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miércoles, 19 de julio de 2023

Ezequías Blanco: "Islandia 2004"

 


 

Ezequías Blanco: Islandia 2004

Ezequías Blanco (Paladinos del valle, 1952, Zamora) nos llega con una novela Islandi, 2004 (Hierga & Fierro, Madrid,2023) Ezequías Blanco ha ejercido como catedrático de lengua y literatura  en varios Institutos. Tambie fue director durante 30 años de la revista Cuadernos del Matemático, que creó una grandísima labor de divulgación general ,tanto de prosa como de poesía, magnifica y que todos los que fuimos escribiendo en ella la recordaremos siempre.

Ha publicado once libros de poemas (de dos de sus últimos poemarios puedes encontrar reseñas en este blog). También ha cultivado la prosa en tres libros de relatos y tres novelas. Igualmente es autor de dos ediciones críticas: una de Las aventuras de Pinocho, de Carlo Collodi y otra de Diálogos de amor de León Hebreo.

Ha dedicado, y sigue en ello, gran parte de su vida a la literatura.

Ojo al parche: El libro está dedicado: a los mustios, a los descoloridos a los gayoleros a los afligidos a los ofensores y a los ofendidos (puntos suspensivos)Y yo no sé en que lugar ubicarme.

 

Islandia 2004  es una novela , para mi sorprendente, bienhumorada, que reivindica una serie de personajes de una ciudad periférica y nos habla de ellos  como personajes de pueblo que fueron llegando a la ciudad y que andan  por un lado como excluidos y por otro como en periodo de asimilación periférica. Yo me encuentro en estas fechas veraniegas en lo que yo llamo el Campo.sierra al nordeste de Madrid y os puedo asegurar que bajo la sombra de los árboles  he leído esta novela y me he divertido haciéndolo, de modo que comienzo diciéndoos que es Islandia 2004 , una lectura absolutamente recomendable con la que os vais a reír y también os va hacer pensar. Una novela coral,  repleta de humor que construye una realidad de ficción

Ezequías nos ofrece en ella ingenio, por su originalidad  y nos ofrece al tiempo que mucha hilaridad, una dosis de lirismo y además una novela humanista. 

Con un prólogo del escritor, traductor y crítico  literario Manuel Moya Escobar en el que entre otras muchas y sabrosas cosas nos dice: “La Islandia 2004 es una provincia donde las cosas ocurren en una mezcla de instinto, chapuza y azar, donde todos los personajes se definen por una vida banal, de barrio periférico y menesterosa, en el que abundan los puntos oscuros y las relaciones peligrosas (y venturosas) , y donde el rock urbano y sus tribus se abren paso con naturalidad, colonizando espacios, dibujando un territorio que está a medias entre el campo y la urbe, porque sus habitantes, muchos de ellos llegados de lejanas y camperas provincias parecen pertenecer a una especie de limbo espacial, pues aunque tengan a tiro Madrid, no están todavía en Madrid sino en sus alrededores.(…) Una novela en definitiva que, dada la saludable confianza que instiga en el lector, a través de un humor mucho más corrosivo de lo que parece, nos coloca ante el espejo de nosotros mismos, una de las constantes de la buena literatura y por ende, de la obra de Ezequías Blanco.”

 

Ezequías Blanco ha escrito  partiendo del Gran Hermano de Orwell.

“Un prejubilado sometido a una operación de inteligencia artificial, es enviado por su Estado a cumplir una misión de espionaje a Islandia.”

“Pero sucede que algo falla y en lugar de Islandia llega a  la periferia de Madrid y en concreto a Getafilandia, en esta ciudad se dedica a grabar unas cintas de vídeo para que un transcriptor traslade las imágenes a palabras.”

Filólogo, poeta y escritor Ezequías Blanco es un tipo amable, observador  y seducido por la palabra, de ahí que se dedique, supongo que por la necesidad de crear algo que a uno mismo le sorprende y también de escribir para saber y sabernos y para ello se decanta por la poesía y el relato principalmente y tanto en poesía como relato nos habla de la vida, de la existencia y lo hace, en Islandia 2004, al tiempo que nos ofrece pasajes desternillantes en una especie de parodia de la sociedad de esa ciudad periférica en la que se encuentra grabando el prejubilado que no fue a Islandia, por vaya usted a saber que fallo, y llego a "Getafilandia."

Novela coral que, nos hace cómplices a golpes de risa y de amistad, de sus crónicas. El humor es una forma inteligente de escribir, que no todos sabemor, y que tan bien escribe Ezequías Blanco. Y este humor  se encuentra  en toda la novela. Una novela  con surrealismo y filosofía…  Una radiografía de unas gentes de la periferia  con historias de mucha vida.

 

Y todo ello se desarrolla con el gran  humor que Ezequías Blanco, el escritor zamorano de Paladinos del Valle, es decir de pueblo también, sabe emplear para dar vida a lo que nos cuenta.

Este libro repito, tiene mucho de humor limpio, noble y también algo corrosivo, es en ocasiones berlangariano, o de Azcona y a veces resulta algo esperpéntico.

Con todo esto y una dosis reflexiva  Ezequías Blanco  nos lleva a disfrutar mientras pensamos de una parte de sociedad que es una caricatura de la ciudad periférica y de sus personajes de ficción.

Leedla, os la recomiendo, yo me he divertido mucho haciéndolo y además, también me ha hecho pensar, y contemplando la naturaleza en el sosiego y la tranquilidad del Campo-sierra he disfrutado con su lectura.

 

                         Manuel López Azorín

 

 

 

 

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martes, 7 de junio de 2022

Ezequías Blanco: "Algo tendrá que ver el cine"

 


Ezequías Blanco: Algo tendrá que ver el cine

 


 Ezequías Blanco: Algo tendrá que ver el cine

 

Ezequías Blanco (Paladinos del Valle, 1952, Zamora)   acaba de publicar  un nuevo poemario: Algo tendrá que ver el cine (Los libros del Mississippi, Madrid 2022). Un libro que nos llega arropado por las magnificas palabras  de un poeta licenciado en filosofía y letras, un docente al que me une, a pesar de vernos poco, afecto y admiración y el hecho de haber sido ambos colonizados un buen día. De Ezequías nos dice José Luis Morales:

“Ezequías es un poeta que va del clasicismo a la vanguardia, de lo naif y popular a lo metafísico o hermético y viceversa sin necesidad de transición,  gracias a una extensa e intensa cultura literaria y a un substrato irónico habitual. Esa actitud irónica y descreída le permite también pasar del optimismo – en realidad, tolerancia con la fantasía y la aventura – al  nihilismo, que en él es más bien despreocupación material  y ausencia  casi total – el casi es imprescindible  ante cualquier creador – de vanidad.” Magnifica definición del Ezequías poeta, narrador y, además, magnifica persona.

 


Su anterior libro: Tierra de luz blanda  (publicado igualmente por Los libros del Mississippi, la editorial de Antonio Binicio Huerga ), es un libro con poemas de honda y vívida verdad, un poemario sugerente y real porque forma parte de la experiencia  personal y anda envuelto con las palabras precisas, sentidas y vividas en el ropaje humano, desde el humano temor y el mensaje que transmiten sus versos de claridad y sencillez emocionante. En definitiva un libro confesional  de mucha pulsión emocional.

 

Son muchos los libros que ha escrito Ezequías, algunos he leído y el anterior a este reseñado en mi blog, pero Algo tendrá que ver el cine, me parece un libro pleno de honda vena existencial, afectiva, metafísica, a veces con cierta ironía y con preocupación social. Ezequías es un poeta de diversas caras o como bien dice José Luis Morales de este poemario: “Un libro prismático en el que cada una de las caras de Ezequías Blanco tiene su reflejo y el lector puede disfrutarlas todas o conocerlas  todas si es su primer encuentro con su obra.”  

Ese prisma que es Ezequías lo encontramos aquí en sus cinco apartados y un epílogo: “Unos cuantos al origen”, “El cuenco de manteca”, “Autoayuda/autoamparo”, “vetavena social” y “Algo tendrá que ver el cine.”

 


“Unos cuantos al origen”, es, quizá, el apartado más intenso porque en él esta lo más interno del poeta, un apartado en el que el tiempo se pasea con él para rememorar lo importante.

El libro está dedicado a la memoria de sus padres porque de ellos – nos dice – aprendió que la ausencia no es olvido y aprendió mucho más, aprendió  a conservar el origen, aprendió a escuchar:

Voy a devorar la voz de mi voz

porque sé que si hablo puedo impedir

que se originen las palabra

que se equivoquen en su curso…

 

Y es que es un hombre a la búsqueda de los lugares en los que pueda reposar, lugares como:

una piedra para descansar en su latir

una sombra, una penumbra donde pueda verse

lo que en ningún lugar se escucha.

 

Traer lo invisible a lo visible, las palabras precisas que hagan del poema poesía y:

Dejar el disfraz en esta roca   

donde va y viene el mar

donde el mar va y viene y se retira…

 

y es que es un hombre con honestidad sin prejuicio y sabe que algún día se iniciará el rito de las despedidas y una vez más canta lo que se pierde, lo ya sucedido que le retrotrae a otro lugar y otro tiempo, la casa familiar abandonada, la sonrisa de la madre y, paradójicamente, el sueño del anciano , el sueño antepenúltimo ¡Oh padres!  Dadme solo una vez más / los besos de cuando fui niño.

 

Porque  le viene el miedo de un porvenir de ausencias

                  que no desaparece entre los cálices

                  del deseo ni de la orfandad del canto.

 

Y en los penúltimos otoños  nos llega el poeta

…con la llaga a cuestas / de la miseria del mundo.

 

Me he centrado más en este primer apartado, tan lleno de pulsión emocional, pero destaco este poema del segundo apartado , “El cuenco de manteca”,  es este “La luz”  dedicado a Jesús Hilario Tundidor, “Tundi” para los que le teníamos como amigo y que a él le habría emocionado:

La luz llegó una vez desde occidente
a injertar palabras en los árboles.
Y no se hartó de engendrar esperanza
de morirse por dentro
de arder como la piedra
de cuyas llamas mana el agua.

 

Apartado en el que incluye a la manera de una cuarteta (en este apartado la poesía popular anda presente por este y el siguiente apartado), un poema dedicado  a Zamora pero con rima el primer y tercer verso en el que nos dice  que: No hay ciudad con más amor / en su nombre que Z(amor)a. Una original manera de definir esta ciudad  de León Felipe,  García Calvo, Tundidor y Claudio Rodríguez  todos poetas de enorme trayectoria y que amaron Zamora como la ama este otro poeta y cantor de ahora llamado Luis Ramos.


 

En el apartado “Autoayuda/ autoamparo” Ezequías se nos muestra  vital y amigo  del Carpe diem, porque la vida es fugaz y hay que aprovechar el momento, el instante. 

Vete a coger este momento al vuelo.
Y a ser posible todos los momentos
de la vida.

Y en  “Vetavena social” con poemas de testimonio  se solidariza con aquellos que pierden:Refugiados, maltratadas…

La justicia tiene a veces cólicos menstruales.

La resignación los atropellos las pistolas…

No he dicho a nadie todavía

(ni a José Hierro ni a Manuel del Río)

que hay mucha gente a punto de llorar.

 

Finalmente un quinto apartado que da título al libro “Algo tendrá que ver el cine” Poemas con referencias cinematográficas y culturales.   “El volcán de la palma” escrito en romance (como si de una endecha se tratara, un canto de lamento canario, que viene de sus aborígenes), en el que evoca al conquistador Guillen Peraza. “Castillo de Gormaz” que me recuerda un poema de Anibal Nuñez , al menos en el título y algunos versos .“El Cartero y Pablo Neruda” poema escrito a modo de diálogo teatral.

Este libro nos trae recuerdos, sin nostalgia, es un libro  que impresiona, con algunos poemas que tocan los sentidos,  El tiempo y la vida  con su ayer, su ahora y su futuro incierto. En él nos invita a vivir el presente,  con la certeza de que todo acaba, pero con las ganas de renacer en cada presente de la vida y del amor por ella. En fin un libro-joya para leer y releer.

 


Ezequías  Blanco ha sido catedrático de Lengua y Literatura españolas en el Instituto de Secundaria Matemático Puig Adam hasta su jubilación y fundador y director durante 30 años de la revista de creación Literaria Cuadernos del Matemático, revista que dejó huella en todos sus lectores y en aquellos que nos dedicamos a escribir. Ezequías es autor de poesía y de prosa. Vive en Getafe (Madrid).

 

 

                           Manuel López Azorín

 

 

lunes, 25 de mayo de 2020

Ezequías Blanco: "Tierra de luz blanda"




Ezequías Blanco: Tierra de luz blanda






Ezequías Blanco (Paladinos del Valle, Zamora, 1952), narrador y poeta  nos ofrece un nuevo libro de poemas, lo ha publicado con Antonio Benicio  Huerga, un joven editor con pedigrí paterno-materno que ha cumplido un año como editor y ya tiene con él unos cuantos libros de interés como este de Ezequías Blanco:  Tierra de luz blanda (editorial Los libros del Mississippi. Madrid, 2020) Pero antes de hablar de este nuevo libro os cuento que
Ezequías Blanco es un poeta bragado en el ritmo del verso y en su musicalidad, un profesor que ha dado alas a nuevas generaciones para que vuelen por la vida y la literatura, un hombre que comenzó un sueño de paradójico título para hablar ( o mejor dicho para que habláramos) de literatura y de poesía: “Cuadernos del matemático”, un sueño que se convirtió en un emblema de creación y que duró treinta años. Con Ezequías de director y junto a Cristóbal López de la Manzanara y Matías Muñoz, entre otros. "Cuadernos del matemático", ideada en el Instituto Puig Adam de Getafe fue una revista que se mantuvo durante treinta años en primer plano y merece ser recordada siempre y yo quiero comenzar recordándola; pero dicho esto diré que además Ezequías blanco como poeta tiene una trayectoria bien definida , al menos para mí, que además de conocerlo personalmente desde hace años, le conozco especialmente por un libro suyo que abarca gran parte de su poesía desde  1978 hasta 2012, su título La realidad desentendida,  además de otros como Los caprichos de Ceres (1996) y Palabras de la Sibila (1992 y 2000).



De Tierra de luz blanda nos dice Enrique Gracia trinidad  en su prólogo  que no es un prólogo al uso sino un cúmulo de impresiones emocionadas, sentidas durante la lectura y que yo os recomiendo que leáis como guía imprescindible para enfrentaros a este libro  que por muy tremendo que os pueda parecer no es sino el aliento vital de un hombre, de un poeta que magnifica la vida mientras sufre una enfermedad y la supera.
Enrique con su siempre saber hacer, leer y saber sentir el pálpito de lo  leído por bien escrito,  nos dice: “Cuando leas versos como “sueñan los hombres para que no se borre el mundo” o “cada farola tiene una historia que contarte”. Lee con devoción y sabrás, como he sabido yo gracias al poeta Ezequías Blanco, que detrás de un gran libro siempre hay una experiencia vital y que, a pesar de todo, “la vida sigue imparable y magnífica”.

 
Tierra de luz blanda es un libro con poemas de honda y vívida verdad, un poemario sugerente y real porque forma parte de la experiencia  personal y anda envuelto con las palabras precisas, sentidas y vividas en el ropaje humano, desde el humano temor y el mensaje que transmiten sus versos de claridad y sencillez emocionante.
La enfermedad está tan presente en este libro como lo está Ezequías describiéndonos, paso a paso, su estancia en un hospital durante los 38 poemas, con versos verdaderos, honestos, que lo componen y, todo ello siempre con la esperanza de volver de nuevo a la vida para degustarla y reposarla, de banco en banco, para buscar “…cada día los lugares / donde 
nadie confunda los caminos”
Lo que más importa de este libro es la alegría de saberse no sano pero si vivo y eso hace que la mirada del hombre, del poeta sea y esté, porque, siempre lo he dicho Ser poeta es un modo de sentir, / modo de esta, de ser en esta vida. El poeta puede sufrir hasta rabiar, en su interior puede haber un  verso que le diga: “Tu alma es un pozo oscuro entre las sombras” pero rápidamente llegará otro verso pleno de luz y de esperanza diciéndole: “La vida sigue imparable y magnífica”  
De modo que por difícil que parezca , lo sé por experiencia propia, en tanto que se sufre en la habitación, los pasillos, el quirófano… “Te llevan por espacios trasparentes / donde no hay nada a qué aferrarse”, las palabras que se piensan van del amor al dolor, del dolor al  temor a la muerte. El miedo, martillea con insistencia, se convierte en un molesto inquilino día y noche, deja heridas que auguran un adiós y “Los sentidos te anulan, te aferran a la tierra / a través del dolor” Pero el poeta, de la muerte a la vida, forma un circulo que concluye con que “la vida sigue siendo imparable y magnífica”  y hay que seguir siendo y estando. La poesía salva, o al menos libera, alivia, es un bálsamo y un baluarte defensivo contra todos los males humanos. La poesía es esperanza y la esperanza le gana la batalla al miedo.
Lean este libro, sientan este poemario tan emocionante como verdadero. Yo que he sufrido y he sentido el dolor y he temido la muerte sé de lo que está hablándonos  el poeta en este Tierra de luz blanda y sé que os va a emocionar su dolor y su vitalismo. Y sabréis  también que después de escribir este libro los bancos serán el espacio de reposo y reflexión de este poeta llamado Ezequías Blanco. Por eso os dejo este poema para concluir.

Bancos
Buscaré cada día los lugares
donde nadie confunde los caminos
donde muy poco importan las derrotas.
Reiré con el que luce a sus espaldas
“Cristo mola” o con el otro que dice:
“somos muy malas pero podemos ser peores”.
Iré de banco en banco en mis paseos
porque a cualquiera acogen
con su respiración tan desprendida.
Y así como quien flota sobre un cielo dormido
recorreré los bancos de mi entorno
para fortalecer mis músculos
mis fibras mis huesos mis tendones lastimados
hasta llegar al que reposa
bajo aquella morera verdinegra
desde donde mejor se ve la luna.
Y descansaré en el del viñedo
y refrescaré la mirada
sobre la humedad del de la verdinosa piedra.
Desde un banco me iré rodando a casa
y en un banco plantaré las verduras
de mi huerto…Y sobre un viejo banco
dormiré eternamente soñando con palmeras.

Ezequías Blanco es  Filólogo, poeta y escritor. Ejerce como catedrático de Lengua en un centro de secundaria.
Ha publicado los libro de poemas Limitación del vuelo (1979),  Palabras de la Sibila (1992 y 2000), En medio del desierto (1996),  Los caprichos de Ceres (1996),  Archivo de Imágenes-Imágenes de archivo (1999), Objetos del amor lejano (2005) y La realidad desentendida  (1978-2012)
Como narrador es autor de los libros Memorias del abuelo de un punk (1997), Tres muñecos de vudú (2001) y Tienes una cabeza apuntando a tu pistola (2009).
Ha recibido premios como el Nacional de Poesía de Ciega de Manzanares 

                          Manuel López Azorín