martes, 16 de enero de 2018

Esperanza Párraga: "Ojos"








Esperanza Párraga: Ojos



La primavera pasada me llamó Esperanza Párraga para decirme que me enviaría un libro-Disco que había publicado en junio de 2015. Su título Ojos. Un libro que, nos dice Esperanza, nació en Turquía. (¿Tal vez en aquella gira poética en Turquía junto a Indio Juan allá por el principio de los años noventa?)

Ojos es un hermosísima edición, cuidada, hasta el detalle, en la portada, las ilustraciones, las fotografías que acompañan  a los poemas de Esperanza, junto con el prólogo de Inma Chacón, “muy por encima de las nubes” (porque estos ojos) “tienen pájaros de luz en la mirada.”

 

Sueño que un día mis ojos 
sus ojos vuelvan a ver.
                    Indio Juan

A partir de esta cita de Indio Juan ( ha quien dedica este libro, Carlos -Indio-, tan querido y recordado siempre por Esperanza, por mí, por tantos…), surge la mirada de la autora, que ya había escrito con anterioridad sobre los ojos, y busca en la contemplación la esencia de aquello que nos rodea, las fuentes que nos pueden saciar, y que, muchas veces, no sabemos ver. 

Ojos es  saber mirar, detenerse y contemplar, permitir que la claridad nos acerque la luz, buscarse y encontrarse en si mismo y en los otros porque mirar, es decir los ojos son “el corazón del mundo” Así pues Esperanza mira, contempla, busca, se busca, nos busca y en esa luz de la otredad se encuentra, nos encuentra porque mirar también es recordar, rescatar del pasado el fulgor de otro tiempo, rescoldo de los días de clara amanecida: “Hube de ser mirada para alcanzar el siempre/ y la luz inmortal al cerrarse los ojos.”
Esperanza nos dice que el ojo recibe, expresa, entrega toda la luz interior al mundo y, curiosamente en Turquía, donde se comienza a gestar libro, el símbolo del ojo lo envuelve todo.

 
Nos dice Esperanza en el poema “Tú”: “I.- Así es como tus ojos me cayeron por dentro, / mansos, / como la lluvia que llora el horizonte; / tercos, / como la hiedra por el pilar desnudo. II.- Si lo nuestro es de piedra /o de mar ya pasado, / deja sobre el granito / la sal oscura de tus ojos / para que me amanezca.”
Esperanza Párraga escribe de manera intimista, su poesía ya en forma clásica o en modo más libre es una poesía muy trabajada, honda, existencial  y  de testimonio de vida, es decir: socialmente comprometida. 
 
El ojo, la imagen, la palabra, las temáticas: el vuelo y el sueño, la mirada en los otros, para los otros, siempre, ya sea en el tren, el autobús, en el espejo…en definitiva el compromiso, la crítica, la reflexión: Poder, Chernobil, Ejecuciones, el ayer, el recuerdo, la noche, el ocaso, la cal, el amor: “Hoy no encalé los árboles, padre mío,(…) La latita de cal colgaba de mi abrazo / para ubicar la altura del horizonte curvo, / qué fácil y qué blanco se dibujaba el mundo / desde el olor silente de aquel ocre misterio / que cambiaba el paisaje con la pequeña brocha.”  los orígenes, la familia, el autorretrato final, todo fundido, confundido en una sola luz.
Y es que Esperanza Párraga  tiene es su poesía una luz para ti, para todos, una luz que permanece quieta, alumbrando, por más que (el tiempo) “el jueves muera / vertiginosamente.” Unos versos dedicados a  Indio Juan, la tertulia de la que Esperanza formó parte.(y yo sin formar parte de ella, participe llevándole, a Indio Juan,  a algunos poetas, poetas como Antonio Hernández, Diego Jesús Jiménez, Manuel Rico y José Hierro, todos buenos amigos que accedieron a ir y dar una lectura de su obra así como a charlar con los asistentes a la Tertulia.)
Esperanza Párraga nació en Madrid, pero toda su infancia y adolescencia transcurren en Santa Cruz de la Zarza (Toledo); en esa época despierta su vocación literaria. Ha estudiado Ingeniería Técnica Industrial.
 
Ha publicado en revistas como: “Piedra del Molino”, “Luces y Sombras”, y “La hamaca de lona”. Ha participado en el programa de Arte Joven de la Comunidad de Madrid. También ha realizado grabaciones de poemas en corales y colaborado en discos junto a Lluis Llach e Indio Juan
Ha realizado, además, numerosísimos recitales en centros culturales, institutos y colegios. También participó en una gira poética en Turquía junto a Indio Juan presentando el libro traducido al turco de este último y llevando la voz de los poetas turcos al castellano durante el año 1992.
A lo largo del tiempo ha obtenido los siguientes premios:
Segundo Premio del III Premio Internacional de Poesía Amorosa 2005 del Círculo de Bellas Artes de Palma de Mallorca al poema “en la tarde.”
 –Primer Premio del Certamen de Poesía de Primavera del Ayuntamiento de Madrid al poema “Existencia” (1989).
Tercer Premio Miguel de Cervantes en el Instituto Isabel la Católica de Madrid al poema “el pensador” (1986).

Tiene publicados dos libros: En la arista (Libretos Poeta de Cabra, 2008). y este Libro-Disco, Ojos (Fundación María del Villar Berruezo. Tafalla. Navarra, 2015),  en edición a cargo de Iosu Karbarbaien, con ilustraciones de Marina Díaz Gutierrez y prólogo de Inma Chacón.) Un libro-disco, con poemas de Esperanza Párraga recitados por ella. Libro y disco merecen ser leido y escuchado.
 Tiene también varios poemarios inéditos.

                                                 Manuel López Azorín


viernes, 12 de enero de 2018

Alberto Cuenca Serrano: "Momentos del alma" y "Mujer tenías que ser"






Alberto Cuenca Serrano:
Momentos del alma y Mujer tenías que ser

 

Alberto Cuenca Serrano, nacido en Madrid, a quien conocí en la Feria del libro de San Sebastián de los Reyes, me dejó pasada ya la feria dos libros suyos.  Mejor dicho, los dejó en la librería Pernatel (bien dirigida por Marian y su equipo) para que me los entregaran. Estos libros que no pude leen entonces y acabo de leer ahora son Momentos del alma y Mujer tenías que ser (ambos editados en Poesía eres tú Madrid, 2015 y 2016 respectivamente)
Momentos del Alma es, dice el autor, sentimiento puro, el que brota de todo aquello que nos rodea en nuestra propia vida y con lo que interaccionamos continuamente. Tres breves ejemplos
“Lirio blanco”... y el amor

Lirio blanco en sus mejillas 
en seis versos presentado
las caricias del rocío
por su pétalos mojados.

“Rosas y espinas”... y la existencia, la vida

Rosas y espinas halladas 
en el extenso camino
huellas que dejan marcada
la crudeza de un destino.

“El amigo”...  y la amistad

Instalado en el amparo 
cómplice en sueños perdidos
sastre de mil situaciones
un gemelo en mi destino.



Citaré aquí un fragmento del ensayo El acontecimiento poético que mi amigo el poeta Jesús Hilario Tundidor publicó el año pasado a propósito de escribir, nos dice así: “Anterior a sus orígenes creacionales la Poesía tiene su fundamento genético en la contemplación del mundo y la participación del individuo  como suceso personal propio, siendo la necesidad de identificación la única lógica que le exige la coherencia unitaria del poema.(…) Toda buena poesía presupone la posibilidad  de una teoría de expresión de fuerte carácter emotivo interferida por la afectividad y apoyada por la intuición.”



En Momentos del alma, el autor intenta llegar desde la raíz de todos y cada uno de esos sentimientos, a su esencia, a su alma. Desde la amistad, el amor, la muerte, el talento, la belleza de las cosas, en fin la propia naturaleza que es y que rodea al ser humano.
El libro está formado por composiciones de verso tradicional o popular  y en los poemas que lo componen nos encontramos estrofas como la copla principalmente,  rimas en asonante y consonante, versos pareados, versos rimados en agudo, versos en fin llenos de sentimiento, sencillos, directos, accesibles, juglarescos, populares que, seguro estoy, pueden llegar a muchos lectores, especialmente poco habituados a la lectura poética. Y esto es importante y de agradecer, pienso yo, porque es un modo de acostumbrar a la lectura poética a los que no lo están. Ya he dicho muchas veces que la poesía es una y diversa y en esa diversidad , no podemos obviar ésta.


Mujer tenías que ser es el otro libro en el que vamos a encontrar a La Mujer. Desde la mirada y el sentimiento de Alberto Cuenca Serrano en sus múltiples facetas de mujer  joven. Creativa. Madre. Fuerte. Sensible. Sonriente. Moderna. Expresiva. Dulce. Coqueta. Agresiva. Pecadora. Madura. Sensual… y nos la muestra a veces en prosa lírica, a veces en poemas compuestos de coplas,  estrofas en verso tradicional libre de rima o rimadas se alternan con el empleo del verso de arte mayor  que, ya sabéis que son todos aquellos mayores de nueve sílabas o nos ofrece un tipo de verso con más libertad tratando de encontrar en ellos la forma expresiva  que pretende desde esa poesía que ahora tanto prolifera, principalmente en las redes y que según creo han dado en llamar “Parapoesía”  (Término que desconozc, pero que, al parecer, es una poesía accesible, cercana, plena de sentimiento… y que, según parece, hasta las grandes editoriales se están , comercialmente, interesando por ella..



En ocasiones la rima ya asonante ya consonante acompaña a estas composiciones versales en los que, repito, primero que todo, priman los sentimientos. Mujer tenías que ser, nos dice el autor, es un homenaje a la figura de la mujer en nuestra sociedad. “En el libro trato cada faceta representativa desde un cariño y un respeto que realmente profeso por ellas, y que interpreto desde mi propia experiencia vital.”
Alberto Cuenca Serrano concibe la poesía como un reflejo de la propia sociedad en la que vivimos, como un espejo que debe estar lo menos deformado posible de la realidad, todos sus poemas son historias reales, ya sea por experiencias propias, o por otras ajenas de las que ha sido testigo.


Alberto Cuenca Serrano, es Diplomado en Magisterio por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente reside en Humanes de Madrid, casado y con una niña llamada “Alma”, palabra que define muy bien lo que implica su poesía. Ganador de varios certámenes de poesía y lector apasionado. Es autor de los libros Momentos del alma, Tal cual me lo susurra mi piel, El amor es lo de más, y Mujer tenías que ser.


                                         Manuel López Azorín

domingo, 7 de enero de 2018

Manuel Cortijo Cieza: "Sutiles territorios de memoria"






Manuel Cortijo Cieza: Sutiles territorios de memoria

 

Manuel Cortijo Cieza (Plasencia, Cáceres),  publicó nuevo libro Sutiles territorios de memoria. (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2017)
Sutiles territorios de memoria me parece todo él una gran metáfora. Una metáfora del tiempo, del amor, de la vida, dentro de una cosmogonía, es decir de un relato mítico, y panteísta, relativo a los orígenes del mundo, del universo, de la vida. 


Un libro en el que en la mayoría de los poemas el autor lo concluye  con un verso con el que vuelve a iniciar el siguiente poema. Una curiosa manera de "encabalgamiento" que nos conduce a no leer los poemas de este libro de modo aleatorio sino dentro del orden que parece sugerirnos el autor. Recurso que parece querer recordarnos que la memoria, esa materia de los sueños que nos habita y moldea nuestros recuerdos, suele acudir a nosotros llevándonos de un lado a otro  aparentemente sin orden ni concierto en muchas ocasiones.  

Y con esa apariencia panteísta y metafórica, entresaco yo aquí unos versos de esta gran metáfora de la vida que nos muestra el origen y el tiempo, el compromiso o sueño, el amor, la duda metafísica y todo aquello que el lector sea capar de interpretar en su lectura: 

 
“Sueños infinitos flotan en el aire./ Son mis esperanzas como el vetusto / cuerpo de la encina que receloso/ pervive aferrado a su simiente,”
“En el corazón de la luz habita el silencio”
“Vuelvo a la oración de la madre-tierra, / al maná original”
“Por los caminos del otoño regresa / el alma. En la lenta luz de la tarde/ yo soy la pregunta…tú la respuesta”

“Bienaventurado otoño, labriego que libera / del pesado yugo humano que me unce, / me conduce a los pastos de “la nada”
“Como el árbol en su magnificencia / vivo de lo que tengo sepultado”


“Solo nos queda renacer, / digerir la ceniza.”

“La blanca catleya”:*
“Honro el misterio.
De los cromosomas del barro, dicen, / se alzan las torres del sueño.”
“Tu vientre reclamó mi ser, / fecunda inocencia”

*(La catleya es, además de una flor de la familia de las orquídeas, desde que Marcel Proust le dio protagonismo en “Por el camino de Swan”  primera parte de “En busca del tiempo perdido” (Faire catleya=hacer catleya) la  metáfora de las relaciones amorosas de Odette y Swan.)

 La memoria juega con el pasado y lo trae hasta el presente en ella "Hay un niño que mira contemplando / la derrota de la luz". Se canta lo que se pierde, que nos dijo el poeta,  "¿Hay un principio? ¿Hay un final?. Todo late en ritmo infinito” o bien "nada muere sino que se transforma" en la cosmogonía del sujeto poético.

"Envuelveme en la memoria, madre, / nómbrame, elévame despacio/ entre la bruma de tu aliento, / besa mece acúname, / que si he de apostar previamente/ sin duda elijo la Vida."(...) Premorir antes de morir / y palpar la memoria que somos, / el débil fragmento, la sombra / en la profundidad del espacio,/ en el inmenso silencio/ rotando sobre el ego alrededor de la luz."
Y los Sutiles territorios de memoria se convierten en "...alba de oro en la noche cósmica / para despertar la tierra dormida,"




A la derecha Manuel Cortijo Cieza junto a Faustino Lobato


Manuel Cortijo Cieza estuvo veinte años sin publicar desde que en 1986 se editara su primer libro De un pájaro de amor que anidó primavera en Capadoccia (Con él ganó el premio Zenobia de poesía en 1985) Luego, llegó un segundo libro, Romanza del halcón y el agua,(Sial Ediciones 2009) e inició un viaje interior al aire del amor y la vida, sobrevolando el agua, la tierra, el fuego... un viaje que nos mostró, a través de sus símbolos, no ya la Ítaca del sueño sino el sueño mismo junto a lo vivido, lo experimentado: Medita el corazón /la mente sueña, y en esa singladura de vivir buscando, observando, aprehendiendo, escuchando y soñando, van su corazón y su cabeza, inquietos por un crecimiento personal, ahondando en una especie de filosofía esotérica, y panteísta, tratando de saberse (Y de sabernos), para abrazar la vida y su magia, para alcanzar el amor y su misterio y, a través del corazón y la razón, encontrar la verdad en el acto de pronunciar el verbo. Trascender la vida con la palabra que es el néctar de la primavera eterna, de la intemporalidad. 
Creo que después ha publicado un libro titulado Alba Espuma, aunque yo no tengo referencia alguna de él y en 2011 publicó dentro del ciclo Hazversidades poéticas, que coordinaba el poeta Jaime Alejandre, una breve antología con el mismo título.

                                                Manuel López Azorín