lunes, 25 de mayo de 2020

Ezequías Blanco: "Tierra de luz blanda"




Ezequías Blanco: Tierra de luz blanda






Ezequías Blanco (Paladinos del Valle, Zamora, 1952), narrador y poeta  nos ofrece un nuevo libro de poemas, lo ha publicado con Antonio Benicio  Huerga, un joven editor con pedigrí paterno-materno que ha cumplido un año como editor y ya tiene con él unos cuantos libros de interés como este de Ezequías Blanco:  Tierra de luz blanda (editorial Los libros del Mississippi. Madrid, 2020) Pero antes de hablar de este nuevo libro os cuento que
Ezequías Blanco es un poeta bragado en el ritmo del verso y en su musicalidad, un profesor que ha dado alas a nuevas generaciones para que vuelen por la vida y la literatura, un hombre que comenzó un sueño de paradójico título para hablar ( o mejor dicho para que habláramos) de literatura y de poesía: “Cuadernos del matemático”, un sueño que se convirtió en un emblema de creación y que duró treinta años. Con Ezequías de director y junto a Cristóbal López de la Manzanara y Matías Muñoz, entre otros. "Cuadernos del matemático", ideada en el Instituto Puig Adam de Getafe fue una revista que se mantuvo durante treinta años en primer plano y merece ser recordada siempre y yo quiero comenzar recordándola; pero dicho esto diré que además Ezequías blanco como poeta tiene una trayectoria bien definida , al menos para mí, que además de conocerlo personalmente desde hace años, le conozco especialmente por un libro suyo que abarca gran parte de su poesía desde  1978 hasta 2012, su título La realidad desentendida,  además de otros como Los caprichos de Ceres (1996) y Palabras de la Sibila (1992 y 2000).



De Tierra de luz blanda nos dice Enrique Gracia trinidad  en su prólogo  que no es un prólogo al uso sino un cúmulo de impresiones emocionadas, sentidas durante la lectura y que yo os recomiendo que leáis como guía imprescindible para enfrentaros a este libro  que por muy tremendo que os pueda parecer no es sino el aliento vital de un hombre, de un poeta que magnifica la vida mientras sufre una enfermedad y la supera.
Enrique con su siempre saber hacer, leer y saber sentir el pálpito de lo  leído por bien escrito,  nos dice: “Cuando leas versos como “sueñan los hombres para que no se borre el mundo” o “cada farola tiene una historia que contarte”. Lee con devoción y sabrás, como he sabido yo gracias al poeta Ezequías Blanco, que detrás de un gran libro siempre hay una experiencia vital y que, a pesar de todo, “la vida sigue imparable y magnífica”.

 
Tierra de luz blanda es un libro con poemas de honda y vívida verdad, un poemario sugerente y real porque forma parte de la experiencia  personal y anda envuelto con las palabras precisas, sentidas y vividas en el ropaje humano, desde el humano temor y el mensaje que transmiten sus versos de claridad y sencillez emocionante.
La enfermedad está tan presente en este libro como lo está Ezequías describiéndonos, paso a paso, su estancia en un hospital durante los 38 poemas, con versos verdaderos, honestos, que lo componen y, todo ello siempre con la esperanza de volver de nuevo a la vida para degustarla y reposarla, de banco en banco, para buscar “…cada día los lugares / donde 
nadie confunda los caminos”
Lo que más importa de este libro es la alegría de saberse no sano pero si vivo y eso hace que la mirada del hombre, del poeta sea y esté, porque, siempre lo he dicho Ser poeta es un modo de sentir, / modo de esta, de ser en esta vida. El poeta puede sufrir hasta rabiar, en su interior puede haber un  verso que le diga: “Tu alma es un pozo oscuro entre las sombras” pero rápidamente llegará otro verso pleno de luz y de esperanza diciéndole: “La vida sigue imparable y magnífica”  
De modo que por difícil que parezca , lo sé por experiencia propia, en tanto que se sufre en la habitación, los pasillos, el quirófano “Te llevan por espacios trasparentes / donde no hay nada a qué aferrarse”, las palabras que se piensan van del amor al dolor, del dolor al  temor a la muerte. El miedo, martillea con insistencia, se convierte en un molesto inquilino día y noche, deja heridas que auguran un adiós y Los sentidos te anulan, te aferran a la tierra / a través del dolor” Pero el poeta, de la muerte a la vida, forma un circulo que concluye con que “la vida sigue siendo imparable y magnífica”  y hay que seguir siendo y estando. La poesía salva, o al menos libera, alivia, es un bálsamo y un baluarte defensivo contra todos los males humanos. La poesía es esperanza y la esperanza le gana la batalla al miedo.
Lean este libro, sientan este poemario tan emocionante como verdadero. Yo que he sufrido y he sentido el dolor y he temido la muerte sé de lo que está hablándonos  el poeta en este Tierra de luz blanda y sé que os va a emocionar su dolor y su vitalismo. Y sabréis  también que después de escribir este libro los bancos serán el espacio de reposo y reflexión de este poeta llamado Ezequías Blanco. Por eso os dejo este poema para concluir.

Bancos
Buscaré cada día los lugares
donde nadie confunde los caminos
donde muy poco importan las derrotas.
Reiré con el que luce a sus espaldas
“Cristo mola” o con el otro que dice:
“somos muy malas pero podemos ser peores”.
Iré de banco en banco en mis paseos
porque a cualquiera acogen
con su respiración tan desprendida.
Y así como quien flota sobre un cielo dormido
recorreré los bancos de mi entorno
para fortalecer mis músculos
mis fibras mis huesos mis tendones lastimados
hasta llegar al que reposa
bajo aquella morera verdinegra
desde donde mejor se ve la luna.
Y descansaré en el del viñedo
y refrescaré la mirada
sobre la humedad del de la verdinosa piedra.
Desde un banco me iré rodando a casa
y en un banco plantaré las verduras
de mi huerto…Y sobre un viejo banco
dormiré eternamente soñando con palmeras.

Ezequías Blanco es  Filólogo, poeta y escritor. Ejerce como catedrático de Lengua en un centro de secundaria.
Ha publicado los libro de poemas Limitación del vuelo (1979),  Palabras de la Sibila (1992 y 2000), En medio del desierto (1996),  Los caprichos de Ceres (1996),  Archivo de Imágenes-Imágenes de archivo (1999), Objetos del amor lejano (2005) y La realidad desentendida  (1978-2012)
Como narrador es autor de los libros Memorias del abuelo de un punk (1997), Tres muñecos de vudú (2001) y Tienes una cabeza apuntando a tu pistola (2009).
Ha recibido premios como el Nacional de Poesía de Ciega de Manzanares 

                          Manuel López Azorín






sábado, 11 de abril de 2020

José Navas Molina: "Sonetos del olivar"






José Navas Molina: Sonetos del olivar




José Navas Molina (1960 Luque, Córdoba): Diplomado en Magisterio y Licenciado en Filosofía y Letras, es profesor de Lengua y Literatura en el I.E.S. Complutense de Alcalá de Henares y poeta.  
Nuestro amigo común Fernando Sabido Sánchez . Peñarroya, Córdoba,1950- Madrid, 2017) en su Antología digital de Poetas Andaluces, nos dijo sobre Pepe Navas: “Con una dilatada experiencia docente y poética.. José Navas Molina también  conocido  como  Pepe  Navas, ha tenido siempre presente la sensibilidad de los niño y jóvenes. Muchas de sus composiciones han sido ensayadas y pulidas con la práctica en el aula, llegando a ser declamadas y cantadas por los niños con coreografía y música del autor., quien es consciente del valor de la poesía como medio valiosísimo para la educación de la inteligencia, de la convivencia y de la emotividad. “
Jose Navas Molina es un poeta que nos  muestra  diferentes  maneras de hacer poesía , para él el verso, la métrica, sus formas, sus estrofas, ya clásicas ya tradicionales o populares , puede mostrarnos el verso como  un poliedro de diferentes caras , las cara de la poesía en su enorme y magnifica diversidad.  Un autor que muestra su madurez poética en el fluir de su voz personal.





En su libro Sonetos del olivar . (con dos olivos en flor), nos ofrece,

con versos de luz y vida, nos ofrece un conjunto de sonetos,

además de otros metros, perfectamente ejecutados, rítmicos y

plenos de emoción algunos de ellos. Un paseo por la vida, la 

familia el lugar de origen, un homenaje en fin a sus raíces y en

especial a su mujer y a su madre,  sus dos olivos en flor a quienes

dedica este soneto:

MIS DOS OLIVOS EN FLOR


En mi olivar, dos olivos en flor 

resisten milagrosamente el paso

insobornable del tiempo. Al raso, 

ni las inclemencias ni la calor


merman una pizca de su blancor.

Es otoño, y la mirada al ocaso,

entre dos luces, vislumbra el fracaso

de ramas que descuelgan su verdor.


Amarillea mi alma en la meseta.

Mientras la campiña lame su herida, 

aquí mi gran amor y allí mi cuna,


destilan, de aceituna en aceituna,

su esencia que es la savia de mi vida

y la trama femenil del esteta.



José Navas Molina ha compuesto también muchos poemas de
temática y metros diversos (sonetos, romances, verso con más libertad…)

Ha obtenido premios como el Tercer Premio del III Certamen “José

Chacón” de Alcalá de Henares (2005)

Primer premio del IV Certamen Literario “Ciudad del aire”(Alcalá 

de Henares, 2006)

Tercer Premio VII Certamen Literario “Maestro Miguel” de

 Villanueva del Pardillo (2006)

Como poeta  ha publicado, Espejo de sol (Madrid, 2005), Sombra de Luna (Ayuntamiento de Luque, 2007 ),  Sonetos del olivar . con dos olivos en flor- (2015) y también un monográfico dedicado a la poesía y obra teatral de Miguel Hernández (2006Yo quiero dejaros aquí este otro poema de Pepe Navas que es una humanísima  reflexión, un existencial retrato de vida, de pensamiento,  que pasea por el tiempo sobre los espejos que queremos que nos reflejen en determinados momentos, sobre la vida, sobre los espejos que realmente nos reflejan y finalmente sobre el amor que es como un reflejo  mutuo de dos espejos. Un auténtico ejercicio de humildad y de sinceridad hecho poema.



TIEMPO DE ESPEJOS
                                 (A Mary) 

Hubo un tiempo  en que quise contemplarme en todos los espejos,

En que busqué proyectarme en todo los espejos.

Es más, creí que no era digno de llamarse espejo  

aquello que no reflejara mi imagen.

Sí, así fue…en otro tiempo.

Hasta hubo un tiempo 

en que aspiré a ser un espejo para los demás,

un modelo sobre el que construir su propio retrato.

¡Qué miserable espejismo!



Hoy, los azoges presentan sus lunas rotas, 

empolvadas por vientos de tantos desiertos

vanamente transitados, con hilos de dolor

cruzados de punta apunta.

En algunos apenas me atrevo a mostrarme,  

me devuelven gordo, calvo y distorsionado.

No, no me gusto.

Y otros muchos parecen que no registran  

mi paso frente a ellos,

como si no existiese,

como si nunca hubiera existido,

ignoran mi presencia.



Mejor así, 

tarde o temprano todos los espejos 

acaban por oscurecerse, y ahora

cuando mi vida se acerca  al otero de los cincuenta,

rotos y ajenos

casi todos los espejos en los que me he ido mirando

a lo largo de mi existencia,

tengo muy claro que lo mejor de todo es ser transparente

y auténtico.

Y que el único espejo que ha merecido la pena 

es el que ofrecen tus ojos,

el único que me ha acompañado siempre,

el único que nunca me ha abandonado,

el único que me ha ido mostrando la imagen

más real de mí mismo.



Hoy solo me importa asomarme a él todas las mañanas,

y que me sonrías al contemplarte en el mío.

¡Qué curioso! Al final, el amor es un juego de espejos,

Que se reconocen,  que se funden, que se gozan,

con su mutuo reflejo.


Este Sonetos del olivar (con dos olivos en flor)(2015), que  he 

tenido la oportunidad de poder leer ahora , este libro de emotivos 

poemas unos llenos de ternura, otros de amor en sus muchas 

facetas, unos de nostalgia , poemas evocativos , poemas 

machadianos para cantar lo que se pierde y poemas de exaltación y 

de amor a las personas que se quieren y  al lugar de donde se viene.



Escribía yo al principio estas palabras de Fernando Sabido 

Sánchez:” Muchas de sus composiciones (las de Pepe Navas) han 

sido ensayadas y pulidas con la práctica en el aula, llegando a ser 

declamadas y cantadas por los niños con coreografía y música del 

autor." 


Enlace del audio donde recita José Navas 

https://mail.google.com/mail/u/0?ui=2&ik=240bae9d6c&attid=0.1&permmsgid=msg-a:r232495584464412760&th=17169e667598898f&view=att&disp=safe&realattid=17169e5ecfbf73c54d1


Bien pues la última que me ha llegado a mi es un homenaje 

que ha escrito para Luis Eduardo Aute, poeta y cantautor de 

referencia para José Navas, un texto en el que rinde al cantautor, al 

pintor, al poeta a este hombre renacentista, un sentido homenaje 

tras su reciente fallecimiento. El texto que ha recitado incorpora 

uno de los temas de Aute que, para él es significativo: “Queda la 

música.” Y sí, queda la música, la de la palabra y la otra, para 

recordar siempre a las personas que nos han dado buenos 

momentos  en la vida. Ese es el homenaje de Pepe Navas a Luis 

Eduardo Aute.




                                   Manuel López Azorín

















lunes, 30 de marzo de 2020

Francisco Jiménez Carretero: "Aún se forjan navajas..."





Francisco Jiménez Carretero: Aún se forjan navajas...







Francisco Jiménez Carretero (Barrax1948 Albacete.) ganador del Premio ALCAP Internacional de 2016 por su libro  Las horas sin dueño (2017). Con el libro Y no te vi, Señor, y estabas (2018) (ambos reseñados en este blog), fue finalista del XXXVI Premio Mundial Fernando Rielo de poesía mística. Ambos reseñados en este blog. Este libro ha sido presentado a primeros de marzo en Albacete.

Ahora , en una edición  publicada por el Museo Municipal de la Cuchillería y la Diputación de Albacete y ya en su tercera edición nos ofrece este curioso libro titulado Aún se forjan navajas… A los poemas le acompañan ilustraciones de diferentes  dibujantes y/o pintores.

Jiménez Carretero (centro) con  el Alcalde Vicente casañ y  Amos Nuñez

Comenzaré por incluir aquí una de las décimas que, al leerla, me ha traído el recuerdo de una navaja propiedad de mi padre, sí, una navaja de anilla, al menos por la ilustración que acompaña a la décima, es muy parecida a la que mi padre tenía. Una navaja que él, con sumo cuidado, conservaba  del tiempo en el que, según me contaron, se desplazaba hasta la tierra manchega para trabajar en el campo y servirse de ella en los almuerzos.

NAVAJA DE ANILLA

Dicen los que la templaron
en las fraguas del olvido
que de su acero bruñido
dos latidos se escaparon.
Y en su latir dibujaron 
aromas de seguidilla.
Manchega de orilla a orilla, 
siempre dispuesta en la casa.
Cuando no trabaja pasa
a descansar en su anilla.

Yo nunca la vi colgada, al menos yo no lo recuerdo, mi padre la llevaba consigo no solo cuando pasaba tiempo faenando fuera del pueblo, sino estando en casa. La navaja  parece ser que era un utensilio imprescindible para las gentes que trabajaban en el campo.
 
El poeta Francisco Jiménez Carretero (gracias por enviarme este libro que me ha traído tantos recuerdos), ha escrito este libro  y a buen seguro esta tercera edición se agotará de nuevo porque  la navaja es , o al menos era, un elemento indispensable  y no solo en las tierras manchegas sin en la mayor parte de las tierras españolas.

Si ya se han vendido dos ediciones de este Aún se forjan navajas… es porque o bien siguen usándose y los que han sabido de este poemario se han interesado en adquiridlo para saber qué dice el poeta de ellas o bien, aunque ya no se usen tanto, la nostalgia de otros tiempos ha hecho que se interesen por, como me ha sucedido a mí, saber de este instrumento de necesidad, que lo fue, para los hombre del campo.

Los poemas que componen este libro, en su mayoría obedecen a la poesía de corte formal o clásica ya en verso mayor como los sonetos (ejecutados con perfección) o bien el llamado verso menor que es el verso tradicional y/o popular como es la décima y el romance que son las estrofas, junto al soneto, que predominan al lado de algunos poemas en verso blanco o a manera de silva.

Miguel Zamora, Amos nuñez, Jimenez Carretero y Vicente casañ

Francisco Jiménez Carretero se desenvuelve con acierto con estas estrofas y las escribe desde la humildad del verso claro y juglaresco dirigido a las buenas gentes de los pueblos y ciudades (durante la Edad Media fueron muy populares los juglares que iban cantando por las plazas y que llegaron a constituir la verdadera memoria colectiva de los pueblos en una época en que la mayoría de las gentes era iletrada)

Francisco Jiménez Carretero, buen conocedor de la métrica tanto clásica como tradicional no ha querido meterse en arquitecturas verbales complicadas y ha ido directamente a despertar el interés general  y lo ha hecho con destreza, con claridad y, sobre todo, buscando en la emoción que ha puesto en sus poemas,  la de los lectores junto a su , posiblemente, nostalgia y añoranza de un tiempo sucedido. Tiempo del que, si no fue mejor , al menos  se guarda afecto, cariño, no solo por el objeto navaja sino por los recuerdos que trae el uso de ella en tiempos pasados.

Hay libros de poesía que resultan ser libros de culto para una inmensa minoría  y hay otros que  son abrazados  por una mayoría más popular por su claridad y sencillez, por su tratamiento directo con y para las gentes del pueblo.  Este es uno de estos libros que canta y cuenta emociones de muchos, sentimientos colectivos que los juglares, de existir aún, cantando por las plazas de los pueblos, transmitirían las décimas, los romances, las seguidillas etc. y etc. de manera oral, de existir ahora digo, lo propagarían por toda la tierra manchega y más, para dar a conocer este objeto que llamamos navaja. Y cómo es una navaja, el poeta nos lo dice con esta otra décima:

 
ASÍ ES UNA NAVAJA

Hoja bruñida, de acero,
Cachas de ciervo o de nácar,
Talón, rebajo, “carraca”,
Corazón del cuchillero.
Pestaña, vitola, esmero
y filo de luna llena.
Noches de yunque que suena
a ritmo de martinete.
Templa tu acero Albacete
Para escapar de la pena.

Recordemos que la poesía nació en principio para ser cantada, para transmitirla de manera oral (ya que la escritura impresa tardó en llegarnos pues no lo hizo hasta el renacimiento en el S. XV.) Todo el tiempo anterior, desde el principio de la poesía , esta se cantó
Al no darse el caso ahora (lo de la transmisión oral) lo mejor es comprarlo, leerlo y disfrutarlo conociendo así todo lo bueno sobre la navaja que nos cuenta Francisco Jiménez Carretero.



                             Manuel López Azorín



lunes, 23 de marzo de 2020

Ricardo Fernández Moyano: " El filo del no"






Ricardo Fernández Moyano: El filo del no


 

Ricardo Fernández Moyano (Minaya, Albacete, 1954) ha publicado un nuevo poemario  titulado El filo del no  (Imperium Ediciones, Zaragoza, 2020)
                                                                                        Compréndelo
no existe más que una palabra verdadera:
                                                                                                                                                 no.
                       -Antonio Gamoneda-


Con esta cita de Gamoneda y otra del dramaturgo Henry Miller: Para enloquecer debes tener una tremenda acumulación de cordura.
Inicia Ricardo Fernández Moyano su poemario El filo del no, un libro  de luces y de sombras, como la misma vida, que abraza el tiempo, ese reloj del hombre que un día se detiene en su finitud y mientras esto sucede en El filo del no suena un preludio que nos dice:
Pasan los días y las horas,
te preguntas por qué sigues ahí
sondeando el sentido del pálpito.
Sabes que nada será igual,
que la candela olvidó su brillo
tras un peldaño de inconsciencia.

Y al abrazar el tiempo, abraza el amor y da cuenta de sus dudas y certezas y nos llega con su canto este  El filo del no, a tocarnos el corazón y los sentidos, con versos breves, intensos que penetran en nuestro interior  y nos dicen que son el tiempo deseado y nos dicen que cantan lo que ya ha sucedido. Es el afán del tiempo hacernos cantar lo que se pierde  y hacernos soñar lo que se espera y en el filo esta el no, como una invisible niebla que no sabemos que nos depara tras ella. Una cosa sí es cierta: hoy, ahora, ya, el instante presente lo demás es recuerdo o es sueño Hoy no, hoy es el momento preciso.
Hoy es el primer día de mi vida
(…)
Ahora todo queda por hacer
(…)
Cuando despierte
todo será comienzo.


En El filo del no, Ricardo Fernández Moyano vive con intensidad el momento  y, al mismo tiempo padece la llegada del crepúsculo, la oscuridad del ocaso, la sinrazón de la noche si alba, la finitud de la luz.
Pero gracias al amor y frente a tanta ebriedad y tanta desazón el poeta abraza la piel de la amada y se salva de los errores de la vida, del mundo, de la oscuridad de las noches sin tiempo y los tiempos sin luz, de los posibles presagios de un mañana  que ahora es no.

Exploro más allá de las arenas 
la claridad que ciegue
y me lleve al abrazo de tu piel,
único prado de supervivencia.

Es este un libro lleno de dolor y de amor, un libro en el que la poesía sugiere a veces, protesta otras, duda en ocasiones y todo de una manera íntima, confesional, sincera, con sonoros versos blancos que marchan por el camino de la poesía formal con cadencia, con ritmo.  El filo del no es un libro de tiempo, de amor, de desencanto, de denuncia , de reflexión y de soledad
No supimos gozar   
la tea del deseo 
en los días de ausencia
cuando todo vertía légamo
la soledad
como única guarida


La soledad y el dolor  presentes, 

el dolor porque 

hay charcos galopando en las aceras
y las alcantarillas anegadas  
no saben del dolor
que converge en las plazas.

Pero también lleno de  amor, de esperanza porque:
Aún el pan está por amasar,
el amor, la paz, los caminos…


Ricardo Fernández Moyano es un poeta que no ha dejado en otros de sus libros el gozo de la vida y su piedra de carga. De él ya dije que se enfrenta a la escritura poética abrazando al lenguaje como lo más suyo, intentando llegar hasta el fondo de los significantes y sus significados, buscando la luz que alumbra la palabra. Por eso nos ha dicho:
Ebrio, puse un ancla a la orilla,
enredado en el aire y la locura,
en la palabra

Fernández Moyano entre existencial y metafísico ( ya lo dije cuando publicó Zarzal en 2015), camina y  vive de las palabras para restituir lo silenciado, lo desaparecido. Vivir en las palabras, luchar contra el silencio, dar testimonio de la experiencia vital, con la memoria viva, para salir de la sombra, del olvido y abrazar la luz.
Y todo ello como apunta en la contraportada  Adolfo Burriel: “tocando con los sentidos las perplejidades personales, las fronteras invisibles del entorno y las jaulas duras de los desencuentros. Se trata de un camino que va desde la intimidad más honda hasta la más dolida denuncia, sin que en ese recorrido el poeta deje escapar la razón ( quizá más bien sinrazón, quién sabe), o las preguntas.”


Ricardo Fernández Moyano. Es profesor en las especialidades de Ciencias Humanas. Desde 1992 reside en Zaragoza, donde ha trabajado como Educador de Discapacitados Intelectuales. Con varios premios en su haber y  cerca de una docena de libros publicados, entre otros destaco:

Tras la Huella del Tiempo, Diputación de Albacete 1996.
Rituales de identidad, Huerga y Fierro Madrid 2011.
Zarzal, Amargord Ediciones Madrid 2015.
Brotes. Antología breve (1985-2016), Huerga y Fierro Madrid 2017.
y este El filo del no, Imperium Ediciones Zaragoza 2020.

Sus poemas han sido traducidos al rumano, italiano y japonés.


                             Manuel López Azorín