viernes, 8 de enero de 2021

Santos Dominguez Ramos: "Regulación del sueño"

 


Santos Dominguez Ramos: Regulación del sueño. 

                                                                                  


El XXIII Premio de Poesía “Flor de Jara”, entre un total de 1.263 trabajos presentados,  otorgó el premio al extremeño Santos Domínguez Ramos, por su libro titulado Regulación del sueño. (Instituto Cultural El Brocense. Diputación de Cáceres, 2021)

El jurado, presidido por el poeta Jaime Silescalificó este poemario  de "redondo, culto, profundo, maravillosamente bien escrito, con poemas ceñidos no demasiado largos, más próximos al epigrama que a la elegía, en el que las descripciones de la naturaleza son muy precisas y van unidas a una reflexión muy condensada que corresponde a la cosmovisión de su autor".

Regulación del sueño se abre  con el poema: “Un sitio indiferente”   que precede a los dos apartados que conforman el libro y que lleva una cita de Luis Cernuda: “Su sitio no está en parte alguna./ Siempre deseará un lugar diferente./ Es el extranjero.”

Desde un lugar opaco /canta una voz sin tiempo / una canción oscura / con la garganta blanca del olvido.//  Como llega el crepúsculo, sin viento y con silencio,/ igual que cruza el vuelo de las nubes violetas / bajo el aire maduro de septiembre,/ la noche sigilosa se posa en el paisaje/ oracular de un sueño/ y en el coro de sombras/ que destilan los astros en su giro incesante.// No un lugar diferente: un sitio indiferente/ para mirar el mundo sin fiebre y con distancia.


En un lugar donde habita la contemplación, la meditación, la emoción, el lenguaje, la poesía y la  técnica, está Santos Domínguez Ramos y en él, va creando su cosmovisión con forma y fondo para mostrarnos …una poesía imaginativa , culturalista por vivencia (no libresca), meditativa, de pensamiento reflexivo y hondo, una poesía comprometida con los otros y para los otros, un territorio de bruma que va de la oscuridad a la luz donde habita la poesía  con su magia y su misterio. Un misterio que a mí, personalmente, me lleva a recordar lo que solía decirme Claudio Rodríguez cuando hablábamos de Lorca:– ¿Qué quería decir Federico con aquello de “Verde que te quiero verde”? No lo sabemos pero lo que importa es que sin terminar de saberlo, el verso nos imanta y nos atrapa–. Pues eso me sucede a mí con la poesía de Domínguez Ramos.

Una poesía que está llena de simbolismo, de  imágenes, de  lirismo, de poemas, que nos llevan a  través del mundo clásico, de naturaleza, de la vida a reflexionar abrazando la memoria y el  tiempo.

 “Canta una voz sin tiempo” es el título del primer apartado de este libro. En él, el extranjero, el poeta, va a la búsqueda de la luz de la poesía, sabiendo –como dijo Machado –, que ninguna voz es la suya, y nos dice: “Busca allí, donde el tiempo exacto de la huella,/ donde la luz recorta/ el fragor de las nubes, los truenos del paisaje.//  Allí, donde el temblor de la llama en la sombra,/ hallarás lo que buscas:/ las palabras que esconden el secreto del bosque,/ las brasas de los sueños, la efímera verdura/ -canta una voz sin dueño-/ de las eras.

Navega por la mitología griega, Canta luego Asterión una canción humana (porque Borges lo quiso), que tiene miedo y su casa es refugio y el laberinto espera fuera. Y Teseo, ya camino de Atenas recuerda que dio muerte al monstruo por amor sin preguntar su nombre.

Nos habla de los templos vacíos: Fue hace cuatro milenios. Se conoce su nombre:/se llamaba Adduduri y habitaba un palacio//.Escribió el primer sueño que conoce la historia: De la historia antigua y las profecías de Mari,

Santos nos lleva en sueños por la historia grecolatina, nos cita el Paraíso de Dante y nos dice: Flujo del ser, sustancia del origen,/ fuente secreta, giro hacia lo más profundo:/ descenso hacia lo hondo en donde todo es nombre.

(…) Allí es donde trabaja/ la mano temblorosa del artista.

De la pintura del Bosco, de su jardín nos cuenta que: No nos dejó palabras. Sólo imágenes, símbolos / y profecías desnudas de futuros horrores:

Nos traslada al los siglos XVII y XVIII primero con el panteísta Spinoza: Feliz, sin esperanza,/mientras pulía una lente pulía sus ideas,/ordenaba el desorden el asombro del número. Y después con el grabador y arquitecto Piranesi: Con la ebriedad del sueño,/ un torrente de sombras baja por la escalera/ hacia una arquitectura inconcebible.

En esta Regulación del sueño, en la contradicción del tiempo, nos cuenta que: en el sendero anfibio de la fiebre,/ los metales que anuncian la luz clara del día. Tañe en este sueño una campana muda: Y el tiempo se disuelve en el espacio /como el agua que llueve sobre el curso de un río/ y huye hacia el mar de sombras de la tarde.

Una canción oscura” suena  en la tarde de invierno y: El viento da noticia de un vuelo de semillas/ que vienen de otro tiempo,/ de la memoria en calma que tiene la hoja seca,/ de un horizonte quieto/ y de tardes oscuras en que la luz menguante/ ardía en la hojarasca mojada del invierno./ (…) Tienen la flor del fuego,/ la luz y la ceniza que tienen los que habitan/ donde vibra el enigma de una canción oscura.

                                                                                

Decía  Félix Grande que, “igual que en el universo, en el poema coinciden magia, ciencia y forma.” Forma que nace desde de la razón o desde la alucinación, como decía José Hierro, de la niebla, la bruma mágica del subconsciente, de la revelación.

¿Cómo se regula el mundo de los sueños?  Allí donde no llega el pensamiento lógico, de repente aparecen imágenes y la palabra que pregunta, se interroga, duda y acaba, en silencio, conformándose en poesía.

El segundo apartado  titulado “Desde un lugar opaco”  nos dice en el poema “Desde el vacío sin voz de los espejos” que inicia este apartado, con una cita de Gamoneda: He envejecido dentro de tus ojos: Cuando volvía del sueño miraba como miran / quienes vuelven un día desde muy lejos, (…) Es la magia del tiempo circular que regresa / y ahora vuelve a posar al fondo del espejo /su mirada en la tuya.

La poesía ¿Surge de la observación, de la contemplación, de la realidad percibida? ¿O surge desde una luz interna en lucha con la sombra, con la duda, con la materia de los sueños, que es la memoria? La poesía casi siempre se crea alrededor de las dudas y viene envuelta en la magia de lo que desconocemos a través de la realidad que el poeta percibe.


La primavera machadiana siempre renace como “Un secreto rumor”: Era marzo en la sangre con sol y con jazmines. Y de de repente, vibra “Una luz no usada”: donde fermenta el tiempo, y el espacio / va abriendo sus caminos / mientras vibra una luz que no viene de fuera. “Pero amanece el fuego” y arde bajo las piedras secretas de la noche / el canto de los pájaros, / el insistente abril que afinan sus gargantas.

El paisaje es un paisaje acompañado de meditación, el poema es un modo de contemplación del paisaje que se funde con la reflexión y o bien rememora el pasado (Se canta lo que se pierde, decía Machado) o atrapa el instante de la contemplación o llega con el sueño de lo inexplicable con “colores inventados”: Es el tiempo quien toca / el teclado de luz que tañe el arco iris,/ la matizada vibración del aire / en azules lejanos y blancos duraderos,/ o en bosques incendiados de oro viejo y cobalto.

Sucede a veces que, con la “Memoria de la herida”: se han quedado los días detenidos / con su silencio azul sobre el borde del tiempo. Y entonces el poeta, “De lo oscuro a lo oscuro”: En un bosque talado, eres (es) el extranjero / frente a un espejo opaco. (…)Y el ojo del poeta, / frente a la nada eterna que sopla en el poema

Y es luego, que todo aparece como envuelto en niebla,: Son espejos de sombra que proyecta el recuerdo /al fondo de la noche,/el azogue de niebla donde habitan los sueños.// Y una luz que no existe, la luz que imaginamos.

El poema es la forma, sí, pero también es la cadencia, el ritmo, la musicalidad que transforma la palabra poética, que crea imágenes, a veces de niebla, con voces confusas, irracionales, surrealistas, visionarias o plenas de realidad y, entonces, el poeta se sorprende a sí mismo porque la poesía ha dicho mucho más de lo que dice el poeta en su contemplación, con su reflexión, con su conocimiento porque el poema ha tomado hondura, una fuerza reveladora, que posiblemente ya estaba dentro del poeta pero que no había percibido y aparece como “Música incendiada”:  Y otro incendio en las nubes /se refleja en el agua callada del transcurso. Esto sucede como sucede a veces la claridad y el poema se muestra, limpio, luminoso, con esa claridad que, como decía Claudio: “es un don: no se halla entre las cosas / sino muy por encima, y las ocupa / haciendo de ello vida y labor propias” 


Mi querida y admirada Francisca Aguirre, (mi querida  Paca)que valoraba mucho a Domínguez Ramos siempre me decía: “Santos es un poeta verdadero” Tiempo más tarde me llegó un libro: El agua de los mapas y comprobé que, desde el conocimiento, este poeta buscaba, con la presencia del tiempo, indagando en una realidad que contempla  y se adentra en el misterio del sueño o de otra realidad creativa. Y sus versos llenos de ritmo me atraparon porque caminaban de la sombra a la luz, hacia ese lugar extranjero del poema.

Ahora sé que en la noche mi memoria es un río/ de arena en la vigilia insomne de los astros,/ el enigma insondable que edifica la sombra / y un silencio de aljibe en el sigilo hueco de los pozos /y en la orilla sin música de las constelaciones.

El tiempo y el sueño, la sombra y la luz, son los hilos conductores de esta Regulación del sueño que nos ofrece, intuición, visión onírica, simbologías y en la contemplación hondas reflexiones. La voz de un poeta tremendamente singular. Una voz de pensamiento y sentimiento, que ilumina en lo oscuro los  desconocidos caminos de nuestro interior. Gracias por este libro Santos.  

Domínguez Ramos me parece un alquimista de la palabra, una palabra poética, plena de ritmo, de música, de ética y estética, que humaniza al lector en su interior porque le atrapa y le toca los sentidos. Y como me comenta él, “La poesía como revelación desde la incertidumbre, como iluminación en la sombra.”

 

Domínguez Ramos. (Cáceres, 1955.) Catedrático de Lengua y Literatura. Crítico y poeta. Es autor de libros de poesía como Las provincias del frío, En un bosque extranjero, Las sílabas del tiempo, Luna y ciencia nocturna, El agua de los mapas, El dueño del eclipse, Reloj de sombra, El viento sobre el agua, Principio de incertidumbre… 

Con Ellos ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales. Su obra, también, en diferentes antologías como Plaza de la palabra, Las alas del poema o La vida navegable, parte de su obra poética ha sido traducida al francés, inglés, húngaro, árabe y el libro antológico Un canto extranjero/ Un canto straniero con selección y excelente traducción al italiano de Marcela Filippi y un prólogo del tristemente desaparecido en diciembre, Freddy Castillo.

Manuel López Azorín


                                    


 

miércoles, 6 de enero de 2021

Diego Medina Poveda y Javier Gilabert:"Sonetos para el fin del mundo conocido"

 


 

Diego Medina Poveda y Javier  Gilabert  son los autores de Sonetos para el fin del mundo conocido libro publicado por Esdrújula Ediciones en su colección Diástole, Granada, 2021, con ilustraciones de María Gómez y prólogo de Remedios Sanchez 

 

La historia, la génesis de este libro surge un buen día en el que Diego Medina Poveda, escribió  uno o dos cuartetos, no recuerdo ahora bien,  y Javier Gilabert le tiró el guante para  así escribirlos al alimón.

Soneto: estrofa que, a Diego, y supongo que a Javier tampoco, dado el resultado final, les resulta ni extraña ni difícil.  



Diego
lleva mucho tiempo conociendo las formas métricas, la gran poesía de aquellos que nos han precedido, esa que, en mi opinión, debemos de beber todos los que nos dediquemos a escribirla porque es la fuente donde saciar nuestra sed de poesía y aprender a manejar su ritmo, su canto melódico, su susurro de agua sosegado, serena o brava y furiosa.

La historia nos demuestra que esta estrofa permanece viva, aunque se la denoste en muchas ocasiones, desde Garcilaso, pasando por Cervantes, Lope, Quevedo, sin olvidar a poetas como Darío, Manuel Machado,  Lorca, como muy bien cita en el estupendo y clarificador prólogo Remedios Sánchez que nos dice: “sirvan de bálsamo, de paz, de concordia y de reflexión; que sean una mano tendida con una rosa blanca purísima a un porvenir que no sabemos adónde nos va a llevar, pero que necesitamos imperiosamente que nos devuelva la esperanza en la bondad del ser humano y esa fe perdida en nosotros mismos.”

 

Y tampoco hay que olvidar a Gerardo Diego, Miguel Hernandez ( con un soneto en su homenaje que si mal no recuerdo lo encabezaban así: “ soneto homenaje a uno de los grandes sonetistas del siglo XX con un tema que cobra fuerza en estos días.”


SONETO DE MIGUEL Y EL MIEDO

 

Tasados los momentos, da la cuenta

dolor en el haber, y en qué medida:

"¡Cuántos amargos tragos es la vida!"

la voz del gran poeta lo fermenta,

 

fermenta el pan de un miedo que acrecienta

el propio, oscuro miedo, y da guarida

a fieras que carroñan las heridas,

al monstruo que del miedo se alimenta.

 

Sin esperanza no hay temor ninguno.

Decidme: ¿Qué animal espera un luego?

¿Qué alimaña recuenta su pasado?

 

Yo te leo, Miguel, y qué oportuno,

tu verso cobra presa en mi sosiego.

Comprendo al fin que el miedo es mi aliado.


Ni tampoco  a poetas como Rafael Montesinos, Rafael Morales,  José Hierro, Blas de Otero Antonio Gala y tantos y tantos más hasta llegar a estos dos poetas verdaderos que se unieron un buen día del confinamiento para escribir a cuatro manos  y el resultado ha sido estos Sonetos para el fin del mundo conocido.  

 

Javier Gilabert  y Diego Medina Poveda, han escrito estos Sonetos para el fin del mundo conocido, que, como bien nos dice la profesora prologuista Remedios Sanchez: “responden a sus sensaciones del tiempo de confinamiento, a lo que sintieron viviendo esta situación desoladora, a este océano de lágrimas de millones de personas que es un río que no cesa.”

 

Diego Medina Poveda  desde Resnnes (Francia) donde ejerce la docencia universitaria y Javier Gilabert desde Granada donde ejerce de maestro nos ha dejado, tras una selección no sé si propia o  por cuestiones de edición (comento esto porque recuerdo que la génesis de todo esto comenzó, como digo al principio, con un cuarteto o dos que escribió Diego  y Javier le tiró el guante para concluirlo en un aparente juego pues parecía pero no lo era, que dio lugar a unos sonetos reflexivos a veces al modo clásico, a veces con serventesios, también con rima asonante , en verso blanco o como los llamados sonetos  impuros.) El libro lo han dedicado:A los profesionales y voluntarios que trabajan por mejorar y mantener la salud en todos sus ámbitos, en todos los rincones del mundo”, pero no solo lo dedican sino que los beneficios que se obtengan de este libro irán a parar a Médicos del Mundo


En definitiva  un hermoso libro con quince poemas (el que da inicio al libro es el único que no es soneto y el que lo cierra es un soneto escrito en alejandrinos), que han sido, para ellos  una especie de tabla de salvación, reflexiva que nos habla de la pandemia y del comportamiento humano en esta sociedad  tan individualista, consumista y todos los ista que se les quiera poner. Y todo ello con un punto de amor, de solidaridad, de compromiso y de esperanza.

 

Para ambos poetas, mi felicitación y con mi enhorabuena por este trabajo conjunto os digo con los oportunos cambios en los versos iniciales de Diego:

“En una eternidad / de catorce sonetos / transita vuestro amor por este mundo.”

                     Manuel López Azorín


Sonetos para el fin del mundo conocido. 

Un proyecto poético y solidario.


UN POCO MÁS SOBRE LOS AUTORES:


Diego Medina Poveda nace en Málaga en 1985. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Compagina su actividad literaria con la edición y la enseñanza. Ha trabajado como becario del Área de Publicaciones de la Biblioteca Nacional de España. Actualmente es profesor de español en la Universidad de Rennes 2 en Francia, en el Centro Cultural de Español de la misma ciudad y codirige la colección Monosabio de poesía y narrativa que edita el Ayuntamiento de Málaga. Ha sido accésit del premio Adonáis de poesía en 2019 con el libro Todo cuanto es verdad, publicado en marzo de 2020 por la editorial Rialpcon el número 673 de la colección Adonáis, y finalista por segundo año consecutivo en dicho premio, ésta vez con su obra En vecindad, no en compañía. En 2018 obtuvo el Premio Manuel Alcántara en su XXVI edición con el poema «Contrapicado», posteriormente el poema se ha traducido al francés, italiano, catalán, bretón, inglés y escocés. En 2010 logró el premio Malagacrea de poesía con el libro Las formas familiares, y el premio Cero de poesía en 2014, fruto del cual publicaría el libro He visto la vida más humana (2015). En 2016 obtuvo el primer premio de poesía de la Universidad Autónoma de Madrid, y en 2017 es galardonado con el primer premio de poesía María Zambrano (UNED y Fundación Unicaja) con el libro A pesar del frío, publicado por la editorial El Toro Celeste. En 2009 publicó el libro de poesía Urbana Babel (Colección Monosabio). En 2017 publica en la Colección Puerta del Mar el libro de poesía Mar de Iroise. Su poesía ha sido recogida en diferentes antologías y revistas. (www.diegomedinapoveda.com)

                               

Javier Gilabert Sánchez. Granada, 1973. Casado y padre de dos hijos y maestro avemariano. En 2017 publica ‘PoeAmario’ (Ed. Círculo Rojo; autoeditado) cuyos beneficios donó íntegramente al Fondo Solidario Avemariano. Es copromotor junto con Alicia Choin de la Antología de textos contra la violencia machista ‘Granada no se calla’ (Esdrújula, 2018), en la que participa con un poema. En 2019 se publica ‘En los Estantes’, finalista en el II Premio de Poesía Esdrújula. Es también autor de la plaquette “AMaría” (Cuadernos del Montevives, 2020).

Ha sido antologado en ‘Caballo del Alba’ (Diputación de Granada, 2018) dedicada a Federico García Lorca, en la de poetas granadinos  ‘De nieve al trigo’, coordinada por Juan José Castro (Ed. Calambur, 2019) y en ‘Poemas para el confinamiento’ (Entorno Gráfico Ediciones, 2020). Su colección de poemas “Oración” resultó finalista en el I Premio Pulchrum de Poesía (2020). 

Sus poemas han sido incluidos en revistas como Oculta Lit, Estación Poesía, Dos Orillas, Alhucema, Luz Cultural, Lumbre, La Libélula Vaga o SecretOlivo y en la Fonoteca de Poesía Española (TheBooksMovie).

Colabora asiduamente con la revista granadina de cultura ‘Lumbre’ y con la de cultura andaluza www.secretOlivo.com, en la que conduce la sección “Entre2vistas” junto con el también poeta Fernando Jaén.También es copromotor junto con Fernando Jaén y Gerardo Rodríguez Salas de la iniciativa “Poesía a tus pies”, la cual, dentro de los actos del Día Mundial de la Poesía 2019, llevó a cabo Granada Ciudad de la Literatura Unesco.En la actualidad es maestro de Ed. Primaria y de Inglés y Coordinador Bilingüe del Colegio Ave María de la Quinta. Además cursa el Máster de Enseñanza Bilingüe de la Universidad de Jaén.

EL LIBRO Consta de un magnífico prólogo escrito por Remedios Sánchez —conocida crítico literaria, profesora de la Universidad de Granada y Directora del granadino Festival Internacional de Poesía, entre otras muchas cosas—, un poema introductorio y catorce sonetos (tantos como versos tiene esta estrofa clásica de nuestra literatura), de los cuales seis están escritos al alimón por los dos autores y cada uno aporta otros cuatro de su propia autoría al conjunto. Además  cuenta con cinco impactantes ilustraciones alusivas a sendos sonetos, obra de la ilustradora María Gómez, quien también se ocupa de la portada.






miércoles, 30 de diciembre de 2020

Manuel López Azorín: "UN INSTANTE" Poema para acabar el año

 

Manuel López Azorín: "UN INSTANTE" Poema para acabar el año.



Amigos, se acaba el año y quiero dejar aquí un poema que llegó de repente como un fogonazo que alumbró, de  pronto, tras un tiempo de escribir poco , algunos pocos poemas, muchas lecturas  y muchas correcciones de un libro que lleva gestándose años y que di por acabado en este triste año de pandemia, no trata de ella pues lleva , como digo años gestándose,  pero una de sus temáticas, vista desde un punto de vista vital y esperanzador,  es el temor, el estrés, la ansiedad, la depresión, que nos está dejando huella por culpa del maldito covid 19. La otra es metapoética.  Y todo el libro es un baluarte que pretende servir de defensa frente al temor y un refugio para liberarnos con el hecho de escribir. (O de leer en el caso de lectores)

Con la intención de publicar este libro durante el 2021 Os dejo este "Instante", último poema que he escrito y que no sé todavía si formará o no parte de  Baluartes.

Os deseo a todos/as un año 2021, esperando que venga mucho mejor que este que termina.


UN INSTANTE



Sucedió que aquel día

la voz llegó hasta mi casi desnuda

y me mostró su luz, antes oculta,

derramándose toda.


Y me alumbró de pronto  

con un destello de dulces sensaciones.


Fue tan solo un instante luminoso, deseo

que se apagó, de pronto,

como se apaga el día

cuando esconde su luz.


No es la felicidad algo concreto

esa hermosa utopía de la vida,

el efímero instante que trae dicha,

es el dulce alimento de este sueño

de soñar que la luz llega y alumbra,

de saber que tan solo es un destello,

de esperar que el instante se repita,

de grabarlo en el tiempo.


Pero quedó el destello que me alumbra

en la página escrita y la memoria 

aguardando que vuelva,

que aparezca su luz porque me alumbre

otro instante de dicha, emocionada, escrita,

impresa en la materia de los sueños.


         Manuel López Azorín


sábado, 26 de diciembre de 2020

Luis Contreras Jara: "Los cascos sobre el teclado"

 

Luis Contreras Jara:

Los cascos sobre el teclado y otros cuentos



Luis Contreras Jara(Santa Cruz de Colchagua, Chile, 1953), graduado en la Universidad del Bio-Bio, donde también realizó master en Didáctica, es profesor de Castellano y comunicación Social. Profesor docente de enseñanza superior y Presidente  de la filial de Ñuble de la (SECH), Sociedad de Escritores de Chile.

Luis Contreras Jara publica, con el título de Los cascos sobre el teclado y otros cuentos en Ediciones LAR (Literatura Americana Reunida, Chile, 2020). Diecisiete cuentos o relatos breves magníficamente relatados. La variedad temática preside los distintos cuentos del libro Estamos ante una recopilación de relatos heterogéneos.  Hay referencias eruditas pero, en mi opinión, son cuentos de índole reflexiva, divulgativa y didáctica. 

Luis Contreras Jara no se  recluye en una torre de marfil para contarnos sus cuentos, para compartir sus gustos y disgustos con el público en general.  a Contreras Jara, lo  humano y sus batallas con la vida le interesan  porque ella es un combinado de caminos que se cruzan y, para él, hay que tratar de elegir el camino de la libertad, la solidaridad, la ensoñación, el camino de los afectos, el de la integridad del hombre que defiende la dignidad y el amor. Y ahí entran todas las temáticas que nos ofrece.

Luis Contreras Jara


 Algunos cuentos nos retrotraen al realismo mágico latinoamericano, otros nos hablan de la realidad  con lenguaje claro y preciso y todos ellos, narrados  con  un lirismo  semejante a la prosa poética nos conducen, al tiempo que nos emocionan, a la ensoñación, la reflexión, el amor, la soledad, la vejez, la nostalgia,  la muerte, la realidad y la libertad. Un libro muy recomendable por ameno, mágico, real, reflexivo y didáctico.

David Hevia


El libro llega acompañado de un prólogo de David Hevia, Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, poeta, narrador y traductor, que realizó sus estudios de postgrado en Filosofía en las universidades de Santiago de Chile y Complutense de Madrid. En este prólogo nos dice que: “Ese dominio sobre el pulso, esa facultad que en este libro realiza obra y maniobra, acompasa una cadencia que, cruzando todo el volumen, y aun preservando el estatuto de autonomía de todos los cuentos, se vale de los mismos para componer, concatenándolos, una armonía narrativa a partir de la cual la propia historia de la palabra, resignificada, deviene reelaboración de la belleza. Y es que, así como emplaza a los distintos géneros del imaginario, también invoca, y no solo evoca, a aquellas líneas que han calado hondo en la longeva travesía literaria.”

Enrique Gracia Trinidad

Igualmente el poeta español Enrique Gracia Trinidad ha escrito unas breves pero intensas palabras para Los cascos en el teclado que no me resisto a incluir aquí y que dicen: “Me dispuse a leer este libro como cualquier otro pero fue inútil. Me desbordó la atmósfera y empezaron a asaltarme las imágenes. Vi los caballos de la libertad sobre el teclado del piano, la miel de los aviones y los ángeles, el espejo de espuma y de sal, una ciudad que flota entre sus laberintos...Y recostado en mi sillón, junto a la ventana, supe del libro universal de las hojas del árbol, de la página secreta, de las golondrinas que cuentan los ladrillos del muro, del violín que celebra las mañanas, de la desolación de los teléfonos vacíos, de la mujer de la micro y de las pesadillas. Ahora soy prisionero y cómplice de la magia de Luis Contreras. Amigo lector, abandónate, déjate apresar, palpa el aroma, sueña con un viaje al paraíso, firma como una mosca tu rendición. Sé también cómplice.” Y lee este libro de cuentos.


En el primer cuento, del cual toma el título el libro, nos lleva al  ensueño fundido con la cabalgadura  y el teclado de un piano. Fundir el sueño y la pasión de cabalgar con la música que suena en el piano interpretada por una joven de manos blancas y ojos verdes: música, caballo y un galopar  a contra  por el mágico mundo  de la ensoñación. También en el siguiente, como un viaje al paraíso, nos transporta a un lugar placentero.


  

 

También nos habla del paso del tiempo, la vida sucedida, el niño que canta, ya de adulto, lo perdido, la lluvia  de la memoria que azota con el viento del pasado…

Nos cuenta su reflexión introspectiva  en “Al otro lado del Metro”. Y, en la contemplación de un retrato (“Sepia”), imagina a los personajes, en movimiento y cobrando vida en  el sujeto, en el regreso a un tiempo ya extinto.  Y lo hace a través de lo que yo llamo la “materia de los sueños", es decir la memoria. 

“Los caballos de la iniciación” son el deseo de vencer los miedos y tomar las riendas de la libertad, de domeñar la sinrazón y la furia y, sin rencor, con un clamor por el viento que recuerda a Vallejo y sus heraldos, a la fatalidad que cercena o ensombrece a los hombres sin merecerlo. Los  que respiran “como troncos bajo la niebla” corren “mientras el relincho como un violín en fuga se desliza por el risco celebrando la primera mañana”  del común albedrío.

Una “Llamada urgente.” Plena de absoluto realismo, ahora no mágico, pero también magistral, nos describe una llamada telefónica, una voz que responde: “voy a ver si se encuentra”  y el tiempo de espera que, desesperadamente, traga las monedas que tiene hasta agotarse sin que llegue la respuesta. Un preciso y razonable final.

Con un “Micro-cuento.” nos ofrece la realidad descriptiva envuelta en el misterio del espejo-espejismo.

“Detrás de la puerta.” es el cuento de lo que pudo haber hecho y no hizo. El lirismo de la narración con hermosas imágenes reflexivas, al tiempo que angustiosos momentos, dan paso a una calma serena y un deseo de abrazo que, sin embargo, deja para el día siguiente.

“Juntos.” es una historia sugerente de amor no correspondido a la manera de Wherther, la sugerencia del final da la impresión que es más de soledad que de deseo de acabamiento como sucede  en Goethe..

Un sueño convertido en pesadilla. La dedicación de cuidar una planta, con amor y el deseo, dentro de ese amor, de cambio de lugar llevan al sujeto a padecer un intento de estrangulamiento que termina, al despertar, mientras a su lado, duerme ella abrazada a la almohada. Todo ha sido un mal sueño ¿o no?

Un relato romántico, un mapa de ausencia ante la marcha nómada  de la mujer errante. El paisaje,la distancia, la soledad  y Bécquer con sus golondrinas.

“Inventario del crepúsculo.”Es un cuento muy lírico en su principio  al tiempo que pleno de soledad frente al “ritual en donde la noche parecerá descorcharse, y recibiremos el pedazo de ese pan de luz guardado para los soñadores; el que se reflejará por los charcos que repiten migajas de un cielo roto desde donde fuimos expulsados alguna vez.”

“El profesor.” Es un  relato de ensoñación, la realidad y el deseo fundidos en un sueño que termina desvaneciéndose. Las mágicas palabras (... el príncipe poeta de los paraísos abandonados…) que le inducen a tomar la mano inexistente  pensando en “amistad y amor”.

(“Aroma de toro.”) Celos e inseguridad frente a la competencia, seleccionada por el mismo sujeto, que concluye  con la ironía del temor del vaticinio cumplido.

Como sabéis los que pasáis por este blog, no suelo hacer reseñas de libros de narrativa, Tan solo en contadas ocasiones he puesto alguna; pero en esta ocasión y con este libro de Contreras Jara no he podido resistirme a colgar aquí las palabras que le dediqué a estos magníficos cuentos  cuando los leí.

Y acabo como comencé: Un libro muy recomendable por ameno, mágico, real, reflexivo y didáctico.

                     

Noviembre de 2020         

Manuel López Azorín