martes, 7 de mayo de 2019

Enrique Villagrasa: "Queda tu sombra"



Enrique Villagrasa: Queda tu sombra



 
Enrique Villagrasa, Burbáguena, 1957 (Teruel), me envía su último libro de poemas: Queda tu sombra (Huerga y fierro Editores, Madrid, 2019), un libro de “temor y temblor”, de “presencia en la ausencia”. Como diciéndonos: escribo y algo quedará; pero sin nostalgia ya que las pérdidas por mucho que las cante, son notas sucedidas, palabras que en la luz ofrecen, con su huella, esa sombra que queda.
“Queda tu sombra y la mía en el espejo 
que espera del azogue su ser esquina:
esquina del verso, vivo y mortal: exacto”

Queda sombra en Burbáguena y en el río Jiloca porque allí pasó su infancia, queda sombra en Tarragona y el Mediterráneo, lugares de agua, el agua de la que se nutre su poesía. El agua, a decir de Claudio Rodríguez, de la jarra que contempla Santa Teresa, que la miras y ves que es solo agua, pero que es vida. Queda sombra en la obra.
“Escuchemos que dice el río Jiloca
y con sus voces, otras inventaremos”

“La infancia no regresa allá en mi pueblo.
La noche solo trae nueva tristeza.
Mi garganta es cantera de sus gritos.
Necesito una forma de belleza.”
                    *
"Solos quedamos en la playa, manos  
enlazadas, amantes las miradas
descifrando los más bellos arcanos”

Enrique es periodista; pero en su lenguaje poético, emplea otro lenguaje, consciente o no (ya sabemos que la poesía suele decir más de lo que dice el poeta), el lector puede ver otras cosas que el poeta sabe que ha dicho.
Villagrasa empezó a escribir muy joven pero lo que a él le gustaba entonces era dibujar. Aunque la poesía andaba dentro de él y llegó un momento en que empezó a escribir.  Y desde entonces, siempre con la necesidad de hacerlo, aun a pesar de pasar por algunos diques secos, ha seguido haciéndolo. La poesía sabe esperar, es el título del libro que ha escrito y anda corrigiendo galeradas para su publicación. Enrique siempre que escribe un nuevo libro nos dice que es el último, que ya deja de escribir, nunca le creemos, la poesía se escribe siempre cuando la necesidad acucia y especialmente si ella quiere.
 
Hace unos años dije de la poesía de Enrique Villagrasa que: Su paisaje interior es un paisaje de búsquedas y de dudas, un paisaje que, ya de mar o de río (siempre de agua), ya de silencio, nos va mostrando al Enrique poeta imbricado con el Villagrasa hombre en una constante lucha donde trata de sobrevivir, interna y externamente, indagando, preguntando, buscando, dudando y, finalmente, resignándose, con cierto sentimiento de culpa, a su casa-cuerpo, a su mente-alma y mostrándonos su modo de ser y de sentir en la poesía que escribe.
Una poesía la suya escrita, como he dicho, por necesidad, por eso suele decir: “Si no fuera necesario, vital, porque me va la vida, no escribiría.”
“Esa palabra exacta en la tarde recordada.
Me dará vida nueva en el gozo de gozarte: lenguaje.”
  
A lo largo del tiempo el poeta nos ofrece diferentes miradas, desde la mirada de la infancia y la juventud a la de la madurez. Una mirada que en el presente es mas “pasota” y por eso nos dice:
“Desde la atalaya de mis sesenta y dos años, pienso en cómo es posible que tengamos tanta prisa para hacer cosas que no van a ningún sitio. Por qué no podemos aprender de los griegos: charlar, pasear... Alguien tiene que trabajar, claro está, pero en esta vida siempre es mejor ser patricio que esclavo. Me gustaría que mi mirada de ahora no fuera tan pesimista. Pesimista realista.”


Y Enrique se escribe por necesidad al tiempo que nos escribe, a eso que llamamos otredad, para hablarse y hablarnos de lo que puede acontecernos o no a todos, por ejemplo con su libro Alzheimer: la otra voz, que es como un diario escrito como prosa lírica, un libro solidario y doloroso.



Enrique ha  empezado a trabajar como editor en la colección "Rayo azul", del editorial Huerga &Fierro. Busca editar libros de poetas conocidos o no pero que en su libros pueda comprobar que han leído mucho, pueda ver también que se acercan a la poesía de manera sencilla, clara, que escriban de las cosas que mejor conocen, de aquello que han bebido en las aguas poéticas que les han precedido, contadas, dichas, eso sí, de manera que parezcan dichas con su personal mirada. (y yo suscribo todo esto)

Un libro, este Queda tu sombra, escrito desde lo formal con estructuras de sonetos, que alterna con poemas de verso mayor blancos y poemas en hexasílabos, como el titulado “Silencio”, Variedad y conocimiento en un poeta que en ocasiones anteriores mantenía, aun partiendo de la forma, más libertad versificadora. Pero la forma, con ser necesario conocerla para abrazar la poesía nos llega, en la poesía de Villagrasa, con el realismo, pesimista pero emocionado, que ahora envuelve al poeta que de pequeño gustaba de dibujar. Ahora dibuja con palabras las escenas del tiempo, de la vida, en la página.  Y ahí queda la sombra, la huella de lo sido, de lo vivido, de lo sentido en cada momento de la vida.
“la poesía da al mundo la total medida
de su humanidad, sobre la cuerda floja.
Al borde del abismo, en el canto del límite”
                           *
“Me queda la poesía ácida plenitud de mi tiempo 
en el empeño de ajustar el pensamiento con el verso”
 
Cuando la obra es vida, cuando al escribirla parece que se borra lo ya vivido, lo ya sentido, termina sucediendo que sale a flote, emerge entre lo re-escrito nuevamente y se mezcla como se mezclan la vida y la poesía cuando son una misma cosa, una misma búsqueda, un mismo deseo de ser y de sentir  la vida y la poesía, agua de río que llega al mar y, a veces, como nos decía Claudio, se convierte en espuma y se eleva: "...con entera/ aceptación, ileso, renovado,/ en las espumas imperecederas"


                                   Manuel López Azorín

jueves, 25 de abril de 2019

Pascual García: "Aniversario en París"





Pascual García: Aniversario en París







Pascual García (1962, Moratalla, Murcia), novelista, poeta, catedrático de Lengua y Literatura en el IES Alfonso X el Sabio de Murcia y articulista, ha publicado un nuevo poemario Aniversario en París (Colección Sudeste, Murcia, 2018) que presentó en enero en nuestro pueblo natal.




Pascual García es un paisano (ambos nacimos en Moratalla), un amigo en la poesía. Nos hemos visto pocas veces y hemos intercambiado algún que otro libro y, a veces, un amigo común que para mí es como de mi familia, Nicolás, me envía libros de Pascual que siempre leo con interés porque este poeta es hondo, reflexivo, existencial y comprometido con el tiempo que le ha tocado vivir. Y además es un poeta que siente el amor como motor del ser humano, ese que, siempre, nos hace girar alrededor de su luz o de su sombra.
Moratalla (Murcia)
Yo quiero dedicarle, en esta reseña, dos poemas, dos sonetos, que tratan de definir el amor y quiero dedicárselos porque Pascual García en este libro Aniversario en París, un poemario escrito recordando el sueño cumplido de un viaje a la ciudad de la luz, tanto tiempo deseado y finalmente cumplido cuando el amor, tras veinticinco años, desgastado por el tiempo y por quien sabe cuántas y cuantas rutinas, circunstancias, acomodaciones y mil cosas más que la diaria vida nos va dejando en nuestro río de vida, parece concluir.
Y digo parece porque el amor es una llama que por más que parezca apagarse, en nuestra memoria siempre nos deja un rescoldo que no acaba.
La contraportada del poemario nos dice: “Aniversario en París en un canto al amor en veintiocho poemas. Pero no al amor trivial sino al maduro, el desgastado por el paso de los años y que, sin embargo, puede resplandecer como el primer día durante  un viaje, el que siempre soñaron y al fin hacen  los amantes protagonistas de esta obra.” 
Aniversario en París  comienza con unas citas aclaratorias, entre ellas   estos versos de Rafael Alberti: “Amanece y yo creo que por primera vez ha amanecido”. Y también estos versos de Baudelaire:…”Cual dos torturados ángeles /por calentura implacable. / En el cristal matutino / Sigamos el espejismo.”
El amor aunque se rompa, no desaparece, queda en esa materia de los sueños que es nuestra memoria, no se extingue porque el amor, si amor, nunca se olvida por terrible que pueda parecer.
Este es el primer soneto  con el que pretendo explicar este Aniversario en París de Pascual García un poeta que nos habla
“Del amor que turba, que conmueve, que te revoluciona por completo. El amor que merece la pena”(…)  Ese amor que, como decía Adriano, para llegar al corazón tiene que pasar antes por el cuerpo. Ese amor que conlleva la sublimación del sentimiento amoroso.” Algo que no tiene explicación.
Es el amor un canto misterioso
Es el amor un canto misterioso / que se oye cuando menos te lo esperas./ No es cuestión de que quieras o no quieras, /no tiene explicación lo más hermoso.

Nunca el amor, si amor, es belicoso /por más que se le cierren las fronteras./ No va a la guerra aquel que ama de veras / aunque el canto se torne doloroso.

Es una cosa extraña esto de amar/  pues no hay una razón que justifique / el porqué del amor, tan poderoso.

El amor es así, canto sin más./ Y aun con llanto, no habrá quien se lo explique / pues… ¿Tiene explicación lo más hermoso?

Del libro: De la vida y otros ríos (2003)
 

¿Es terrible el amor?, a veces; pero es muy difícil vivir sin él,ya nos suba a los cielos o nos baje a los infiernos
Dice Pascual García 
de Aniversario en París: es un poemario amoroso escrito en 2016 tras un viaje inolvidable”
 "Sí, el amor es terrible, y nosotros somos su invento. El amor te hace sentirte vivo, y el amor de destruye, el amor te lo da todo y te lo quita”,
En aquel viaje con la que por entonces era su mujer y madre de sus hijos celebraron 25 años de vida en común.
Pascual García ha escrito un hermoso poemario tras un viaje a un lugar donde lo cotidiano parecía hacerse un milagro inexplicable y allí, el tiempo parecía suyo: “por primera vez, desde el amanecer temprano / hasta las sombras pasa el deseo y nos sonríe.”
“Estamos en París – nos dice – y el tiempo pasa” y nos parece que el poeta pretende salvar el sueño de un tiempo ya vencido: “Como si estuviéramos otra vez / al principio del viaje, enamorados / como en los años ochenta”
“Este es un viaje para rescatarnos / de todos los día en que no fuimos”


París se convierte en un lugar en el que la convivencia parece anular el desgaste, la rutina, el cansancio, las sombras que ocultan la luz y ahuyentan la ilusión y la esperanza. Y en París el poeta se deslumbra  y nos dice: “con el amor tienes que mantenerte firme y enfrentarte hasta el final a las distintas experiencias amorosas que la vida te regale”.
“Déjame que te mire esta noche / tan lejos de ese mal que nos persigue,/ hemos pedido champán y sonríes / porque te halaga brindar conmigo / en un rincón de la noche francesa”
El autor, el poeta, el hombre, piensa que “No hay una edad para sentir el verdadero amor, que es el arrebatado, el apasionado, el que te hace sentirte enamorado como un adolescente” porque el amor cree que: “es la experiencia más extraordinaria que puede vivir el ser humano” 
Gira el amor y en su girar nos mueve, este es el segundo soneto que le dedico al libro y , naturalmente a su autor: 



Giras 
                         
Cuánto me das Amor, cuánto me quitas./  Cómo llegas y envuelves entre nubes / de sueños, de ilusión y de perfumes /
esa esperanza que parece hundida.

Cuánto me das Amor, cuánto me quitas./ Cómo me llevas a las altas cumbres / y luego, inexplicablemente, huyes…/ y caigo al negro abismo, negra sima.

Cuánto me das Amor, cuanto me quitas./Tú, vas y vienes siempre a tu capricho./ Eres Amo y Señor de voluntades.

Eres la rueda que nos mueve. Giras /  y ofreces el peor de los castigos / o das toda la miel de tus panales.

De: Libro del desconcierto (2001)

Se inicia el libro con una despedida; “Estuvo tu nombre siempre conmigo / durante tantos años / de soledad acompañada / y lecho compartido,”
Y  el verso final del libro nos anuncia ese final, esa despedida,  si no de castigo, sí de acabamiento: “Hemos vuelto a casa y nos sonríe / el alma bellísima de los días/ que se quedaron en ella a la espera / de un último abrazo de despedida.
Un libro en fin, pleno de belleza, de amor, de compromiso con la verdad del ser y del estar del poeta y una tristeza de lágrimas ocultas frente a la pérdida de la miel de los panales que deja al hombre, al poeta solo, en la soledad de su casa sin odio ni rencor, acompañado, ahora, del sublimado amor en la materia de los sueños que es la memoria. El posible infierno del amor es algo que el poeta, en el recuerdo, olvida. Porque el amor es inexplicable siempre, en  su cara y su cruz, ya que como dice Pascual : “es la experiencia más extraordinaria que puede vivir el ser humano”
                              Manuel López Azorín

lunes, 15 de abril de 2019

Pepa Nieto: "La mano del ángel"






Pepa Nieto: La mano del ángel


El pasado enero Pepa Nieto (Outes, A Coruña), presentaba la última edición del libro que publicó en 2008, La Mano del Ángel (Huerga y Fierro, Madrid 2019), en el concierto recital del Grupo Retablo en el Palacio de Longoria de la Sociedad General de Autores y Editores SGAE, dentro del ciclo “Poetas de Nuestro Tiempo”.

José Montero Padilla, autor del prólogo de La mano del ángel, poemario de esta poeta y escultora, nos dice:  “ Y la mano del ángel se nos muestra así como la crónica cierta (¡vida vivida o vida soñada?), honda, enamorada, de un ser humano, y la nostalgia de un amor que no existe, o que acaso nunca existió, que fue tan solo equívoco, imposible sueño, y con la esperanza, o la liberación, ahora, que llegará de la mano del ángel.”

Amor vivido o amor soñado, tiempo de anhelo, de recuerdo o tiempo de ensoñación y deseo, amor sin duda que hace que nuestra poeta eche una mirada al pasado para decirnos:
“Todo aquí como siempre,/ llanto dentro. (…) Conservo en cada ausencia / cada trozo de mí que me traiciona./// Solo soy la que espera de su Ángel / pequeños roces en las manos / todavía impregnadas / de olor a margaritas.”
 

Manos con olor de inocencia, versos de madurez que caminan hacia adelante  aunque vuelvan la mirada hacia atrás de vez en vez, palabras hechas verso que sugiere, que reflexiona, íntima confesión en una arquitectura formal, forma y emoción en la belleza de la realidad o del sueño:
“Dejadme que contemple / mi recorrido antiguo / como una parte más de mi luz propia. / Era mi luz / o la sombra posible de este ángel / único y auténtico.”

Y se sitúa viviendo en otro tiempo para cantar, para contar que ya es: “Un tiempo sin que tu retorno / que pasa por allí donde me amabas / y no sospechas”

El poeta Miguel Losada dijo esto de Pepa Nieto: “Qué cosa tan difícil. Esculpir con palabras los insomnios del ser, el silencio del tiempo.”

Qué cosa tan difícil regresar al amor, al silencio del tiempo, y a sus huellas profundas:“Vuelvo al amor y lo paseo / para simplificar las despedidas, / las noches agridulces, y últimas, / al resplandor debilitado de una vida.”

 
Y se abraza a una cita de Cernuda, en la que nos cuenta que todo tiene un precio, para clamar: “Y he de llamarme así, / decirme YO y comprenderme. / Y saber que soy múltiple / como múltiples son / lo  s sueños incumplido que me habitan.”

La obra poética de Pepa Nieto tiene  algo que la distingue, es personal, alejada de retoricas, una poesía de claridad  en la nebulosa de los sueños. Su poesía, reflexiva e introvertida, en ocasiones es honda y al tiempo directa. Dialoga consigo misma, suelta sus emociones en los poema y ofrece, con la magia de las palabras, que conoce bien porque ha bebido de las fuentes de ayer y de hoy y, aunque las disimule, la métrica formal anda en sus versos y en muchos de ellos  nos muestra su compromiso y da testimonio del tiempo que le toca vivir.  

Pepa Nieto, entre otras muchas cosas, además de ser poeta y escultora, preside o ha presidido la Asociación de Mujeres Gallegas en el Exterior “Rosalía de Castro” y coordina tertulias literarias, entre ellas la conocida “Arco poético”.
 
Una mujer madura y múltiple que mientra nos habla de un amor maduro igualmente regresa a otro tiempo, el de la infancia, regresa a la casa, en la que no está pero está en ella. Y como mujer múltiple a veces la duda le hace decirnos: “Que no sé si soy yo. / Pierdo mi identidad en la batalla / como quien pierde verdades / de lo que está delante de sus ojos”

Y se arrodilla frente a la página en blanco para escribirnos “que esta historia / es la agonía misma de su pulso” Porque amar, y más amar con desmesura es morirse por dentro y mientras tanto se pregunta o sueña: “ Acaso lo que busco / es escuchar sonidos / en el agua pasada / que estas fotografías / tengan vivos los labios y me besen”
Y ese pasado, vivido o soñado,  convive con ella  y “Como fantasmas / se adentran estos rostros en los libros, / asesinan poemas (…) Conviven con mi espacio y lo secuestran.”

Y mientras tanto piensa que la casa no sabe que se aferra, en ella, con extraño placer, a una imagen concreta. Y al tiempo que lo piensa siente frío, un frío que “cruza la raya frágil de mi cuerpo / donde todo es cristal y me desangra”
 
Y de nuevo la poeta regresa al tiempo de los olores inocentes, al tiempo de las margaritas en las manos, en la frente,  para decirnos: “Hoy con esta recaída de mi cuerpo / que me hace andar a solas por el tuyo, / busco sobre la frente / margaritas antiguas.”

Y a la vez que nos habla de margaritas antiguas, surge el recuerdo terrible de otro tiempo, un tiempo de terror, un once de marzo, y la poeta se compromete y da testimonio de vida mientras sueña con el amor: “Cómo ser sin este amor / que en las noches me acuna / y clausura mi paso hacia otro norte”

Y así, acumulando recuerdos, temores, sueños, dudas, en ese justo momento: “donde descubro el frío / y el frío me descubre. (…) Qué forma cruel, amor, la de matarme.”
Y con qué intensidad siente la sombra, esa imperceptible sombra que es como una costumbre ajena de compartir la ausencia,  de compartirle, de amor sin luz.
“Tu sombra, / yo vivo de tu sombra, / le pertenezco.”
 
Y tras esta aseveración la poeta regresa al sueño de soñar que su amor  es el de Juan de Yepes, que le ama:  “Habitarte, al fin, / como la luz te habita,  (…) Que amor San Juan el tuyo. (…) Y yo volver a ti para entregarme / toda amando,  amando… / Y perdóneme Dios.”

Y tras esta ensoñación nos dice “A veces se te cae el mundo, / o te caes del mundo,” y nos pide que cuidemos del beso, porque cuidar el beso es vivir y esperar, viviendo, ese morirse lentamente: “esa noche / que se aproxima cruel e indefinida”
Esperar la muerte simbolizada en la noche  y mientras tanto vivir, recordar, soñar porque : “Quien ve las flores / crecer bajo la lluvia, / quizá desordenadas o rebeldes / como a veces los cuerpos, / nunca dirá que No / a los ojos rendidos del amante.”

Un ángel, este de Pepa Nieto, que desde las raíces, desde el ayer hasta el ahora lleva con ella y le protege tanto en la poesía como en la vida.

La obra poética publicada de Pepa Nieto es Vencida por setiembre (Torremozas, 1998), Como ceniza (Huerga y Fierro, 2000, Antes y después el mar (Huerga y Fierro 2004), Tiempo inhabitable (2011), y La mano del ángel (2008), ahora reeditado en 2019 por Huerga y Fierro.

                          Manuel López Azorín

martes, 9 de abril de 2019

Aurora Marquina:" Curiosa la conciencia"



Aurora Marquina:  Curiosa la conciencia


Este libro se presentará el día 8 de mayo a las 19,00 horas en la Biblioteca "Marcos Ana"  Plaza de Andrés Caballero, 2
de San sebastián de los Reyes (Madrid)
Intervendrán : La Concejala de Cultura 
                          Mirian Pérez Melia      
                          Los poetas 
                          Manuel López Azorín 
                          Luis Martinez de Mingo
                          Carmina Casala
                          y la autora






Aurora Marquina Espinosa, es Doctora en Antropología Social por la Universidad Complutense de Madrid. Fue profesora titular de Antropología Social en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), hasta su jubilación. Sus líneas de investigación han sido: minorías étnicas en España, violencia y marginación desde la perspectiva del nuevo humanismo y antropología de la educación. Comprometida con la No Violencia activa, organizó junto con la asociación Mundo Sin Guerras y Sin Violencia y el Foro Humanista de Educación, seis Foros Internacionales sobre Educación y no violencia
Aurora Marquina ha escrito libros, sobre antropología  (Antropología social, UNED, 2003) y sobre  educación (Aportes para una educación.

 En este nuevo libro, que incluye prosa, poesía y pinturas y que ha titulado 
Curiosa la conciencia (León Alado Ediciones. Madrid, 2018), nos muestra  con intensidad la búsqueda del sentido de la vida.  Y se inspira en Silo  y en su “nuevo humanismo” para ello.
Podríamos preguntarnos: ¿Cuál es el mensaje de Silo? En cuanto al llamado "Nuevo Humanismo", les cuento:
Silo fue un escritor y pensador  argentino, fundador de una corriente filosófica llamada así,  “Nuevo Humanismo”. En su libro “El mensaje”, Silo nos habla de: “Transmitir una enseñanza  sobre la conducta y sobre la interioridad humana con referencia al sentido de la vida”

Aurora Marquina, se ha inspirado en el pensador Mario Rodríguez Cobos, más conocido como Silo que murió en 2010 y lo hizo convertido en el guía espiritual de miles de personas en todo el mundo. Murió dejando palabras de luz para vencer el sufrimiento y para humanizar la tierra (humanizar a los hombres y mujeres en la tierra) Estas palabras son AMOR, PAZ y ALEGRÍA, con la pretensión de vencer al sufrimiento, de alcanzar la no-violencia y de sentir con la palabra AMOR, que contiene las otras dos palabras,  que, cuando nos alumbra su luz,  éstas nos pueden conducir a la espiritualidad, a la virtud y, en definitiva, según la filosofía de Silo, a la rebelión de lo dado y al sufrimiento superable para tratar de conseguir eso que llamamos felicidad.

Esta evolución la escribe Aurora así: . / “Me divierto yendo/ con mi amigo el cuerpo / de fracaso en fracaso /de comprensión en comprensión./ Sí./// Gastando el cuerpo / fortaleciendo el alma/ generando el espíritu. / Sí.”
Y en este camino y en esta idea Aurora Marquina nos ofrece un libro en el que explora  y nos muestra, como bien dice su prologuista, “temas significativos.   Al comienzo veremos intuiciones sobre el tiempo, momentos de conexión, el Otro, sobre el futuro, la contradicción, las preguntas esenciales etc” (…) Más adelante “A partir del poema 16 se pregunta por las creencias, sus orígenes” (…)  “Y ya, en otro nivel de profundidad, describe los espacios sagrados, sus vivencias, dificultades y el cómo avanzar, el cómo afecta a su vida y las consecuencias que estas experiencias tienen.”


¿Quién soy yo? Y Aurora nos dice en el poema 7: “Yo, tú, él. / Pronombres personales/ tres en uno / trinidad oculta.”
Y ¿Hacia dónde voy? Y en el poema 18 nos dice: “Me constituyo / y constituyo el mundo / porque hay otro: / tú, él y también el plural; / nosotros, vosotros, ellos.///  Sin el Otro./ Sin lo Otro. / No hay yo./ No hay historia.”
Aurora experimenta la sensación de su nacimiento en el nacimiento de sí misma y de su hija, en este poema:
I-                 Me fui hacia atrás/ en el tiempo./// M e vi saliendo de ti / en el tiempo./// Era un sol, frente a tu sexo / en el tiempo./// En ese momento dejé de ser Tú / para ser Yo, / madre.
II-               II- Me fui hacia atrás/ en el tiempo.///  Quise conocer qué ocurrió/ en aquel tiempo./ Bajé hasta el final del cuerpo/ momento creativo./ Apreté, una luz me inundó / en ese tiempo./// Sentí que un nuevo ser / se hizo cuerpo/ en aquel tiempo.///  En este tiempo comprendí / que eras Tú / “jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo”,/ Hija.

En Curiosa la conciencia, nos dice Aurora Marquina que, ese sentido de la vida va ligado al tema de la muerte.
El autor del prólogo Maxi Elegido, entre otra cosas nos dice de este libro: “En la introducción al libro (escrita por la autora), se especifica acerca del espíritu como eje central de la obra. Un desarrollo de cinco años hacia los espacios profundos. En el objetivo e interés se remarca el compartir la experiencia por si resuena o ayuda a otros”

Curiosa la conciencia contiene una serie de textos en prosa que pretenden ser aclaratorios del poema que a continuación se incluye. Textos que a lo largo del libro van adelgazando hasta convertirse en un breve comentario del poema.
Las pinturas que acompañan este libro (todas ellas han sido realizadas por Aurora), son otro modo de de querer mostrarnos el contenido y al final una serie de pinturas con un título especifico, nos muestran personas, paisajes,  estados, ideas, pensamientos…la pintura como medio, también, de penetrar en la materia de la conciencia.

Cincuenta y ocho poemas, acompañados de sus correspondientes textos en prosa y unas cuarenta pinturas componen Curiosa la conciencia.
Aurora Marquina, al escribir este libro, se ha planteado preguntas de siempre, preguntas como ¿Quién soy?, ¿Hacia dónde voy? Y de esta manera se ha introducido en el tema de la “Trascendencia”, tema, nos dice, fundamental para comprender el proceso humano. Y como cree, que la vida no termina con la muerte, por experiencia piensa que “es un maravilloso camino a recorrer”
En el poema 20 “Reconciliación”, nos dice Aurora: Reconciliarse / es / hacer que la niebla / del día se despeje, / que corran sus cortinas. / / Es / perder el plomo / en las alas / de la vida.

La lectura de estos poemas, de estos significados, tiene que ver  con la conciencia que interpreta después emplear unas reglas y/ o prácticas de la llamada ascesis y que sirve para la liberación del espíritu. 
Pero se haga de ese modo o sencillamente como  lector, el caso es que en Curiosa la conciencia, encontramos poemas de enorme sencillez y de fácil lectura que nos llevarán  por caminos de afectos, de ternura, de calma, de paz, de alegría y de amor, temas universales de la poesía tratados aquí desde la búsqueda espiritual del sentido de la vida y asumiendo que  el sentido de la vida va ligado al tema de la muerte porque, como dije antes, Aurora tiene la certeza de que la vida no termina con la muerte nos lo dice en el poema 38: No hay ni un antes/ ni un después / hay evolución permanente.  Y sobre todo lo que debemos saber, según Aurora, es que La vida es un canto / una algarabía / inundada de amor. 


                                     Manuel López Azorín
       

                    

martes, 26 de marzo de 2019

Hernán Valladares Álvarez: "Desde el abismo"



Hernán Valladares Álvarez: Desde el abismo




Hernán Valladares Álvarez (Madrid, 1970), es  narrador, ensayista y poeta. Conocí a Hernán en la presentación de un libro de Luis Martínez de Mingo (Tesla), el año pasado, a través de Luis sé de él y él me ha traído este libro titulado Desde el abismo, un poemario que escribió animado por Inma de quien dice Hernán que es “esa amiga de una raza superior a lo humano” (y yo suscribo esas palabras porque Inma es fuerte, valiente, luchadora, resistente y optimista) Libro de poemas que publicó Hernán Valladares en Ars Poetica en diciembre de 2018. Con prólogo de mi amigo,  siempre querido y admirado, Luis Alberto de Cuenca.
“Llegó el azar avieso / y a la vuelta de un cruce de caminos
me hirió sin el lujo de la muerte con sus cuernos de metal”

“A Hernán Valladares, en la ciudad de Querétaro, México (11 de abril del año 2013) un accidente de moto le provocó  una lesión medular, con resultado de tetraplejia. De este infortunio nació su libro narrativo-ensayístico El arte de estar vivo, que anda pendiente de publicación,” y ha nacido también el presente poemario Desde el abismo, del que dice son versos inválidos, correlato emocional o visionario.
“Veo atrás y me adelanto: /qué densidad de posibilidades /
tuvo la vida, cuánto / viví con mis edades / y aún más podía haber vivido. Cuánto. / Por eso debe ser que la amo tanto.”



En el excelente prólogo nos dice Luis Alberto de Cuenca:”Tendríamos que ampliar el campo semántico del término ´emoción´ para explicar lo que he sentido al leer este libro de Hernán, un libro que es un grito, un alarido, un baladro similar al proferido por Merlín en el texto artúrico así titulado, Un clamor que surge de la angustia de un hombre, de su indefensión ante la crueldad del destino.(…) Un desamparo que se plasma en versos tan bellos como esas “Liras a la Parca” presididas por una consoladora cita del gran Epicuro, o como “Mercedes”, o como “Permanencias”, dos de mis poemas favoritos, aunque todos me hayan conmovido y aleccionado hasta los tuétanos”
Os pongo aquí dos de esa liras, la primera escrita en rimas consonantes y asonantes y la segunda más al estilo clásico toda en consonantes:
Supongo que es sencillo/pensar que todo cuanto nos sucede/en este tiempecillo, / mirando atrás tan breve,/ en pilares de arena se sostiene.
(...) 
Si miramos de frente, / torvo el rostro aparente de la parca, / veremos que nos miente / y es hermosa su marca / cuando toca, nos besa y nos embarca.

Cerrar los ojos, volver la vista atrás,/ hacia la tierra,/
llegar de nuevo e imaginar que la distancia ya no existe.

Hernan Valladares es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid en 1997, Ya casado, se trasladó a Estados Unidos, donde impartió durante un curso lectivo clases de Literatura y Lengua Española como profesor visitante fue profesor asistente universitario de Literatura Hispánica en el curso 1998-1999 en Dartmouth College, Estado de New Hampshire, EE UU.
“Qué posibilidades /tuvo la vida; cuánto viví. Cuánto/ podría en mis edades / seguir viviendo, ¡cuánto!/
Por eso debe ser que la amo tanto.”


Tras su vuelta a España reside en Salamanca, donde escribe un nuevo libro de poemas (el tercero), Las horas y los hombres. Al año siguiente se traslada con su mujer, por fin, a Asturias.
Allí nacieron sus dos hijos y cuando parecía que había fijado su residencia definitiva en una pequeña casa cerca de Las Caldas, a 9 km de Oviedo, determinadas circunstancias  de supervivencia, hacen que tenga que  abandonar Asturias y tras trece años  viviendo en ella, se marcha a tierras mexicanas, es decir que su ciclo migratorio comienza con sus padres en México, luego Madrid, más adelante E.E.U.U., después Salamanca y Asturias y de nuevo Mexico.

“Guanajuato, Querétano, Comala, /Distrito Federal y Cuenavaca (…) Qué sé yo, son nombres que resuenan /  y les dicen a mis genes que no hay tiempo,/ que emigré con ida y vuelta a mis ancestros.”
Pero los ciclos solo los cierra la vida cuando esta quiere. Si con veinte años 
Hernán Valladares, por culpa de un accidente de moto, se introdujo de lleno en la literatura, con 42, tras un año viviendo en la ciudad de Querétano, un nuevo y fatal accidente de motocicleta le obligo a ser ingresado  en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Nueve meses de permanencia  y, no una vida, pero sí un cuerpo truncado con  la sensación de haber muerto para siempre...y , de nuevo, la literatura le salva. Y aquí nos encontramos con el romanticismo "bayroniano" para no morir de amargura y dolor sino de amor, aunque solo literariamente ya que Hernán continúa mentalmente vivo y vitalmente enamorado de la vida.

“Lo más parecido a la muerte bayroniana sería arrojarse por ese acantilado.(…)  En la precipitación hacia el vacío, el mar ofrendándonos su inmensa mano fría y salada, nuestro último pensamiento iría dedicado a quienes más quisimos .(…) Moriríamos de amor)”


Finalmente un 14 de febrero de 2014 fue dado de alta y salió a la vida que tanto amaba y tanto ama

Me ha costado abrir este libro porque ya sabía la historia terrible de Hernán por su amigo Luis Martinez de Mingo, pero una vez abierto y leído tengo que decir que Luis Alberto tiene razón, habría que inventar una palabra más intensa que ´emoción´ porque leyendo estos poemas de perfección formal, plenos de ritmo , de musicalidad, de belleza, uno encuentra una casa bien construida , perfecta y al mismo tiempo, al entrar en todos y cada uno de los poemas, nos invade la sensación de una hermosa decoración de intensidad emocional tan enorme que solo con la palabra emoción no es posible definirla. Un libro absolutamente recomendable para todos aquellos que, por un quítame allá esa enfermedad de nada, se hunden en la miseria. Hernán Valladares es un ejemplo de resistencia  y de amor, de canto a la vida.
“Cantan Jobim y Joan /Gilberto ¨´Desafinado´ o ´La chica de Ipanema´/ y en lapsos donde va / por un siniestro pozo nuestra vida,/  un optimismo raro aún nos grita / que este grotesco ser vale la pena.

Luis Martinez de Mingo y Hernán Valladares
El trabajo literario-creativo, la lectura le sirven a Hernán Valladares  para resistir, para alimentarse, la literatura es su palanca de cambio, su evasión, su manera de salir de un cuerpo tetrapléjico. Por eso lleva siempre consigo la ironía, el buen humor y un puñado de proyectos literarios que junto a su familia y sus amigos le permiten, aunque preso en un cuerpo inerte, seguir vivo y con ganas de tomar la chistera y como los magos,  decir ¡abracadabra! y seguir, seguir, seguir... Es admirable la capacidad creativa y vital de Hernán Valladares que nos confiesa en el siguiente cuarteto que:

Mi único descargo es la palabra,/ Cerrar los ojos como haría un muerto,/ Y en esta condición de cuerpo yerto / Seguir resucitando por un abracadabra



Termina Hernán, en el poema "Descanso" diciéndonos:¡Tanta vida! /¿Dónde queda? / ¿En que brasero de recuerdos ¡tanto amor!? y la respuesta a estas dos preguntas que se hace Valladares, bien  puede encontrarlas en el poema "Permanencias" cuando nos habla de sus hijos y nos dice: Buscad sólo la dicha mientras dure el milagro, (...) No se puede querer como yo os quiero. Tanto.
En ese brasero, en ese amor, queda, permanece, el deseo de seguir.  

Hernán Valladares ha dado algún recital poético y presentado sus poemas en público en diferentes lugares, entre ellos  en el Instituto Jovellanos de Gijón, dentro de la celebración de la 9ª edición del Salón del Libro. Algunos de sus poemas están publicados en revistas literarias.
Ha escrito cinco poemarios: El juglar del apocalipsis. Vidrieras. Las horas y los hombres. La sombra luminosa. En honor de la verdad (editorial Praxis, México, 2013),  y  este Desde el abismo. También ha escrito varios libros narrativos, cuentos y ensayo.
                                Manuel López Azorín