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lunes, 11 de julio de 2022

Ricardo Fernández Moyano: "Nieve roja al amanercer"(Poesía social 1985.-2020)

 

Ricardo Fernández Moyano:Nieve roja al amanercer

 


Ricardo Fernández Moyano (Minaya, 1954, Albacete). Ha publicado Nieve roja al amanecer - Poesía social, 1985-2020 - (Amargod ediciones 2022), una antología  en la que recoge  su poesía de temática social de algunos  libros suyos, inéditos aún, y de otros libro que ya ha publicado. Desde 1992 reside en Zaragoza.

TIEMPO DE ESCARC

Las aceras dormitan vagabundos / cuyo único sueño es que hoy / no sea añorar el pasado / y un día los esquejes,/ocultos por la nieve, / florezcan.// No es fácil descubrir / la llama del amor / ante sus ojos.

 Desde los primeros años cuarenta del pasado siglo XX, primero con la rehumanizada poesía de Poemas del toro de Rafael Morales, en 1943, y tras ella con la poesía llamada del desarraigo con Dámaso Alonso y su libro Hijos de la ira  en 1944, va surgiendo un grupo de poetas que como decía José Hierro, daban testimonio del tiempo en que vivían y ese tiempo no era otro que el de una durísima postguerra en el que la poesía desde 1939 a 1944 solo cantaba a Dios, a la rosa y a la patria. 

Fue así que surgieron voces como Eugenio de Nora, Ángela Figuera, Gabriel Celaya, Blas de Otero,José Hierro, Gloria Fuertes,Ángel González, Carlos Sahagún, Miguel Labordeta, Eladio Cabañero, Caballero Bonald… entre otros, que  comenzaron a escribir de otra manera.

Nació así la llamada poesía social. Eran los tiempos de la posguerra, donde se utilizó la palabra como denuncia de la injusticia, de la opresión a los débiles o de las condiciones de explotación en el trabajo, pero siempre con espíritu esperanzador, con fe en un futuro mejor, Fueron los poetas de la primera generación de postguerra (o de los del desarrigo o los años 40) y la llamada Generación de los 50, Niños de la guerra o poetas de potsguerra los que siguieron esta corriente poética.




Nieve roja al amanecer viene acompañado de breve pero aclaratorio prólogo de uno de los poetas sociales de la actualidad: Antonio Orihuela, que nos dice: “Ricardo nos recuerda que vivimos engañados, porque tal vez no queremos vivir de otra manera. El mejor refugio de la felicidad es la ignorancia, pero la ignorancia,  cuando se transforma en indiferencia mata; por eso es mejor dudar, escarbar en la nieve roja en busca de razones y utopías, cualquier cosa antes  que dejarnos poseer  por la fría lógica de los esclavos, los necios, los ciegos, los que claudicaron y se echaron a dormir en los umbrales de los poderosos esperando de ellos las migajas de un pastel cada vez más mermado.

(…)

Frente al discurso totalitario, en el que como masa dormida y afónica, vegetamos, enfermamos y morimos, ciegos y sordos a la vida, mientras el desierto se extiende; Ricardo nos recuerda que somos enjambre, que estamos hechos de amor y emoción, de calle y alegría, de pan y besos;”

Y nos ofrece  una visión de escarcha (y otras muchas) Para que no olvidemos lo que existe frente a nuestros ojos  y sepamos que, con amor, los esquejes ocultos por la nieve pueden florecer.

 

Ricardo Fernández Moyano, nos dice al inicio de esta selección antológica que no hay palabras estériles y, tiene razón, tal y como cita Antonio Orihuela, las palabras tienen uno o más significados  y pueden ser ambiguas y engañosas o pueden ser sinceras  y plenas de certera verdad. Vuelvo a Ricardo Fernández Moyano y a su llama de deseo de amor en una sociedad que se ha olvidado de esa palabra tan hermosa que debería de mover el mundo, de hacerlo girar el igualdad, sin intolerancias, sin totalitarismos, sin depredadores  sobre los indefensos. Amor y nunca otra cosa que no sea amor, hasta la muerte.



AMOR O  MUERTE

No hay palabras estériles. / Hay plumas que matan, / firman sentencias, / lanzan cuchillos/ que dañan corazones inocentes

y luego/ hinchan su pecho de himnos,/ vociferan consignas,

hablan de paz / pero guardan pistolas en la mente /y bajo la almohada.//  Tambien hay plumas / que aman,/ escriben versos en la noche,/ acarician la vida /como brisa de mayo/

unos cabellos de muchacha;/ piensan en paz,/viven en paz,/

y luego / en nombre de esa paz / otros los matan.//No hay palabras estériles.

 

El título de este libro  obedece a los versos finales de un poema que escribió Ricardo en 1985, para una Antología de poetas castellano-manchegos por la Paz, el poema lleva el título de: “La muerte de la paloma”, y nos muestra  la falta de paz ante la preponderancia de la violencia o de la guerra 

La muerte de la paloma (…) II: Cuando nadie devuelva/ la esperanza a los ojos /  y reviente en el cielo /la última lágrima;/

un caballo de sangre, / la mirada inyectada en rabia,/ hallará agonizando / sobre la roja nieve / una triste paloma blanca,

 


Ricardo Fernández Moyano: Obra poética publicada:

Tras la Huella del Tiempo, Diputación de Albacete 1996. Transparencias, Devenir Madrid Paseo por el Parque (VV. AA.). Libro de haikus inspirados en el Parque Grande de Zaragoza. El Taller del Poeta Pontevedra 2006. La Voz en la Memoria, Bubok Madrid 2009.Poetas suicidas: sensibilidad o supervivencia, Olifante (colección Papeles de Trasmoz). Tarazona (Zaragoza) 2009.Rituales de identidad, Huerga y Fierro Madrid 2011.Zarzal, Amargord Ediciones Madrid 2015.Carmen carminis.Poemas para ellas, Ediciones Dédalo Barcelona 2016. Brotes. Antología breve  1985-2016), Huerga y Fierro Madrid 2017. Y esta Nieve roja al amanecer (poesía social -1985-2020) (Amargod ediciones,2022)

Ha sido ganador o bien finalista de los siguiente Premios:

Ganador del certamen de Poesía “Versos para una Primavera”, de COPE ALBACETE, 1985.

Ganador de la V Edición del Certamen de Poesía “Versos de Amor”, de COPE ALBACETE, 1999.

Finalista del Premio Miguel Labordeta de Poesía 2006 del Gobierno de Aragón.

Finalista del Premio Internacional Altino de Poesía 2014, 2015 y 2017 organizado por el Ayuntamiento de Quarto d’Altino (Venecia).

Sus poemas han sido traducidos al japonés e italiano.

 

                     Manuel López Azorín

 

lunes, 23 de marzo de 2020

Ricardo Fernández Moyano: " El filo del no"






Ricardo Fernández Moyano: El filo del no


 

Ricardo Fernández Moyano (Minaya, Albacete, 1954) ha publicado un nuevo poemario  titulado El filo del no  (Imperium Ediciones, Zaragoza, 2020)
                                                                                        Compréndelo
no existe más que una palabra verdadera:
                                                                                                                                                 no.
                       -Antonio Gamoneda-


Con esta cita de Gamoneda y otra del dramaturgo Henry Miller: Para enloquecer debes tener una tremenda acumulación de cordura.
Inicia Ricardo Fernández Moyano su poemario El filo del no, un libro  de luces y de sombras, como la misma vida, que abraza el tiempo, ese reloj del hombre que un día se detiene en su finitud y mientras esto sucede en El filo del no suena un preludio que nos dice:
Pasan los días y las horas,
te preguntas por qué sigues ahí
sondeando el sentido del pálpito.
Sabes que nada será igual,
que la candela olvidó su brillo
tras un peldaño de inconsciencia.

Y al abrazar el tiempo, abraza el amor y da cuenta de sus dudas y certezas y nos llega con su canto este  El filo del no, a tocarnos el corazón y los sentidos, con versos breves, intensos que penetran en nuestro interior  y nos dicen que son el tiempo deseado y nos dicen que cantan lo que ya ha sucedido. Es el afán del tiempo hacernos cantar lo que se pierde  y hacernos soñar lo que se espera y en el filo esta el no, como una invisible niebla que no sabemos que nos depara tras ella. Una cosa sí es cierta: hoy, ahora, ya, el instante presente lo demás es recuerdo o es sueño Hoy no, hoy es el momento preciso.
Hoy es el primer día de mi vida
(…)
Ahora todo queda por hacer
(…)
Cuando despierte
todo será comienzo.


En El filo del no, Ricardo Fernández Moyano vive con intensidad el momento  y, al mismo tiempo padece la llegada del crepúsculo, la oscuridad del ocaso, la sinrazón de la noche si alba, la finitud de la luz.
Pero gracias al amor y frente a tanta ebriedad y tanta desazón el poeta abraza la piel de la amada y se salva de los errores de la vida, del mundo, de la oscuridad de las noches sin tiempo y los tiempos sin luz, de los posibles presagios de un mañana  que ahora es no.

Exploro más allá de las arenas 
la claridad que ciegue
y me lleve al abrazo de tu piel,
único prado de supervivencia.

Es este un libro lleno de dolor y de amor, un libro en el que la poesía sugiere a veces, protesta otras, duda en ocasiones y todo de una manera íntima, confesional, sincera, con sonoros versos blancos que marchan por el camino de la poesía formal con cadencia, con ritmo.  El filo del no es un libro de tiempo, de amor, de desencanto, de denuncia , de reflexión y de soledad
No supimos gozar   
la tea del deseo 
en los días de ausencia
cuando todo vertía légamo
la soledad
como única guarida


La soledad y el dolor  presentes, 

el dolor porque 

hay charcos galopando en las aceras
y las alcantarillas anegadas  
no saben del dolor
que converge en las plazas.

Pero también lleno de  amor, de esperanza porque:
Aún el pan está por amasar,
el amor, la paz, los caminos…


Ricardo Fernández Moyano es un poeta que no ha dejado en otros de sus libros el gozo de la vida y su piedra de carga. De él ya dije que se enfrenta a la escritura poética abrazando al lenguaje como lo más suyo, intentando llegar hasta el fondo de los significantes y sus significados, buscando la luz que alumbra la palabra. Por eso nos ha dicho:
Ebrio, puse un ancla a la orilla,
enredado en el aire y la locura,
en la palabra

Fernández Moyano entre existencial y metafísico ( ya lo dije cuando publicó Zarzal en 2015), camina y  vive de las palabras para restituir lo silenciado, lo desaparecido. Vivir en las palabras, luchar contra el silencio, dar testimonio de la experiencia vital, con la memoria viva, para salir de la sombra, del olvido y abrazar la luz.
Y todo ello como apunta en la contraportada  Adolfo Burriel: “tocando con los sentidos las perplejidades personales, las fronteras invisibles del entorno y las jaulas duras de los desencuentros. Se trata de un camino que va desde la intimidad más honda hasta la más dolida denuncia, sin que en ese recorrido el poeta deje escapar la razón ( quizá más bien sinrazón, quién sabe), o las preguntas.”


Ricardo Fernández Moyano. Es profesor en las especialidades de Ciencias Humanas. Desde 1992 reside en Zaragoza, donde ha trabajado como Educador de Discapacitados Intelectuales. Con varios premios en su haber y  cerca de una docena de libros publicados, entre otros destaco:

Tras la Huella del Tiempo, Diputación de Albacete 1996.
Rituales de identidad, Huerga y Fierro Madrid 2011.
Zarzal, Amargord Ediciones Madrid 2015.
Brotes. Antología breve (1985-2016), Huerga y Fierro Madrid 2017.
y este El filo del no, Imperium Ediciones Zaragoza 2020.

Sus poemas han sido traducidos al rumano, italiano y japonés.


                             Manuel López Azorín

lunes, 7 de diciembre de 2015

Ricardo Fernández Moyano: "Zarzal"




Ricardo Fernández Moyano: Zarzal



Ricardo Fernández Moyano (Minaya, Albacete, 1954), publicó un nuevo poemario Zarzal (Amargod ediciones, 2015). Cuando me envió el libro (por pdf, que me ha costado leer por la incomodidad para mí de hacerlo en un soporte que no sea papel), tardé un poco en abrirlo y dedicarme a su lectura. Pero una vez abierto y leídas las citas que lo inician, yo también "firmé el decreto que autorizaba mi presencia" (cita de Fernando Ferreró que, junto a otra de Antonio Gamoneda: "En la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte", me incitaron a seguir y leer el poema que abre este libro Autobiografía que dice así: Nací en un pedestal perfecto / donde todo era falso.// Me crié rodeado de hombres doctos / ávidos de majar neuronas. // Viví la estrategia del miedo, / confundí aceras con esquinas. / Escuché voces apagadas / que me arrastraron al vacío / donde los adoquines son cadáveres. // Hallé espinas sin rosas, / pírgano en las miradas, / larvas en los entierros. // Ebrio, puse un ancla a la orilla, / enredado en el aire y la locura, / en la palabra

 
Zarzal  es un libro en el que el lenguaje, esencial y depurado, logra abrazar la palabra poética eliminando retóricas innecesarias y servidumbres de artificio. Fernández Moyano  muestra en este poemario una voz personal, nueva,  y al tiempo suena, tal que la verdadera poesía,  como de siempre.
El poema que abre el libro, Autobiografía, nos deja bien claro que Zarzal  anda lleno de espinas, para su defensa, porque es un poemario herido por este otro zarzal de la vida, una vida  con el lastre existencial de quien intenta, con la palabra, salvarse del vértigo de la desaparición y se aferra al fruto de la esperanza, del amor, del deseo, de la vida y de la muerte. Un poemario que  se lamenta al tiempo que canta: Necesito un aval, / un anticipo de ternura / para hacer soportable la existencia. Porque lo que busca tiene hambre de sol, de luz, para apagar la sombra. Si como tan hermosamente nos dice que Recordar es abrir una ventana / al corazón desnudo de la tarde habrá que pensar que en los recuerdos, además de cólera, hay ternura porque el zarzal tiene espinas pero también tiene fruto.

Poemas de realismo simbólico, de testimonio  imaginativo  que nos ofrecen  una visión poética de desaliento, dolor, pérdida… Zarzal es la vida echa escritura, la vida hecha palabra en el tiempo para vivir en ellas como en el poema Hogazas donde nos dice: EL día pasa imperceptible / por este pedazo de pan,/ y el peso de las horas / deja aroma de harina / entre mis dedos.// Solamente los hornos / hambrientos de mendrugos / recuerdan la masa dormida / en esta habitación deshabitada. Este poema,  frente al silencio, vive de las palabras para restituir lo silenciado, lo desaparecido. Vivir en las palabras, luchar contra el silencio, dar testimonio de la experiencia vital, con la memoria viva, para salir de la sombra, del olvido y abrazar la luz.
En Rituales de identidad  (Huerga y Fierro, Madrid 2011)  libro que le escuché leer en su presentación en la Casa de Castilla la Mancha de Madrid, percibí en él pasión por la escritura, amor por la palabra  y  búsqueda de la serenidad, tras dolerse de la ausencia y todo ello con ciertas veladuras (por el pudor de no mostrar, en sus versos, la desnudez de lo más íntimo – nos dijo). No conozco el resto de su obra y tal vez me equivoque pero tengo la sensación de que en Zarzal, aun con esas mismas veladuras simbólicas y/o imaginativas trata de mostrarnos su experiencia vital, su testimonio íntimo, algo más abiertamente y me parece a mí que gana con ello altura poética y mas ganaría, en mi opinión, despojándose de pudores, mostrando en la palabra toda su riqueza imaginativa.



Ricardo Fernández Moyano se enfrenta a la escritura poética abrazando al lenguaje como lo más suyo, intentando llegar hasta el fondo de los significantes y sus significados, buscando la luz que alumbra la palabra. Trata de huir,  de escapar, para buscar refugio en versos sin paisaje porque lleva en la grafía de su rostro cicatrices, cunetas, claroscuros, enigmas…porque dentro de sí siente que: Somos densos escombros / reflejados en una esfera / donde todo es exilio. Pero él se abraza a la pasión de la palabra para renovarse, para sentir el rumor de la poesía, del agua que es vida, luces, voz, vida, su canto son las palabras, vive en ellas, porque son la esencia de (su) anhelo más callado. Y en este Zarzal Fernandez Moyano ha buscado en la palabra, la salvación, la solución, la liberación, de una situación difícil, por su dolor desalentado y lo ha conseguido, al menos, en las palabras.
Este profesor de E.G.B. en la especialidad de Ciencias Humanas es  organizador y colaborador de los recitales poéticos de la Ruta del Arte, desde 1999,  en Zaragoza, la ciudad en la que reside, y en Zaragoza ha participado en diversos volúmenes colectivos y ha desarrollado una intensa actividad cultural.

Ricardo Fernández Moyano es también pintor autodidacta desde 1995. Fue miembro del Colectivo de Artistas Plásticos de la Margen Izquierda (A.P.M.I) de 1999 a 2009. Participó como autor en el folleto del X Aniversario de la Ruta del Arte del Colectivo A.P.M.I. y en el libro Arte Libre “Libro de Arte realizado por Artistas” publicado por la editorial Comuniter de Zaragoza en 2004
                                                             
                                                                   Manuel L. Azorín