martes, 21 de abril de 2015

José Alberto Chicharro Vilches. Dos libros: Versos para una tarde lluviosa y Besos de mariposa






José Alberto Chicharro Vilches. Dos libros:
Versos para una tarde lluviosa y Besos de mariposa



Mi vecino es poeta y yo no lo sabía.  En 2014 descubrí, cuando José Alberto Chicharro Vilches me trajo su primer libro de poemas  publicado en Círculo Rojo Editorial, que Alberto (así le llamo yo) mi vecino  desde hace más de 30 años escribe poesía. Me quedé gratamente sorprendido al conocer su pasión por este género (también por la música), pasiones que llevaba con él desde siempre con numerosas lecturas y aprendizajes de la poesía clásica y tradicional, formas que domina perfectamente y con el aprendizaje , el estudio  y la interpretación de la guitarra flamenca. Siempre con él pero que se materializan  en el momento en que Alberto se jubila y encuentra el tiempo necesario para dedicarse tanto a escribir poemas como a componer e interpretar a la guitarra.  Como a mí me encanta la música pero sé de mis limitaciones con ella ya que tengo más oreja que oído, quiero hablarles aquí de su vertiente poética.


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Cuando me trajo Versos para una tarde lluviosa, su primer libro, lo hizo con la humildad de aquel que busca, en la poesía, satisfacer su anhelo por escribir disfrutando con ello, pero sin pensamientos de trascender ni de buscar la fama ni tampoco eso que hemos dado en llamar la eternidad. Tan solo quiere Alberto expresar, para los amigos y algunos posibles lectores desconocidos, su modo de sentir, de pensar, de vivir a través de los poemas que escribe. No quiere ni piensa en otra cosa que en el júbilo de sentir mientras escribe que, aun jubilado ya, puede seguir trabajando, ahora en sus dos pasiones, y disfrutar con ellas. (además de, como persona inquieta y curiosa que es, viajar, hacer deporte y practicar la fotografía y todo ello: música, poesía, viajes, fotografía
 y deporte, lecturas...acompañado y animado por Maribel, su mujer )





En el momento en que escribo todo esto Alberto y Maribel se encuentran viajando por Argentina y estoy seguro de que, además de visitar las cataratas de Iguazul, se perderán por Buenos Aires, la ciudad con mas librerías por habitante del mundo, en esas hermosísimas librerías como, entre las muchas que tiene, 
el Ateneo Gran Splendid y más ,de las que existen en la calle Florida y otros muchos lugares de la ciudad. Librerías que a mí me gustaría visitar algún día ya que he leído que "en la zona céntrica de Buenos aires, Recoletos, Palermo y Belgrano, se cuentan con los puntos de mayor concentración de locales. San Nicolás es el barrio número uno en ellas. No es para menos, el circuito de Corrientes está allí." 
Ateneo Grand Splendid

De manera que Alberto Chicharro Vilches estará disfrutando como un niño  con todo y con el Festival Internacional de Poesía  que coincide con su viaje y,  además de muchas fotografías en su máquina, traerá la maleta cargada de libros a su regreso.



José Alberto Chicharro Vilches nació en Madrid en 1946. Cursó estudios de Ciencias empresariales y Turismo en la Universidad Complutense de Madrid . Tras una breve incursión en el mudo del turismo, se dedicó profesionalmente, dentro de la empresa privada, una gran multinacional, a ejercer como analista económico y financiero durante toda su vida laboral hasta que en 2006 abandona su actividad profesional, ya he dicho que por jubilación, y es a partir de entonces que se dedica de pleno a esas dos grandes pasiones que ha llevado siempre consigo.


Hace unas semanas Alberto apareció con su segundo libro: Besos de mariposa (también publicado en Círculo Rojo Editorial), bajo el brazo para regalarme un ejemplar. Este sigue la línea del anterior pero más centrado en el tema amoroso, ya que el anterior  Versos para  una tarde de lluvia es una variada miscelánea temática. En Besos de mariposa  el amor impregna todo el poemario, amor pareja, amor familia, amor amistad, el amor en todas sus vertientes en poemas de  buena ejecución.


En este mes de los libros que es abril, traigo a este blog estas palabras para Alberto porque es el prototipo de lector que yo quisiera que fueran la inmensa mayoría de hombres y mujeres y porque sin pretender nada ( ya quisieran muchos jóvenes y no tan jóvenes saber manejar la cadencia, la medida del verso como la maneja  Alberto, en estos tiempos donde la cojera de ritmo tanto se da en muchos; pero Alberto afortunadamente ha bebido de las aguas que nos han precedido, a saciado su sed de conocimiento con ellas y ha sabido, después, manejar el cauce de esas aguas para que su rumor fuese canto, armonía, cadencia y musicalidad)
Decía que sin pretender nada, nos ofrece su pericia de las formas, tanto clásicas como tradicionales, en sonetos  con sus diferentes variantes, clásicos, ingleses, alejandrinos, blancos, en romances, en sonetillos, décimas, liras, en estrofas como las cuartetas, redondillas…  y por todo esto le traigo a estas páginas para felicitar al vecino, al amigo, por su humildad y por su buen hacer poético.   Os dejo una muestra de lo que os digo en estos dos poemas de Alberto Chicharro Vilches. Un soneto a la manera clásica y unas cuartetas para cantar a su nieta y al amor.

Para Ángela (mi nieta)
Pequeña flor que crece en la ribera 
del río, donde el viento suave mece
sus pétalos de oro, y siempre ofrece
su mirada feliz, dulce y sincera.

De la luna, en la noche compañera, 
para nada su brillo desmerece
y su mundo fantástico parece
un sueño de ilusión y de quimera.

Es tan tierna risueña y alocada
como una pincelada de alegría
entre blancos jazmines confinada.

Su voz en una bella melodía
que siempre nos regala acompañada
de una sonrisa clara como el día.


En torno al amor

Hola,  amor, si estás dormida, 
no hace falta que despiertes,
mas regálame la dicha
de soñar con que me quieres.

Hola, amor, si no me quieres, 
por favor…¡no me lo digas!,
permíteme que lo sueñe

por el resto de mi vida.



2 comentarios:

alcoventosa dijo...

Hace unos dos años, nos encontramos mi mujer y yo, en el portal de casa, con Manuel, nuestro vecino; iba cargado con un voluminoso paquete y nos ofrecimos a ayudarle a transportarlo hasta el ascensor. Al preguntarle qué llevaba que tanto pesaba respondió: “son libros de poesía” y nos regaló uno. Cuando, más tarde, lo leí tranquilamente en casa quedé impresionado: ¡era un libro de poesía como los de los grandes poetas clásicos!, mi vecino, esa persona normal, sencilla, cercana al que saludaba cada vez que me cruzaba con él, podía escribir como esos míticos y fabulosos poetas…, entonces fue cuando me animé a profundizar en el estudio de la métrica, la rima y la expresión poética y hacer mis primeros pinitos en poesía y… en eso estamos.
Muchas gracias, Manuel, por dedicarme estas amables líneas en tu blog y por haberme despertado mi vena poética.

Lola Coto dijo...

¡Que lujo tener vecinos así!
Un besín.