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domingo, 16 de julio de 2023

Santos Domínguez Ramos: "Cuaderno de Italia"

 

Santos Domínguez Ramos: Cuaderno de Italia

 


Santos Domínguez Ramos (Cáceres, 1955) ha publicado un nuevo poemario; Cuaderno de Italia (Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2023) que viene acompañado de una breve nota de la traductora italiana Marcela Filippi.

Domíngez Ramos es un poeta y crítico galardonado con importantes  premios nacionales e internacionales. Su último libro, El tercer reino, (2021), fue candidato al Premio de la Crítica y al Nacional de Poesía en 2022

Su obra ha sido traducida a diferentes idiomas y está incluido en la selección 25 poètes d´Espagne, publicada en Francia.

De Santos Domínguez ha dicho la crítica que es "uno de los poetas fundamentales de los últimos veinticinco años". (Qué Leer).



Marcela Filippi, que ha traducido gran parte de la obra poética de Santos Domínguez al italiano, nos dice que: “Este libro inspirará en el lector visiones de belleza. Traerá a la memoria, la historia, el arte, la poesía y las leyendas que han caracterizado y enriquecido la grandeza de este país que posee el patrimonio artístico y cultural más importante del mundo”

Este no es un libro para turistas que viajan, miran, haces sus fotos con el móvil y siguen su camino con la prisa de que pretende acumular recuerdos sin detenerse a contemplar  un mundo, un tiempo, impreso en la piedra, en un marco de belleza, en un mármol tallado, para luego en casa rememorar con fotos lo mucho que ha fotografiado y lo poco que en realidad ha visto.

 

La tarde en Recanati:

Sentado en una piedra  

he aprendido a mirar la tarde con los años

más allá del paisaje, más allá de los hombres.

 

Y el poeta recuerda a Giacomo Leopardi, poeta del romanticismo italiano.


La lectura de la  poesía de Santos, nos ofrece una obra de creatividad y de madurez, plena de humanismo reflexivo dentro de una poesía de formalismo clásico. Es, Cuaderno de Italia , una glosa celebrativa  de la cultura  humanista, un viaje por el tiempo que produce el placer de la contemplación y su lectura despierta el deseo de mirar las cosas con los ojos, no solo con la luz del día, sino con esa luz interna que nos ilumina por dentro:

 

 Panteón de Agripa (Fragmento inicial)

 

Todo lo entiende el ojo cuando mira hacia arriba,

hacia la semiesfera que cifra el universo

en su cúpula astral y en su bóveda oscura.

 

Aquí se hizo la luz y el tiempo se condensa 

en los altos cuadrantes de un lento claroscuro.

El templo encargado por Agripa en tiempos de Augusto y acabado por Adriano sigue en pie desde el año 125.

 

DAVID: (fragmento)

 

¿De dónde tú, que en suave curvatura  

pisas el corazón de las tinieblas

y sostienes seguro, con tus tres dedos jóvenes

el valor, la belleza, la dignidad del hombre?

 


A través de la mirada del poeta, de sus versos vivos, surge un ayer, la figura de espléndido joven en mármol, hasta el presente para mostrar la imagen que creara Buonarroti. Al contemplarla, echo poema, nos acerca en el silencio de su lectura  a la grandeza del hombre.

 

 

ROMA

 

Cómo morir aquí, donde la higuera

trenza el galope en bronce de los siglos

y extiende su aspereza como si una paloma

abriese en plena noche la curva de esta tarde





La primera gran ciudad de la humanidad, la que Influyó en la cultura en general, lengua, literatura, música, arquitectura, filosofía, Como bien dice Marcela Filippi en su nota de inicio, es la  ciudad con la más alta concentración de bienes históricos y arquitectónicos del mundo. Y también es, en el recuerdo, la Roma de Rafael Alberti, el legado clásico de la ciudad en el pensamiento occidental y nuestro poeta que vivió en el Trastévere de la ciudad eterna. Arte, historia y poesía ensamblados.


TUMBA EN PAESTUN (fragmento)

 

Igual que el tiempo, el aire

abre en la arena a veces surcos indescifrables.

 

Como último profeta de un tiempo que ya ha muerto

se apaga mudo el tiempo, pero arde la memoria

y la luz flota entonces igual que el nadador,

sin peso y sin minutos.

 

Como último profeta de un tiempo que ya ha muerto 

en la materia oscura de un corazón sin fondo,

el nadador sublime se detiene en su salto

y flota en el vacío, en su eterna caída.

 


Paestun: Una ciudad, colonia griega, fundada en la costa cerca de Nápoles. En los años 60 quisieron ampliar  el conocimiento de la historia social y cultural del lugar y descubrieron  una tumba decorada en su interior con pinturas en las paredes laterales con escenas de música y erotismo, de gran calidad artística, pinturas que databan del 480 a.C. Se le dio el nombre de la "Tomba del Tuffatore" o del nadador de Paestum.

 

Cada poema requiere contemplación y también aprendizaje para entender la magnifica herencia artística de  Italia. Cada uno de ellos es un viaje interior que nos acerca la historia, el pasado y recrea, el en el ahora, otro tiempo

 


INFERNO

Hace un frío mojado de légamos  espesos.

Sobre el agua de hielo de la laguna Estigia  vuela una garza de humo. Tirita la montaña.

(…)

Alguien que ya se ha ido  

ha dejado su parvo patrimonio de hierba,

su testamento negro de lodo y quemaduras.

La laguna Estigia, el  río infernal de la mitología griega, el que separaba el mundo de los vivos del reino de los muertos. Hace que se produzcan reflexiones sobre la vida, el tiempo, la muerte  quedando en la retina  o en el sueño de un ayer imaginado..

Este Cuaderno de Italia es un libro de Poesía con mayúsculas para aprender a mirar y aprehender.



Su autor, un maestro de la poesía: Santos Domínguez. Ramos 

Hace ya tiempo dije sobre Santos Dominguez Ramos  en mi blog.

Lo repito: En un lugar donde habita la contemplación, la meditación, la emoción, el lenguaje, la poesía y la  técnica, está Santos Domínguez Ramos y en él, va creando su cosmovisión con forma y fondo para mostrarnos una poesía imaginativa , culturalista por vivencia (no libresca), meditativa, de pensamiento. Una poesía que está llena de simbolismo, de  imágenes, de  lirismo, de poemas, que nos llevan a  través del mundo clásico, de la  naturaleza, de la vida a reflexionar abrazando la memoria y el  tiempo que va de la oscuridad a la luz donde habita la poesía  con su magia y su misterio. .

 

                             Manuel López Azorín

                                

viernes, 8 de enero de 2021

Santos Dominguez Ramos: "Regulación del sueño"

 


Santos Dominguez Ramos: Regulación del sueño. 

                                                                                  


El XXIII Premio de Poesía “Flor de Jara”, entre un total de 1.263 trabajos presentados,  otorgó el premio al extremeño Santos Domínguez Ramos, por su libro titulado Regulación del sueño. (Instituto Cultural El Brocense. Diputación de Cáceres, 2021)

El jurado, presidido por el poeta Jaime Siles, calificó este poemario  de "redondo, culto, profundo, maravillosamente bien escrito, con poemas ceñidos no demasiado largos, más próximos al epigrama que a la elegía, en el que las descripciones de la naturaleza son muy precisas y van unidas a una reflexión muy condensada que corresponde a la cosmovisión de su autor".

Regulación del sueño se abre  con el poema: “Un sitio indiferente”   que precede a los dos apartados que conforman el libro y que lleva una cita de Luis Cernuda: “Su sitio no está en parte alguna./ Siempre deseará un lugar diferente./ Es el extranjero.”

Desde un lugar opaco /canta una voz sin tiempo / una canción oscura / con la garganta blanca del olvido.//  Como llega el crepúsculo, sin viento y con silencio,/ igual que cruza el vuelo de las nubes violetas / bajo el aire maduro de septiembre,/ la noche sigilosa se posa en el paisaje/ oracular de un sueño/ y en el coro de sombras/ que destilan los astros en su giro incesante.// No un lugar diferente: un sitio indiferente/ para mirar el mundo sin fiebre y con distancia.


En un lugar donde habita la contemplación, la meditación, la emoción, el lenguaje, la poesía y la  técnica, está Santos Domínguez Ramos y en él, va creando su cosmovisión con forma y fondo para mostrarnos …una poesía imaginativa , culturalista por vivencia (no libresca), meditativa, de pensamiento reflexivo y hondo, una poesía comprometida con los otros y para los otros, un territorio de bruma que va de la oscuridad a la luz donde habita la poesía  con su magia y su misterio. Un misterio que a mí, personalmente, me lleva a recordar lo que solía decirme Claudio Rodríguez cuando hablábamos de Lorca:– ¿Qué quería decir Federico con aquello de “Verde que te quiero verde”? No lo sabemos pero lo que importa es que sin terminar de saberlo, el verso nos imanta y nos atrapa–. Pues eso me sucede a mí con la poesía de Domínguez Ramos.

Una poesía que está llena de simbolismo, de  imágenes, de  lirismo, de poemas, que nos llevan a  través del mundo clásico, de naturaleza, de la vida a reflexionar abrazando la memoria y el  tiempo.

 “Canta una voz sin tiempo” es el título del primer apartado de este libro. En él, el extranjero, el poeta, va a la búsqueda de la luz de la poesía, sabiendo –como dijo Machado –, que ninguna voz es la suya, y nos dice: “Busca allí, donde el tiempo exacto de la huella,/ donde la luz recorta/ el fragor de las nubes, los truenos del paisaje.//  Allí, donde el temblor de la llama en la sombra,/ hallarás lo que buscas:/ las palabras que esconden el secreto del bosque,/ las brasas de los sueños, la efímera verdura/ -canta una voz sin dueño-/ de las eras.”

Navega por la mitología griega, Canta luego Asterión una canción humana (porque Borges lo quiso), que tiene miedo y su casa es refugio y el laberinto espera fuera. Y Teseo, ya camino de Atenas recuerda que dio muerte al monstruo por amor sin preguntar su nombre.

Nos habla de los templos vacíos: Fue hace cuatro milenios. Se conoce su nombre:/se llamaba Adduduri y habitaba un palacio//.Escribió el primer sueño que conoce la historia: De la historia antigua y las profecías de Mari,

Santos nos lleva en sueños por la historia grecolatina, nos cita el Paraíso de Dante y nos dice: Flujo del ser, sustancia del origen,/ fuente secreta, giro hacia lo más profundo:/ descenso hacia lo hondo en donde todo es nombre.

(…) Allí es donde trabaja/ la mano temblorosa del artista.

De la pintura del Bosco, de su jardín nos cuenta que: No nos dejó palabras. Sólo imágenes, símbolos / y profecías desnudas de futuros horrores:

Nos traslada al los siglos XVII y XVIII primero con el panteísta Spinoza: Feliz, sin esperanza,/mientras pulía una lente pulía sus ideas,/ordenaba el desorden el asombro del número. Y después con el grabador y arquitecto Piranesi: Con la ebriedad del sueño,/ un torrente de sombras baja por la escalera/ hacia una arquitectura inconcebible.

En esta Regulación del sueño, en la contradicción del tiempo, nos cuenta que: en el sendero anfibio de la fiebre,/ los metales que anuncian la luz clara del día. Tañe en este sueño una campana muda: Y el tiempo se disuelve en el espacio /como el agua que llueve sobre el curso de un río/ y huye hacia el mar de sombras de la tarde.

“Una canción oscura” suena  en la tarde de invierno y: El viento da noticia de un vuelo de semillas/ que vienen de otro tiempo,/ de la memoria en calma que tiene la hoja seca,/ de un horizonte quieto/ y de tardes oscuras en que la luz menguante/ ardía en la hojarasca mojada del invierno./ (…) Tienen la flor del fuego,/ la luz y la ceniza que tienen los que habitan/ donde vibra el enigma de una canción oscura.

                                                                                

Decía  Félix Grande que, “igual que en el universo, en el poema coinciden magia, ciencia y forma.” Forma que nace desde de la razón o desde la alucinación, como decía José Hierro, de la niebla, la bruma mágica del subconsciente, de la revelación.

¿Cómo se regula el mundo de los sueños?  Allí donde no llega el pensamiento lógico, de repente aparecen imágenes y la palabra que pregunta, se interroga, duda y acaba, en silencio, conformándose en poesía.

El segundo apartado  titulado “Desde un lugar opaco”  nos dice en el poema “Desde el vacío sin voz de los espejos” que inicia este apartado, con una cita de Gamoneda: He envejecido dentro de tus ojos: Cuando volvía del sueño miraba como miran / quienes vuelven un día desde muy lejos, (…) Es la magia del tiempo circular que regresa / y ahora vuelve a posar al fondo del espejo /su mirada en la tuya.

La poesía ¿Surge de la observación, de la contemplación, de la realidad percibida? ¿O surge desde una luz interna en lucha con la sombra, con la duda, con la materia de los sueños, que es la memoria? La poesía casi siempre se crea alrededor de las dudas y viene envuelta en la magia de lo que desconocemos a través de la realidad que el poeta percibe.


La primavera machadiana siempre renace como “Un secreto rumor”: Era marzo en la sangre con sol y con jazmines. Y de de repente, vibra “Una luz no usada”: donde fermenta el tiempo, y el espacio / va abriendo sus caminos / mientras vibra una luz que no viene de fuera. “Pero amanece el fuego” y arde bajo las piedras secretas de la noche / el canto de los pájaros, / el insistente abril que afinan sus gargantas.

El paisaje es un paisaje acompañado de meditación, el poema es un modo de contemplación del paisaje que se funde con la reflexión y o bien rememora el pasado (Se canta lo que se pierde, decía Machado) o atrapa el instante de la contemplación o llega con el sueño de lo inexplicable con “colores inventados”: Es el tiempo quien toca / el teclado de luz que tañe el arco iris,/ la matizada vibración del aire / en azules lejanos y blancos duraderos,/ o en bosques incendiados de oro viejo y cobalto.

Sucede a veces que, con la “Memoria de la herida”: se han quedado los días detenidos / con su silencio azul sobre el borde del tiempo. Y entonces el poeta, “De lo oscuro a lo oscuro”: En un bosque talado, eres (es) el extranjero / frente a un espejo opaco. (…)Y el ojo del poeta, / frente a la nada eterna que sopla en el poema

Y es luego, que todo aparece como envuelto en niebla,: Son espejos de sombra que proyecta el recuerdo /al fondo de la noche,/el azogue de niebla donde habitan los sueños.// Y una luz que no existe, la luz que imaginamos.

El poema es la forma, sí, pero también es la cadencia, el ritmo, la musicalidad que transforma la palabra poética, que crea imágenes, a veces de niebla, con voces confusas, irracionales, surrealistas, visionarias o plenas de realidad y, entonces, el poeta se sorprende a sí mismo porque la poesía ha dicho mucho más de lo que dice el poeta en su contemplación, con su reflexión, con su conocimiento porque el poema ha tomado hondura, una fuerza reveladora, que posiblemente ya estaba dentro del poeta pero que no había percibido y aparece como “Música incendiada”:  Y otro incendio en las nubes /se refleja en el agua callada del transcurso. Esto sucede como sucede a veces la claridad y el poema se muestra, limpio, luminoso, con esa claridad que, como decía Claudio: “es un don: no se halla entre las cosas / sino muy por encima, y las ocupa / haciendo de ello vida y labor propias” 


Mi querida y admirada Francisca Aguirre, (mi querida  Paca)que valoraba mucho a Domínguez Ramos siempre me decía: “Santos es un poeta verdadero” Tiempo más tarde me llegó un libro: El agua de los mapas y comprobé que, desde el conocimiento, este poeta buscaba, con la presencia del tiempo, indagando en una realidad que contempla  y se adentra en el misterio del sueño o de otra realidad creativa. Y sus versos llenos de ritmo me atraparon porque caminaban de la sombra a la luz, hacia ese lugar extranjero del poema.

Ahora sé que en la noche mi memoria es un río/ de arena en la vigilia insomne de los astros,/ el enigma insondable que edifica la sombra / y un silencio de aljibe en el sigilo hueco de los pozos /y en la orilla sin música de las constelaciones.

El tiempo y el sueño, la sombra y la luz, son los hilos conductores de esta Regulación del sueño que nos ofrece, intuición, visión onírica, simbologías y en la contemplación hondas reflexiones. La voz de un poeta tremendamente singular. Una voz de pensamiento y sentimiento, que ilumina en lo oscuro los  desconocidos caminos de nuestro interior. Gracias por este libro Santos.  

Domínguez Ramos me parece un alquimista de la palabra, una palabra poética, plena de ritmo, de música, de ética y estética, que humaniza al lector en su interior porque le atrapa y le toca los sentidos. Y como me comenta él, “La poesía como revelación desde la incertidumbre, como iluminación en la sombra.”

 

Domínguez Ramos. (Cáceres, 1955.) Catedrático de Lengua y Literatura. Crítico y poeta. Es autor de libros de poesía como Las provincias del frío, En un bosque extranjero, Las sílabas del tiempo, Luna y ciencia nocturna, El agua de los mapas, El dueño del eclipse, Reloj de sombra, El viento sobre el agua, Principio de incertidumbre… 

Con Ellos ha obtenido importantes premios nacionales e internacionales. Su obra, también, en diferentes antologías como Plaza de la palabra, Las alas del poema o La vida navegable, parte de su obra poética ha sido traducida al francés, inglés, húngaro, árabe y el libro antológico Un canto extranjero/ Un canto straniero con selección y excelente traducción al italiano de Marcela Filippi y un prólogo del tristemente desaparecido en diciembre, Freddy Castillo.

Manuel López Azorín


                                    


 

jueves, 18 de mayo de 2017

Santos Domínguez Ramos: "Principio de incertidumbre"






Santos Domínguez Ramos: Principio de incertidumbre

 
Santos Dominguez Ramos (foto: E. Cidoncha)


Recibo  el último libro de Santos Domínguez Ramos: Principio de incertidumbre. (XIV Premio Nacional de Poesía “Ciega de Manzanares” 2015. Huerga y Fierro Editores, 2016), libro que me envía Silvia Cebrián Sánchez, Concejala de Cultura  del Ayuntamiento de Manzanares.

Santos Domínguez (Cáceres, 1955), no para de recibir premios. La publicación de Principio de incertidumbre en 2016 hizo que  coincidiera también con  la concesión del XXXVI Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez por El viento sobre el agua (libro que no he leido pero seguro que vendrá cargado de simbologia, de imágenes, de ritmo, de memoria y de tiempo),
de este poeta que es, entre otras muchas cosas, miembro de la Asociación de Críticos Literarios de España.

 
En Principio de incertidumbre nos muestra Santos Domínguez Ramos (“desde el territorio inseguro que se evoca en el título como el ámbito propio de la creación poética”), la  duda, lo relativo de las cosas, de las acciones, la inseguridad de las certezas cuando aquellos que se sienten seguros en esta vida, en este ser y este tiempo, cuando firmes separan lo cierto de lo falso…solo están creando más incertidumbre, más inseguridad porque con ello montan ese cadalso donde todo fanático aniquila todos los posibles caminos y crea pánico y más inseguridad, más incertidumbre, más duda:

“Señor de las tormentas, líbranos de los muertos
pasados y futuros, y del buitre que ensaya
círculos melancólicos y espejismos de espanto
para explorar su espacio espectral en el mundo.”

La duda, como espada de Damocles siempre, acuchillando la posible certeza, hiriendo la sensación de seguridad, de confianza, atenazando la posible certidumbre para crear inseguridad, duda, la enigmática duda, la que nos hace sentir un cierto desasosiego ya que sabemos que los valores absolutos no existen y por tanto todo es relativo, nos crea esa inquietud que siempre se presenta frente a la página en blanco, cuando se pretende manifestar a través de la poesía conocimiento, propio y ajeno, personal y universal, cuando se va a la “búsqueda del sentido, como exploración de la memoria”, esa memoria nuestra tan selectiva siempre, tan de colocarle velos al recuerdo, tan de transfigurarlo a la medida con ligeros o grandes matices diferenciales. Ay de quien no dude!

El ser y el tiempo nos llega preservado en esa memoria que, siempre lo digo, es la materia de los sueños que acomoda nuestro ser a un tiempo más onírico que de certidumbre, dando paso a otro ser y otro tiempo y para todo esto se indaga en el ser, se indaga en el tiempo, en el paisaje, en el arte, a través de la palabra, del verbo y sus conjugaciones, porque la poesía es siempre palabra viva, lenguaje y se hace “ con una práctica poética en la que se conjugan la imagen y el ritmo, la palabra y la música ”. 

Sabemos que: La verdad (es) relativa. (que) no hay valor absoluto en la certeza, (y)  tampoco en la mentira, (que)    todo empieza / y acaba con la duda.


Santos Domínguez Ramos lo sabe y como es poeta (“una de las voces más personales y reconocibles de la poesía española actual”), se sirve del lenguaje, un lenguaje pleno de cadencia, de musicalidad, con simbólicas, oníricas, a veces surrealistas, imágenes repletas de sentido secreto, de lirismo y de grito para decirnos que: “Así en la tierra dura como en la mar sombría, / líbranos de este mundo, señor de las ventiscas. / De este mundo que ahora y en la hora de la bruma / es menos comprensible, más opaco, más mudo.”
Un poeta puro, con poesía de pensamiento y referencias culturales, un poeta de compromiso que ofrece su testimonio, el del tiempo que le toca vivir, cargado de realidad con imaginación y belleza.

"En la noche polar la luz verde del norte
baila en el cielo y se oye
cómo susurra el tiempo espacial en la aurora.

Porque la aurora silba en la luz que se escucha
y arde la piel del cielo
con llamaradas frías de tiempo y vaticinios
que vienen de años luz, de los vientos solares
y de un terror antiguo en las noches antárticas
de miedos boreales y de indicios secretos."

Unas Luces que bailan por el cielo del Norte mientras otro cielo, el del Sur (o del oeste), clama: “Tú que incendias los campos con tu último destello, / déjanos este tiempo /en la luz vacilante de los amaneceres / que suben de la niebla y cantan desde el sueño, / en las torres sin viento y en las banderas lentas de la noche.”

 

La labor poética de Santos Domínguez Ramos  fue definida como de “Exactitud y misterio” por Félix Grande Precisa y hermosa definición; pero no menos hermosas fueron las palabras que le dedicó la poeta Francisca Aguirre (mi queridísima Paca Aguirre), cuando escribió: “Este poeta español contemporáneo nuestro, Santos Domínguez, es un hombre que entrega una pasión extrema a la escritura poética, que se da por entero, se desnuda y piensa, como todos los poetas verdaderos, a través de la polisemia del lenguaje mismo, modulándolo en música.”
Luego el lector interpreta, intuye, hace suyo lo escrito, participa y escucha la música, el canto, el llanto, el dolor del hombre, del poeta, en  la modulación de sus versos. 

Y a través de esa modulación musical uno se adentra en el poema no ya con el propósito de entender solo, sino el de interpretar, el de intuir todo lo que nos sugiere (la poesía dice más de lo que dice el poeta, me decía Pepe Hierro a menudo y es que “la palabra ( y esto lo decía mi siempre recordado Claudio Rodríguez: "va escavando un cauce que puede, a veces, llegar hasta el oráculo del sueño”
 

Creo que Santos Domínguez Ramos  es un gran poeta, un buscador de palabras que, al tiempo que nos ofrecen su cadencia musical, alumbran, ofrecen la certeza de una realidad envuelta en el misterio de las palabras y sus significaciones. Y es que como ya escribió este poeta: “La  lengua es la que mira”, es la palabra,  la que nos sugiere, la que nos muestra:

“Eras el que robaba el fuego transparente,
el que cantaba en sueños con sílabas oscuras


(…)
Como quien lleva a cuestas un saco de cenizas,
de sombras congeladas al borde de una herida
y las deja esparcidas en un recinto oscuro
de sangre impetuosa que no corre
del corazón al centro sigiloso del tiempo,"

 De Principio de incertidumbre
                                   
                                                        Manuel López Azorín