viernes, 3 de abril de 2009

CARMINA CASALA: abril, siempre abril.






Fotografías:Una:José Hierro y Carmina Casala en el Homenaje a Gabriel Celaya(1995)
Dos: Ana Rosetti, Manuel López Azorín y Carmina Casala en Tertulias de Autor de Helicón donde leyó Ana como poeta invitada.(1996)
Tres: José Hierro, Giovanna Calderón,Manuel López Azorín,Asunción Balaguer, Ana, Carmina Casala y una amiga de Asunción, en el Cigarral de Fina de Calderón.(2001)
Cuatro: Carmina Casala y Manuel López Azorín. Entrega del Premio Almedina por su libro Desde la otra arena en el Instituto Egipcio de Madrid (2001)

(Nota: este artículo lo preparé el día 3 de abril y lo dejé como borrador para publicarlo tras corregirlo. No pudo ser, mi ordenador ingresó en la "UVI" hasta hoy 21 de abril.)

Hoy tres de abril, mientras releía un libro de Carmina Casala, me he acordado (El prólogo lo escribió él) que José Hierro, de vivir, cumpliría 87 años. Y he recordado que aquel año 2002 a finales de octubre, unos dos meses antes de fallecer, Pepe Hierro me había llamado a casa para decirme que fuera a la suya al día siguiente a recoger el prólogo para este libro de Carmina Casala titulado La otra arena. La razón de llamarme a mí y no a Carmina no era otra que la de dar una sorpresa, que habíamos convenido Pepe y yo, a esta mujer a la que ambos queríamos y admirábamos como mujer y como poeta.Yo, naturalmente, sigo queriéndola y admirándola.

Al día siguiente, por la mañana, recibí una llamada de Lines, su mujer, diciéndome que no fuera a su casa porque Pepe se encontraba mal y se marchaban al hospital. Quedó ingresado de nuevo, ya lo había estado varias veces ese año. Al cabo de unos días Pepe me llamó desde el hospital para decirme que, aunque el prólogo se había quedado en su casa junto con el manuscrito que yo le había prestado para hacerlo, él había pergeñado unas palabras, en el mismo hospital, y quería que se las entregase a Carmina para prologar su nuevo libro.
(Ésto para mí,ahora con el tiempo sucedido,tiene mucho más valor que el prólogo que escribiera en principio. Seguramente fueron las últimas palabras que, a modo de prólogo, escribió José Hierro.)

Recuerdo que después de este nuevo ingreso hospitalario, salió y estuvo, a primeros de diciembre en la Fundación Antonio Gala hablando con los becarios y leyendo algunos poemas; pero, seguramente, no volvió a escribir otro prólogo para nadie. Nuevamente tuvo que ser ingresado y se nos fue con el último día del otoño el 21 de diciembre de 2002.

Todo lo he recordado leyendo estas palabras de José Hierro, leyendo este libro (que aun habiendo obtenido el Premio Almedina en 2001, no fue publicado hasta el año 2005) de Carmina Casala, una poeta que , desde hace unos años, debido a múltiples causas, anda alejada de este mundo de la poesía y sé, también y es lo que más me preocupa, del mundo de la creación poética.

Por esta razón quiero hoy, al recordar todo esto, dedicar esta página a una poeta que, creo, merece la pena tener en cuenta. Una poeta a la que animo desde aquí a que vuelva a escribir poesía, una poesía, me parece a mí, necesaria, no sólo para ella sino para los que la conocemos y la seguimos y, naturalmente, para todos aquellos que quieran acercarse a su obra. Por esta razón, repito, quiero "colgar" aquí y ahora, en este tres de abril de 2009 mis impresiones (Que también eran las de
Pepe Hierro ya que de ella hablábamos mucho) sobre la obra de Carmina Casala. Sé que esta página será más extensa de lo habitual; pero, si os tomáis la molestia de leerla, estoy seguro que será de interés para algunos... o para muchos.

Titulo así lo que escribo a continuación: Carmina Casala, belleza expresiva de palabras hermosas, fuerza y desamparo en su poesía.

Carmina Casala - dentro de un neorromanticismo que reflexiona sobre la existencia, el amor y la muerte - ha publicado varios e importantes poemarios.
Primero nos escribió una historia que,tejiendo, con los cuatro elementos de que está compuesta toda realidad,dio vida a unos versos emocionados y emocionantes que fueron El clamor sin perfiles en el agua. Un clamor, con el que consiguió el Accésit del Premio de Poesía Rafael Morales (1983 ) para nacer al fuego de la poesía, de la vida, y permanecer en la tierra tras una opción para la especie habitada por el agua y con un recurso -el aire- para huir,finalmente, porque acaso el Dueño del gran oído, pueda escuchar y dar final a lo que tuvo principio.
"En medio de esta duda inexorable / me llegará certero el desgarro más hondo / que penetra conciencias y todo lo que ha sido. / No deberá importarme / el número de azules que tenga la existencia; / los trazos necesarios que conforman su pálpito."
Versos, éstos, con filosofía presocrática, con lenguaje de vetas surrealistas. Luchando contra el desencanto, o contra el desamparo.

Más tarde, nos mostró un repertorio de poemas radicalmente existencialistas junto a un presente de agonizantes algas. Ahora que las algas agonizan (Premio Ibn-Jafaya 1986)pues este era el título del libro, fue filosofía existencialista, poesía de pensamiento, contrapuesta al impulso que remonta la corriente para volver al origen. "Ya estoy llegando donde puedo encontrarme / con el Ser o no Ser de mi principio."

El amor -que es temática siempre presente en su poesía- ligado en parte a preocupaciones metafísicas, conduce a Carmina Casala a escribir Lava de labios. (Accésit del Premio Adonais 1987)
En este libro convierte la realidad en un monólogo emocionante lleno de fuerza y de la hermosura natural de su canto. Con Lava de labios, libro pues de amor y de preocupación metafísica, Carmina nos ofrece, con belleza expresiva, un tono de calidez sensual y amatoria lleno de autenticidad y de calidad donde "Convoca un eclipse para la soledad" (...) ligado en parte a preocupaciones metafísicas, hasta abarcar la luz y la memoria.

Esta hermosa y lírica trayectoria,nos acerca -con un nuevo libro- la aceptación del invierno de los adióses,donde el amor no sufre derrota sino el letargo de quien tras un Octubre sin raíz, (Ediciones La Palma, 1996 ) renacerá de nuevo -ya en abril- a la vida y al amor;pero con otra mirada, la de quien observa el pentagrama de la vida donde se canta un amor que -introspectivamente- clama un tiempo que inaugura la vigencia del instante, del minuto sin más.Porque se mira y "Sólo quedan fragmentos de sí misma" en un tiempo que le suena, que le sabe oscuro.

Carmina Casala, aun a pesar del "amargo latido de la noche", de no tener más remedio que "Venir a morir a occidente..." es "Humo sobre el perfil del fuego" que se eleva aleteando, con desamparo y hermosura,por un cielo impoluto. Y es raíz - aunque escriba un libro sin ella- que exige "Pasaporte a la esperanza" con la idea de luz, mañana,los versos del amor. Versos, poemas que, una vez escritos, no le pertenecen. Porque si fueron suyos al escribirlos, ahora ya son de los que los leemos y sentimos.

En 1998, dentro de los Premios de Poesía Marco Fabio Quintiliano, se publica su poemario ganador de este premio titulado Albaluna Libro en el que sigue incidiendo en una poesia existencial, neorromántica, amorosa y desamparada con enorme belleza expresiva.

Desde la otra arena es, hasta la fecha,el último poemario de Carmina Casala. Con él obtuvo el Premio Almedina de Poesía en 2001. Vemos en él la búsqueda, a través del rito y del mito, de la liturgia del hombre y del toro. Y vemos una reflexión sobre la naturaleza y la muerte.Una gran interrogante que pregunta por la inmortalidad desde el arte o desde la misma muerte. Ambas como acto de Amor desde el sueño del hombre pero sin que ninguna consiga "Atrapar la incógnita de su destino".

La fiesta de los toros sirve de telón de fondo, como decorado donde se expone, a modo de pregunta,qué es lo que hace que el hombre se mida con el toro al tiempo que se plantea cuestiones de tipo metafísico y donde el toro, a su vez, parece decirnos: ¿Por qué ese desarraigo de mi medio cuando yo formo parte y soy parte de la naturaleza, por qué? (Y me parece a mí un gran homenaje al re-humanismo del poeta Rafael Morales en aquel libro que inauguró en 1943 la Colección Adonais, titulado Poemas del toro)

No escribe Carmina Casala en términos antitaurinos, no (Ella siempre respeta las opciones) pero lanza preguntas al aire de las páginas, de los poemas, para que el lector reflexiones sobre ellas y llega incluso al indulto diciéndonos: "Dicen que no eres apto para morir, / que mereces el destino de los libres,/ de los nobles, lo llaman / y tú comprendes / que el mundo ha de tenerte entre los suyos."
Este libro, como los anteriores, es también de preocupación existencial. Vemos en su obra que esta temática abrazada de duda y de interrogación, forma parte siempre de su página escrita y de su página inédita. Temática vida, temática muerte y, entre ambas, temática Amor... caminan por ella con acento humano,con fuerza y con desamparo y caminan "con las madreselvas" y cuando nombra, con palabras que hierven, tiene Carmina Casala el sosiego de quien sabe que todo lo pierde (o lo gana) sin saber si es todo sueño, o es silencio oscuro, o es amor, o toro, o compañero... Una obra, en fin, llena de matices, de sesgos, de planos como flechas indicativas para diferentes lecturas dentro de cada libro... que nos advierte de la nostalgia del amor...en la vida. "Mira a ese hombre / que inexplicablemente brilla y te desea(...) ¿Qué hombre, qué mujer se atreve? (...)También de amor se muere."

Carmina Casala, desde cualquiera de sus libros, "Nos abre las ventanas / los cielos y las tormentas"... y va resucitando con su voz personal, sensual y turbadora al tiempo que desamparada,los sueños rotos los viejos paraísos, los sueños de mañana, las preguntas de ahora...y todo, en un gran acto de amor donde el silencio y el misterio cantan con preguntas oscuras, trayéndonos un aroma único en toda su poesía.

José Hierro, como recordaba al principio,escribió unas palabras para la poesía de Carmina Casala. Ya os lo he contado antes. Fui al hospital a recogerlas, estuve con Pepe cerca de tres horas, hablamos de muchas cosas que, algún día, tal vez contaré porque Pepe Hierro necesitará en este blog muchas páginas,y hablamos de Carmina Casala y de las palabras que él había escrito para su poesía en general y para Desde la otra arena en particular.

Dejo aquí un fragmento de aquellas palabras donde José(Pepe) Hierro nos habla de una visita que hizo a la casa de Carmina, es decir a su poesía. Dice así:

Me quedo con el aroma de la casa en que estuve. Deja adivinar un temperamento difícil de encasillar, turbador, donde lo que se dice es menos significativo, aunque sea más bello, que lo que se calla, o lo que se enmascara bajo otra apariencia. Hay fuerza (en su poesía) y por debajo: desamparo, vida presente y nostalgia y hay -sobre todo- un gran consuelo de palabras hermosas.

Así terminaba José (Pepe) Hierro sus palabras para Carmina Casala. Nada más que decir después de ésto. Sólo dejar un poema para esta mujer, escrito hace ya muchos años, (10 o 12) a quien le pedí y le pido que abandone el otoño y regrese hasta el tiempo de abril, siempre abril, donde la nueva savia hace florecer la poesía y la esperanza.

TIEMPO DE ABRIL

Para Carmina Casala


Todo el amor del mundo sobre el décimo mes.
Todo el desamor sobre la música
del sueño trastocado.

Negra túnica
que sueña blanca un día.

El enésimo de la infinita espera.
El del pésimo viaje
siempre de ida y de vuelta por la lúdica
luz menguante de Oriente.
Cruz abúlica,
delgadez dolorida del mes décimo.

Vistió el amor el Templo. Limpio y terso
lo inundó de savia
y, malherido,
se desangró en raíces a la entrada.

(Benevolencia tienes para el verso,
lo demás...
-tristeza y llanto,
sangre derramada
de Oriente hasta Occidente-
que sea olvido, olvido, olvido.)

Ahora es tiempo de abril y muere octubre,
y recubren las hojas
las raíces dormidas (que no muertas)
en letargo que sabe renacerá a otro sueño.

Ahora es el tiempo de abril y se renueva
la savia que produce
una esperanza nueva en otra rosa
(Siempre igual y distinta)
que prepara sus pétalos
a otro tiempo que llega
de blancura y de sueños irisado
por raíces serenas.

Del libro: Azul de los afectos

1 comentario:

marisa dijo...

Vaya, es un gusto estar aquí con Jose Hierro, carmina casala y manuel lópez azorín. Qué mejor lugar de encuentro que las orillas de un poema. Un afectuoso y admirado abrazo