Federico Gallego Ripoll: Los latidos contados
Mahalta
ediciones ha publicado
el libro Los latidos contados,
la última, hasta el momento, obra del poeta Federico Gallego Ripoll.
Federico Gallego Ripoll (Manzanares, Ciudad Real, 1953) es una voz
respetada dentro del panorama poético contemporáneo. Un poeta polifacético, que
ha compaginado su labor literaria con
las artes plásticas y el diseño.
La
presentación tuvo lugar el martes 7 de abril. en el Café Comercial, un
espacio que recuperó en 2017 su tradición como encuentro de la vida literaria
madrileña. Esa tarde la primera planta del Comercial se llenó por completo de
público, poetas y amigos de la poesía esperaban pacientes el inicio.
Acompañando a Federico,
intervinieron en el acto los escritores y poetas Raúl Nieto de la Torre y Francisco
Caro, Ambos profundizaron en las
claves líricas y estéticas de este nuevo libro de Federico, compuesto de siete
apartados.
I.-AZUER. Mañana clara
Para no ver la luz / cierro el postigo,/ y aun
cubriendo mis ojos / amanece el poema.// Imparable, insistente, insobornable,
/// a borbotones / la tierra mana / biografía.
Vivir, contar
latidos como quien cuenta monedas, como el que cierra postigos, como el que
escribe su vida, pero también como quien cuenta un cuento, un cuento que no termina
hasta que acaba la vida, mientas comparte
lo que evoca, lo que teme, lo hermoso y lo feo, entregando la palabra,
elevándola, con la claridad de un don que busca la luz y la memoria en la que
el lector hace suyo lo que cuenta. En los poemas, los cuentos, suenan los
latidos con fuerza, con armonía y belleza.
II.- ESCRIBIR
NIEVE Dieciocho de agosto
Cuando mataron quise cerrar mis ojos, / los apreté con fuerza./ Estaba en el futuro del dolor. / Pero oí los disparos./ Lo recuerdo./ y quieto, en el futuro del dolor, / taponé mis heridas para no desangrarme.
Federico es un poeta que nos
toca los sentidos en el discurrir sereno y musical de su palabra, de su voz,
cuando nos habla del tiempo, de la poética, de la sencillez y la complejidad
del mundo, de los sonidos que no descansan nunca.
III.-EL AIRE ENTRE TUS DEDOS Soy
Soy / el lugar donde
estuvo la luz mientras dormías / lo que nunca se verá en tus ojos./// Ahora
callo: / quizá pienses en ello / cuando te
duela el dorso de la lágrima / donde aguardan los pájaros que fuiste.
Y nos toca cuando se torna metafísico o metapoético, cuando nos habla del miedo a la vigilia (y tantas cosas)
IV.- TRENCADÍS (Troceado) Bucle
Un paso es similar a otro paso, / y un día a
otro día, / Y un paisaje a otro, y una muerte a otra. / Solo yo no soy nunca yo.
Federico establece baluartes de
palabras para defenderse, para salvarse, para salvarnos.
V.- AUTORRETRATOS
Autorretrato equívoco
Intento convencerle / de que
no es una alondra, / pero, insistente, sigue / agitando sus alas, dentro de mi pecho.
Federico generalmente emplea la primera o la segunda
persona para escribirnos, es decir para ser él y nosotros
VI .- LOS ALQUILADOS
Muchacho soplando una candela (El Greco)
Para
volver en aire es preciso saber que el aire nos elige /
como
esencia de su naturaleza,/ reconocernos en cada vela henchida,/ y en el niño
que corre tras su sombrero / huido en la ventisca,///
Antes
del agua y su perfecta geometría / vino el aire a lucir su heterodoxia / sobre
bosques y lagos, / contra la nieve única en cada copo, vino / a pesar del
incendio y su piedad reparadora.///
Sólo
el aire colma el ánfora vacía, / el cóncavo universo de la campana,///
Quizás
sea preciso lavarnos de todas las
virtudes / para que el aire tome nuestro barro en sus manos / y nos convierta
en soplo capaz de abrazar en un pabilo / tembloroso la vida entera, acaso,/ ese instante en que se apaga la llama,
y cesa el mundo.
VII.-EL PLURAL DE LA NOCHE Esa palabra ausente
No habría que hablar tanto. El corazón / entiende más si hay palabras sencillas / y pocas, / y no nos obstinamos en explicar el mundo / (que además de algo inútil es empeño imposible)./// Pocas palabras, las justas y una menos, / que esa palabra ausente, la no dicha,/ es siempre la que encierra más verdad.
Entre sus muchos libros creo recordar las reseñas de algunos de ellos que llegaron a mí y que andan por este blog. El primero fue Quien dice sombra un libro que reflexiona sobre el tiempo, sobre la vida y sobre la metafísica del alma (que es la poesía). Es la obra de un poeta que indaga, un poeta que toca y provoca con fervor, a través de su claridad, de sus símbolos, de su miedo y de su ternura, porque es su poesía de luz y de vuelo.
Otro de sus libros fue Las travesías En este libro establece relación
entre la vida y la poesía, entre la poesía y el mar, entre la espuma de las palabras frente a la ceniza de los hombres. Y todo ello con libertad de forma y de fondo y siempre con ritmo porque sin ritmo, sin cadencia, no hay poesía. Libertad de forma; pero con el eco de quien conoce la forma y la maneja con precisión, libertad en el verso que no busca la hermosura en el poema fingiendo belleza, imponiéndola para que llegue con belleza, porque el poema llega y la poesía con él, cuando quiere, para besar o morder.
Jardín Botánico va acompañado de una cita de María
Zambrano que nos dice: “El agua ensimismada / ¿Piensa o sueña?” y este Jardín botánico ya, desde el principio, contempla, con el propósito de crear, de hacer que la palabra signifique, y nos ofrece una declaración de intenciones: rendirse a la contemplación de la naturaleza, con el árbol como deseo, como protagonista, en su paralelismo con el hombre
Los latidos del silencio es un libro que nos muestra la fuerza y la delicadeza, la sombra y la luz, la rosa y sus espinas, el árbol y sus raíces, la vida y… SUTILEZA
Yo sé que todo cesa cuando cierro
los ojos,/ y vienes con cuidado,/ y doblas con cuidado los recuerdos, / Y con
cuidado los guardas en la cómoda,/ y con cuidado echas la llave,/ y con cuidado la pones debajo de mi almohada/ antes de irte///
Cuánta delicadeza, oh muerte,/ en tus ritos diarios ./ No sé porqué te tengo tanto miedo/ si nadie me ha cuidado como tú,
Federico es poeta y dibujante. Cursó estudios de turismo en Madrid y de teología en Barcelona. Reside en la isla de Mallorca desde 1995. Integrante del grupo de poetas que editaron entre 1993 y 1996 los cuadernos de poesía Bauma y miembro fundador, junto con Jordi Virallonga, Concha García y Eduard Sanahuja, del “Aula de Poesía de Barcelona”.
Su trayectoria está avalada por el reconocimiento de premios notables
como el Premio Castilla-La Mancha de Poesía, el Premio San Juan de la Cruz o el Premio Jaén de Poesía. Su escritura se caracteriza por una depuración formal exquisita y una indagación profunda en la memoria, el paso del tiempo y la trascendencia de lo cotidiano.
Federico Gallego Ripoll nos muestra tanto en su obra anterior como
en Los
latidos contados que la
experiencia vital, su introspección, es un ejercicio que abraza la poesía con línea
clara y precisa.
Manuel López Azorín

No hay comentarios:
Publicar un comentario