sábado, 14 de mayo de 2022

Juan Calderón Matador: "Con tres heridas, yo"

 


Juan Calderón Matador: Con tres heridas, yo

 

Con tres heridas, yo, poemario de Juan Calderón Matador(Alburquerque, Badajoz, 1952), publicado por la editorial Los Libros del Mississippi, se presentó en un acto en el que intervinieron Antonio Benicio Huerga, editor, José María Herranz, autor del epílogo del libro y el autor del libro.

“Con tres heridas, yo, es un título basado en un poema de Miguel Hernández, al igual que cada una de las tres partes del poemario: La de la vida, la de la muerte, la del amor. Es un libro catártico, que surge a raíz de una depresión sufrida por Calderón y por las conversaciones que mantiene con el psiquiatra, que le llevan a descubrir fantasmas que se habían ido quedando en su interior desde la infancia, sin que el autor supiera que estaban ahí.”

El libro viene acompañado de un prólogo de Rocío Díaz Gómez en el que nos dice: “Aquí, en este poemario que vais a comenzar a leer, palpitan los recuerdos. Aquí se convive con las ausencias, se domestica la nostalgia, se aprende, y por tanto, se contempla cómo un espíritu se serena. Aquí, en este poemario, en definitiva, se ha vivido.”

Y como inicio  de estas tres heridas: las de la vida, las de la muerte, las del amor, un poema a manera de introducción: “Tristeza”

En noches como esta,

el pie del desconsuelo

me aplasta el corazón

y brota un llanto seco en mis orillas.

 Quizá sea el momento de asomarme 

a los balcones del recuerdo,

tenderme en el diván a desmigar palabras,

cauterizando

esas viejas heridas que supuran.

Y por esas viejas heridas hechas ya palabras que conforman tres tiempos bien definidos, el de la vida, la parte más extensa,  una “galería de la memoria”, dice el poeta,  donde muestra la herida y el cansancio, por si acaso mañana le roban las palabras. En ese dolor hay visitas inoportunas, dedos acusadores, paisajes de sombras, sonrisas de repuesto, y un breve balance  en la mochila del saber  que le lleva a escribir en el poema: “Ego”:Ahora que ya sé que el ego es bufanda que no me quita el frío, y asume que: cuando diciembre cierre su cancela / se quedará  aterido al otro lado /  con mi collar de versos y temores /  y mucha soledad e incertidumbre. Seguirá  siendo, nos dice,  un aprendiz / viviendo  a siglos luz / de los pozos maestros donde bebo. Poesía como terapia y humildad por donde se ha sucedido el tiempo, la vida y la herida que ha dejado en cuerpo y alma.

El tiempo de la muerte es la segunda herida, la herida de una madre que le sigue besando en la materia de los sueños y el le ofrece su homenaje, ya que no puede besarla, en cada poema. “Los guantes de mi madre”

Cuando las primaveras florecían 

bajo los guantes de mi madre,

yo viví en sus jardines

colmado de ternura,

mucho tiempo después

pasó el tsunami de la ausencia

y dejó tierra yerma en estos campos:

el mapa de mi vida.

Y llegamos a la tercera herida, la del amor, con cuatro intensos poemas el del sosiego, el destino, la culpa  y cuando el amor es otra cosa: Ya aquel amor no es nuestro, / aunque el cariño sea una lazada /que anudará por siempre nuestros pulsos.

Y en el poema “Conclusión” que cierra el libro. Lo cierra reconfortado. Ha vertido por él la vida, esa montaña rusa que nos ofrece la risa y el llanto, el dolor y la alegría, y ya todo es, consuelo y desconsuelo, un lenguaje que cierra internamente lo perdido y lo ganado, lo sentido, lo vivido, lo cierra para que no siga sangrando en la memoria y quede solo el poso de la ternura hecha palabra.

Palabra poética que rinde homenaje no solo a Miguel Hernández,  sino, como bien apunta en el epílogo José María Herranz  “por ese amor al pueblo y a la sencillez que ambos tienen hacia los perseguidos, los pobres, los desfavorecidos”  Esos a los que la vida (la sociedad y las circunstancias) les da un destino trágico, un destino que hiere en lo más profundo. Y Juan Calderón,  con este libro, trata de cauterizar  esas heridas con una poesía directa, sincera, sencilla y hermosa.


Juan Calderón Matador, (Alburquerque, Badajoz, 1952),  se ncó en Madrid en 1975. Desde los 14 años hasta su jubilación fue empleado de banca, trabajo que compaginó con su faceta teatral, televisiva, radiofónica, cantautor, pintor, galerista y director artístico. Escribe poesía, narrativa y teatro. Su primer poemario publicado fue Camino ancho, paso desolado, en 1977, y otros diez títulos más. Es poeta y narrador, Tiene obra dirigida al público infantil. Su último poemario Sillas invisibles, en 2020, fue publicado en esta misma editorial. Ha estrenado cinco textos teatrales. Ha compuesto 300 canciones, algunas grabadas en discos.

Ha sido incluido en diversas antologías poéticas y libros colectivos, como Nueva poesía castellana; Club Internacional de escritores; Versos y Voces de Prometeo; Cancionero de Prometeo; Extremadura desde la Ausencia; 50 poetas de España y América; Guitarra de 26 cuerdas (Edición en ruso y castellano); Tejedores de Palabras; Muestra del siglo XXI de la poesía en Español; Poetas de la Extremadura exterior (1900-2010); Poetas para Somalia; Poesía en diciembre; Raíces de Papel, entre otras.

Y tiene en su haber unos cuarenta premios literarios.

Pertenece a la Asociación Prometeo de Poesía, Tertulia Rascamán, Unión Nacional de Escritores de España. Es socio de Cedro y de la SGAE y un premio de poesía que lleva su nombre.

                                  Manuel López Azorín

sábado, 7 de mayo de 2022

Antonio P. Gaitero: "Con nombre propio"

 


Antonio P. Gaitero: Con nombre propio

 


Antonio P. Gaitero (Madrid, 1950) ha presentado el pasado mes de abril su nuevo libro de poemas: Con nombre propio (Lastura Ediciones, 2021) Un libro lírico por donde se le abra, las musas de la música y de la poesía andan por sus páginas.

De las musas hay muchas versiones pero dejémoslo  en que en la antigua Grecia, ya fueran hijas de Zeus, el dios del Olimpo donde Homero sitúa a las musas o fueran  compañeras de Apolo, dios de la música y las artes o nacieran las fuentes de la inspiración lugar en que vivían las musas en el Helicón, donde las nombró y situó Hesiodo…

El caso es que este poeta-músico o músico-poeta, llamado Antonio P. Gaitero nos ofrece las dos manifestaciones creativas: las Poesía y la Música, es decir las musas de Hesiodo: Caliope y Euterpe, junto a otras siete musas que, como he dicho, por primera vez nombró  Hesiodo que las situó en el monte Helicón. Por el geógrafo e historiador  Pausanias  sabemos también  que originalmente se adoraba a tres Musas en el monte Helicón en Beocia: Meletea (musa de la meditación)Mnemea, musa de la memoria y o Aedea musa del canto, de la voz.



El caso es que de un mito o de otro, acompañan, como buenas hermanas, a Antonio P. Gaitero y tan pronto compone la música abrazado a Euterpe, como escribe un poema en brazos de Caliope. En fin que el mito de las musas le tiene entre dos amores: la palabra y la música.

Así cualquiera, claro; pero no contento con eso, en este Con nombre propio, como además de creativo es generoso ha dedicado poemas a los amigos, a los poeta, a la familia, a lugares…etc además de otros que  componen este poemario.

El libro viene también muy bien acompañado con un prólogo de María Guivernau en el que nos dice que: “Antonio no pasa de puntillas por la vida. Se implica, se ensucia las manos, se moja si llueve. Es incapaz de mirar, de escuchar, de leer sin sentir, sin emocionarse. Ama lo que hace, lo que escribe y a quien lo escribe.  En este libro y en la poesía de Antonio cabemos todas y todos, no hay clases ni fronteras. No nos pide, nos da, nos regala sentimientos que  a cualquiera nos han podido sacudir en algún momento de nuestras vidas”



Yo acabo de leer este libro y he disfrutado de su ritmo, no podía ser de otro modo siendo de un poeta cantor y de la emoción con la que les escribe a esos nombres propios  y a –dice él, su referente, el poeta Emilio Ruiz Parra, que nos acaba de dejar. Hay muchos poemas escritos a amigos comunes, pero no es cosa de elaborar aquí una larga lista, citaré a algunos en representación de todos: Enrique Gracia Trinidad, Alfredo Piquer, Francisco Caro, Isabel Miguel, Cristina Cocca, Miguel Ángel Yusta, Ángel Guinda, Antonio Capilla Lomas, Laura Gómez Recas, Juanlu Mora… y todos los demás que son muchos, muchos y muy queridos por Antonio P. Gaitero que como nos dice en uno de sus poemas:

Los amigos son uno en ese lazo 

indivisible que el amor procura,

son uno en la distancia y en la aurora 

y en ese mar azul de la palabra.

Y como todos estos amigo también  el periodista, escritor y poeta Valentín Martin que además de tener su poema en este Con nombre propio, se encargó de presentarle el pasado mes de abril en la antigua, Casa de Fieras del Retiro, la Biblioteca Eugenio Trias y allí Valentin Martín dijo cosas como estas:

 “Tener estilo es muy difícil. Antonio Pastor Gaitero tiene

un estilo fácilmente identificable. Lo que se llama en

poesía voz propia. Se ve en este libro y en todos sus libros

anteriores. Yo siempre he dicho que su poesía es muy

musical y su música muy poética”

(…)

 “No es casualidad que este libro se llame CON NOMBRE

PROPIO.

El nombre propio no es el suyo, sino el de todos los

demás, a los que él dedica lo mejor de sí mismo.

Antonio Pastor sigue desde que nació en  el barro,

en el pulso, en la sílaba música.

Antonio y Lidia de Lastura

(…)

Esta bandada de nombres no está lanzada al albur. Ni uno

de ellos está solo. Y entre nombre y nombre hay una

urdimbre tejedora de la mejor poesía que salva unigénitos

y provoca el mismo destino: la emoción. Antonio Pastor

Gaitero es el labrador de más aire que con la saquita llena

sobre el hombro y la cadera izquierda, va lanzando

puñados de simiente con la otra mano para que cada grano

caiga en su sitio que es el valle y no el cerro. Todo de

modo natural, todo de modo magistral. Porque el mejor

poeta no es el que protagoniza más estruendos sino el que

nos hace temblar. Su paso es seguro, su memoria poética y

musical, tan febril como inagotable. Y no hay miedo de perderse.



También la mar está llena de miles de barcos y los conoce.

Sabe de dónde vienen y a donde van. Incluso si el destino

de alguno es naufragar y quedarse. Sepan ustedes que

están ante uno de los libros más emocionantes que he leído

desde que me di al vicio. Así que hagan como yo: lean,

escuchen y disfruten del mejor hablador de la música.”

Todo esto y mucho más dijo este maestro de la palabra llamado Valentín Martín sobre este libro Con nombre propio y sobre su autor Antonio P Gaitero y si Valentín lo dice, él nunca se equivoca, es porque es así, como lo dice y yo tras leerlo suscribo sus palabras. Antonio P. Gaitero tiene que sentirse feliz por su música, sus poemas y sus amigos, que son muchos.

                            Manuel López Azorín


jueves, 28 de abril de 2022

.Diego Medina Poeveda: "En vecindad, no en compañía"

 

.Diego Medina Poeveda: En vecindad, no en compañía



Diego Medina Poveda (Malaga, 1985) nos ofrece una nueva entrega poética con el título de: En vecindad, no en compañía ( Ediciones de la isla de Sistolá, Sevilla, 2022) título que toma Diego de unos versos de mi querido y recordado siempre Claudio Rodríguez, versos del poema “Ciudad de Meseta” perteneciente al libro Alianza y condena y hay en estos versos un cierto pesimismo, hay desarraigo y actitud crítica pero especialmente una tremenda sensación de soledad, de vecindad sin compañía, todo esto producido por, como dice Claudio: El temor, la defensa / el interés y la venganza, el odio, / la soledad: he aquí lo que nos hizo / vivir  en vecindad, no en compañía. Título, por tanto, muy apropiado para este libro que nos lleva por un viaje interno y otro externo para intentar hacer  un mundo mejor: Estoy pariendo un mudo en estas páginas / para que tú lo leas y te salves.

Siempre he pensado que la poesía es amor, belleza y compromiso y, en su inmensa diversidad, creo que lo que prima es esto. En estos diecisiete poemas que contiene En vecindad, no en compañía, libro dividido en dos apartados. En “Estancias interiores” nos muestra al sujeto poético reflexionando sobre sí mismo: He encendido en mí estrellas que son nombres/ que alumbran con las luces de los versos / este espacio interior que habito solo,/ aunque en mí mismo habite el universo.

Y ese universo me hace volver al primer poema: “El niño frente al mar”,  (que) está callado /  –debajo de sus pies hay veinte metros–./  Ha venido tan solo con su sombra/ tratando de encontrarse.


El poeta José Infante nos dice de Diego Medina Poveda: “La técnica no es moda, es resistencia, con este decisivo verso acaba un magistral soneto Diego Medina Poveda, lo que supone una postura estética y su manera de enfrentarse al hecho literario. (…) ha demostrado de manera eficaz, que su poética, entre el realismo humanista y una profunda formación barroca y clásica, se ha conformado ya como una vez personalísima en el panorama lírico actual. Diego ha bebido y vivido la poesía desde la cuna y tuvo su primer maestro en su padre, Diego Medina Martín, por eso la vecindad de sus versos es su propia compañía, su esencia. Y su determinación, contar todo cuanto es verdad, lo que resulta hoy absolutamente moderno.”

A la breve eternidad que dice Borges, “Lo que cabe en un minuto” nos dice: …¿Con qué avión /–pregunto a mis amigos– de qué forma / se puede conocer todo el paisaje /del planetas que existe en las personas? “Cohetes” se retrotrae a la infancia, un espejo de memorias donde confluyen los caminos: del  yo que fui en la infancia – un mundo mágico –,/ del yo que soy ahora y del que quiero /con dimensión de hombre: un niño alado.

Y en ese vaivén de memoria que es el tiempo y que no tiene medida, suena una “Nana para un niño imaginario”: Duerme, mi niño, – si es que estás despierto – ,/  duérmete en tu limbo imaginario,/ no sé si aquí esperarte o no esperarte./ Mientras, saco los monstruos del armario. En “Ars moriendi”… el dice: Lo que venga, cualquier golpe. Cualquier golpe es un trueno de sí mismo, (…) ¿Pero quién no anda herido, pero qué hombre /  no es de sangre, y dichoso  se desangra / en el amor?  (…) El dice que se muere muchas veces.

Urbana Babel  (2009), fue su primer libro y era una diversidad de tonos, lenguajes y formas. Un poemario que ensamblaba dos miradas: la del camino tradicional y clásico y la de una nueva mirada a la búsqueda  de otros tonos, otro lenguaje y otras formas. Pero siempre, ya le viene de su primer y gran referente, su padre, con amor, belleza y compromiso.

Y llega “La familia del futuro” el último poema de este apartado. Y con este poema un subtitulo o aclaración:“La teoría sueca del amor” ese documental  de Erik Gandini que nos cuenta cómo la sociedad va renunciando a su naturaleza social y yendo hacia la autosuficiencia. El futuro es vivir en vecindad, sin compañía, en soledad absoluta y una vecindad , tanto de cerca como de red virtual, que se comunica pero no se acompaña. Solo la soledad vive en su entorno.

En definitiva un primer apartado que reflexiona sobre el yo, vive la magia de la infancia perdida o casi y critica nuestro modo de vida tan individual, tan en vecindad pero sin ninguna compañía y con un futuro, por deshumanizado, nada placentero.

Diego lleva (ya lo vendo diciendo en este blog desde hace años) mucho tiempo conociendo las formas métricas, la gran poesía de aquellos que nos han precedido, esa que, en mi opinión, debemos de beber todos los que nos dediquemos a escribirla porque es la fuente donde saciar nuestra sed de poesía y aprender a manejar su ritmo, su canto melódico, su susurro de agua, sosegado, sereno o bravo  y crítico y siempre con amor, belleza y compromiso.

El segundo apartado, ”Otro hogar”, de ocho poemas como el primero y un apartado final (…) con un poema titulado “Para que se haga un mundo”  En esta segunda parte nos muestra el autor “El fondo del pasillo” con un niño que envejece, hay una “Casa vacía”: Helada está la casa qué arrendamos / pero qué ardor esconden las entrañas. Luego nos invita a la tiniebla , para escuchar a los hijos de los vecinos en un llanto compartido y sentir la soledad:  te invito a la tiniebla de mi casa. / Si en el fondo no somos tan distintos.

En el poema “Fronteras”: Más heridas, queriendo ser los árboles, (…) Fronteras las ventanas. Nuestras vidas / va a dar a los mares de un desierto. Y, ¿Dónde queda el amor, dónde la compañía, dónde las personas El sujeto poético nos muestra ahora, con tremenda ironía, el Amor en mil sitios y por mil cosas vanas, nunca personas: Amor en el trayecto al supermarket, / amor en el suburbio de mi barrio, amor en el semáforo en ámbar, (…) amor por las tarjetas sin contacto, / amor por este amor que estoy sintiendo, / amor por las farmacias y sus fármacos.

Y así  nos habla de la distancia, del sueño, de otro hogar…hasta llegar al poema final  y aquí cierro yo este círculo que comencé casi igual que termino. “Para que se haga un mundo” poema final con una cita de Rilke que termina diciendo: un mundo para sí por el bien de otra persona. El poema comienza diciendo: Son años de terror y desconsuelo, / la gente sale fuera y nunca sabe / cómo volver a casa sin ser nada,  (…) mis palabras, que quieren abrazarte / como una enredadera de galaxia, / hilandera de amor y de lenguaje./ Estoy pariendo un mundo en estas páginas / para que tú las leas y te salves.

En fin, un libro que nos muestra esta sociedad individual, conectada a las redes pero sin compañía y llena de una terrible soledad.   


Diego Medina Poveda (Málaga, 1985) es doctor en estudios  Hispánicos por la Universidad  Autónoma de Madrid. y la Universidad de Resnnes 2 (Francia) Compagina su actividad literaria con la edición y la enseñanza.

En 2009 publicó su primer libro de poesía Urbana Babel (Colección Monosabio)

En 2010 logró el premio Malaga Crea de poesía con el libro Las formas familiares, y en 2015, fruto del premio Cero de poesía, publica el libro He visto la vida más humana.

en 2017 es galardonado con el primer premio de poesía María Zambrano (UNED y Fundación Unicaja) con el libro A pesar del frío, publicado por la editorial El Toro Celeste y este mismo año  publica en la Colección Puerta del Mar el libro de poesía Mar de Iroise.  En 2018 obtuvo el premio Manuel Alcántara por el poema “Contrapicado”. En 2019 fue accésit del premio Adonáis de poesía con Todo cuanto es verdad  (Rialp, 2020), (Libro que, en opinión del jurado, fue premiado por “la musicalidad de su lenguaje celebratorio y a la vez crítico, en el que se funden la herencia barroca y los motivos cotidianos”.) Con este libro recibió en 2021 el Premio Andalucía de la Crítica. En vecindad, no en compañía (Sistolá Poesía ), es su séptimo poemario. Un intenso y gran libro de muy recomendable lectura.

Su obra ha sido recogida en diferentes antologías.        

 

                          Manuel López Azorín 

 

 


jueves, 21 de abril de 2022

Abel Santos: "Algo te queda "


 


Abel Santos:  Algo te queda 

 




Abel Santos (Barcelona, 1976) acaba de publicar una nueva entrega poética Algo te queda (Ediciones Vitruvio, Madrid,2022), este libro que está dedicado a su hijo, ha sido finalista del XXIV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca, (y eso ya es lo mismo que un premio)

En este libro, Algo te queda, trata el proceso de duelo de su divorcio y que no es otra cosa que la continuación de El camino de Angi, donde escribió  con lenguaje poético todo el recorrido de una relación de pareja. Recorrido donde la luz del amor  le hizo alumbrase sintiéndose amado y luego, de pronto, cayó en la inesperada oscuridad al conocer el fin de aquella relación con la separación. Cada libro de este poeta es además de una búsqueda continua de la poesía, una confesión personal.



Escribe una poesía que se entiende acerca de temas que no se entienden, como las adicciones, el abandono, o la sospecha de que existe algo más, en fin de la vida etc.

UNA ESCAPADA FAMILIAR La primera mañana del 2021/ —tan deseada y prometedora— / me dijiste que querías divorciarte.// Y teniéndolo todo como teníamos:/ amor,/ un hogar,/ trabajo,/ un hijo,/ un perro fiel,/ no sé por qué nos contentamos ahora / con cualquier otra cosa.// Yo quiero entonces un año /—también para ti, me digo—/  de segunda mano, / de aquellos que funcionaron / más o menos bien / a pesar de los golpes / que recibimos. // Y comprender de qué va esto de la vida. Y recuperar así la salud perdida

Todos sus poemarios son autobiográficos, incluso los de crítica social, pues en esos poemas vemos que están escritos desde situaciones personales.

Escribir desde el yo, permite  que el lector se identifique con sus preocupaciones existenciales, sus vivencias y con modo de vivir diferente a los cánones de lo llamado vida normal   (aparentemente)



Considerado a sí mismo como poeta maldito, más por imposición de su trayectoria vital que, lamentablemente, no ha sido una elección, Abel Santos ha tenido que soportar un alcoholismo  y una  drogadicción que, que no es habitual en el común de los mortales, sin embargo, ha sabido pelear contra todas estas rémoras que la vida le ha impuesto y, afortunadamente, ha salido de ellas  con las consiguientes heridas que deja toda batalla; pero libre de sometimientos. Ahora y desde hace ya unos diez años  a lo único que se somete es al ejercicio de escribir poesía además de amar la música y especialmente el Jazz y el blues y de referenciarse con músicos como Chet Baker, Leonard Cohen, Pink Floyd, Phill Collins, The Doors, Eric Clapton, etc.

LA MÚSICA NO SE TOCA Puedes deshacerte, /mi amor,/ de todo lo que la vida nos regale/ a corazón abierto /y a manos llenas.  Ya sabes,/ fechas, costumbres, /celebraciones, planes.../ Y lo siento./ Pero nunca podrás librarte /de mi verdadera esencia,/ de mi verdadero abrazo:/ de todas / las relaciones  de pareja /yo amo / la música,/  porque es / todo / lo contrario /de mi ausencia.

En cuanto a la poesía se refiere y para definir la suya, inventó el realismo bastardo (su trayectoria vital le llevó a ello) y es autor de libros en los que nos  ha ofrecido una poesía con ecos de poetas  como Roger Wolf, Karmelo C. Iribarren,  BukowskiCarver, Rimbaud, Whitman Benedetti,  WilliamBlake, Brossa, Luis García Montero CortázarBécquer entre otros.

Su poesía intimista, experiencial,  sincera,  se basa siempre en sus propias vivencias  reales como he dicho y escrito en otras reseñas de este autor y ha escrito una poesía urbana, desasosegante a veces, con la dureza de la sociedad que nos maneja y nos conduce y nos manipula y, también, la ternura del humano desamparado a veces, batallador en otras, crítico, con bandera de compromiso, de denuncia, de conciencia reflexiva… Y todo ello en una poesía autobiográfica, intimista en la que el sujeto poético, con versos de total libertad de expresión, utilizaba (y utiliza) el lenguaje popular (y a veces el culto) de la propia experiencia convirtiéndolo en lenguaje poético.


Es autor de libros como Esencia ((Ediciones Az90,1998), El lado opuesto al viento (Parnass, 2010), Todo descansa en la superficie (Ediciones Vitruvio, 2013),   Demasiado joven para el blues (Eirene Editorial, 2014) Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas (Chamán, 2016)Huelga decir (Boria, 2019), El camino de Angi (Poémame, 2021) un poemario diferente a los anteriores por cuanto el protagonista nos habla del amor, y su estado anímico es y se siente feliz enamorado, casado y con un hijo. Una especie de diario  emocional de una pareja feliz, con sus momentos también de pequeños encontronazos, pero con el deseo de caminar hacia un prometedor futuro con el amor, una casa, un hijo, un perro...  ¿Qué más se necesita para sentirse bien?


Pero ese futuro que se sueña cada día, a veces también se agota, se consume  y lo que parecía ser algo eterno se vuelve efímero y termina, acaba, desaparece y de repente todo se viene abajo; pero a pesar de la negrura del momento, de ese pozo de oscuridad:

 

Yo estaba / enamorado de mi futuro / cuando te empecé a escribir./  Pero no termina,/ de pasar nada, la nada /no pasa.  La nada /está justo aquí./ Y contemplo, asombrado, las ruinas/ de nuestro mundo./ Algo tengo, me digo,/ y es sólo para mí:/ me queda un pasado brillante /porque soñé /—no hace mucho— /un futuro brillante /junto a ti.

 

Abel Santos, piensa, reflexiona, se lamenta, sufre, se hunde, se levanta  acepta por imposición, como siempre le ha sucedido en su vivir , acepta digo aferrándose a este lema “Algo te queda” de lo vivido, de lo sentido, del tiempo de alegría y ese algo es un hijo y el recuerdo de un tiempo feliz y enamorado.

 ACUERDO DE SEPARACIÓN TEMPORAL 

Qué hago aquí en la soledad. // Mi asiento / en el tren nocturno de las diez /—en el que me sentaba / para ir hasta mi hogar—/ va y viene sin mí / y pregunta por nosotros.// El tren al que me subo ahora / —después de nuestro acuerdo de separación—/ puede ir hacia atrás/ pero nunca regresar al barrio / de la primera casa de alquiler/ en la que vivimos.//  Yo pienso en lo irónico de todo esto:// nos hemos dado/ un espacio de tiempo;// pero sólo encuentro vacío.


 

Y en este Algo te queda nos ofrece una reflexión sobre “el proceso de duelo de su divorcio”, El adiós al sueño que fue hermoso y por el que viene luchando el autor día tras día porque aunque el sueño termine, siempre nos queda el recuerdo en la materia de los sueños que lo mantiene vivo y este Algo te queda aun aceptando su muevo camino mantiene una reflexión constante con lo que fue, lo que podría haber sido y ya no es ese amor aunque sabe que otro amor, que es el del hijo, queda ya para siempre dentro de él.

Quiere hacer una poesía que se entienda acerca de temas que no se entienden, como las adicciones, el abandono, o la sospecha de que existe algo más, etc. El problema  que le indujo a escribir fue el de crecer sin conocer a su padre biológico, esto le condicionó y se convirtió  en un solitario creativo, que se hacía preguntas sobre la identidad o la vida


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Abel Santos  no escribe para olvidarse o evadirse, él escribe para salvarse. Este poeta  vive la realidad, la contempla, observa sus desigualdades, sus obstáculos y luego (ya lo he comentado en otras ocasiones), escribe  poesía porque ella, la poesía, le sirve como baluarte de defensa  frente a la vida. La poesía libera y a veces salva.

FOTO DE FAMILIA Estarás/ totalmente de acuerdo conmigo/  de que este año/ nos ha ido/ a todos de pena. /¿Dónde está la respiración, /el mayor placer /de nuestro cuerpo?/ Pero hoy/ ―24 de diciembre de 2020—/ aunque sea por videollamada /tiene que ser Navidad,/ porque tengo / el amor /de mi hijo.


 

Y lo hace porque lo que nos ofrece, lo que llega en su poesía, no una visión de derrota, no, lo que nos ofrece es su experiencia vital cruda y dura en unos poemas que nos muestran la tristeza, la discriminación, la pérdida, el sueño, la comprensión, la reflexión con un tono de humanismo que hace, al leer sus poemas, comprobar el bagaje que le ha dejado la vida en el pasado y el que le ofrece ahora en el presente, que no es otro que el deseo siempre de superación, de ir creciendo al tiempo de aportar en ella todo el equipaje, la maleta de golpes y de alegrías que la vida le va ofreciendo.  

A Abel Santos le  falta territorio personal y le sobra vacío existencial  por eso busca su libertad y a veces la vida, el hombre, la sociedad, se la niega o coarta. Pero el persiste en su lucha y, como él suele decir,  (ya que forma parte y es su vida)"la poesía continúa."  

Al escribir, trata de forzar, de adaptar el lenguaje  sin que éste pierda el ritmo, su verso escrito con libertad  es polimétrico. Un poema tiene que tener claro que puede ser medida o cadencia o solo cadencia y el poeta abraza la cadencia, el ritmo, la música , con o sin medida pero siempre, para que sea poesía, con ritmo y por supuesto, algo que la RAE no tiene en cuenta y que es necesario en cualquier poema: con emoción. Si en un poema podemos encontrarnos con ritmo y con emoción el lector sentirá la música del poema y la emoción de su temática y la hará suya y ya, como dijera Claudio Rodríguez : el poema, la voz, “será de todos”


En su realismo bastardo, que no realismo sucio, se puede observar su lucha continuada a través de sus libros, que siempre son confesionales, y al conocer el amor sucedió algo tan natural como ser padre y su hijo en este Algo te queda es ya  necesidad en su vida y por tanto en su poesía.

UN SALTO DE FE:  Mi hijo/ya va teniendo expresiones./ ¿Acaso podía él sospechar,/ cuando estaba en el vientre materno,/ lo que iba a encontrarse en este mundo,/ este mundo que también es un útero,/ pero de asfalto y cristal?/ Y yo me pregunto: /cuando uno muere /―ya sea por condición natural/ o por muerte consciente―,/ ¿qué es lo que hay? La vida,/ lo reconozco, me da / muchísimo más de lo que soy / capaz de comprender./ Ahora intuyo su valor:/ la auténtica belleza / es igual de invaluable que el vacío./ La verdad no es un conocimiento. / La verdad es una experiencia. / Y al morir, /hay algo que va más allá /―y es todo lo contrario―/ de la imaginación: un salto de fe / que damos, sin razón,/ hacia nuestro rostro original

Abel Santos, en mi opinión, se está convirtiendo en una voz de interés. Su poesía es cotidiana, clara y honda al tiempo, reflexiva y critica y con ternura, con vitalismo esperanzado, a veces unamuniana,  muy humana, aun siendo una poesía del yo, íntima y confesional, sirve para el nosotros y se convierte en poesía colectiva.

                                  Manuel López Azorín