lunes, 12 de septiembre de 2011

Jesús Arroyo: Contracaminante



En este primer libro publicado, Contracaminante. Editorial Sinmar. 2011(de la Editorial Vitruvio de Pablo Méndez) el poeta Jesús Arroyo reúne una cincuentena de poemas agrupados en cuatro partes, una de ellas, la más intensa y extensa, da título al libro.

Arroyo nos muestra en él lo que ha sido su vida: su amor por la tierra que le vio crecer: Asturias, sus sentimientos, sus motivos para escribir, sus experiencias, duras a veces… en definitiva su manera de ver y de sentir el mundo con una poesía cercana y sencilla, a la vez que reflexiva, una poesía, en fin, de calidez humana.


En este Contracaminante de Jesús Arroyo se descubre que el miedo va con nosotros, que está en cualquier lugar donde miremos esperándonos para atenazar nuestros sentidos. El miedo, ya lo he dicho en algún poema, siempre ha sido un molesto inquilino que habita nuestra casa y nos trastoca la vida con dudosos adverbios si nos dejemos vencer por él

Igualmente descubrimos que lleva muy dentro de sí la tierra en la cual creció y, aun habiendo nacido en Madrid, Asturias forma parte de su patria Rilkenianamente poética y vivencial. Machado nos sugirió que anduviésemos para hacer camino: Caminante no hay camino / se hace camino al andar y andando, andando, el Maestro nos mostró la palabra en el tiempo y no sólo con profunda reflexión sino con memoria (esa materia de los sueños que nos hace ser uno y diverso).
Jesús Arroyo desanda el camino hacia atrás, cotracamina, con esa materia que es la memoria, para ofrecernos su tiempo, su experiencia y su vida a través de estos versos.

Jesús Arroyo ha dicho que se siente cercano a su maestro (y maestro de tantos) el poeta Ángel González y que aprendió mucho de él. Yo no sé si Jesús Arroyo trató personalmente a Ángel González pero si sé que este grande y sabio poeta asturiano, por su manera de sentir, de pensar, de ser en esta vida, y lo sé porqué le conocí y le traté, era digno de ser maestro de aquellos que aman la claridad del verso (y el compromiso con el tiempo que nos toca vivir).

Dicen que escribe casi desde siempre, gracias a un maestro, “Don Isidro”, que en Alcobendas le inculcó el amor por la literatura, tanto que en San Fernando de Henares, donde creo reside ahora, ha presentado este su primer libro al igual que en Madrid, la tierra donde nació y, en Madrid, concretamente en el CENTRO ASTURIANO, lo hizo de la mano de un estupendo poeta, Rafael Soler, que ejerció de presentador y de amigo..

Foto: Rafael Soler fotografiado por Rafael Cesar Montesinos


Rafael Soler dijo de este libro y de su autor: Bienvenido, Jesús, a ése instante irrepetible, si es que llega, del temblor sincero de un desconocido que, entre dos paradas de metro, al terminar su martes anodino y terrible, al refugiarse quizá con tu libro en un banco solitario, tropieza con el verso que le estaba esperando desde siempre y, emocionado, se reconoce en él y se lo queda para siempre.

Los amigos que lo son, siempre dan la bienvenida a los nuevos poetas y, como buenos amigos, les indican que: Un verso, sólo uno, puede redimir a quien lo escribe,

Del mismo modo y precisamente por amistad también les advierten diciendo que en este mundo de la Poesía: Hay poetas que dedican su vida a encontrar lo que buscan, siempre con empeño, y con acierto desigual según su inspiración, su espíritu crítico y su talento. Otros, en cambio, encuentran lo que no buscan, quizá porque dedican más tiempo a escucharse por dentro, en ese espacio minúsculo y definitivo que va del corazón a la experiencia.

Finalmente la generosidad del amigo y la objetividad del poeta se expresan así: En el caso de Jesús Arroyo, madrileño de Malasaña, sabemos que nos habla un corazón grande de mirada generosa y con Asturias dentro, buen lector, amigo de sus amigos y los que vengan, emprendedor inquieto…, y poeta de una pieza,

< Foto: Jesús Arroyo(centro) entre Rafael Soler y Antonio Daganzo

Jesús Arroyo con este primer libro, nos ha ofrecido todo lo mejor de sí mismo. Este soldado de la vida que transita la poesía desde niño ha ido acaparando “galones” con el sueño de conseguir pequeñas-grandes metas para llegar a ser: Cabo, suboficial, oficial del verso y, ya sabemos Soler tiene mucha razón cuando dice (como dijo Pepe Hierro en alguna ocasión), que un verso, sólo uno, puede salvar un libro, redimir a quien lo escribe (o colocarle los galones adecuados o, sencillamente, como ya he dicho en alguna ocasión, salvar a un hombre, que es lo mismo que decir salvar un libro) Jesús arroyo, con este libro, se salva y no solo por un verso.

3 comentarios:

Jesús Arroyo dijo...

Y ahora ¿qué digo yo?
GRACIAS Manuel por esta cariñosa crítica.
Esto empuja siempre para que uno siga escribiendo. Te debo UN FUERTE ABRAZO EN PERSONA y ahora me largo corriendo a por un pañuelito...

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Vale Jesús, ya nos lo daremos en cualquier ocasión que nos veamos.
Tú sigue adelante escribiendo.
Saludos

Anónimo dijo...

Gracias Jesús por permitirnos disfrutar tanto con tú libro, por mostrar en él tanto o casi como tú eres, por dejar que lloremos con una enorme sonrisa, en definitiva, gracias por seguir escribiendo y no dejes de hacerlo nunca.
Pilar Ana Cruz