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sábado, 21 de septiembre de 2019

PASCUAL IZQUIERDO: "Historia de este instante"




PASCUAL IZQUIERDO: Historia de este instante




Pascual Izquierdo (Sotillo de la Ribera 1951, Burgos)  Cursó estudios de Ingeniería Técnica  y de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid y es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense. Desde finales de 2003se dedica en exclusiva a la escritura. Escribe poesía, literatura infantil y juvenil, libros de viajes, que escribe tras haber contemplado de manera directa los lugares de los cuales nos habla en sus guías  y también hace crítica literaria. En total es autor de más de 30 libros.



Historia de este instante (ARS Poética. Asturias, 2019), es su décimo libro de poesía. En su Preludio Pascual Izquierdo nos dice que “Historia de este instante trata de reflejar cómo se contemplan los grandes temas poéticos de siempre (el amor, la belleza y el paso del tiempo) desde un punto concreto de la trayectoria vital de un escritor.”
El libro consta de siete apartados o secciones: I “Alrededor de mí” en la que trata de recobrar la primera persona, recuperar su identidad y conjugar con ella el presente y su realidad. El escritor, el poeta quiere ahora expresarse con claridad, con un lenguaje más cercano, más claro, sin abandonar del todo ese lirismo al que nos tiene acostumbrados en sus anteriores poemarios (Pascual Izquierdo siempre ha escrito como explorando el lenguaje, empleando siempre un lenguaje rico y lírico; pero, ahora, menos profuso.) Pretende reflejar, en este instante en el que escribe, lo que  siente y lo que es.

 Leer Historia de un instante, es ver a este hombre como poeta que sabe y puede ofrecernos diferentes tonos, diferentes registros. Desde que en 1974 publicara La exactitud de las catedrales. (Un libro que nació con vocación culturalista), hasta este del que hablo, Pascual Izquierdo ha seguido un camino personal siempre y siempre impregnando su poesía  de un singular lirismo..

Las siguientes secciones son: II “Prosa de la experiencia” con unos poemas a modo de diario íntimo. Poemas donde aflora un cierto desencanto cargado de emoción al tiempo que una cierta esperanza de luz.

III “Aquí, ahora mismo, ahora” La condición temporal, el tiempo fugaz nos muestran poemas que nos hablar de ser y estar, de resignación, de sentimiento de derrota y en contraposición  del amanecer como baluarte que defiende y espera, ese rescoldo que permanece tras el fuego y que aviva la esperanza de la luz.


IV “Presente indicativo” nos habla de un presente pleno de ruido y de rabia: “A pesar de la guerra inminente, a pesar / de la destrucción y muerte que se hallan tan próximas,/ sigue la vida discurriendo”
El ruido de la prensa, las noticias de la televisión que ofrecen impotencia y desamparo:  “En este momento de la historia / sólo triunfa / el silencio de la inteligencia / y el crepitar de la barbarie”. El poeta quiere: “Huir de la realidad y el vértigo”




V “La savia en los frutales” Aquí regresa el poeta, con voz clara pero con relámpagos líricos  a  tratar de alejar esa realidad de ruido, de impotencia, de desorden. Una sección oasis, para detenerse, descansar, recurrir a la memoria de lo vivido y, con sosiego, mostrarnos la belleza  con su lírica palabra: “Nadie diría que la lluvia /continúa escribiendo las páginas más bellas y los versos más cálidos”


VI “Del amor y otros sintagmas” es este apartado o sección  el del amor, amor con unamuniano pensamiento y emoción. Un amor que comienza con la llama del fuego o como el río: manantial que fluye de repente y, con su fuerza, forma  el torrente y luego, con el tiempo, con su discurrir, se remansa y camina hacia el delta para fundirse con el mar. Un curso el de este río del amor del que nos dice que: “Tuvo su cima la pasión (…) Todo dura un instante (…) y un día, vencidos / por el gélido frío del invierno / enmudecen los cuerpos”

Y VII “Confesión general”, un poema a manera de epílogo en el que comienza diciéndonos: “Y, / desde la historia aún no totalmente escrita / de este instante efímero y concreto / quiero rememorar de nuevo / todo aquello que me hizo temblar y sentir.” Este poema al modo de Neruda en “Confieso que he vivido” es “un libro de poemas escrito con pasión a las esdrújulas”.  El fuego, el torrente inicial, dan paso a agua arremansada, a la ceniza, al rescoldo del fuego del comienzo.
Poema en el que, tras acercarse a lo que denomina la realidad poética, con una poesía clara, cercana, coloquial, parece regresar a ese mundo lírico en el que se ha movido en sus libros  casi siempre, digo casi siempre porque en su poemario Del otoño tardío, también aunque no del mismo modo que en esta Historia de este instante, su poesía igualmente se tornó más intima, más confesional, más cercana a la realidad que en otros libros suyos.



En cualquier caso Pascual Izquierdo  sabe manejar la poesía y cambie de registro, de tono, cualquier libro suyo, este del que les hablo por ejemplo dan muestra de su buen hacer poético.
Sus siguientes poemarios fueron: Retrospección y apocalipsis en la tierra castellana (1980), un libro  con una visión elegíaca de Castilla. En el apartado retrospección nos hablaba de la trayectoria histórica de Castilla desde su nacimiento como condado hasta su ocaso como imperio. En el apartado del apocalipsis nos hablaba de la realidad del momento. Pasado y presente vistos por el poeta que, aun cargado de lirismo, anda más por la poesía “desarraigada” que por la rosa plena de color lingüístico pero vacía del aroma de la realidad y la emoción-

Cisne y telaraña (1985), Versos de luna y polen (1992), Pasillo para aguas, aves y vientos (1993), Del otoño tardío (2005),
Alba y ocaso de la luz y los pétallos (2014). En este libro Pascual Izquierdo realiza un viaje por el amor, la belleza y el tiempo, un viaje que dura un día  y a lo largo de éste, desde el alba hasta el ocaso, va mostrándonos las diferentes fases del amor, su inicio o  nacimiento en la aurora del día, su pasión explosiva, su plenitud de mediodía, el apagamiento  de esa plenitud hacia el ocaso y la ausencia de él, como final del día. 

Figuras de retablo (2015): El poeta que regresa a mirar esa Castilla de fulgores y de cenizas, ahora en clave burlesca, nostálgica o satírica, para hablarnos de antiguos oficios y biografías.
Pascual Izquierdo (centro) Ricardo Ruiz (dcha) y yo
durante la presentación en Burgos de "Figuras de retablo"

Una importante trayectoria que ahora amplía con Historia de este instante. 
Una trayectoria que nos da cuenta de su buen hace poético, su conocimiento de la medida, del ritmo, de la musicalidad de la poesía, poesía que, Pascual Izquierdo, adereza en este libro con un intimismo confesional, autobiográfico, a veces, con un cierto desencanto, dentro de esa realidad cercana que quiere mostrarnos; pero también con la esperanza de la luz en este instante del tiempo donde la sombra acecha.
                                            Manuel López Azorín















domingo, 29 de marzo de 2015

Pascual Izquierdo: Figuras de retablo. Un viaje lírico, nostálgico y paródico por la Castilla de ayer y de hoy



El  el 14 de marzo de 2015, en el Centro Cultural Blas de Otero de San Sebastián de los Reyes, presentamos el nuevo poemario de Pascual Izquierdo: Figuras de retablo.(Eirene Editorial, Madrid, 2015)


Abrió el acto y se encargó de saludar al numeroso público asistente, además de ofrecerles un breve apunte biográfico de cada uno de los que interveníamos, el presidente del Centro Cultural Blas de Otero, Luis Pérez Lara.




Apuleyo Soto ejerció de presentador, yo en representación de Eirene Editorial que publica el libro en la colección poesía de la que me encargo y el autor, Pascual Izquierdo.



Pascual Izquierdo es un poeta  tremendamente lírico que emplea su lirismo, su exquisito lenguaje, sus registros expresivos, no para hablarnos  de la rosa con su perfume inigualable, como hicieran algunos poetas en aquella corriente que Dámaso Alonso llamó Poesía arraigada, al principio de los años 40, no.
En  Pascual Izquierdo no predominan las formas cerradas  ni la métrica tradicional (aunque las conozca y las domine) En Pascual Izquierdo vive, junto al lirismo, el tiempo que le toca vivir. No habla del amor, de la patria, de lo espiritual o del deseo olvidando la realidad. Pascual toma conciencia y con sentido crítico, a veces paródico a veces irónico, y escribe de la vida con todo lo que esta nos depara. Este poeta, con su lirismo, pertenece más (por aproximación)  a aquella otra poesía llamada del desarraigo que sí nos contaba la realidad de la vida también en los años cuarenta, pero ya en su segunda mitad.
 
Pascual Izquierdo
Pascual Izquierdo ya nos trajo hace años un libro  con una visión elegíaca de Castilla. Se titulaba retrospección y apocalipsis  en la tierra castellana. En el apartado retrospección nos hablaba de la trayectoria histórica de Castilla desde su nacimiento como condado hasta su ocaso como imperio. En el apartado del apocalipsis nos hablaba de la realidad del momento. Pasado y presente vistos por el poeta.

Un poeta que regresa a mirar esa Castilla de fulgores y de cenizas, ahora en clave burlesca, nostálgica o satírica, para hablarnos en Figuras de retablo de antiguos oficios y biografías.

En la segunda parte Pascual Izquierdo recrea, muy líricamente, un pasado con algunos de los signos que todavía lo definen: muralla, tapia de adobe, pared de piedra, claustro, etc.

Y desde los oficios y biografías en clave de nostalgia, pasando por las recreaciones líricas del pasado, salta al presente, al ahora y  en la tercera analiza con mirada paródica y deformadora un tiempo actual en el que conviven la Castilla del pasado y la del presente con las nuevas tecnologías.

De modo que pasado y presente, con  nostalgia, con ironía, con lirismo o con parodia, es analizado con sentido crítico por Pascual Izquierdo. Decía al principio que este poeta no nos habla solo de la belleza de la rosa olvidando el dolor de su espina, no.

Una poesía, la de Pascual Izquierdo, que se asemeja a sus anteriores libros en cuanto a reflexión, critica y lirismo; pero que nos aporta un nuevo tono (principalmente en la tercera parte) al mostrarnos su paródica manera de  contemplar y analizar la doncella del retablo, la imagen del ordenador, la damisela danaédica.


En fin, junto al lirismo nostálgico, junto a la burla, junto a la parodia  nos muestra la Castilla real, de ayer y de hoy, y nos la muestra con versos rigurosos y delicados, versos en los que la ironía y el distanciamiento no impiden la emoción. 


Como  la presentación corrió a cargo de Apuleyo Soto, este texto que os incluyo ahora fue la presentación que nos ofreció este maestro de la aliteración y de la exuberancia verbal, este poeta, dramturgo, cronista y tantas cosas más (y todas buenas)  

Presentación de Figuras de retablo
Apuleyo Soto
por Apuleyo soto    




"En “Figuras de retablo”, que aquí indigno presento, nos comenzó diciendo Apuleyo Soto, relucen las palabras, se alargan las sombras y los asombros históricos, se desempolvan los altares áureos de la consideración católica, además de otros templos, casonas y palacios; se describen paladinamente los usos y costumbres del glorioso y tormentoso pasado; se mira a la naturaleza con conmiseración doliente como a esa madre puteada por sus propios hijos, por rastros y  rastrojos…
Pascual Izquierdo


Estamos ante una elegía prolongada, un oratorio desangrado y desgarrador, un epicedio mortal.
Ningún lugar más a propósito para darlo a conocer que este Centro Cultural “Blas de Otero”, vasco de furia hispánica, cuya obra épica y lírica recibe una réplica adhesiva del burgalés Pascual Izquierdo, que llora los males morales de su patria y los muros altivos ya desmoronados  y por la edad vencidos.





A mi vera, Manuel López Azorín, editor de Eirene, compañero del 
alma, compañero, que siempre dio en Diana desde que le vi 
florecer y fructificar como poeta, amarrado al duro banco del estudio y a la  bota de vino de Hierro y al vaso de whisky de Gloria Fuertes. Y a mi vera,  Pascual Izquierdo, doctísimo en literaturas.
como lo es Emilio Pascual que nos acompaña entre el público.

El libro se abre con un prólogo atinadísimo y memorioso del 
emperador de la palabra global César Augusto Ayuso, que en su 
condición de crítico y devoto del autor, se explaya en su 
reconocimiento. Y no podía ser por menos, porque el poemario da 
mucho de sí, y hay que considerarlo y justificarlo en sus 
extensísimos significados lingüísticos, artísticos, humanos  y 
sociales.


Manuel López Azorín, Pascual Izquierdo y Apuleyo Soto


Vamos a ello
¿Decadencia ahora? Luego antes hubo ascendencia. Trataré de explicarme.

Adentrémonos en la espesura de los versos del poeta Pascual, como lo hizo el Sanjuanito de la Cruz  del Cántico Espiritual de la naturaleza, todo tiempo y espacio trascendiendo, al modo de Boscán y el tajoherido Garcilaso de la Vega.

De entrada afirmo que me ha maravillado su antológico libro.  Lo
confieso, como Neruda confesó su vida, con sinceridad apasionada.

Ningún poema sobra en sus “Figuras de retablo”. Retablo, mosaico, palacio, alcázar, catedral, jardín, edén…Lo que gustéis. Todos y cada uno alcanzan la excelsitud, como el enhiesto ciprés de sol y sombra de Gerardo Diego en Silos, ese que acongoja a los cielos con su lanza en las riberas del Arlanza.

 Para la eternidad quedáis, querido y admirado izquierdísimo y diestrísimo Pascual, tan machadiano como gerardiano, tan barroco como berroqueño porque has hecho y sigues haciendo camino al andar. Yo te ciño, aquí y ahora, el laurel olímpico de la gloria.
Tiempo y espacio juntas, asumes y sublimas entre chopos, adobes, pétalos y espinas, puertos y penínsulas, imágenes y músicas, fraguas  y cenizas, hidalgos y pastores, vírgenes y mártires, vidrieros y soldados, juglares y troveros, predicadores y políticos, veletas y espadañas, claustros y cármenes, surcos y páramos, ninfas y nereidas, coronas y cúpulas, nombres y pronombres, florestas y faunas. (Podría aumentar las citas y las cítaras en tu honor). 




Nada de lo que anoto es mío. Todo es tuyo,  yo solo lo resalto. Tú me ensimismas y en ti me intuyo como en mí te enmías, retocando o repicando el prodigioso verso del Dante que nos enseñó Emilio. Tu libro está granado como aquellas granadas nazeríes y cordobesíes de los zéjeles árabes, y es que siendo mesetario cidiano te has imbuido de la luz y la lumbre del sur, aunando la escueta escuela castellana con la florida escuela andaluza de azahares, jazmines, damasnoches, damajuanas, isabelas, herreras y góngoras.

 Fuera yo Federico García Lorca dilucidando al canónigo que se batió a sonetazos y silvas y liras con Lope, Cervantes y Quevedo, trinidad unitaria universal, o fuera Juan Ramón Jiménez o  Rafael Alberti… para pintarte como es debido en este tu libro germinante y germinador.  Espadas como labios son tus versos, uno a uno y enlazados, con permiso de Vicente Aleixandre y de Adriano del Valle y de Joaquín Romero Murube y de Manuel Alcántara y de Rafael Montesinos. 

Tus sonilargos surcos  no responden siempre al cánon  exacto de los dáctilos, yámbos, troqueos , espondeos, anfíbracos , anapestos o limbos  -los clásicos helenos-, sino que se ciñen y adecúan al ritmo que tu mente y corazón vibrantes les someten. Para bien, claro está. Nos conmueven  y mueven, deleitan y asombran. Tu inspiración conjunta forma un trapezoide de líneas quebradas que nos requiebran con emoción hasta el final del poemario imaginario, muy ligado y consecutivo.



 Arte Mayor usas porque el tema te lo exige. Cada verso es una cuerda musical tendida y tensada, una lámina bañada en oro, un pentagrama connotado, un silbo amoroso de silva lección. Haces chocar las consonantes y chocan las vocales liberándose en la boca y en la escritura.

Soy  consciente de no ser riguroso en esta exposición, pero me entiendes y te entiendo y nos entiende el público absorbente y reverente. Amén, así sea, y sigo, porque es de ley del buen presentador seguir y rematar, azaroso y azorado intento en este caso.
Hay una pátina de melancolía que cubre tu epopeya lírica y tu etopeya moral (válgame el oxímoron) de principio a fin. Y a ella volveré.

Tu libro es un grabado en esguince-escorzo multiforme a lo Durero y Duero duradero, una acuarela delicuescente que no se evade sino que nos impregna y embalsa, una pintura al óleo eterno, una escultura al cincel miguelangelesco… (tallas el idioma).  Y también una llamada de atención al pasado, aunque se halle cubierto de polvo y lástima como la lira romántica becqueriana, y al presente, para hacernos conscientes de tanta belleza dilapidada.
Usas, Pascual, ritmos y retorcimientos varios y nos trasladas al sentido diverso de los símbolos, los mitos, transpuestos con una versatilidad reverberante al tiempo que insumersa. ¿Cómo puedes juntar tanta belleza decadente? Que resuciten los hermanos Argensola, Bartolomé y Lupercio, para iluminarla más. Yo no podré, pero moriría en el intento.

Repararon ellos “en que ese cielo azul que todos vemos/ ni es cielo ni es azul. ¿Y es menos grande/ por no ser realidad tanta belleza?/ Que todo con la edad es diferente/ pues nos engaña igual Naturaleza”.



Y viajero además. Este retablo de figuras animadas, inanimadas o exánimes , representa a las claras y a las desvanecidas luces tu viaje más profundo, fecundo y rotundo, pues en él  encarnas y engarzas  todo un cosmos poético eminentemente lírico, ya dije. La narración la haces discurrir bajo el encanto de la lira del dios Pan que eres, sátiro y satírico. Tuyas son todas las Soledades percibidas por mí. Más que “microscopio de pupila azul” (Lorca), resultas telescopio visionario y trascendente.

Un libro de poesía es lenguaje pulido, o no es ni poesía ni libro. Y tú le adornas e inflamas con todas las figuras literarias a tu alcance mágico –sinécdoques, sinestesias, aliteraciones, metonimias, metáforas…- como profesor “en los cinco sentido corporales” (Lorca) que eres y en la fusión, efusión, fundición y difusión del poderío de tu cerebro compilador.
Imágenes, signos, guiños, mitos, huellas…son tus señas de identidad.

(Atended, oyentes; guardar en la caracola de la oreja algunos de sus sememas y semantemas: “rumor de arroyos, rumor de lencerías, sombras y silencios, vidrieras y lámparas, sueño de estatuas, resplandor de retablos, riberas de arroyos, fulgores de cristal y caricia…, etc, etc, etc.




El lector  resbala sus ojos por estas tus vías cuadernas y va como escuchando, no solo oyendo, una música interior cuando las palabras chocan entre sí, unas contra otras, como la fluencia del agua sobre las rocas, a las que endulza después de herirlas levemente)

“Trasunto de cristal, bello esmalte de ataujía” juanramoniano todo el libro.
Y lleno de quejas de amor de dolorido sentir al  sentirse desasistido.
Soledades, galerías y otros poemas es lo tuyo como lo fue lo de don Antonio Machado el bueno.

Y la Melancolía, ¡ah!  la eterna melancolía de la danza (de la muerte) y la contradanza del tiempo. Diosa tuya también es la Melancolía –añoranza, nostalgia…-, no las musas del Olimpo, del Parnaso o el Helicón ni las cariátides del Partenón o el Erectión.
Tu “Retablo de figuras” es un largo soliloquio en muchas y diferentes voces, en un tríptico o trilogía de Hombres y oficios, Monumentos y paisajes...y dúplice a la vez, uniendo mundos agónicos y antagónicos, piedra y adobe, oro y polvo: Plástica orfebrería de un tallador del idioma.

Desventura, desolación, desdoro, caducidad, pérdida… Repito: Soliloquios, Soledades, Elegías, Plantos…con más lágrimas que sonrisas, porque se “canta lo que se pierde”, que lo dijo aquel que se fue un día azul  ligero de equipaje a morir trasterrado.
A ti, Pascual feliz, humilde y acorolado como las rosas únicas -que nos ofertan su olor con la cabeza inclinada, con el tallo doblado-, dedico este que es un panegírico debido a tu memoria perdurable por todo lo que me has acompañado a lo largo de los ríos trasversales de la vida.


Gracias, poeta, maestro, profesor. Seguiré tu senda, esa por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido como tú.
Si renaciera, volvería a contar lo mismo: techos vencidos, muros agrietados, pastor de lanas trashumante de sueños, pólvora y espadas en el corazón…porque es omnímoda la longitud de su memoria (histórica y actual).

Todo el poema es una multiplicada ola, un movimiento de vaivén arrullador y acumulador, una enumeración llevada al infinito del azar y la necesidad de contar lo vivido y sugerido por este “maestro sagitario” que lanza la flecha del verso encendido.

Libro, en fin, sugerente, sensitivo, sensorial, sensual; insolente, incandescente… ,“cópula audaz” de sustantivos y verbos en los que se sustentan las interminables caravanas de ruinas que transportan el tiempo.


El CANTO FÚNEBRE se abre y cierra con unas tapas suavemente violetas en la verjurada edición de EIRENE, que destina 1 euro por ejemplar comprado a la ONG Akshy India."




viernes, 11 de abril de 2014

Pascual Izquierdo: Alba y ocaso de la luz y los pétalos









Pascual Izquierdo: Alba y ocaso de la luz y los pétalos








Pascual Izquierdo filólogo, poeta,enayista, escritor de narrativa, libros de viajes, guías etc. nos ofrece un nuevo poemario tras ocho años de silencio poético en cuanto a publicar poesía se refiere. Su último poemario publicado fue en 2005, y su título Del otoño tardío (Cátedra ). 



En su faceta más íntima, este poeta  nos trae ahora Alba y ocaso de la luz y los pétalos, un libro en el que nos habla de la belleza, del tiempo, del amor,  y del sentimiento de su ausencia. Este poemario ha sido el ganador del XVI Premio de Poesía Flor de Jara, convocado por la Diputación de Cáceres.
Este premio se une a otros como el Premio de Poesía Religiosa San Lesmes  (reconvertido en Premio de Poesía Ciudad de Burgos),  por su libro La exactitud de las catedrales  (1974)  que fue su primer poemario.  A este le siguieron otros como Retrospección y apocalipsis en la tierra castellana (1980), Cisne y telaraña (1985), En este fin de siglo (1990), Versos de luna y polen(1992), Pasillo para aguas, aves y vientos (1993) y  Del Otoño tardío (2005)  Pero además de estos poemarios publicados Pascual Izquierdo tiene otros tantos inéditos a la espera de poder ver la luz de la imprenta y convertirse ya en versos impresos. Páginas de lectura para los amigos de la poesía.

En Alba y ocaso de la luz y los pétalos, Pascual Izquierdo realiza un viaje por el amor, la belleza y el tiempo, un viaje que dura un día  y a lo largo de éste, desde el alba hasta el ocaso, va mostrándonos las diferentes fases del amor, su inicio o  nacimiento en la aurora del día, su pasión explosiva, su plenitud de mediodía, el apagamiento  de esa plenitud hacia el ocaso y la ausencia de él, como final del día.
La primera parte titulada “Presencia” a su vez está dividida en cuatro apartados: Inminencia (7 poemas), como presentimiento  y deseo de la llegada del amor: No  tengo, / ángulos,  /ni arpas, / ni desvanes antiguos. /// Sólo tu inminencia (…) Sólo el íntimo deseo / de que empiecen /  tus pasos  / a bajar  muy lentamente / los peldaños / limítrofes / del alba.

El segundo de los apartados de “Presencia” es el nacimiento, es Albor( 15 poemas) , y comienza con un lírico y hermoso poema titulado “ Crisálida”: Todavía no mar, pero sí lágrima /  que empieza su estallido. (…) Silueta no posees todavía / pero ya eres crisálida / que inaugura el asombro del hielo. Y el sujeto poético de este paseo por el amor  nos muestra que ya está con él, que existe: Existes. /  Todos los pétalos / acaban de pronunciar tu nombre (…) Has florecido / felizmente asomada a la mañana. Y tras el primer temblor, después de los primeros besos siente que ese amor se encuentra entre los intersticios del instante, pletórico y presente  en la luz y los espejos, pero también sabe que este amor es equidistancia y lejanía, porque el amor es un misterio impenetrable  que se aloja en la habitación del aire, el amor puede ser pájaro y sombra y también un lugar para encontrarlo
Plenitud (13 poemas),  es el apartado tercero de “Presencia” y en él, el amor es polen y estambres / Pétalo de aromas y sustancias./ Gota de lluvia y aguacero. Un amor lleno de enigmas, de secretos,  en el que se busca la sabiduría y la contemplación navegando con el por el tiempo y, entretanto,  el amor está lleno de luz y mediodía, y es esencia fluvial y transparente, eje de simetría y… mortal: Cuantas lunas emergen / al fondo de tus ciénagas
Y Acabamiento ( 6 poemas), cuarta y última parte de “Presencia” que comienza con un deseo: Tan sólo poseer /  los arrabales de la sombra / que refleja tu luz en los espejos. Pero ya no parece posible, el tiempo ha roto las vidrieras y el amor está ahora  entre rosa y naufragio, exhalando un  perfume de crepúsculo pues ya no es mediodía  sino principio de ausencia.


La segunda parte de este poemario se titula, precisamente, “Ausencia”  y está compuesta por trece poemas. En ella el sujeto poético reflexiona sobre la fugacidad del amor: Se ha posado en tus ojos el silencio. Y el amor parece ahora un pronombre apagado y ausente. Y todo es ya evocar otro tiempo, abrazar en la memoria la luz huida, su perenne presencia convertida ahora en lejanía, en ausencia  y se pregunta: Cómo apagar el eco de tu voz (…) Cómo quitar tu nombre / de los mapas lluviosos.

Y advierte   que quiere  apagar el presente como si fuera posible rescatar el pasado, la ausencia, lo sucedido, el tiempo.  El tiempo, como el amor, sólo dejan huellas, del recuerdo, del olvido…porque el tiempo hace que las huellas se diluyan con él.  Entonces se apagan las constelaciones, mueren las luciérnaga, y los pronombres. Pero la luz de una estrella, ya apagada en la lejanía, como milagro del tiempo llega  hasta el alba y todo se renace: Como el alba, te asomas / Como enagua floreces. (…) Como pájaro fugaz, / te posas / en los últimos signos del instante. / Como gota de rocío, / te evapora la tarde. ¿espejismo del tiempo? ¿Sueño que la vida sueña en su efímero vivir?  El amor, la belleza, el tiempo, la presencia y la ausencia, la vida…

Pascual Izquierdo es poeta, un poeta que os aseguro es necesario leer por su precisión de lenguaje rico en lirismo y este Alba y ocaso de la luz y los pétalos, anda pleno de lirismo en su belleza triste, como desamparado  por el amor y por el tiempo de esta romántica historia con una cierta tristeza pero con tono vital y riqueza léxica y metafórica que unida a la cadencia, al ritmo de sus versos, a su música interna, a sus imágenes, a su unidad temática y de estilo, a su apropiado campo semántico, atrapa y sorprende desde el primer poema desde que se intuye al amor, desde antes de que nazca, desde que se inicia y hasta su  acabamiento y ausencia. Un reloj de sol que nos refleja la luz desde la aurora hasta el ocaso, como si de un día, y el tiempo que este dura se tratase.
En fin una hermosa y lírica reflexión sobre el amor  en la que el gozo de su presencia y el dolor de su ausencia  muestran  su fortaleza y su debilidad a través de un día, metáfora del tiempo,  efímero en el hombre, la vida y el amor.






miércoles, 16 de diciembre de 2009

PASCUAL IZQUIERDO:ME SALVA LA LUZ DE TU POEMA










Durante este diciembre de 2009 y por motivos que no vienen al caso ahora,me siento incapaz de escribir, como todos los años, algún poema, un villancico, etc. para dedicarlos a los amigos.
A veces las cosas se ponen sombrías de repente y, aunque siempre estemos a la espera de la luz, uno no es capaz de escudriñar el más leve intersticio por el cual poder vislumbrar un rayo, un hilo luminoso,para esos días donde todo parece acomodarse entre las sombras del temor y la duda.

Pero mira por donde, cuando parece que la sombra te cerca, de pronto llega la voz, la palabra, el verso, el poema de algún amigo y, con su lectura te salva,te trae con él esa luz que tanto esperas. Esto me ha sucedido hoy al recibir un poema a modo de felicitación navideña de Pascual Izquierdo.

Este amigo mío, nacido en Sotillo de la Ribera, Burgos,en 1951, reside en Madrid desde 1967 (y desde hace un tiempo ya, somos casi vecinos) Además de poeta (y buen poeta) es filólogo (Se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense), es ensayista, ha hecho crítica literaria y preparado ediciones críticas sobre autores españoles del siglo XIX (Clarín, Galdós y Bécquer) en la colección Letras Hispánicas de la Editorial Cátedra.

Las ediciones críticas que más recuerdo (lo comento porque a mí me gusta especialmente Bécquer ya que el gran estudioso de este poeta del final del romanticismo, sevillano como él, el poeta intimista Rafael Montesinos, uno de los más profundos conocedores de la vida y la obra de Gustavo Adolfo Bécquer (recordemos que en 1970,en su trabajo Adios a Elisa Guillén, descubrió que algunas rimas y leyendas atribuidas a Bécquer durante más de cincuenta años,eran apócrifas) me hizo sentir verdadera pasión por el autor de las Rimas y las Leyendas).

Decía que las que más recuerdo son las Leyendas y las Narraciones. Las Leyendas las publicó Pascual en edición crítica, con apéndice y notas primero en Anaya, Madrid 1984 y posteriormente en Cátedra Letras Hispánicas en 1986. Las Narraciones, igualmente en edición crítica con introducción y notas,también en Cátedra, en 1986.

Si leer en su momento el libro de Rafael Montesinos: Bécquer, biografía e imagen, 1977 (Libro que le valió el Premio Nacional de Ensayo) así como el publicado en 1992 y titulado La semana pasada murió Bécquer que, el mismo Rafael Montesinos me regaló cuando su publicación, fue un verdadero placer así como un enorme aprendizaje sobre Bécquer, leer las Leyendas en edición de Pascual Izquierdo me pareció, igualmente, no sólo aprendizaje, sino recorrer esas leyendas, tantas veces ya leídas a lo largo de los años, de la mano de un poeta que posee un lirismo tan extraordinario que hace que Bécquer, me parece a mi, sea aún más Bécquer.

Como prosista también se dedica a la literatura de viajes, habiendo preparado tanto guías turísticas como libros donde se recogen impresiones de viaje, vivencias, recuerdos, anécdotas, comentarios críticos y apuntes de historia y de paisaje. Recuerdo algunos, pero especialmente un hermoso libro titulado Prosas profanas del Camino de Santiago, Ediciones Libertarias, Madrid 1999. Lo leí con verdadero placer. Su último libro sobre viajes, a modo de guía, es Valladolid -Guía total- publicado por Anaya.touring, 2008. Un libro que se pasea por el corazón de Castilla y trata de desvelar todos los secretos que esconde la capital vallisoletana (Y autonómica) así como las claves para disfrutar de la riqueza de monumentos y paisajes que atesora la tierra de don Miguel Delibes.

Pero ante todo Pascual Izquierdo es poeta, un poeta que os aseguro es necesario leer por su precisión de lenguaje rico en lirismo al tiempo que en compromiso con el tiempo que le toca vivir. Pascual Izquierdo ha publicado unos cuantos poemarios. El primero fue La exactitud de las catedrales (Colección Artesa, Burgos, 1974), luego Retrospección y apocalipsis en la tierra castellana (Editorial Ámbito Literario, Barcelona,1980). Después llegarían otros como Cisne y telaraña (Editorial Orígenes, Madrid, 1985), En este fin de siglo y Versos de luna y polen (Colección Devenir,que es la editorial de mi paisano el poeta Juan Pastor, en los años 1990 y 1992 respectivamente) Pasillo para aguas, aves y vientos publicado por Ediciones Libertarias-Prodhufi en 1993 y el último, por el momento, ya que anda preparando un nuevo libro de poemas, fue Del otoño tardío, poemario publicado por Editorial Cátedra en 2005.

Lo dicho, un buen poeta con coherencia entre su vida y su obra que merece ser leído.
(Si quereis conoce más sobre él, podeis pinchar en los enlaces que titulo Vínculos recomendados, aquí a la izquierda, www.pascualizquierdo.com)

Pascual Izquierdo me ha enviado su felicitación navideña, como cada año (muchas gracias Pascual, con tu poema me salvas de unos momentos de sombra porque con él me llega algo de luz y me reconforta al tiempo que me hace sentir esperanza) y con esta felicitación, porque me parece a mí que contiene un hermoso poema, quiero yo compartirlo con todos para que ese momento de luz que me ha llegado en forma de tarjeta de Navidad, os llegue también a todos.

Os deseo lo mejor y esperemos que el 2010 nos sea favorable a todos. Hasta entonces, os dejo con este poema de Pascual Izquierdo

NAVIDAD 2009

Algo,
un beso, una mirada,
el regalo inesperado
de una sílaba amable,
el aroma de un verso,
el fulgor de la luna naciendo entre los surcos,
la ausencia
de disparos o lágrimas,
el dolor que ya no brota de los pozos cercanos,
algo que recuerde
que todavía existe
una emoción antigua llamada Navidad.

Pascual Izquierdo

Hasta el próximo años amigos y para ti, Pascual,mis mejores deseos, mi agradecimiento y mi amistad.