jueves, 24 de mayo de 2012

Jesús del Real Amado: Solaz de caricias, un elegíaco canto al amor

Jesús del Real Amado: Solaz de caricias




Recibo el libro de un autor desconocido para mí Jesús del Real Amado y con el libro 22 poemas sueltos que, supongo, formarán parte de un próximo libro que, seguramente, andará preparando. Como suelo hacer casi siempre, leo algunos poemas, primero sin orden y, luego, vuelvo sobre el libro que se titula Solaz de caricias (editado por el autor en Madrid el año 2007 e ilustrado tanto la portada como el interior con unos dibujos del escultor José Luis Sánchez, nacido en Almansa en 1926, artista de prestigio internacional, de larga y extensa trayectoria que en 1987 fue elegido académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid)

 Comienzo una lectura ya más detenida sobre este poemario de amor (según palabras del autor Solaz de Caricias reúne siete años de poemas de un solo sentido, el amor), un amor, presente desde el primer al último poema, repleto de todo lo que se contiene en él: pasión, deseo y ausencia, alegría y dolor: Piel plena de cicatrices de ausentes besos, / te despliegas radiante entre caricias / te encoges sustrayéndote al tiempo.


Inasibles fuerzas como imanes: el abrazo atrapado queda / ante la gravedad de tu atracción desolado queda / ante el dolor de tu separaciónPoemas, todo ellos, que van en una única dirección: el amor. Un amor elegiaco, es decir el canto de la pérdida, a veces con pasión y deseo, a veces con el dolor de la ausencia, a veces con la plenitud y alegría en el recuerdo. Un amor que se convierte en desgarrado canto o en canto ardoroso donde el pensamiento se consume y se hunde o crepita ardorosamente y se eleva. Qué reguero dejas / que todo lo invade / que todo lo llena. (…) Pensar y verte / o / pensar en verte / no me hace falta / que estés delante / para mirarte.

Jesús del Real Amado






Dibujo de Jose Luis Sánchez


Un amor que se apaga o se enciende en función del impulso amoroso del deseo y de su destino, transformado, hecho página aquí, para convertirse plenamente en descanso o recreo del espíritu, en Solaz de caricias: Estrecharé tu arena / como tu pelo inunda mis dedos/ sumergido en sus aguas / inmerso en tu sexo. (…) Dejar en tus labios / las poesías arrancadas, / en tus senos / aquellas nunca dichas, / y en tu vientre escribir / la última línea / y se yo el punto final. o caer en la desolación y el dolor de la ausencia. Del abismo, espasmos / del eco, gritos / del sudor, piel. /// De ti, mi recuerdo / de ti, el aliento / de volverte a ver. (…) Estoy aprendiendo a mirarte de nuevo, / a despojar los párpados de esa ausencia / laboriosa que los zurce cada amanecer. Desolación por el amor ido, neo-romanticismo poético donde se refleja el dolor de la ausencia y el sentido deseo de lo que ya no se tiene.


Jesús del Real Amado (Valverde del Majano, Segovia, 1962), es Doctor en Historia del Arte con la tesis titulada Ut Pictura Kynesis. Relaciones entre pintura y cine. La tesis fue dirigida por el profesor Francisco Calvo Serraller. El autor de Solaz de caricias, libro bien editado y bien ilustrado, aunque constituido en dos secciones donde la primera da título al libro y la segunda titulada Sueltos me parezca a mí un único y unitario poema; pero con la carencia de índice, pienso yo, que se echa en falta.


Dibujo de José Luis Sánchez

El amor, como temática en cualquier género literario, siempre ha estado en primera línea. Es difícil encontrar, como bien dice Jesús del Real Amado, poetas ausentes del amor porque, según él, y no anda exento de razón, el amor activa el mundo y la poesía con él.


Siguiendo, el lema horaciano Ut Pictura Poesis (La Epístola a los Pisones del poeta Horacio, más conocida como Ars poetica, que ha venido a ser uno de los sostenes del clasicismo en la literatura ensalzando los modelos griegos como maestros y proporcionando consejos técnicos a los poetas noveles)


Con aquel verso de Horacio: ut pictura poesis (como la pintura así es la poesía) Jesús del Real Amado conformó en parte la tesis doctoral referida a la pintura y el cine por él realizada y después continuó con aquella Poesis para  transformarla en una cierta poética.


He leído con mucha atención los 22 poemas sueltos que me envió  además del  libro Solaz de caricias y en 11 de esos poemas, persiste en la temática amor, no ya en tono de elegía, de canto de lo perdido, sino de caricia encendida, pasión, deseo, espera, anhelo, ensoñación:


Apareció como acaso aparecen los fulgores de la tarde, sorprendiendo / iluminando la incipiente noche, como esas estrellas que orientan / que te hacen navegar en pleno asfalto saltando cualquier obstáculo / como en los mapas donde se deslizan los dedos / hacia un punto que siempre se llama deseo.


Tú, mi mapamundi de recorridos / en tu llegada estará mi destino / en ti, mis manos adivinan esos lugares / donde siempre desean ir mis sentidos.


Dibujo de José Luis Sanchez

Pero para el sujeto poético de estos sueltos poemas que sueña y anhela y espera en el sueño de soñar a la mujer amada existe también  una Temblorosa inminencia del amanecer (o de la realidad que nos presenta el día) y la ciudad se desvela inmensa sala de espera, y también desvela reflexión en una poesía de tono existencial (de desarraigo que llamaban en los años cuarenta, poesía de la realidad que nos circunda que se podría decir hoy) para decirnos: La gente espera… / en la cola de los autobuses, o / dentro de ese estruendoso metro / la gente espera. / Esperan…/ aunque del asfalto sólo asome la tardanza / e inquietud, de la raíz de la tierra.

Esperan la llegada del vagón, / por esperar, acaso, / un brote que surgiera / en la fijada ruta / donde alzamos el cierre / y abre nuestro personal bazar de compraventa. (…) La gente espera / el amparo de los sueños (…) Y el afán de los sueños se limita / a caer rendido ante la almohada de la noche / sometida la ilusión a porcentajes. / Aún así hay un mínimo silencio / inmediato al decreto de bullicio / donde la conciencia del habla no es evidente / y la mirada, intacta de luz, / aguardan, ambas, del amanecer / un prodigio, revelador del día.


La vida sigue y hay que asirse a la esperanza y a los sueños para soportar las inmensas salas de espera de ésta. Tal vez por eso, queriendo establecer unión Horaciana entre poesía y pintura reclama que: Y cuando vengas, tráete / esos lápices de colores / con que alegras las calles: / que si azul el aire / verdes los portales / o buzones amarillos. / Trae el rojo con el que / se apasionan las rosas / al fin de la tarde, índigo / y en la salida de los astros / carga las tintas / en su color brillo.



Un poeta en fin, Jesús del Real Amado, desconocido para mí (hay tantos poetas desconocidos que merecen ser leídos…) y que, desde ahora prometo seguir su pista y leer lo que vaya publicando.








1 comentario:

Jesús del Real dijo...

Gracias Manuel por tus amables palabras.
Espero que ya te encuentres bien y pronto nos podamos ver.
Un abrazo.