miércoles, 17 de noviembre de 2010

Rumoroso cauce, Nuevas lecturas sobre Claudio Rodríguez. Edición de Philip W. Silver.


Philip W. Silver, de la Universidad de Columbia nos dice en la introducción de este libro, cuya edición es suya, titulado Rumoroso cauce, Nuevas lecturas sobre Claudio Rodríguez y que ha sido publicado por la Editorial Páginas de espuma, que: Claudio Rodríguez nunca publicó, quizá ni siquiera escribió – o más bien nunca terminó – un solo poema que no fuese la perfección misma.

Y lo hace tras ofrecernos en su solapa esta personal nota bibliográfica: Claudio Rodríguez nacido en Zamora en 1934, deslumbró con su primer libro, Don de la ebriedad, publicado cuando tenía 19 años. Libro de exaltación mística de la naturaleza, se distanció de sus contemporáneos y optó por una tradición sui géneris de Rimbaud, mística española, Keats, Leopardi y Hölderlin.

Su tercer libro, Alianza y condena (1965) recibió el Premio de la Crítica, y la antología Desde mis poemas (1983) obtuvo el Premio Nacional de Poesía. En 1993 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el II Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Hombre sencillo que no "ejercía de poeta", su status especial fue desde el principio irrefutable y, al final, legendario. A partir de Don de la ebriedad y durante cuarenta años, para el lector de poesía, el gran público y los medios, fue ese ser humano sorprendente, un gran poeta, nacido para serlo más allá de su tiempo.

Philip W. Silver ha preparado una edición sobre la poesía de Claudio Rodríguez con una Colección de ensayos escrita por críticos, lingüistas, poetas que han elegido, cada uno de ellos, un poema de Claudio y, a través del poema, nos ofrecen su punto de vista sobre la poesía de este poeta zamorano, universal sin duda alguna, del que Philip W. Silver nos dice que fue un ser humano sorprendente (y de eso doy fe pues lo experimenté personalmente junto a él), un gran poeta (mejor, en mi opinión, un extraordinario poeta que nunca ejercía de poeta), nacido para serlo más allá de su tiempo.( Así lo pensamos muchos).


Colección de ensayos –este Rumoroso caucehecha con la intención de guiar al lector novel, pero también para atraer e incitar al que ya es un lector experimentado en la poesía de Claudio.Rumoroso cauce es además un muestrario de las muchas maneras de ser un "lector en profundidad"

En él se incluyen poetas como Ángel González (que fue gran amigo de Claudio), Luis Muñoz, Antonio Carvajal (profesor titular de métrica en la Universidad de Granada) Carlos Marzal, Miguel Casado, Ernesto Estrella. Grandes conocedores de la obra poética claudiana como Luis García Jambrina, Angel Prieto de Paula, Ángel Rupérez, Juan José Lanz, Gonzalo Sobejano, Fernando Yubero, Covadonga López Alonso, Jonathan Mayhew, W. Michael Mudrovic, que le han dedicado estudios a la poesía de Claudio
y, también, Mikel Azurmendi , William Childers, Martha LaFollette Miller, Gustav Siebenmann, además del autor de esta edición, buen amigo de Claudio y de su poesía, Philip W. Silver.

De manera que críticos, filólogos, historiadores de la Literatura, doctores, catedráticos, profesores, poetas…todos expertos en Lengua y Literatura, todos ellos buenos conocedores, en mayor o menor medida, de la breve pero intensa y magnífica obra poética de Claudio Rodríguez, nos ofrecen, en este libro, sus particulares puntos de vista sobre el poema elegido y por extensión sobre su poesía.

En poemas como Ajeno, Alto jornal, A mi ropa tendida, con media azumbre de vino, Espuma, Sin epitafio, Sigue Marzo, Noviembre, Hacia la luz… que me resultan más cercanos y siempre excelentes, he podido disfrutar con esta nueva lectura de ellos a través de las interpretaciones que se ofrecen. De manera que, personalmente, agradezco a todos y cada uno de los colaboradores de esta edición (y en especial a Philip W. Silver por haberlos reunido en este volumen) su aportación a la poesía de este grandísimo poeta a quien siempre admiré (y admiro) quise y recuerdo siempre con grandísimo afecto. Claudio Rodríguez es y será uno de los grandes poetas en el tiempo, sin duda.


Quiero para concluir esta entrada (que no pretende ser una crítica, ni una reseña sino la opinión de un admirador, amigo de Claudio y de su poesía, que sólo pretende dar cuenta, para conocimiento de quienes lean este blog, de que este Rumoroso cauce Nuevas lecturas sobre Claudio Rodríguez, es un excelente libro para aquellos que quieran conocer mejor la poesía de este universal poeta llamado Claudio Rodríguez) Decía que quiero incluir la glosa V de Glosas en homenaje a Claudio Rodríguez que le escribió Ángel González y que publicó en su libro Otoño y otras luces (Tusquets 2001) como recuerdo del poeta amigo:



V
Levantaste la voz para decirlo,
alzaste tu palabra hasta dejarla
en vilo, incólume,
salvadora y salvada
en el espacio prodigioso
donde pueden pisarse las estrellas.

Y lo hiciste en un vuelo
alto y valiente
que nosotros miramos deslumbrados,
pendientes de sus giros
con la misma emoción y el mismo asombro
con que tu contemplabas
la infinita materia de tu canto.


Y, finalmente, os dejo este hermoso poema titulado Hacia la luz poema del que Luis García Jambrina nos dice: manifiesta, de manera evidente, el proceso de conocimiento poético según lo entendía Claudio Rodríguez.

Claudio decía que: el proceso del conocimiento poético es el proceso mismo del poema que lo integra y afirmaba que: el poeta no pisa tierra firme hasta que no termina su poema.


Hacia la luz.

Y para ver hay que elevar el cuerpo,
la vida entera entrando en la mirada
hacia esta luz, tan misteriosa y tan sencilla,
hacia esta palabra verdadera.

Ahora está amaneciendo y esta luz de Levante,
cenicienta,
que es entrega y arrimo
por las calles tan solas y tan resplandecientes,
nos mortifica y cuida,
cuando la sombra se desnuda en ella
y se alza la promesa / de la verdad del aire.

Es el olor del cielo,
es el aroma de la claridad,
cuando vamos entrando a oscuras en el día,
en la luz tan maltrecha por lo ciego
del ojo, por el párpado tierno aún para abrir
las puertas de la contemplación,
la columna del alma,
la floración temprana del recuerdo.

Tú, luz, nunca serena,
¿me vas a dar serenidad ahora?

Claudio Rodríguez
Del libro El vuelo de la celebración

8 comentarios:

fcaro dijo...

Y cómo estoy contigo, amigo Manolo. Cuánto me gusta bañarme en la luz de su alberca.

Durará mucho Claudio Rodríguez. Mucho.

Bletisa dijo...

Regresaré siempre a la lectura, a la voz de Claudio Rodriguez. Hoy es a tu Blog Manuel y te lo agradezco.

Bletisa dijo...

Ah y sabes?
Deberíamos estar incluídos todos aquellos que no somos nadie,que somos mindundis cómo yo, pero que hemos puesto nuestra voz y el alma en la lectura de sus versos anónimamente y desde la admiración más profunda.

Bletisa dijo...

Te pongo un poemita mío "de repente" intercontextualizando con Claudio.

Y para ver, hay que elevar los ojos
subirlos por encima de las cosas
hasta encontrar la luz.
Es noche casi siempre pero a veces
se asoma y nos dirige
hasta su mismo centro.
Nos eleva
cómo a pobres planetas
girando en torno al sol como caballos
de un alegre tiovivo de una feria.
Si es el olor del cielo el que nos llama
debemos acudir sin dilaciones,
expuestos nuestros ojos sin reservas
a la gran magnitud azul celeste
que canta y nos dirige.

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Para FCaro: yo me alegro de que la claridad claudiana te sirva en esa alberca del deslumbramiento versal.
Vaya aquí, también,mi felicitación para tus reconocimientos poéticos que hoy suman un Premio más con un nuevo Premio, nada menos que con el nombre de mi muy querido José Hierro. Lo celebraremos.
Un gran abrazo

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Para Bletisa: 1)gracias, somos, creo yo, muchos los que regresamos a la lectura de Claudio que era,es,único.(Mira a FCaro, otro más) 2) ¿Quién te ha dicho a ti que no eres nadie? Todos somos algo. Y 3)Contextualizado y hermoso el poema. Subir los ojos por encima de las cosas, observar lo invisible en lo visible, es poder contemplar esa luz. Tal vez la del misterio, la de la poesía (Claudio lo hizo) ¿Nosotros? Tal vez un día nos alumbre esa luz del misterio quién lo sabe. Y si no es así, siempre nos quedarán los poemas de "Cayín" que era su diminutivo cuando niño.
Un beso

Emilio Roldán Hernández dijo...

Enorme Don Claudio.Desafortunadamente sus versos rurales y sinceros han quedado en un rincón muy oscuro dentro de los que parten el bacalao literario en este país.Otro ejemplo como San Luís Cernuda.Un gusto leer su blog poeta Manuel Lopez Azorín, tiene usted escritos de gran atracción para los que empezamos en el noble e incesante camino del estudio filológico y de la escritura.

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Para Emilio Roldán Hernández: muchas gracias Emilio por tu comentario.No creas que la obra de Claudio se ha quedado "en un rincón muy oscuro". Claudio es uno de los poetas que más interesa (bien cierto que no es masivo, pero se estudia, y mucho, en universidades, etc). "San Luis Cernuda, como tu dices, aunque tampoco para la gran mayoría, sigue siendo un poeta de culto para muchos. Te agradezco que te parezcan, los de este blog, escritos "de gran atracción".
He mirado tu blog y me parece que lo enlazaré con este.
Un saludo