martes, 14 de abril de 2026

Federico Gallego Ripoll: Los latidos contados

 Federico Gallego Ripoll: Los latidos contados



Mahalta ediciones ha publicado el libro Los latidos contados, la última, hasta el momento, obra del poeta Federico Gallego Ripoll.

Federico Gallego Ripoll (Manzanares, Ciudad Real, 1953) es una voz respetada dentro del panorama poético contemporáneo. Un poeta polifacético, que  ha compaginado su labor literaria con las artes plásticas y el diseño.



La presentación tuvo lugar el martes 7 de abril. en el Café Comercial, un espacio que recuperó en 2017 su tradición como encuentro de la vida literaria madrileña. Esa tarde la primera planta del Comercial se llenó por completo de público, poetas y amigos de la poesía esperaban pacientes el inicio.

Acompañando a Federico, intervinieron en el acto los escritores y poetas Raúl Nieto de la Torre y Francisco Caro, Ambos  profundizaron en las claves líricas y estéticas de este nuevo libro de Federico, compuesto de  siete apartados.



I.-AZUER.          Mañana clara

Para no ver la luz / cierro el postigo,/ y aun cubriendo mis ojos / amanece el poema.// Imparable, insistente, insobornable, /// a borbotones / la tierra mana / biografía.

Vivir, contar latidos como quien cuenta monedas, como el que cierra postigos, como el que escribe su vida, pero también como quien cuenta un cuento, un cuento que no termina hasta que acaba  la vida, mientas comparte lo que evoca, lo que teme, lo hermoso y lo feo, entregando la palabra, elevándola, con la claridad de un don que busca la luz y la memoria en la que el lector hace suyo lo que cuenta. En los poemas, los cuentos, suenan los latidos  con fuerza, con armonía y belleza.

II.-  ESCRIBIR NIEVE        Dieciocho de agosto

Cuando mataron quise cerrar mis ojos, / los apreté con fuerza./ Estaba en el futuro del dolor. / Pero oí los disparos./ Lo recuerdo./ y quieto, en el futuro del dolor, / taponé mis heridas para no desangrarme.

Federico es un poeta que nos toca los sentidos en el discurrir sereno y musical de su palabra, de su voz, cuando nos habla del tiempo, de la poética, de la sencillez y la complejidad del mundo, de los sonidos que no descansan nunca.

III.-EL AIRE ENTRE TUS DEDOS     Soy

Soy / el lugar donde estuvo la luz mientras dormías / lo que nunca se verá en tus ojos./// Ahora callo: / quizá pienses en ello / cuando te  duela el dorso de la lágrima / donde aguardan los pájaros que fuiste.

Y nos toca cuando se torna metafísico o metapoético,  cuando nos habla del miedo a la vigilia (y tantas cosas)  

IV.- TRENCADÍS (Troceado)    Bucle

Un paso es similar a otro paso, / y un día a


otro día, / Y un paisaje a otro, y una muerte a otra. / Solo yo no soy nunca yo.

Federico establece baluartes de palabras para defenderse, para salvarse, para salvarnos.

V.- AUTORRETRATOS     Autorretrato equívoco

  Intento convencerle / de que no es una alondra, / pero, insistente, sigue / agitando sus alas, dentro de mi pecho.

 Federico generalmente emplea la primera o la segunda persona para escribirnos, es decir para ser él y nosotros

VI .- LOS ALQUILADOS  



     Muchacho soplando una candela (El Greco)

Para volver en aire es preciso saber que el aire nos elige /

como esencia de su naturaleza,/ reconocernos en cada vela henchida,/ y en el niño que corre tras su sombrero / huido en la ventisca,///

Antes del agua y su perfecta geometría / vino el aire a lucir su heterodoxia / sobre bosques y lagos, / contra la nieve única en cada copo, vino / a pesar del incendio y su piedad reparadora.///

Sólo el aire colma el ánfora vacía, / el cóncavo universo de la campana,///

Quizás sea  preciso lavarnos de todas las virtudes / para que el aire tome nuestro barro en sus manos / y nos convierta en soplo capaz de abrazar en un pabilo / tembloroso la vida entera,  acaso,/ ese instante en que se apaga la llama, y cesa el mundo.

VII.-EL PLURAL DE LA NOCHE    Esa palabra ausente  

No habría que hablar tanto. El corazón / entiende más si hay palabras sencillas / y pocas, /   y no nos obstinamos en explicar el mundo / (que además de algo inútil es empeño imposible)./// Pocas palabras, las justas y una menos, / que esa palabra ausente, la no dicha,/ es siempre la que encierra más verdad.


Entre sus muchos libros creo recordar las reseñas de algunos de ellos que llegaron a mí y que andan por este blog. El primero fue
Quien dice sombra un libro que reflexiona sobre el tiempo, sobre la vida y sobre la metafísica del alma (que es la poesía). Es la obra de un poeta que indaga, un poeta que toca y provoca con fervor, a través de su claridad, de sus símbolos, de su miedo y de su ternura, porque es su poesía de luz y de vuelo.

Otro de sus libros  fue Las travesías  En este libro establece relación


entre la vida y la poesía, entre la poesía y el mar, entre la espuma de las palabras frente a la ceniza de los hombres. Y todo ello con libertad de forma y de fondo y siempre con ritmo porque sin ritmo, sin cadencia, no hay poesía. Libertad de forma; pero con el eco de quien conoce la forma y la maneja con precisión, libertad en el verso que no busca la hermosura en el poema fingiendo belleza, imponiéndola para que llegue con belleza, porque el poema llega y la poesía con él, cuando quiere, para besar o morder.

 Jardín Botánico va acompañado de una cita de María


Zambrano
 
que nos dice“El agua ensimismada / ¿Piensa o sueña?” y este Jardín botánico  ya, desde el principio, contempla, con el propósito de crear, de hacer que la palabra signifique, y nos ofrece una declaración de intenciones: rendirse a la contemplación de la naturaleza, con el árbol como deseo, como protagonista, en su paralelismo con el hombre

Los poetas invisibles (y otros poemas) era una honda  mirada de amor y de sarcasmo sobre sí mismo y hacia los otros


Los latidos del silencio
es un libro que nos muestra la fuerza y la delicadeza, la sombra y la luz, la rosa y sus espinas, el árbol y sus raíces, la vida y… SUTILEZA

Yo sé que todo cesa cuando cierro los ojos,/ y vienes con cuidado,/ y doblas con cuidado los recuerdos, / Y con cuidado los guardas en la cómoda,/ y con cuidado echas la llave,/ y con cuidado la pones debajo de mi almohada/ antes de irte///

Cuánta delicadeza, oh muerte,/ en tus ritos diarios ./ No sé porqué te tengo tanto miedo/ si nadie me ha cuidado como tú,

Federico es poeta y dibujante. Cursó estudios de turismo en Madrid y de teología en Barcelona. Reside en la isla de Mallorca desde 1995. Integrante del grupo de poetas que editaron entre 1993 y 1996 los cuadernos de poesía Bauma y miembro fundador, junto con Jordi Virallonga, Concha García y Eduard Sanahuja, del “Aula de Poesía de Barcelona”.

Su trayectoria está avalada por el reconocimiento de premios notables


como el Premio Castilla-La Mancha de Poesía, el Premio San Juan de la Cruz o el Premio Jaén de Poesía. Su escritura se caracteriza por una depuración formal exquisita y una indagación profunda en la memoria, el paso del tiempo y la trascendencia de lo cotidiano.

Federico Gallego Ripoll nos muestra tanto en su obra anterior como en Los latidos contados que la experiencia vital, su introspección, es un ejercicio que abraza la poesía con línea clara y precisa.

                        Manuel López Azorín

 

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