domingo, 20 de septiembre de 2020

 

Ángel Guinda: Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones



Este verano recibí el último libro publicado de Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), Los deslumbramientos  seguido de Recapitulaciones (Olifante ediciones, Zaragoza, 2020) un libro en el que el poeta zaragozano, Premio de las Letras Aragonesas (2010),  nos habla con versos breves   de lo que para él es la poesía: una posesión, una actitud frente a la vida y frente a la muerte.

El poeta que ha estado retirado forzosamente por culpa de una enfermedad, ha sentido el silencio y la calma y ha escrito Los deslumbramientos, a manera de confesión para hablarnos de la vida y de la muerte, del amor, de la salud y la enfermedad… y de la vejez

En Los deslumbramientos nos muestra la capacidad del ser humano pero, especialmente, del poeta, de estar siempre a la espera de que algo le sorprenda, le deslumbre y de ese deslumbramiento nazca el poema: Ángel guinda nos dice: “Has envuelto tus manos con el aire./  Te has lavado   los ojos con la luz.///¡Escribe como una sacudida! Y más adelante,  aludiendo a al epitafio del poeta Keats, nos dice:” ¡Aunque sea sobre el agua escribe fuego!”.

Ángel Guinda escribe, de manera elegiaca  una poesía tan tremenda como clara, tan sencilla como honda. Sus poemas son como fogonazos, como de alucinación envuelta en niebla, en bruma. Para él hablar de la muerte es aferrarse a la vida, cantar lo perdido en revivir de nuevo, imaginar el amor es extasiarse y o contradecirse con juegos de palabras, sentir el abismo es entrar en la fajana oscura del misterio que nos habita dentro.

Y escribe con las temáticas clásicas, el amor, el paso del tiempo,  la soledad… un libro de pensamiento, de contención, de síntesis verbal, de honda y reflexiva preocupación y de serenidad porque, como el dice: “la serenidad es un estado de ánimo, / conciencia de viajar a uno mismo despacio. / Y haber llegado ya es alcanzarse".



Este es un  libro en el que la palabra, se muestra despojada al tiempo que repleta de riqueza y vestida de estoicismo. Sin creer en la realidad más real ni en las promesas ni en el poder. Ángel es un poeta de compromiso social y un hombre solidario, porque el poeta, en su interior, debe de estar interesado en la belleza, sí, pero también en el compromiso  y la solidaridad.

Él que ha sido durante 40 años profesor de literatura, que es traductor, crítico literario…busca la bondad en la condición humana tal vez porque piensa  que el hombre está pendiente solo del conocimiento del instante y se olvida de lo anterior. Piensa que la Literatura nos ayuda a vivir y nos muestra tanto lo bello del mundo como lo  miserable  de ser humano para que veamos la luz del misterio de la vida. A un paso de la vida y de la muerte viven todos los bienes y todos los males.

Poetas  a los que alude en ocasiones Angel Guinda, además de Keats, son Virgilio cuando nos habla del tiempo fugitivo, San Juan de la Cruz, cuando se nos ofrece con una mística laica “De tanto estar en mí ya estoy en todo” y Pedro Salinas para hablarnos del amor o del desamor: “El amor es invención. / Se inventa siempre lo amado / y lo amado nos inventa. / Solo el dolor, en amor, / no es invención”.


Recapitulaciones, la segunda parte del libro mitad prosa, mitad versoSon once poemas  concretos, que nos muestran a un Ángel Guinda torrencial y visionario. Son poemas confesionales que preguntan al sujeto poético al tiempo que al lector, y van plenos de sentencias y mensajes: “Cultiva la serenidad. Vive austero. Apartado de tanta vanidad, de tanta codicia. Y olvídate de ti para ser tú con todos los demás”.

Un examen de conciencia con ética y solidaridad y  un deseo de ser siempre uno mismo. Así nos dice: “¡Fui amanecer. Soy ocaso!”

El escritor, editor y biógrafo becqueriano Agustín Porras que mantiene una gran amistad con Ángel Guinda, en uno de sus libros: Coplas a la vida de mi compadre, nos dice:  

“¡Qué generosa la apuesta / de este poeta valiente: / matar el miedo a la vida / y herir de vida a la muerte!”

 

Y con relación a la poesía de Guinda dice: “De la blasfemia a la oración, de la enajenación a una emocionada lucidez, Guinda viene ofreciéndonos el resultado de la más completa autopsia que pueda hacerse al complejo espíritu que a todos nos anima”.


La poesía de Guinda, en fin,  es existencial, metafísica, introspectiva, dolorosa, desgarrada, una poesía que convive con la muerte, visionaria, satírica, comprometida, en definitiva una poesía escrita para sí que toca los sentidos y se convierte en poesía de los demás, una poesía de eso que los filólogos llaman la otredad.   

Ángel Guinda publicó en Zaragoza, su primer libro, Vida ávida (1980), que recogía todo lo escrito hasta ese momento. Más tarde, publicó Claustro. Poesía 1970-1990 (1991). En los años noventa publicó: Después de todo (1994), y Conocimiento del medio (1996). Y ya en el nuevo siglo, Biografía de la muerte (2001), Claro interior (2007), Espectral(2010) Rigor vitae (2013) y Catedral de la noche (2015), publicados en distintas editoriales, aunque Ángel Guinda ha publicado bastante con la veterana editorial Olifante, editorial que publica ahora Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones (2020)

                        

                              Manuel López Azorín

 

 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

 


Apuleyo Soto: El Cega ciego





Hace ya muchos años que Apuleyo Soto (Cozuelos de Fuentidueña, Segovia, 1942) y yo nos conocemos. Todo un personaje este buen amigo que fue librero, y que además es maestro, periodista, cronista oficial en varios pueblos de Segovia y de Madrid, dramaturgo, autor de literatura infantil, narrador y poeta. Casi nada.

Ahora he terminado de leer el libro que me envió este verano: El Cega ciego (Oportet ediciones, Madrid, 2020), De modo que parte de este verano la he dedicado  a viajar, con Apuleyo por el itinerario que sigue el río Cega, ha sido viaje de lo más satisfactorio ya que me ha permitido  conocer  y disfrutar con su lectura.  El río segoviano que hemos recorrido, yo con su lectura, él palmo a palmo, es un  viaje  literario,  poético y humano junto a la geografía del curso del Cega. Es este un libro  de historia, de leyendas, de costumbres, tradiciones  y de poesía.

 

Es Apuleyo como un caballero andante en esto de narrar y de poetizar. Apuleyo es único y todo lo que hace este hombre lleva su personal sello de pasión, y creatividad.  

En su ya dilatada trayectoria nos ha ofrecido todos los géneros literarios, versos de tradición popular, poemas de de estructura formal, y versos que con libertad nos muestras su particular  modo de emplear el lenguaje y de manejarlo con maestría y soltura a veces de manera ortodoxa y a veces heterodoxa.

 

Esto en cuanto a poesía;  pero también dominando la escena pues como dramaturgo hay que decir que Uno de los grandes de nuestro teatro D. Antonio Buero Vallejo dijo de Apuleyo que era “Como un niño duende y poeta con barba y pipa”

 

Pero  Apuleyo Soto no se detiene  y como cronista está acostumbrado a narrarnos los acontecimientos más relevantes de los lugares donde ejerce como tal y como narrador tanto en lo periodístico como en el género infantil y en la narrativa, Apuleyo brilla con su manera especial de contarnos porque  además de hacernos ver ,mientras leemos, los trayectos por los que pasa con sus paisajes, sus pueblos, sus habitantes, sus costumbres…este  autor busca narrarnos el modo de vida de los demás y también, en cada viaje, anda buscando dentro de sí mismo. Al final de este libro podemos leer una autoentrevista donde a la pregunta  ¿Qué busca viajando? nos dice:”Me busco a mi mismo en tanto que a los demás, Los prójimos” y frente a la pregunta; ¿Y goza doblemente el viaje?, y responde Apuleyo con lirismo personal y de manera orteguiana y unamuniana: “Cargado de cicatrices en el cuerpo y de experiencias  en la mente, me siento rebosante como un pozo y por el brocal de la pluma o la pantalla virgen del ordenador, vierto las aguas de los conocimientos adquiridos y los sentimientos y emociones compartidos.”

 

Sus reflexiones poéticas, sus andanzas, su particular modo de contar este viaje de casi 150 kms por el Cega que es,  como le describe Fermín de los Reyes en su epílogo. “Un río flanqueado en gran parte por esos pinos tan característicos de la zona, muchos kilómetros en Tierra de Pinares oculto entre estos y esa arena que le ciega, en una lucha que el Cega Ciego gana poco a poco horadando sus orillas y haciendo caer pinos y otros árboles en una voracidad pausada e insaciable”.   Y qué hace Apuleyo Soto Pajares, pues nos ofrezca, como en otros libros suyos, lo mejor de sí mismo a todos los lectores.

Este es un  viaje por los diferentes  paisajes de la Castilla segoviana y vallisoletana  en la que el viajero  disfruta de la naturaleza, la historia,  la gastronomía y de las gentes que la habitan. Y todo gracias la magnífica y coloquial y culta manera de contarnos y cantarnos de Apuleyo Soto Pajares.

 


Ignacio Sanz es el autor del prólogo y en él nos cuenta que  la primera vez que oyó hablar de un tal Apuleyo fue “en una originalísima poética firmada por Jose Luis Jover, aparecida en una antología titulada Poesía última” (…) en esta antología estaban poetas tan reconocidos  como José Hierro, Claudio Rodríguez o Ángel González, entre otros poetas, con los que nuestro autor  mantuvo amistad.

Fermín de los Reyes Gómez  es el autor del epílogo. Y entre Ignacio y Fermín, encontramos capítulos con una prosa lírica y cercana y poemas  de metro tradicional como por ejemplo el capítulo dedicado a Cuéllar en el que finaliza diciéndonos: “El Cega, bajo la luna de plata, se ha relajado y se tiende descalzo y desnudo con un ligero ronquido que yo asocio a las nanas y a las coplas de la infancia, en las que subyacen las rimas sentimentales de Lorca,Bergamín , Casona y tantos otros.

 Así es Apuleyo Soto Pajares, sentimental, soñador, amable, humano y cercano, que envuelve cuando nos cuenta, cuando nos canta, cundo nos habla. Un seductor  que se ha paseado por los pueblos de la ribera del río Cega, que nos ha mostrado su naturaleza y su modo de vida a través de Navafría, Torreval de San Pedro, Pedraza, Turégano, Castilnovo, Cantalejo, Aguilafuente, el pico del Nevero, Cuellar, Fuentepiñel y Frumales, Cogeces, Melleces, Vallelado…entre otros.

 

Apuleyo Soto Pajares mereció el Premio Nacional de Difusión Cultural en 1983 y el  Premio Tierra de Segovia 2006. Tiene escritas una veintena de publicaciones y a su edad sigue siendo, como dijo nuestro (y digo nuestro porque tanto Apuleyo como yo disfrutamos de su amistad) querido y admirado siempre Antonio Buero Vallejo “Como un niño duende y poeta con barba y pipa”

El Cega ciego es, en fin, un entretenido y ameno libro que nos enseña a mirar el paisaje geográfico y el humano. Y eso es mucho  y se lo debemos a este maestro, periodista, dramaturgo, cronista, narrador y poeta llamado Apuleyo Soto Pajares, segoviano de pro y amante de su tierra.

                                     Manuel López Azorín

 


lunes, 14 de septiembre de 2020

Romancero flamenco:libro de Manuel López Azorín




 





ROMANCERO FLAMENCO





Romancero flamenco: libro de Manuel López Azorín





ROMANCERO FLAMENCO

Eirene editorial acaba de publicar -en formato libro en papel y en Ebook este Romancero flamenco. Libro del que os cuento como y por qué lo escribí hace ya veinte años. Lo inicié en 1989 porque quería escribir un libro en homenaje a mi padre ya que aunque en mi libro Marasmo(1986), incluí un poema dedicado a él escrito (dos años después de su muerte) en 1975. Como aquello no me pareció suficiente quise hacer algo de lo que, de vivir, se hubiera sentido contento y ese algo tendría que ver con el cante flamenco. Comencé a escribir un romance por ser un metro tradicionalmente popular y por tanto cercano al pueblo y según fui escribiendo me di cuenta de que el romance que se alargaba en principio, sin títulos o romances separados, como un solo romance estaba asonantado en e-a en todos sus versos pares. Me pareció que debía continuar así, como meciendo, acunando, protegiendo, defendiendo, con esas vocales e-a / e-a / e-a a mi padre y al flamenco.Cuando lo di por terminado (julio de 1992), lo dividí en diferentes romances colocándoles un título para separarlos. En realidad era un sólo romance con la misma rima asonante todo él pero separado por los títulos con una intención: poder incluir al final de cada uno de los romances unos palos: soleares, principalmente, y siguiriyas. Los palos los coloqué en letra cursiva para diferenciarlos de cada romance (aunque la intención de estos palos era reflejar la misma visión que yo tenía, y contaba, del flamenco en cada romance) "Una leyenda sin tiempo /por Andalucía vuela. / Pueblo que vive su cante / sin límites ni barreras."





Incluí unas notas preliminares para explicar el porqué de este libro.
Son estas:





Notas preliminares


Comencé a escribir este Romancero flamenco porque mi padre, en el recuerdo que conservo de mis años infantiles, era aficionado a entonar cantes flamencos, recuerdo especialmente oírle cantar esta petenera: Quien te puso Salvaora / que poco te conocía,/ el que de ti se enamora / se pierde pa toa la vía. Cuando le preguntaba siempre me respondía con lo que luego supe que era una soleá: To el que tiene alguna pena / en el corazón metía, / le estalla si no resuena. La cantaba, luego lo supe, no porque tuviera penas de amor, que afortunadamente no le faltó, sino como vía de escape frente a la injusticia, de la guerra que vivió y, luego, de la dolorosa y terrible postguerra que le tocó sufrir como a tantos otros españoles. Cantar fue para él una vía de escape, echar la pena fuera y el dolor que supuso ser uno más de los vencidos en aquel tiempo tan gris y silencioso.



 

El arte flamenco que tiene una enorme carga de hondura le servía, supongo, para liberar emociones, sentimientos, como le sucedió al propio flamenco durante la larga etapa de ninguneo y desprecio que sufrió. Dos maneras de lanzar al aire la queja o el quejío y clamar frente a la injusticia, la represalia, la humillación, el desprecio…



El flamenco, a lo largo de la historia, ha sufrido eso que el pueblo llama la mirada por encima del hombro durante mucho tiempo. ¿Por qué el flamenco, ha sido un arte marginal? ¿Por qué el gitano y el andaluz que cantaron para olvidar o superar el miedo y la pobreza e incluso el desdén de las instituciones y el desprecio de una clase social más ilustrada, o acomodada, han sido marginados tanto tiempo?

¿Quizá porque nació en los estratos sociales más desfavorecidos y por esa razón no se tenía en consideración? ¿Era clasismo ese desdén hacia un cante que surgió desde lo más bajo? El pueblo llano, por muy abajo que se encuentre socialmente,tiene también su alma, y su corazón. Tiene sus sueños y sus deseos y, con ellos, edifica su casa, su vida, su universo y, cuanto más se le margina, aunque le duela el alma, con más fuerza levanta el edificio de los sueños, con más alegría construye su casa, aunque la pena le queme por dentro, aunque le aflore el llanto, el dolor, la rabia… lo aplaca con el cante. Un cante tremendista y alegre, como diciendo: me estáis marginando, humillando, pero no os voy a dar el gusto de que disfrutéis de mi sufrimiento.

Hubo una etapa de casi medio siglo, en relación con el flamenco, de ninguneo y olvido que los estudiosos dieron en llamar “etapa del antiflamenquismo”. Durante esa larga etapa tuvo muchos detractores, principalmente ilustrados, y también algunos defensores: poetas, músicos…Comenzó en Sevilla, con los cafés cantantes, en el siglo XIX y acabó con el Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922.



Concurso que fue promovido y contó con el apoyo de uno de los más importantes músicos españoles: Don Manuel de Falla y, también, con un joven poeta que más tarde se convertiría en uno de los más grandes y célebres poetas españoles: Federico García Lorca. A partir de entonces, el flamenco comenzó a disfrutar de otra consideración, no ya por el pueblo que lo cantaba y lo sentía y lo vivía intensamente, sino por aquellos que durante tanto tiempo lo habían silenciado.

Con el paso del tiempo, el flamenco ha ido haciéndose un sitio, un lugar en la música, ya parece ser que la discriminación sufrida se ha mitigado, no me atrevo a decir que ha desaparecido, el gusto por la diversidad de músicas y ritmos, actualmente entre los jóvenes, ha permitido fusionar el flamenco con otras músicas del folclore universal. (Flamenco que según dicen algunos es el producto de un antiguo mestizaje de pueblos y de músicas.) Su pureza, su idiosincrasia y su mestizaje, han hecho que el flamenco se haya convertido en una música valorada en muchos lugares del mundo además de conseguir entrar en la universidad. Sólo le falta que ya se estudie en ella.

El poeta y flamencólogo Félix Grande, cuando se presentó la campaña Flamenco Soy, con motivo de la candidatura del flamenco al Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, dijo en una entrevista que le hizo Marta Caballero (El Cultural, 5 de octubre de 2010): …el lenguaje flamenco, se ha convertido en uno de los lenguajes emocionales, musicales y civiles más universales de todos los lenguajes artísticos (…). Desde el punto de vista de la cultura es un acontecimiento único. Y más adelante decía que la asignatura pendiente del flamenco ahora: es la del estudio y la celebración de la poesía flamenca en pie de igualdad con cualquier tradición de origen popular o de origen culto.



Cuando acababa de terminar este Romancero flamenco murió uno de sus grandes cantaores: José Monge Cruz, “El Camarón de la isla”. Escribí un romance dedicado a él, lo dividí en dos partes y lo incluí aquí. Este Romancero no pretende ser un tratado de la historia del flamenco, ya confieso en el introito que no entiendo de flamenco, tan solo me atrae, me gusta, me emociona, en ocasiones, escucharlo y me recuerda a mi padre. Sólo tratar, con unos cuantos romances, que acompaño, al final de cada uno de ellos, con unas coplas: soleares, seguiriyas, etc. de ofrecer una básica historia del flamenco, entre tanta historias y leyendas que lo rodean, y traté de escribirlo con el sentir de romanticismo nostálgico que Antonio Machado y Álvarez, "Demófilo", padre de los poetas Antonio y Manuel Machado, sobre el concepto de pueblo, de literatura popular como linaje de conocimiento, recopiló en el libro Cantes flamencos. En este libro nos dejó el folclore andaluz, popular y anónimo, de gran valor estético y profunda sentimentalidad. Gentes no instruidas, analfabetos incluidos, lo escribieron y lo cantaron.

En la acotación preliminar de estos Cantes flamencos que recopiló "Demófilo", cuando se publicó en 1947, escribió su hijo Manuel Machado lo siguiente: “Lo flamenco” se hace con el tiempo más y más indefinible porque comenzó significando exactamente “lo gitano” y, en un devenir constante, ha llegado a designar la mezcla progresiva y cada vez más en distintas proporciones , de “lo gitano” con “lo andaluz”, agachonándose que diría un cañí.
El flamenco es patrimonio andaluz sin distinción de etnias y probablemente el mestizaje cultural que se dio en Andalucía con musulmanes, cristianos, judíos y gitanos… sea el origen de este género tan nuestro. Finalmente decir que la grandeza del cante flamenco (el cante, el toque y el baile son sus principales facetas) me parece a mí, está en: La elipse de un grito, / va de monte / a monte que dijo Lorca, donde abre ventanas a la alegría / sin postigos y sin rejas porque la sed de vida, frente al desprecio que ha sufrido: Al aire de una guitarra, / con una voz, siempre pueblo, / se hace libre y libre escapa. De monte a monte, el flamenco se ha expandido por toda la tierra. 


Veinte años ha permanecido olvidado en un cajón este Romancero flamenco. La razón: al no ser yo ni estudios ni conocedor del cante flamenco (tan sólo me movió a escribirlo el recuerdo de mi padre), y por ser un libro nacido al margen de la poesía que venía escribiendo no me atreví a darlo para su publicación. Eirene Editorial, ahora, apuesta por él, lo publica y yo lo agradezco.



Manuel López Azorín

Quienes estén interesados en este libro pueden conseguirlo tanto en formato papel como  en libro electrónico ( E-book ), dejo aquí estas direcciones:




1) ELMUNDO.es :: Tienda de libros

    libros.elmundo.es
    La tienda para comprar y descargar libros y ebooks de El Mundo

2)ROMANCERO FLAMENCO (EBOOK) - MANUEL LÓPEZ AZORÍN, Descargar eBooks - casadellibro.com

3):: gandhi :: libros impresos a demanda
      gandhi.publidisa.com

     Tienda de libros electrónicos y la librería o nline de publicaciones digitales.

4) Romancero flamenco - Libros bajo demanda - El Corte Inglés

5) Librerías en general





















   
                "Una leyenda sin tiempo
                    por Andalucía vuela.
                    Pueblo que vive su cante 
                    sin límites ni barreras."

sábado, 5 de septiembre de 2020

Federico Gallego Ripoll: Las travesías


Federico Gallego Ripoll: Las travesías


Federico Gallego Ripoll (Manzanares, 1953), nos trae un nuevo libro de poemas Las travesías (Renacimiento, Sevilla 2020), libro con el que obtuvo el VI Premio de Poesía “Juan Castro”. De este libro el jurado destacó entre otras cosas: “La intensidad y la coherencia basada en la fuerza de las imágenes,”

Que otra cosa es la vida sino un viaje, una travesía repleta a su vez de travesías, como la hermosa metáfora del objetivo, una metáfora que va llegando, travesía a travesía,” de lo desconocido a lo desconocido  y que solo se puede escribir, como dice Federico (y yo siempre he pensado así): ”sin servidumbre alguna más allá de la certeza de que la poesía existe donde y cuando ella quiera”.

Y en este viaje el autor nos sugiere que como ni proceden de nada y a nada anteceden”, sean leídos  como quien mira desde la cubierta de un barco y sitúa en el horizonte su ciudad anhelada, su paisaje imposible


Y todo ello con libertad de forma y de fondo. Libertad de forma; pero con el eco de quien conoce la forma y la maneja con precisión, libertad en el verso que no busca la hermosura en el poema fingiendo belleza, imponiéndola para que llegue con belleza, porque el poema llega y la poesía con él, cuando quiere, para besar o morder.

Tres son los apartados de Travesías: I- Isla del aire.

En estas travesías se “busca el silencio”, “todo el silencio (…) con su estallido (…) y el corazón en desbandada”. Tratando de aprender del viaje y de olvidar el fin. “Por las sábanas frías se escapan los caballos / de tu memoria.

Establecer relación entre la vida y la poesía, entre la poesía y el mar, entre la espuma de las palabras frente a la ceniza de los hombres.“Háblame, dame/ tanto mar como hablas/que no dejen tus brazos /de amararme” Contemplar todo con ojos de niño.alga sí, espuma mínima / el niño en la playa/ Como el mapa del mundo / me tiembla tu cuerpo por llegar

En el viaje, en algunas travesías,  ha de buscarse el rumbo: A veces / he de buscar su vuelo /para encontrar mi rumbo” y qué mejor que con la palabra que siempre trae la luz puede encontrarse: La luz y la palabra/ se rozaban los labios/presintiéndose,/y, a veces, se callaban /para sólo temblar” Pero todo viaje llega a su final, aunque comience otro de nuevo. Vamos de travesía en travesía, viviendo, contemplando, aprendiendo por diferentes razones aunque sabemos que:  La máxima razón es el olvido

II-Los desembarcaderos.

Las múltiples travesías del periplo vital nos hacen embarcar y/o desembarcar en muchas ocasiones; pero siempre navegamos con algo tan nuestro, tan misterioso y tan desconocido como nosotros mismos y, sin embargo, es algo tan inherente a nosotros que no sería como es sin esa luz que nos ofrece la palabra.

La palabra, para el hombre, es aquello que le diferencia,  y con ella nombra, cosifica, hace vivir lo que nombra, lo convierte en algo único, libre, y gracias a la palabra se comunica el hombre y crea la Poesía que , en mi opinión, salva y libera y trae la luz cuando se pronuncia, cuando se escribe:“Al aire la palabra (…) Al pozo, y que alce súbita / el agua más oculta (…) /Al corazón, /al mundo la palabra. // Y que quebrante ritos, /libere encadenados,/enmudezca rufianes// y amanezca”.

Sin duda, el mar para Federico es importantísimo, no solo porque vengamos del agua, sino por el hecho de vivir rodeado de ella. Del mar nos habla Gallego Ripoll en varios poemas: Un mar aflora dentro/ de las palabras del agua venimos y en las palabras somos y siempre están con nosotros, nos sacian la sed y nos dan la luz. Y gracias a esa sed que nos calma y a esa luz que nos alumbra y aleja las sombras, a veces podemos ver, con claridad, que el principio y el fin es un misterio y luego es nada. 

Llegar a la siguiente reflexión hecha versos es saber que lo único que somos es tiempo fugitivo, finitud y si acaso el recuerdo del que te nombra y te mantiene en su memoria:No soy por cuanto tengo, / sino por cuanto pones tu risa en mi jornada /Atender a tu risa es poseer un mundo/ que no será incautado por quienes ambicionan,/poder sobre poder, su eternidad volátil La  eternidad, ¿Qué es la eternidad?:  Arde el verso y no quema la mañana/la luz en flor crecida en la frontera. /Arde el verso en la mano del que escribe” Tal vez a la espera de que aquello sea ”palabra  en el tiempo” instante que: “ Arde quieto diciendo lo no dicho, /hacia adentro en sus límites, callado”.

III-La sal en el plato.

Los poetas  caminan hacia adentro, se vacían en sus travesías, , contemplan, interiorizan,  escriben…”Despiertan los poetas / con el primer quebranto de luz esclarecida (…) Amanecen, amanecen, / y sorprendidos y desnudos ponen,/ como quien nada hiciera,/ el pan sobre la mesa. Y las palabras.” Son palabras que nacen de la necesidad. La poesía llega cuando ella quiere, nos dice Gallego Ripoll, que razón tiene, yo escribí hace tiempo hablando de la poesía: Ella es luz e ilumina  cuando quiere a quien quiere / porque sabe muy bien  a quien es necesaria. Y¿Qué palabras son  ésas, que nos brotan / como una primavera e iluminan? /¿Quién es el que nos dicta / las palabras que son como relámpagos / y alejan el invierno de las sienes? La poesía. Ella sabe que hay poetas de luz y les presta la suya en las palabras. Palabras hechas poemas que tal vez un día sean memoria del poeta, del hombre que viene del agua y, mientras marcha hacia ella, hacia ese mar manriqueño de la vida piensa que lo verdaderamente importantes es que:”Así en tu corazón como en mi alcoba / no huya el amor al alba / y en el mundo que heredan nuestros hijos / no persevere la sequía, / ni se expanda ningún dolor inútil,/ y la paz recupere la memoria,/ y se callen los hombres si no dicen verdad.”

Leer estas Travesías es hacer del viaje, un camino de múltiples posibilidades  de crecer buscando fuera y dentro de nosotros Y eso lo que hace Federico.

Federico Gallego Ripoll, ha publicado una veintena de libros desde Poemas del Condottiero en 1981.En 1985 fue Accésit del Premio Adonáis por Crimen pasional en la plaza roja  y Premio Castilla-La Mancha por Escrito en No. En el año2000: le concedieron el Premio Feria del libro de Madrid por La sal. Ha obtenido también el Premio Jaen en 2002 por Quién, la realidad  el San Juan de la Cruz por La torre incierta , el ciudad de Irún por Cantos prófugos. Los poetas invisibles (y otros poemas)  de 2007.Premio Emilio Alarcos y Quien dice sombra, en 2017 que fue  Premio de Creación Literaria Villa del Libro en  2015 (también reseñado en este blog.) En 2019 fue Premio de Aforismos Rafael Pérez Estrada por La sombra de Miró Entre otros y hasta estas Las travesías en 2020, Premio Juana Castro. Además Un lugar donde esperarte (Antología Poética 1981-2007)  También aparece antologado en una docena de publicaciones

Cursó estudios de turismo en Madrid y de teología en Barcelona. Reside en la isla de Mallorca desde 1995. Integrante del grupo de poetas que editaron entre 1993 y 1996 los cuadernos de poesía Bauma y miembro fundador, junto a Jordi Virallonga y otros del “Aula de poesía de Barcelona ".

                                 Manuel López Azorin

 

 

viernes, 29 de mayo de 2020

Antonio Mata Huete: "Ecos del desasosiego".







Antonio Mata Huete: Ecos del desasosiego.



Antonio Mata Huete (Villacañas, Toledo), viene hasta mi a través de su editor Antonio Benicio Huerga, a regalarme un libro de poemas  titulado Ecos del desasosiego (Los libros del Mississipi, Madrid, 2020), con un estupendo prólogo  que además es una magnifica defensa  de la poesía como arte, como forma de vida y como herramienta de conciencia, del periodista, escritor, editor y poeta Félix Maraña.
Antonio Mata en Ecos del desasosiego le canta al olvido con esperanza de futuro, no le canta al pasado, el pasado es un fue que ya no es sino en el tiempo del recuerdo, en el tiempo del olvido del tiempo sucedido y con él se regresa, a través de la materia de los sueños, que es la memoria, al siempre agridulce tiempo que ya es ido pero que sigue vivo en el recuerdo porque el tiempo no fenece, somos nosotros, pero la palabra permanece en el tiempo sin nosotros  porque la palabra en el Tiempo es Poesía.

Este libro de Antonio Mata tiene medida y ritmo, musicalidad y emoción en una poesía que vibra en su descarnada, a veces, confesión de lo vivido en un tiempo de oscuridad y silencio impuesto, y vibra en su devoción admirativa a los poetas Machado, Blas de Otero, Celaya, Juan Ramón, Ángel González, Cernuda, Alberti, Pessoa, Valery…poetas de un ayer, de un Tiempo que vive en la palabra que es Tiempo-Poesía.
El desasosiego es un estado de inquietud, la antesala del miedo, del pánico. Este libro contiene los ecos, lejanos ya, de la inquietud, de temor de la angustia pero no llega al pánico porque, en su rebeldía de conciencia colectiva, proclama la justicia de un tiempo sin ella: “¡Arad la tierra con surco de vertedera / para sembrar sus raíces con savia nueva”  Antonio Mata canta a la tierra, al recuerdo de años oscuros, difíciles, a los poetas ya idos y algunos en el olvido o casi: “Y así, una tras otra, caerán las horas (…) Y los versos nunca escritos en renglones torcidos” 
 
Canta al amor o al desamor o mejor dicho a lo que pudo haber sido y no fue: “He perdido el amor /en una esquina de marzo”, canta a la madre “Su pelo gris que acunaba, con arrullos, /El hambre de sus hijos con mentiras y mendrugos”.
Canta el poeta, a veces, con una cierta nostalgia de la infancia y en el recuerdo con el tropo de un tiempo que florece a pesar de los fríos: “Ahora que te recuerdo,/ Chiquillo perdido,/ Entre las flores bordadas de los almendros”
Canta  el amor, el ensueño del amor : “Guárdame en tus manos, encerrados, / Los besos,  besos que soñé para mi boca” y el desamor: “Déjame en el olvido si no vuelves” y por tanto al sentimiento de pérdida (“se canta lo que se pierde”) machadiano:  “Sabría que vendrías en este abril de besos / Y no supe, o no quise, quedarme y esperarte”
Canta a la libertad necesaria para el hombre, para el poeta, los poetas, y les rinde homenaje para no olvidar, pues ya son, idos, “palabra en el tiempo”: “Eterno forjador de olmos y sueños”
Y lo hace con humildad pero con firmeza y convencido de que la palabra en el Tiempo, es decir la Poesía, ”es un arma cargada de futuro”… “expansivo”, Maraña, que conoció bien a Celaya lo apunta y muy bien. Así nos dice:   “Los versos de Ecos del desasosiego son versos comprometidos escritos con el fin de provocar sensaciones en el lector y, por encima de todo, hacerle pensar. Sin renunciar a los principios inquebrantables de la poesía, ritmo, cadencia y música, el autor se involucra con la poesía social, tan necesaria en estos tiempos y se identifica con la voz silenciosa de los que más necesitan ser escuchados.”  En sus versos vive latiendo la esperanza, siempre limpia y viva, siempre abierta a todos como baluarte contra su antónima: la deseperanza.

Dice Félix Maraña , Premio de Periodismo de Miguel de Unamuno– en el prólogo de este Ecos del desasosiego : “Los poetas deben tomar partido: o se inclinan por la gramática del tiempo, o no declinan la vida. Y en este territorio vital está el poeta Antonio Mata, y está su poesía, recogida en la emoción, removida por el sentimiento de la finitud”

Este Ecos del desasosiego, es un libro oportuno, necesario para leer ahora  por su claridad y sencillez  de lenguaje preciso  al tiempo que adornado con metáforas o metonimias o sinécdoques, tropos en fin que como bien dice Félix Maraña:  “...No hay poesía sin tropos, aunque ahora se haya puesto de moda llamar poesía a todo lo que se mueve. El tropo y la idea es el ADN del poeta. Y Antonio Mata convoca la metáfora sin trampa en múltiples ocasiones”. En fin, un acierto más de Antonio Benicio Huerga o lo que es lo mismo "Los libros del Mississipi" la publicación de este nuevo libro de Antonio Mata


 
Antonio Mata.Toledano de nacimiento y madrileño de adopción, es redactor-jefe de la revista cinegética Caza y Safaris en la que, de forma habitual, publica relatos literarios y artículos de opinión.
Su trayectoria literaria está directamente ligada a la poesía y sobre todo al relato de tipo popular en el que la recuperación del lenguaje rural, hoy desaparecido, es una de sus auténticas pasiones.
Por su labor de recuperación del citado lenguaje, recibió el galardón del V Certamen Literario Sancho Panza y del I Certamen de relatos breves Torcaz Naturaleza y Caza. Es autor también de los libros de poemas Tierra seca, Las palabras imposibles (2018) y del de fotografías Villacañas, un siglo de historia en fotografías .

                                Manuel López Azorín