miércoles, 8 de diciembre de 2021

Federico Gallego Ripoll: "Jardín botánico"


 


Federico Gallego Ripoll: Jardín botánico

Leo el nuevo poemario de Federico Gallego Ripoll (Manzanares, 1953 Ciudad Real): Jardín botánico (Cuadernos de la Errantía, Madrid, 2021), un libro de poesía ilustrado en su portada por Rubén Nieto de la Torre y Melissa Dillon, con poemas y viñetas interiores de Federico, en una delicada edición a cargo de Javier Gil Martín.

Jardín Botánico se presenta el 10 de diciembre en Manzanares, Ciudad Real.



 

El libro va acompañado de una cita de María Zambrano que nos dice: “El agua ensimismada / ¿Piensa o sueña?” y este Jardín botánico  ya, desde el principio, contempla, con el propósito de crear, de hacer que la palabra signifique, y nos ofrece una declaración de intenciones: rendirse a la contemplación de la naturaleza, con el árbol como deseo, como protagonista, en su paralelismo con el hombre,  y esto me recuerda al poeta inglés Dylan Thomas que vino a decir , más o menos que el origen del libro radica en la corteza de los árboles en la que los antiguos griegos  escribieron las primeras palabras de amor y los primeros pensamientos. (no es literal pero era algo así), en el deseo de  dejar grabado el amor que sentía y de que sirviera al hombre de reflexión y de guía con el deseo de armonía y perfección. De ahí su propósito:

Yo quiero ser feliz / como el árbol que tiene / tierra justa para crecer,/   agua bastante,/ aire sobre sus ramas /  y, en ellas, trinos / y quien busque a su sombra /la levedad del sueño ///.  

 

Y tenerte también a ti / para contártelo.

 


 

Disfrutar de este Jardín botánico es contemplar desde dentro, traer lo invisible a lo visible: la poesía. Contemplando se puede ver más allá de la mirada y desde esa contemplación interior mostrarnos la belleza, la armonía, la perfección de la naturaleza (¿es sensible la naturaleza? Aristóteles decía que no; pero sí es cierta su cíclica regeneración,  como es el “milagro de la primavera”· que nos dijo Don Antonio Machado.

 

La belleza de la perfección del árbol que crece hacia la luz, que respira el aire de la vida y alberga entre sus ramas un rumoroso trinar, en su corteza grabada con  un corazón. Amor pleno de luz y, bajo su sombra, una quietud serena y sosegada y si a esto le sumamos la compañía, el árbol es el sueño que el ser humano desea al contemplarlo, con el deseo, también, de ser árbol; pero sabe bien  que su ciclo vital, caduco inevitablemente, será fugaz y no habrá en él renacimiento como en el árbol.

 

Me graba en la corteza, el árbol, / una frase de amor,/ un corazón que envuelve dos aromas,/ dos sonidos del viento entre las ramas,/ la posibilidad de nidos compartidos,/ de vuelos compartidos y una misma / avaricia de sol cuando anochece.

 



Por esta razón en la contemplación interior también el hombre se acompaña con la decadencia de la fugacidad, con el otoño- invierno de la vida que, irremediablemente no tiene la luz de una nueva primavera.

 

Al final del viaje / nos aguarda su origen nuevamente: / el hombre y la palabra, el llanto y su sentido./ (Quizá sea verdad / que el precio de la luz siempre es la noche)

 

 

En un magnifico estudio de este Jardín botánico que ha escrito el poeta y pintor Teo Serna, nos dice que: “El jardín es el placer que siente la mente humana cuando cuenta sin ser consciente de contar.”

Porque al igual que  en el manantial el agua brota, desde la contemplación interior se crea un rumor de palabras hechas ritmo, música, pensamiento y emoción.

 


Y más adelante  nos dice Teo Serna: “Desde Pitágoras la sabiduría consiste, en buena medida, en aprehender la armonía intrínseca a cualquier creación humana.” (…) “el espectador  (el poeta o el lector) cobra conciencia de que su vida también está sometida al deterioro, la decrepitud y la extinción.” (…)”El jardinero, como el poeta, busca en la armonía, en la proporción, un ideal de belleza”.

 

Y Teo Serna termina diciéndonos: “La aparente, repito, aparente sencillez: como una miga de pan, el paso de una hormiga, el tacto de una roca, el azul Patinir y sus lagunas Estigias. Sencillo como una palabra exactamente colocada;”

 

Lo inmóvil de la luz:/ eso es la muerte

 

Palabras que  nos hablan con la difícil sencillez  de la perfección poética, de la luz y la sombra, del  deseo de ser árbol, de la naturaleza, del sueño hermoso de la belleza en este Jardín botánico, al tiempo que también de  la tristeza, de las pérdidas, de lo que pudo haber sido y no fue, de los sueños rotos… y de la persistencia de la esperanza.

 

Nieva sobre mi mundo:

El pequeño paisaje con árboles fingidos / donde / a pesar de todas las certezas,/ canta el pájaro más / hermoso /que nunca vio la vida:/ mi esperanza.

 

Su esperanza  y el deseo de construir un jardín  futuro para el paseo y la recreación de lo soñado. Porque frente al horror que nos produce a veces, la fealdad que nos rodea, en un mundo de grandes desaciertos, soñar con la hermosa armonía de un jardín en el que se recrean la mirada y el alma, soñar con las palabras precisas, justas, es conseguir crear ese Jardín botánico perfecto, pleno de equilibro y de armonía entre el decir y el hacer, entre la realidad y el deseo, entre el musical ritmo, su cadencia y la emoción, entre el sentir y el vivir.



Así ha creado Federico Gallego Ripoll su Jardín  botánico a lo largo o corto (el tiempo tampoco existe para la poesía) de podar, como me decía Claudio Rodríguez, podar en el jardín de las palabras hasta que éste adquiera la forma y la belleza precisas.

Claudio, que tardaba mucho en dar por terminado un poema (excepto uno que escribió en 15 minutos y nunca más volvió a tocarlo), podaba y podaba hasta darle forma definitiva, hasta que el jardín le mostraba, bien en uno o dos planos superpuestos, la difícil sencillez de la claridad de la palabra hecha árbol,  hecha pensamiento y corazón (por decirlo de manera unamuniana)

 

 ÁRBOL SOÑADO

 

No es verdad que la tierra me sostenga./ Si no me miras apenas soy un charco / verde como el deseo / de que tus ojos alcen mi vida en su retina.//

 

Mirar es dar al mundo consistencia /  y preguntar al caos./

Las réplicas son cosas del destino / (de vez en cuando):  el tiempo de la espera;/ el tiempo,/ que es sinónimo siempre de esperanza.//

 

No dejes de mirarme. Me sostengo / en ese gesto tuyo / de dar

altura al mundo / y a mis ramas y nidos.

 


Y no digo esto por decir. Ahora mismo acabo de encontrar en facebook un texto de Federico, con su manera de podar (Ay Claudio, siempre estableciendo magisterio)  que nos dice: “Mi jardín se fue constituyendo a lo largo de mucho tiempo; yo no escribo los libros de forma consecutiva: según fluyen, los textos se decantan en distintos estanques hasta que se les evapora cuanto entiendo que sobra, hasta que sólo queda la sal o la ceniza o ambas juntas y abrazadas.”

Luego en cada lector el poema se acomoda a su sentir, a su pensar, lo interpreta en uno u otro plano y si le toca los sentidos  lo hace suyo. Este es el milagro, el amor y la luz de la poesía.

La sal o la ceniza (aunque pudieran ser la sal y la espuma) o ambas juntas y abrazadas



 

El amor y la luz andan por este Jardín Botánico de Federico Gallego Ripoll, jardín que está rítmicamente musicalizado en su mayor parte por la combinación de endecasílabos y heptasílabos, es decir, poesía formal que denota lo mucho aprehendido de los poetas que nos precedieron (Claudio también usaba esta combinación métrica en muchos de sus poemas)

Leer este jardín botánico es una alegría (aunque en toda alegría haya cierta tristeza) ya que en este río, en este “riar” que nos dice Federico Gallego Ripoll todavía queda cuenca para llegar al mar y porque:

 

Cada vez que estrenamos / la alegría / viene el sol a beber/

en nuestras manos.

(…)

En las manos vacías /  reside intacta / la posibilidad de un mundo nuevo.

 

                      Manuel López Azorín 


martes, 7 de diciembre de 2021

Licencia poética Revista nº 12 (Un centro en la periferia II)

 

Licencia poética

Revista nº 12  (Un centro en la periferia II)





    Me llegó una revista poética que desconocía, su título:  Licencia Poética, revista, ya en su número 12, de y sobre poesía publicada por  la editorial Ars Poética, y dirigida por el poeta José Manuel Suarez. He de decir que la revista está magníficamente editada, con una calidad de papel que no es lo habitual y un esmeradísimo cuidado en su edición.

 

En el texto editorial que escribe José Manuel Suarez nos dice: ”Dedicamos este número y el anterior  de Licencia poética  a algunos poetas españoles actuales que viven fuera de España, en un contexto lingüístico  ajeno que les reclama vivir en español con especial exigencia. La distancia geográfica, la lejanía del centro del idioma, es causa importante de que algunos creadores no tengan el reconocimiento que ciertamente merecen.”

Y en este editorial nos habla de poetas como Arcadio Prada que vive en Paris desde hace sesenta años  como “el verdadero patriarca de la poesía española” y también de grandes desconocidos como Hilario Barrero residente en Nueva York desde 1978 (supongo que estos poetas citados estarían en Licencia poética (I)) en la segunda entrega “Un centro en la periferia (II) “nos encontramos con poetas  españoles que residen en el extranjero como Carlos Ortega (Hamburgo), Marta López Luaces, (Nueva York) y Luis Muñoz y Ana Merino (Iowa).

 

A los poetas seleccionados se les proporciona un cuestionario común para que responda y se recogen también dos poemas de cada uno de ellos  e igualmente textos propios (como el de Carlos Ortega) y de otros que han escrito sobre ellos. La poeta cordobesa Juana Castro escribe sobre Marta López Luaces, el  Escritor, crítico literario y profesor de Literatura Española José Andújar Almansau sobre Luis Muñoz y Francisco J. Peñas-Bermejo. (Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad Complutense de Madrid, Doctor en Literatura Española por la Universidad de Georgia (Estados Unidos) y Catedrático de Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Dayton (Ohio, Estados Unidos) escribe sobre Ana Merino.


Todos comentas (unos más que otros), que siguen  la actualidad poética en España y la imposibilidad de ocupar un puesto de actualidad en  la poesía española debido a su lejanía.

En definitiva poetas de gran interés que por vivir fuera de España  parece ser que no se conocen demasiado; aunque, en mi opinión,  no es del todo cierto. Sí se les conoce aunque quizá no hayan tenido los reconocimientos que tal vez merecen; pero eso es un mal endémico en la poesía española, hay muchos poetas, y algunos muy buenos, que también  están en la periferia sin haber salido al extranjero, son muchos los periféricos y muy pocos los que andan en el llamado “canon” y esto me recuerda que en 1995 yo llamé al poeta Antonio Gamoneda (hoy Premio Cervantes) para invitarle a venir a leer su poesía al programa que por aquellos años presentaba y dirigía, en directo, a través de Canal Norte TV. Lo primero que me dijo Antonio, muy sorprendido fue: “¿Cómo te has acordado de mí si yo solo soy un poeta de provincias?” (un poeta periférico podríamos decir ahora). Yo le respondí: No es  del todo cierto Antonio, desde el libro Edad de 1987 con el que te dieron el Premio Nacional de Poesía, ya no eres un poeta de provincias sino de todo el país. Y vino a Tertulias de Autor encantado.




Pero veamos, por ejemplo,   Carlos Ortega publicó el poemario La perfecta alegría en 2008,.dirige el Instituto Cervantes de Hamburgo, es  poeta, crítico literario, editor, ensayista y traductor. Fue Director de la Biblioteca Nacional de España  y también dirigió el Instituto Cervantes de Viena  y el de Bremen.

 


Luis Muñoz  Es doctor en Letras  por la Universidad de Granada   enseña en la Universidad de Iowa, allí  dirige un  Programa de escritura creativa en español, publicó en 2018 Vecindad, libro que según Juan Carlos Abril supone un tratado de poesía y una guía para iniciados o profanos. 



Marta López Luaces, Poeta, novelista y profesora universitaria de literatura española y latinoamericana en la Montclair University (Nueva York, publicó en 2016 Después de la oscuridad,  y Antología poética en 2017,



Ana Merino que con su primer libro obtuvo el Premio Adonais en 1994, luego se licenció en Historia Moderna y Contemporánea por la UAM e hizo el doctorado  en la Universidad de Pittsburgh. Actualmente enseña el Iowa. Su último libro  Los buenos propósitos lo publicó  en 2015. Y en 2020 le concedieron el Premio Nadal por la novela  El mapa de los afectos.

Tanto Marta López Luaces como Ana Merino están activas en las redes sociales. Desconozco si lo están  Carlos Ortega y Luis Muñoz, aunque creo que no.

En fin esto de de ser periféricos ya dentro ya fuera del país se da con más frecuencia de lo que debiera darse; pero ya se sabe, la Poesía, si no está condenada a la expulsión, como en la república con Platón, si que está en la planta sótano de la Cultura.

                             Manuel López Azorín

 


martes, 30 de noviembre de 2021

Salomé Ortega: "La eternidad de las rosas"

 


Salomé Ortega:  La eternidad de las rosas




Salomé Ortega, (Campo Cámara, Granada)  se trasladó con su familia a Madrid siendo niña. La eternidad de las rosas, la nueva obra de Salomé Ortega ha recibido el Premio Internacional de Poesía “Alfonsina Storni”, 2021 (Grupo editorial Sial-Pigmalión- Poesía, Madrid, 2021)

Cuando en el año 2010 prologué el libro de poemas de Salomé Ortega: El frío que me vela ya dije lo siguiente:  Con sus palabras nos trae siempre  un puñado de versos, un dulce manantial, una voz poética que se ve, se siente, y, mientras susurra en nuestros oídos, calma la sed, alivia. En su rumor se escucha el latido de la vida, su ternura, el tiempo, la soledad, el sonido de la naturaleza y el eco del amor.

Sigo pensando que Salomé Ortega  tanto si nos llega en forma de prosa como de poesía, como es La eternidad de las rosas, lleva con ella una enorme carga de lirismo, de claridad, de difícil sencillez y de gran belleza expresiva.

El libro viene acompañado de un prólogo del poeta Jorge de Arco en el que nos dice:Dividido en seis apartados, Salomé Ortega dirige la emoción de su cántico hacia una belleza unitaria y, a su vez, estremecida. El dominio de las emociones, la búsqueda incesante de la libertad, el amor por la Naturaleza que gira en derredor de su acontecer”

Y también, de una introducción a modo de nota de la autora en la que nos cuenta que: “Trato de reflejar en La eternidad de las rosas el espíritu de la luz a través de la emoción que causa contemplar un paisaje, el cambio de las estaciones del año, o la alborada ofreciéndonos un nuevo día…breves impresiones de tantos momentos donde la maravilla de la naturaleza se apodera del alma”





Pero Salomé Ortega , además de todo esto nos ofrece en su poesía que  es, como ella escribió:  

 ...la sal de la ola /

que estalla en la luz.

 y da vida  y se convierte en verso, como en su libro El silencio de la luz cuando nos dice:

Comienza el día  

vestido de poesía,  

muestra el amanecer  

como principio de un verso.

en un hermoso canto que ahora en La eternidad de las rosas nos dice:

¡Qué gozo abrazar la lejanía inmensa,

la bruma invisible desecha en mis manos,  

la esencia misma del aire que respiro,  

y la libertad infinita en el vuelo de un pájaro.

Este libro es un gozoso paseo por la fugacidad de un tiempo en busca de la libertad:

He abierto las ventanas  

de par en par,  

para que el azul de la mañana  

me dé los buenos días  

y me vista de flor  

en el jardín de la vida.




Salomé Ortega nos lleva con sus versos plenos de hondura al ayer del tiempo, al ahora del tiempo y al sueño del mañana mientras contempla, no mira, contempla desde su interior y nos habla, reflexiona, se compromete haciendo común lo individual, nos canta lo perdurable y lo finito, su fugacidad, y nos canta lo que mueve y da luz al mundo que es el amor  y  sombra al enigma del olvido cernudiano.

Salomé Ortega nos muestra en su poesía  versos desnudos, de difícil sencillez,  transparentes y limpios, esenciales y con ellos nos muestra el mundo:

La oscura humanidad  

es la musa del mal.,

y sus contradicciones el tiempo y su nostalgia, la naturaleza y su belleza,  y le canta a la vida con arrobado amor envuelto en la luz a la búsqueda de la armonía, sabiendo de la fugacidad de ésta: 

La La vida  

una melodía efímera  

en el concierto de la nada   

Seis apartados conforman esta belleza de libro que yo resumo con estos versos escritos tras su lectura:

La eternidad de las rosas

                              Para Salomé


Junto al ayer y el presente

vive el sueño del camino

que lleva nuestro destino

que no sabemos, va ausente.

 

Lo fugaz de nuestro paso

y ese desmedido afán

de poder, notoriedad…

que tiene el mundo: fracaso.

 

Pues no permite gozar

de la luz, la claridad,

del pájaro en libertad

de sentir amor y amar.

 

Contemplar desde muy dentro

lo natural, cotidiano,

milagro que da la mano

a la belleza del tiempo

 

Tiempo que fugaz nos muestra

la naturaleza, toda,

siempre naciendo y, de boda,

siempre es novia su belleza.

 

Qué difícil sencillez 

y que armonía, perfecta,

hay en las rosas que gestas

soñando mundos sin hiel.


La eternidad de las rosas  

nos traen con su color  

la vida, la luz y amor 

envuelto entre sus aromas.

 Autores conocidos y reconocidos han dicho de Salomé Ortega: “Corren por sus versos una brisa como de estrella” (Lauro Olmo) “Posee un léxico rico, que usa con propiedad pero sin hacer ostentación de él (Rafael Guillén)

 deshaciendo el verso al uso, huyendo tanto de la medida como de lo versicular (…) busca un nuevo cauce para su palabra y lo logra”(Antonio Colinas )




Salomé Ortega ha publicado nueve libros de poesía y narrativa: Los siete velos, Granada abriéndose, La sabia insinuación de las cosas, déjame ser tu derrotada estrella, perdí las estrellas, la alfombra de la palmera y la media luna, el frio que me vela, el silencio de la luz y ahora La eternidad de las rosas.

Sus libros han sido prologados y presentados por Luis Landero, Luís Eduardo Aute, Antonio Colinas, José Antonio marina, Rafael Guillén, Luís García Montero, Miguel Delibes, Javier Lostalé, Manuel  López  Azorín, Manuel Rico, Andrés Sorel… La novela Déjame ser tu derrotada estrella, está acompañada por un CD. Con lecturas de: Luís. Eduardo Aute, Amancio Prada, Lolo Rico… Premiada también en el Certamen Internacional
—Encarna León— de la Ciudad de Melilla por su libro La alfombra de la palmera y la media luna.

                             Manuel López Azorín


martes, 23 de noviembre de 2021

Rafael Escobar: "Lover, lover, lover."

 


Rafael Escobar: Lover, lover, lover.

 


Rafael escobar (Belmonte, Cuenca, 1979) acaba de publicar su nuevo libro de poemas con un título sugestivo: Lover, lover, lover (Ediciones Tigre de Papel, Madrid, 2021) y digo sugestivo, no porque el amor no sea un tema recurrente en poesía, que lo es y mucho, sino porque su manera de tratar el amor es diferente por cuanto su visión de este sentimiento, de esta emoción, que parece ser la del perdedor. Ojo que perdedor no es sinónimo de derrotado, ni vencido, no, el amor  llegará:

y el cielo se hizo presagio / y anunció sobre su marquesina / de nubes y aire deslumbrado / la llegada inminente del amor

Como Rafael Escobar trata el amor desde la poesía y ésta no se escribe desde la realidad sino trastocándola en realidad poética (porque de la realidad puede escribirse prosa, pero desde la poesía hay que darle otro tratamiento para que su ritmo, su musicalidad y su emoción puedan llegar a tocar los sentidos y el lector pueda o quiera hacerla suya) y esto es lo que hace Rafael Escobar con su Lover (al cubo).

Leer el poema que abre este libro es saber que vamos a adentrarnos en un mundo propio del sujeto poético y que vamos a amar y sufrir el amor con sensación de pérdida intermitente y con la resistencia que ofrece la pureza interior, siempre vestida de niñez, de inocencia, del ser humano que nunca se da por vencido “a pesar de.”



Porque  Amante al cubo (Lover, Lover, Lover) es un libro que nos muestra la búsqueda del amor sin vencimiento ni derrota:

Como besos cortados / de un labio ofrecido / en la pantalla de un cine / así ha sido para mí el amor, / como si me cercara el aliento de un juez, / como si me pesara el acecho / de un censor mezquino y cruel / que cargara un fardo de odio / sobre mi inocencia,”

Me ha emocionado su lectura, su modo de expresión, su discurso que conmueve, su ficcionada sinceridad, su fragilidad y su fortaleza que van unidas al igual que el amor con su antónimo.

Como si mi cuerpo sembrara una ofensa / en cuya perversidad pudiera arruinarse el sueño / y el eco de un niño que ama en mi nombre / fuese el surco entregado de la herejía;”    

La poesía de Rafael  se acerca a aquel “no se qué que queda balbuciendo” de nuestro místico Juan de Yepes y nos toca los sentidos, el alma,  con un canto pleno de hondura, de fragilidad y de ternura que vive con cierta nostalgia y algo de rabia o escéptico a veces y sueña y se abraza con determinación al sueño de soñar para resistir la vida y su diario caminar hacia el olvido.

 

Pero no vence la derrota en su vida porque es inmenso su amor a ésta.  Su entrega al amor y a la palabra hace que no se deje vencer en la vida y hace que la palabra signifique:

así me privó del afán limpio del anhelo, / y así me afirmó en esta verdad / de defender la ruina de mi vida malograda,/  como si todavía me aguardara el tiempo del fruto / y fuera este pulso arrebatado de fe / la última voz de resistencia / que aún le opongo a la muerte.”





Este libro es un diálogo del poeta con su sujeto poético y con los demás, sincero y generoso porque no se oculta en su manera expresiva ya que transformando la realidad en realidad poética, llora como perdedor y ríe o sonríe sin dejarse vencer, sin derrota posible, resistiendo y buscando, en este viaje de la vida, el amor.

 

Alguien dijo hace años “El que resiste vence” y Rafael Escobar , con su enorme fragilidad, su ternura y su saber hacer poesía, resiste (aun habiendo nacido cuando la sombra parecía disiparse) y se opone al olvido, luchando contra el maldito sentimiento de culpa inoculado forzosamente durante tanto tiempo, durante tanta sombra; pero afortunadamente la luz alumbra lo sombrío y tras el tiempo oscuro, vendrán la claridad y el amor. Yo escribí hace ya tiempo: “Solo el amor nos salva, sin amor/ anda perdido el eco de la vida. / Solo la luz alumbra, sin la luz,/ oscuras, las palabras desvanecen”   y en Rafael Escobar y en este libro en particular, las palabras, con  dureza o  fragilidad se iluminan:

“Y quién te dice que no triunfaste, pequeño, / aguantaste la humillación del dolor en pie,/ rehuyendo la tentación de devolver los golpes / y la más atrayente de considerarte una víctima, (…) Y fue el verso único que alentó tu resistencia

 

Su fragilidad se hace tan humana, tan hermosa, que merece encontrar el amor, no solo el que sueña  sino el que los lectores de esta pessoiana ficcionalización del amor, van a ofrecerle tras la lectura de Lover porque, seguro estoy, van a abrazarle  como se abraza al niño, con afecto, con ternura, por sus palabras que son, en mi opinión, poesía de verdad. Rafael Escobar es un poeta que se deja querer a través de sus poemas (y eso es lo que muchos poetas, que escribimos por necesidad y otras muchas cosas, pretendemos; que nos quieran.)

Yo no le conozco personalmente, le conocí leyéndole hace años cuando andaba apedreando a los poetas, bueno a todo el mundo, y me sorprendió, luego cantando su canción tan solo a quien iba con él. En aquel  Sino a quien conmigo va el poeta nos ofrecía la herida que se oculta pero sigue sangrando, la sospecha de la realidad, una realidad neorromántica que preserva el intimismo  o lo muestra fingido diciéndonos : “Impúdica osadía el querer amar,/ el trazar un camino de redención / al son mísero de la propia carencia

Y ahora, al leer este Lover, Lover, Lover que abraza y llora al amor, a la música de Cohen y Lou Reed y a la poesía que nos ha precedido, he sentido que hay que quererle y por supuesto leerle. Leedlo y decidme que no me equivoco al recomendaros este Lover.

 


Rafael escobar es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Castilla- La Mancha y desde 2003 trabaja como profesor de enseñanza secundaria.

En 2005 ganó el primer premio del Certamen de Jóvenes Artistas de Castilla.La Mancha en la modalidad de poesía, fue seleccionado para la antología de joven poesía manchega Inmaduros de Jesús Maroto, ha publicado poemas en diferentes revistas literarias: Turia etc y los libros de poemas: Todo el mundo debería ser apedreado (Colección Melibea, Talavera de la Reina, 2010) que fue Premio de poesía Joaquín Benito de Lucas en 2009. Repartir los huesos y caridad y Claridad (ambos en un solo volumen (editorial Cocó, Valencia, 2012) Cerca de la herida (2014) y Sino a quien conmigo va (2017) publicados ambos, al igual que Lover, lover, lover en Ediciones Tigres de papel.

                        Manuel López Azorín