lunes, 13 de septiembre de 2021

RAFAEL SOLER: " VIVIR ES UN ASUNTO PERSONAL" (Poesía)

 

 

RAFAEL SOLER: VIVIR ES UN ASUNTO PERSONAL

 

Toni Alcolea de la editorial valenciana Olé libros  me envía la obra del poeta y novelista Rafael Soler: Vivir es un asunto personal  (Poesía). Publicado  en la colección Vuelta de Tuerca Poesía de la editorial Olé Libros, con selección realizada por el propio autor.

Un volumen en el que se recogen los

 poemarios, las plaquettes y otros

 poemas publicados en revistas pero no

 en libros  desde 1978 a 2021, además

 de una nueva entrega poética, Las razones del hombre delgado, publicada este año en Nueva York Poetry Press, Colección Pared Contigua nº 6.

Vivir es un asunto personal es un voluminoso libro magníficamente editado y con un precio asombrosamente popular para su volumen, pues según he visto cuesta, al menos en La Casa del Libro 17,10 euros (algo que deberían tener en cuenta otros editores con precios semejantes y mucha más delgadez de impresión).

Este volumen que ha sido presentado en Madrid este 9 de septiembre

 en la Asociación de la Prensa, al que yo, lamentablemente, no pude

 asistir, estuvo, como todos los actos que realiza este poeta tan

 querido por todos con una numerosa asistencia de público,  recoge,

 en  620 páginas, toda la poesía de Rafael Soler.



Como poeta, se dio a conocer en febrero de 1979 en el ciclo Poetas Nuevos, organizado por el Aula de Poesía del Ateneo de Madrid.

Nos trajo con Los sitios interiores (Sonata urgente), (Adonais. Ed. Rialp, 1980), un libro fundamentalmente intimista, pero sin el discurso habitual del confidencialismo que supone la confesionalidad. Libro innovador que, según dicen, provocó un cierto revuelo y, luego, también, un largo silencio por parte de este autor que narra y escribe poesía de una manera absolutamente personalísima.

En la poesía de Rafael Soler, lo hemos hablado los dos, en cualquiera de sus poemarios, se puede encontrar material para una novela. Los que leemos habitualmente al Soler poeta también encontramos material para poemas o mejor dicho, encontramos también, con un lenguaje original, y libre, poesía, en su narrativa que es siempre insinuante, metafórica, sorpresiva y arriesgada por su lenguaje innovador, original y singularmente "Soleriano"

 


Maneras de volver me pareció que es como la película de un viaje, iniciado en Los sitios interiores. Y en tanto que viaja, con la memoria y con el sueño, nos muestra su yo, a veces desdoblado, con imaginación o con realidad, como en el espejo donde podemos ver el desencanto de quien, a través del viaje y de las experiencias vitales, ha madurado en el desencanto de este vivir provisional que trata de aferrarse a lo que permanece tras la provisionalidad del viaje interior que vive, fotograma a fotograma de la película de la vida, de nuevo con la certeza y la duda.

 

Soler escribe sobre temas universales: el amor, la muerte... escribe de perdedores y lo hace  con  su estética y su ética,  además de con ironía, humor y emoción. Él mismo ha dicho: “el poeta es una mirada,  es capacidad de asombro, es necesidad.” El poeta debe de ser el espejo donde hombre y poeta se enfrentan a la vida-

El poeta frente al hombre, el hombre junto al poeta. El hombre y el poeta en uno, frente a sí, mirándose en el espejo con la niebla del tiempo sobre sus rostros, indagando en ese yo que solo conocen ellos, pidiendo a gritos ambos  a su amor y a los otros, esos otros que son la condición humana: queredme, sí queredme! 

 


Ácido almíbar, era un libro intenso y brillante  que nos mostraba una personalísima voz sutil, desconcertante, irónica… Sus poemas nos ofrecen asombro y nos muestra en ellos su visión de la vida,  su gozo y su crudeza. Una excelente y honda reflexión sobre la vida desde el nacer al morir porque "la vida siempre nos ofrece una cosa y lo contrario". Y todo ello contado desde la metafísica del alma que es la poesía: “pero es preciso indagar / es preciso indagar” seguir caminando hacia "donde habita  el olvido", indagando siempre

La  poesía  de Rafael Soler, dentro de su mordaz ironía y su deslenguada manera de expresarse, sus juegos de palabras, su surrealismo, no francés, no mecánico, sino de pensamiento controlado,  de lenguaje de ahora mismo tiene un fondo de existencialismo y también  acaso algo de tono moral.

En Las cartas que debía se nos dualizó o desdobló como remitente y destinatario, con unos poemas donde jugaba a ser uno y diverso, es decir él y nosotros al tiempo. Poemas dirigidos a personajes aparentemente ficticios para contar y cantar, desde su yo al nosotros, su realidad y sus sueños.  Ya lo dijo: “Vivir es decidir / y todo error es tu grandeza // pues solo cuando llegas / das por cumplido lo vivido”


En No eres nadie hasta que te disparannos habla de las Pérdidas, los fracasos, Rafael Soler los oculta con sus transformaciones o cambios ofreciéndonos trampantojos, con películas, ahora de cine negro para sugerirnos sin mostrar, la verdadera cara del espejo. Una historia con tres en uno para contarnos una película con asesinato (simbólico) incluido y el guión de un fracaso, vital,  que el “narrador” (por más que el triunfo le acompañe), se encarga, en mi opinión, de mostrarnos, en el poema “Epílogo y no”, confesión solapada frente a la imagen.

 Rafael Soler suele ofrecernos en sus poemarios la certeza y la duda, la ironía y el escepticismo, la caducidad y lo intemporal entremezclado, tal vez en cada libro con tono y lenguaje diferente o ciertos matices diferentes pero sin faltar la ironía ni la sorpresa verbal ni la indagación constante en el tratamiento expresivo.




En este Volumen, además de sus anteriores libros, podemos 

encontrar muchos poemas incluidos que han sido publicados a lo 

largo del tiempo en revista pero no en libro alguno y por último una 

nueva entrega Las razones del hombre delgado (2021) del que os 

dejo un poema que, con su original lenguaje Soler nos acerca  

la innovación se acercó tanto y eso es bueno), nos acerca digo, a la

 poesía clásica, de manera que este heterodoxo que  se “veve la bida”

 con insurgenciaexistencial, meditativa, crea, innova desde el conocimiento de los que nos han precedido y consigue con su maestría hacer lo que Claudio Rodríguez me decía siempre: “ Escribe y di. Con la temática que quieras, algo que parezca nuevo, por más que se haya dicho”.

Finalmente decir que Vivir es un asunto personal, que toca las temáticas de siempre, parece nuevo y es magnifico.

 

Labio del viento cuando cesa 

este caer a mano abierta

y corazón callado

 

la certeza de ser y no tenerme

un paso con otro hasta el umbral

que otros cruzaron

con más prisa que la mía

 

de cuanto hice poco sé

de cuanto harán todo ignoro

 

asomado estoy al filo

canción temblor y comisura.

Rafael Soler

(de Las razones del hombre delgado, incluido en Vivir esun asunto personal)



Rafael Soler (Valencia, 1947). Ha escrito los libros de poesía, que se recogen en este volumen junto a los poemas publicados desde 1978 en distintas revistas. Ácido almíbar (2014) fue reconocido con el Premio de la Crítica Literaria Valenciana y el poeta de Arcos Antonio Hernández le ha calificado de extraordinario. Su primer poemario, Los sitios interiores (1980), recibió el accésit del Premio Juan Ramón Jiménez, que otorgaba el Instituto Nacional del Libro (INLE) al mejor libro publicado por autores con menos de cuarenta años. Autor también de seis novelas y dos libros de relatos, ha sido invitado a leer sus poemas en más de quince países, y obras suyas han sido publicadas en Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Honduras, Hungría, Italia, Japón, Paraguay y Perú.

                          Manuel López Azorín

 

miércoles, 23 de junio de 2021

Juan Luis Mora: "Dominó mariposa"

 


Juan Luis Mora: Dominó mariposa


 
De Juan Luis Mora (Madrid, 1973), es poeta y cantautor. Recibí su nuevo libro Dominó mariposa (Editorial ARCESIS Zaragoza, noviembre de 2020).

Este cantautor y poeta o poeta y cantautor que es Juan Luis Mora (o mejor dicho Juanlu Mora si hablamos de cantautor o familiarmente) pertenece a una familia en la que los instrumentos musicales eran y son,  algo cotidiano, algo habitual: guitarra, violín, piano, armónica (él ya lo ha contado y no sólo él, también su hermano Rafa Mora (cantautor y poeta igualmente y muy querido por mí) Así como Nacho, que también le da a la música. En esta familia, creo haberlo dicho en otras ocasiones, la música y la poesía son, como decían los griegos, una misma cosa.


 Todo esto hace que los Mora, aprendan en casa, con su padre y junto con las enseñanzas de sus abuelos durante la infancia, les determinen a escribir y a componer música. Pero vamos con Juan Luis Mora: es autor de libros de poemas como La luz sin sombras, una recopilación de sus primeros poemas (1994-2004)

Suele decir Juanlu  que escribe poesía “desde que tiene uso de corazón.”   Nos cuenta también que  de aquellos primeros años conserva alguna colección de poemas que harían sonrojar a cualquiera y que no se deshace de ellos porque, de momento, no pretendo olvidarse de sí De modo que esa Luz sin sombras, le permite alumbrarse el camino desde el origen hasta el ahora sin perder  ni el ayer ni el hoy de si mismo.

Juanlu es informático, y no para de investigar en este sentido. Y resulta que en twitter encontró  el modo  de seguir escribiendo poesía. Fue en 2008 cuando pensó que a través de ese medio tras conocer en él un movimiento creativo y literario se adentró con la influencia de Aurelio Asiain  y Pedro Poitevin  en sus enseñanzas y juegos creativos de palíndromos  o composiciones colectivas que le abrieron otros campos donde experimentar con el lenguaje. Esto, piensa Juanlu, le hace crecer como escritor y le permite tomar contacto con Rafael Lechowski, José Manuel Díez​ (Duende Josele)​, Jorge Drexler, Alexis Díaz Pimienta



La muerte en vida, la mosca en el espejo y otros silencios (2010), su segundo, libro fue una selección de poemas breves, en el que, influenciado por la poesía japonesa, concretamente el haiku, además de algunos haikus sensitivos y mas que la observación, la contemplación  de la naturaleza en la vida, nos ofrecía digo, la reflexión sobre temáticas como el amor, la religión, la muerte, el tiempo, etc.

Llegó después Poesía elemental (publicado también en Arcesis en  2016) De este libro decía yo en su momento en mi blog que  Juan Luis Mora  se convertía, en mi opinión, en una de las voces originales  de la poesía española del momento. Juanlu, que vive y ama la música y la poesía  sabe que: Escribir poesía es // morder el aire, / construir el agua, / deshacer la tierra, / modelar el fuego. Caminar siempre junto a los cuatro elementos.


Leer su poesía es recordar la poesía de ayer como “palabra en el tiempo”, como “la sal necesaria para vivir”, como “el agua  que solo vemos como agua  y es mucho más, es vida, es poesía”. Estoy citando solo a tres poetas contemporáneos: Antonio Machado, José Hierro y Claudio Rodríguez, podría ir más atrás en el tiempo y citar a muchos más, citar a los que nos han precedido y nos han dejado su pensamiento y sus emociones a través del lenguaje, de la luz de sus palabras, pero con esto basta para ver que la luz anda por Juanlu como por el alba, amaneciendo.



Este Dominó mariposa, este nuevo libro en el que las fichas-poemas del dominó en constante correlación (fijaos que el último verso de cada poemas da título a la siguiente ficha- poema y así hasta concluir este dominó poético compuesto por cinco apartados  que se abrazan al poema-mariposa número I, del mismo modo, para detenerse ahí, ya sin continuidad, y ofrecernos durante todo el recorrido una intensa reflexión sobre la vida, el tiempo, el azar, el dolor, el amor y la muerte. Así como final en los cuatro poemas restantes nos muestra nuestra su fugacidad y su certeza.

En el breve prólogo que Juan Luis Mora incluye en este libro nos explica de manera sucinta su proceso creativo y nos acaba diciendo que el lector:  “entenderá al final cómo los versos y poemas que iban apareciendo y  en cada una de las secciones (apartados) incidían directamente en la otra sección (algo que ya os he explicado más arriba) ya que ambas partes se retroalimentaron mutuamente durante todo el proceso, en su juego escondido de azares, causas y efectos.”

 

La poesía, sin lugar a dudas, se puede pensar en crear como juego, como divertimento en su idea, su concepto, su contenido porque acercar a los críos el lenguaje poético,  hace que descubran el ritmo de las palabras, jugando con ellas al tiempo como en un juego trabajan la memoria, el vocabulario y con sencillez y brevedad aprenden con el lenguaje y potencien la creatividad. Eso es jugar pedagógicamente a hacer poesía. Pero el poeta no juega a escribir poesía. Siente la necesidad de escribirla y lo hace y por más que se disfrute (o se sufra) escribiendo, por más que se piense, si se piensa, que es un juego, terminara sintiendo que “en su juego de azares, causas y afectos” existe algo invisible, indescifrable, misterioso que muestra al lector mucho más de lo que piensa, escribe, de lo que dice, el poeta: eso es la Poesía, entre otras muchas cosas, su ánima, su misterio, su traer lo invisible a lo visible. Y aunque Juanlu investiga con la informática, cuando escribe, es su anima lo que le conduce a la escritura.

La contraportada de este libro nos dice: “Dominó mariposa es la obra poética de un ingeniero que ama la palabra, el proyecto metódico de un poeta que diseña una intuición y la construye.

Una obra que nace de un esquema limitativo para el proceso de escritura: el uso de una cárcel estructural desde la cual surja —mediante una azarosa sucesión de causas y efectos— la libertad necesaria para que pueda darse el vuelo poético.

Por eso, es también una obra experimental, orgánica, en cuyo ciclo compositivo fueron brotando ideas con que liberarse de las ataduras sistematizadas y autoimpuestas.”



Se puede ver, leer, entre otros, en el poema “Duele”: Duele / y saberse dolor / no amortigua la angustia; // como aislarse del mundo / no hace callar al río // o el milagro del hombre / no impide la tristeza // igual que este silencio circular / de la pena al lamento, // Va / y / viene // viene / y / va // de la pena al lamento // igual que este silencio circular/ no impide la tristeza // o el milagro del hombre / no hace callar al río: // como aislarse del mundo / no amortigua la angustia// y saberse dolor / duele.

Este silencio circular  que llama Juanlu, en el que nos muestra el dolor  formando un circulo que comienza y termina en el mismo punto… duele, duele por más que su estructura parezca un juego, que no lo es, o en todo caso es el juego de la vida con sus emociones, y su finitud que acaba como en principio: en el punto del misterio circular.

Quiero dejaros aquí este poema nº III de Mariposa, un poema que nace obligatoriamente de una reflexión, de una verdad incuestionable y que dice así: Este instante / lo que importa es la vida / y sentirse la risa / y también en lo bueno llorar /// Que están de paso la mirada y el tiempo. / Y todo pasa. / Tú también pasarás.



Ya dije hace tiempo que Juan Luis Mora es un poeta que, con un gran conocimiento de la poesía formal y de su métrica, parte de ella para adentrarse en nuevas aventuras tanto de forma como de ritmo (Va de lo presocrático a eso que suele llamarse vanguardia con asombrosa naturalidad y siempre  dejándonos, en cada poema, por un lado su rítmica cadencia y la sorpresa de las imágenes. Y por otro, la poesía de pensamiento,  la reflexión, la hondura del contenido.

 

                             Manuel López Azorín

 

 

 


miércoles, 16 de junio de 2021

José Manuel Suárez: "Paloma o larga nieve"

 

 

José Manuel Suárez: Paloma o larga nieve

 

José Manuel Suárez (Villoria, 1949. Asturias) Recibió formación en Humanidades: latín, griego, hebreo, cultura clásica, historia antigua, literatura.  En Madrid fue profesor universitario y en la actualidad dirige la revista literaria “Licencia poética” y dirige la colección de poesía de la editorial libros del aire.

Ha publicado unos 15  libros de poesía; entre ellos En sigilo de llama (Adonais 1994) y Tras la huella de un ala que fue premio  de poesía Ciudad de Salamanca en 2009.

Este nuevo libro, Paloma o larga nieve, (Tiberiades Ediciones Salamanca, 2021) editorial diriga `por el poeta y profesor Alfredo Pérez Alencart. En 2019 fue invitado en el XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, celebrado en Salamanca, y donde se rindió homenaje a San Juan de la Cruz. Igualmente decir que la pintura de portada las ilustraciones interiores, son del pintor Miguel Elías.

Con relación a Paloma o larga nieve, el poeta asturiano y profesor de Filosofía,  nos dice en su prólogo: “En nuestra antigua tradición literaria hubo dos géneros poéticos destacados: autos y cantigas. Los autos eran pequeñas piezas dramáticas sobre temas principalmente religiosos y morales. Las cantigas celebraban al amor que se oculta o se muestra o se alcanza, ensalzando su belleza incluso en el pesar de la separación.

Estas páginas recrean libremente ambos géneros, en dos cuadernos. El primero recoge en cuatro cuadros y once escenas breves el sobrio susurro suplicante de voces que se buscan: ella y él, tú y yo, amada y amigo, Kalá y Dodí.(…) Visitación del Cantar de los cantares en sus versículos de mayor añoranza del ser amado…”.

Su objetivo: cantar al amor con la máxima belleza que él pudiera alcanzar. El autor suele decir que la poesía es la verdad con belleza.



Así pues José Manuel Suarez ha elaborado su Paloma o larga nieve a la manera del Cantar de los cantares atribuido a Salomón y como este celebérrimo libro de la Biblia que ya tradujo Fray Luis de León y que le costó la cárcel por trasladarlo a su lengua materna, dicen que literalmente, aunque la alegoría de la amada (Iglesia o místico) buscando unirse con Dios está en todo él. Literalmente se trata de dos amantes separados, que se buscan y claman su amor común,  esperando llegar, después de una prueba de separación, a unirse para siempre.  

A primera vista, esta Paloma o larga nieve se estructura como un poema de amor a voces o cantos alternos. En él intervienen el coro, él, el heraldo y ella, amada y amigo y hacia el fina de la primera como Dodi: En la vereda / miré y busqué;/ llamé y soñé / / Subí. /. No estaba solo; / sé con quien ví. y Kalá: Si la rosa es/ seremos los dos. / Mi amado, para mí;/ para mi amado yo..)

Al igual que el Cantar de los cantares, trata de dos amantes que se buscan, declaman su amor de una forma poética y con la profunda esperanza de estar unidos. Amantes que terminan cambiando de identidad (él y ella, tú y yo, amigo y amada…). para terminar siendo la amada y el amado (Kalá y Dodí. como los nombre de los amantes en el Cantar de los cantares. Kalá significa novia, amada, esposa. Dodí significa literalmente mi amado


 

El libro está escrito en géneros muy nuestros y antiguos: los autos medievales y las cantigas de amigo ya empleadas en los siglos X u XI. Leído en sentido literal, es una  serie de cantigas o coplas que celebran el amor humano protagonizado por un hombre y una mujer. Leído alegóricamente es la búsqueda de la unión con Dios.

San Juan de la Cruz nuestro místico más representativo y conocido ya en su Cántico espiritual, clamó por el amor divino pasando por las tres vías de la mística, la purgativa, la iluminativa y la unitiva y esta es la línea, es decir la alegórica,  que José Manuel Suarez nos ofrece en este Paloma o larga nieve que él ha dividido en dos apartados: “1.- Si la rosa es…” con dos citas del Cantar de los cantares y compuesto por cuatro cuadros y once escenas y “2.-El trigo alumbra” que se inicia con una primera cita de D. Antonio Machado y  una segunda de Juan Ramón Jiménez, y esta compuesto a su vez de tres apartados que nos recuerdan lo purgativo, lo iluminativo y lo unitivo: “1 Vida oculta”: Quién en los ojos / si tú conmigo / no estás aquí de algún modo. “2 Ascendimiento”: Se apresuran las manos / hacia la rosa breve. / Después impone el tronco / su resistencia hiriente. Y  “3 La verdad viene”: Consumación de esperas: / en la raíz me oigo / si te escucho en ella.

.Lo original  del Cantar  es la descripción, sensual y lírica con la que se desarrollan todas las situaciones utilizando la metáfora a través del mundo de la naturaleza, los frutos, las flores, los capullos, los árboles y la miel, para relacionarlo con los enamorados, el deseo de verse y el amor profundo entre ambos.

José  Manuel Suarez con gran contención y concisión de este verso breve y tan nuestro, en sus versos de suaves asonancias apenas perceptibles ha elaborado, no con mimetismo, sino como  una nueva mirada, al Cantar de los cantares, una hermosa recreación con libertad. Y en esa recreación  el canto de deseo de la más intima unión de dos que aman, se buscan y se encuentran.

 


La obra de José Manuel Suarez figura en algunas antologías. Ha publicado los siguientes libros de poesía: En sigilo de llama (Adonais, 1994); Desde más luz (Calambur, 1996); La tierra en tantas manos (Fundación Jorge Guillén, 1998); Que en pan crecía (Calima, 2002); En sed de alianza (Adonais, 2006); Tras la huella de un ala (Salamanca, 2009); La velocidad de los muertos (Pre-Textos, 2010); Oigo unos ojos. Misereres y payasos de Rouault (Tansonville, 2010), El mal de amén. Tríptico (Burgos, 2011); Pintura de interiores Cuarteto (Libros del Aire. Madrid, 2013); El grabador de sílabas. Muerte y reparación de Paul Celan. Oratorio (Ars poetica, 20017); Abedules, contra las nubes claras (Ars poetica, 2018), y Morada a sus balidos. Anáforas y kiries de la consolación (2021) y este Paloma o larga nieve.

                      Manuel López Azorín

 

lunes, 24 de mayo de 2021

Kepa Lucas: "Final de trayecto"

 


Kepa Lucas: Final de trayecto



Me envía Félix Maraña  un libro del poeta y pintor donostiarra Kepa Lucas (Donostia-San Sebastián, 1959): Final de trayecto-Poemas (1980-2020) (Punto Rojo Libros. Sevilla, 2020) El libro es una selección del autor que elige 69 poemas entre todos los que ha ido escribiendo a lo largo de 40 años. Poemas, nos dice en la solapa, con voces distintas y con estilos diferentes, desde aquel entusiasmo juvenil que ahora parece anacrónico hasta el huidizo y fugaz presente. Y termina diciéndonos: “Un camino entre momentos, imágenes, proclamas y desencantos.”

Kepa Lucas divide esta selección o antología en cuatro apartados, cada apartado va precedido de un dibujo de autor y  los ha titulado: “El amor y su eco”. “La ciudad permanente”. “Lo social y lo irreal” y “Decadencia”.

Félix Maraña, nos ha hablado de su versatilidad, así nos dice: “Kepa Lucas,  ha recorrido por múltiples registros poéticos y su poesía, en cambio, parece corregirle, al expresarse nítida y equilibrada… es uno de los primeros escritores vascos que se mostró, en la década de los ochenta, y en público, partidario de expresarse indistinta y libremente en una y otra lengua.”

La obra poética de Kepa Lucas, sometida a una rigurosa exigencia, tan sólo abarca dos títulos en castellano: Veinte minutos de nube rosa (2º premio “Villa de Pasaia”, 1984) y Poemas de la liquidación, con el que también obtuvo el “Villa de Pasaia” en 1987, junto con otro poemario escrito en euskera: Poemakumeak. Restos dispersos de su obra, poemas, apuntes y otras apreciaciones poéticas han ido apareciendo en numerosas revistas como ZurgaiLa Galleta del Norte (Baracaldo), o en la Fundación Juan Ramón Jiménez. (Moguer)”

De estos libros se hizo una compilación  y traducción al castellano en un volumen de edición propia bajo el título Cero de Mayo (Donostia, 2006).

A Kepa Lucas le gustan, según dice,

 “las mesas despejadas, las habitaciones 

vacías.” Es decir en poesía parece 

gustarle la palabra claras, desnuda, sin 

hermetismos.

La poesía, sus palabras, pueden 

servirnos como baluartes para disipar 

los miedos, las inseguridades, las 

angustias, ya de la infancia, 

adolescencia, juventud o madurez. Tal 

vez no las venzan del todo, pero la fortaleza que se edifica con ellas 

si pueden servir para defenderse  de las situaciones extrañas que 

el ser humano no es capaz de comprender y sin embargo siente y 

vive con la angustia  que producen esos miedos  que se sienten sin 

poder razonar porque nos llevan, sin quererlo,  a la ansiedad, al 

miedo,  al vértigo, al precipicio. Y no es que las palabras en sí 

lleguen a producir un efecto sanador, pero su manera de unirse 

poéticamente, su modo de crear un determinado ritmo, produce, a 

veces, un efecto salvífico o cuando menos liberador de tensiones 

que nos hace sentirnos , cuando escribimos, dentro de ese baluarte 

que es la palabra poética, como en la fortaleza mas defensiva que 

conocemos y todo ello se produce desde dentro hacia fuera, y todo 

ello provoca, en ocasiones, una mitigación que relaja, alivia, libera o 

quizá salva.

Kepa Lucas, me parece a mí,  

es un poeta, un hombre que 

camina  y contempla, un poeta 

que celebra la palabra directa, 

sencilla, `profunda, real y lo 

hace con convencimiento, a 

veces con ironía, siempre con 

la palabra clara,  sin retórica, 

porque es su manera de contemplar el mundo. Escribe de este modo 

y parece ser que lo ha hecho siempre así. Y parece ser  desde el 

principio esa Rama desnuda que se enfrenta a la primavera / 

Aire habitado que compone la distancia // Mundo que acordona 

el refugio cultural. /Hiedra que escala la torre del desconcierto./ 

Piano que desafina en el salón del bienestar.


Poesía que nos muestra , ya en sus diferentes apartados, un modo de 

ser y de estar, una conciencia personal sobre todo aquello que vive y 

ha vivido, con su percepción, su mirada, rebelde, insurgente, su 

instante placentero o su desolación, su desencanto, frente  al amor, 

la ciudad, lo social, lo irreal, del ser humano y como final con 

decadencia. Y la naturaleza como epicentro, como lo que se 

perpetua, renaciendo cada primavera frente a la fugacidad del 

tiempo humano.

Cuando joven escribe en el apartado “El amor y su eco”: Te abrazo sobre el musgo /que va cubriendo en silencio / los senderos que nos llevan / hacia todo lo demás. / Aquí está el centro de toda mi amplitud.

Y desde joven ya lleva con él esa fugacidad: Al final tirará al fuego / todo el trabajo atrasado// Las horas que la inercia / fue robando a la vida (…) el placer privado / que puso nombre al amor.

En su apartado “La ciudad permanente” el poeta niño recuerda a su abuelo: Mi abuelo fabricaba gas (…) Sus huesos todavía /buscan la luz y el aire / su sitio entre las flores.  

Y recuerda su infancia: Yo jugaba en aquel parque / me caía sin dolor / entre los olmos / como un ángel, y cómo no, recuerda: La ciudad / en la que  alguna veces  / salen los instintos a las calles. La ciudad en que al anochecer: En estos barrios pobres /con nombres de santo, / el atardecer extiende / su yodo diario / sobre la herida social.

El apartado “Lo social y lo irreal” nos ofrece, sin lo panfletario de la poesía social un poema con mucha ironía diciéndonos titulado “Fiesta del cero de mayo”: Esto es poder, vagabundos ciudadanos, / las despreciadas monedas del trébol / sobornan al portero que cierra los bosques,/ al fiel aduanero del mundo asalariado.// Esto es bienestar, compañeros resignados,

Y en contraposición a la denuncia, el espíritu romántico, utópico del poeta: La luna ha decidido repartir riqueza./ Ha reventado la caja fuerte de la noche / y un perfil de plata delata a las sombras.

Y como selección final el apartado “Decadencia”. Aclaro que desconozco  no solo la génesis de cada poema sino que tampoco sé la fecha en la que se escribieron y si el poeta los ha seleccionado cronológicamente  o de modo en el que las temáticas sean afines, yo hago mi lectura, no puede ser de otro modo, en función de esta selección y de sus apartados. El lector como tal sacará su percepción de lo leído e interpretará  y puede o no coincidir con el autor, o con mi interpretación; pero entendamos que un libro dado a los lectores deja en parte de ser del autor para convertirse en otra parte del lector.

Hay en Kepa Lucas en este último apartado, o al menos yo lo percibo así, sensación, no ya solo de desencanto, algo natural cuando se recorre el tiempo y se viven diferentes situaciones, sino sensación de acabamiento, de decadencia, de aceptación definitiva de que este tren de la vida va llegando a su trayecto final y a ese tren nos dice el poeta  lo ha detenido la fuerza de la hierba. La naturaleza, dueña y señora de la vida que nace, crece, florece y se duerme para renacer de nuevo, no así el hombre que está sujeto a la fugacidad del tiempo.

Concluye con el poema que da título al libro con estos versos finales:¿La brisa transportará más gemidos que lamentos?/ “Aquí solo queda intimidad / en el envés de las hojas”./ ¿A qué edad partiremos de regreso? /”Ahora mismo empezaréis a comprobar / que ya no queda nada que olvidar”.

Una poesía la de Kepa Lucas que no huye de la realidad, de lo cotidiano, que no busca la belleza de la rosa. El poeta parece darse en el amor y piensa  o sueña el bienestar colectivo. Una poesía, en fin, que acompaña la vida, existencial y reflexiva al tiempo que con cierto post-romanticismo, nos muestra que el hombre es finitud frente a la naturaleza y frente a la Poesía que es el agua, la vida.

 

                               Manuel López Azorín