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miércoles, 28 de abril de 2021

Antonio Daganzo: "La sangre Música"

 

Antonio Daganzo: La sangre Música

Antonio Daganzo (Madrid 1976), me envía su nuevo libro de poemas La sangre Música (editorial AEREA, Chile, con sede en España RIL editores. Barcelona, Santiago de Chile,2021.) 

El libro está compuesto por un preludio y cinco cantos y comienza con una cita de Pablo Neruda: “…Y mis redes de música son anchas como el cielo”.

En su Preludio nos dice: Qué tentación lo oscuro: se parece a una esfera./  Y el acabado cauce adormecido /  anuda viento y agua,/  como un árbol / en mitad de la noche resignándose,/  callado sobre el llanto de las hojas,/ surcando su misterio de pechos y raíces. (…)

La fervorosa infancia,/ la dolorosa incluso / esclarece el misterio de vivir.(…) Comprendamos por fin, se llama Música.

Y tras el preludio muestra los cinco cantos en los que divide este libro, pero que es todo un poema, un canto, todo él, de “Derrota y silencio”: ¿Cuándo abatí el silencio? (…) 

Erigirnos de pura llama, / porque creció el silencio/ aún más / y rompió las agendas y los planos / a su imagen y espera (…) 

Cuando os falte la voz /cuando creáis /  que las maltrechas madrugadas, / que las terribles madrugadas / carecen de sentido, recordadlo./ Aprenderéis así / cómo aguardar la Música.

De “desafíos al aire”: Aquí está, / súbito siempre como un verbo, / el aire hermoso. (…) 

Subid, subid aquí, / acompañadnos en la dicha / de renunciar al vértigo / para alcanzar la Música.  

 

De “El fundador del secreto”: … antes de todo, / fue el tiempo de colmar la duda (…) 

Desde entonces sabemos respirar con los ojos, / arrastrar el dolor, / llorar de luz, / de pasión silenciosa,/ y convertir la duda en la más ardorosa fundación, / en un abismo donde cantarlo todo, (…) 

Cantemos,/ sí, / cantemos, / y pregonad conmigo / que allí nació la Música

De “Cantar de los galanes”  Derrotado el silencio, / el júbilo,/ con minucioso abrazo (…) 

fue encendiendo mis horas. (…) 

Adelante los brazos, / las manos tiendo al horizonte: / una guitarra suena.

Para concluir  con “Toda la sangre Música”: Al fin nos lo decimos con la sangre / desde el silencio clama/ un lenguaje más sabio.

 

En este La sangre Música , su séptimo libro, Antonio Daganzo nos muestra, a través de la materia de los sueños (la memoria) y sirviéndose del lenguaje poético, una autobiografía en la que la Música es el deseo pleno y el sueño de una realidad trascendida, siempre, en su indagación, en su búsqueda en un recorrido vital en el que el lector se convierte en testigo de todo aquello  que Daganzo va relatando sobre la herencia,  la infancia, el amor, la amistad, en definitiva una historia, confesional la suya, mientras la Música, envolviendo todo el largo poema llega en el quinto canto tras un intenso y emocional recorrido por ellos. 

En él, Daganzo  (junto al testigo lector, los testigos lectores) nos resume toda su trayectoria vital y como de regreso de tanta historia ya, concluye con estos versos:  Madrid, Galicia, América, / todo cuanto haya de venir / subirá con nosotros a ese autobús de hoy, / que es el de ayer,/ donde quizá unos ojos de generosa almendra / prosigan su ternura de vernos en el mundo. // Mis testigos, / mis hermanos de luna en la fiebre del canto, / hemos ganado el alba. // Y al fin nos lo decimos con todas nuestras noches: / sobre el alma galopa / fuego de sangre sabia. / Toda la sangra Música


 Antonio Daganzo es poeta, narrador y periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la UCM (Universidad Complutense de Madrid).

 Es también divulgador cultural, y ha desarrollado una importante labor en la divulgación de la música clásica. Ha publicado los siguientes libro de poemas:  ’Siendo en ti aire y oscuro (2004.) este fue su primer libro, un tanto pesimista, con una poesía reflexiva, no primeriza , ya con cierta madurez , una voz honda y personal y con un musical ritmo, a la manera de los clásicos y con belleza expresiva. Publicó luego Que en limpidez se encuentre (2007.) 

Y en 2010 Mientras viva el doliente (Este libro tuvo 2ª ed. 2014. y 3ª ed. en 2015),  fue un libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía y su tercer libro.  Con él se convirtió  en música de los sentidos con su íntima confesionalidad, en sinfonía de la realidad poética con sus negras y blancas notas , y fue una melodía de memoria y un concierto de esperanza. Mientras  reflexionaba sobre el tiempo, la muerte, el cansancio, el dolor…

Antonio, como poeta, ha hecho un camino, “golpe a golpe,/ verso a verso”, citando a don Antonio Machado, llevando consigo la raíz de su vida. Y lo ha hecho con un lenguaje confesional lírico, con pálpito emocional y un ritmo de música interior.  
En  Mientras viva el doliente, nos mostraba, sentimientos,  emociones de una dolorosa realidad que iba consigo: "Mas, mientras tanto, / mientras viva el doliente / porque doliente soy sin que pueda evitarlo, / porque la vida está enferma de más vida, / de más doliente que sufrirá sin mí / en la ulterior estación del terco ciclo. Versos que asumen la vida con amor a pesar del dolor  que en ocasiones nos produce


En 2015 publicó Juventud todavía.(2015.) Premio de la Crítica de Madrid y Premio "Sarmiento" de Poesía (2017) Libro con predominio del verso con libertad que recrea, con la materia de los sueños (la memoria, lo vivido, lo sentido, lo soñado, mientras piensa lo que queda por vivir, con un íntimo lamento que es canto y música. El libro se abría con una significativa cita de mi querido Claudio Rodríguez: “Qué importa si ahora estoy en camino”

Y en 2019 Los corazones recios.

(de estos libros que cito hay reseñas en este blog)

También una reedición de Mientras viva el doliente’. El Quirófano Ediciones, Guayaquil, (2014.) y los libros Llamarse por encima de la noche (2012) y este La sangre Música. Ambos publicados en RIL editores, Barcelona - Santiago de Chile, 2021.

                          Manuel López Azorín


viernes, 15 de marzo de 2019

Antonio Daganzo: "Los corazones recios"






Antonio Daganzo: Los corazones recios


El poeta Antonio Daganzo de su nuevo libro, Los corazones recios (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2018), nos dice que se trata de “un libro que participa de la celebración de Llamarse por encima de la noche, su poemario publicado en Chile en 2012, y de los aprendizajes y balances de Juventud todavía" (2015), libro que recibió el Premio de la Crítica de Madrid y que nos mostró la edad, cuando ésta se acerca, con la memoria, al territorio de la nostalgia, en un presente todavía joven; pero ya, sin duda, a las puertas de un otoño, una madurez intuida que pretendía atrapar esa juventud que significa seguir, continuar, por mucho tiempo más, con el compromiso de la vida.
Juventud todavía me pareció a mí una  hermosa comunión con la vida, justo en el ahora mismo, que vuelve la vista atrás para tomar impulso: Que yo fui niño enfermo / y nunca más pisé / los campos florecidos / hasta que me nacieron cicatrices.

Los corazones recios es, nos dice Daganzo, “una celebración serena de los sentidos, de todos ellos, con presencia de la música, la pintura, el cine.” Es una muestra metafórica de una realidad vivida, experiencia de la condición humana, expresada desde la belleza de lo experimentado, el dolor de lo llorado y la celebración de lo que queda por vivir, con poesía.  

El poeta Francisco Caro escribe sobre este libro y nos dice: “Antonio Daganzo ha escrito un poemario de doble provocación. Ambas viven en su conciencia. Una es la de los afanes culturales, la belleza y sus modos, la música en especial. La otra provocación es la necesidad de responder a los retos del amor con las armas de un corazón templado, sabedor de los premios y castigos, abierto y recio en su estar, en su proceder, en sus respuestas."

El libro, con 32 poemas en un solo apartado, se abre con dos citas, una de Juan Ramón Jiménez y la otra de Jorge Guillén que nos indican del amor y de la celebración. “Los corazones recios” primer poema y que da título al libro nos dice:
La luz camina roja, en alto, / como un verso a la lumbre del destino. (…) De recios corazones la vida se enardece. / / Y por amor tan solo /– y por amor tan alto – / vibra este aliento aún.

 
Leo este libro y encuentro muchos poemas confesionales, autobiográficos que nos cuentan y  cantan, como Gillén, una poesía hímnica, celebrativa aun a sabiendas de lo efímero del vivir y otra de la experiencia de lo ya sucedido que, el poeta, a veces con dolor, a veces con alegría rememora.
Te convoco a la dicha de sabernos efímeros: / si en este solo instante cabe el mar,/ de tanto azul / las manos que se enlazan siempre vuelan.

Nos habla de su origen gallego, nos invita a pasear por Madrid, nos habla de lugares visitados: “Paris sainte Chapelle”, “Normandos en Palermo”, Peñon de Ifach”, no habla del cine "La verdad  fabulada" recordando a Truffaut, de la música: Con punzante nostalgia – el verso era verdad fabulada" melodía –, / para nunca morirte me emociono. Y nos habla de la pintura de Poussin en la “Danza del tiempo” (y de la danza): Equilibrio o corteza/ y no obstante la danza, / el vuelo de las telas distraídas.


Como bien dice Francisco Caro: “Los tules que el decir poético procura al lenguaje no logran velar la potencia y la presencia de una fortísima intimidad (con destino no explícito). Antonio expuesto a los soles y la lluvia del existir.”

Siendo en ti aire y oscuro fue su primer poemario publicado en solitario en 2004. Una poesía minuciosa y reflexiva. "sin ningún interés por los fuegos artificiales del lenguaje" según nos decía su prologuista. Daganzo, en su primera aventura poética en solitario demostró tener una voz no de joven inexperto o primerizo sino madura y honda, una voz personal y con un musical ritmo formal (a la manera, en ocasiones, de los clásicos) acompañado de belleza expresiva.


Mientras viva el doliente fue su tercer libro, y el que más me ha gustó, entonces, de Antonio Daganzo que si bien antes ya apuntaba maneras con su técnica, su ritmo, su son… con aquel libro  se convirtió en música de los sentidos con su íntima confesionalidad, en sinfonía de la realidad poética con sus negras y blancas notas, en melodía de memoria, en concierto de esperanza. Un emocionante y singular libro. 

En Los corazones recios hay un poema,  “Panorama del ardor” donde  nos dice el poeta: Los corazones recios han aprendido a amar. (…) Justo esfuerzo al creer, / delante al intuir, / de pronto / descubrirse en vanguardias tras tanto ya sufrido;/  no solo estar enteros: / serlo todo / y en todo resolverse. (…) Los corazones recios han aprendido a amar / después de odiar, tras el temer, con el dolor.

En Antonio Daganzo se da el poeta que quiere sentir la voz, la palabra revelada de la poesía, esa palabra que provoca la emoción al desvelarse y, al tiempo, libera o salva porque llega y alumbra con su luz y aleja odios,  temores y desasosiegos, palabra, en fin, necesaria y luminosa  para ser y estar, con el corazón recio, fuerte, en esta vida.
Y de este modo llegar hasta el poema “La sangre sabia” donde nos dice: Fue preciso perder. / Más aún: / vivirse derrotado / sin el menor consuelo de la prisa, / sin el menor atajo hacia el olvido. Para acabar celebrando la poesía y la vida con los versos finales: Como un verso a su lumbre / avanzo decidido: / mi recio corazón canta por todos.
Un libro de recomendable lectura.
 
Antonio Daganzo es autor de los poemarios Siendo en ti aire y oscuro (2004), Que en limpidez se encuentre (2007), Mientras viva el doliente (editado en España en 2010 y en Ecuador en 2014), Llamarse por encima de la noche (editado en Chile en 2012) y Juventud todavía, publicado en 2015 que además del Premio de la Crítica de Madrid, obtuvo el Premio Sarmiento' de Poesía 2017 de Valladolid.
Daganzo cultiva también la novela y el ensayo. Su novela Carrión obtuvo en 2018 el Premio de Narrativa Miguel Delibes de Valladolid y su ensayo Clásicos a contratiempo: (la música clásica en la era pop-rock), libro que  divulga la música clásica.
                                     Manuel López Azorín

















domingo, 18 de octubre de 2015

Antonio Daganzo: Juventud todavía





Antonio Daganzo: Juventud todavía


Que valga la constancia / al menos para el cénit de su nombre: /  juventud, alta niña de besos imposibles. / Juventud ya sin tiempo y todavía.
Antonio Daganzo presentó su nuevo poemario con gran afluencia de público en la Biblioteca Eugenio Trías , antigua Casa de fieras, del Parque del Retiro de Madrid. Juventud todavía es el nuevo título publicado por Ediciones Vitruvio, Madrid 2015 en su Colección Baños del Carmen.
Este libro nos muestra la edad, cuando ésta se acerca, con la memoria, al territorio de la nostalgia, en un presente todavía joven; pero ya, sin duda, a las puertas de un otoño, una madurez intuida que pretende atrapar esa juventud que significa seguir, continuar, por mucho tiempo más, con el compromiso de la vida. El símbolo de la juventud es la actitud firme de proseguir, aun a pesar del dolorido acontecer del ayer, con la esperanza vital en un presente, que camina la vida en el ahora mismo, con los recuerdos y  los sueños, hacia un mañana.
Con predomino de verso libre, con la materia de los sueños (la memoria) recrea vivido, sentido, soñado, mientras piensa lo que queda por vivir, con un íntimo lamento que es, al tiempo, canto significativo.
El libro se abre con una cita de mi querido Claudio Rodríguez:
Qué importa si ahora estoy en camino.///

Dejadme,/
donde ahora estoy, en el crucero hermoso de juventud.
Añadir leyenda
 En Mientras viva el doliente (Madrid,2010) su tercer libro, desarrollaba el autor un tema (del que ya di cuenta en este blog) que marcó su infancia, la enfermedad. Y lo escribía desde la reflexión, desde la experiencia y también desde la imaginación. Este poeta, joven aún, demostró en este libro, madurez y nos ofreció un recorrido lírico donde la vida reclama el gozo del presente pese a lo efímero del ser humano porque, pese al dolor: Callar también, / saber que los discursos son estériles / ante el silencio íntimo de un cuerpo. Guarda el doliente en la memoria todo y camina hacia el gozoso patrimonio de la vida: el hoy que es siempre todavía
Nos habló Miguel Galanes, que ejerció y muy bien de presentador, y que no quiso hablar del autor (aunque cuando la poesía es de una experiencia vital tan personal resulta difícil no hacerlo), sólo de la calidad de Juventud todavía, un libro que se crece con relación a los publicados anteriormente por Daganzo. –nos dijo–.
Habló igualmente sobre esa aparente negatividad que nos presentan sus poemas y que no es otra cosa que una especie, digo yo, de trampantojo: nos habla del dolor para, en realidad, llevarnos a la alegría del canto. (Daganzo, como escribió Pepe Hierro llega  “por el dolor a la alegría”)
Lo que nos lleva a contemplar estos poemas aparentemente elegíacos, no como un llanto a lo perdido sino como un hímnico canto  a lo que va a llegar. Un compromiso, en fin con la vida, con la belleza, con las posibilidades que esperan en el presente y en el mañana.
Con relación a otro de sus libros: Que en limpidez se encuentre (Madrid,2007) del que también di cuenta en este blog dije: “Antonio Daganzo Castro (…) escribe adaptándose a nuestro ahora, asemejando en las formas y mostrándonos un lenguaje del presente que, por otra parte, no es otra cosa que el producto de nuestro ayer y su camino hasta el hoy.
Sin aparentes eternales deseos en este muchacho que sólo parece buscar el yo y el hoy como paraíso de la mezcla en musical unión, con alegría, para beberse el agua de este gran Río de la Poesía (las aguas todas), aguas de hoy y de ayer, aguas de siempre, que deberían de ser una unidad porque forman parte de nuestro ayer, ese que nos trajo hasta ahora, y que son nuestras, y son suyas, con su limpia claridad o con su turbio devenir: Turbiedad aceptada que en limpidez se encuentre.”
Así el poeta  Francisco Caro nos dice en su “Mientras la luz” sobre Antonio Daganzo: “Si en Mientras viva el doliente hablaban de los obstáculos vencidos,(…) estos 29 poemas (de Juventud todavía) hablan de superaciones y presentimientos, del autor que le habita, del juvenil gusto por todo lo que vendrá, de las sensaciones de aquel que, tras penosos vericuetos, se presiente ante las puertas y decidido, todavía en juventud.” camina, dejando atrás los avatares,
con el aprendizaje de lo ya sucedido y superado, desde al más inmediato ahora, hacia un por venir con juventud aún.

Juventud todavía me parece a mí una  hermosa comunión con la vida, justo en el ahora mismo, que vuelve la vista atrás para tomar impulso: Que yo fui niño enfermo / y nunca más pisé / los campos florecidos / hasta que me nacieron cicatrices. Para seguir, desde el presente, comprometiéndose con ella: Creedme sí, / muy cerca / una tierra profunda y labrantía / me reclama, / gritando, / compromiso / para que me hunda en ella y sea padre.//
Porque esta maravilla del instinto / es comunión, / restitución sagrada que deseo.
El dolor y la enfermedad de este poeta  que se dice asimismo “Ese tipo sombrío y taciturno”: Miradlo. / Temblad. ///  No es temor lo que infunde: / es tristeza. Pero es una tristeza hímnica que canta para ofrecernos, generoso, la locura completa de su gracia, / la fuerza del sufrir. Y para concluir dejo aquí, tras leer este hermoso y doloridamente alegre poemario, unos versos de Pepe Hierro que dicen: “Pero estoy aquí. Me muevo, / vivo (…). Alegría (Alegría /que está caída a mis pies) (…) Pero toco la alegría,(…) yo aún estoy vivo y lo sé.”

Antonio Daganzo (Madrid, 1976) es licenciado por la Universidad Complutense de Madrid, UCM. Ha trabajado en el periodismo musical de la radio y ejerce como comunicador cultural.
                                    Manuel L. Azorín















sábado, 26 de junio de 2010

Antonio Daganzo: Mientras viva el doliente







Recibo un nuevo libro de Antonio Daganzo. Leo y siento en su lectura un temblor, humano y poético, que me retrotrae a otra infancia donde el descubrimiento de la enfermedad y la muerte me hacen comprender y compartir este dolor de versos emocionantes y emocionados al tiempo que el gozo, también, de asumir lo que la vida tiene de dolor frente a los infortunios y de alegría del instante en el que estamos y nos sentimos vivos.

Este libro nos acerca a un tiempo infantil de enfermedad y dolor y, desde la mirada del tiempo, nos muestra un dolor vivo por el cuerpo y la mente que (no) vive de espaldas a sus lágrimas. En la enfermedad, en la vida toda, las lágrimas descargan emoción, liberan, sirven para aclarar, para asumir (recuerdo aquí a D. Antonio Machado: Hoy es siempre todavía.) que ese hoy es siempre lo que es y mientras exista hay que vivirlo, luchar para matarse al desaliento, para gozar, sufrir, en una dicotomía de pasos que progresan.

Siempre he pensado que la Poesía es el agua de ese río donde vamos todos los diferentes afluentes para tratar de mirar en ella ese invisible misterio, que tan sólo se muestra cuando quiere a quien quiere. Cantar con la desolación para salvarse de la desolación, para vencer con atemperada alegría, la aceptación, el Hospedaje de un cuerpo que se sabe maldito, con el gozo de estar vivo. Daganzo ha sabido mirarse y mirar. Poesía, ésta, de pálpito, poesía de luz que alumbra lo invisible.

Mientras viva el doliente (Ediciones Vitruvio, colección Baños del Carmen, Madrid,2010) es el tercer libro, y el que más me ha gustado hasta ahora, de Antonio Daganzo que si bien antes ya apuntaba maneras con su técnica, su ritmo, su son… ahora se convierte en música de los sentidos con su íntima confesionalidad, en sinfonía de la realidad poética con sus negras y blancas notas, en melodía de memoria, en concierto de esperanza. Un emocionante y singular libro.

Desarrolla el autor un tema que marcó su infancia, la enfermedad, y lo ha escrito desde la reflexión, desde la experiencia y también desde la imaginación. Este poeta, joven aún, demuestra en este libro, madurez y nos ofrece un recorrido lírico donde la vida reclama el gozo del presente pese a lo efímero del ser humano porque, pese al dolor: Callar también, / saber que los discursos son estériles / ante el silencio íntimo de un cuerpo. Guarda el doliente en la memoria todo y camina hacia el gozoso patrimonio de la vida: el hoy que es siempre todavía.

Reflexiona el doliente, sobre lo que le perturba, nos hace saber. Sonetea endecasílabos de impulso, con rabia, para enfrentarse al dolor, frente a los perros de arena,(…) sempiternos esbirros del dolor frente a la muerte con la que llega a hermanarse y a contraponerla a la vida que le ofrece un atisbo de luz, Esta Memoria del doliente nos acerca a un niño que ya era escritor forzoso/ (con trazos de) sangre en el papel vertida /amenazando lluvia.

El joven doliente, lento su paso, tierno su pesar porque en la vida El miedo corrobora la existencia / y se cobra su vértigo. Un vértigo que a veces paraliza la figura no avanza/ se detiene / y, sin embargo, el caminante es más que nunca piernas. Ya que lo mejor para vivir el instante, para seguir el instante siempre es: Correr, saltar, tomar la iniciativa, / nadar bajo la espuma arracimada / contraria a la corriente,…

La infancia ya pasó, dejó su marca en los sentidos. Ahora el caminante la boca en grito cede y se resuelve en sonrisa. El caminante y la fiebre enamorada miran hacia la luz, hacia la vibración futura de los astros. Así, tras el dolor de la enfermedad, tras una lucha entre rabiosos endecasílabos, enfrentado a los perros de arena que son del miedo afán de madrugada, tras la memoria niña del doliente, de la ternura, del amor, de la madre y del aprendizaje de ser misterio de sí mismo, tras el caminante y la fiebre que trastoca el dolor en sonrisa de aceptación de vida… El poeta, el doliente, que ha vertido con la sangre del trazo lo más íntimo, ya sabe bien que es: este hombre que ahora vive.

Leed este libro. Yo lo recomiendo, como lo recomienda la Asociación de Editores de Poesía, porque es muy buen libro.

Os dejo un poema suyo, uno tierno (y premonitorio ¿en el subconsciente del poeta de hoy?).

El niño que fue casa
siguió siéndolo,
porque la casa supone la aventura mayor,
la exploración primera,
la raíz imaginada de los árboles
que duermen.
Belleza sin anécdota: conquista de una infancia
atestada de añicos
mientras el alma aprendía su música sin texto,
la palabra precisa
con que robarle al mundo su revés codiciado.
Aún sin saberlo,
el niño
ya era escritor forzoso:
sangre al papel vertida
amenazando lluvia.

jueves, 3 de septiembre de 2009

ANTONIO DAGANZO CASTRO: POETA JOVEN Y MADURO









Antonio Daganzo Castro, tras una conversación que mantuvimos en el homenaje a Claudio Rodríguez (Fina de Calderón: Los miércoles de la poesía, 20 de mayo-09 teatro Fernán Gómez, antes Centro Cultural de la villa),me envió dos libros suyos: Siendo en ti aire y oscuro (Editorial Slovento) y Que en limpidez se encuentre (Ediciones Vitrubio).

Este joven poeta es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y es un gran divulgador de la música clásica en radio, además de dedicarse a las colaboraciones periodísticas regulares en el ámbito de la información especialmente cultural.
Literariamente fue seleccionado en el V Certamen Nacional de Cuentos La pluma exacta (Pinto, Madrid,2001) y fue finalista en el Certamen de Relatos Cortos (Ateneo Cultural 1º de mayo, 2004)

Siendo en ti aire y oscuro fue su primer poemario publicado en solitario en 2004. La poesía de Antonio Daganzo Castro, según palabras de su prologuista en este primer libro, Bernardino M. Hernando, profesor de periodismo de la U.C.M., es una poesía minuciosa y reflexiva. Y tiene razón y también, en mi opinión, acierta cuando nos dice que "sin ningún interés por los fuegos artificiales del lenguaje".
Este joven poeta, en su primera aventura poética en solitario demuestra tener una voz no de joven inexperto o primerizo sino madura y honda, una voz personal y con un musical ritmo formal (a la manera, en ocasiones, de los clásicos) acompañado de belleza expresiva.

A través de una serie de poemas, por lo general breves e intensos, descubro a un poeta que evoca el silencio y desdeña la soledad, un joven que lleva el amor en cada poema, el AMOR, con mayusculas, en la poesía y por tanto en lo que la conforma: la palabra.
"Médula / hazaña de núcleo, / disposición callada de los centros,/ soplo vital que tensa el infinito, /adorada fisiología inspiradora / donde me forjo"

Pasión por la palabra para una poesía que resulta un tanto extraña (aunque se agradece) en un joven poeta de veintatantos años que eran los que tenía cuando publicó este libro, primer libro, repito, que concluye con estos versos:

"Y yo sonrojo mi piel como mi escrito / pues en el lugar que corresponde, / siendo en ti aire y oscuro, / afirmo con un "te amo" la religión de mi agonía."

Me pareció,Antonio Daganzo, cuando lo conocí
(fue en La Casa del Libro, calle de Fuencarral, Madrid y él era el encargado de presentar, junto a Pablo Méndez, editor de Ediciones Vitrubio, un joven editor, poeta, emprendedor y entusiasta siempre de todo lo que hace, un libro, en aquella ocasión una reedición del poemario Adam-Kadmon de mi amiga Lola de la Serna) un muchacho amable, observador y tímido. Su presentación de aquel libro de Lola me pareció súmamente acertada y empaticé con él sin apenas conocernos porque observé en su mirada, mientras hablaba de Poesía, un brillo especial, el fulgor de aquellos que sienten la poesía como parte de sus vidas, como parte de sí mismos. Así pues amable, observador, tímido,silencioso cuando escucha y siempre entusiasmado con la poesía.

Estos dos libros que Antonio me envió los he leído este verano y este segundo libro suyo titulado Que en limpidez se encuentre busca unir sus dos pasiones Poesía y Música.
Los griegos hace unos miles de años ya lo dijeron: Poesía y Música son una misma unidad y, al tiempo, no sólo nos dejaron el ritmo de sus pasos (recordad que Eliot decía, mas o menos: no es que descendamos de Grecia, es que somos Grecia. Y nos dejaron también el ritmo, la música de sus "pies" (Yambos, troqueos, Dáctilos, anapestos, etc) poéticos y, gracias a ellos, seguimos (guste o no y en lineas generales) bebiendo de ellos, de su "clasicismo" luego adoptado por Roma cuando lo "Latino"( Catulo, Virgilio, Horacio...) se convirtío en supremacía cultural, difundiéndo por el mundo ese "clasicismo" en todos los géneros y todos los ámbitos originario de Grecia.

Antonio Daganzo Castro parece seguir, en ocasiones, los pasos (o pies) de los griegos, mira a los Latinos y contempla también a nuestros clásicos del Renacimiento y del Barroco para unirlos a todos ellos con esa música que le apasiona y que forma, según los griegos, repito, una Unidad junto a la Poesía. Y lo hace muy bien, creo yo, porque mirando, creando desde un clasicismo formal, escribe adaptándose a nuestro ahora, asemejando en las formas y mostrándonos un lenguaje del presente que , por otra parte, no es otra cosa que el producto de nuestro ayer y su camino hasta el hoy.

Sin aparentes eternales deseos en este muchacho que sólo parece buscar el yo y el hoy como paraíso de la mezcla en musical unión, con alegría, para beberse el agua de este gran Río de la Poesía (las aguas todas), aguas de hoy y de ayer, aguas de siempre, que deberían de ser una unidad porque forman parte de nuestro ayer, ese que nos trajo hasta ahora, y que son nuestras, y son suyas, con su limpia claridad o con su turbio devenir: Turbiedad aceptada que en limpidez se encuentre.

Lápiz de ayer,
papeles de mañana:
haced de este mi hoy el paraíso.


Que así sea. Y si no fuera así, al menos que le deje eso que Antonio llama:

el paraíso de la mezcla,
de la unión, la alegría,
hallazgo de las aguas todas juntas,
mías todas.