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domingo, 10 de marzo de 2013

Cuentos para Granada: edición de Lola Vicente y José López Rueda (contiene quizá el útimo cuento publicado de Medardo Fraile, fallecido hoy en Glasgow, donde vivía)



Cuentos para Granada:
edición de Lola Vicente y José López Rueda





Un nuevo libro de relatos Cuentos para Granada (Cylea Ediciones –en edición de Lola Vicente y José López Rueda-, Segovia, 2012, con ilustraciones de José Hernández Quero, Cayetano Aníbal y Silvia Abarca), un volumen que continúa como los anteriores Cuentos para… Segovia, Toledo y Murcia, en el que han colaborado una veintena de autores.

Lola Vicente, en sus palabras liminares, nos habla del papel aglutinador de esta edición que ha sido gracias al profesor y poeta José Lupiáñez. Hace después mención de los distintos autores e ilustradores, y nos cuenta que, gracias a la colaboración desinteresada de todos los creadores, ha sido posible este proyecto editorial.

José López Rueda, coeditor del proyecto, analiza los relatos de este cuarto libro de Cuentos para Granada, estableciendo categorías: relatos de costumbre, sobre la infancia y sus recuerdos, relatos fantásticos, relatos de fobias y miedos, relatos de compromiso social, de viajes y excursiones….

Recoge veintiún relatos con un amplio abanico de estilos y con un factor común: su relación, en mayor o menor medida, con la ciudad de Granada. Un libro, en fin, de estilos y tonos diferentes y variados como suele suceder en estos libros colectivos. Libro de relatos bien acompañado de ilustraciones, una por cada relato, y que pertenecen a los tres creadores citados al principio.



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Los autores que ha colaborado en este Cuentos para Granada son: Medardo Fraile, José López Rueda, Francisco Gil Craviotto, Antonina Rodrigo, Manuel Villar Raso, Lola Vicente, Enrique Martin Pardo, Mercedes Alonso Merino, Pilar Sánchez Álvarez, Mercedes Molina Mir, Antonio Enrique, José Lupiañez, Antonio Costa Gómez, José Vicente Pascual, Ana María Tomás, Ayes Tortosa, Fernando de Villena, Emilio Porta, Ángel Olgoso, Sir Henry Wilowy y Javier Vázquez Taboada. Ganador del Galardón de Cuentos para… creado por Cylea ediciones.



Un conjunto de relatos de muy diversa factura, con autores conocidos y reconocido y autores (al menos para mí) desconocidos. Aunque todos ellos merecen citarse, destaco aquí sólo algunos de los relatos:

Abre este volumen el relato Medardo Fraile, especialista en la narrativa breve, género en el que ha publicado numerosos títulos, con Tertulia azoriniana, Evocación, de lo vivido o de lo soñado, nos deja, quizá, uno de los últimos publicados ya que hoy 10 de marzo de 2013, mientras estoy escribiendo esta entrada, leo que Medardo Fraile  (Madrid, 1925) , el escritor madrileño, considerado como maestro del cuento, ha muerto en Glasgow (Escocia), que era donde residía desde 1967. "En mis cuentos, decía Medardo Fraile, es más importante lo que ocurre por dentro de la narración que lo que sucede por fuera."




Lola Vicente escribe Enamorados entre las ventiscas, un relato sobre el ocultamiento y huida a Granada de dos hombres de derechas dentro de un ambiente de miedo y de miseria moral. Mercedes Molina Mir nom ofrece A ver si te viene algo a la mente, relato cuya protagonista mira un viejísimo álbum de fotos buscando ideas para… Ana María Tomás llega con, Candela. La historia de una chiquilla que queda prendada de Granada al conocerla en una excursión. Ayes Tortosa con el relato, Sobre el día que vino la muerte al Albaicín en busca de don Mariano, en el que el protagonista burla inconscientemente a la misma muerte. Un cruel secreto, de Pilar Sánchez Álvarez, nos acerca un tema de dramática actualidad: los niños robados.

José López Rueda y su relato El hijo de la canastera.  nos deja un cuento realista con incidencias y anécdotas de un viaje. Manuel Villar Raso con el relato La pesadilla de los mosquitos,  nos cuenta lo sucedido en una expedición, en la que participó, de la Universidad de Granada a la curva del Níger. José Lupiáñez, con el relato El milagro de los peces, recurre al territorio mágico de la niñez. Realidad y ternura con la huella de la guerra civil. Antonio Enrique, escribe Belleza Póstuma. El protagonista es un niño que pasa el verano en casa de una familia amiga. Allí se enfrenta a varios misterios adultos.



Emilio Porta nos trae El príncipe Boabdil no lloró nunca,. Donde nos  habla del último rey nazarí perdedor del reino de Granada. La nostalgia y melancolía, tono y ritmo, para una evocación del perdedor. Fernando de Villena escribe La Vega. Un relato ambientado en dos tiempos: la guerra civil y los años sesenta. La magia del corazón, de Enrique Martín Pardo, nos habla de magia, de un niño, de humanidad… Un relato breve al tiempo que intenso y cargado de la emoción.

Este volumen de Cuentos para Granada ha sido dedicado a una figura importantísima del flamenco y así reza en la dedicatoria: Al gran “cantaor”  Enrique Morente, gloria del Albaicín. In memoriam. Unir la literatura con el flamenco a través de esta merecida dedicatoria, me parece a mi un hermoso acto de acercamiento, por parte de los editores y autores, a ese arte que tantas veces ha sido "olvidado" por tantos. Y desde hoy sirva también para recordar a Medardo Fraile como uno de los más grandes cuentistas de los últimos años.

( Libros recibidos  el año 2012 , pendientes de dar entrada en este blog )

sábado, 12 de noviembre de 2011

Lola Vicente: Y yo también




Lola Vicente me regaló su nuevo poemario el pasado abril, un libro con el título de Y yo también (Cilea Ediciones, poesía). En principio iba a titularse Manuela (que es la protagonista o el sujeto poético de este libro) pero, finalmente, tras una sugerencia de Miguel Ángel García Gil, un arquitecto amigo de Lola e ilustrador de Y yo también, lo tituló de este modo porque: lo que le sucede a la protagonista cada vez que experimenta un deseo, una aspiración o un sentimiento, me digo: y yo también – le dijo – es algo que, a veces, nos sucede a todos.

Lola Vicente, natural de Yecla, Murcia, reside en Carbonero el Mayor (Segovia) desde hace ya muchos años. Desde su soledad, combate la tarea diaria de vivir, al margen de su trabajo de funcionaria, con el perenne recuerdo de su Yecla natal,, de su padre que reposa allí y fue poeta, de su marido, fallecido ya y de su hijo Manuel que se marchó para siempre, en plena juventud, en un accidente de coche. Desde Manuel fue un libro que dedico a su hijo para atraparlo, con poemas, en el tiempo. La combate con esos recuerdos y abandonándose, a modo de catarsis, a la poesía como bálsamo de salvación.


El profesor y poeta José López Rueda, autor del prólogo, y buen amigo de Lola Vicente, nos dice: Y yo también es un pequeño relato en verso con un mínimo argumento que permite a su autora disminuir su angustia plasmándola en palabras. La tensión espiritual que supone su lucha por vencer la soledad y el desamparo se resuelve en un texto intensamente lírico bordado sobre un discurso narrativo que lo sustenta.(…) ¡Cuanta Lola hay en Manuela! Y este hecho es el que genera la emoción, la hondura, la autenticidad de la obra.




De manera que Manuela-Lola transita por este poemario y va calle abajo/ relega las intrigas, / sólo el amor escucha y va como muda y sola porque Lleva encima silencio, tan callado. Tan pesada carga que La mirada impelida en el vacío, / galopa, sometida a la nostalgia, y a veces suspira Trata de figurarse que nadie lo sospecha y avanza comportándose como cualquier otra persona aunque por dentro aspire bocanadas / de realidad o de melancolía, frente al dolor de saber que se le ha marchado tanto… Los hijos se marcharon, / quebrantando las reglas.


Después de tantas pérdidas Recorre los pinares, ronda el campo / y pasea por las calles del pueblo. Va envuelta en un vacío que le acecha, una tormenta, un temporal de indefensiones; pero Manuela-Lola está viva, y piensa y siente Va llena de energía / cubierta de rubores / y por su sangre corre /la iniciativa para la aventura. La aventura de vivir y la de escribir.

La savia de la vida alimenta su carne y con ella, sobrepasa la niebla, va enfrentándose al día y a la página en blanco que cubre con palabras de amor y de nostalgia, de amor y de esperanza, de amor y de energía y Así, de esta manera, / pudiera la alborada compensar / páramos desabridos.

En fin, un libro intenso en el que Lola Vicente adopta, para recrearla vida, el pensamiento, las emociones, los deseos y ahuyentar el frío de las pérdidas y de la soledad, la aventura de transmutarse en Manuela y unas veces, soltando el dique de ese río de los ojos por donde aflora nuestra pena y otras cicatrizando heridas o sometiéndose a deseos y rebelándose de ellos, luchando, en definitiva, contra la soledad y el tiempo, nos regala un poemario, de ficción sólo en apariencia, íntimo, tan intimo, que ninguna máscara pessoiana impide reconocer a un sujeto poético transido de dolor y rodeado de soledad y ausencias y, al mismo tiempo, lleno de energía, de vitalidad y de ganas de seguir caminando por la vida y por la página.

miércoles, 20 de octubre de 2010

LOLA VICENTE: Egelasta




Lola Vicente (Yecla, Murcia, 1942) me envió su libro, Egelasta (Cylea Ediciones) hace un tiempo. El título ya me pareció curioso y vine a saber que decir Egelasta es decir Yecla, su tierra de nacimiento, su lugar de origen.

Rainer María Rilke creo que solía decir que la verdadera patria del hombre era la infancia, Rafael Montesinos unía la infancia a la tierra, al origen, y algunos pensamos que además de la infancia y la tierra, el lenguaje es también la patria del hombre.

Lola Vicente en su Egelasta, como más o menos viene a decir Mercedes Molina Mir en su introducción, crea un universo poético fundiendo la tierra con la memoria del padre ya ido, ya formando parte de esa tierra y, desde un reposado dolor, en siete cantos que contiene el libro, canta lo perdido, es decir conforma una elegía de su raíz familiar, de su tierra de origen, de tiempo de pan recién cocido y evoca la memoria, a través de la palabra escrita, que es una historia de amor filial y de amor a la tierra. La figura paterna, principalmente, y la Yecla de su origen quedan unidos para siempre en un lenguaje de naturaleza de ausencias con brevedad en los poemas y con libertad de expresión.

Yecla y el padre, unido ya a esa tierra, forman un solo barro, una sola memoria que llora lo perdido, que canta lo perdido: ¿Es la risa, sus lágrimas o es canto / que amortigua los sones del rescoldo?. Como canto, a través y gracias al lenguaje, uno y otra continúan vivos: Prosigues dueño y solo / en el gélido helor de las baldosas, canta con relación al padre Y persisten los montes y los pinos / particularizando tus perfiles/ de todos los inviernos. Dice con relación a Yecla. Lola Vicente, en este libro nos va cantando, en una buena mezcla de heptasílabos y endecasílabos blancos, la fusión de Egelasta-Yecla con la figura del padre.


El eco del pasado, un pasado que fue un huracán de mirtos. Fue muy largo aquel tiempo / – nos dice – y después,, poco a poco, / volvió a anegarme el agua de la vida. Hoy, pasado ya el tiempo, abre los ojos y piensa mientras escribe: Nunca tuve un presente más intenso.

"Nacer para morir, así es la vida" escribí en un poema. Lola Vicente como sujeto poético de esta Egelasta viene a decir: Y le dijo la tierra: / al fin vuelves a mí. Cuando se fue su padre Con la noche, poco a poco, / el dolor se hizo pardo/ y el aire se hizo grito. Y frente al estupor, frente al dolor primero, la pregunta ¿A dónde, dónde estás, por qué te has ido?. Y no hay respuestas y El ánimo semeja / vibrar en el compás / de la estación que ocupa, / en la arruga del frío, y a falta de respuestas pierde los azules la mañana; pero la madre, "como si nada hubiera sucedido" amasa la pena y el desorden como: pan reciente para los desayunos.

Hace tiempo, en otro poema, escribí: "somos memoria y olvido" y la autora se refugia en la memoria para sentir al padre En el lebrillo que rebosa ausencias. La memoria, el canto, consuela, acerca lo lejano, lo ausente, aunque la realidad le diga: ya nunca volverás para cantarme. Entonces, pasado el tiempo, cuando se asume lo perdido, la canción se vuelve canto atemperado y fervoroso que se nos escapaba sin remedio / la vida con las horas / y no iba a ser posible otro verano.

La figura materna, alrededor del fuego de la vida (De cisco o de picón) resultó puntal de un tiempo que concluyó cuando el desorden y la pena se quedaron en el fondo del alma, de la memoria, del tiempo.

Diminutivos como solecico, el campico, palabras evocadoras de un lugar y de un tiempo como abuchábanos , alpicoces, la perseguera, bambolla, escorzonera, chinarro, terrones, aljibes… unen la familia con la tierra a través de este lenguaje suyo hecho verso. Todo vuelve a ser mío. / Abandoné el dolor como si nunca / hubiera sido estable. (…) He creído escuchar que me llamabas; (…) ¡Cómo bromea la imaginación! (…) Te fuiste para siempre de Egelasta (Decido no pensarte). ¿No pensarle? Y sitúa al padre junto a lo más profundo/ y lo más positivo: En Egelasta, la tierra de Yecla, Eres parte de Yecla,/ del sueño de Egelasta,/ del arrullo de soles,/ de invierno a medio día…/ del calor de memorias. Fundido ya con ella para siempre.
Lola Vicente ha escrito un libro, como diría Claudio, de salvación. En él, salva su tierra del olvido. En él se salva a sí misma y mantiene viva la memoria familiar. Y en él, finalmente, rescata, salva también, parte del lenguaje. No es poco para esta luchadora mujer, mujer editora junto a José López Rueda de ese proyecto, ya real, de Cuentos para... No es poco, ni mucho menos.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

JOSÉ LOPEZ RUEDA: CUENTOS PARA MURCIA



En febrero de este 2009 fui invitado por el profesor y poeta Teodoro Rubio a dar una lectura en ciclo de poesía que dirige en el Hogar de Avila. Allí me encontré con algunos poetas que, como buenos amigos, se acercaron a escucharme.
Antonio Hernández y Mari Luz, Joaquín Benito de Lucas y Francoise,Emilio Ruiz Parra y Franca (a Franca tengo que dedicarle un día una "entrada" en este blog para hablar de muchas cosas y de su colección de abanicos dibujados, pintados y con poema de muchos y grandes poetas españoles)También acudieron los poetas Francisco Caro, Pedro Antonio González Moreno,Julián Creis, Emilio Serrano,CarminaCasala y el profesor y poeta José López Rueda junto a su mujer (perdón, pero ahora no recuerdo su nombre).

José López Rueda, finalizada la lectura, ya durante el aperitivo que nos ofreció el Hogar de Ávila, me regaló un libro que había traído expresamente para mi por estar relacionado con Murcia (aclaro que yo nací en un hermosísimo pueblo de Murcia llamado Moratalla, situado al noroeste de este antiguo reino hoy comunidad y que recomiendo visiten en cuanto puedan, esta a 13 kms de Caravaca de la Cruz y es un pueblo que no os va a defraudar si os acercais hasta su huerta( regada, es un decir, por los ríos Benamor y Alhárabe y con una sierra para no perdérsela. Otro día hablaré más de Moratalla)
Le agradecí muchísimo el obsequio. Se trataba de un volumen, el segundo, con edición a cargo del propio José López Rueda y de Lola Vicente publicado por Cylea y titulado Cuentos para Murcia.

Pertenece, segun el Liminar escrito por Lola Vicente, a la Colección "CUENTOS PARA..." que va a tratar de abrirse un espacio en el horizonte literario actual y, si cabe, con este volumen, más vigorosamente en el ambito murciano pues en los texto que contiene se habla de Murcia, de las singularidades de sus pueblos y de sus gentes, creando así, en la ficción de sus cuentos, un nexo real con esta comunidad.
(Mi intención en este blog no es hablar de narrativa o cuento, prosa en definitiva, pero debo decir que hago alguna excepción si el autor es poeta o, como en este caso, se trata de algo relacionado con la tierra donde nací)

José López Rueda y Lola Vicente habían pergeñado esta nueva colección con la edición de un primer libro dedicado a Segovia y ahora este segundo, de Murcia. Me dijo Lopez Rueda que se había acordado de mí por murciano y porque, me comentó, el cuento que él había incluido en este volumen hablaba de un tal Pompeyo Azorín. (Una historia mágica sobre la pintura de El Greco, como una especie de alucinación y reportaje, que diría Pepe Hierro, sobre el tal Pompeyo Azorín y su pasión -correspondida por José lopez Rueda- hacia el pintor griego afincado en Toledo Doménicos Theotocópoulos, con un sorprendente final)

En este libro participan una treintena de autores y, entre ellos,algunos son de Murcia como Lola Vicente(Yecla),Alfonso Martinez Mena(Alhama), Sagrario Nuñez Molina(Blanca),Mercedes Molina Mir(Yecla),Raimundo Sabater(Yecla), Lourdes Ortega Puche(Yecla), Ana María Tomás(Jumilla) y J. R. Gómez(Cartagena). Pero, también, los hay de otras provincias, regiones o comunidades, como se quiera,colaborando en estos Cuentos para Murcia.

De Madrid, por ejemplo, además de José López Rueda, han participado autores como Miguel Ortega Isla, Juan Ruiz de Torres y Emilio Porte, todos ellos conocidos y amigos. También Medardo Fraile que abre este libro con un relato caústico de sus memorias y ya promete e incita a continuar leyendo.
De Castilla la Mancha están Beatriz Villacañas(Toledo)y José López Martinez(Tomelloso, Ciudad Real) como vereis la poesía está representada en muchos de los participantes). Por Cantabria Angelina lamela(Santander).De Aragón Mª Pilar Pueyo Casaus(Huesca). De Andalucía:Isabel Diaz Serrano(Sevilla), Alejandro Moreno(Lucena, Córdoba), Mercedes Alonso Merino(Jerez de la Frontera, Cádiz),la poeta Ángela Reyes(Jimena de la Frontera, Cádiz), Pilar Sanchez Álvarez(Granada). Del Pais vasco: Toti Marinez de Lecea(Vitoria-Gasteiz). De Extremadura: Juan Calderón(Alburquerque, Badajoz), Santiago Solano Grande(Cáceres). Igualmente han colaborado en este volumen el profesor, narrador y poeta venezolano Joaquín Marta Sosa (Nogueira,Portugal) y David Escobar Galindo (Santa Ana, El Salvador).

Les aseguro que he tardado en leerlo más por falta de tiempo que por falta de interés y les aseguro, también, que una vez comenzada la lectura este verano y haciéndola aleatoriamente, es decir: leyendo sin orden pero leyendo todos, he podido disfrutar de la magia breve y concisa de los cuentos, una magia repleta de dificultad pues el oficio de "cuentista" no resulta nada fácil y hay que saber ejercerlo para poder ofrecer al lector algo interesante. Aquí os puedo decir que se ofrece y se ofrece, con ello, fantasía, amor, ternura, misterio,rencor, justicia y se ofrece ironía y algo de humor a lo largo de sus 221 páginas.Y no viene nada mal algo de humor frente a algunos cuentos llenos de dramatismo y realidad. Todos, aderezados con el lírico toque de la belleza expresiva. Un acierto me parece a mi este volumen de la colección "CUENTOS PARA..." (Murcia en este caso) que supongo tendrá continuación con otras comunidades o provincias. Si así sucediera, sería signo evidente de la apertura de un espacio en el panorama literario actual y todo gracias a una idea pergeñada por José López Rueda y Lola Vicente.