martes, 8 de noviembre de 2022

Apuleyo Soto: Sonetos celestiales y terrenales



Apuleyo Soto: Sonetos celestiales y terrenales


He recibido de Apuleyo Soto Pajares (Cozuelos de Fuentidueña, Segovia, 1942), su último poemario Sonetos celestiales y terrenales (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2022) con un estupendo prólogo de Pedro Crespo Refoyo.

Apuleyo fue maestro, ya jubilado, es escritor, periodista. Casi 30  libros publicados: teatro, novela, viajes, literatura infantil, poesía…y es Poeta
Pienso esta palabra  y me viene a la mente su nombre: Apuleyo. Y me viene acompañado del rigor y de la seriedad al mismo tiempo que del humor, la ironía, el juego… porque la poesía, aunque generalmente es más elegíaca que hímnica, no está reñida con el divertimento y en eso este poeta que lo es por clerecía, trovador, por juglaría o como goliardo es tremendamente singular.

Apuleyo Soto muestra una  sonrisa noble sincera, como de niño grande y su voz, atrayente,  te lleva al interior de su nobleza y su pasión por la literatura, que es toda incluyendo la poesía. La amabilidad la lleva impresa en su rostro y en su palabra,  una palabra que  además de cercana y amable es la palabra de un mago, de un ilusionista que nos hace ver lo que quiere que veamos. Su teatralidad es también mágica y cuando la emplea, su magnetismo nos acerca, con la palabra y el gesto, a otros universos. Sus libros de poemas son un despliegue de sabores y amores y los poemillas que escribe, con palabras sencillas, directas, a veces con rimas sorpresivas, son de canciones tradicionales, son los poemillas del juglar que lleva la música dentro de sí, los diferentes metros de forma pura o bien con variantes pero influenciados por estos  y la rima y la música  y la métrica.

Este amante de la palabra, del verso, merece la consideración de todos porque  Apuleyo  es sencillez, es seriedad y entretenimiento, es rigor y teatralidad y es palabra viva. Y además es un buen  hombre, un buen amigo. Y por esta razón cada vez que recibo como regalo alguno de sus libros, me alegro mucho y lo leo con mucho interés no ya solo por amistad sino por su buen hacer poético y narrativo porque Apuleyo, además de buen poeta es un estupendo narrador, amigo de la naturaleza, andarín como Claudio Rodríguez, y cronista de las tierras segovianas, 

Su libro Campos de sonetos en rama también publicado en la editorial de Pablo Méndez, Ediciones Vitruvio, era (y es), como bien decía su nota editorial, un magnifico elogio del campo, de la naturaleza, por la que este poeta siente verdadera pasión; pero también es una hermosa reflexión sobre el hombre y la poesía. Su voz, humana y personal, siempre es un canto de celebración, de amor a la vida y a la naturaleza. Lean este soneto XXXI donde nos dice:

Soy el escriba que sentado advierte 

el rojo grosellón de la frambuesa 

el sangriento miniado de la fresa

y el estricto temblor que da la muerte.

 

Cultivo, con urgencia, cada suerte 

como si fuera próxima la huesa,

pues en cada pepita de camuesa,

mi vida se desnuda, entrega y vierte.

 

Día y noche acompañan mis trabajos.

Tierra y cielo disputan mis destajos.

No hay resquicio a la holganza en este empeño.

 

Y por más que escribiendo el tiempo apuro,

para alcanzar un hábitat seguro,

sólo sé que es seguro lo que sueño."

 

En su libro Estación términi, en el poema Y ME LLEGÓ EL INVIERNO, además de recordarnos al grandísimo Lope de Vega, poeta de culto para Apuleyo (y para muchos de nosotros que damos en escribir poesía), nos advierte que la vida tiene invierno, su estación final y lo sabemos.

 

“Esta escarcha de cristal esparcido.
Esta nieve turgente como piel de la tierra.
Este hielo planchado y escurrido.
Esta lluvia que tanta vida encierra…
Esto es invierno —“quien lo probó lo sabe”—“


 

Pues ahora, en Sonetos celestiales y terrenales nos ofrece, principalmente, tres temáticas al margen de otras que el prologuista (nada más y nada menos que Pedro Crespo Refoyo. Zamorano, Licenciado por la Universidad  de Salamanca y doctor en Filología Hispánica por la UNED. Profesor de Secundaria. Investigador y crítico literario. Medievalista, etnógrafo y folklorista), da en llamar de circunstancias. No es este un libro unitario sino que nos muestra el tema religioso en un apartado, el tema mitológico con los dioses grecorromanos Dionisio y Baco y la tematica de “metapoesía lúdica” es decir poemas, sonetos, en los que prima la ironía, lo burlesco, lo goliárdico.

Apuleyo Soto, puede comprobarse,  no le es ajena en poesía ni la métrica clásica ni la tradicional, ambas las maneja con soltura, con ritmo, con musicalidad y se mueve como pez en el agua por ellas, tanto en el soneto como en el romance o en cualquier otra estrofa. Domina todas. (Y cuando quiere, partiendo de estas estructuras ya clásicas, ya tradicionales, nos envía  composiciones sorprendentes en ritmo, en rima y en medidas con los que Apuleyo gusta de juguetear, de darnos una palabra renovada y sorpresiva) Os dejo para acabar este soneto titulado         

             GUADARRAMA

Sentado frente al monte Guadarrama,

tinto la pluma en la azotea altiva

y le place a mi mente estar cautiva

de la arboleda verde que le enrrama.

 

Lanzo la vista lejos… y derrama 

sus ojos cristalinos de ascua viva

por doquier la ginebra tan lasciva

que su potencia alcohólica proclama.

 

Lo contemplo absorbido un montón de horas

doradas, jubilosas, juvenales…

para nada del mundo adormidoras.

 

Y entonces, ¡oh placer!, todos mis males

desaparecen en los matorrales

por donde el agua se desplaza y llora.



Soneto este por su composición, del más puro estilo clásico en cuanto a su estructura aunque en el libro nos encontramos con una diversidad  de sonetos escritos como éste y otros, con serventesios, rimas alternas y pareadas, monorrimas…y con gran dominio todos del ritmo, del endecasílabo… En fin un libro para disfrutarlo y para demostrar que esta estrofa, el soneto, continúa viva y en la altura que se merece.


                             Manuel López Azorín

lunes, 17 de octubre de 2022

Isabel Alamar: "Biografía de olas"

 Isabel Alamar: Biografía de olas



Recibo este libro de Isabel Alamar (Valencia, 1970), Biografía de olas (Una estupenda edición de la editorial Olé libros, Valencia 2022). Lo leo y me encuentro con un libro de carácter contemplativo, en él la autora nos muestra el paisaje, el recorrido externo e interno y la reflexión del sujeto poético que anda presente por este camino, este trayecto  aparentemente sencillo de la vida: Me mido en olas (…) Donde nos quieran bien, / miren por nosotros / y nos hagan crecer: /ahí estar, vivir, ser,

La sencillez, en todos los ámbitos, nos dice la prologuista Mila Villanueva, es siempre lo más difícil de alcanzar, la poesía sencilla suele ser la más lograda porque con pocos ornamentos  nos hace llegar a la iluminatio que encierra.

Cuatro partes componen este poemario y cada una de ellas alude a uno de los cuatro elementos de la naturaleza. El primero, para la autora, es “olas de tierra”: la tierra, la raíz, el camino. De tono intimista autobiográfico, un viaje interior con sus ganancias y sus pérdidas. La constancia y el deseo de vivir cada día hace que la esperanza  aleje los grises y traiga la claridad  para seguir el camino.

“Olas de agua”: agua, lágrima, lluvia, llanto, viento,  relámpago, poema de luz.  Poemas reflexivos, meditación sobre la escritura que nace de dos citas de Kepa Murúa con las que Isabel Alamar abre esta parte: Ser poeta  a veces es cruz, / a veces raya.


 “Olas de fuego”: fuego, pasión, amor, llama que alienta, calienta, alumbra la vida. El tercer apartado es lo amoroso, el deseo, la pasión, con ella todo se hace llama, fuego, lumbre, música mientras los cuerpos crepitan ardiendo en su amoroso deseo: El mundo / cuenta una historia de amor /cada minuto.

“Olas de aire” Un despliegue de contemplación de elementos diferentes porque el sentido último es atrapar el instante, fijarlo en el tiempo sin vientos que se lo lleven. (La prologuista, refiriéndose a la cuarta y última parte, nos dice en el prólogo: “Como en la poesía tradicional japonesa o china, los versos de Isabel son fotografías de un instante, destellos en un firmamento de vocablos.”) y en esta parte atrapa y nos ofrece poemas de reflexión,  contemplación y color, así nos dice como despedida: Vuelven las hojas, / vuelven los días,/ vuelven los vientos. Y esto me recuerda a mí el hermoso sueño de Machado que yo lo hago aquí poema: “Del olmo seco / soñaba Don Antonio / las hojas verdes.”

Isabel Alamar nos deja en este poemario un libro biográfico en sus “Olas de tierra”, de ficción  meditativa en “Olas de agua” y amoroso y esperanzado  en sus “Olas de fuego”. En definitiva Biografía de olas es un libro que recorre el tiempo con sus aires serenos y sus vientos furiosos  en el que prima la idea de la luz con final feliz.

                                  Manuel López Azorín

miércoles, 5 de octubre de 2022

Ángela Reyes : "Los músicos dormidos"

 


 

Ángela Reyes (Jimena de la frontera, Cádiz, 1946) me envió su último libro de poemas Los músico dormidos (Huerga y fierro, Madrid, 2022) Libro que se presenta hoy en Madrid.



Su poesía, en sus diferentes libros, ha abordadado distintas situaciones. Su poemario La muerte olvidada (19849, fue un canto a la mujer guerrillera del Frente Polisario. Lázaro dudaba (1987), cuestionaba la existencia de Dios. 

En Cartas a Ulises de una mujer que vive sola (1992),nos hablaba de la soledad y el olvido de la mujer. Breviario para un recuerdo (1997)  era un homenaje al poeta  Miguel Hernández. No llores, Poseidón (2008) lo dedicó a la figura del hombre en su tercera edad. Fantasmas de mi infancia (2011) de tono confesional autobiográfico lo centró en sus años  vividos en Granada y en la relación con su madre. Mujer en la penumbra (2017). Mujer en la penumbra es el último libro que me envió Ángela Reyes, un libro que se abre precisamente con una cita de Juan Ruiz de Torres que nos dice: “Allí está nuestra firma./ Mas escribir no es juego/ ni negocio ni apoyo./El verso es esperanza” Y en este poema del libro Viaje hacia el mañana, publicado en 1987, está escrita la palabra que Ángela Reyes quiere y busca para la temática de Mujer en la penumbra: la esperanza en la igualdad a través del amor

Vivir valió la pena (2019) es una amplia antología de su obra poética y Los músicos dormidos, Edit. Huerga y Fierro, Madrid, 2022 su último libro hasta la fecha , que recibí junto a la invitación de su presentación hoy 5 de octubre en Madrid.

 

Igualmente escribió varias obras en colaboración con su marido Juan Ruiz de Torres y también es narradora teniendo en su haber novelas y cuentos de su autoría

En Los músicos dormidos Una breve introducción de la autora nos explica la gestación, de este libro que va dedicado a su esposo Juan Ruiz de Torres, a su hermano y a su padre: “a Juan y al músico dormido que llevaba dentro”, le dedica la primera y la segunda parte del libro que esta estructurado en cuatro apartados: Vibrato, Allegro, Andante Adagio. En todas ellas el soneto, esa estrofa que nos llegó de Italia y se quedó para siempre con nosotros, reina, vibra y emociona en cada una de sus páginas.  

 

 “Con el primer apartado, “Vibrato”, nos dice Ángela, quiero rendir homenaje al músico frustrado que Juan siempre llevó dentro. Era corriente verlo rasguear malamente una guitarra o tocar con dificultad la armónica su instrumento favorito. Allí donde veía un piano, solía acercarse para pulsar las teclas con más ilusión que maestría.” Y luego nos cuenta que: “El segundo apartado titulado “Allegro” es un canto a la vida y al amor que viví junto a él a lo largo de treinta y cuatro años. A este conjunto de sonetos añado otros escritos en 2013 y 1994, dedicados a la muerte de mi hermano César y a la de mi padre, que los titulo “Andante” y “Adagio”.


Ángela Reyes, preserva la memoria de su esposo y continúa con la labor de las tertulias Las tardes de Prometeo   que dirige desde el fallecimiento de Juan Ruiz de Torres: “El músico Dormido”

Os dejo este soneto de la primera parte.

 

Soneto al violonchelo                                             

                                

TE ACOJO entre mis piernas y rodillas 

hombre mío de cálida madera

y un trovo ardido me atraviesa entera,

acelera la luz de mis mejillas.

 

 Te pulso y fluye un río sin orillas,

corriente musical que es viva hoguera

al tenerte cautivo en la galera

de mis brazos. Remero que más brillas.

 

 Sobre tu caja de arce desangrado

tengo mi cuerpo al tuyo doblegado,

buscando los corceles musicales.

 

 Los persigo por ser sonata en celo,

cálidos potros de mis manantiales.

secretas lumbres mías y del chelo. 




Ángela Reyes fue cofundadora, en 1980, junto con su esposo Juan Ruiz de Torres, de la Asociación Prometeo de Poesía (Madrid), desarrollando desde  entonces una amplia labor cultural. Ha coordinado la organización de la Escuela de Poesía de Madrid y varios encuentros nacionales e internacionales de poesía en dicha capital como Ferias, Bienales de poesía y encuentros literarios Luso-Españoles. Participó, junto a Juan Ruiz de Torres, en la creación de la Academia Iberoamericana de Poesía y la "Casa del Tiempo" (biblioteca y foro cultural). ​ 

En el programa de acercamiento de la poesía a los más jóvenes, ambos realizaron lecturas poéticas y charlas en diversos Institutos de la Comunidad de Madrid. A nivel universitario, en la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, llevaron a cabo la Revista Oral Poética. Colaboró en las revistas literarias "Cuaderno de poesía nueva", "Valor de la palabra" y "La pájara pinta", así como en la creación y dirección del premio de poesía "Encina de la cañada", patrocinado por el Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada. Durante varios años colaboró en la página Tercera del diario El Día de Toledo. Ha sido jurado en certámenes de poesía y de narrativa. En la actualidad dirige la tertulia literaria Tardes de Prometeo, siendo dicha tertulia una de las decanas de Madrid.

                             Manuel López Azorín


martes, 27 de septiembre de 2022

Mª Esperanza Párraga Granados: "Vistas de un derribo"

 


Mª Esperanza Párraga Granados: Vistas de un derribo


Mª Esperanza Párraga Granados.  ha publicado su nuevo poemario Vistas de un derribo (Editorial Juglar, 2022) con prólogo del poeta Federico Gallego Ripoll.

Prólogo en el que nos dice Federico: “Vistas de un derribo es un hondo ejercicio de enumeración de las distancias, las pérdidas: un recuerdo de aquellos espacios en los que ya no seremos. Encabeza el libro una cita de Indio Juan, quizá para establecer con su anterior publicación, Ojos, la continuidad del afecto más allá de la muerte. En el fondo lo que más somos es esa capacidad de respeto, estima y admiración a quien nos supo ser ejemplo de tantas cosas”

Suscribo todas y cada una de las palabras de Federico entre otras cosas porque yo conocí aquella etapa de la autora y de Indio Juan y sé del dolor que produce el derribo de una casa construida para habitar la vida y del afecto y la admiración que permanece siempre en el recuerdo cuando, con él, nos llega la arquitectura de una casa que se levanta hacia el mañana, aunque luego la realidad nos derribe el sueño y nos abrace entre las ruinas del derribo. Claro que hay que recordar siempre las citas, tan aclaratorias, que abren el libro.

La primera pertenece a Indio Juan y dice: 

“Cuando estoy contigo,

con tus palabras construyo diccionarios y, 

con tus silencios construyo catedrales…”

 

La segunda cita es de Joan Margarit q¡y nos dice:

“En el rumor de voces de las olas 

ha quedado tu muerte, tan sencilla

como la de una flor o la de un pájaro.”

 

 

LA CASA, desde este primer poema, es en la planta, la ilusión, el sueño, la esperanza de la niñez, la juventud... del amor.

 

Había que inaugurar la casa con helechos,

con helechos de espuma

que cobijasen siempre

todo el mar detenido,

todo el bosque y sus hadas

 – como aquellas desnudas –

que amaban nuestros cuerpos

en el largo verano.

 

El perfil  abraza ya la ausencia enamorada, la ausencia de la casa vacía.

 

Había que extender verde

mordido de dulzura

por todas las ventanas

de la casa vacía,

un amor de rocío

que destilaba esencia

de juventud ahora

Y el alzado, nos va diciendo: se vive, se sueña, se llora, se canta lo que se pierde, pero la materia de los sueños (que es la memoria)  lleva siempre con ella  lo perdido, y con ello se camina hasta el final.

La casa remendaba su vacío 

mientras nosotros, muy cuidadosamente,

nos íbamos muriendo.

Son estas Vistas de un derribo lo bello ( la belleza no solo esta en lo hermoso, también en el dolor se encuentra) de un recorrido vital espacio-tiempo por la vida del sujeto poético por sus alegrías y sus llantos,  Y así nos muestra, como bien dice Federico:  su yo, el tú, el padre  todos sus afectos.

Un libro lírico, pleno de poesía y de vida .Me gustó mucho cuando leí su anterior libro: Ojos , pero este Vistas de un derribo en muchos poemas me ha emocionado.



Mª Esperanza Párraga Granados. Madrid (1968), Santa Cruz de la Zarza (Toledo), vive y trabaja en Coslada. Escribe poesía y hace recitales poéticos desde el año 1985, han sido alrededor de una centena, en diversos sitios y por diversas causas, la principal difundir la poesía, la propia y la ajena (la mujer muy presente). En 1992 realizó una gira poética por Turquía acompañando al poeta y rapsoda Indio Juan. Participa en varias grabaciones en CD: Nosotros somos parte de la Tierra (1997) de la coral Primavera per la Pau de Mataró, etc. Ha publicado en revistas literarias, entre ellas Literadura donde aparecen sus poemas traducidos al rumano por Elisabeta Botan; en el cuaderno Nº 21 del Programa de Arte Joven de la C.M.en libros recopilatorios de poemas seleccionados, entre ellos el del Día Internacional de la Poesía en Segovia, y el del Certamen Umbral de la poesía en Valladolid; y en otras publicaciones colectivas: la antología poética Donde no habite el olvido (Legados, 2011), antología poética Ártemis (Boreal Libros, 2017), Libro-catálogo Interpret-ARTS de Ricard Jordá (Mataró, 2016). Libros: En la arista (Libretos Poeta de Cabra, 2008), el audio-libro Ojo(Fundación María del Villar Berruezo, 2015) y el libro digital Encuentros con fotografías de Juan Ortiz de Mendívil y este recién publicado Vistas de un derribo. Editorial Juglar 2022 con prólogo del poeta Federico Gallego Ripoll. Sirva decir que un libro avalado con prólogo de Federico es más que suficiente para leerlo con mucha atención  y disfrutar, como me dice Mª Esperanza en una postal anexa, con su lectura.

Entre los premio obtenidos: el primer premio del Certamen de Poesía de Primavera del Ayuntamiento de Madrid (1989), el segundo del Premio Internacional de Poesía Amorosa 2005 del Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca, y el del Día Internacional de la Poesía en Segovia 2013.
                                 Manuel López Azorín