Mostrando entradas con la etiqueta Pascual García. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pascual García. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de febrero de 2021

Pascual García García: "Un hombre solo"



 

Pascual García García: Un hombre solo



Pascual García García (Moratalla, 1962. Murcia), nos trae una nueva publicación Un hombre solo (La fea burguesía, Murcia, 2020). Libro que  de poesía confesional, un libro, a modo de diario, muy valiente y muy  sincero, y no es el ego precisamente su determinante sino la visión de un hombre ante una serie de hechos sucedidos en su vida  que éste traslada, de manera muy acertada, a la poesía, a lo que Pascual llama la “fábula del corazón”


Musical es el ritmo que marcan sus endecasílabos, son endecasílabos predominantes en todo el libro que, en mi opinión, son el mejor verso para narrar poéticamente (recordemos a Claudio Rodríguez que magníficamente los empleaba para hablar de sus cosas, del paisaje y los hombres de campo zamoranos /castellanos)

La poesía de Un hombre solo aparentemente sencilla (no confundir con simple) y con hondura, confesional, poesía de reflexión, de pensamiento, existencial, poesía en fin de claridad y de gravedad por la temática de soledad, de hombre solo, con  sentimiento de culpa. Solo un poeta sincero, valiente que sabe de dónde viene y a dónde quiere ir, es capaz de mostrarse con tanta sinceridad y con tanta belleza expresiva, en un confesionalismo tremendo. 

El libro es la crónica poética de un sentímiento de castigo, de culpa y de soledad. ( aunque en poesía  se cuenta como bien dice Pascual, “la fábula del corazón” ), el sujeto poético nos muestra y se muestra,  poema tras poema, en sus sensaciones, con la intención de descargar su conciencia y sanarse a sí mismo  llegando a un final, aunque es invierno, de tiempo esperanzador.

A este  Un hombre solo  no vengo yo a enjuiciarlo sino a releer y emocionarme de nuevo. Ya sabemos todos lo que Rilke aconsejó al joven Kappus :  “Lo menos apropiado / para abordar un libro de poemas / son las palabras críticas”

Pero como también de palabras críticas se trata, quiero destacar aquí el magnifico prólogo que le dedica  a Pascual y a este libro el catedrático, ya jubilado, de la Universidad de Murcia Francisco Javier Díez de Revenga un gran experto en Literatura  que además de numerosos artículos y ensayos, además de numerosos premios obtenidos,  además de un gran crítico literario, en cuanto a poesía se refiere, con muchas obras publicadas, es un grandísimo conocedor de los poetas del 27, Gerardo Diego entre otros, (Conocí personalmente a Díez de Revenga, precisamente en un homenaje al autor del famoso soneto dedicado al ciprés de Silos y fue  en el Monasterio de Silos allá por 1996/7),  conocedor de los poetas del 36 como Miguel Hernández , de los poetas de la primera generación de postguerra  y de la generación de los 50, y  digo que de toda la poesía española desde un ayer muy lejano hasta la fecha.

Fco Javier Díez de Revenga

Quiero destacar unas palabras de Díez de Revenga  para Un hombre solo, que dicen: ”Un ejercicio de eficacia considerable consiste, en soledad, en atribuir los recuerdos a momentos concretos y fijarlos en la memoria vinculados a días y meses determinados, a fechas explicitas que anhelan devolver autenticidad. Los días y las noches se singularizan y la palabra poética de Pascual García porque tiene sobre todo vocación de recuperación, de restauración y de permanencia. Este libro multiplica en sus estancias ejercicio tan sano y saludable. Venturoso el poeta que lo ha sabido escribir con tanta autenticidad y con tan sólida cohesión.”


Un hombre solo  Apartado I: ÚLTIMO ANOCHECER DE AGOSTO

El libro en el introito (PECADO ORIGINAL/P-19) ,es una confesión-declaración y sentimiento de culpa (producto de nuestra educación ¿judeo-cristiana?)

En los poemas siguientes nos habla de la soledad , tras “su pecado” , en un dialogo narrativo consigo mismo y a la vez que  parece arrepentido trata de justificar su proceder anterior en el poema “Que no llegaba nunca”(p-23) y ya, en el poema “El amor no pasa nunca”( P-25 ), alude a Onan como remedio, a su mano derecha como justificación de la rutina, de la espera amorosa que no llegaba nunca y que, tal vez,  diera lugar a su “pecado”.

En un dialogo con su soledad , que poco a poco va asumiendo, llega hasta el poema  “La noche y la fiebre”(P-38) y nos dice: Tiene fresca la frente y mira /el cielo y se conoce redimido,/ el miedo ya no está y nada le apura,” El sujeto poético, aun asumiendo su culpa, parece justificarla e incluso, a veces, defender su acción: “como si nada le hubiera afectado,/ salvo ese cielo azul de la mañana/ al que se aferra para no ahogarse,”

Y así, va y vuelve, vuelve y va, reflexionando, culpándose, justificándose, eximiéndose, pensando que, tal vez, “El único paraíso”(P-43) que tiene es ese, por el que: Lentamente se ha ido quedando solo,/ fueron los días, los meses, los años /y un amanecer cualquiera no había /nadie a su lado, en la cama que viene / compartiendo inexplicablemente / siempre con la persona equivocada,”

 A veces se siente “Un hombre en estado de sitio” (P-45): porque le han puesto precio a su sombra.” y otras con eso que yo llamo la materia de los sueños y que no es otra cosa que la memoria, vaticina deseos: “una premonición de primavera, /a pesar de noviembre y de estar solo,” y se abraza a la “Costumbre del domingo”(p-48) porque los domingos: “conocen su mal de piedra y de noche,/que le abren paso sin gozo y atentos,/quizás saben que ha salido un domingo /y tal vez ya no vuelva entero nunca,”

Trata de huir de la tristeza, pero él sabe que: “la tristeza convoca la tristeza / y nadie es más feliz al otro día.” Y busca de algún modo la “Salvación” (P-51),pensando que a pesar: “de la condena, de la culpa incierta,/en lo oscuro, sin nombre y sin pasado,/ porque ya no será el mismo hombre”…” tenga una ocasión segura al menos /de salvarse, de creer en el día “ Y en espera de esa salvación sueña con un único deseo: que venga el alba y purifique y salve:  “Ojalá amanezca para siempre.”   

Apartado II: MEDIODÍA EN OCTUBRE


Porque ya ha sucedido todo, porque ya “detuvo su camino y soportó/ el aguacero, el frío y la vergüenza;” y lamenta el “Fracaso postergado”( P- 55), porque este es hombre solo: “La nostalgia destilaba una memoria húmeda” y ya era tarde para el consuelo, pero en el poema “El poder de las sombras”(P-57)  se abraza a la esperanza, “ tal vez porque el miedo también es débil” y porque el paso del tiempo hace que nos abracemos a la esperanza que es la que nos puede traer “el misterio insondable del consuelo”

Con la materia de los sueños le llega el amor, pero solo es la memoria y continúa “un lugar caliente en su memoria /y un espacio en su cama generosa.”

Y así llegan “Días de lluvia”(P- 59) “con ritmo manso y decidido” y con “El amanecer del primer día”(P-60) le llega  la memoria “del primer día en que nos amamos de verdad.” Tan solo es la memoria , esa materia de los sueños que selecciona y muestra entre velos de niebla o de luz, lo sucedido, lo soñado, lo trastocado por ella en otra realidad  y el sujeto poético , al llegar el día, sale al balcón y piensa el lo que ha de llegar y hace un  “brindis” (P-61): “ Sube su copa con el vino y brinda” (…) “por los días que faltan” por vivir.

Camina “hacia el invierno” (P-62): “Se lamenta, ahora que huye la luz”(…) “porque no hay nadie a su lado y sabe /que toda la culpa le pertenece,” y para justificarse le echa la culpa al otoño (P-63), pero dentro de sí se dice :” ahora que parece toda la culpa suya /y no ha de venir nadie a consolarlo”

Y en la "Oda final" (P-64) mirando dentro de sí, reflexiona, “y pensaba en su crimen,”  mientras la noche le envolvía como castigo, “hasta que el alba lo redimía con sus luces. Trayéndole el único consuelo: y la buena noticia es que está vivo.” Y el hecho de estar y sentirse vivo, le hace caminar con el deseo no ya de estar sino de ser y elabora mentalmente el "Sumario" (P-65), para aprender “a disfrutar justo el instante” y así tal vez encontrar la “Absolución” (P-67) y camina decidido a cruzar en dirección a la aventura que es vivir (según Claudio Rodríguez) porque ha aprendido que, a pesar de todo, “toda la culpa no era suya”. y Se siente “En paz” (P-68) y “ya no se dejará vencer en vano, /pues ha logrado la fuerza y es otro”.

Aunque se sabe solo como en "El buque fantasma" (P-69)  “solo con la música, con Chet Baquer/que acompasa el invierno y la memoria,” (…) “porque no hay nada al otro lado, nada /salvo un tiempo vacío y homicida.” Y decidido a no alargar mas su propio juicio sobre su perpetrado “crimen”, se erige en juez de si mismo dispuesto finalmente a pronunciar su “Veredicto” (P-70), “como si fuera otro   y fuera el mismo,/a la vez un hombre triste y un hombre libre;” Y frente al espejo contempla  su reflejo y se dice: “pagó por su atropello y ha sido absuelto.” Y a partir de ese momento comenzó a “Amanecer”(72): “Nunca supo cómo llegó la brisa,/ quién le trajo la ramita de olivo/ en aquella travesía sin vuelta,/ pero el sueño, la paz y la alegría / bajan del cielo y no los manda nadie.”

 


APARTADO III: AMANECER EN DICIEMBRE  

Llega “Diciembre” y el sujeto poético piensa que todo será diferente  “y merece el aire, el primer aire / de un diciembre desvaído e inocente / y mañana traerá el amor seguro.”

En los poemas “Su perdón más puro”, “Otros días”, “la última batalla” y “La casa sosegada” (P. de 85 a 89). En estos poemas  el sujeto poético se siente redimido y esperanzado, se siente feliz y en no regresar a la sombra, la niebla, saluda al salir a la calle y, sin sentimiento de culpa, cree merecer “las manos de los otros / sus palabras y su perdón más puro” porque ya “se marcharon al fin las horas grises” y piensa imponer “su palabra nueva y su memoria” para ganar  “la última batalla / si le acompaña la fortuna” y piensa así porque siente su casa sosegada y siente que fuera le espera el amor, “cualquier día a una hora imprecisa”

Sueña ahora un "Viaje" (p.95) “un viaje sin retorno a la alegría,” Pero a pesar de esos pensamientos,  su memoria, que va y viene del ayer al ahora, le hace sentir que: “Todo será memoria en adelante,/ memoria de gemidos y de bocas,” Llega el “Nuevo año”(p.100)Y esta solo “y bailará seguro con él mismo/ al son melancólico de las sombras,”

Llegan los “Últimos días”(102)  y comprende que “ya no tiene prisa en marcharse/ a ninguna parte, está solo y sabe/que tiene mucha vida por delante.” Y sueña y espera de nuevo el amor. En “Redención”(106) el sujeto poético  reflexiona de nuevo , ha visto el abismo a sus pies al tiempo que “ha vuelto enamorado nuevamente.” La reflexión continúa  en “Capitulación” (107) “Todo ha sido así, piensa el hombre, humo/y belleza efímera y también dolor”. La reflexión es constante en todo el libro, también el sentimiento de culpa, la soledad, la pena, el convencimiento de no ser el el único culpable, el asumimiento de su situación, la redención para sí,  la capitulación final y un “Nacer de nuevo” que, al igual que renace la naturaleza,Le hace pensar que “ el sueño de las sombras en la tarde

Con Pérez de la Hoyica
 (…) empieza a prometer la primavera,” y al igual que este pensamiento machadiano del olmo renacido sabe también que un día todo acabará, que llegará “El final” (111) Como llega la noche /Y clausura el cielo”. Aun así, hay que seguir ( y regresar) cada día que amanece. Sale a la calle y se siente alegre y feliz,




Cuando leí este libro, aun sin publicar, en febrero de 2020 me impactó y escribí parte de las impresiones que me causó su lectura, hoy  febrero de 2021, ya el libro publicado y en mis manos, releo sus poemas  y termino de escribir  mi impresión sobre este desnudamiento de Pascual que le exime ya de culpa, que solo fue un castigo en su percepción y que gracias al tiempo y a la soledad  le ha llegado, porque la poesía siempre llega cuando ella quiere, la poesía , como un gran baluarte que le ha liberado de culpa. 

El sujeto poético “Silba una canción ” Es casi primavera  y amanece,/Y no va solo porque lleva siempre consigo / Una palabra amable y misteriosa.” Y esa palabra, misteriosa siempre, se intuye que es la poesía, quizá el amor o ambas cosas al tiempo.  

 

                        Manuel López Azorín

jueves, 25 de abril de 2019

Pascual García: "Aniversario en París"





Pascual García: Aniversario en París







Pascual García (1962, Moratalla, Murcia), novelista, poeta, catedrático de Lengua y Literatura en el IES Alfonso X el Sabio de Murcia y articulista, ha publicado un nuevo poemario Aniversario en París (Colección Sudeste, Murcia, 2018) que presentó en enero en nuestro pueblo natal.




Pascual García es un paisano (ambos nacimos en Moratalla), un amigo en la poesía. Nos hemos visto pocas veces y hemos intercambiado algún que otro libro y, a veces, un amigo común que para mí es como de mi familia, Nicolás, me envía libros de Pascual que siempre leo con interés porque este poeta es hondo, reflexivo, existencial y comprometido con el tiempo que le ha tocado vivir. Y además es un poeta que siente el amor como motor del ser humano, ese que, siempre, nos hace girar alrededor de su luz o de su sombra.
Moratalla (Murcia)
Yo quiero dedicarle, en esta reseña, dos poemas, dos sonetos, que tratan de definir el amor y quiero dedicárselos porque Pascual García en este libro Aniversario en París, un poemario escrito recordando el sueño cumplido de un viaje a la ciudad de la luz, tanto tiempo deseado y finalmente cumplido cuando el amor, tras veinticinco años, desgastado por el tiempo y por quien sabe cuántas y cuantas rutinas, circunstancias, acomodaciones y mil cosas más que la diaria vida nos va dejando en nuestro río de vida, parece concluir.
Y digo parece porque el amor es una llama que por más que parezca apagarse, en nuestra memoria siempre nos deja un rescoldo que no acaba.
La contraportada del poemario nos dice: “Aniversario en París en un canto al amor en veintiocho poemas. Pero no al amor trivial sino al maduro, el desgastado por el paso de los años y que, sin embargo, puede resplandecer como el primer día durante  un viaje, el que siempre soñaron y al fin hacen  los amantes protagonistas de esta obra.” 
Aniversario en París  comienza con unas citas aclaratorias, entre ellas   estos versos de Rafael Alberti: “Amanece y yo creo que por primera vez ha amanecido”. Y también estos versos de Baudelaire:…”Cual dos torturados ángeles /por calentura implacable. / En el cristal matutino / Sigamos el espejismo.”
El amor aunque se rompa, no desaparece, queda en esa materia de los sueños que es nuestra memoria, no se extingue porque el amor, si amor, nunca se olvida por terrible que pueda parecer.
Este es el primer soneto  con el que pretendo explicar este Aniversario en París de Pascual García un poeta que nos habla
“Del amor que turba, que conmueve, que te revoluciona por completo. El amor que merece la pena”(…)  Ese amor que, como decía Adriano, para llegar al corazón tiene que pasar antes por el cuerpo. Ese amor que conlleva la sublimación del sentimiento amoroso.” Algo que no tiene explicación.
Es el amor un canto misterioso
Es el amor un canto misterioso / que se oye cuando menos te lo esperas./ No es cuestión de que quieras o no quieras, /no tiene explicación lo más hermoso.

Nunca el amor, si amor, es belicoso /por más que se le cierren las fronteras./ No va a la guerra aquel que ama de veras / aunque el canto se torne doloroso.

Es una cosa extraña esto de amar/  pues no hay una razón que justifique / el porqué del amor, tan poderoso.

El amor es así, canto sin más./ Y aun con llanto, no habrá quien se lo explique / pues… ¿Tiene explicación lo más hermoso?

Del libro: De la vida y otros ríos (2003)
 

¿Es terrible el amor?, a veces; pero es muy difícil vivir sin él,ya nos suba a los cielos o nos baje a los infiernos
Dice Pascual García 
de Aniversario en París: es un poemario amoroso escrito en 2016 tras un viaje inolvidable”
 "Sí, el amor es terrible, y nosotros somos su invento. El amor te hace sentirte vivo, y el amor de destruye, el amor te lo da todo y te lo quita”,
En aquel viaje con la que por entonces era su mujer y madre de sus hijos celebraron 25 años de vida en común.
Pascual García ha escrito un hermoso poemario tras un viaje a un lugar donde lo cotidiano parecía hacerse un milagro inexplicable y allí, el tiempo parecía suyo: “por primera vez, desde el amanecer temprano / hasta las sombras pasa el deseo y nos sonríe.”
“Estamos en París – nos dice – y el tiempo pasa” y nos parece que el poeta pretende salvar el sueño de un tiempo ya vencido: “Como si estuviéramos otra vez / al principio del viaje, enamorados / como en los años ochenta”
“Este es un viaje para rescatarnos / de todos los día en que no fuimos”


París se convierte en un lugar en el que la convivencia parece anular el desgaste, la rutina, el cansancio, las sombras que ocultan la luz y ahuyentan la ilusión y la esperanza. Y en París el poeta se deslumbra  y nos dice: “con el amor tienes que mantenerte firme y enfrentarte hasta el final a las distintas experiencias amorosas que la vida te regale”.
“Déjame que te mire esta noche / tan lejos de ese mal que nos persigue,/ hemos pedido champán y sonríes / porque te halaga brindar conmigo / en un rincón de la noche francesa”
El autor, el poeta, el hombre, piensa que “No hay una edad para sentir el verdadero amor, que es el arrebatado, el apasionado, el que te hace sentirte enamorado como un adolescente” porque el amor cree que: “es la experiencia más extraordinaria que puede vivir el ser humano” 
Gira el amor y en su girar nos mueve, este es el segundo soneto que le dedico al libro y , naturalmente a su autor: 



Giras 
                         
Cuánto me das Amor, cuánto me quitas./  Cómo llegas y envuelves entre nubes / de sueños, de ilusión y de perfumes /
esa esperanza que parece hundida.

Cuánto me das Amor, cuánto me quitas./ Cómo me llevas a las altas cumbres / y luego, inexplicablemente, huyes…/ y caigo al negro abismo, negra sima.

Cuánto me das Amor, cuanto me quitas./Tú, vas y vienes siempre a tu capricho./ Eres Amo y Señor de voluntades.

Eres la rueda que nos mueve. Giras /  y ofreces el peor de los castigos / o das toda la miel de tus panales.

De: Libro del desconcierto (2001)

Se inicia el libro con una despedida; “Estuvo tu nombre siempre conmigo / durante tantos años / de soledad acompañada / y lecho compartido,”
Y  el verso final del libro nos anuncia ese final, esa despedida,  si no de castigo, sí de acabamiento: “Hemos vuelto a casa y nos sonríe / el alma bellísima de los días/ que se quedaron en ella a la espera / de un último abrazo de despedida.
Un libro en fin, pleno de belleza, de amor, de compromiso con la verdad del ser y del estar del poeta y una tristeza de lágrimas ocultas frente a la pérdida de la miel de los panales que deja al hombre, al poeta solo, en la soledad de su casa sin odio ni rencor, acompañado, ahora, del sublimado amor en la materia de los sueños que es la memoria. El posible infierno del amor es algo que el poeta, en el recuerdo, olvida. Porque el amor es inexplicable siempre, en  su cara y su cruz, ya que como dice Pascual : “es la experiencia más extraordinaria que puede vivir el ser humano”
                              Manuel López Azorín

jueves, 22 de febrero de 2018

Pascual García: "Trabajan con las manos"







Pascual García: Trabajan con las manos



Pascual García (Moratalla, 1962. Murcia)  Autor de una extensa obra, tanto en el terreno de la narrativa, como del ensayo y la poesía.Tiene en su haber numerosos premios literarios. Como poeta ha publicado ya su séptimo poemario titulado Trabajan con las manos (Poesía. Raspabook. Murcia 2017.)
 
Trabajan con las manos es un libro tan duro como hermoso, donde el sujeto poético nos habla  con sobriedad y madurez de la supervivencia del hombre que trabaja la tierra para ganarse el sustento (la riqueza que atesora la tierra) y que es el protagonista de este poemario. Sustento y hombre que trabaja con las manos, enfrentados. La esencialidad del sustento, la del hombre, frente “a la dureza del campo, a una patria común donde tierra, fuego, aire, agua (los cuatro elementos) y luz evocan un pasado que el lector  reconocerá “:
“El hombre que trabaja con sus manos 
lleva el alma en la punta de los dedos
y cava zanjas en la tierra seca,
poda los árboles de otoño,  sueña
con herramientas y suda las horas
que transcurren tan lentas, tan espesas
como el invierno, el frío y la nostalgia.”
Un canto elegiaco frente al destino (con una primera cita muy aclaratoria del Génesis: “Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás por la tierra”), 
 
“El hombre que trabaja con sus manos
(…)
No camina, se eleva
sobre la senda, llora en el trayecto,
tiene frío y hambre cuando llega
a la casa de todos,”
Frente al destino y frente al sudor, el cansancio, el anhelo de encontrar generosidad y consuelo en un trabajo con menos sacrificio. Y una segunda cita ahora del escritor, crítico de arte y pintor inglés John Berger a manera de grito de rebelión y  desahogo: “Maldije el calor que había dejado de ser  una condición  para convertirse en un castigo. Y maldije a quien nos imponía semejante castigo”
“Nos pilla siempre el sol en el camino 
ataviados con harapos y tristes,
casi descalzos, el pan el la bolsa,
mientras el cielo nos vigila alto,
(...)
con herramientas de acero, las manos
duras y encallecidas,
la cara adusta, el corazón tan solo.
(…)
Así venimos todos 
en el trayecto de sed y de espinas
como si huyéramos huérfanos, ciegos
en un éxodo de hambre y de fatiga,
en un exilio atroz
de los desheredados.”

Y es también este libro un canto hímnico en el olor de la tierra, en sus frutos, en el dios de la familia, del padre,  de la mujer....

“Me dijo: iremos a la tierra juntos 
y nos acercaremos a la casa
de tus abuelos.
                          No había cumplido
aún los nueve años y ya era un hombre,
pero el camino era largo y tortuoso,
(…)
Fue un viaje a las alturas,
un trayecto al origen de mi estirpe.
(…)
Eran todos familia
y comimos con ellos
junto a la chimenea
(…)
Fue corta la semana 
y el sábado volvimos monte abajo,
subidos en las mulas.
Cuando abracé a mi madre
era un muchacho distinto, tocado
por la gracia de aquel viaje a la altura
que nunca olvidaría.”


Y una tercera cita, esta vez de Hesiodo, el autor de los " Trabajos y los días" (un poema de 828 versos donde nos habla del trabajo como el destino universal del hombre) Esta es la cita:  
"Oculto tienen los dioses el sustento a los hombres; pues de otro modo facilmente trabajarían un solo día y tendrían para un año sin ocuparse de nada" (de Hesiodo cuentan que decidió hacerse poeta cuando las musas se le aparecieron mientras estaba con su rebaño al pie del monte Helicón que es el lugar donde  nos dice  que vivian lasnueve musas porque es también el lugar donde está Hipocrene, la fuente de la inspiración.) 

Rainer María Rilke nos  dijo que “La patria del hombre es su infancia,” y en este libro el sujeto poético, desde la memoria, eso que yo llamo la materia de los sueños porque en muchas ocasiones se nos presenta con veladuras, ensoñaciones… suele guardar en ella los sucesos que más nos marcan en la infancia y una vez guardados (y dependiendo de los casos mitificados  en unos y en otros ocultos en el rincón más oscuro de nuestra memoria, pero siempre ahí, dispuestos unos y otros a salir en cualquier momento)
Somos, en definitiva, todo lo que guardamos en la memoria y también todo aquello que guardamos en nuestro corazón, algo así como pensamiento y sentimiento, que decía Unamuno. Es el equipaje (ligero y Machadiano) que siempre va con nosotros. Es nuestro origen, es lo que nos marca, lo que nos hace ser como somos.

Moratalla (foto: Juan José Pascual)

De modo que la infancia, la casa,  las calles que nos vieran crecer, en un pueblo en el que su principal labor era trabajar la tierra para poder sobrevivir, especialmente cuando se provenía de una clase humilde, cuando aquella tierra que les ofrecía el sustento a cambio de titánicos esfuerzos para sacarle los frutos, con las manos rotas en invierno al recoger la oliva, con verdadero sudor a pesar del intenso frío o calor, en un tiempo, visto, no desde la infancia, sino ya desde la memoria, como de silencio impuesto e incluso auto-impuesto por unos hombres y mujeres que venían de sufrir una terrible y durísima postguerra y vivían en un espacio carente de libertades.

“Bajo la sombra invernal del olivo 
comemos agotados
por la mañana larga y laboriosa.
Ha traído mi madre la fiambrera
y va sirviéndonos el guiso
(…)
Sonríe satisfecha y sagrada
porque ella misma es la tierra y reza
por la noche para que el cielo colme
nuestras sacas, llene las manos rotas
de recoger oliva
y soportar el frío
cada mañana como condenados
a repetir el tiempo y el trabajo,
el fracaso y el hambre y la fatiga.”

 

Un canto sin duda el de este poemario que parte de lo personal y se convierte en canto colectivo. Un canto que defiende, como Miguel Hernández a sus “aceituneros”, a los  hombres que trabajan con las manos:

“Condenados a vagar  por las tierras  
ajenas, un ejército de sombras,
un aluvión de hombres y mujeres
en el paraíso alto de los otros.”

Un libro, en fin, de necesaria lectura para todos.  (porque a decir verdad y a pesar de los grandes avances, en cuanto al trabajo de los hombres del campo, los que andan “en el paraíso alto de los otros” no ha sufrido grandes cambios.) Por tanto es de necesaria lectura para todo los hombres y mujeres de ayer y de ahora, que trabajan con las manos, esa tierra de la que nos habla el poeta.

Pascual García es doctor en Filosofía y Letras, catedrático de Lengua y Literatura española en el IES Alfonso X El Sabio de Murcia, y profesor asociado de la universidad de Murcia. Ha sido crítico literario en prensa, radio y televisión, y colabora habitualmente en la prensa regional, semanalmente en El Noroeste y cada quince días en La Verdad.
Además de los libros de narrativa y ensayo que ha publicado, tiene publicados, como dije al principio, siete poemarios:
Fábula del tiempo (1999) que fue su primer libro de poemas,
El invierno en sus brazos (2000) Luz para comer el pan (2002)
Alimentos de la tierra (2008) Cita al anochecer (2010) La fatiga y los besos (2013) y este Trabajan con las manos (2017), que les reseño aquí.
      
                        Manuel López Azorín.