lunes, 24 de mayo de 2021

Kepa Lucas: "Final de trayecto"

 


Kepa Lucas: Final de trayecto



Me envía Félix Maraña  un libro del poeta y pintor donostiarra Kepa Lucas (Donostia-San Sebastián, 1959): Final de trayecto-Poemas (1980-2020) (Punto Rojo Libros. Sevilla, 2020) El libro es una selección del autor que elige 69 poemas entre todos los que ha ido escribiendo a lo largo de 40 años. Poemas, nos dice en la solapa, con voces distintas y con estilos diferentes, desde aquel entusiasmo juvenil que ahora parece anacrónico hasta el huidizo y fugaz presente. Y termina diciéndonos: “Un camino entre momentos, imágenes, proclamas y desencantos.”

Kepa Lucas divide esta selección o antología en cuatro apartados, cada apartado va precedido de un dibujo de autor y  los ha titulado: “El amor y su eco”. “La ciudad permanente”. “Lo social y lo irreal” y “Decadencia”.

Félix Maraña, nos ha hablado de su versatilidad, así nos dice: “Kepa Lucas,  ha recorrido por múltiples registros poéticos y su poesía, en cambio, parece corregirle, al expresarse nítida y equilibrada… es uno de los primeros escritores vascos que se mostró, en la década de los ochenta, y en público, partidario de expresarse indistinta y libremente en una y otra lengua.”

La obra poética de Kepa Lucas, sometida a una rigurosa exigencia, tan sólo abarca dos títulos en castellano: Veinte minutos de nube rosa (2º premio “Villa de Pasaia”, 1984) y Poemas de la liquidación, con el que también obtuvo el “Villa de Pasaia” en 1987, junto con otro poemario escrito en euskera: Poemakumeak. Restos dispersos de su obra, poemas, apuntes y otras apreciaciones poéticas han ido apareciendo en numerosas revistas como ZurgaiLa Galleta del Norte (Baracaldo), o en la Fundación Juan Ramón Jiménez. (Moguer)”

De estos libros se hizo una compilación  y traducción al castellano en un volumen de edición propia bajo el título Cero de Mayo (Donostia, 2006).

A Kepa Lucas le gustan, según dice,

 “las mesas despejadas, las habitaciones 

vacías.” Es decir en poesía parece 

gustarle la palabra claras, desnuda, sin 

hermetismos.

La poesía, sus palabras, pueden 

servirnos como baluartes para disipar 

los miedos, las inseguridades, las 

angustias, ya de la infancia, 

adolescencia, juventud o madurez. Tal 

vez no las venzan del todo, pero la fortaleza que se edifica con ellas 

si pueden servir para defenderse  de las situaciones extrañas que 

el ser humano no es capaz de comprender y sin embargo siente y 

vive con la angustia  que producen esos miedos  que se sienten sin 

poder razonar porque nos llevan, sin quererlo,  a la ansiedad, al 

miedo,  al vértigo, al precipicio. Y no es que las palabras en sí 

lleguen a producir un efecto sanador, pero su manera de unirse 

poéticamente, su modo de crear un determinado ritmo, produce, a 

veces, un efecto salvífico o cuando menos liberador de tensiones 

que nos hace sentirnos , cuando escribimos, dentro de ese baluarte 

que es la palabra poética, como en la fortaleza mas defensiva que 

conocemos y todo ello se produce desde dentro hacia fuera, y todo 

ello provoca, en ocasiones, una mitigación que relaja, alivia, libera o 

quizá salva.

Kepa Lucas, me parece a mí,  

es un poeta, un hombre que 

camina  y contempla, un poeta 

que celebra la palabra directa, 

sencilla, `profunda, real y lo 

hace con convencimiento, a 

veces con ironía, siempre con 

la palabra clara,  sin retórica, 

porque es su manera de contemplar el mundo. Escribe de este modo 

y parece ser que lo ha hecho siempre así. Y parece ser  desde el 

principio esa Rama desnuda que se enfrenta a la primavera / 

Aire habitado que compone la distancia // Mundo que acordona 

el refugio cultural. /Hiedra que escala la torre del desconcierto./ 

Piano que desafina en el salón del bienestar.


Poesía que nos muestra , ya en sus diferentes apartados, un modo de 

ser y de estar, una conciencia personal sobre todo aquello que vive y 

ha vivido, con su percepción, su mirada, rebelde, insurgente, su 

instante placentero o su desolación, su desencanto, frente  al amor, 

la ciudad, lo social, lo irreal, del ser humano y como final con 

decadencia. Y la naturaleza como epicentro, como lo que se 

perpetua, renaciendo cada primavera frente a la fugacidad del 

tiempo humano.

Cuando joven escribe en el apartado “El amor y su eco”: Te abrazo sobre el musgo /que va cubriendo en silencio / los senderos que nos llevan / hacia todo lo demás. / Aquí está el centro de toda mi amplitud.

Y desde joven ya lleva con él esa fugacidad: Al final tirará al fuego / todo el trabajo atrasado// Las horas que la inercia / fue robando a la vida (…) el placer privado / que puso nombre al amor.

En su apartado “La ciudad permanente” el poeta niño recuerda a su abuelo: Mi abuelo fabricaba gas (…) Sus huesos todavía /buscan la luz y el aire / su sitio entre las flores.  

Y recuerda su infancia: Yo jugaba en aquel parque / me caía sin dolor / entre los olmos / como un ángel, y cómo no, recuerda: La ciudad / en la que  alguna veces  / salen los instintos a las calles. La ciudad en que al anochecer: En estos barrios pobres /con nombres de santo, / el atardecer extiende / su yodo diario / sobre la herida social.

El apartado “Lo social y lo irreal” nos ofrece, sin lo panfletario de la poesía social un poema con mucha ironía diciéndonos titulado “Fiesta del cero de mayo”: Esto es poder, vagabundos ciudadanos, / las despreciadas monedas del trébol / sobornan al portero que cierra los bosques,/ al fiel aduanero del mundo asalariado.// Esto es bienestar, compañeros resignados,

Y en contraposición a la denuncia, el espíritu romántico, utópico del poeta: La luna ha decidido repartir riqueza./ Ha reventado la caja fuerte de la noche / y un perfil de plata delata a las sombras.

Y como selección final el apartado “Decadencia”. Aclaro que desconozco  no solo la génesis de cada poema sino que tampoco sé la fecha en la que se escribieron y si el poeta los ha seleccionado cronológicamente  o de modo en el que las temáticas sean afines, yo hago mi lectura, no puede ser de otro modo, en función de esta selección y de sus apartados. El lector como tal sacará su percepción de lo leído e interpretará  y puede o no coincidir con el autor, o con mi interpretación; pero entendamos que un libro dado a los lectores deja en parte de ser del autor para convertirse en otra parte del lector.

Hay en Kepa Lucas en este último apartado, o al menos yo lo percibo así, sensación, no ya solo de desencanto, algo natural cuando se recorre el tiempo y se viven diferentes situaciones, sino sensación de acabamiento, de decadencia, de aceptación definitiva de que este tren de la vida va llegando a su trayecto final y a ese tren nos dice el poeta  lo ha detenido la fuerza de la hierba. La naturaleza, dueña y señora de la vida que nace, crece, florece y se duerme para renacer de nuevo, no así el hombre que está sujeto a la fugacidad del tiempo.

Concluye con el poema que da título al libro con estos versos finales:¿La brisa transportará más gemidos que lamentos?/ “Aquí solo queda intimidad / en el envés de las hojas”./ ¿A qué edad partiremos de regreso? /”Ahora mismo empezaréis a comprobar / que ya no queda nada que olvidar”.

Una poesía la de Kepa Lucas que no huye de la realidad, de lo cotidiano, que no busca la belleza de la rosa. El poeta parece darse en el amor y piensa  o sueña el bienestar colectivo. Una poesía, en fin, que acompaña la vida, existencial y reflexiva al tiempo que con cierto post-romanticismo, nos muestra que el hombre es finitud frente a la naturaleza y frente a la Poesía que es el agua, la vida.

 

                               Manuel López Azorín


miércoles, 28 de abril de 2021

Antonio Daganzo: "La sangre Música"

 

Antonio Daganzo: La sangre Música

Antonio Daganzo (Madrid 1976), me envía su nuevo libro de poemas La sangre Música (editorial AEREA, Chile, con sede en España RIL editores. Barcelona, Santiago de Chile,2021.) 

El libro está compuesto por un preludio y cinco cantos y comienza con una cita de Pablo Neruda: “…Y mis redes de música son anchas como el cielo”.

En su Preludio nos dice: Qué tentación lo oscuro: se parece a una esfera./  Y el acabado cauce adormecido /  anuda viento y agua,/  como un árbol / en mitad de la noche resignándose,/  callado sobre el llanto de las hojas,/ surcando su misterio de pechos y raíces. (…)

La fervorosa infancia,/ la dolorosa incluso / esclarece el misterio de vivir.(…) Comprendamos por fin, se llama Música.

Y tras el preludio muestra los cinco cantos en los que divide este libro, pero que es todo un poema, un canto, todo él, de “Derrota y silencio”: ¿Cuándo abatí el silencio? (…) 

Erigirnos de pura llama, / porque creció el silencio/ aún más / y rompió las agendas y los planos / a su imagen y espera (…) 

Cuando os falte la voz /cuando creáis /  que las maltrechas madrugadas, / que las terribles madrugadas / carecen de sentido, recordadlo./ Aprenderéis así / cómo aguardar la Música.

De “desafíos al aire”: Aquí está, / súbito siempre como un verbo, / el aire hermoso. (…) 

Subid, subid aquí, / acompañadnos en la dicha / de renunciar al vértigo / para alcanzar la Música.  

 

De “El fundador del secreto”: … antes de todo, / fue el tiempo de colmar la duda (…) 

Desde entonces sabemos respirar con los ojos, / arrastrar el dolor, / llorar de luz, / de pasión silenciosa,/ y convertir la duda en la más ardorosa fundación, / en un abismo donde cantarlo todo, (…) 

Cantemos,/ sí, / cantemos, / y pregonad conmigo / que allí nació la Música

De “Cantar de los galanes”  Derrotado el silencio, / el júbilo,/ con minucioso abrazo (…) 

fue encendiendo mis horas. (…) 

Adelante los brazos, / las manos tiendo al horizonte: / una guitarra suena.

Para concluir  con “Toda la sangre Música”: Al fin nos lo decimos con la sangre / desde el silencio clama/ un lenguaje más sabio.

 

En este La sangre Música , su séptimo libro, Antonio Daganzo nos muestra, a través de la materia de los sueños (la memoria) y sirviéndose del lenguaje poético, una autobiografía en la que la Música es el deseo pleno y el sueño de una realidad trascendida, siempre, en su indagación, en su búsqueda en un recorrido vital en el que el lector se convierte en testigo de todo aquello  que Daganzo va relatando sobre la herencia,  la infancia, el amor, la amistad, en definitiva una historia, confesional la suya, mientras la Música, envolviendo todo el largo poema llega en el quinto canto tras un intenso y emocional recorrido por ellos. 

En él, Daganzo  (junto al testigo lector, los testigos lectores) nos resume toda su trayectoria vital y como de regreso de tanta historia ya, concluye con estos versos:  Madrid, Galicia, América, / todo cuanto haya de venir / subirá con nosotros a ese autobús de hoy, / que es el de ayer,/ donde quizá unos ojos de generosa almendra / prosigan su ternura de vernos en el mundo. // Mis testigos, / mis hermanos de luna en la fiebre del canto, / hemos ganado el alba. // Y al fin nos lo decimos con todas nuestras noches: / sobre el alma galopa / fuego de sangre sabia. / Toda la sangra Música


 Antonio Daganzo es poeta, narrador y periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la UCM (Universidad Complutense de Madrid).

 Es también divulgador cultural, y ha desarrollado una importante labor en la divulgación de la música clásica. Ha publicado los siguientes libro de poemas:  Siendo en ti aire y oscuro (2004.) este fue su primer libro, un tanto pesimista, con una poesía reflexiva, no primeriza , ya con cierta madurez , una voz honda y personal y con un musical ritmo, a la manera de los clásicos y con belleza expresiva. Publicó luego Que en limpidez se encuentre (2007.) 

Y en 2010 Mientras viva el doliente (Este libro tuvo 2ª ed. 2014. y 3ª ed. en 2015),  fue un libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía y su tercer libro.  Con él se convirtió  en música de los sentidos con su íntima confesionalidad, en sinfonía de la realidad poética con sus negras y blancas notas , y fue una melodía de memoria y un concierto de esperanza. Mientras  reflexionaba sobre el tiempo, la muerte, el cansancio, el dolor…

Antonio, como poeta, ha hecho un camino, “golpe a golpe,/ verso a verso”, citando a don Antonio Machado, llevando consigo la raíz de su vida. Y lo ha hecho con un lenguaje confesional lírico, con pálpito emocional y un ritmo de música interior.  
En  Mientras viva el doliente, nos mostraba, sentimientos,  emociones de una dolorosa realidad que iba consigo: "Mas, mientras tanto, / mientras viva el doliente / porque doliente soy sin que pueda evitarlo, / porque la vida está enferma de más vida, / de más doliente que sufrirá sin mí / en la ulterior estación del terco cicloVersos que asumen la vida con amor a pesar del dolor  que en ocasiones nos produce


En 2015 publicó Juventud todavía.(2015.) Premio de la Crítica de Madrid y Premio "Sarmiento" de Poesía (2017) Libro con predominio del verso con libertad que recrea, con la materia de los sueños (la memoria, lo vivido, lo sentido, lo soñado, mientras piensa lo que queda por vivir, con un íntimo lamento que es canto y música. El libro se abría con una significativa cita de mi querido Claudio Rodríguez: “Qué importa si ahora estoy en camino”

Y en 2019 Los corazones recios.

(de estos libros que cito hay reseñas en este blog)

También una reedición de Mientras viva el doliente’. El Quirófano Ediciones, Guayaquil, (2014.) y los libros Llamarse por encima de la noche (2012) y este La sangre Música. Ambos publicados en RIL editores, Barcelona - Santiago de Chile, 2021.

                          Manuel López Azorín


martes, 20 de abril de 2021

Luis Ramos: "El dilema del aire"


Luis Ramos: El dilema del aire


Luis Ramos (Zamora 1956)  El último libro publicado de este   Doctor en Filosofía, profesor, poeta, cantautor y estudioso de la poesía de Claudio Rodríguez, se titula  El Dilema del Aire (Reino de Cordelia, 2020) y fue ganador  del XXIII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.

 Cuenta Luis Ramos que en unas jornadas sobre libros le regalaron un cuadernillo en el que anotar sus impresiones poéticas.(…) Así, tras un ejercicio de concentración en el que la presencia de las cosas siempre resultaba fundamental, intentó entender y escribir en aquellas hojas cómo se presentaba ante él la materia y el modo en que esta se ofrece a quien la observa.

Y nos explica que: ”La palabra poética centrada en El dilema del aire, es la tensión que se genera entre el aire del respiro que nos da la vida y el que a la vez nos va oxidando y nos la quita.” Y mi amigo Valentín Martín, hermano de muchas cosas, dice de El dilema del aire:  "Luis Ramos nos habla del   tiempo (Oxigeno) que nos da la vida y a la vez nos la oxida. (...) Ya sabemos que el tiempo es una herida que nos alcanza a todos, el paso del tiempo me refiero. Pero estoy con Luis Ramos de la Torre en que en esa fuga, a veces tormentosa a veces clandestina, no puede irse de rositas sin que sepa lo zorra que es."


Además del tiempo, el poeta contempla el mundo, la naturaleza, todo lo que hay a su alrededor, busca el conocimiento indagando en las cosas mas naturales, más sencillas. Luis Ramos es un gran estudioso de la obra de su paisano Claudio Rodríguez, se que le gusta y conoce su poesía y supongo que Conjuros, el segundo libro de Claudio (1958) le gustará especialmente por aquello de contemplar indagando en lo que Carlos Bousoño llamo su "Realismo metafórico" Es decir: lo real, lo cotidiano, lo sencillo resulta en el poema como un medio para contarnos otra cosa que anda escondida detrás. Acordaos del poema "A mi ropa tendida" (el alma) que por petición de Vicente Aleixandre colocó de subtitulo  aunque él siempre me contaba que no hablaba del alma sino de la ropa , la camisa tendida al sol; pero Claudio en el fondo, cuando Bousoño le hablaba de esa metáfora, la "alegoría disémica"  también pensaba que estaba trascendiendo el elemento empleado y detrás de él hablaba de otra cosa que universalizaba.

La mente de Luis Ramos abraza la naturaleza, lo sencillo, lo cotidiano, las emociones, vuela como las aves y de repente aparece una idea, es como ver nacer el agua de la tierra,  brota de pronto, escucha su rumor, oye su ritmo, le viene claro, luminoso, como la claridad de la luz  y le alumbra el momento en el que nace el verso, el poema. Poema que nos habla de cosas sencillas, cotidianas... al tiempo que de otras cosas universales. Así es la Poesía.

En El dilema del aire: hay versos como estos que pongo aquí :

La materia entregada cunde siempre./ Iza más que la púrpura y los brillos, / Se asencilla y ofrece sosegada / Su vocación de límite./ Así el vértigo fruto de la luz,/ así el instante dándose en ciertos pensamientos. (pág.19)

Entrega del Premio Ciudad de Salamanca 2020 a Luis Ramos

Algo que me resulta muy claudiano es lo de la contemplación, mirar no es contemplar, la luz frente a la oscuridad, algo muy de Claudio Rodríguez, la luz como instante  de claridad, de contemplación y la oscuridad como instante de ceguera, de no saber mirar el agua que nace viva, el agua de la jarra que es agua sí, (me decía Claudio tantas veces) pero que es vida, sí, como el aire, como la luz que nos ofrece el conocimiento.

Esta luz, / esta perenne claridad sin vida, / surco de la fermentación /en la pura humareda de las sombras,/ me está cegando tanto que me niega. / ¡Arda lo umbrío! (pág. 60)

Por otra parte Luis Ramos es un poeta con memoria de compromiso que vive y escribe y da testimonio del ayer y de lo que le toca vivir. 

En su libro Entre cunetas (2015) Luis Ramos fue un canto ético  a las víctimas de la dictadura, victimas en la sombra del olvido por todas las cunetas que tras una guerra cainita dejó sin luz a los vencidos y las cunetas a tantos represaliados.

Y también nos invita a la reflexión  existencial.

En Lo lento (2019)  nos ofreció el canto de todo lo que ocurre, lo que nos rodea y no sabemos ver.  La prisa del mundo, del hombre, no permite la contemplación.

Luis Ramos nos ofreció en este libro  además de reflexión, ética impregnado de ecología. Saber contemplar la naturaleza es aprender del mundo, de conocer el mundo de  empaparse de la luz:  Estremece / el misterio candente que se aploma / en esta hoguera de luces vespertinas..

 

Pablo A García Malmierca nos dice acerca de El dilema del aire: “Un libro sobre la renovación de esa segunda edad, sobre la continua búsqueda de la música de la naturaleza, la música que nos acerca al conocimiento de lo humano y a su faceta ética y moral, sin olvidarnos de los puramente sensual y erótico, parte también integral de lo humano. Un libro de gran lirismo que acerca lo subjetivo y lo objetivo para centrarse en ese punto intermedio que es el hombre en todas sus facetas.

El dilema del aire se gestó durante el verano y otoño de 2018, según rememora el poeta zamorano. El proceso de creación fue tan sencillo como "ir apuntado en un cuadernito pequeño mis impresiones y así es como acabó viendo la luz esta nueva recopilación". Este nuevo libro de contemplación  y de reflexión sobre el tiempo del hombre y el renacer de la naturaleza.  

Como ensayista  ha publicado el ensayo El sacramento de la materia (Poesía y salvación en Claudio Rodríguez) (2017).

 

 

Luis Ramos de la Torre es miembro fundador del Seminario Permanente Claudio Rodríguez, especialista en su poesía y poeta sobre el que realizó su tesis doctoral. Pero también ha participado en diferentes formaciones musicales y poéticas. Ha musicalizado y cantado poemas de Agustin García Calvo,  Claudio Rodríguez, Isabel Escudero y Pablo Neruda entre otros. Ha publicado Por el aire del árbol ( Canciones y poemas desde los niños) y De semilla de manzana (Recetario poético-musical). Y os aseguro que es una delicia escucharlo, en You tube, podéis encontrar muchas de sus musicalizaciones poéticas.


En 2003 grabó el CD Por arroyo y senda, con poemas de Agustín García Calvo. En 2007, publicó  el CD El aire de lo  sencillo, dedicado enteramente a la poesía de Claudio Rodríguez.  En colaboración con el profesor, crítico y novelista Luis García Jambrina ha escrito Guía de lectura de Claudio Rodríguez y la edición de Claudio Rodríguez para niños, 1988.

Sus libros de poemas son  Entre cunetas (2015), dedicado a las víctimas del franquismo, aún por exhumar. Nubes de evolución (2017), Del polen al hielo (2017) y este El dilema del aire (2020)

 

Un libro en fin, y no podía ser de otro modo viniendo de un poeta y de un músico que nos ofrece la música como lenguaje universal que transciende,  un ritmo, el de la poesía, que  es el lenguaje abrazado a la luz, la claridad, más allá de la realidad, nos trae un lenguaje de claridad o como dice mi hermano Valentín; "Ni purista ni elitista. Pero su innegable estética (...) lleva al lector a una irrenunciable pasión por la vida."

Luis Ramos ha escrito un libro  que abraza el tiempo, la naturaleza,  la poesía y la música. Le ha surgido la poesía  desde la contemplación que decía al principio del mundo, de la naturaleza  y del hombre  y la música, tan unida a la poesía siempre se ha abrazado a ella y al deseo del renacer de lo natural como sueño del renacer del hombre, de rejuvenecerse, al igual que la naturaleza, cada primavera. Así pues naturaleza, música y poesía, en la luz de la claridad que como decía  Claudioes un don: no se halla entre las cosas / sino muy por encima, y las ocupa / haciendo de ello vida y labor propias.

                                   Manuel López Azorín

 

 

 

 

Rafael Soler: "El sueño de Torba"

                                     

Rafael Soler: El sueño de Torba

 


La editorial Olé Libros, me envió El sueño de Torba de Rafael Soler (Valencia, 1947), es una novela publicada en 1983 por Ediciones Cátedra. Se reedita ahora en tapa dura en la Colección Vuelta de tuerca de esta Editorial valenciana que dirige Antonio Alcolea.

Un poco de historia: Rafael es poeta y narrador, en 1979  publicó una novela; El grito, fue su primera incursión literaria y obtuvo el Premio Primera Bienal Ámbito Literario de novela. Entonces consideraron a este joven de 30 años valorándole  como un novedoso autor. Ese mismo año publicó un libro de poemas: Los sitios interiores, que resultó finalista del Premio Adonais. Desde 1980 a 1985 Rafael publicó tres novelas más: El corazón del lobo en 1981, novela de la que Ricardo Senabre dijo: “Un modelo constructivo absolutamente excepcional. Pocas novelas en los últimos quince o veinte años tienen la calidad de El corazón del lobo.”

En 1983 apareció El sueño de Torba  y en 1985 Barranco, ambas publicadas en Cátedra. El hecho de ser publicadas en esta editorial de referencia, hacía pensar en la importancia literaria que tenía ya  Rafael Soler.



Sin embargo ese 1985, fue el año en que el poeta y novelista guardó silencio durante 24 años. Rafael no es que no escribiera, es que no publicó nada. Hasta 2009, año en que además, como él se siente antes que nada poeta, regresa con un libro de poemas: Maneras de volver y ya se queda con nosotros publicando periódicamente poemarios como Las cartas que debía, (2011) Este libro fue reeditado en Ecuador en 2020, Ácido almíbar (2014), No eres nadie hasta que te disparan (2016) y las antologías  La vida en un puño en 2012 y Leer después de quemar en 2018.(publicada también en Olé Libros en 2019) Tras estos años de poesía, retoma la narrativa y en 2018 nos  ofrece una novela , El último Gin- tonic y al año siguiente, 2019, otra: Necesito una isla grande. (de ambas podéis leer reseña en este blog)

Y ahora Olé Libros ha preparado una reedición cuidadísima y en pasta dura que viene acompañada de un breve prólogo del autor en el que nos explica, casi cuarenta años después, que para escribirla necesitó un permiso vacacional familiar de un mes en un apartamento malagueño frente al mar.



El sueño de Torba, con un lenguaje de los años ochenta, cuando la narrativa latinoamericana y su realismo mágico parece desvanecer, surge como una novela de la transición al tiempo que es una novela de experimentación, hay en ella referencias clásicas. Los personajes parecen decirle al autor (como en el caso de Niebla de Unamuno) que son ellos los que mandan, los que tratan de llevar la narración hacia donde ellos quieren.

Por tanto como novela rompedora con lenguaje cuidado cierto clasicismo en ocasiones y muy contemporánea en general,  puede leerse ahora como si el tiempo no se hubiera sucedido, es como una metáfora de aquello que quiere realizarse y ese deseo es intemporal. Rafael es un escritor libre, sin ninguna traba que le impida expresarse como él quiere, es  rompedor y reflexivo, sorpresivo y existencial. Una literatura de compromiso que mezcla tradición e innovación literaria.



El sueño de Torba, podemos leer en la contraportada,narra una serie de historias cruzadas que tratan de la incomunicación y la precariedad de las relaciones humanas, con personajes que se mueven en el cotidiano espacio cerrado de una ciudad marítima. Jaime Sarduy, profesor, taxidermista de un mundo de objetos y recuerdos. José Radek, librero judío que trata inútilmente de hacer la narración objetiva que tanto el autor como el protagonista no quieren hacer.Y las mujeres. Berta, madre e hija, que llevan en distintos tiempos un soplo de vida y desconcierto a la ordenada rutina de Jaime. Clara, indecisa en el tedio de su matrimonio. Concha, dulce prostituta apodada Ruth…Y el Rolls, un Rolls Silver Wright 1956, elemento de intriga y clave de la narración.”

No es un libro de lectura fácil, en el sentido de literatura de usar y tirar, es un libro “de digestión lenta” para leer detenidamente y disfrutarlo.

                                    Manuel López Azorín


miércoles, 24 de marzo de 2021

Juana Vázquez Marín: "Voz de niebla"


Juana Vázquez Marín: Voz de niebla




Juana Vázquez Marín
(Salvaleón, Badajoz, 1951), Doctora en Filología, licenciada en Periodismo y catedrática de Literatura, es autora de varios ensayos, tres novelas  y con este Voz de niebla  (Ars Poética, Oviedo,2020), lleva publicados una ocho libros de poemas que son: En el confín del nombre,1998. Nos+Otros,  2003. Gramática de luna, 2006.  Escombros de los días, 2011. Yo oscura, 2014. El incendio de las horas, 2015. Tiempo de caramelos, 2012.y este Voz de niebla, 2020, En esta editorial Ars poética también ha publicad en 2017 una antología La espiga y el viento (antología poética).

El libro de poemas Voz de Niebla fue presentado hace unos días por Ilia Galán, (editor), Miguel Losada (Gestor cultural del Ateneo de Madrid y poeta) y Juan Cruz (Periodista, poeta y escritor), y naturalmente Juana que leyó unos poemas, pocos para no cansar, dijo. Rafael Soler , como siempre, en el Café Comercial de Madrid.

Miguel Losada, Juana Vázquez, Ilia Galán y Rafael Soler


Voz de niebla es un libro existencial, un  libro del que ya habíamos hablado la autora y yo que Juana Vázquez, dedica a su  marido y que surge desde su yo interior, un libro que nos ofrece unos poemas existenciales  que  emocionan, que conmueven por verdaderos, por sinceros,

Estoy dormida en un lugar siniestro / pues no sé / dónde se guardan la Luz /ni los valles que florecen en invierno.

Y porque nos muestran la búsqueda del sentido del mundo de sujeto poético y en la búsqueda del sentido del mundo en general y todo con una gran riqueza metafórica:

He masticado asfalto y me he roto las cuerdas vocales llamando a la palabra.

Público en el Café Comercial en la presentación de Voz de Niebla


Existencial  y reflexiva, Juana Vázquez nos habla, con gozo a veces y con angustia en ocasiones, del misterio de la poesía y nos habla de sí misma: Las alondras me dicen que no nací / que sólo fui una muerta / pues no interpreto su canto.  Nos hablan de su raíz, su origen,

La vida  está llena de grafías / pero no son  reveladoras de nada /pues no tienen la fórmula / del Primer Manuscrito./  Y es que olvidamos el Código Primigenio. /¿De qué valen los libros sagrados y  la historia /si son  jeroglíficos de caos /que no interpretan / la  clave del Silencio /que día a día amanece muda como mi nombre? de su vida y de su obra.

Un libro el que la poesía surge como un torrente desde el fondo de sí misma, un torrente o un volcán, como dice el editor,  que se desborda y recorre los límites de la ficción y de la realidad donde la luz y la  sombra, la materia de los sueños que es  la memoria y el ahora reflexionan sobre la muerte y recorren la vida:

No sé por dónde se va al Camino / no sé cuál es la Rosa  y no las rosas no sé qué dicen los reflejos de la luna / en una noche de verano /cuando no hay canto de pájaros./ No sé adónde van los lirios de madrugada /los que nacieron alrededor del agua que / sirven para adornar los rincones tristes de la vida

 

Juana con Ángel Guinda y Manuel López-Azorín

 Y  el tiempo, el vértigo de su paso, su acabamiento en el presente continuo donde la vida da muestra de su decadencia, de su olvido también anda presente..         

Ahora es momento de abrocharme /la cremallera de la vida.

El día invita a vivir tierra adentro.

(…)

Pido  olvidar  la liturgia de la búsqueda y las dudas / y acomodarme en las suaves / faldas de las montañas / del humilde campo / masticando tierra sin más.

Ilia Galán, editor de Ars/poética, ha escrito sobre Voz de niebla lo siguiente:

“Un editor de poesía ha de leer muchos libros hasta que llega el deslumbramiento con uno de ellos. Voz de niebla es uno de los mejores libros de versos que he leído de un autor vivo en los últimos tiempos. Como volcán dormido, el libro de Juana Vázquez estalla desvelando sus entrañas, vísceras que se desenvuelven en refinadas e inspiradas metáforas en busca de la Luz que dé algo de luz a nuestras noches, de un sentido absoluto para la existencia, de un Dios que parece esconderse, que nos niega la presencia, que un día uno niega y otro adora, pero que nos hace transcender las jornadas en esa búsqueda interior.”


Voz de niebla es una obra magnífica. Su cincuentena de poemas conforman un libro unitario,escrito con libertad, con ritmo y lírico, un libro de palabra de clara, de aparente sencillez y con una enorme fuerza expresiva.

No sé si el mejor libro de Juana, pero de los que he leído suyos, el mejor. Termino dejándoos este poema que reflexiona sobre la poesía como solo Juana Vázquez sabe hacerlo.  

Hay días en que mis poemas salen

arrugados

tienen la cara ajada

y no levantan del suelo

ni unos  centímetros.

A veces mis poemas nacen muertos

sin brillo

ni nada que los limpie.

Yo los plancho y acicalo

para que vayan lejos

y me cuenten historias de lo que existe

al otro Lado del secarral de la mente.

Pero mis poemas

esconden la cicatriz de la incertidumbre

en una palabra: Poesía.                     

Son poemas espigas

azotados por todos los huracanes

de meses invernales.

Poemas paliduchos

que se esconden en las cunetas de la vida.

¿Para que entonces nacen

si  se arrastran como ratas

por los agujeros  y la penumbra?

Para eso mejor mi gato

que le nacen tréboles en los ojos

cuando ve pájaros verticales

errando por el santuario del espacio.       

 

De: Voz de niebla

 

Juana Vázquez Marín, además de poesía, ha publicado tres novelas:

Con olor a naftalina, 2008. Tú serás Virginia Woolf, 2013.  Personajes de invierno, 2018

Y también diferentes ensayos como: El Madrid de Carlos III, 1989. El Madrid cotidiano del siglo XVIII, 2011.Y ha colaborado asimismo en: Historia literaria de España en el siglo XVIII  y El Quijote en clave de mujer/es.  Ha colaborado igualmente, en proyectos del C.I.C y en diversas revistas, como Cuadernos Hispanoamericanos, Barcarola, Leer, Ínsula, Aúrea TuriaAsí como en los Suplementos Culturales de Diario 16, El Mundo y ABC. En la actualidad escribe en El País, y Cuadernos del Sur.

               

                                Manuel López-Azorín