martes, 23 de septiembre de 2008

RAFAEL ALBERTI: Romancillo para Rafael Alberti


Dibujo de Rafael Alberti realizado por el poeta Julio Santiago (Dibujo que el autor ha donado a la Fundación Alberti)



Poco después del 27 de octubre de 1999, fecha en la que Rafael Alberti se unió para siempre al mar de su bahía de Cadiz, terminé de escribir este romancillo que luego fue publicado en el libro Azul de los afectos(2001).Recuerdo un Homenaje dado por Fina de Calderón en sus Miércoles de la poesía en el entonces llamado Centro Cultural de la Villa, a secas, y hoy Fernándo Fernán Gómez en el que intervinimos Luis Muñoz, Asunción Balaguer (lamento no recordar quién más, pero hubo alguien más, le preguntaré a Fina ) y yo. En aquella sesión,en mi tiempo de intervención, leí este romancillo. Romancillo que surgió tras contarme (creo que fue por el año 93-94) Rafael Montesinos sobre una carta enviada por Alberti a él en la que le decía: "Algún día volveré con alas" Siempre quise escribir un poema para Alberti y fue Montesinos quien me dió, con su historia, la clave para hacerlo (Gracias querido director de directores de tertulias poéticas). Aquel día lo leí en público por vez primera, luego... muchas veces a lo largo de estos años. Hoy lo cuelgo aqui PARA TODOS AQUELLOS QUE QUIERAN LEERLO.
Si mi voz muriera en tierra
llevadla a nivel del mar
y dejadla en la ribera
Rafael Alberti
Con el mar se abraza.
Sus cabellos blancos,
como espuma blanca,
besarán la arena
de todas las playas.
Pintaba la vida,
toda, con palabras:
libertad, justicia,
igualdad... Pintaba
marineros niños,
ángeles sin alas,
albas de alhelíes,
claveles, espadas...
y escribía pájaros
en hojas ¡tan blancas!
colores ¡tan vivos!
Azules, naranjas,
amarillos rojos...
y en todos pintaba
-con el mismo tono-
la misma palabra:
volveré, algún día
volveré con alas.
Por las aguas verde-
azuladas, canta
una voz rubí,
blanca y esmeralda.
Sus ojos tuvieron
siempre en la mirada
como una neblina
semejante a lágrimas.
En la otra orilla
-sirena varada-
cantaba a las naves
violetas y náufragas.
Y fue en el Trastevere,
paloma romana.
¡Estaba tan cerca!
Tan lejos estaba...
que la mar, la misma,
tenía otras aguas.
Por las aguas verde-
azuladas pasa
una voz rubí,
blanca y esmeralda.
Vino por el aire.
La mar le miraba,
con aguas de dicha,
hecha un mar de lágrimas.
Vino por el aire,
no mintió, con alas.
Por aire y por agua
con la voz de pájaro
de papel nos habla
su voz. Es aire, es...
verso, mar, palabra.
Volvió a la bahía
de la mar en calma.
Si muere en la tierra
llevadla hasta el agua.
Ribera del sueño
que tanto soñara.
Renazca su voz
de mares y páginas
y espárzase al viento
que pasa y que canta.
Sus versos de espuma,
como espuma blanca,
besarán la arena
de todas las playas
y el aire, en el pliegue
de todas las páginas
de todos los mares,
llevará palabras:
alma, versos, coplas,
coplas, versos, y allma...
roja, verde y blanca
Rafael.

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