lunes, 11 de diciembre de 2017

Antonio Capilla: "Piedra de la honda"






Antonio Capilla: Piedra de la honda



Antonio Capilla Loma (Cantillana, Sevilla, 1954), vino una tarde de abril al Centro riojano y me regaló su último libro publicado Piedra de la honda (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2016). A este poeta humanista le prometí leerlo, pero uno propone y la vida dispone, de modo que hasta hace poco no pude cumplir lo prometido.


 

Antonio Capilla, como dijo José Paulino Ayuso,  es de la estirpe machadiana del amor
Ya dije en su día que Antonio Capilla nos presenta la palabra cargada de emoción, clara, directa, lírica, imaginativa, con la difícil sencillez de quien conoce la norma, tanto clásica como tradicional, y conoce el ritmo, la cadencia, y la pone al servicio de la poesía y del hombre.

Ángel García Galiano autor del prólogo de Piedra de la honda nos dice: “Piedra de la honda es un canto al despertar, una canción de albada en el tañer del verso, no para despedir a los amantes, sino para pedir a todas las almas grandes que pueblan el planeta que se unan en contra de la injusticia, que desenchufen los cables y los chips atornillados al cerebro y rompan a pedradas los aparatos de la nausea y la hipnosis, que bajen a las plazas y miren a sus conciudadanos a los ojos y tiendan sus manos a los que cruzan océanos y surcan desiertos en pos de un mundo digno para ellos y sus hijos. Porque el poeta no ignora, y canta orgulloso, que el caudal de sus versos es el amor.”

 


                                            Y  como un juglar, con poesía popular, tradicional, quiere llegar al pueblo y que éste, a través de su verso de rima asonantada,  se sirva de la nemotecnia para hacerlo suyo y propagarlo oralmente  a los otros. Así nos dice:  “Acunad mis palabras / en el regazo vuestro, / desnudad sus imágenes / de artificioso atuendo / de adornos añadidos / del engolado huero. / Como alhajas ocultas / descubiertas de nuevo / gocemos de su magia / como en su nacimiento, / y que mi amor os llegue / en el tañer del verso.”

 
Y así, machadianamente, con la saeta del D. Antonio,  el Nazareno caminando sobre las aguas versales y el amor como premisa para ir desde sí mismo a los otros nos canta: “Ante tanta miseria y latrocinio / quiero seguir tus pasos, / Nazareno./// Mas no ansío la cruz / ni vivir el martirio, / que el mundo redimir solo no puedo. ///  Porque amor si es humano por esencia / ha de empezar por uno mismo / para expandirse luego.”

Y en el amor  va sucediéndose este libro con su canto de vida, de libertad, de compromiso, porque el poeta sabe bien que “el guiño de una vela es el vivir” que “lo eterno es lo mudable” y sabe que él es “solo lo que vive” y que “solo porque vive existe al fin” y por eso, conociendo también la forma clásica, amigo de la clerecía, manejando el endecasílabo con soltura en este soneto asonantado, nos canta  su canción que dice:
 “Va forjando (su) cuerpo en el acero /golpe a golpe en el yunque de la vida/con tesón sin (rendirse) a la fatiga / alcanzando el futuro de (sus) sueños.///
A los más crueles golpes del destino/(interpone) por más escudo el pecho./Y es (su) esfuerzo tan solo el instrumento /que de escollos despeja los caminos.///
Destrozada a jirones hecha trizas /(va) dejando en la lucha la salud/ sin perder nunca el rumbo de (su) estrella.///
Y es el norte que (sigue) y es (su) guía / y no (quiere) más plus en esta empresa / que vivir el amor bajo su luz.”
Añadir leyenda

Y bajo esa luz de justicia, de igualdad, de libertad y de amor, vive y escribe este profesor
Sublimando su vida en la canción, en la palabra,  sabiendo lo precario de la existencia, Piedra de la honda es el caudal de su canto, un  canto que nace y parte del amor.

La poesía de Antonio Capilla, tremendamente humana, está llena de pensamiento y de sentimiento y como humana poesía anda inmersa en el tiempo que, como hombre y como poeta, le toca vivir y, por ello, convierte su palabra poética en testimonio de vida, que diría Pepe Hierro, en arma cargada de futuro que respondería Gabriel Celaya, en palabra de amor que bien podría haber dicho Pedro Salinas, como ya dije en la reseña de otro libro suyo en este blog..

Antonio Capilla Loma es Licenciado en Filología Hispánica  la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en Magisterio en la especialidad de Lengua y Literatura . Se ha dedicado a la labor docente durante más de 30 años a la vez que cultiva la creación poética.

                                            Manuel López Azorín.


viernes, 8 de diciembre de 2017

Joaquín Benito de Lucas: "La luz que me faltaba", con introducción de Pedro A. González Moreno


Nota:tras seis meses de inactividad en este blog vuelvo a retomarlo para continuar fomentando y difundiendo la Poesía a traves de las diferentes entradas que vaya haciendo. Gracias a todos los que os interesais por este blog.

Joaquín Benito de Lucas: La luz que me faltaba,

 con introducción de Pedro A. González Moreno.




                 La historia de sus años, de su vida

Decía José Hierro, en la primera antología que se publicó de Joaquín Benito de Lucas (en 1984) que: “este hombre quiere hacer de la poesía la historia de sus años” que es como decir la historia de su vida. Y así ha sido en la mayor parte de su obra poética.



 Esta selección antológica titulada La luz que me faltaba (con una excelente introducción de filólogo y poeta Pedro A. González Moreno),  recoge la poesía esencial, cargada de verdad, de belleza y de luz, de los diez últimos libros publicados por Benito de Lucas.


           Joaquín Benito de Lucas. Fue el sexto de los siete hijos que tuvieron sus padres Manuel y María. Con dos años salió junto a su familia de Talavera huyendo de las tropas nacionales porque su padre era un republicano y en su negocio, una taberna de nombre “La lancha”, que regentaba a orillas del río Tajo, se reunían los de izquierdas a comer y tomar algún que otro vino.

Presentación en Talavera de la Reina (octubre 2016)
    Su infancia fue triste y difícil y está ligada al río que atraviesa su ciudad y a los recuerdos de la guerra civil : (“Vinieron del oeste,/ contrarios a la marcha del sol y al discurrir / manso del agua, y en muy poco tiempo / tomaron la ciudad a sangre y fuego./ (Más a sangre que a fuego por los muertos / que alfombraban las calles) / Yo tenía / dos años, cinco hermanos y unos padres / que nos libraron de ese infierno.”)

          Y ligada a la posguerra: “…Aún recuerdo / un día de Reyes en que al despertarnos / encontramos debajo de la almohada / un puñado de nueces y unos higos / secos para que hiciéramos / turrón de pobre.”

Centro Cultural "Rafael Morales" en Talavera de la Reina presentación de "La luz que me faltaba"

          Debido a una enfermedad que le mantiene en cama largo tiempo inicia sus primeros pasos en la poesía: “Sentía un escozor / por todo el tronco de mi cuerpo niño / y en la garganta un ruido / de pájaros inquietos/ que van de rama en rama si hallar acomodo.”
          Uno de sus primeros poemas data de 1948 cuando el poeta contaba catorce años. Y aunque su primer libro publicado fue “Las tentaciones” (1964), antes, en 1957,  ya había escrito un libro que ha permanecido inédito hasta 2007 que se publicó. Su título: “Los senderos abiertos” :“Mirad cómo van pidiendo / la luz mis ojos, mis manos / todos los seres, mi boca /a voces todos los cánticos.”

Librería Lé Madrid. Presentación de "La luz que me faltaba. De izda a dcha: Pedro A. González Moreno, Joaquín Bento de Lucas, Manuel López Azorín y el violonchelista Francisco García

          Decía José Hierro, que: “este hombre quiere hacer de la poesía la historia de sus años” y en este La luz que me faltaba
parte de esos últimos años con una poesía clara, llena de vida y esperanza.
La antología comienza con un viaje que es una especie de peregrinación, casi mística, por un río. Es como “una aventura interior”  a la búsqueda de “una conciencia clara de la existencia del hombre en la tierra”
  

 Este viaje lleva al poeta, a través de la percepción y la memoria,  por el río de la misericordia, del amor, del dolor, de la alegría, de la solidaridad (como Irene Editorial que, dentro del compromiso social que lleva a cabo, ha acordado con el autor donar un euro de cada libro que se venda a la ONG Akshy, una asociación que trabaja en la India para alimentar y educar a la infancia más necesitada).



           Otro río, parte de su vida, es el Tajo, símbolo de esa poesía luminosa, de claridad, de difícil sencillez.
 en este libro de Benito de Lucas camina una selección de sus diez últimos libros publicados. Y camina sin tristeza y con la esperanza,  aun con sus años, que ya son 82, de  una primavera que avanza trayéndole la luz que le faltaba en el rumos de su infancia, su ciudad, su río…


         Y es que, este hombre, este poeta, que tuvo un padre que fue pescador en el Tajo, lleva siempre a su ciudad, y a las aguas de su río, junto a su infancia, su familia, sus amigos… Lo dijo Rafael Morales: ciudad, río e infancia del poeta “fundiéndose en un todo inseparable”. Y Pedro A. Glez Moreno  nos dice en la introducción: “No es el poeta quien canta al río; es el río el que suena dentro de sus versos.”
 
         Comenzó a estudiar Bachillerato a los 16 años (1950) y luego sacó el título de Practicante (ATS)  y trabajo para costearse la carrera.  En 1960 se licenció en Filología Románica en la U. C.M.    En 1964 obtuvo el título de doctor con una tesis sobre poesía medieval dirigida por Dámaso Alonso.      Desde 1960 a 1967 residió en Damasco (Siria) y más tarde vivió en Alemania como profesor de español en la Universidad Libre de Berlín.  En 1969 ganó una cátedra de Lengua y Literatura de I. E.S.  A partir de esta fecha ejerce la docencia, primero en ellos, más tarde en la UNED y, finalmente hasta su jubilación, en la Escuela de Formación del Profesorado de la Universidad Autónoma de Madrid (U.A.M.)
          
            Joaquín Benito de Lucas es también autor de numerosos estudios y ediciones críticas sobre poetas españoles tanto medievales como contemporáneos. 

En “Oda a mi ciudad”, libro que cuenta parte de la historia de Talavera, de sus diferentes nombres a lo largo de ella, de su río… y de Joaquín.  Nos dice el poeta: “¿Qué nombré elegiré para cantarte…?”(…) “Me quedo con el nombre que mis labios / pronunciaron de niño y aprendí de mis padres / cuando mi voz era un suspiro apenas” .



Y en este río y este verso de Joaquín Benito de Lucas camina la esperanza,  aun con sus años, de  una primavera que avanza (así titula Joaquín uno de los inéditos que se incluyen en este libro), trayéndole la luz que le faltaba en el rumos de su infancia, de su ciudad, de su río, de sus aguas.
Y es que, este hombre, este poeta, que tuvo por abuelo a un jefe de camineros en la casa que había en el puente viejo y que tuvo un padre que fue pescador en el Tajo, lleva siempre a La ciudad de las redes azules (otra de sus antologías, publicada aquí, en la Colección Melibea en 1998), junto a su infancia, su familia, sus amigos… Como bien dijo Rafael Morales: ciudad, río e infancia del poeta “fundiéndose en un todo inseparable”


Canto al río Tajo, un poema-río como definió en su día Abraham Madroñal, que fluye como fluye la vida a través del transcurrir del tiempo y que en esta Luz que me faltaba se incluye, completo.
Oda a mi ciudad, cuenta parte de la historia de Talavera, de sus diferentes nombres a lo largo de ella, de su río… y de Joaquín.
Se incluyen aquí cuatro importantes poemas. Nos dice el poeta: “¿Qué nombré elegiré para cantarte…?”(…) “Me quedo con el nombre que mis labios / pronunciaron de niño y aprendí de mis padres / cuando mi voz era un suspiro apenas”
El poeta, al tiempo que su más personal e intimo sentir,  canta  y cuenta, poéticamente, la esencia de Talavera y su raíz de amor en ella y con ella.
“Yo tampoco te he sido fiel ciudad que ahora canto” (…) “Después del tiempo niño / en que viví escuchando / el son del Tajo…”(…)  “…Adiós, te dije,/ y otros países fueron mi destino”


Finalmente y tras un largo periplo de viajes, a través de la materia de los sueños que es la memoria, con la que nos ha contado la historia de su vida… regresa a su ciudad y nos dice: “Ahora que estoy / al final de mis años / vuelvo a pedir perdón, y me arrepiento / de haberte abandonado. Ciudad, nunca me olvides.”

El poeta encuentra la luz que le faltaba, la luz que es la esperanza en la vida. Entonces “La primavera avanza” porque “Vuelve a salir bañando con su luz / la mirada y los árboles más niños.” De manera que Joaquín Benito de Lucas (como en su “Canción del ánfora”  el alfarero crea su obra), ha creado una vida de realidad hecha poesía, sin perder la esperanza. 
Moncho Otero

El poeta, ahora, encuentra la luz que le faltaba, la luz que es la esperanza en la vida, esa que está siempre pendiente del deseo,  pendiente de las formas que vivimos, que tenemos, y que pueden – como bien dice Joaquín –convertirse después en una nueva poesía.
De modo que a sus 82 años “La primavera avanza” porque “Vuelve a salir bañando con su luz / la mirada y los árboles más niños.”

 El poeta Francisco Caro nos decía en su blog  “Mientras la luz” sobre Benito de Lucas:
“La poesía elige donde residir. Y si el poeta es verdadero jamás se opone a su designio. La de Benito de Lucas ha ido ocupando las posadas de la infancia, los regatos en donde la corriente del río se demora y canta, las esperanzas y las misericordias, los afanes y los miedos de una posguerra larga. Sin ignorar, cada vez menos, que el sol busca el oeste, los oestes finales. El recuerdo como emoción y la claridad expresiva son las coordenadas de su hacer poético. 


Un poeta de la promoción semiescondida de los 60. De con Diego Jesús Jiménez, Antonio Hernández, Félix Grande..., que estrena antología.”

Y ahora digo yo: todos han recibido reconocimiento oficial (y todos merecido, quede claro, porque esta promoción poética de los sesenta, tuvo que luchar mucho para salir a la luz. Todos… menos Benito de Lucas. Y lo merece tanto como los demás.

De izda a dcha: Manuel López Azorín, Narciso Romero. (Alcalde de S.S. de los Reyes), Joaquín Benito de Lucas, Moncho Otero, Pedro A. González Moreno y Miriam Pérez Melia, (Concejala de Cultura)


Joaquín Benito de Lucas, igual que en Canción del ánfora  el alfarero crea su obra, ha creado una vida de realidad hecha poesía, una vida en la que lo local y lo personal se universaliza y, sin perder la esperanza y sin abandonar a ese niño que escribió sus primeros poemas entre los doce y catorce años sigue adelante con su vida y su obra.

Desde la tierra inicial de su propia historia, la de sus años, la de su vida, Joaquín ha creado una poesía cargada de emoción y luminosa que es como la jacilla que deja su huella en la tierra, indeleble ya, como luz incandescente en el papel escrito.    Don Antonio Machado dijo que la poesía era “palabra en el tiempo” y tenía razón, es palabra que se fija en el tiempo y ya intemporal permanece. Como la poesía de Joaquín Benito de Lucas.                                                             
                                  Manuel López Azorín




jueves, 8 de junio de 2017

Ana Vidal Egea "Dolores-Manhattan" y "Cuaderno de Asia"






     Ana Vidal Egea: Dolores-Manhattan y Cuaderno de Asia

    (Itinerario vital autobiográfico)



I.- Ana Vidal Egea: Dolores-Manhattan




Ana Vidal Egea (Dolores de Pacheco, Murcia, 1984) es periodista, escritora y poeta. Doctora "Cum Laude" en Filología Hispánica por la UNED, tras haber realizado la primera tesis completa sobre el teatro de Angélica Liddell en 2010. Así comenzaba la reseña que, en septiembre de 2011, hice en este blog sobre la lectura, a la que asistí, de esta “ Una joven promesa” (Así títulé la reseña Entonces reseñe un poema "Nosotros" como algo a destacar. Hoy vuelvo a incluirlo de nuevo porque está incluido en Dolores -Manhattan y porque como destaca la prologuista: "retrata la diáspora de la juventud española de la crisis"  
Un viaje por las diferentes ciudades del mundo por las que ha pasado y lo hace con, un viaje, más que geográfico, sentimental el el que nos relata en verso a veces blanco, a veces libre su experiencia vital.

Nos llega Ana Vidal Egea  con Dolores-Manhattan, Edición Bilingüe. Editorial La Fea Burguesía (Murcia, 2016 España) La traducción al inglés es también de su autoría. Con prólogo de Amalia Iglesias.
En el prólogo de Dolores –Manhattan la poeta Amalia Iglesias nos dice muy acertadamente que: "Partir, emigrar, soltar amarras de las raíces, para buscar un lugar en otro lugar. Ana Vidal Egea fue una de esos jóvenes españoles que, obligados por las circunstancias, tuvieron que buscar nuevos horizontes. No me había encontrado hasta ahora un/una poeta que retratase la diáspora de la juventud española de la crisis con la crudeza y la fuerza poética con que ella lo hace. En esas maletas viajaba la “Marca España” de toda una generación, y viajaba también, como la poeta señala, una sucesión de pérdidas y oportunidades”.
“La exasperación viene de nacer en el desierto, / sin culpables, / en la tierra estéril, sin culpables”
“¿Éramos inocentes al creer / que el cambio de continente sería, / en verdad, un cambio?”

Tiene treinta y tres años y también es licenciada en periodismo por la Universidad de Helsinki (Finlandia) y la Complutense de Madrid. Actualmente  vive en New York donde trabaja como profesora en St Johns University y en Baruch College (CUNY).
Decía yo entonces que Ana Vidal Egea nos ofrecía  “una poesía de vida con lo que conlleva de alegría y dolor, de pasión y gozo, de canto elegíaco e hímnico. Poesía de duda, agónica, de miedos e interrogaciones” Una poesía en fin del yo que parte de una  realidad íntima, se trastoca en realidad poética para  conviertse en una poesía del nosotros repleta de emoción.
Dolores –Manhattan es el recorrido interior en un viaje de liberación y búsqueda de sí misma a través del éxodo sin destino concreto con el propósito de ser.
“La mujer sin hijos, sin casa, / la mujer sin trabajo, sin destino, / de noche  y sin sueño, hecha de agua; / que vaga itinerante  buscando una tierra / donde quedarse.” 
 
Presentación en Murcia de Dolores-Manhattan



Ana Vidal Egea sabe manejar la palabra, sabe crear ritmos, musicalidades; con unos poemas polimétricos, plenos de libertad (en esa línea que se da en llamar verso libre aunque en muchas ocasiones sea verso blanco)
“No quiero decir quién soy, quiero ser,”
 “No puedo viajar más que al fondo/ del fondo de mi cuerpo (…) escaparme de mí,/ romper el techo, / salir al mundo.”

Versos que saben comunicar con crudeza y con pasión porque son y forman parte del conocimiento propio, versos que dan testimonio de vida al tiempo que son dardos que dan en la diana de la conciencia crítica de un tiempo y de una generación que ha salido de su pais para tratar de hallar lo que en su país no encontraba, una generación que, en lo literario, no solo se dedica a escribir poemas de moda para jóvenes adolescentes que es lo que parecen desear y demandar algunas  editoriales en estos momentos.  Ella quería salir al mundo y ser.
Y desde un lugar casi desconocido en los mapas, tan pequeño de vida y tan encorsetado en sus costumbres , donde todos se saben  y todo se  vive en función del qué y del cómo, esta joven  salió al mundo  para buscar el atributo capaz de definirla a sí, salió al mundo para buscarse y ser.

Presentación en Murcia (Ficciones) de Dolores- Manhattan


Dolores:
“Hablar del padre es / admirar y negar la diferencia,”(…) El padre vive. (…) Su tiempo es la cuerda convertida en hilo / tu tiempo es la cuerda convertida en hilo”
“En cada regreso algo ha desaparecido,/ pero la habitación donde crecí sigue intacta, (…) Contemplo a mi madre / aún sigue esperándolo todo (…) y su aura de soledad   llena el salón, la casa/ el pueblo, España, Europa, el Universo.”
“Hubo un tiempo/ en que vivíamos en la misma casa/ sin hablar. (…) Hablabas, hablabas contra mí / y yo te miraba silente, inmóvil. (…) Un día me fui. Todo está bien. / Cuando vuelvo, / podemos hablar de cualquier cosa, /pero nunca de aquello.”

Presentación de Dolores -Manhattan en la librería MacNally de New York



Ana Vidal Egea ha dicho: “En cuanto pude, concretamente a los dieciocho años de edad, me marché de Murcia; fue una huida rotunda, meditada y sin remordimientos, que en aquel momento supuso la única salvación que yo consideraba posible.”
Y esta joven inició un viaje desde Dolores de Pacheco pasando por Madrid (España), donde se licenció en periodismo por la Universidad Complutense (U.C.M) y allí surgieron sus primeras oportunidades y sus primeras pérdidad.
“Deseé durante años ser frágil, / pero no pude permitírmelo”
“Si soy un enfermo / o si estamos enfermos, no importa”
“Son días extraños en mitad de ninguna parte, / de pruebas neuronales poéticas, / de potenciales evocados;”
“Estar sin hacer ruido, / que nadie note mi presencia,/ que nadie sepa nunca./ Que nadie sepa más”
Edimburgo (Escocia): “Cómo explicar esta lucha, darle palabras,”
Helsinki (Finlandia): “Después noté que me agotaba, / vino la medición y la cautela.”
Buenos Aires (Argentina): “Corro más rápido que la belleza, /más rápido que la velocidad permitida a mi edad, / corro creyendo que habré de topar con algún límite, /llevo corriendo desde que aprendí a correr/// y correré hasta morir / o hasta que alguien me detenga.”


D.F. (México): “Yo sigo buscando árboles. / Podré perderme en un bosque algún día / cuando no quiera ser más.”
Miami (USA): Ana Vidal Egea sabe, desde el yo o el nosotros,  enarbolar banderas universales, sabe comunicar emociones y sabe también conectar con fuerza poética con una generación que anda en continua diáspora  a la búsqueda del conocimiento, la experiencia y con ello la identidad propia.
Como en este poema titulado “Nosotros” en el que van a la búsqueda de las aspiraciones y los sueños futuros y van dejando tras de sí pedazos de vida, “Una sucesión de pérdidas y oportunidades”


“Nosotros, los que nos fuimos pronto de casa
primero a otra ciudad, luego a otro país,
-cada vez más grave-
cambiando de lenguaje, de clima,
desaprendiendo, mutando.
 Los que vivimos solos en hemisferios distintos,
poniendo un océano de por medio
que hace imposible regresar a tiempo.

En la librería McNally de New York presentando Dolores-Manhattan
Nosotros, los que hemos dicho adiós tantas veces,
los que hemos masticado
el silencio de los aeropuertos
y nos hemos tragado la piedra de la duda;
los que tenemos miedo a volar pero volamos,
a los que nos cabe todo en una maleta,
los que hemos llegado de noche
a donde nadie nos esperaba.
Nosotros, los huérfanos funcionales,
los que no recordamos las camas
en las que hemos dormido,
los que tenemos que confiar en desconocidos,
los que seguimos buscando
con un mapa en la mano
porque no tenemos lugar de descanso;
nosotros, apretamos los dientes,
agudizamos la vista
y temblamos al recordar lo que vamos dejando.

Un poema “Nosotros” escrito desde la experiencia que no emplea el yo o el tú sino el nosotros como medio de universalización. Y lo consigue.
Y finalmente, en este largo periplo:  Manhatan (New York City.(USA):   “Nunca nada había sido suficiente. / Edificios, trenes, prisa (y no pedir);  (…) Dejamos esto aquí, suspendido, / como ropa de verano / que en invierno nadie va a / recoger. /// Porque nunca, nada, ha sido suficiente.”

“Un final salvaje. / La historia del mundo es aleatoria, temible, / una sucesión de pérdidas y oportunidades. / Elegimos un camino distinto, una sola calle, / y la vida nos cambia


Dolores-Manhattan es un poemario escrito con voz de mujer, una mujer que, queriendo ser y, seguramente obligada por las circunstancias, salió al mundo y se convirtió en nómada y ese estar en tantos lugares y ese vivir con lo ganado y lo perdido a cuestas ha  hecho que nos cuente en cada poema, con poesía de carácter, con fuerza, con dudas, miedos, con crudeza a veces, desnudando sentimientos siempre y con emoción, una parte importante de su experiencia vital. 

                                              Manuel López Azorín




Ana Vidal Egea: Cuaderno de Asía




Ana Vidal Egea : Cuaderno de Asia

Cuaderno de Asia, edición bilingüe , Editorial Amargod Madrid, 2016, España. La traducción al inglés es también de Ana Vidal Egea.
En Cuaderno de Asia  nos narra el final de un recorrido salvaje. Esta historia dio lugar a la realización de un documental (Get married at the airport) y la escritura de un libro (Wild is the wind. Literature, Alcohol and Excess).

La verdadera aventura de una pareja (Ana y Mike) siguiendo un consejo de Bill Murray:

Sobre todo esto nos cuenta Ana Vidad Egea: “La primera vez que lo conocí fue en un bar de Brooklyn donde no había música y nosotros éramos los únicos clientes. Los dos teníamos el pelo muy rizado y pese a que él era americano y yo española, podríamos pasar por ser de cualquier otro lugar.  Esa noche nos enamoramos con una fascinación mutua, incendiaria. Dos años después me diagnosticaron células cancerígenas por tercera vez en mi vida, y si crecían, los médicos me amenazaban con una nueva operación. Por entonces yo estaba determinada a buscar en la medicina china y el ayurveda, soluciones alternativas, y él estaba inmerso en su propia batalla contra el alcohol. Fue en aquellos días cuando se publicó un discurso de Bill Murray diciendo "si crees haber encontrado a la persona, viaja con ella alrededor del mundo a lugares a los que sea muy difícil llegar y desde los que sea muy difícil salir. Si al regresar seguís enamorados, casaos en el aeropuerto".


“Abandonamos nuestros trabajos en Nueva York y decidimos viajar a Asia 
 por seis mesesr medio año. La fricción entre el amor idealizado y la dura
 realidad aumenta geométricamente a medida que pasamos más y más tiempo
 atrapados juntos, navegando día a día a través de culturas y geografía extrañas.  Durante este viaje existencial nos enfrentamos a nuestros mayores enemigos: el otro y nosotros mismos. "Cuaderno de Asia" narra la degradación gradual de nuestra relación.”
La vida entonces entre dos pulsiones inherentes a la condición humana: el Eros y el Tánatos

  
Ana Vidal Egea. Conoce y bebe de las fuentes, construye, deconstruye, crea y busca nuevos ritmos, usa no usa la rima. Se sirve de las reiteraciones, del verso largo alternado con el breve para el llamado verso libre, con aliteraciones, sinestesias, anáforas… Una gratísima sorpresa, en fin, esta joven  murciana que, apretando los dientes, agudizando la vista,  y temblamos al recordar lo que se va dejando atrás, perdido o ganado.



Cuaderno de Asia es un viaje hacia dentro de sí a través de India, China, Tailandia, Vietnam, y Laos.
“Vivimos perdiendo, amamos olvidando. / Para no hundirse la memoria borra, / a su modo elige como vaciarse.”

“En cada cambio de ciudad algo muere /y las ánimas flotan mansamente en las montañas / como vapor y como niebla, / evaporando frente a mis ojos lo vivido”

 “En el colegio aprendí / que la diferencia se premia / con el sufrimiento./  Estoy decidida a desaprender y a brutalizarme.”

“Primero el sufrimiento, / luego el dolor, /solo después, el comienzo”



“Yo no era mujer ni tu eras hombre, /no teníamos nombre ni cuerpo,”
“Así nosotros flotamos / en la misma música,/ como si la belleza debiera ser / inaprehensible.”

“Qué podría sucedernos al mezclar nuestra locura.”

“El curso de la pena es rápido como /agua escapando del agua;”

“El viaje fue una larga despedida”


Este parece ser un viaje desesperad para huir de la enfermedad y del dolor, un intento de liberación, un viaje para olvidar y  para conocerse, un viaje para escapar y para descubrir, un viaje para amar, para encontrarse, para perderse o salvarse, sin lamentaciones, sin auto-contemplaciones compasivas,  arriesgando, en confrontación con eros y tánatos, sin pesimismo, enfrentándose  con la mayor naturalidad posible a la enfermedad o a la muerte, buscando con la cordura loca de vivir el instante, la recompensa de afrontar la vida (o de afrontar la muerte) sin el dramático y oscuro pozo de la negación desesperada.

Dolores Manhattan y Cuaderno de Asia forman parte de la experiencia vital de Ana Vidal Egea. Dos libros de poemas (que podrían ser uno solo), con los que esta joven promesa , que yo señalé en 2011, se convierte en bandera de una poesía que, autobiográfica como es, remueve conciencias y provoca emociones. 



Ana Vidal Egea ha publicado un libro de cuentos La otra vida, 18 relatos de amor y miedo (Ed. Traspiés, 2010) y la novela Noches árticas (Ed. Baile del Sol, 2011). Su obra ha aparecido publicada en volúmenes colectivos y colabora en diferentes revistas literarias.  Ha ganado premios como el Jóvenes talentos de la editorial Planeta, La voz+ Joven de la Casa Encendida y Obra Social Caja Madrid, El festival “Ser o no ser”, El Fungible, El Creajoven de Murcia o el concurso “Todos somos diferentes” de la Asociación Española de derechos civiles en colaboración con el Injuve. En 2014. Fue  finalista  del Premio Adonais de Poesía  y ese mismo año obtuvo el "Premio Neurona" Festival de cortometrajes 'Ser o no ser" (Murcia, España).
                                               Manuel López Azorín