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lunes, 27 de junio de 2022

Miguel Ángel Yusta: "POSTLUDIO"

 

 Miguel Ángel Yusta: POSTLUDIO  (Lastura,2022)

Nos dice Valentín Martín en el prólogo: “El viento no responde nunca, dice el poeta. El poeta sabe de ceniza porque ha discurrido demasiadas soledades que concuerdan con las servidumbres del oficio de vivir. “ 

Y en la primera parte de este libro nos habla de la pandemia  desde un punto de vista crítico pero vital, de ahí la cita de William Shakespeare,  con la que abre este apartado: "Ama ahora mientras vivas ya que muerto no lo podrás lograr" Y así nos dice el poeta: “Creímos ser los dueños del abismo / y la distancia fue infinito anhelo. (…) ceniza entre los vientos de la nada.

Y tras ello nos describe su sensación sobre el confinamiento: Las calles agonizan en silencio. /La ciudad se termina en los cristales / de una ventana donde el miedo habita./ Dentro vive una sombra sin vestigios, / embargada de olvido y de nostalgia./ Vacilantes los pasos, torpes los movimientos, / su vida es terminal andén de vuelta.

Y tras esta sensación sentida, vivida, se pregunta: ¿Cómo será el abrazo tras la muerte?/¿Podrán sobrevolar en las cenizas / los brazos extendidos, las palabras de amor, /las lágrimas que curan ignominias? / ¿Tendrán cabida ingrávidos instantes /donde soplan los vientos del olvido?/ Es el eterno nudo,/ interrogante  donde habita el miedo.



Este es un poemario de temor pero, como dice Valentín, no es de decrepitud. Porque aquí no hay nihilismo que valga, hay una guerra desigual  entre un virus desconocido y la incertidumbre  ante su embestida: Hay pena e indefensión por los mayores  y por los pobres, y tras hablarnos de ellos nos traslada  al lugar de los poderosos con patria en Manhattan. Madrid o Manhattan da lo mismo: Mueren en Nueva York a cientos cada día /  los latinos pobres de Queens. Y los negros./ Son la fuerza de choque de la pandemia./ Roosevelt Avenue está semivacía,   (…)  Mueren en Nueva York a cientos cada día. / Y mueren en Madrid a cientos cada día. 

Llega al II apartado de la I parte  y hay rabia, dolor, impotencia en el libro. El poeta se siente vencido. Ha gritado, critica, ruge y… Tras el final combate/ la soledad es un pájaro muerto / en mitad de la nada.

Le vence el desencanto. Este es el libro de un  poeta  comprometido con el tiempo que le toca vivir,  y así nos cuenta lo que ve, lo que pasa, lo que siente dentro y fuera de sí mismo., este poeta nos da testimonio de sí mismo y de lo que acontece: Despojado del viento y la palabra / giro sobre mi vida desarmado / y contemplo mi sombra en el camino. / Mientras, el sol se esconde / y se apaga el paisaje. 


Hay en él un sentimiento de derrota y de temor a que todo desaparezca, a ser como el mar de las islas, ese mar de Aral cada vez menor  hasta su total extinción.

Hay un mar que se muere./ Metáfora del hombre que destruye, / enajenado, el mundo. /Aral, antaño hermoso,/ lleno de vida, barcos y alegría,/ hoy símbolo de muerte y destrucción. (…)  El hombre se ha vendido / sólo por baratijas y espejismos. /y navega cegado hacia la Estigia.

Y para reponerse  del sentimiento de derrota trata de cerrar este apartado con unos poemas recordatorio de otro tiempo, un tiempo que fue pero que ya es ido, aunque alivie pensarlo porque sabe que fue.

Hubo una vez un cielo claro y limpio, / un mar lleno de niños,(…) la música en las almas, / los abrazos, las risas, /el aire transparente. / Érase una vez.  Fue.

Fue una guerra. Y fueron muchas guerras / con paces muy precarias.

(…) Se repite la historia a través de los tiempos / los huérfanos hambrientos lloran desconsolados / y muertos y banderas son proclamados héroes.

Inicia un "Tránsito" en la segunda parte y se refugia en el recuerdo, en su infancia, una dura infancia que en estos momentos le sirve para dulcificar  esta terrible desolación . Si aquel tiempo fue sombra , si no lució apenas la luz del sol, al menos sobrevivió a la sombra y se abrazó finalmente a la luz; pero ahora…  Ahora una cita de Gamoneda  inicia su recorrido por la materia de los sueños  que es la memoria: “Dices: "Va a venir la luz". No es su hora / pero tú desconoces la imposibilidad: piensas la luz.”

Y es entonces que comienza un viaje por los recuerdos, por aquel ayer que fue sombra: Ayer, tan sólo ayer, pasaron estas cosas(…)/ Las reventas de entradas de los cines./ Los emblemas del Auxilio Social. / Las lentejas con  piedras y gusanos./ Los subarriendos con derecho a cocina. (…) las muchachas delgadas de mirada perdida. / Y ese huir del dolor hacia la nada.


Y escuchando el “Cuarteto nª 12” de Beethoven este gran amante de la música, se siente “en las orillas de mi (este)  viaje / conforme con (mi) su sueño./ sin el cansancio de lo ya prescrito. 

Y soñaba la luz, “pensaba la luz”  La infancia, el paraíso, / los ojos encendidos, las sonrisas, / la explosión de la vida que comienza. y con la luz  se comprende que : Es la vida que asciende; / la irresistible rueda del amor.

Y el tiempo se ilumina de repente y el amor y la luz se abrazan  en la búsqueda de los sueños y  a la llegada de la libertad.

LA LLEGADA

Llegamos a la parte III. Los recuerdos, esa materia de los sueños que es nuestra memoria, cuando llega el otoño de la vida  nos hace ver que… (Ana María Navales  con su cita lo explica muy bien): “Hay un tiempo / como un río de silencio / que riega ese árbol de otoño.”

Y esta cita nos hace pensar sentir que no todo está ni perdido ahora ni en el recuerdo sino que vive en este presente de incertidumbre: Es tiempo todavía de amar sin condiciones, / de abrazar al amigo, /  de decir muchas veces un te quiero /a quien mañana puede estar ausente.

Y hay unos instantes de luz, de consuelo, de aceptación al tiempo que domina la vida y el poeta, aliviado, en su temor, se pregunta: ¿Por qué siguen tan vivos los recuerdos / si es tan grande y profundo este vacío?

Tal vez nos aferramos a la materia de los sueños para continuar, para aceptar que el tiempo llega a su fin el día menos pensado, para engañarnos  con el espejismo ya  de lo sucedido, con el brindis de un presente que se va al instante, pero anuncia la paz de otro mañana  o como dijo Cavafis  “Cansado del engañoso mundo / solo en mi copa encuentro paz”

 LA PAZ

Y esa paz de la parte IV es la luz, es el amor, es lo sucedido y lo por llegar, es sin duda alguna la esperanza: Al final del camino, no tan lejos,  /una luz de esperanza.

___

Qué dulce la pasión de aquellas horas

donde rimaban todas las caricias.____

Y de repente cesan las caricias en nuestro pensamiento  y, el silencio es,  como dice el poeta,  vecino de la muere. Y aquí no hay más remedio que recordar al maestro Don Antonio Machado : “Todo pasa y todo queda / pero lo nuestro es pasar.” Porque como nos dice este sujeto poético llamado Yusta: Porque ya nos dejamos el pasado / a la orilla del mar

Pasar con dignidad, decir adiós al tiempo : La discreta, la lenta retirada, /acercarse al silencio quedamente/ y desaparecer en la penumbra/ lejano de oropeles, voces, ruidos./      

Decir adiós y basta...

Sí, pero cuando llegue el momento, mientras tanto el poeta escribe: Gritadme por favor para sentir que vivo.

Y sueña, siente, escribe este Postludio y vive, en el ayer y en el ahora vive.

 

                                       Manuel López Azorín


domingo, 4 de octubre de 2020

Miguel Ángel Yusta: La Copla. Emoción y Poema

 

Miguel Angel Yusta: La copla. Emoción y poema



Miguel Ángel Yusta (Zaragoza,1944), es poeta con larga y reconocida trayectoria literaria y colaborador en los medios de comunicación . Igualmente es un gran aficionado a la ópera y ejerce la crítica sobre este género musical en medios escritos y radiofónicos. Publica en revistas literarias y su poesía está recogida en varias antologías. Ha publicado también  en  más de una veintena de poemarios colectivos.

Como poeta ha publicado unos  veinte libros de poemas de los que destaco: Ayer fue sombra (2010 y 2ª edición revisada en 2017). Pasajero de Otoño (2018) Reflejos en un espejo roto (2019) Los tres reseñado en este blog.


Ha obtenido  diversos reconocimientos, entre ellos cabe destacar el Premio Imán a su trayectoria literaria. Otorgado por la Asociación Aragonesa de escritores.


En marzo de este año publicó La copla. Emoción y Poema (Lastura y Juglar,Ocaña, Toledo, 2020)

A Migue Ángel Yusta, que es un hombre culto, le gusta la música y le apasiona la poesía tanto la formal o clásica  como la tradicional o popular. No hace diferencias pues es de los que piensan que  cuando algo es bueno lo es en cualquier poema ya sea de arte mayor o de arte menor.

Miguel Angel Yusta  se ha preocupado de hacernos saber en este libro que el arte menor lo es únicamente por la cantidad  silábica  ya que del octosílabo hacia abajo se denomina así y del eneasílabo al alejandrino es llamado arte mayor, naturalmente con el descarado robo del heptasílabo para realizar el alejandrino o bien para alternarlo, y mucho, con el endecasílabo. Pero eso es otra historia.

Pero hablamos de la  copla, esa cuarteta octosilábica que rima en los pares, generalmente en asonante aunque encontramos, no en la poesía culta sino en la escrita por el pueblo rimas en consonante. Ha habido etapas en las que apenas se ha valorado la copla, copla que por otra parte viene escribiéndose desde hace siglos, primero por el pueblo y luego por los grandes poetas. Hacia finales del siglo XIX y principios del XX,  se publicaban coplas  en periódicos y revistas de entonces y se les daba el valor que merecen. Años después la copla se miró con cierta indiferencia.

 

Por ejemplo ahora se escribe mucho el  "haikú" y nos parece algo importante, y lo es sin duda, (aunque muchos “haikus” no deberían ser llamados así ya que no lo son, porque usando la misma forma métrica (5-7-5)  están, muchos de ellos, rimados en asonante y el haikú no lleva rima, por tanto deberían llamarse  Bordón o coda que son los tres versos  que sirven de cierre a la seguidilla compuesta y que sí riman en asonante (5a-7-5a)  Lo tenemos aquí, es nuestra esta estrofa y si la escribimos autónoma.  ¿Por qué no llamarla por su nombre y dejar que el Haikú se escriba sin rima, como debe ser, y que nos hable de la impresión que nos produce la realidad y la naturaleza? 


Porque  seguro que  apenas nos hemos fijado en las seguidillas, o las jotas, o las soleares de tres o cuatro versos, o las rondeñas, o los fandangos, malagueñas, etc.  coplas andaluzas o canarias, que se cantan y/o bailan por casi toda la geografía española, pues sepan que todas son coplas, esa cuarteta,  estrofa llamada de arte menor, de cuatro versos que rima, como he dicho, generalmente en asonante en los pares y quedan libres de rima los impares. Una estrofa totalmente nuestra  que se viene usando desde el siglo X u XI  con las Jarchas.

La Copla. Emoción y Poema de Miguel Ángel Yusta pone a la copla en el lugar que merece,  para que se valore y pueda resurgir  de nuevo, como ave fénix,  por toda le geografía española  como forma de expresión tanto del pueblo como por aquellos poetas  que  sepan valorarla.    La copla o canta aragonesa, que así la llaman en Aragón o copla en Andalucía o jota por muchos lugares de nuestra geografía, etc. etc.

El libro, es un homenaje personal a la copla al tiempo que un homenaje colectivo. Y es un homenaje  colectivo a la copla a través de la historia (que el lector encontrará en la Primera parte 1, seleccionada por este  maño zaragozanoMiguel Ängel Yusta  que tantas jotas ha escrito.

Encontrará el lector coplas escritas por autores como Jorge Manrique, Lope de Vega, Gustavo Adolfo Bécquer, Manuel y Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez , Gerardo Diego, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Miguel Hernández ,Ildefonso Manuel Gil, Jaime Gil de Biedma, Félix Grande…entre otros, todos ellos grandes y reconocidos poetas de nuestra Lengua española ya clásicos en nuestra literatura

Pero también ha seleccionado coplas de poetas actuales en un apartado llamado Primera parte 2 y en esta parte incluye coplas de poetas de ahora como: José María Lopera, Rosendo Tello, José Verón Gormaz, Manuel López Azorín, Francisco Caro, Ángel Guinda, Antonio Pastor Gaitero, Juana Vázquez Marín, Joaquín Sánchez Vallés, Manuel Vilas, Marisa de la Peña, Valentín Martín y Antonio Capilla Loma.  La copla, en fin, es una estrofa que es nuestra, tan nuestra, que nos identifica y con la que el pueblo se identifica.

En la segunda parte  de este libro encontramos algunas coplas  de Miguel Ángel Yusta que se publicaron en el Heraldo de Aragón. Una selección escrita a lo largo del tiempo por el autor (muchas de ellas, coplas o cantas, es decir jotas) Yusta lleva desde 1970 colaborando en el Heraldo de Aragón y desde hace 20 años,  con una sección semanal titulada “El rincón de la copla”  ( con dos antologías del mismo título recogidas en dos libros) En esta sección publica coplas suyas y de otros poetas que invita a colaborar en ella. Este poeta celebra esta estrofa cada semana en este periódico.

Y finalmente en una Tercera parte el autor recoge una amplia selección de coplas escritas por él  se inician con un verso a manera de cita del autor que dice: “Mis coplas, tus coplas son” Es decir que, Yusta, en este libro, se ocupa de atender a los clásicos que escribieron coplas, a los poetas actuales que las escriben y a la labor del propio Miguel Angel Yusta que nos ofrece sus coplas con mucho amor y mucha emoción.

Pero además lo ha complementado, muy acertadamente en mi opinión, con estudios de especialistas como Juan Domínguez Lasierra, que nos dice en el prólogo:”La coplas que  nos propone Yusta son una forma quintaesenciada de la poesía, y a este género pertenecen con todo derecho aunque se camuflen o ignoren en los tratados literarios, de una forma u otra, salvo cuando son autores consagrados por la creación literaria general los que las han empleado en alguna ocasión.”

Javier Barreiro, que ha escrito el epílogo de La Copla, Emoción y Poema nos dice: “Ojalá libros como este y otros, que deberían apuntalar los cimientos (de la copla), sigan floreciendo en los múltiples registros a que esta forma poética puede dar lugar.”

Susana Díez de la Cortina que en su magnífica introducción a este libro nos analiza las coplas de Miguel Ángel Yusta y nos habla de lo culto y lo popular de esta estrofa. Así nos dice: “El saber popular es tan antiguo como la propia lengua que lo sustenta, el surgimiento de un idioma como herramienta de comunicación y vehículo de cultura implica el surgimiento  de los géneros discursivos y literarios.”

Yusta, a mi derecha, con cuatro amigos:
 Francisco Caro, detrás, Valentín Martín,
a mi izqda y Rafael Soler, en el Café Comercial.

Este es el caso de la copla y de su permanencia constante en nuestra literatura que, a pesar de algunas etapas de olvido aunque nunca del pueblo, sigue y se mantiene

porque  la copla   es..

Emoción y es Poema.

          Manuel López Azorín

 

 

 

 

 

 

 

 




sábado, 14 de septiembre de 2019

Miguel Ángel Yusta: "Reflejos en un espejo roto"




Miguel Ángel Yusta: Reflejos en un espejo roto


El último libro de Miguel Ángel YustaReflejos en un espejo roto. Colección Alcalima, dirigida por Isabel Miguel  (Lastura, 2019), me llega vía correo postal, contemplo su portada y lo primero que me viene a la mente en sus colores es fuego en su rojo pasión y quebranto, pérdida , rotura en un corazón roto sobre un fondo azul celeste, como de un mar en cielo o mar que invita a la reflexión.

Y me pregunto ¿Qué nos queda cuando el amor nos abandona, cuando se rompe? ¿El desconcierto, el asombro, el dolor, la ausencia, el vacío? “Ni siquiera el vacío fue bastante / para curar la herida del olvido” y todo ello nos conduce , cargados de tristeza a la nostalgia, al recuerdo:”Silencioso e implacable / se derramó en mi alma / el hielo que salía de tus ojos” y con asombro y estupefacción vemos que: “Tantos lugares donde nos quisimos, / y que parecen hoy huecos sin vida / extinguida la llama / de la hoguera feliz de la memoria”. La nostalgia, el recuerdo, nos hace ver que “Se acabaron los días luminosos / y, sin saber por qué, fuimos vencidos”

El poeta, “en el silencio de la noche” escucha la música que es “Energía y pasión, duelo y amor” (…) y el alma se estremece con las notas / en una conjunción maravillosa. ///  Pero no estás” y la ausencia, el desamor, le hace preguntarse “…por qué, si sembré amor, / cosecho en el final tanta tristeza.” Y siente que todo lo que le queda: “ es la sombra que vaga en la distancia: / la marca del olvido”


Y tratando de borrar poco a poco la memoria, abrazado la soledad se dice: “No me siento culpable  / ni de la soledad ni de la ausencia. / Por eso clamo y muestro mis despojos / porque quiero vivir y pronunciarme”. La soledad, el vacío y el recuerdo que permanece, el amor pervive en el ayer: “Pero ya no hay miedo ni temor  en su vida ,porque aun con soledad y vacío “amanece apacible el horizonte” y amanece el silencio que es “una muestra de gran sabiduría” El silencio permite la reflexión, la calma, “Y en la noche, monótono paisaje / acontece en silencio la escritura” Y con ella se presenta la inquietud y con ella la duda, la incertidumbre: “detrás de cada espejo/ hay un testigo mudo que nos mira(…) la incertidumbre existe y es certera.

Y frente a esa inquietud llega la desolación y “El temor se acrecienta /prisionero de exilios y de culpas”. El poeta camina solitario, reflexiona, medita “hasta encontrar la nada. /Ni vida ni memoria:/ sólo yo solo / Nada.” Y el amor es ya una sombra que destruye el tiempo, la imagen de un fantasma camino del olvido. “Hay densidad de muerte en los espejos” y el poeta asume su soledad y nos dice “Ha llegado la noche / atraviesa los muros de mi cárcel./ Viene para quedarse.” Y aun con escepticismo, esa desconfianza  sobre la verdad o eficacia de algo: “Así los corazones/ liberados de las incertidumbres / aguardan el invierno / anhelantes de nuevas primaveras”

Y el poeta comienza a caminar , ya en soledad , con desgana y un cierto nihilismo , porque , cercano ya el invierno de la vida, este camino  se hace más difícil  y su final más incierto. Pero camina, camina porque , en el fondo, le asiste la esperanza al tiempo que rememora a Machado: Late corazón…No todo / se lo ha tragado la tierra.


Y su corazón, que se refleja en un espejo roto,  se va recomponiendo poco a poco a pesar de que siente que el amor  aún permanece en el recuerdo:  “No consigo  encontrar en el paisaje / vestigios de tu nombre. Y, sin embargo, tú lo llenas todo”  Y se mitigan los días desiertos, la nostalgia, el desamor, la soledad…y asoma la esperanza: “Esos días que esperan / a la noche apacible que nos salva”. “Y en la postrera página, / siempre en letras muy grandes, / la palabra esperanza mil veces repetida”
Y se dice: “El amor no claudica / se coloca de espaldas al reloj” “El tiempo nos desnuda / de todos nuestros sueños / cuando el espejo dicta la sentencia/ y atraviesa los años sin piedad.”

Y así, en el invierno de la vida, con la música que le salva  “con mensajes de luz y eternidad” el poeta navega “hacia la luz de una mañana nueva “ porque ya no cuentan ni la derrota ni la victoria.

Y camino de la reflexión final  de un poemario de dolor que canta, roto el corazón, a lo perdido y asume que el recuerdo es perenne y no el olvido: “No busquéis  en las briznas de la hierba / mi pretérito aliento. / Casi he marchado ya, mas sin tristeza,/ Solo el vacío ya, solo el silencio./ Mas silencio de amor esperanzado.


Reflejos en un espejo roto es un libro de temblor y de emoción, un libro de poesía verdadera, un libro de amor y su contrario  y concluiré con unos versos míos para este poeta, que lo es y grande,  que dicen: Es una cosa extraña esto de amar// pues no hay una razón que justifique / el porqué del amor. Tan poderoso./ // El amor es así, canto sin más. / Y aun con llanto, no habrá quien se lo explique / Pues ¿Tiene explicación lo más hermoso?
                                 
                 Manuel López Azorín








lunes, 22 de octubre de 2018

Miguel Angel Yusta: "Pasajero de otoño"





Miguel Angel Yusta: Pasajero de otoño

Miguel Angel Yusta (Zaragoza,1944), presentó en el Café Comercial de Madrid  su Pasajero de otoño (Huerga y Fierro Editores. Madrid, 2018). Un nuevo libro de poemas prologado por el ensayista, narrador, poeta y crítico literario Fernando Aínsa que nos dice:” El viaje de pasajero de otoño combina el recorrer escenarios prestigiosos largamente cantados por otros poetas – Paris , Roma, Grecia – a los que renueva con sugerentes imágenes y una experiencia íntima que va urdiendo con la conciencia y la angustiosa sensación de un final de trayecto no muy lejano”

El otoño del título es el de la estación y además  un estado anímico. Yusta se pasea  por este otoño estacional al tiempo que otoño de la vida, tiempo de contemplación y de reflexión donde el poeta piensa tal vez, con el olmo de Machado,  soñar vitalmente con una nueva primavera, primavera que el poeta, por otra parte, sabe  solo se producirá en la naturaleza.
Yusta  realiza este viaje, en el otoño-invierno ya de la vida. Es un recorrido por lugares del París de su adolescencia y juventud, lugares que le ofrecieron otra visión, otra luz, de la vida frente a un ayer infantil–adolescente que fue sombra en esta España nuestra de los años 50 y 60, tiempo abrazado a sus recuerdos que ahora rememora contemplando la ciudad de la luz  desde el presente hacia el ayer ya sucedido, y nos canta, como don Antonio Machado, lo perdido (y lo ganado) desde el paso del tiempo que cambia los paisajes:
  “Escucha con el alma la canción / que te abraza, viajero,/ en el desierto invierno de tu voz,/ pasajera del tiempo que arrasa los paisajes.”
 
Foto de M.A. Yusta. El Heraldo de Aragón
El apartado Paris comienza con una cita de Sacha Guitry que nos dice: “Ser parisino, no es haber nacido en París, es renacer allí” y Miguel Ángel Yusta  renació en Paris durante sus viajes de juventud y en este nuevo viaje al Paris que marcó su vida joven se pasea por la línea 6 del metro, por la Rue de la Réunion, por el Sena, la Gare D´Austerlitz, Palais Garnier, Museo de Orsay, Notre-Dame, Mercado, y nuestro poeta con el poema “El trompetista del metro” nos deja una reflexión sobre la velocidad , la prisa, con la que nos encaminamos en la vida sin percibirla apenas: “Todos tenemos prisa por no perder un tren./ Ya no nos damos cuenta / de que al pasar de largo tantas veces / cerca del trompetista/ y de aquellas felices melodías / estamos malogrando/ las encendidas notas de la vida." Paris es para Yusta la ciudad de la luz que iluminó su vida y a la que siempre que regresa se retrotrae a los años 60, años en el que su descubrimiento de Paris supuso el descubrimiento de la belleza, del amor y de la libertad.

Foto de M. A. Yusta. El Heraldo de Aragçon

Su viaje por Roma supone el recordatorio de un viejo amor, del amor siempre quedan rescoldos, rescoldos que el poeta revive por los diferente  lugares de la ciudad eterna: “Tal vez fue, y ya no es, / como antaño el amor, pero que importa/ si a la gloria te lleva el padecer.”
Y con este amor del pasado Yusta nos muestra la Piazza Navona donde: “La luna de febrero se disponía a velar un sueño./ acaricié su rostro / y se encendieron lenguas en los vientres” para luego llevarnos hasta la Piazza del Popolo porque : “No había espacio más dulce/ que el que existía entre nuestras miradas”. En la Fontana de Trevi 2 nos dice: “ No existía otro mundo/ que aquel donde habitaba nuestro amor”. Y por el Trastévere: “ Se apareció la luna velada y fría / para iluminar antiguos recuerdos/ de noches  con sabor a sábanas heridas”  . Miguel Ángel Yusta, siempre que regresa a Roma, regresa feliz porque en esta ciudad se sumerge  “en el profundo lago de su historia” y de aquel pasado amor que rememora con las luces y sombras del tiempo sucedido.

La tercera ciudad por la que viaje este Pasajero de otoño está en Grecia y en Atenas, origen de nuestra civilización, nos muestra su grandeza: “Enhiesta, imperturbable,/ como ese Partenón, bello y eterno” y nos sumerge  en:  “el recuerdo  de quien la hizo posible/ pues ningún edificio se derrumba / si el buril del amor fue su arquitecto”


Y llega este Pasajero de otoño  en su viaje interior al apartado III: “Al final del camino / retorna silencioso el recuerdo en blanco y negro/ de trenes que pasaban cercanos a mi casa” (…) “Así en las largas horas de vigilia / galopaban deseos e ilusiones / mientras uno tras otro, aquellos trenes, / invadían la estancia de los sueños”. 

El recuerdo de todos los paisajes internos y exteriores, sucedido ya el tiempo, en este presente, camino del invierno y la nieve, llega al  poema final en el que Yusta rememora de nuevo a Machado y “ligero de equipaje” nos dice que llegará sin miedo a la Laguna: “y aguardaré paciente el resplandor/ del profundo arañazo de la Dama…”


Y conociendo a Miguel Ángel Yusta que es un hombre caballeroso, amable, sin rencor por aquel tiempo de sombras y amigo de la contemplación y gozo de la  belleza de la vida, como decía al principio, esta Dama a la que alude Yusta, pudiera ser el final, el vacio, la nada o tal vez la ensoñación de aquel olmo que anunciaba con su rama verdeando un nuevo renacimiento. Eso solo lo sabe el poeta que vive dentro de este Pasajero de otoño donde nos ofrece el viaje de su vida, mostrándonos en este libro amor y desamor, belleza,  canto… y un estoico final o tal vez la ensoñación del olmo de Machado , como decía al principio: "Olmo, quiero anotar en mi cartera/ la gracia de tu rama verdecida", pero no ya solo en el olmo sino en el ser humano: "Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida / otro milagro de la primavera". Sea una u otra interpretación solo el poeta puede aclararlo, lo que si nos ha dejado claro ya en este libro es su viaje de vida en el que nos muestra el amor y el desamor, la belleza  y el canto, un canto en versos blancos plenos de ritmo, de música y  especialmente de emoción en su viaje interior de la tercera y última parte.


MIGUEL ÁNGEL YUSTA, zaragozano, poeta y escritor, tiene publicados hasta la fecha una quincena de poemarios individuales, ha obtenido diversos  premios, colaborado en más de veinte poemarios colectivos y participado en numerosas revistas literarias, antologías y letras de grabaciones  discográficas. Colabora en el diario Heraldo de Aragón desde los años setenta (Secciones de Opinión, Artes y Letras, Comentarios de ópera y Rincón de la copla) y otros medios escritos, así como en programas radiofónicos. Organiza y desarrolla numerosas actividades literarias —principalmente en Madrid y Zaragoza— ciclos, charlas, recitales. Ha sido miembro de la Junta Directiva de la Asociación Aragonesa de Escritores y director adjunto de la revista literaria Imán (2008-2016). Su bibliografía completa se puede consultar en la Red, así como en sus blogs y páginas de Facebook: www.mayusta.blogspot.com // www.rincondecoplas.blospot.com

                                   Manuel López Azorín