miércoles, 24 de marzo de 2021

Juana Vázquez Marín: "Voz de niebla"


Juana Vázquez Marín: Voz de niebla




Juana Vázquez Marín
(Salvaleón, Badajoz, 1951), Doctora en Filología, licenciada en Periodismo y catedrática de Literatura, es autora de varios ensayos, tres novelas  y con este Voz de niebla  (Ars Poética, Oviedo,2020), lleva publicados una ocho libros de poemas que son: En el confín del nombre,1998. Nos+Otros,  2003. Gramática de luna, 2006.  Escombros de los días, 2011. Yo oscura, 2014. El incendio de las horas, 2015. Tiempo de caramelos, 2012.y este Voz de niebla, 2020, En esta editorial Ars poética también ha publicad en 2017 una antología La espiga y el viento (antología poética).

El libro de poemas Voz de Niebla fue presentado hace unos días por Ilia Galán, (editor), Miguel Losada (Gestor cultural del Ateneo de Madrid y poeta) y Juan Cruz (Periodista, poeta y escritor), y naturalmente Juana que leyó unos poemas, pocos para no cansar, dijo. Rafael Soler , como siempre, en el Café Comercial de Madrid.

Miguel Losada, Juana Vázquez, Ilia Galán y Rafael Soler


Voz de niebla es un libro existencial, un  libro del que ya habíamos hablado la autora y yo que Juana Vázquez, dedica a su  marido y que surge desde su yo interior, un libro que nos ofrece unos poemas existenciales  que  emocionan, que conmueven por verdaderos, por sinceros,

Estoy dormida en un lugar siniestro / pues no sé / dónde se guardan la Luz /ni los valles que florecen en invierno.

Y porque nos muestran la búsqueda del sentido del mundo de sujeto poético y en la búsqueda del sentido del mundo en general y todo con una gran riqueza metafórica:

He masticado asfalto y me he roto las cuerdas vocales llamando a la palabra.

Público en el Café Comercial en la presentación de Voz de Niebla


Existencial  y reflexiva, Juana Vázquez nos habla, con gozo a veces y con angustia en ocasiones, del misterio de la poesía y nos habla de sí misma: Las alondras me dicen que no nací / que sólo fui una muerta / pues no interpreto su canto.  Nos hablan de su raíz, su origen,

La vida  está llena de grafías / pero no son  reveladoras de nada /pues no tienen la fórmula / del Primer Manuscrito./  Y es que olvidamos el Código Primigenio. /¿De qué valen los libros sagrados y  la historia /si son  jeroglíficos de caos /que no interpretan / la  clave del Silencio /que día a día amanece muda como mi nombre? de su vida y de su obra.

Un libro el que la poesía surge como un torrente desde el fondo de sí misma, un torrente o un volcán, como dice el editor,  que se desborda y recorre los límites de la ficción y de la realidad donde la luz y la  sombra, la materia de los sueños que es  la memoria y el ahora reflexionan sobre la muerte y recorren la vida:

No sé por dónde se va al Camino / no sé cuál es la Rosa  y no las rosas no sé qué dicen los reflejos de la luna / en una noche de verano /cuando no hay canto de pájaros./ No sé adónde van los lirios de madrugada /los que nacieron alrededor del agua que / sirven para adornar los rincones tristes de la vida

 

Juana con Ángel Guinda y Manuel López-Azorín

 Y  el tiempo, el vértigo de su paso, su acabamiento en el presente continuo donde la vida da muestra de su decadencia, de su olvido también anda presente..         

Ahora es momento de abrocharme /la cremallera de la vida.

El día invita a vivir tierra adentro.

(…)

Pido  olvidar  la liturgia de la búsqueda y las dudas / y acomodarme en las suaves / faldas de las montañas / del humilde campo / masticando tierra sin más.

Ilia Galán, editor de Ars/poética, ha escrito sobre Voz de niebla lo siguiente:

“Un editor de poesía ha de leer muchos libros hasta que llega el deslumbramiento con uno de ellos. Voz de niebla es uno de los mejores libros de versos que he leído de un autor vivo en los últimos tiempos. Como volcán dormido, el libro de Juana Vázquez estalla desvelando sus entrañas, vísceras que se desenvuelven en refinadas e inspiradas metáforas en busca de la Luz que dé algo de luz a nuestras noches, de un sentido absoluto para la existencia, de un Dios que parece esconderse, que nos niega la presencia, que un día uno niega y otro adora, pero que nos hace transcender las jornadas en esa búsqueda interior.”


Voz de niebla es una obra magnífica. Su cincuentena de poemas conforman un libro unitario,escrito con libertad, con ritmo y lírico, un libro de palabra de clara, de aparente sencillez y con una enorme fuerza expresiva.

No sé si el mejor libro de Juana, pero de los que he leído suyos, el mejor. Termino dejándoos este poema que reflexiona sobre la poesía como solo Juana Vázquez sabe hacerlo.  

Hay días en que mis poemas salen

arrugados

tienen la cara ajada

y no levantan del suelo

ni unos  centímetros.

A veces mis poemas nacen muertos

sin brillo

ni nada que los limpie.

Yo los plancho y acicalo

para que vayan lejos

y me cuenten historias de lo que existe

al otro Lado del secarral de la mente.

Pero mis poemas

esconden la cicatriz de la incertidumbre

en una palabra: Poesía.                     

Son poemas espigas

azotados por todos los huracanes

de meses invernales.

Poemas paliduchos

que se esconden en las cunetas de la vida.

¿Para que entonces nacen

si  se arrastran como ratas

por los agujeros  y la penumbra?

Para eso mejor mi gato

que le nacen tréboles en los ojos

cuando ve pájaros verticales

errando por el santuario del espacio.       

 

De: Voz de niebla

 

Juana Vázquez Marín, además de poesía, ha publicado tres novelas:

Con olor a naftalina, 2008. Tú serás Virginia Woolf, 2013.  Personajes de invierno, 2018

Y también diferentes ensayos como: El Madrid de Carlos III, 1989. El Madrid cotidiano del siglo XVIII, 2011.Y ha colaborado asimismo en: Historia literaria de España en el siglo XVIII  y El Quijote en clave de mujer/es.  Ha colaborado igualmente, en proyectos del C.I.C y en diversas revistas, como Cuadernos Hispanoamericanos, Barcarola, Leer, Ínsula, Aúrea TuriaAsí como en los Suplementos Culturales de Diario 16, El Mundo y ABC. En la actualidad escribe en El País, y Cuadernos del Sur.

               

                                Manuel López-Azorín

 

 

 

 

lunes, 15 de marzo de 2021

Marisa Peña : "La tristeza del farero"

 


 

Marisa Peña :La tristeza del farero

 


 

La nueva entrega de Marisa Peña con el título de La tristeza del farero (Marli Brosgen. 2021), inaugura la colección de poesía Maïa de esta editorial que ha puesto toda su ilusión y su buen hacer para editar un libro manejable, con un buen papel, una cubierta atractiva  y especialmente con un hermoso contenido que pertenece a Marisa Peña ( Marisa de la Peña), una poeta licenciado en Filología Hispánica por la especialidad de Literatura en la Universidad Complutense de Madrid.  Ejerce como profesora de lengua española  y es miembro de diferentes asociaciones que luchan por la recuperación de la dignidad y la memoria histórica de los perseguidos y silenciados durante la dictadura.


La tristeza del farero viene acompañada de un entusiasta y magnifico prólogo de la también profesora y poeta Marta Marco Alario, en el nos cuenta que: “Nos encontramos ante una poeta hecha; una mujer que ha elegido vivir su vida bajo el paraguas de la Literatura (y su familia) como trinchera; y como tal y desde ese conocimiento que le dan sus estudios, sus numerosas lecturas y la vasta herencia cultural que le han legado los suyos, selecciona los verbos, sopesa los sustantivos y mide los adjetivos, y los usa a su antojo bajo una armónica sintaxis, para llevarnos  exactamente donde ella quiere, al reposo más sereno, aunque siempre con esa tristeza en la médula.”


Y es que Marisa ha escrito un libro que, con una poesía formal , pero también con  libertad, en La tristeza del farero, crea un ritmo de tristeza esperanzada, triste sí, porque no puede ser de otra manera cuando, como ella, se está haciendo el viaje hacia esa Ítaca en la que poder encontrar  el reposo que tanto se pretende para restituir lo perdido, lo arrebatado,  y el sosiego tras tanto navegar en la sombra de un mar sin la luz en el faro del equilibrio y la concordia, de la paz. y por esta razón nos convoca porque Necesitamos no desesperar. / Necesitamos no claudicar./ Sencillamente nos necesitamos. 

Aun a pesar de toda la tristeza , esta poeta nos ofrece, esperanzada siempre, el sueño de la meta y la reflexión de que una vez logrado habrá de preguntarse porque el agua, la lluvia, la poesía es también una razón de ser, de estar en esta vida.:


Queda saber quién guardará mi ropa /

doblará mis recuerdos,/

me pensará en las tardes de lluvia inesperada,/

me hará un hueco en su olvido,

releerá mis versos.



Marisa Peña (ya lo he dicho en otras ocasiones), crea su poesía desde la necesidad, desde el humano afán de ser fiel a la memoria de la fuente que le dio su primera agua, su primer sueño, su primera lección para saber vivir con ética y escribir con ella y con estética. ¿Quién es esa mujer que escribe versos, / que se pone mi ropa, / que se alija en mi cuerpo, / que lleva mi tristeza entre sus rizos / y adopta mi sonrisa / si la nombran? Pues es ella misma, la que bebe de la fuente y esa fuente, además de su gran conocimiento de la poesía,  le dio su primera agua y fue Manuel de la Peña, su abuelo, un represaliado de la dictadura que escribió versos en la cárcel durante sus veinte años de encierro y que Marisa rescató organizando un libro: Poemario a dos voces , con poemas de su abuelo y poemas suyos. Un acto de gran amor y un hermoso homenaje a la memoria del abuelo.

Otros libros que ha publicado son: La oscura cicatriz, La memoria herida, Esa helada verdad de la belleza(2013). El hilo de la memoria (2014) y Mapa de interiores (2017) (Estos tres últimos reseñados en este blog)

 


Marisa Peña al igual que  Pessoa, “Finge tan constantemente /que hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente.” Y aquí tenemos a su farero y su tristeza tratando de alumbrar la vida, de iluminar el mar de la vida  para poder llegar a puerto (a Ítaca) porque según Marisa (al contrario que Cavafis que nos señalaba el viaje, no la llegada a Ítaca,  como lo más importante) nos dice que: En Ítaca se cosen las costuras / y algunos desgarrones sin amparo. De manera que: Esa desesperanza / que apagó nuestras luces / y sumió en la tristeza a los fareros, al llegar a Ítaca: …las complicidades se hacen norma y entonces llegará la lluvia (agua, poesía según mi querido Claudio Rodríguez) y limpiará: Saldremos a la lluvia /a dejar que nos cale hasta los huesos / a dejar que nos moje la esperanza / y nos limpie esa pena / que llevamos prendida en la solapa.

Esta mujer, esta poeta, frente a la nostalgia, la tristeza, el desánimo, el cansancio, el desamor… ofrece la  reflexión y la búsqueda de la  luz de la alegría, la esperanza, la fuerza, la valentía, en definitiva, del amor: Saldremos a la lluvia (...) a dejar que nos moje la esperanza,

Esperanza, amor por la vida, por el tiempo vivido, por los seres queridos, todo ello reflejado en el acto de vivir, de sentir, de pensar, de crear, de escribir poesía porque a Marisa Peña la poesía le nace de todas las fuentes que le han precedido y bebe de ella con la necesidad de saciar su sed de palabras, su búsqueda de certezas, y de dudas, como bálsamo y como bandera y todo con amor y desde el amor, porque, como dijo el poeta: “solo quien ama vuela” y Marisa ya nos dijo en su anterior libro Mapa de interiores: “ …sin amor / nada somos. / Apenas una sombra,/ apenas un silencio. / Si nos aman, nos nombran / y si nos nombran / somos.


 

La tristeza del farero, como mucha de su poesía, contiene poemas que nos salvan (o al menos nos alivian)  de la desesperanza. Hay en ellos, a pesar de la tristeza, esperanza, una esperanza que nos lleva, con la luz del faro del farero, a no embarrancar, a no ahogarnos en la oscuridad, en la sombra, a no naufragar  en la resignación o la derrota: Vendrá la lluvia / y con ella el final de los naufragios y es que si la lluvia es el agua de la poesía, de la esperanza: Ítaca es el camino. / Ítaca es la llegada. / Ítaca es el presagio (…) En Ítaca no existe la intemperie. / Y el que llega se siente como en casa.

 

En la contraportada de La tristeza del farero podemos leer: “… es un libro de lluvia que cala el pensamiento y nos deja la humedad en las entrañas. Es esa humedad una forma de cantarle a la tristeza y es Marisa el bardo que se esmera porque no perdamos su historia, igual que el farero ilumina la noche para que, a pesar de la oscuridad, de los bajíos y de los rompientes, de los escollos, los tropiezos y los peligros que supone vivir, lleguemos a Ítaca…”





 

Y así, la historia personal y familiar de Marisa Peña, que es, también, parte de la historia colectiva, triste historia de tantos vencidos, represaliados, encarcelados, muertos… Pero: Se abre paso la luz (...) para que brote al fin la vida plena  en la historia, para que se conserve en ese hilo de la memoria universal en el lugar que corresponde. Es por eso que para Marisa Ítaca es el lugar en que Ulises se reencuentra con Penélope y Telémaco, con los suyos que también es lo colectivo, lo de todos, y nos diga: Todo me sobra, todo…/ Excepto la belleza, / la sombra de los míos / y el silencio que queda / después de la batalla.




Y cuando llegue ese día, conseguido el descanso deseado, el que pone en su sitio todo lo que no dejaron que estuviera en su lugar, tras tanto navegar la vida y tanto viaje, tras tanto tender el alma y llorar hasta quedarse seca, sabe que: A pesar del dolor, la vida sigue (…) A pesar del dolor, la luz irrumpe,/ y nada puede haber que se lo impida (…) A pesar del dolor , todos seguimos  (…) sin preguntar si estamos preparados / para asumir de golpe la belleza. Entonces, ya estará la dignidad repuesta, habrá serenidad y amor y solo quedará sentir el agua, la poesía, su belleza y  preguntarse de nuevo: Queda saber  quién guardará mi ropa, / doblará mis recuerdos,/ me pensará en las tardes de lluvia inesperada, / me hará un hueco en su olvido, /  releerá mis versos.

 

                            Manuel López Azorín

 

 

 

 


miércoles, 10 de marzo de 2021

Pedro López Martinez: Libro Ciudad" y "La sonrisa del ahorcado."

 


Pedro López Martinez: Libro ciudad y La sonrisa del ahorcado



Pedro López Martínez (Moratalla, 1967, Murcia) He recibido con sorpresa, sorpresa por ser un paisano al que no conozco personalmente. Aun no conociéndole su nombre me sonaba  no como autor de narrativa sino de poesía y, efectivamente, no sé cómo llegó hasta mí pero buscando en el caos de mi mal llamada biblioteca  encontré un libro de poemas suyo, como yo suelo, cuando me interesa, ensuciar el libro que leo con anotaciones a lápiz, comprobé que este libro titulado La ciudad que fue premio de poesía Vicente Gaos y que publicó la Editorial Renacimiento en 2006. La ciudad es una ciudad o muchas ciudades con un "lorca sin brazos llorando aun entre  razas y  generaciones y mariposas disecadas/ perdido aún entre la multitud newyorkina que vomita y aplaude y no te encuentra".  Me interesó en su momento y me interesó por su libertad en el verso ( un conjunto de versículos aunque también decasílabos y endecasílabos, sin puntuación alguna y plenos de ritmo y musicalidad, una poesía expresionista con irracionalismo o si se quiere de surrealismo meditado) y por su temática: la visión de un hombre que contempla la ciudad y la ve que “es una especie de mapa de fracasos y nos muestra a “un hombre que se desangra” frente a los casos de todo tipo que le ha deparado mientras sus pasos han recorrido, como cantaba mi recordado Quintín Cabrera, "Las ciudades son libros que se leen con los pies", su laberinto. Os dejo de muestra un fragmento del poema con el que se inicia Libro ciudad:

“Aquí un día lunes uno de enero del tercer milenio

un hombre hecho añicos se desangra

se desangra por dentro mientras muda de piel y de sombrero

y emerge con el corazón o con el índice

tras el vaho anónimo de su ademán vencido”


Yo debo confesar que no recuerdo quien me trajo este libro que leería hace 8 o 9 años aunque sí que me “sonaba” haber leído algo de este autor de pueblo (Moratalla) que se hace universal con este libro. Libro que comienza con una cita del escritor murciano de Caravaca de la Cruz (que fue profesor de Inma, la mujer de mi amigo, doctor en literatura, Luis Martínez de Mingo) , Miguel Espinosa:

"¡ Que emoción! Vine a combatir cuanto veo  

 – Exclamé mirando a todas partes”

Y que termina con este poema: "Ese tipo de ahí es el boceto exacto de mi rostro futuro / puedo trizarlo ahora / puedo trizarlo /puedo."  Y para concluir, una cita de Borges: "Y la ciudad ahora, es como un plano / de mis humillaciones y fracasos"  

Un muy buen libro que merece rescatarse  para leerlo nuevamente. Lo releeré.


Y dicho esto y aunque yo apenas suelo reseñar narrativa, prometí hacerlo y paso a hablar del libro que Pedro López Martinez me  envió. 

Es un libro de cuentos o relatos La sonrisa del ahorcado -Cuentos 1987-2012- (Editorial Circulo Rojo, Almería,2012), que  fue su primera incursión editorial en la narrativa de ficción. Un conjunto de relatos o cuentos escritos a lo largo de 25 años, relatos de diferentes tiempos y diferentes estilos, como bien nos indica en su nota introductoria el autor.

Sobre este libro se ha dicho que son : “Historias protagonizadas por personajes variopintos, de todos los estratos tanto culturales como sociales, desde el obrero apenas alfabetizado hasta el escritor ganador del Premio Nobel. Pastores, estudiantes, empleados de supermercado, se sumergen en historias que buscan y necesitan de la complicidad del lector, historias ante todo bien contadas.”

Sobre este libro Francisco Javier Díez de Revenga, catedrático emérito de la Facultad de Letras en la Universidad de Murcia y crítico literario, escribió en la Opinión de Murcia el 8 de marzo de 2013: “Conjunto variado y multiforme de cuentos llenos de interés. Y quizá sea ese el máximo acierto de este libro de cuentos ya que demuestra no solo el taller de aprendizaje del autor, sino también los logros de una trayectoria continuada y sólida”(…) “En definitiva lo que triunfa es el conjunto y su variedad y el ir descubriendo en cada relato nuevos registros."


Moratalla

López Martínez, se abraza a la tradición castellana, en algunos cuentos para acercarse al estilo de los clásicos. En otros emplea  un lenguaje más sencillo. Igualmente nos ofrece a propósito algún relato con localismos como acercándose a su raíz pueblerina con amorosa solidaridad y mucha ternura.

Y es en algunos relatos donde creo ver con más claridad una cierta confesionalidad o una mezcla de verdad y engaño, de ficción aderezado con situaciones vividas o sentidas en cercanía. La influencia de Pessoa, en este sentido, es grande.

El autor crea un tipo de personaje que se repite en algunos relatos, para hablarnos en diferentes tiempos con un  dialogo interior por diferentes etapas de su vida y la verdad es que estos monólogos atrapan al lector. Uno de ellos precisamente es el que da título al libro, otro “El último tren”.

 En este libro nos encontramos con monólogos interiores, de sumo interés por las reflexiones que provoca su lectura o incursiones sorprendentes como la de tratar lo absurdo de la vida sometida al tiempo con La Celestina de Rojas, con humor, o ironía , censurando el proceder del ser humano y en el último relato nos habla del escritor y de su engaño con apariencia de verdad.

Los hay que son relatos epistolares, metafísicos y de interés literario y en muchos de ellos, la literatura o el tiempo como elemento importante. 

Pedro López Martínez parece presentarnos la vida como si no tuviera, a veces, sentido, con el tiempo y su larga o su corta espera según sea lo que se aguarde que acontezca. Otras temáticas importantes que nos ofrece son la necesidad de eso que yo llamo “la materia de los sueños” (la memoria)  y también la intención, frente a la idea nihilista de la vida, de acabar con ella.

Cuentos o relatos, en fin, con reflexiones sobre el hecho de escribir, de vivir, de pensar, de sentir, que  nos muestran, en su variedad y nunca con nostalgia cuando sitúa el relato en el pasado sino con una cierta ironía. 

Relatos en los que el autor busca y necesita, porque todos escribimos para que nos lean, para que nos quieran, busca y necesita, digo, que el lector se convierta en su cómplice y navegue por la historia sintiéndose parte de ella. Y para que esto suceda hay que saber contar bien y Pedro López Martínez, sabe.

Pedro López Martinez es doctor en Filosofía y Letras con una tesis sobre narrativa erótica, de donde se desgaja el estudio La sonrisa vertical. Una aproximación crítica a la novela erótica española (1977-2002) (Universidad de Murcia, 2006).

Ha publicado Ensayo, investigación y crítica literaria

-Compendio y análisis de la letra minera (Universidad de Murcia, 2006),

-Adan y otros poemas de Sanchez del Castillo (Tres Fronteras, 2008).


En poesía ha publicado Imágenes de archivo (El Bardo, Barcelona, 1993), El otoño de los tristes (El Bardo, Barcelona, 1995), Necedarius, viceversas, etc. (Aula de Poesía, Murcia, 1999) y Libro Ciudad (XXIII Premio Vicente Gaos; Renacimiento, Sevilla, 2006). Y no sé si habrá publicado tras este La sonrisa del ahorcado (de 2013) algún otro libro más, ya de relato ya de poesía. (Si fuera de poesía envíamelo, Pedro,  y lo leeré con mucho gusto) Si encontráis  algun libro suyo (ya sabéis que, lamentablemente, los libros entre tantas otras cosas, duran poco tiempo en las librerías) os recomiendo su lectura.  

                                  Manuel López Azorín


viernes, 26 de febrero de 2021

Ramón Bascuñana: "Artículos de primera necesidad"

 


Ramón Bascuñana: Artículos de primera necesidad


 

Ramón Bascuñana

(Alicante, 1963), nos trae un nuevo libro de poemas, Artículos de primera necesidad (Boria Ediciones, Murcia, diciembre de 2020)

Un libro que se inicia con la siguiente

dedicatoria: ”Para Ángel Morales, principio y fin, antes y después, certeza e incertidumbre.”

Libro que el autor ha dividido en seis apartados:

“Cosas que nunca te dije”. El primer apartado, lo inicia con una cita de Antonio Moreno:”Miro atrás y comprendo que mi vida /ha dejado sus huellas con palabras” y seguidamente nos ofrece el poema que inicia estos Artículos de primera necesidad y que es el “Refugio” donde  aceptando la rutina de los días iguales siente que es lo único que le salva: un refugio de tinta y de palabras / que llamamos poesía.

De Ramón Bascuñana y su gran amor por la poesía me lleva a pensar que escribe desde siempre y el hecho de escribir ha ido modelando una voz personal y, al menos en los libros que yo he leído de este autor, una voz crítica consigo mismo y una voz de compromiso con los otros. Una voz humana en la que su  insatisfacción por aquello que vive y observa deja en su vida cicatrices que trata de aliviar con el baluarte defensivo de la poesía y con la fuerza de la luz de las palabras, intentar que este mundo tan incomprensible a veces, tan distante e individual a veces, con tantas diferencias, sea, al menos en su poesía, y sirva con su compromiso  y su crítica, para soñar con un mundo cargado de futuro, un futuro amable, igualitario, donde prime el amor sobre el egoísmo, sobre la indiferencia, sobre las clases, sobre las razas de unos seres humanos que solo son barro, se llamen como se llamen. Este es su refugio, el más íntimo y más suyo: Que el amor es un juego donde perdemos siempre, porque Somos barro amasado con el agua / del tiempo que desgasta. Pero que le salva de las sombras con la luz creativa de su amor por la poesía.

El rostro en ruinas de la muerte”, el segundo apartado. Bascuñanacomo  ya escribí hace años, se escribe a sí mismo  para escribirnos a todos. Su intimidad, del amor y desamor y la crítica social, convierten su poesía  en una fortaleza para sobrevivir, para defenderse de un mundo que no le gusta, porque es un mundo sin empatía, intolerante y necio: Para sobrevivir a tanto daño / cubrió su corazón de indiferencia. Para darle sentido  a su existencia y en ese refugio poético nos ofrece aliento  a pesar de hablarnos de diferencias no aceptadas por la intolerancia, de derrotas, de desigualdades,  de decepciones, de vejez, a pesar de mostrarnos a un Bascuñana que nos aparece simbólicamente como si fuera Sísifo cargando con la piedra. De no ser más que un hombre / sin amor y sin sueños/ condenado al fracaso de los días iguales. El amor y la poesía parecen resultar para Bascuñana una tabla de salvación para enfrentarse a la vida aunque en sus libros (al menos los que yo he leído de él y que están reseñados en este blog) se respire una visión pesimista, a veces de derrota y a veces con cierta ironía.  

“Artículos de primera necesidad” tercero de los apartados. Bascuñana piensa como Celaya, pero dándole la vuelta  que: El futuro es un arma cargada de poesía y la realidad y la propia experiencia le hacen escribir con sinceridad y con claridad,  sin exhibicionismos de arquitecturas o pirotecnias verbales, con la verdad, siempre relativa y con la estoica reflexión de quien sabe que la vida nos ofrece siempre ese oxímoron que encadena la  alegre-tristeza de su devenir.  Y al igual que Pessoa finge que no es verdad lo que en verdad siente y escribe: En realidad la cosa es muy simple: / eres un vividor y tú lo sabes. / Te pones y escribes / un poema cada dos o tres días,/ – fingiendo que eres otro, O bien ironiza diciéndonos: Yo quise ser poeta de los de pelo en pecho /pero ya no se estilan (…) Dentro de diez minutos me depilo / y mañana me apunto en un gimnasio.

“El arma” es el cuarto de los apartados y Bascuñana, lo inicia con un verso de “El Celaya” (como le llamaba siempre Amparitxu): “Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”, él asume este compromiso desde el salón de su casa (como lo hacía Gloria Fuertes en su poema "En retaguardia": "Hago poco o no hago nada") y como autocrítica no solo de él sino colectiva nos dice: No decir nada. / No hacer nada/ y ver cómo se ahogan/ en la tele/ y también como mueren/ en guerras insensatas / en la tele/ y cómo sobreviven/ arrastrando su hambre, /su sed y su esperanza/ por desiertos lejanos/ muy lejos,/ en la tele.

El quinto apartado “Restos de serie” Bascuñana

cree, y lo escribe en el final del apartado anterior, que: La poesía es un arma necesaria/si queremos salvar la paz para el futuro. La trascendencia se encuentra en las cosas más cotidianas, esas que por poco observadas no nos dejan ver la realidad ni convertirlas en realidad poética. La soledad del poeta le hace reflexionar y decirnos: “…Y no hay un hombre solo / que comprenda la viva razón del canto nuestro” La poesía como canto, como liberación, como salvación desde la misericordia: “en la casa de la misericordia , un ámbito de luz/ donde el perdón del hombre adquiere su sentido / y el corazón (y el pensamiento unidos al ritmo, al canto) nos salva del tiempo y de su nada.” Si el desamor  y los fracasos que nos canta el poeta, existencial y trágico, derrotado y melancólico… El recuerdo, la materia de los sueños (que es la memoria) dejan huella en su poética.

Y en el último y breve apartado de este libro:

 “Epitafios”, Ramón Bascuñana incorpora  en él, primero unas pocas palabras a modo de epitafio junto a tres más, como si este poeta, que aún no ha entrado en los sesenta años, sintiera que la senectud ya le abraza. Os dejo aquí el tercero de ellos, que me parece a mí el más  significativo y con más ironía:

Epitafio III.-  En mi lápida / mi última pregunta:/

 ¿Eso era todo?

Y al margen de ese humor final ¿Porqué y para qué  la escritura de Bascuñana? Del doloroso acto autobiográfico que finge o no, Ramón Bascuñana, con su reflexión poética unamuniana de pensamiento y sentimiento nos muestra las emociones y parece preguntarse, a veces, si la poesía, para él, es un don o es un castigo, pero él sabe bien que la poesía es canto y un modo de ser y estar vivo. Y esa necesidad le lleva a disfrutar de la poesía y a practicar en la medida que pueda del presente, del "carpe diem", de la vida.

Ramón Bascuñana es licenciado en Geografía e Historia. Ha publicado una veintena de libros y ha recibido numerosos premios literarios, entre los que cabe destacar el Nacional Miguel Hernández (1997), el premio Hispanoamericano Juan Ramón Jiménez (2002), el Noches Poéticas de Bilbao (2017) y el Premio Internacional de Poesía Gerardo Diego (2018)

Entre sus poemarios publicados destaco los tres últimos que son los reseñados en este blog: 6 seis 6 (2018), El dueño del fracaso (2019) y Artículos de primera necesidad (2020) libro en el que Ramón Bascuñana despliega todo su buen hacer para mostrarnos su yo íntimo en lo personal y crítico en lo colectivo, escribiéndonos y escribiéndose con la intención de salvarse y salvarnos con el canto, con la poesía. Porque  para esteOriolano “la poesía es una mezcla  de fulgor,de impostura, nos dice, siempre que se entienda el fulgor como un deslumbramiento y la 

impostura como una máscara espiritual”. 

                           Manuel López-Azorín