viernes, 29 de mayo de 2020

Antonio Mata Huete: "Ecos del desasosiego".







Antonio Mata Huete: Ecos del desasosiego.



Antonio Mata Huete (Villacañas, Toledo), viene hasta mi a través de su editor Antonio Benicio Huerga, a regalarme un libro de poemas  titulado Ecos del desasosiego (Los libros del Mississipi, Madrid, 2020), con un estupendo prólogo  que además es una magnifica defensa  de la poesía como arte, como forma de vida y como herramienta de conciencia, del periodista, escritor, editor y poeta Félix Maraña.
Antonio Mata en Ecos del desasosiego le canta al olvido con esperanza de futuro, no le canta al pasado, el pasado es un fue que ya no es sino en el tiempo del recuerdo, en el tiempo del olvido del tiempo sucedido y con él se regresa, a través de la materia de los sueños, que es la memoria, al siempre agridulce tiempo que ya es ido pero que sigue vivo en el recuerdo porque el tiempo no fenece, somos nosotros, pero la palabra permanece en el tiempo sin nosotros  porque la palabra en el Tiempo es Poesía.

Este libro de Antonio Mata tiene medida y ritmo, musicalidad y emoción en una poesía que vibra en su descarnada, a veces, confesión de lo vivido en un tiempo de oscuridad y silencio impuesto, y vibra en su devoción admirativa a los poetas Machado, Blas de Otero, Celaya, Juan Ramón, Ángel González, Cernuda, Alberti, Pessoa, Valery…poetas de un ayer, de un Tiempo que vive en la palabra que es Tiempo-Poesía.
El desasosiego es un estado de inquietud, la antesala del miedo, del pánico. Este libro contiene los ecos, lejanos ya, de la inquietud, de temor de la angustia pero no llega al pánico porque, en su rebeldía de conciencia colectiva, proclama la justicia de un tiempo sin ella: “¡Arad la tierra con surco de vertedera / para sembrar sus raíces con savia nueva”  Antonio Mata canta a la tierra, al recuerdo de años oscuros, difíciles, a los poetas ya idos y algunos en el olvido o casi: “Y así, una tras otra, caerán las horas (…) Y los versos nunca escritos en renglones torcidos” 
 
Canta al amor o al desamor o mejor dicho a lo que pudo haber sido y no fue: “He perdido el amor /en una esquina de marzo”, canta a la madre “Su pelo gris que acunaba, con arrullos, /El hambre de sus hijos con mentiras y mendrugos”.
Canta el poeta, a veces, con una cierta nostalgia de la infancia y en el recuerdo con el tropo de un tiempo que florece a pesar de los fríos: “Ahora que te recuerdo,/ Chiquillo perdido,/ Entre las flores bordadas de los almendros”
Canta  el amor, el ensueño del amor : “Guárdame en tus manos, encerrados, / Los besos,  besos que soñé para mi boca” y el desamor: “Déjame en el olvido si no vuelves” y por tanto al sentimiento de pérdida (“se canta lo que se pierde”) machadiano:  “Sabría que vendrías en este abril de besos / Y no supe, o no quise, quedarme y esperarte”
Canta a la libertad necesaria para el hombre, para el poeta, los poetas, y les rinde homenaje para no olvidar, pues ya son, idos, “palabra en el tiempo”: “Eterno forjador de olmos y sueños”
Y lo hace con humildad pero con firmeza y convencido de que la palabra en el Tiempo, es decir la Poesía, ”es un arma cargada de futuro”… “expansivo”, Maraña, que conoció bien a Celaya lo apunta y muy bien. Así nos dice:   “Los versos de Ecos del desasosiego son versos comprometidos escritos con el fin de provocar sensaciones en el lector y, por encima de todo, hacerle pensar. Sin renunciar a los principios inquebrantables de la poesía, ritmo, cadencia y música, el autor se involucra con la poesía social, tan necesaria en estos tiempos y se identifica con la voz silenciosa de los que más necesitan ser escuchados.”  En sus versos vive latiendo la esperanza, siempre limpia y viva, siempre abierta a todos como baluarte contra su antónima: la deseperanza.

Dice Félix Maraña , Premio de Periodismo de Miguel de Unamuno– en el prólogo de este Ecos del desasosiego : “Los poetas deben tomar partido: o se inclinan por la gramática del tiempo, o no declinan la vida. Y en este territorio vital está el poeta Antonio Mata, y está su poesía, recogida en la emoción, removida por el sentimiento de la finitud”

Este Ecos del desasosiego, es un libro oportuno, necesario para leer ahora  por su claridad y sencillez  de lenguaje preciso  al tiempo que adornado con metáforas o metonimias o sinécdoques, tropos en fin que como bien dice Félix Maraña:  “...No hay poesía sin tropos, aunque ahora se haya puesto de moda llamar poesía a todo lo que se mueve. El tropo y la idea es el ADN del poeta. Y Antonio Mata convoca la metáfora sin trampa en múltiples ocasiones”. En fin, un acierto más de Antonio Benicio Huerga o lo que es lo mismo "Los libros del Mississipi" la publicación de este nuevo libro de Antonio Mata


 
Antonio Mata.Toledano de nacimiento y madrileño de adopción, es redactor-jefe de la revista cinegética Caza y Safaris en la que, de forma habitual, publica relatos literarios y artículos de opinión.
Su trayectoria literaria está directamente ligada a la poesía y sobre todo al relato de tipo popular en el que la recuperación del lenguaje rural, hoy desaparecido, es una de sus auténticas pasiones.
Por su labor de recuperación del citado lenguaje, recibió el galardón del V Certamen Literario Sancho Panza y del I Certamen de relatos breves Torcaz Naturaleza y Caza. Es autor también de los libros de poemas Tierra seca, Las palabras imposibles (2018) y del de fotografías Villacañas, un siglo de historia en fotografías .

                                Manuel López Azorín






miércoles, 27 de mayo de 2020

Pedro Gomila Martorell: "Alexis en la ciudad sitiada"





Pedro Gomila Martorell: Alexis en la ciudad sitiada



Pedro Juan Gomila Martorell (Palma, 1967), ha publicado Alexis en la ciudad sitiada (Editorial La Lucerna, poesía,  Palma 2019), 
un libro que tras la tetralogía  Eidolon. Compuesta por Arcadia desoladaEn la tierra de NodLa pasión según Dioniso y Hogueras de la carne (los cuatro libros publicados en esta misma colección.). 

Un libro en el que Gomila Martorell sigue  el camino que iniciara en la tetralogía.(ahora, además de la misma temática, la homosexualidad,
incorporando otras igualmente de contenido social como el racismo,  la emigración y el afán de poder en una sociedad en una sociedad en la que prima más el mercantilismo que el humanismo)


Si en los cuatro libros anteriores nos hablaba de un cuerpo herido, en Alexis y la ciudad sitiada viene a hablarnos simbólicamente  de los enemigos de un cuerpo social herido igualmente, al tiempo que marginado e incluso despreciado  y explotado por parte de una sociedad que, indiferente, o no acepta o mira hacia otro lado.

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Gomila Martorell es un poeta que para escribir, confiesa que, “ni espera ser visitado por las musas ni hallarse en un particular y placentero estado de gracia; su escritura surge del sentir y del pensar, acontecimientos que suceden ininterrumpidamente y que a veces se desbordan por su intensidad, su exaltación, su dolor o incluso su onirismo.”

En cuanto a la temática, en la que Pedro Juan adopta el realismo de Eurípides, me retrotraigo a Eidolón IArcadia desolada donde ya dije que era un poemario a manera de diario que nace de la experiencia personal del poeta, y es confesional y valiente dada su temática homosexual. Así pues podrá decirse que su poesía  nace desde la más íntima necesidad y con ella, el autor toma conciencia de su condición, purga su sentimiento, educacional, de culpa, se restituye consigo mismo y se enfrenta a los prejuicios sociales imperantes antes de la legislación, de la legalidad en España.

De la segunda entrega de Eidolón IIEn la tierra de Nod dije también que Gomila Martorell, se siente como Caín por defender la opción de ser él, por negarse a sí mismo para ser lo que los otros le imponen. Lucha frente a ese destierro impuesto por que no quiere ser “fugitivo” en esta sociedad, y la Ley española  le ampara. En la tierra de Nod  era, en definitiva, el poemario pleno de coherencia, de un poeta, un hombre, que lo que nos cuenta forma parte de su experiencia  vital y en ella su gran conocimiento de la literatura de ayer y de  hoy y con ella se sirve para mostrarnos referencias de pensamiento  y de religión desde su lucha entre el yo que es y el que los condicionantes han pretendido que sea.

En la tercera entrega Eidolón IIILa pasión según Dioniso, quise destacar, al igual que lo hice en las anteriores el magnífico prólogo (en esta ocasión de mi paisano el poeta y filólogo Alberto Chessa), del que cito: “No era yo sino un espectro / un extraño simulacro”, leemos en estas páginas como una ratificación del epígrafe global de la serie (pues eso –es- pectro, fantasma, aparición y no otra cosa es eidolón en griego). “El héroe de toda esta – podríamos  llamar –  epopeya del desgarro que a ningún  lector puede (¡ni debe!) dejar indiferente, es un adolescente embarcado en una agónica búsqueda  de la propia identidad;(…) El muchacho se mueve allí con una calculada impiedad, una inmisericordia hacia aquellos que (con la broza de mis odios) desconsidera como sus semejantes, algo que –acaso irremisiblemente – lo  termina abocando a celebrar el cuerpo desde algo parecido a una mística perversa, elevada a la vez que sojuzgada, herida, contrita: se intuye que no hay más valle para los despojos que el de un originalísimo – al punto que sadiano – valle de Josafat.”
Y para concluir esta reseña en la que he tratado de resumir la tetralogía Eidolon de Pedro Juan Gomila Martorell, citaba a Ramón Bascuñana, prologuista de Hogueras de la carne que tan acertadamente nos dice: “La poesía de Gomila se construye sobre una herida abierta que supura y no acaba de cicatrizar nunca, sobre un yo disociado e inestable, sobre una identidad contradictoria en perpetua lucha consigo misma y con la hipocresía social enraizada en el patriarcado que la constriñe y la ahoga para intentar aniquilarla."   

De ahí que una ley progresista y tolerante con la diversidad no parezca estar del todo implantada en  ese patriarcado y, a veces, ni siquiera en la persona que convive con ese "yo disociado e inestable, sobre una identidad  contradictoria" 
Todo el libro es una sucesión de hermosos dodecasílabos, plenos de cadencia, de ritmo, de musicalidad y decir que  en él,  Gomila Martorell  renace de su “Casa de tinieblas”, libre de sí y de los otros… sabiéndose ceniza”
Y sabiéndose ceniza vive, siente, escribe. Este es el poema:

Ahora crecen tantas ramas que son manos,/ palpitando ciegamente en su neblina / como estrellas cuyo sexo no es angélico. /  Hoy que irrumpe como rosa esta amapola / que dormía bajo el mármol de la carne, / despiojado de las fieras ambiciones, /expurgado de espejismos, reconoce  /que el remanso de su centro es todo orilla, / donde escucha cual fontana en las entrañas  / la rotunda voz que le silencia,/ la que canta bajo el silbo de los vientos: / mas, desnudo, sale erguido, masticando / las semillas de violetas descarnadas, /  sucio e impuro como solo puede estarlo /quien renace de su Casa de tinieblas./
Y  Pedro Gomila Martorell ahora aparece con el héroe de los mitos, con el nombre de Alexis  en la ciudad sitiada, (Editorial La Lucerna, 2019), una ciudad que quiere ser símbolo de todas,  Así nos dice: “regresa y nos advierte contra los enemigos del cuerpo, los que lo mutilan, alienan, explotan y destruyen. En esta obra, el sujeto poético  es el centro desde el cual emana, a partir de su propia experiencia, una ética y una política que abren la posibilidad de una nueva polis, ya que aquello que principia como promesa surge precisamente de lo opuesto a lo que, por desgracia, todavía es fundación y asesinato”
En definitiva es, como me dice en la dedicatoria Pedro: “El regreso del héroe a la ciudad que lo había desterrado a la tierra de Nod, ahora con el nombre de Alexis, dispuesto el arco y, en el carcaj, las flechas doradas de la compasión”
Alexis, "El Protector",  el que defiende al hombre, por lo que la protección es un atributo clave, es un nombre que forma parte de la cultura homosexual, una de las temáticas  de esta obra por la homofobia  que, lamentablemente, continua  presente en la actualidad, pero también nos habla  de problemáticas como el afán de poder (que el metaforiza en una ramera) en este mundo mercantilista y de consumo , del grave problema de los refugiados y de la ola de racismo  que emerge en Europa. Os dejo aquí el poema que abre el segundo apartado del libro, titulado "Desiertos de la paz en llamas"

Y rasgando los sudarios del presente
pude ver a una ramera con mil rostros
y una turba la seguía en su ceguera
y ella obraba por doquiera maravillas
a la vista de los hombres poco diestros
en ardides embaucaba con sus trucos
a los débiles y enfermos camposantos
germinaban con su aliento los helechos
trepadores que al crecer paralizaban
a los muchos suplicantes maniatados
con terribles ligaduras invisibles
mas pendían del sarmiento los racimos
de los sueños que tentaban con promesas
las cien bocas del sediento pero en torno
de sus cuellos los mil tallos se enroscaban
de las hiedras que mataban con sus lenguas
venenosas prosperaban a su sombra
los soberbios mercaderes cuyas torres
de avaricia conquistaban ya los cielos
ellos secan las corrientes de las fuentes
de los ríos ellos son los que desnudan
la gimiente tierra inerme sólo gozan
con la gesta de rapiñas bajo el yugo
precipitan desde cumbres escarpadas
los humanos privilegios cual estrellas
que fugaces se apagaran con la sangre
de los niños y los pobres de este mundo

En Alexis y la ciudad sitiada  nos da cuenta el autor de una ciudad (que podría ser cualquier ciudad) especialmente en cuanto al racismo y la emigración  se refiere, pues unos 18 países europeos ya  han legalizado la homosexualidad como en España),  nos habla del racismo, de la problemática de la emigración y de la homofobia. Es también un libro político en tanto trata la problemática  desde este punto de vista y nada partidista porque (aunque  yo personalmente no suelo escribir poesía de temática política,) creo que  la poesía debe de dar testimonio de cualquier temática aunque el poeta de Moguer nos dijera  que la poesía no debería meterse en política. 

La poesía, sea la temática que sea, debe de crearse con ritmo, cadencia, musicalidad ya sea formalmente clásica, sea verso blanco o este escrita con libertad de metro y Gomila  Martorell, como buen conocedor de las formas nos ofrece una poesía plena de cadencia, de ritmo y de musicalidad en unas temáticas de testimonio social y reflexivas (en la tetralogía aludida más arriba su testimonio era confesional, ahora además  su critica social se amplia)
Un volumen extenso  (360 páginas) y complejo para su lectura ya que los lectores parecen ir,  cada vez van más, a la sinopsis e incluso me atrevo a decir que muchos al titular, sin entrar en más y para leer con atención a Gomila Martorell  hay que meterse de lleno  y, con humildad, aprehender de un escritor que posee una vasta cultura que muchos desconocemos  en gran parte.  Su lectura hay que hacerla con verdadera concentración  y necesita una reflexión profunda.


Alexis y la ciudad sitiada está construida con siete apartados:
I .-Los cálices amargos
Le propuse al corazón no corromperse / con las migas del banquete del tirano, / ni tampoco con las heces de su vino, /pero el tiempo nos revela quienes moran / en las sombras o en la luz (p. 15)

 Y el poeta nos habla con ira e impotencia, de Grecia, Esparta y de Roma, de África, y  Europa,  de una Europa con estrellas sin brillo y laberintos de sombras:
Nadie vence contra un dédalo de sombras, / arrasados de tristeza, dunas, sueños / que las zarzas alancearon. ( p.103)
II.-Desiertos de la paz en llamas
y aceptaron los eclipses los ultrajes / y sus hijos y los hijos de sus hijos / reducidos a la infame servidumbre.(p.133)
nuestra patria nos convierte en marionetas/ pero nunca copulamos por las noches / con la sierpe de los hondos cenagales (p.135)
El ritmo de estos dodecasílabos frente a la denuncia y el dolor de un ayer y de un mañana de fajana, de oscuridad infame. 
III.-Los demiurgos salvajes
Movimiento de las greyes sin que un astro / determine la ocasión del    infortunio, / pleamares de las gentes desahuciadas / sin que ordenen los influjos de la luna / el repliegue de las costas donde antaño / los ancestros colocaron esa piedra/ que era sangre coagulada y desafío.(p.169)
La búsqueda de la concordia, de la solidaridad en esos pleamares de gentes deshuciadas mientras la indiferencia  mira a otro lado. 
IV.-Exégesis de sombra
Pero ¿Quién se arranca el ojo que te ofende? /Acosado por los Hombres- Sanguijuela / las fronteras de tu piel, o de tu sexo,/ delimitan los espacios verdaderos / donde puedes reposar tu frente herida. (p.213) El poeta medita, reflexiona, indaga, sobre lo que conoce bien, lo que le hiere el cuerpo y la mente.

V.-Zelim o la música silenciada
Todavía puedo oír cómo se cierran / las fronteras de aquel mundo./  Policías / acechando tras mi nombre. El roce áspero / de una soga con temor de conjeturas (p. 320) Con “Zelin o la música silenciada”, el sujeto poéticos, se revela contra la injusticia  del hombre, cuando el cantante Zelin Bakáyev, resulta ser víctima, por ser gay, en la República de Chechenia
VI.-La palabra que arde en la noche
Buenos días: la tristeza en los bazares, / crudas noches de futuros enlatados / de los pocos de entre el resto de la escoria. / ¿Y aún preguntas la razón de los insomnios? (p.335) Aquí la tristeza  se hace palabra, la escoria fuego y el insomnio sueña la luz que arda, que ilumine la palabra que salva.


El VII y último apartado,  con un solo poema, es una propuesta  de himno para Europa, poema donde Gomila propone para mejor convivir la solidaridad , la paz, la amistad y la justicia.
Mas no habrá una paz verdadera, / falta de hermosa libertad, / ni para nosotros libertad si no hay justicia.(p.354) 
 Y todo el libro con predominio del ritmo del dodecasílabo alternando con medidas más de verso tradicional o menor. Un libro, en fin, extraordinario con poesía culta que a mi a veces me ha recordado a Walt Whitman.

Gomila Martorell es una voz poética que quizá no este destinada a esos que Blas de Otero llamaba "La inmensa mayoria" (¿qué libro lo esta?), más que nada porque para leer a Gomila hay que tratar de subir peldaños.  Al menos es de desear que la otra, "La inmensa minoria" de Juan Ramón  se acerque y lo lea y reflexione porque, 
sin duda ninguna, Pedro Juan Gomila Martorell es una voz personal, una voz valiente y una voz comprometida y necesaria. Una voz con un sueño que  es el sueño que soñamos  la mayoría de los mortales: convivencia con respeto y tolerancia siempre. Lean este sueño. Aunque lo lean con lentitud como lo he hecho yo; pero seguro estoy que si lo comienzan se alegrarán de leerlo, porque si Pedro Gomila Martorell  sueña con un mundo de concordia, de igualdad, de paz y de justicia, un mundo en el que podamos convivir en nuestra diversidad, un mundo, en fin, pleno de armonía para todos y cada uno de las personas que lo habitamos, nosotros, muchos de nosotros podemos soñar lo mismo. 

                            Manuel López Azorín






lunes, 25 de mayo de 2020

Ezequías Blanco: "Tierra de luz blanda"




Ezequías Blanco: Tierra de luz blanda






Ezequías Blanco (Paladinos del Valle, Zamora, 1952), narrador y poeta  nos ofrece un nuevo libro de poemas, lo ha publicado con Antonio Benicio  Huerga, un joven editor con pedigrí paterno-materno que ha cumplido un año como editor y ya tiene con él unos cuantos libros de interés como este de Ezequías Blanco:  Tierra de luz blanda (editorial Los libros del Mississippi. Madrid, 2020) Pero antes de hablar de este nuevo libro os cuento que
Ezequías Blanco es un poeta bragado en el ritmo del verso y en su musicalidad, un profesor que ha dado alas a nuevas generaciones para que vuelen por la vida y la literatura, un hombre que comenzó un sueño de paradójico título para hablar ( o mejor dicho para que habláramos) de literatura y de poesía: “Cuadernos del matemático”, un sueño que se convirtió en un emblema de creación y que duró treinta años. Con Ezequías de director y junto a Cristóbal López de la Manzanara y Matías Muñoz, entre otros. "Cuadernos del matemático", ideada en el Instituto Puig Adam de Getafe fue una revista que se mantuvo durante treinta años en primer plano y merece ser recordada siempre y yo quiero comenzar recordándola; pero dicho esto diré que además Ezequías blanco como poeta tiene una trayectoria bien definida , al menos para mí, que además de conocerlo personalmente desde hace años, le conozco especialmente por un libro suyo que abarca gran parte de su poesía desde  1978 hasta 2012, su título La realidad desentendida,  además de otros como Los caprichos de Ceres (1996) y Palabras de la Sibila (1992 y 2000).



De Tierra de luz blanda nos dice Enrique Gracia trinidad  en su prólogo  que no es un prólogo al uso sino un cúmulo de impresiones emocionadas, sentidas durante la lectura y que yo os recomiendo que leáis como guía imprescindible para enfrentaros a este libro  que por muy tremendo que os pueda parecer no es sino el aliento vital de un hombre, de un poeta que magnifica la vida mientras sufre una enfermedad y la supera.
Enrique con su siempre saber hacer, leer y saber sentir el pálpito de lo  leído por bien escrito,  nos dice: “Cuando leas versos como “sueñan los hombres para que no se borre el mundo” o “cada farola tiene una historia que contarte”. Lee con devoción y sabrás, como he sabido yo gracias al poeta Ezequías Blanco, que detrás de un gran libro siempre hay una experiencia vital y que, a pesar de todo, “la vida sigue imparable y magnífica”.

 
Tierra de luz blanda es un libro con poemas de honda y vívida verdad, un poemario sugerente y real porque forma parte de la experiencia  personal y anda envuelto con las palabras precisas, sentidas y vividas en el ropaje humano, desde el humano temor y el mensaje que transmiten sus versos de claridad y sencillez emocionante.
La enfermedad está tan presente en este libro como lo está Ezequías describiéndonos, paso a paso, su estancia en un hospital durante los 38 poemas, con versos verdaderos, honestos, que lo componen y, todo ello siempre con la esperanza de volver de nuevo a la vida para degustarla y reposarla, de banco en banco, para buscar “…cada día los lugares / donde 
nadie confunda los caminos”
Lo que más importa de este libro es la alegría de saberse no sano pero si vivo y eso hace que la mirada del hombre, del poeta sea y esté, porque, siempre lo he dicho Ser poeta es un modo de sentir, / modo de esta, de ser en esta vida. El poeta puede sufrir hasta rabiar, en su interior puede haber un  verso que le diga: “Tu alma es un pozo oscuro entre las sombras” pero rápidamente llegará otro verso pleno de luz y de esperanza diciéndole: “La vida sigue imparable y magnífica”  
De modo que por difícil que parezca , lo sé por experiencia propia, en tanto que se sufre en la habitación, los pasillos, el quirófano “Te llevan por espacios trasparentes / donde no hay nada a qué aferrarse”, las palabras que se piensan van del amor al dolor, del dolor al  temor a la muerte. El miedo, martillea con insistencia, se convierte en un molesto inquilino día y noche, deja heridas que auguran un adiós y Los sentidos te anulan, te aferran a la tierra / a través del dolor” Pero el poeta, de la muerte a la vida, forma un circulo que concluye con que “la vida sigue siendo imparable y magnífica”  y hay que seguir siendo y estando. La poesía salva, o al menos libera, alivia, es un bálsamo y un baluarte defensivo contra todos los males humanos. La poesía es esperanza y la esperanza le gana la batalla al miedo.
Lean este libro, sientan este poemario tan emocionante como verdadero. Yo que he sufrido y he sentido el dolor y he temido la muerte sé de lo que está hablándonos  el poeta en este Tierra de luz blanda y sé que os va a emocionar su dolor y su vitalismo. Y sabréis  también que después de escribir este libro los bancos serán el espacio de reposo y reflexión de este poeta llamado Ezequías Blanco. Por eso os dejo este poema para concluir.

Bancos
Buscaré cada día los lugares
donde nadie confunde los caminos
donde muy poco importan las derrotas.
Reiré con el que luce a sus espaldas
“Cristo mola” o con el otro que dice:
“somos muy malas pero podemos ser peores”.
Iré de banco en banco en mis paseos
porque a cualquiera acogen
con su respiración tan desprendida.
Y así como quien flota sobre un cielo dormido
recorreré los bancos de mi entorno
para fortalecer mis músculos
mis fibras mis huesos mis tendones lastimados
hasta llegar al que reposa
bajo aquella morera verdinegra
desde donde mejor se ve la luna.
Y descansaré en el del viñedo
y refrescaré la mirada
sobre la humedad del de la verdinosa piedra.
Desde un banco me iré rodando a casa
y en un banco plantaré las verduras
de mi huerto…Y sobre un viejo banco
dormiré eternamente soñando con palmeras.

Ezequías Blanco es  Filólogo, poeta y escritor. Ejerce como catedrático de Lengua en un centro de secundaria.
Ha publicado los libro de poemas Limitación del vuelo (1979),  Palabras de la Sibila (1992 y 2000), En medio del desierto (1996),  Los caprichos de Ceres (1996),  Archivo de Imágenes-Imágenes de archivo (1999), Objetos del amor lejano (2005) y La realidad desentendida  (1978-2012)
Como narrador es autor de los libros Memorias del abuelo de un punk (1997), Tres muñecos de vudú (2001) y Tienes una cabeza apuntando a tu pistola (2009).
Ha recibido premios como el Nacional de Poesía de Ciega de Manzanares 

                          Manuel López Azorín






sábado, 11 de abril de 2020

José Navas Molina: "Sonetos del olivar"






José Navas Molina: Sonetos del olivar




José Navas Molina (1960 Luque, Córdoba): Diplomado en Magisterio y Licenciado en Filosofía y Letras, es profesor de Lengua y Literatura en el I.E.S. Complutense de Alcalá de Henares y poeta.  
Nuestro amigo común Fernando Sabido Sánchez . Peñarroya, Córdoba,1950- Madrid, 2017) en su Antología digital de Poetas Andaluces, nos dijo sobre Pepe Navas: “Con una dilatada experiencia docente y poética.. José Navas Molina también  conocido  como  Pepe  Navas, ha tenido siempre presente la sensibilidad de los niño y jóvenes. Muchas de sus composiciones han sido ensayadas y pulidas con la práctica en el aula, llegando a ser declamadas y cantadas por los niños con coreografía y música del autor., quien es consciente del valor de la poesía como medio valiosísimo para la educación de la inteligencia, de la convivencia y de la emotividad. “
Jose Navas Molina es un poeta que nos  muestra  diferentes  maneras de hacer poesía , para él el verso, la métrica, sus formas, sus estrofas, ya clásicas ya tradicionales o populares , puede mostrarnos el verso como  un poliedro de diferentes caras , las cara de la poesía en su enorme y magnifica diversidad.  Un autor que muestra su madurez poética en el fluir de su voz personal.





En su libro Sonetos del olivar . (con dos olivos en flor), nos ofrece,

con versos de luz y vida, nos ofrece un conjunto de sonetos,

además de otros metros, perfectamente ejecutados, rítmicos y

plenos de emoción algunos de ellos. Un paseo por la vida, la 

familia el lugar de origen, un homenaje en fin a sus raíces y en

especial a su mujer y a su madre,  sus dos olivos en flor a quienes

dedica este soneto:

MIS DOS OLIVOS EN FLOR


En mi olivar, dos olivos en flor 

resisten milagrosamente el paso

insobornable del tiempo. Al raso, 

ni las inclemencias ni la calor


merman una pizca de su blancor.

Es otoño, y la mirada al ocaso,

entre dos luces, vislumbra el fracaso

de ramas que descuelgan su verdor.


Amarillea mi alma en la meseta.

Mientras la campiña lame su herida, 

aquí mi gran amor y allí mi cuna,


destilan, de aceituna en aceituna,

su esencia que es la savia de mi vida

y la trama femenil del esteta.



José Navas Molina ha compuesto también muchos poemas de
temática y metros diversos (sonetos, romances, verso con más libertad…)

Ha obtenido premios como el Tercer Premio del III Certamen “José

Chacón” de Alcalá de Henares (2005)

Primer premio del IV Certamen Literario “Ciudad del aire”(Alcalá 

de Henares, 2006)

Tercer Premio VII Certamen Literario “Maestro Miguel” de

 Villanueva del Pardillo (2006)

Como poeta  ha publicado, Espejo de sol (Madrid, 2005), Sombra de Luna (Ayuntamiento de Luque, 2007 ),  Sonetos del olivar . con dos olivos en flor- (2015) y también un monográfico dedicado a la poesía y obra teatral de Miguel Hernández (2006Yo quiero dejaros aquí este otro poema de Pepe Navas que es una humanísima  reflexión, un existencial retrato de vida, de pensamiento,  que pasea por el tiempo sobre los espejos que queremos que nos reflejen en determinados momentos, sobre la vida, sobre los espejos que realmente nos reflejan y finalmente sobre el amor que es como un reflejo  mutuo de dos espejos. Un auténtico ejercicio de humildad y de sinceridad hecho poema.



TIEMPO DE ESPEJOS
                                 (A Mary) 

Hubo un tiempo  en que quise contemplarme en todos los espejos,

En que busqué proyectarme en todo los espejos.

Es más, creí que no era digno de llamarse espejo  

aquello que no reflejara mi imagen.

Sí, así fue…en otro tiempo.

Hasta hubo un tiempo 

en que aspiré a ser un espejo para los demás,

un modelo sobre el que construir su propio retrato.

¡Qué miserable espejismo!



Hoy, los azoges presentan sus lunas rotas, 

empolvadas por vientos de tantos desiertos

vanamente transitados, con hilos de dolor

cruzados de punta apunta.

En algunos apenas me atrevo a mostrarme,  

me devuelven gordo, calvo y distorsionado.

No, no me gusto.

Y otros muchos parecen que no registran  

mi paso frente a ellos,

como si no existiese,

como si nunca hubiera existido,

ignoran mi presencia.



Mejor así, 

tarde o temprano todos los espejos 

acaban por oscurecerse, y ahora

cuando mi vida se acerca  al otero de los cincuenta,

rotos y ajenos

casi todos los espejos en los que me he ido mirando

a lo largo de mi existencia,

tengo muy claro que lo mejor de todo es ser transparente

y auténtico.

Y que el único espejo que ha merecido la pena 

es el que ofrecen tus ojos,

el único que me ha acompañado siempre,

el único que nunca me ha abandonado,

el único que me ha ido mostrando la imagen

más real de mí mismo.



Hoy solo me importa asomarme a él todas las mañanas,

y que me sonrías al contemplarte en el mío.

¡Qué curioso! Al final, el amor es un juego de espejos,

Que se reconocen,  que se funden, que se gozan,

con su mutuo reflejo.


Este Sonetos del olivar (con dos olivos en flor)(2015), que  he 

tenido la oportunidad de poder leer ahora , este libro de emotivos 

poemas unos llenos de ternura, otros de amor en sus muchas 

facetas, unos de nostalgia , poemas evocativos , poemas 

machadianos para cantar lo que se pierde y poemas de exaltación y 

de amor a las personas que se quieren y  al lugar de donde se viene.



Escribía yo al principio estas palabras de Fernando Sabido 

Sánchez:” Muchas de sus composiciones (las de Pepe Navas) han 

sido ensayadas y pulidas con la práctica en el aula, llegando a ser 

declamadas y cantadas por los niños con coreografía y música del 

autor." 


Enlace del audio donde recita José Navas 

https://mail.google.com/mail/u/0?ui=2&ik=240bae9d6c&attid=0.1&permmsgid=msg-a:r232495584464412760&th=17169e667598898f&view=att&disp=safe&realattid=17169e5ecfbf73c54d1


Bien pues la última que me ha llegado a mi es un homenaje 

que ha escrito para Luis Eduardo Aute, poeta y cantautor de 

referencia para José Navas, un texto en el que rinde al cantautor, al 

pintor, al poeta a este hombre renacentista, un sentido homenaje 

tras su reciente fallecimiento. El texto que ha recitado incorpora 

uno de los temas de Aute que, para él es significativo: “Queda la 

música.” Y sí, queda la música, la de la palabra y la otra, para 

recordar siempre a las personas que nos han dado buenos 

momentos  en la vida. Ese es el homenaje de Pepe Navas a Luis 

Eduardo Aute.




                                   Manuel López Azorín