en poesía.





3 comentarios:

Gleica Granger dijo...

Hola! soy de Brasil y no tengo como tener el libro Soledad del espejo. Tienes em PDF? Me encantaría leer este libro. Gracias!

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Hola Gleica: siento decirte que no tengo Soledad del espejo en PDF.
Es una edición de 1999, no venal, y tengo el ejemplar que me envió Domingo Nicolás.
Un saludo

Ana Mª Nicolás dijo...

http://datos.bne.es/obra/XX2859807.html