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jueves, 30 de marzo de 2023

Laura Gómez Recas: "Circunstancias"



 


Laura Gómez Recas: Circunstancias

Laura Gomez Recas acaba de publicar  un nuevo libro en la editorial de A. Benicio  Huerga: Circunstancias (Los libros del Mississippi, Madrid,2023). En esta ocasión la autora nos ofrece  unas ciento ochenta y cinco composiciones breves , como es el haiku, divididas en seis apartados  o “Tesituras”, como las denomina ella: “un ejercicio de meditación con el que se toma conciencia de una tesitura, la esencia de lo que acontece en el entorno natural.”



Los haikus son breves poemas en los que la naturaleza es un elemento clave, suelen hacer referencia a ésta, como he dicho, o a la vida cotidiana

Aunque , según se dice,  la verdadera esencia de los haikus se la otorga el kigo, que, en japonés, es la referencia a una de las estaciones del año, propia de los haikus.

Y Laura Gómez Recas ha querido ser fiel a la escritura de haikus  y nos ofrece en sus llamadas  “Tesituras” breves poemas que abarcan la contemplación de la naturaleza  y breves también los que se relacionan  con los sentimientos y la emociones producidas en la contemplación  de una circunstancia.

 

Agosto es luz

que convoca a la muerte

ciega de vida.

 

Así pues al estar, los haikus, inspirados en la naturaleza y su contemplación, el llamado Kigo  sirve para mostrar la fecha de su composición: primavera, verano, otoño, invierno.

 

También la naturaleza ha servido y sirve  como inspiración a toda clase de poemas de ahí que en este libro nos encontremos con  estas Circunstancias de Gómez Recas porque: “escribir haikus es captar una circunstancia, concretar en palabras, un accidente temporal sustancial.”

“Circunstancias contiene ese esfuerzo por lograr la pincelada literaria del instante.” He aquí ejemplos de diferentes tesituras.

 


“Tesitura del cielo”

Niebla de invierno.  

Borrón de la memoria 

sobre los valles

         *

En el invierno 

dormita la sonrisa

del horizonte.

 

“Tesitura del agua”

El blanco beso, 

el sendero del agua 

entre los musgos.

           *

En cada objeto 

como el agua en la gota

una palabra.

 




“Tesitura vegetal”

Dolor de invierno 

en el bosque erizado.

Hielo en las hojas.

               *

Otoño malva,

lucerna del arándano,

brutal dulzura.

 

“Tesitura animal”

En vuelo raso, 

peina el verano azul  

la golondrina.

 

“Tesitura de amor”

Marzo esta blanco

y llorando el cerezo 

ante mi amado.

 

“Tesitura del pensamiento”

El libro es viento 

que parpadea y habla 

cuando se hojea

           *

Poda de enero.

Llama dolor el aire 

al abandono.

 


Lo que  en el haiku japonés denominan “moras” y que son unidades que miden la duración de lo que nosotros llamamos sílabas y que, en nuestro lenguaje las cambiamos  
por sílabas.

Según palabras del poeta mexicano Octavio Paz, el haiku es “un organismo poético muy complejo. ​ Su misma brevedad obliga al poeta a significar mucho diciendo lo mínimo.”

Este brevísimo poema que se podría definir como “poesía de la sensación, pretende , no oscurecer con palabras, sino iluminar el poema con ellas., a través del asombro y la emoción mediante su contemplación ante la realidad (de la naturaleza, de lo cotidiano, del pensamiento, de los sentimientos como el amor…)

Se suele relacionar el haiku con el Zen; pero   aunque el zen utilizó el haiku para la difusión de su filosofía, pero parece ser que no es el origen de esta forma poética.

Matsuo Bashó fue un monje budista del siglo xvii, que popularizó el haiku, dándole un aire de melancolía y dotándolo de un sustrato zen trascendente. Uno de sus haikus más conocidos dice así:

“Nadie que vaya

por este camino.

Crepúsculo de otoño.​”

La influencia del haiku llegó a la literastura de occidente a través de Eiji Yoshikawa (1892- 1962), el más famoso novelista japonés que a los 18 años se despertó en él el interés por el comic haiku  por lo que comienzó a escribir. Este  escritor influyó en famosos poetas del siglo XX como, entre otros, Antonio Machado (que escribió  haikus de pensamiento generalmente)

Para Antonio Machado escribir haikus imagino que fue relativamente fácil pues en nuestra lengua y dentro de la forma estrófica “Seguidilla (7-5ª-7-5ª)” cuando es compuesta  los tres versos  que se le añaden finales, llamados bordón, se escriben con sílabas, iguales a las que se emplean para el haiku pero con la salvedad de que llevan (generalmente) rima asonante en los versos impares (5a-7-5a). A esta estrofa que emplea el bordón se le llama Seguidilla compuesta o bien Seguidilla con bordón y de este bordón  que es como el haiku japonés  en cuanto a forma pero con rima, Don Antonio Machado era un gran conocedor  por ser poesía tradicional o popular que tan bien conocía y empleaba, por emplearla su hermano Manuel  como poeta  y por recopilarla su padre que usaba el sobrenombre de “Demófilo”.

 


Laura Gómez Recas suele decir:Yo persigo definir el mundo, pero es el mundo el que  me define a mí.” Y en este libro llamado Circunstancias ha definido, al menos, este breve poema llamado haiku adaptándose a sus medidas (castellanizadas)  y a su intención original que principalmente era la de expresar (con asombro y emoción) el producto de la contemplación  ya de la naturaleza, ya de sentimientos y/o emociones.

Y para concluir  escribo un bordón, es decir una coda final de la seguidilla con su rima asonante, que es muy de nuestra poesía tradicional o popular y que si lo escribimos en solitario, resulta que en nuestra lengua tenemos  una estrofa en la que caben todas las temáticas en solo tres versos que son como el haiku pero con rima.

Dedicado a este libro en concreto y a Gómez Recas, su autora..

Bordón que alaba

de Laura Gómez Recas 

su Circunstancias.

 

Laura Gomez Recas es  Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado poesía en revistas especializadas, y es coautora de las antologías poéticas Universos Diversos (2009), Panorama (Asoc. Versos Pintados del Café Gijón, 2010), Silencios encontrados (2011), de la colección Poesía en la Distancia, Uni-versos para Somalia (2011), Poesía en Sidecar (2012) y Madrid a Miguel Hernández, desde el Café Gijón (2012)

Autora también, que yo conozca,  de los poemarios  Llámame azul (2012). Zahories (2020) y Circunstancias (2023)

                          Manuel López Azorín

.

 


viernes, 12 de febrero de 2021

Laura Gómez Recas: "Zahoríes"

 

Laura Gómez Recas:  Zahoríes


Laura Gómez Recas: ha publicado su nuevo libro de poemas Zahoríes (Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2020)

Laura es Licenciada en Ciencias de la Información, Periodismo (UCM) y post-grado, por ESIC, en Marketing Internet y Social Media. Es  autora de los libros de poesía: Delante del espejo, Llámame azul y un poemario bilingüe español-portugués titulado Huellas de un caz. Vinculada a varios grupos literarios, ha publicado narrativa y poesía en antologías y revistas especializadas y crítica literaria en diferentes medios.


Zahories
se inicia con una nota de la autora a modo de prólogo o introducción donde nos habla de su gestación. El título Zahoríes viene dado metafóricamente al igual que los apartados que conforman este libro cuatro en total además de la Nota y un epílogo, por establecer una simbología  (el agua), que pretende reflejar durante sus cuatro años de gestación, la dramática  situación que vivió la autora, tanto en lo social como en lo profesional, en un tiempo en el que la crisis económica y sus consecuencias desde 2008 afectaron fuertemente en la clase trabajadora, tanto que produjo en ella una sed de agua de salvación  tan intensa que, su búsqueda , dio lugar a, primero un apartado titulado “Desecación”, es decir la supresión del agua que permite aplacar la sed, saciar en ella toda la falta producida por las carencias en la crisis, el abandono, la falta de todo lo necesario para seguir caminando.  

Así nos dice: “Se encasquilló la bala definitiva, / amante del instante de la derrota / como pulida materia de la muerte.” Pero la vida sigue y ni la crítica, ni la desconfianza en el ser humano que se tambalea, ni la desesperanza frente a la desolación  “Como si fuera un hilo incandescente,/ una incombustible parte del alma/ (que) desea convocar el alboroto de las olas” del agua necesaria para calmar la sed, impide caminar, ahora hacia el desierto “Aralkum”, segundo apartado del libro, en el que inicia un recorrido por el recuerdo de un pasado lejano de la infancia:”Cuando era niña imaginaba mi historia,/ tobogán repleto de maletas”(…) “Ahora se que el mundo / se abre fálico y absurdo” (…) “Y que no hay agua / más allá del cauce de mis ojos”, y de un  pasado reciente  que entre las dunas recorre el territorio de la duda, la impotencia, la soledad de la mujer frente  a la sociedad patriarcal  y “Ahí velo a mi hija, a su futuro / y a la atroz muchedumbre de gargantas / que castra cada día mi nombre de mujer”



En su nota a esta edición nos dice Laura Gómez Recas: “Han pasado seis años desde que publiqué mi último libro.  Incluso antes de aquello estábamos dedicados a la perseverante labor de la búsqueda del agua.” La persistente búsqueda del agua, de la sed de justicia, de igualdad, siempre presente, luego agravada por la situación social, que sufrió la sociedad y que influyó, en lo personal y lo profesional, especialmente en los jóvenes, las mujeres…hombres, dejando a todos con la sensación de vivir en un pozo sin fondo, en un “Acuífero cautivo”, tercer apartado, en el que nos dice: ”Y muero. / Y nadie cree que mi muerte / es algo más que metáfora o viento.” Y este apartado, quizá el más personal, el más confesional, da rienda suelta a todos los fantasmas que nos anidan siempre, con sus reflexiones, sus dudas, sus criticas y sus alabanzas, su mirar alrededor desde dentro para mirarse frente a sí, para tratar de salir del pozo y… sobrevivir, siempre buscando el agua que nos calme la sed, buscando el agua de la vida como los “Zahoríes”, cuarto apartado, una agua de palabras también, que salve: “Bajo la tierra triste y dolorida,/ hay una Arcadia de múltiples raíces, / con letras que aún aman la palabra,/ cauces para el jazmín y para el verso / bajo el vacío territorio de la amnesia.”


Y “bajo la tierra resquebrajada del desierto”  en el que busca el agua  del alivio, del consuelo, el olvido de cierto resentimiento, se dice: “Somos ayer, mañana somos, / territorio somos, manantiales, / de la raíz, abono, de la espiga/ para salvar la vida y la palabra,” Y quiere recorrer los caminos y alegrarse, avanzar en el desierto, encontrar esa agua que da luz y da vida.

 Y nombra los nombres de las cosas para sacar de ellas la fealdad del mundo, como si las cosificara de nuevo tras el dolor, para alejar el miedo, y rehacer la fuerza que necesita para sí, para su cuerpo, para su mente, para sus ojos, para abrazarse a las palabras  como carne de su carne y sueña tras este cuarto apartado un epílogo de esperanza en el que el agua, que nunca desaparece de forma definitiva sino que se oculta a nuestros ojos, aparece y brota, como brotan las aguas cuando están contenidas y de repente se abren paso: “Las aguas, tan tibias, me amaron/ y olvidaron en la concavidad de mi boca / la simiente voluble de la vida, / un trasiego incesante de palabras /y un depósito de tierra / de succiones fabulosas.”

Con una polimetría que parte más que de la forma de la búsqueda de la cadencia, del ritmo, Laura Gómez Recas ha elaborado un libro donde predomina la libertad del verso, las imágenes, la decepción, el resentimiento, la impotencia, el grito, la crítica, la nostalgia en el recuerdo de un tiempo sucedido, el amor y su contrario, en una dolorosa travesía junto a acontecimientos generales en una sociedad patriarcal acuciada por una crisis que dejó, por un tiempo, sin el agua de la esperanza.
                       Manuel López Azorín

 

 

viernes, 15 de febrero de 2013

Laura Gómez Recas: Llámame azul



Laura Gómez Recas: Llámame azul

El día 9 de febrero presenté dos libros Llámame azul de Laura Gómez Recas y Esa helada verdad de la belleza , de María Luisa de la Peña en el Centro Cultural Blas de Otero de San Sebastián de los Reyes (Madrid)
Libros  que las autoras habían presentado ya en la FNAC de Callao (Madrid) el 16 de enero. 
La presentaciones obviamente fueron más breves. Aquí os dejo completa la que he preparado para este blog de  Laura y su primer libro publicado.


Laura Gómez Recas, en sus inicios, tuvo un poeta de cabecera: Antonio Machado. Esta mujer poeta, de lenguaje preciosista, ávida lectora de poesía, ha bebido en las fuentes de Machado que a su vez, en sus inicios, bebió de Ruben Darío aunque luego, el sevillano de Soria, de Baeza y de Segovia, encontrase su verdadero camino lejos  del modernismo. El surrealismo ha influido también en la poesía de Gómez Recas; pero, su surrealismo, me parece a mí, no un modo mecánico de creación sino una meditada manera de expresión. Ella gusta de los poetas que saben manejar el lenguaje, los que emplean, al escribir, el aspecto formal en la poesía. Sobre el proceso de escribir dice que: Escribir es acto que entrega y abandona la mente / al impecable mutismo del papel, / antes, madera, antes, árbol, antes, luz sobre la hoja.

Gómez Recas escribe sin prisa, tratando, con el lenguaje, las metáforas, las imágenes, los recursos, de potenciar ese extraño misterio, llamado poesía, que a ella le vive por dentro desde que, adolescente, comenzara a escribir.De ella ha dicho, en el prologo de Llámame azul (Editorial Quadrivium. Girona, 2012), la profesora y poeta María Luisa de la Peña: La poesía de Laura Gómez Recas es un ejercicio de reflexión y audacia, tejida con hilos de oro a través de un sólido dominio de las metáforas puras y las imágenes oníricas, tan queridas a la autora y tan necesarias a su corpus poético.

Laura Gómez Recas, nació en Madrid en 1966. Está Licenciada en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y desarrolla su labor profesional en medios de comunicación social: radio, prensa y televisión. Escribe poesía desde la adolescencia. Y este Llámame azul es su primer libro publicado.
  Antes de la salida de este primer libro suyo tan hermosamente titulado Llámame azul (Editorial Quadrivium. Girona, 2012), publicó poesía en diferentes revistas y es coautora de la antología poética Universos Diversos (2009), de la Editorial Alaire. Pertenece a la Asociación Versos Pintados del Café Gijón, a la Tertulia Gerardo Diego del Café de Oriente, ambos de Madrid y al grupo Poética en Gredos. Ha participado activamente en diversos recitales y eventos literarios en la Escuela Julián Besteiro, en el Ateneo de Madrid y en el Círculo de Bellas Artes, entre otros. En la red, mantiene el blog “Hortus Liber”

Laura Gómez Recas define su poesía como "una mixtura de entrañas y de verbo con vida propia: La poesía es una lluvia escarlata, con olor a sangre, que brama entre los dedos y se escapa en un vuelo transgresor donde los haya. Es tu alma la red que has de emplear para atraparla". En el poema titulado de la idea nos dice: Y entonces, presentí la idea, / la mansión donde posan las cenizas / que los ojos hicieron de los sueños.

De su poética dice desconocer si la tiene y dice no saber tampoco si sus versos alumbrarán con esa luz que da el acento común de la voz personal, de la voz propia, más allá de la humilde existencia,. Por otra parte dice que la poesía en ella es espontánea (emocionalmente supongo, ya que si no fuera así, sería contradictorio con el surrealismo meditado), la poesía es una forma de expresión más allá de lo audible, de lo visible, algo que trasciende a los sentidos y en el lenguaje, encuentra el mecanismo para elaborar un mensaje que parta de ella, de lo que es como persona, como mujer, como poeta, para adentrarse en ese proceso de búsqueda interior en el que camina inmerso todo poeta.

Laura Gómez Recas escribe su poesía con el lenguaje, como todos, pero también con la emoción. Presiento un destierro boca adentro, / como si una soledad / se hiciera fuerte en mis costillas / y el mundo entero disparase al corazón. Escribe poesía y busca, no en el azul, sino en la amapola roja como la sangre, símbolo de su fragilidad y de su fuerza, el espíritu de lo perfecto, porque ella es, se siente: amapola, trajín de mariposa / con débil ancla fondeada en tierra. Lenguaje y emoción, emoción como forma de literatura.
De izquierda a  derecha Miguel Angel Yusta, María Luisa de la Peña, Laura Gómez Recas y Rafael Soler


Coincido con el poeta Rafael Soler cuando dice de Gómez  Recas que su poesía es un lugar de encuentro de emoción y lenguaje. Un poema que no toque los sentidos, con la palabra precisa, se quedará a medio camino. La amapola en la que se simboliza, fuerte, roja, débil… Es una bendición entre lo yermo, / nexo alado de sonrisa y de muerte, / efímero botón del horizonte / que silencia su adiós / y abastece del rojo de la sangre / a la inacción del cielo inmaculado. Y con este poema nos ofrece todas las claves de una poética como proceso de búsqueda interior, de conocimiento.

Laura Gómez Recas ha escrito un libro, un conjunto de poemas, de compleja lectura, en principio, por el extraño hermetismo que rodea la simbología de su palabra. Todos sabemos que la poesía no se hace con realidad sino que la realidad se toma para trastocarla en otra realidad poética  a través del lenguaje. Y Gómez Recas  lo emplea para tratr de expresar su cosmovisión personal. Ella nombra el miedo para echarlo fuera de sí y se acoge, como mineral del alma a la certeza y la esperanza, se acoge para deshacer los pasos de silencio y de la ausencia.

Llámame azul es un poemario para adentrarse en él, leerlo detenidamente, para desenmascarar a la poeta que se nos muestra amapola, con su color rojo de sangre, como símbolo de vida, como la explicación de sus orígenes, con la fuerza y la belleza de la vida y con la soledad de la ausencia, de la desaparición. Del olvido Becqueriano.  Como lugar de sueño, de lucha vital, hasta llegar a ese  después de tanto todo para Nada que nos dejó escrito el  poeta Pepe Hierro.

Pero la aparente debilidad de la amapola, su fragilidad frente a las inclemencias del  vivir  la lleva a decirnos que: Desde la sangre / que puebla los caminos/ se forja lo etéreo, es decir la humanidad y su humanidad.

De ella dice el poeta Miguel Ángel Yusta: Laura es una poeta que sabe manejar el lenguaje, que tiene el suyo propio y que lo utiliza con una enorme sensibilidad y belleza. Laura nos dará –ya nos da- en su carrera poética, muchas y grandes satisfacciones. Al tiempo. Me sumo a estas palabras con el deseo de que el tiempo las ratifique.
Manuel López Azorín