lunes, 1 de septiembre de 2008

AMPARO GASTÓN:TE TOCO AMPARO, PALABRA



En la fotografía: Manuel López Azorín y Amparo Gastos en un homenaje a Gabriel Celaya. Marzo de 1995.

Como os prometí, este blog del poeta Manuel López Azorín, únicamente contendrá poemas que he venido escribiendo a lo largo del tiempo y ,también, algunos que escriba en adelante.
Quiero comenzar con éste, escrito en 2004, dedicado a Amparitxu (Amparo Gastón, viuda de Gabriel Celaya,llamado cariñosamente por ella ELCelaya) esta poesía para todos.


Para Amparitxu Gastón
en su cumpleaños.


Tócame - tú me decías -
y yo, Amparo, te tocaba.
Así estuvimos un tiempo;
pero la vida es tan rara
que me obligó a no tocarte,
a silenciar mis llamadas.
(Llamarte es tocar, ya sabes,
a llamar tocar le llamas.)

Aunque no te toco ahora,
aunque el teléfono calla,
tu sabes que no me olvido
ni de ti ni de "El Celaya".

Sabes que siempre he pensado
que la poesía - el arma
tan cargada de futuro-
que encumbró a quien tú más amas,
sin ti nada hubiera sido,
nada hubiera sido, nada
o al menos... tan sólo Múgica
y no Leceta o Celaya.


Pudo ser y fue ingeniero
con un lirismo que hablaba
de los Mares del silencio,
de la Soledad cerrada;
pero fue mirarte, Amparo,
y en ti vivió otras palabras.

Y desde el cuarenta y seis
(Fecha para ti sagrada
donde yo vine a nacer)
Rafael ya fue Celaya.
(Pero antes fue Juan Leceta,
hombre que se acomodaba
a tu pensamiento, Amparo,
a la canción que tu cantas:
una canción libre y llena
de promesas y esperanzas
que fue el milagro del cambio
de Múgica por Celaya.)

Los espejos transparentes
a los dos os reflejaban
y Tranquilamente hablando
y boca arriba las cartas,
fuisteis uno para el otro
en la vida, en la palabra...

Ya no te toco Amparitxu;
pero te llevo en el alma
y llevo también el canto
de quien llamas El Celaya
y en este mayo, tan nuestro,
donde nacimos, hoy vaya
mi amistad, mi admiración
y aquella promesa dada:

te voy a tocar Amparo,
recibirás mi llamada
y voy a llevarte al parque,
aquel que tú inauguraras
hace ya unos cuantos años
en memoria de Celaya.

Esta promesa, cumplida,
será el regalo que te haga.

¡Cúidate Amparo! Te toco.
Un beso, hasta mi llamada.

(Manuel López Azorín
que no te olvida, ¡palabra!
Quince de mayo. Dos mil cuatro.
-por cinco días me ganas- )


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