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martes, 13 de octubre de 2015

Eugenio Arce Lérida: El hilo de Ariadna


Eugenio Arce Lérida: El hilo de Ariadna





Eugenio Arce Lérida (Torrenueva, 1949. Ciudad Real) ha obtenido en el 50 Certamen Nacional Literario Ateneo Cultural y Mercantil de Onda el Premio de Poesía con su libro El hilo de Ariadna que ha sido editado por Editorial El Full (Onda, Castellón, 2015). Este es su cuarto libro de poemas publicado.
Hablad de vuestros miedos, / compañeros del mar y de mareas, / porque de nada sirve / guardar dentro del alma / la indigencia vital que nos define / como seres que han de ser amados/ desde el mismo momento de nacer.

El término “hilo de Ariadna”, originalmente concepto mitológico del Laberinto de Creta es, en la mitología griega, el laberinto construido por Dédalo (padre de Ícaro) para esconder al Minotauro.
En cada amanecer / el hombre se conforta / con la brisa sutil de la esperanza.
Este concepto que nace de la mitología griega también se emplea para referirse a una serie de deducciones u observaciones que, una vez relacionados, pueden llevar a la solución de un problema planteado que, en principio, parece no tener salida. Doy fe en estas líneas / que son muchos los lobos al acecho
Cuando me envió El hilo de Ariadna , recordé cuándo y cómo le conocí. Fue en Ciudad Real y a través de mi querido amigo el poeta José María González Ortega por quien fui hasta esta ciudad manchega para rendir homenaje a José Hierro. Un homenaje que preparaba el Grupo Guadiana y al que se me invitó.Yo también soy "los libros que he leído",/ los besos que me han dado / y los que se perdieron en el viento, / las palabras que he dicho limpiamente / y las que me he callado...

 Porque todos tenemos  / en nuestro corazón / ineludibles cajas de Pandora, / solemos reinventar nuestras historias;



Así pues el poeta José María González Ortega fue quien me presentó a Eugenio Arce Lérida, aquel día comimos juntos y pasamos la tarde charlando de poesía y vida hasta llegar el momento de rendir homenaje a la memoria de mi siempre querido y recordado Pepe Hierro
Cuando el día murmure / tu nombre sin remedio, / olvídate del óxido/ que cubre el horizonte / e inicia tu camino predispuesto / a beberte la luz a manos llenas.

En este mismo blog, cuando reseñé  otro libro de Arce Lérida decía yo: “Me pareció un hombre metódico, tranquilo, paciente y pacífico. Al abrir para ojear este libro Siempre será mañana me encontré con un poema titulado Des-control que dada mi primera impresión de este poeta me sorprendió y me hizo leer, en lugar de ojear este poemario”: Tú siempre planificas / el viaje, la aventura /y hasta los sentimientosEl poema luego me llevó hasta mi primera impresión, termina así: Por mucho planisferio, / agenda, ordenador…, que manipules / acuérdate que siempre / llegamos al lugar / donde algo o alguien nos espera.

   


Pero, ¿Qué es El hilo de Ariadna para este poeta? 
¿Puede ser el canto que nace tras tomar conciencia de que la vida es,para muchos,  como ese laberinto en el que entró Teseo con el hilo que le dio Ariadna; pero sin hilo, sin la posibilidad, o muy poca al menos, de poder encontrar la salida?Cuando la incertidumbre te devore/
suelta amarras y déjate llevar. (...)
siempre irás al encuentro / de tu propio horizonte que se aleja/ a igual velocidad que tú caminas.



 O es ¿el hilo que quisieran los desvalidos, los marginados, los que soportan el dolor, las guerras, el hambre, los que sueñan salir del laberinto del terror y del miedo?. O ¿Ambas cosas? Si tus pies no han pisado una patera, / si tus manos no saben de  intifadas,/ si el oprobio esta lejos de tus ojos (…) no blasfemes diciendo / lo insoportable y dura que es tu vida.

Ya con poesía de pensamiento, existencial, reflexiva con alusión a la mitología griega o a lo judeocristiano, ya con  poesía de 
Testimonio que expone su idea de lo que sucede en el tiempo que le toca vivir, el sujeto poético nos habla de la duda, la incertidumbre, el deseo metapoético, de la vanidad del hombre, de la naturaleza de éste en la sociedad que vivimos, de la justicia social… reflexiona y nos dice:  Ariadna nos contempla / a través de los siglos, / cincelados a fuego en su memoria / y ríe sutilmente / ante nuestra insolente vanidad.

Parece decirnos que el hombre anda como perdido, que no habla de sus miedos, pero que mantiene una secreta esperanza, tal vez a contratiempo, que sus dudas le ponen condiciones y le llevan al olvido mientras practica una especie de reflexión moral que le produce miedo y se abraza mientras deambula por el laberinto de la vida  a la espera de un acontecimiento inesperado / que (le) lleve por las sendas del alma / a un lugar inaudito.En 1996, publicado por la Diputación provincial de Ciudad Real, vio la luz su primer poemario con el título de Yunque de luz herida

Cinco años después, en 2001, el Grupo Guadiana, grupo literario del cual es presidente desde 1989, publicó su segundo libro de poemas con el título de Interna Geografía. En 2012, la Casa Maya de la Poesía de San Francisco de Campeche, México, publicó su tercer poemario con el título de Siempre será mañana. Como narrador ha publicado Irreal como la vida misma que obtuvo el Primer Premio del XIII Certamen de Cuentos Carta Puebla, de Miguelturra (Ciudad Real), en  2010. Eugenio Arce Lérida es Diplomado en trabajo Social. Director de la revista Manxa y también colaborador del diario Lanza de Ciudad Real.
                                                         Manuel L. Azorín


                                               
                                                             Manuel L. Azorín

jueves, 29 de agosto de 2013

Eugenio Arce Lérida:Siempre será mañana




Eugenio Arce Lérida: Siempre será mañana



Eugenio Arce me envió su último libro  Siempre será mañana, libro de poemas con deseos, con sueños de presente y de  futuro, que ha sido editado en la Colección  Rosa Naútica nº 84 en San Francisco de Campeche (México). Antes de este poemario ha publicado Yunque de luz herida (Biblioteca de Autores Manchegos, 1996) e Interna geografía (Grupo Literario Guadiana 2001) Como narrador ha publicado Irreal como la vida misma que obtuvo el Primer Premio del XIII Certamen de Cuentos Carta Puebla, de Miguelturra (Ciudad Real), en  2010. Es colaborador del diario Lanza de Ciudad Real.
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Eugenio Arce  (Torrenueva, 1949) es manchego y reside en Ciudad Real. Le conocí en diciembre de 2012 y supe que era poeta y narrador y que entonces, y ahora, preside el Grupo Literario Guadina y director de la revista que publica este Grupo con el nombre de Manxa. Me pareció un hombre metódico, tranquilo, paciente y pacífico. Al abrir para ojear este libro Siempre será mañana me encontré con un poema titulado Des-control que dada mi primera impresión de este poeta me sorprendió y me hizo leer, en lugar de ojear este poemario: Tú siempre planificas / el viaje, la aventura /y hasta los sentimientos. El poema luego me llevó hasta mi primera impresión, termina así: Por mucho planisferio, / agenda, ordenador…, que manipules / acuérdate que siempre / llegamos al lugar / donde algo o alguien nos espera. Leí el libro de un tirón, de principio a fin.

En las Meditaciones previas, escritas a modo de prólogo por Brígido Redondo, de la Casa Maya de la Poesía, comienza diciéndonos: Antes de ser extensión compleja, el mundo es intención subjetiva, antes de ser descripción, el mundo es pasión, porque queremos aprehenderlo es que lo nombramos intensamente, al narrarlo lo llenamos de sentimientos y pensamientos que han tomado posesión de nuestros sueños.
Sin palabras enmudecería el mundo y los hombres no encontrarían  jamás el rastro de los suyos, las palabras son los justificantes de la existencia, suprema condición del conocimiento.

Eugenio Arce. Foto de Tomás Fernández(La Tribuna)

Eugenio Arce ama las palabras porque sabe que detrás de ellas se encuentra el misterio de lo imprevisible: … como un vestigio mágico / que al hombre le fue dado por los dioses. Las ama y nunca las emplea para herir sino  para cantar a la vida.  Eugenio nos ofrece 38 poemas de los que yo llamo reflexión positiva, es decir nos expone sus inquietudes, sus deseos, sus sueños con sencillez y con respeto hacia el hombre. Este poeta, hombre pacífico, medita sobre la vida, el tiempo, las actitudes de los hombres, reflexiona, no sé si con cierta tristeza o desencanto, sobre sus actos de manera moralista y busca las palabras adecuadas para contar-cantar, con la certeza de que la poesía nos ofrece, con ellas, no sólo la hermosura de un edificio bien construido, armonioso y rítmico, sino que la decoración interna de este edificio poemático  se adorna con la bandera de la conciencia. Eugenio Arce, en esta poesía suya, tan de meditación como de compromiso,  nos ofrece las palabras con música de belleza y de melancolía, con música de claridad y de tristeza.

El poeta y crítico José María González Ortega dijo de Eugenio Arce y de su Siempre será mañana: Poner atención a valores positivos, como el respeto hacia los demás, facilita que los poetas  cumplan bien su pacífica labor: meditar, reunir palabras armoniosas y componer poemas, conmovedores versos, esperanzas, caminos de ternura, sentir que nunca es tarde porque “Siempre será mañana”.


Si “hoy es siempre todavía” como nos dejo dicho D. Antonio Machado, mañana es el sueño por llegar y mientras vivimos en este hoy permanente, el conjunto de acciones, de actitudes  van conformando esa vida, sus pensamientos , sus actos, y para el poeta sus libros y en ellos va dejándonos su vida y  sus sueños. Vida y sueños que , algún día, con el cierre del bar  de la existencia,  nos dejará un manto de silencio y puede, o no, en el caso del poeta, quién lo sabe, que  nos vaya borrando a todos.La palabra escrita pudiera, o no, renacer cualquier día, tal vez.


LA HORA DEL CIERRE

El bar está a punto de cerrar.
Un camarero barre
papeles y fantasmas.
Son restos de naufragios
y de celebraciones.
El impulso del tiempo
desaloja el local.
Todos corrieron hacia su destino
apartando la niebla con sus manos.
Aquí convivieron, por un momento,
las simas de los sueños,
el halo de las cúspides
y el espacio desnudo
de la resignación.
En esta tibia atmósfera aún flotan
verdades y mentiras
unidas por los lazos no verbales
de toda representación teatral.
Ya el bar cerró sus puertas
y un manto de silencio  
nos va borrando a todos.