lunes, 30 de marzo de 2020

Francisco Jiménez Carretero: "Aún se forjan navajas..."





Francisco Jiménez Carretero: Aún se forjan navajas...







Francisco Jiménez Carretero (Barrax1948 Albacete.) ganador del Premio ALCAP Internacional de 2016 por su libro  Las horas sin dueño (2017). Con el libro Y no te vi, Señor, y estabas (2018) (ambos reseñados en este blog), fue finalista del XXXVI Premio Mundial Fernando Rielo de poesía mística. Ambos reseñados en este blog. Este libro ha sido presentado a primeros de marzo en Albacete.

Ahora , en una edición  publicada por el Museo Municipal de la Cuchillería y la Diputación de Albacete y ya en su tercera edición nos ofrece este curioso libro titulado Aún se forjan navajas… A los poemas le acompañan ilustraciones de diferentes  dibujantes y/o pintores.

Jiménez Carretero (centro) con  el Alcalde Vicente casañ y  Amos Nuñez

Comenzaré por incluir aquí una de las décimas que, al leerla, me ha traído el recuerdo de una navaja propiedad de mi padre, sí, una navaja de anilla, al menos por la ilustración que acompaña a la décima, es muy parecida a la que mi padre tenía. Una navaja que él, con sumo cuidado, conservaba  del tiempo en el que, según me contaron, se desplazaba hasta la tierra manchega para trabajar en el campo y servirse de ella en los almuerzos.

NAVAJA DE ANILLA

Dicen los que la templaron
en las fraguas del olvido
que de su acero bruñido
dos latidos se escaparon.
Y en su latir dibujaron 
aromas de seguidilla.
Manchega de orilla a orilla, 
siempre dispuesta en la casa.
Cuando no trabaja pasa
a descansar en su anilla.

Yo nunca la vi colgada, al menos yo no lo recuerdo, mi padre la llevaba consigo no solo cuando pasaba tiempo faenando fuera del pueblo, sino estando en casa. La navaja  parece ser que era un utensilio imprescindible para las gentes que trabajaban en el campo.
 
El poeta Francisco Jiménez Carretero (gracias por enviarme este libro que me ha traído tantos recuerdos), ha escrito este libro  y a buen seguro esta tercera edición se agotará de nuevo porque  la navaja es , o al menos era, un elemento indispensable  y no solo en las tierras manchegas sin en la mayor parte de las tierras españolas.

Si ya se han vendido dos ediciones de este Aún se forjan navajas… es porque o bien siguen usándose y los que han sabido de este poemario se han interesado en adquiridlo para saber qué dice el poeta de ellas o bien, aunque ya no se usen tanto, la nostalgia de otros tiempos ha hecho que se interesen por, como me ha sucedido a mí, saber de este instrumento de necesidad, que lo fue, para los hombre del campo.

Los poemas que componen este libro, en su mayoría obedecen a la poesía de corte formal o clásica ya en verso mayor como los sonetos (ejecutados con perfección) o bien el llamado verso menor que es el verso tradicional y/o popular como es la décima y el romance que son las estrofas, junto al soneto, que predominan al lado de algunos poemas en verso blanco o a manera de silva.

Miguel Zamora, Amos nuñez, Jimenez Carretero y Vicente casañ

Francisco Jiménez Carretero se desenvuelve con acierto con estas estrofas y las escribe desde la humildad del verso claro y juglaresco dirigido a las buenas gentes de los pueblos y ciudades (durante la Edad Media fueron muy populares los juglares que iban cantando por las plazas y que llegaron a constituir la verdadera memoria colectiva de los pueblos en una época en que la mayoría de las gentes era iletrada)

Francisco Jiménez Carretero, buen conocedor de la métrica tanto clásica como tradicional no ha querido meterse en arquitecturas verbales complicadas y ha ido directamente a despertar el interés general  y lo ha hecho con destreza, con claridad y, sobre todo, buscando en la emoción que ha puesto en sus poemas,  la de los lectores junto a su , posiblemente, nostalgia y añoranza de un tiempo sucedido. Tiempo del que, si no fue mejor , al menos  se guarda afecto, cariño, no solo por el objeto navaja sino por los recuerdos que trae el uso de ella en tiempos pasados.

Hay libros de poesía que resultan ser libros de culto para una inmensa minoría  y hay otros que  son abrazados  por una mayoría más popular por su claridad y sencillez, por su tratamiento directo con y para las gentes del pueblo.  Este es uno de estos libros que canta y cuenta emociones de muchos, sentimientos colectivos que los juglares, de existir aún, cantando por las plazas de los pueblos, transmitirían las décimas, los romances, las seguidillas etc. y etc. de manera oral, de existir ahora digo, lo propagarían por toda la tierra manchega y más, para dar a conocer este objeto que llamamos navaja. Y cómo es una navaja, el poeta nos lo dice con esta otra décima:

 
ASÍ ES UNA NAVAJA

Hoja bruñida, de acero,
Cachas de ciervo o de nácar,
Talón, rebajo, “carraca”,
Corazón del cuchillero.
Pestaña, vitola, esmero
y filo de luna llena.
Noches de yunque que suena
a ritmo de martinete.
Templa tu acero Albacete
Para escapar de la pena.

Recordemos que la poesía nació en principio para ser cantada, para transmitirla de manera oral (ya que la escritura impresa tardó en llegarnos pues no lo hizo hasta el renacimiento en el S. XV.) Todo el tiempo anterior, desde el principio de la poesía , esta se cantó
Al no darse el caso ahora (lo de la transmisión oral) lo mejor es comprarlo, leerlo y disfrutarlo conociendo así todo lo bueno sobre la navaja que nos cuenta Francisco Jiménez Carretero.



                             Manuel López Azorín



lunes, 23 de marzo de 2020

Ricardo Fernández Moyano: " El filo del no"






Ricardo Fernández Moyano: El filo del no


 

Ricardo Fernández Moyano (Minaya, Albacete, 1954) ha publicado un nuevo poemario  titulado El filo del no  (Imperium Ediciones, Zaragoza, 2020)
                                                                                        Compréndelo
no existe más que una palabra verdadera:
                                                                                                                                                 no.
                       -Antonio Gamoneda-


Con esta cita de Gamoneda y otra del dramaturgo Henry Miller: Para enloquecer debes tener una tremenda acumulación de cordura.
Inicia Ricardo Fernández Moyano su poemario El filo del no, un libro  de luces y de sombras, como la misma vida, que abraza el tiempo, ese reloj del hombre que un día se detiene en su finitud y mientras esto sucede en El filo del no suena un preludio que nos dice:
Pasan los días y las horas,
te preguntas por qué sigues ahí
sondeando el sentido del pálpito.
Sabes que nada será igual,
que la candela olvidó su brillo
tras un peldaño de inconsciencia.

Y al abrazar el tiempo, abraza el amor y da cuenta de sus dudas y certezas y nos llega con su canto este  El filo del no, a tocarnos el corazón y los sentidos, con versos breves, intensos que penetran en nuestro interior  y nos dicen que son el tiempo deseado y nos dicen que cantan lo que ya ha sucedido. Es el afán del tiempo hacernos cantar lo que se pierde  y hacernos soñar lo que se espera y en el filo esta el no, como una invisible niebla que no sabemos que nos depara tras ella. Una cosa sí es cierta: hoy, ahora, ya, el instante presente lo demás es recuerdo o es sueño Hoy no, hoy es el momento preciso.
Hoy es el primer día de mi vida
(…)
Ahora todo queda por hacer
(…)
Cuando despierte
todo será comienzo.


En El filo del no, Ricardo Fernández Moyano vive con intensidad el momento  y, al mismo tiempo padece la llegada del crepúsculo, la oscuridad del ocaso, la sinrazón de la noche si alba, la finitud de la luz.
Pero gracias al amor y frente a tanta ebriedad y tanta desazón el poeta abraza la piel de la amada y se salva de los errores de la vida, del mundo, de la oscuridad de las noches sin tiempo y los tiempos sin luz, de los posibles presagios de un mañana  que ahora es no.

Exploro más allá de las arenas 
la claridad que ciegue
y me lleve al abrazo de tu piel,
único prado de supervivencia.

Es este un libro lleno de dolor y de amor, un libro en el que la poesía sugiere a veces, protesta otras, duda en ocasiones y todo de una manera íntima, confesional, sincera, con sonoros versos blancos que marchan por el camino de la poesía formal con cadencia, con ritmo.  El filo del no es un libro de tiempo, de amor, de desencanto, de denuncia , de reflexión y de soledad
No supimos gozar   
la tea del deseo 
en los días de ausencia
cuando todo vertía légamo
la soledad
como única guarida


La soledad y el dolor  presentes, 

el dolor porque 

hay charcos galopando en las aceras
y las alcantarillas anegadas  
no saben del dolor
que converge en las plazas.

Pero también lleno de  amor, de esperanza porque:
Aún el pan está por amasar,
el amor, la paz, los caminos…


Ricardo Fernández Moyano es un poeta que no ha dejado en otros de sus libros el gozo de la vida y su piedra de carga. De él ya dije que se enfrenta a la escritura poética abrazando al lenguaje como lo más suyo, intentando llegar hasta el fondo de los significantes y sus significados, buscando la luz que alumbra la palabra. Por eso nos ha dicho:
Ebrio, puse un ancla a la orilla,
enredado en el aire y la locura,
en la palabra

Fernández Moyano entre existencial y metafísico ( ya lo dije cuando publicó Zarzal en 2015), camina y  vive de las palabras para restituir lo silenciado, lo desaparecido. Vivir en las palabras, luchar contra el silencio, dar testimonio de la experiencia vital, con la memoria viva, para salir de la sombra, del olvido y abrazar la luz.
Y todo ello como apunta en la contraportada  Adolfo Burriel: “tocando con los sentidos las perplejidades personales, las fronteras invisibles del entorno y las jaulas duras de los desencuentros. Se trata de un camino que va desde la intimidad más honda hasta la más dolida denuncia, sin que en ese recorrido el poeta deje escapar la razón ( quizá más bien sinrazón, quién sabe), o las preguntas.”


Ricardo Fernández Moyano. Es profesor en las especialidades de Ciencias Humanas. Desde 1992 reside en Zaragoza, donde ha trabajado como Educador de Discapacitados Intelectuales. Con varios premios en su haber y  cerca de una docena de libros publicados, entre otros destaco:

Tras la Huella del Tiempo, Diputación de Albacete 1996.
Rituales de identidad, Huerga y Fierro Madrid 2011.
Zarzal, Amargord Ediciones Madrid 2015.
Brotes. Antología breve (1985-2016), Huerga y Fierro Madrid 2017.
y este El filo del no, Imperium Ediciones Zaragoza 2020.

Sus poemas han sido traducidos al rumano, italiano y japonés.


                             Manuel López Azorín

martes, 17 de marzo de 2020

Pablo Guerrero: "Viaje para ser comienzo"






Pablo Guerrero: Viaje para ser comienzo




Pablo Guerrero Cabanillas (Esparragosa de Lares, 1946, Badajoz), cantautor y poeta extremeño.  Pablo es poeta mientras camina por la vida, es poeta cuando contempla y observa el mundo, las gentes, es poeta cuando hablas con él y es poeta cantando, es decir es un poeta y cantautor conocido y reconocido por sus canciones y poeta por sus libros.
Un cantautor que tiene en el mercado discos y canciones que andan en la memoria de todos.  Y un poeta  hondo y reflexivo con unos diecisiete libros  publicados  (en esta misma editorial ha publicado Los cielos tan solos (2010), ¿No son copos de nieve? (2012), Sin ruido de palabras (2014), La rosa azul acabada (2015), El porteador de sonidos (2017) y este Viaje para ser comienzo (2019) Todos en Maia Ediciones, 2019.
Un libro que comienza con unas palabras de Pablo que dicen: Hace mucho tiempo en el valle de Liébana. (“Partid, partid, partid. Contad conmigo /tened presente la manera en que os canto.) Hace poco tiempo, en Puerto de Vega y Tox.( Alabad la mirada de quien, por amor, regresa.)  Y ahora, en Madrid y Esparragosa de Lares. ( A solas y en silencio, hilandera / del tapiz invisible del tiempo enamorado.)
Es decir, un libro escrito en tres lugares, tres tiempos, y tres
movimientos, con 13 poemas en cada movimiento y una coda final con el poema “Caminantes”:
Por las calles del mundo, la gente enamorada / camina llena de

dios./// Son lo que son, eso les basta, son como son.


Si se le pregunta a Pablo  por este libro nos dirá: “Viaje para ser

comienzo es un libro de poemas. Un canto al viaje, al encuentro

del ser, al encuentro del tiempo enamorado. Entre otras muchas 

cosas.” Y no cuenta más porque dice que quiere “que sea el lector

el que  encuentre en su poesía algo, o todo lo que de verdad se

busca en la vida, acaso sin saberlo.”


Pablo Guerrero lleva más de 50 años residiendo en Madrid, pero siempre volviendo a su tierra, donde dice sentirse bien porque es una cura de silencio frente al estrés y el ruido de las grandes ciudades. Recuerda una infancia de patria Rilkeniana, de paraiso: “Pasaba temporadas en el campo, cazaba pájaros, hablaba con los árboles.”  Y tal vez por esos recuerdos es que en su obra siempre hay exaltación de la naturaleza. Así fue como aprendió mucho de la cultura oral, la que ofrecían  los juglares y se trasmitía de padres a hijos: Id y cantad para todos. Haced gavillas de versos / que salven a las madres / que viajan desde antiguo / desde antiguo al edén que les fue prometido.

Era estudiante de Filosofía y Letras, rama de Literatura, cuando comprendió que, en la música, el texto era importante, para expresar a través de ella, su testimonio sobre lo que acontecía por aquellos años finales de la década del 60 y el 70. Fueron los tiempos de la llamada canción protesta y /o  el compromiso social en cuanto a los cantautores. En cuanto a la poesía, ya desde aquellos años en que aparecieron los llamados “novísimos” surgió una corriente culturalista muy alejada a las inquietudes poéticas de Pablo y de otros muchos poetas. Este cantautor y poeta estudió bachillerato en Badajoz y Magisterio en Sigüenza, luego vino a Madrid: Avenas locas, que esconden su codicia. (…) Todo es invierno. En la tierra de los lobos / yace un tiempo, / cuajado, sin porosidad apenas.

Se inició con la guitarra y este poeta que canta o este cantautor que escribe poesía, aunque en principio como cantautor se consideraba letrista de canciones como poeta procuraba separar las dos actividades, pero tanto sus letras de canciones como su poesía se han nutrido siempre de un lenguaje en el que la sencillez (no confundir con simpleza)y las metáforas ha jugado un papel importantísimo. 

Pablo Guerrero ha luchado siempre  tratando de abrir nuevos horizontes, de buscar un mundo más justo, más equilibrado y siempre con libertad, una libertad que en aquellos años  andaba reprimida por la dictadura franquista. Honró primero a los campesinos, a su voz escondida, a la Extremadura oprimida, a los dolores de la emigración: Recuperad con las manchas, con el sol de las moras,/ los redondeles del agua, el quieto sabor a hinojo / de nuestros veneros cárdenos.

En su faceta de cantautor se presentó e interpretó la canción “Amapolas y espigas” en el Festival de Benidorm de 1969. Le dieron el premio a la mejor letra. “Amapolas y espigas” fue su primer disco. Y desde entonces no ha dejado de escribir poemas y canciones cargados de sentimientos, de emociones que crean conciencia social porque lo que Pablo ha pretendido siempre ha sido: “No solo cambiar la Historia, sino la vida”: Meced con mimo la cuna de los niños que llegan / solo por sembrar la tierra de luz libertadora.

 Más adelante María Dolores Pradera cantó esta canción  Pablo lo cuenta así: “Me pasó algo muy curioso: fui a un concierto suyo y me hicieron pasar a su camerino. Ella me lo enseñó, me dio unos consejos y de repente entraron Los Gemelos y cantó con ellos la canción para mí. Se puso un pañuelo en la cabeza y todo para cantarla. Imagínate, un joven como yo, que acababa de venir del pueblo... Yo estaba flotando en una nube. En el concierto la cantó, la llegó a grabar y la tuvo mucho tiempo en el repertorio. Creo que la escribí estando todavía en Extremadura.”: Con sigilo, me dirijo a la voz de la tierra labrada.


El poeta-cantautor que se presentó al festival de Benidorm también musicalizó unos poemas del poeta Miguel Hernández para una representación que no llegó a darse porque se los censuraron y prohibieron la representación.

Pablo era, y es, un ser libre, un lobo solitario, lobo sin dueño. Guerrero cuenta que “cuando era niño le impresionaba la gente que vivía de matar lobos (…) Algunos contaban con detalle cómo habían conseguido matarlos y cómo había sufrido el animal”. Y él, como Rodríguez de la fuente, se ponía siempre de parte del lobo. El lobo como ser marginado, perseguido, que luego empleó como metáfora del hombre sometido y sin libertad. Pablo nos dice poéticamente: “Un un animal que aúlla a la luna tiene, forzosamente, toda mi simpatía".Llamad a la oración, llamad / a transformar la vida en existencia.

“A cántaros” fue y se convirtió en una canción himno de esperanza y

de libertad en los años de lucha contra el franquismo. 

Pablo Guerrero, siempre incitándonos a la “búsqueda de la

belleza serena de las cosas pequeñas, cotidianas”. Y al tiempo

hablándonos del sinsentido del capitalismo, del consumismo y de

tantas y de tantas maneras de impedirnos el libre albedrío.

Que es tiempo de vivir / y de soñar y de creer /que tiene que llover /a cántaros.

Este es el cantautor, el poeta, el hombre que ha buscado siempre el amor con la palabra, la ternura con el gesto y la rebeldía con la acción de unir palabras y gestos en sus canciones y en sus poemarios. Y al escribir poemas o letras nos ha dicho que “La clave es lo sencillo”, Y es que  Pablo Guerrero, es un referente ético y estético, un hombre bueno, sencillo y coherente en el hacer y en el decir: Ya sabemos / que amar es una nube con sus ramas de lluvia,


Pablo cree, y lo dice,  que “el amor cura, no es una idea más o menos brillante”. Y  lo cree de verdad. Y también porque  “Lo han dicho muchos poetas, fundadores de religiones, y la sabiduría intuitiva de nuestras madres”:  Ninguna estrella señalará de forma equívoca la ruta.

Sobre la función de la poesía, suele decir que ”la poesía sirve para

decir lo que de otra forma no podría decirse. Incide en la parte 

más noble y espiritual del ser humano. Y acrecienta esos valores.”

Alabad  la vivencia de armonías y formas.


Pablo Guerrero continúa reivindicando que  “vivimos en la tierra para procurar ser felices.” Y también que “La vida cotidiana vivida (“Abierta seguirá la caja de las rebeldías”),  con conciencia humana, imaginación, humor, amor y compañía” es la que hay que buscar.Descorrer las cortinas de dudosas tristezas. /// Pedid

los pensamientos que nos fueron hurtados ./// Trenzad mimbres

flexibles de juncos y armonías.


A Pablo Guerrero le preocupa, y mucho, la situación política 

actual, él siempre ha sido un hombre comprometido socialmente

tanto en sus canciones como en su poesía.  “Los que menos

tienen, dice Pablo,  tienen menos aún. Y los que más tienen,

tienen muchísimo más. Esperemos que el sentido común y el

sentimiento solidario se impongan, ante tanta rapiña y tanta

sinrazón.”: Alimentad la rama del carbón de los sueños.

Tiene un proyecto nuevo, un disco que se llamará ‘Duetos inesperados’, dice Pablo, “donde cantaré cada canción con un músico: voz y guitarra, voy y piano, voz y armónica... Ya están las canciones compuestas y maquetadas. La grabación yo había entendido que sería para julio, pero parece ser que se adelantará a abril o mayo. Son canciones todas nuevas, con letras mías y músicas de Luis Mendo y mías, menos una que es de un poeta amigo, Santos Domínguez  RamosDespués de este próximo disco el siguiente paso lógico será guardar silencio." 

Él guardará silencio porque es su deseo y hay que respetarlo (aunque muchos quisiéramos que siguiera cantando)  pero la figura del cantautor, como dice Pablo, seguirá  con fuerza, porque los sueños también se heredan y siempre hay gente capaz de emocionar con una voz y una guitarra: En otros queda el aire que, antes, tú respiraste. / Otros saben mirarse en los lirios que arrojan / en un charco de espejos.

De manera que Pablo Guerrero guardará silencio como cantautor

pero seguirá, como poeta, estoy seguro, escribiendo poesía: Lo que amas, te ama. Lo que pides lo obtienes./ Lo que has de hacer, lo aprendes en tus sueños.

Continuará rebelde, solitario y solidario, lobo sin dueño, poeta y siempre iniciando un Viaje para comenzar de nuevo,  Un viaje para encontrar la belleza, la amistad, el amor, la igualdad, la justicia y la libertad.

                              Manuel López Azorín


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miércoles, 11 de marzo de 2020

Ramón Bascuñana: "El dueño del fracaso"





Ramón Bascuñana: El dueño del fracaso


 



Ramón Bascuñana (Alicante,1963.) Es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Murcia. Aunque nacido en Alicante su familia es y reside en Orihuela, lugar de recuerdo obligado a Miguel Hernández, donde se ha criado Bascuñana.


El dueño del fracaso (El Desvelo Ediciones, Santander, 2019), es un libro que nos habla  de la derrota de la vida y por ello nos dice recordando a Heráclito: Vuelvo siempre al pasado / a pesar de saber / que las aguas del río del recuerdo / nunca pasan dos veces por el mismo recodo /ni bajo el mismo puente. (p. 18)

Nos habla del peso y el paso de los años, de las pérdidas que a veces conlleva envejecer, del miedo a la vejez: Poco a poco se pierden cualidades, / aunque algunos opinen / que se sale ganando / conforme avanza el tiempo./// La edad solo acentúa los defectos /// El canto no es mejor si se envejece, / se pierde la pureza. (p.20)

Nos habla de las decepciones: No sabría decirte/ por qué la vida me defrauda tanto. (…) Detrás las horas muertas de un pasado remoto. / Delante, las hostiles estepas de la nada.(p.31)
Nos habla del  amor cuando éste se torna desarmor, decepción, desencanto: Todo muy triste, triste, / como besar el cuerpo que alguna vez amamos  / y no sentir ya nada, / salvo la decepción de estar besando / el cadáver caduco del deseo.(p. 65)
 No habla también de la poesía como terapia curativa, como madero al que el náufrago se agarra para no ahogarse en soledad y silencio,: Estás como perdido, sin nada a que aferrarte / salvo a tus propios versos – tan frágiles ahora –/ que no logran salvarte del naufragio.(p.52)
Como palabra  que reflexiona sobre la propia poesía: Pasé toda la tarde con un verso, / con un único verso (…) La tarde se acabó. / Vinieron las estrellas  y el frío y la derrota. (p. 45)
 
Y parece que tanto sentimiento de fracaso, tanta decepción, tanto temor al tiempo y a sus huellas le hacen: Aspirar al silencio/ como aspira  la piedra a la quietud / y la vida a la muerte. (p.48)
Y nos cuenta con ironía que simula que la vida va bien porque: Todo va bien, te dices, la vida me sonría. / Pero en esa sonrisa, adivinas / la burla del diablo. (p.58)
Reflexiona sobre el acto creativo y dice resignarse: Me resigno a ser canto, aunque nadie me escuche. / El ritmo sostenido de un orden de palabras / que me alza del suelo (p. 50)Para este Oriolano “la poesía es una mezcla  de fulgor, de impostura, nos dice, siempre que se entienda el fulgor como un deslumbramiento y la impostura como una máscara espiritual” añadiendo a todo esto unas gotas de tristeza, desamor, miedo, decepción, fracaso y también algo de máscara  de sarcasmo o de ironía  para fingir mejor lo que en verdad se siente. Pessoa sabía mucho de fingimiento por eso nos dejó escrito que: “El poeta es un fingidor./Finge tan completamente /que hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente”

Pero Ramón Bascuñana, emule o no en fingimiento a Pessoa nos ha llevado, página a página,  por el camino de un permanente fracaso  del que se siente dueño y de ahí, de esa reflexión sobre el paso del tiempo, de la vejez, del temor, de las decepciones, nos ha mostrado su dolor, su tristeza , olvidando algo importante:  que este libro se inicia así: No rendirse nunca es el milagro. Y aunque parezca un error, el hecho de pensarlo será un motivo para seguir caminando y escribiendo, con máscara o sin ella.
El dueño del Fracaso ha sido seleccionado  para el Premio de la crítica valenciana 2020 al mejor libro de poemas. Solo el hecho de estar seleccionado ya es un premio, pero si se lo conceden nos alegraremos más.
Ramón Bascuñana ha publicado los poemarios: Hasta ya no más nunca (1999), Quedan las palabras (2000), Tal vez como si nunca (2001), Liturgia de la profanación (2002), Los días del tiempo (2002), Retrato de poeta con familia al fondo (2003), Ángel de luz caído (2005), Vera Efigies (2005), Las Avenidas de la muerte (2005), Impostura (2006), La piel del alma (2006), Donde nunca ya nadie (2007), Desnuda luz de la melancolía (2015), Apariencia de vida (2014),  6 Seis 6 (2018) Todas las familias infelices (2019),y este El dueño del fracaso) que fue premio Internacional de poesía Gerardo Diego2018

Ramón Bascuñana, entre otros muchos premios de poesía, ha sido galardonado con el Premio Nacional Miguel Hernández (1997), el Hispanoamericano Juan Ramón Jiménez (2002), el Mariano Roldán (2004), el Juan Bernier (2013) y el Fernando de Herrera (2014) El Ernestina de Champourcin (2015) y  el Ciudad de las Palmas (2015). En narrativa ha obtenido también diversos premios.


                                Manuel López Azorín