jueves, 27 de agosto de 2015

Ángel Velasco: Cuadernos incompletos






Ángel Velasco: Cuadernos incompletos



Ángel Velasco


Ángel Velasco (Madrid, 1945), ha  publicado un libro de poemas  con el título de Cuadernos incompletos. Lo ha hecho en Oportert Editores (Madrid, 2014), un nuevo proyecto editorial que se ha interesado en toda la obra de este autor y va a rescatar los ya publicados y publicar los inéditos en lo que la editorial da en llamar en la solapa del libro: Biblioteca Ángel Velasco.



Cuadernos incompletos es un libro escrito entre septiembre de1997 y enero de 1998. Angel Velasco me envió una copia del original allá por 2003. Entonces le comentaba sobre  este Cuadernos incompletos lo siguiente:
Tus “Cuadernos incompletos” tienen el color de la vida, un color tierno, irónico, dulce-amargo y, siempre, luminoso, y tienen el vuelo del pájaro más libre y más armonioso, en su canto de ritmo y música envolvente, que yo haya leído últimamente.
Escribir por vivir (no por escribir). Algo que decir porque la memoria habita los espacios y con ella se atrapan instantes del tiempo, donde nos movemos y nos mueven, y se quedan ya para siempre hechos palabras en forma de poesía.
“La soledad se combate sumando” – es una buena conclusión- “Dar lugar a que los sentimientos opinen” Esto y un buen ritmo hacen que los “flashes” poemáticos se conviertan en sentencias emocionantes en muchas ocasiones.
¿Qué es lo cotidiano? Lo que acontece al hombre cada día. Pues bien si el hombre habla, escribe de lo cotidiano, lo está haciendo  desde lo más hondo y para todos “¿Quizá si necesarios?(estos versos)” Necesarios, estos poemas, porque el lector se atreverá (con ellos) y aceptará las conclusiones, las sugerencias, la poesía viva que estos “Cuadernos incompletos” han atrapado entre sus páginas,  páginas que seguirán escribiéndose… hasta el final. Merece la pena (y mucho) ser publicado. Un abrazo Manuel L. Azorín


Ahora ya, tras el paso del tiempo, con el libro publicado en mis manos, porque el autor ha querido que  lo tenga, y yo me alegro, he vuelto a leer este poemario que Ángel Velasco escribió hace ya unos 17 años. Y el tiempo sucedido, que es un suspiro en el Tiempo, no le resta valor a las palabras con las que conformó el autor estos poemas, ni ha perdido su ritmo, ni su música, ni su intención, ni su luz, es decir su estética y su ética continúan vivas y ya se sabe: si un poema sigue vivo transcurrido el tiempo (¡ay don Antonio Machado!), se convierte en “palabra en el tiempo”.

En la contraportada de este Cuadernos incompletos podemos leer: “No es casual que este libro se abra con un verso de Aleixandre que remite a «la generosa luz de la inocencia». Desde el «tiempo atrás, inocentemente, yo creía en todo», hasta el «¡Dios os perdone lo que habéis hecho de nosotros!», que escribió Pepe Hierro en una valla, cabe en estos Cuadernos sin falsilla, en que se transparenta la melancolía por lo que pudo ser y no fue, y —cómo no— por ese zapatito de cristal que parecía irrompible y un día apareció arpado, y por ese príncipe que parecía ardiente como Apolo, y otro día se reveló caduco y arrugado.”

 
Ángel Velasco residió entre 1965 y 1975 en Múnich, fue uno más de los muchos trabajadores emigrantes de aquel tiempo. Allí publicó su primer libro Escrito en la emigración (Centro Español de Múnich, 1975). Luego regresó a España, donde fue acogido en los lares del mundo editorial. En 1976 obtuvo el «Premio de libreros populares» por Cuatro cartas (prosa), y en 1978 el «Premio Malasaña de Poesía» por Criba de tiempo y palabras, premio también para el recuerdo o para la no-memoria. Otros libros suyos son Geometrías de la no-memoria (Orígenes, 1986) y Dos Espejos y un Entretanto (Libertarias, 1999). Como decía al principio, todos estos libros y los inéditos verán la luz en esta colección de Oportet Editores.


 
El libro esta compuesto por un primer cuaderno: Escribir por escribir. Donde nos muestra poemas que aluden al tiempo sucedido, a lo que pudo haber sido y no fue, con cierto tono de melancolía  con matices de ternura y un algo de gracia y agudeza, chanza sin mala intención y muchos sueños que se fueron como las golondrinas de Bécquer tras el paso del tiempo, de escribir no por escribir sino  por y para, vivir.

 Un segundo cuaderno: Algo que decir. Un cuaderno-cóctel repleto  de intimismo aderezado, con ironía, cierta sensación de derrota, unas gotas de burla, de escepticismo, sentimiento de culpa, de soledad, duda…y una gran rodaja de mirada interior  humana e inteligente: Termina este  Algo que decir: / letras libres y ordenadas como versos , / como poemas cotidianos: / quién sabe para qué…,/ quién sabe para quién…, / quizá / si necesarios. Y resulta que el autor aquí ha dado suelta a sus emociones, a los sentimientos, para que “ellos digan lo que sientan”

Una tercera parte titulada: Conclusiones en la que la chanza, es decir la agudeza y la gracia, la burla sin mala intención, más bien como tabla de salvación para salvarse del naufragio, nos dejan sentencias senequistas, junto  con cierta melancolía, para:  …sumar, no restar, /Ilusión a Esperanza, a ver qué ocurre.

Y finalmente una cuarta llamada Cuaderno del lector, unas cuantas páginas en blanco para que el lector, si así le parece, pueda escribir en ellas  algunos versos. Ya nos lo advierte al final de Conclusiones: “Si el lector se atreve y acepta/ alguna de las conclusiones / como sugerencias plausibles, / utilice las siguientes páginas/ para plantar versos/ como claveles /– sobre la nevada estepa del folio / blanco paño de lágrimas –, /  metáforas ,/ o alegrías y cosas de la vida.



Las razones por las que este libro no se publicó en su día son difíciles de entender, tanto como las razones del mundo editorial: “Ocurre / que amanece y el río / no traslada / de sitio / las orillas.” Nos dice el poema que inicia este poemario, pero Heráclito ya nos recordó que no son las mismas aguas aquellas de ayer que las de ahora. 

Si las aguas de ayer cerraron páginas, amarilleando en el cajón por culpa de indiferencias y de olvidos,  las da ahora inauguran bibliotecas.
Concluyo con las mismas palabras que le dije sobre este libro cuando lo leí por vez primera en 2003: Merece la pena (y mucho) ser publicado. Ahora habría que decirle: ha merecido la pena, Ángel Velasco, ser paciente, no derrumbarse y seguir escribiendo por vivir.

                                                                          Manuel L. Azorín








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jueves, 20 de agosto de 2015

Francisco M. Soler: Poemas selectos/ Select Poems




Francisco M. Soler: Poemas selectos/ Select Poems






En Septiembre de 2014 vio la luz, Poemas selectos- Selected Poems, un proyecto de selección y traducción al inglés, edición bilingüe inglés-español de la poesía, que abarca de 1978 a 2014, del poeta malagueño Francisco Muñoz Soler, obra a cargo de Mavi Robles-Castillo, que se ha presentado en Nueva York y en la FIL de Guadalajara-México y que ha sido publicada por CreativeSpace.


Francisco Muñoz Soler (Málaga, 1957) es poeta de amplia obra  publicada en España y principalmente en los países americanos como Estados Unidos y de habla hispana como Venezuela, Perú, México, Cuba, El Salvador... Una obra de corte intimista que invita a la reflexión centrado en el yo lírico, en ese yo íntimo que nos ofrece testimonio de su existir, y en temáticas universales tal y como nos dice en el prólogo Antonio García Velasco del Departamentoto de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Málaga: “La poesía de Francisco Muñiz Soler, tal como nos muestra este libro antológico, gira en torno a siete ejes temáticos principales que, aunque no, necesariamente, en orden de importancia, son los siguientes: Preocupación existencial, tanto por el “Aquí y Ahora”, como por el “Más Allá”. Actitudes personales ante hechos, paso del tiempo. Poderosos frente a desvalidos. Seres queridos, la familia y la pérdida de alguno. Lugares y gentes. Carpe Diem, búsqueda del bienestar presente en contra del dolor y, la misión del poeta y de la poesía.”


A continuación Antonio García Velasco nos muestra algunas de las principales característica formales  de la poesía de Francisco Muñoz Soler y nos dice que las principales son: “Despreocupación métrica, Epigramatismo- tomando epigrama como “pensamiento de cualquier género, expresado con brevedad y agudeza”-,
Igualmente nos dice que en la poesía de Francisco Muñoz Soler podemos encontrar: “Empleo ocasional  de imágenes sorprendentes, uso ocasional de versículos con paralelismo sinónimo o sintético, lenguaje directo con lo que podemos llamar “guiños” o destellos sorpresivos, despreocupación por los signos de puntuación, aforismos y, por último, ciertas imágenes surrealistas.”
Y como última conclusión y tras abordar un acertado análisis de la poesía de Francisco Muñoz Soler con referencia a las siete temáticas a las que alude al principio, nos dice: “Para terminar, diremos , con toda sinceridad, que no comparto, en su totalidad, la estética de Francisco Muñoz Soler, aunque sí, y absolutamente, su ética.”

Y  yo me siento  identificado con sus palabras finales y con la ética que impregna en su poesía este poeta malagueño capaz de ofrecernos una cosmovisión plena de emociones, en una poesía que con el intimismo del yo lírico, ya en lo metafísico, en lo social o en la poesía de corte existencial, es capaz de tocarnos los sentidos y de convertir en colectivo lo que bien pudo ser una experiencia vital vivida u observada del poeta.
Con relación a su estética y la manifiesta despreocupación formal del poeta, ésta no impide la transmisión emocional que nos llega en sus poemas, ni obvia sus conocimientos e influencias de poetas como Antonio Machado, Federico García Lorca , Quevedo y /o Benedetti, como bien apunta el autor del prólogo, además de otros muchos referentes que le sirven al poeta malagueño como punto de salida para la elaboración de poemas en torno al amor, la soledad o el dolor, aunque yo me sienta más partidario de darle a la ética la estética de la norma..

En definitiva podríamos definir a Francisco muñoz Soler como el poeta que abraza la emoción en sus poemas y también la metafísica. Como en este que sirve de final a esta antología bilingüe titulado Como si la fosforescencia de los días

Como si la fosforescencia de los días 
rodase por el cráter de mi alma
asentándose en la planicie quebrada de mi vida
e interiores hendiduras fuesen referencias
en la estructura de mi memoria
en mi intento de compilar el collage de mi persona
así siento la levedad de mi espíritu,
ahora que conozco demasiados muertos queridos
empiezo a no sentir tan terrible la muerte
y a conocer el camino del centro de mí mismo
ese punto de condensación donde revolucionaré
en efímero fulgor de la aurora.

Poemas selectos-Select poems, puede ser una buena lectura para aquellos que quieran conocer la poesía de este autor intimista , existencial y metafísico  que es Francisco M. Soler. Un poeta que se abraza a la experiencia y piensa que la poesía no es utilitaria sino consustancial al ser humano.


                                                   Manuel L. Azorín

lunes, 3 de agosto de 2015

Memoria Poética I. Joaquín Benito de Lucas:La historia de sus años



Dejo aquí esta Memoria poética, dividida en cuatro partes, sobre Joaquín Benito de Lucas, para este mes de agosto en el que cumple 81 años. Este poeta, licenciado en filología románica, que publicó su primer libro Las tentaciones  en 1964 y que tiene en su haber los premios de poesía Miguel Hernández (1976), Castilla la Mancha (1987), Esquío (1990), R. Tagore (1995), Tiflos (1998) y Ricardo Molina (2003), es un poeta  de los  años sesenta, injustamente relegado de los grandes premios y /o reconocimientos , en mi opinión, y que ha escrito una poesía intimista y de  difícil sencillez como forma de conocimiento y de preocupación por el ser humano, tan merecedora de ellos como aquellos que los han recibido. Vaya pues, para él,  felicitación por sus 81 años  y por su labor poética.

 Memoria poética I
 Joaquín Benito de Lucas: La historia de sus años



I.- Años de creación poética.

Gran parte de la obra poética de Joaquín Benito de Lucas está recogida en La experiencia de la memoria (Poesía 1957 –2009), dos volúmenes publicados por Calambur en 2010. En ella recoge su producción poética que va desde 1957 hasta 2009. Un total de dieciocho libros, nueve en cada volumen, y unos últimos poemas inéditos, en cuanto a creación poética se refiere, sin contar la diferentes antologías que se le han publicado ni las reflexiones personales sobre su poesía ni los estudios y ediciones que ha realizado sobre poesía de otros poetas o sobre el tema mariano que como Doctor en Filología Románica y catedrático de Literatura viene desarrollando desde 1960.


Cincuenta y dos años de poesía contenidos en las mil trescientas y pico páginas de estos dos volúmenes es mucho e importante; pero yo sé que Joaquín Benito de Lucas escribió sus primeros poemas con catorce años, así pues habría que datar su poesía desde 1948 (él lo ha dicho en más de una ocasión: mi primer poema lo escribí con unos 14 años. Creo que es el único poema que puedo recordar casi del todo: «La tarde ya muere/ y la noche tiende su pálido manto./ Los pájaros vuelan/ y ya no se oyen sus alegres cantos./ Ya todo queda en silencio/, la sierra, el campo, el mar/ y el ladrido de un mastín se oye, ¡qué lejos está!»),  y desde esa fecha hasta ahora mismo, porque él no ha dejado de escribir, supone un tiempo de sesenta y siete años de creación poética. Y digo 67 años porque posterior a estos dos tomos Joaquín Benito de Lucas ha publicado, hasta la fecha, dos libros más: la antología Donde la luna canta. (Ediciones CantArabía, 2014) y Oda a mi ciudad (Cuadernos de Calisto Talavera de la Reina, 2014 )


Con Joaquín y Francoise en Talavera 
Joaquín Benito de Lucas nació en 1934 en Talavera de la Reina (Toledo), allí, junto a su río Tajo sufrió la guerra civil y después la postguerra y su terrible pobreza. Con dos años salió junto a su familia de Talavera huyendo de las tropas nacionales porque su padre era un republicano y en su negocio, una taberna de nombre “La lancha”, se reunían los de izquierdas a comer y tomar algún que otro vino. Su infancia fue triste y difícil.
De manera que uno de los siete hijos de Manolo, el pescador que regentaba la taberna “La lancha”, un día de 1998 publicó una antología con el

 título de La ciudad de las redes azules. 


En 1998 fue nombrado hijo predilecto de su ciudad natal, donde, con tal motivo, se publicó esta antología en homenaje a Talavera de la Reina, a su río y a su padre y abuelo, ambos pescadores en el Tajo, a toda su familia y a sí mismo: Y yo soy el testigo / que el agua arrastra / pero que deja restos de sus pruebas / al tribunal de la sedienta orilla. Sobre el río al que canta Joaquín Benito de Lucas  el poeta y filólogo Pedro A. González Moreno ha dicho: "El río de Benito de Lucas no es un elemento paisajístico, no es parte de ninguna escenografía lírica, el poeta no canta al río, es el río el que suena dentro de sus versos". 



La primera antología suya que se publicó fue la titulada Antología poética (INDEC, Iniciativas de Cultura. Madrid 1984), con prólogo de José Hierro



En ella  Pepe nos decía que Joaquín quería hacer de su poesía “la historia de sus años” que era como decir la historia de su vida. 









Al fuego de la vida (Ediciones La Palma, 1995. 
En esta ocasión parte de un verso suyo perteneciente a un poema titulado “Lo irremediable”, de  libro Materia de Olvido, para darle título: Se precisan / muchas horas / y más verdades, / puestas al fuego de la vida / para creer unas palabras / dichas sinceramente. La voz del agua (1964-2004), Valdepeñas, 2004

  y Al son de mi río (2007, Talagrafic, Talavera), que tuvo una segunda edición traducida al árabe por Fatma Khalil en 2007, Madrid, Instituto Egipcio de Estudios Islámicos en Madrid. 
Su última antología, hasta la fecha, Donde la luna canta, recoge poemas de varios de sus libros en los que reflexiona sobre el mundo árabe y reinterpreta su experiencia del tiempo, de los años en que vivió en Líbano y Damasco y también recoge poemas referentes al mundo árabe escritos después.

Joaquín Benito de Lucas estudió Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid  y obtuvo el título de doctor por la misma universidad en 1964. Es también autor de numerosos estudios sobre poetas españoles tanto medievales como actuales. Entre ellos Gonzalo de Berceo, Fernando de Rojas,  Gustavo Adolfo Bécquer, Jovellanos, Antonio Machado, José García Nieto, José Hierro, Rafael Morales, etc.

Además de los  20 libros de poemas publicados (incluyo los dos posteriores a la obra completa publicada en 2010), tiene otros 18 libros de crítica. Cuando opina de la poesía, opina con cierto rigor no dejándose llevar por los impulsos. Le gustan los poetas clásicos, como es Garcilaso, pero también Bécquer, Machado, Juan Ramón. Rafael Morales, más moderno, poeta, talaverano como él, con quien mantuvo una larga amistad, al igual que con Claudio Rodríguez, a quien conoció durante el servicio militar, y José Hierro, entre otros.


Joaquín y Rafael Morales

Conozco a Joaquín desde… no recuerdo ya cuántos años y tampoco sé muy bien si me lo presentó Claudio o fue Pepe, lo que sí recuerdo es que hablando con Pepe sobre las tertulias que yo hacía los viernes con el grupo Helicón y queriendo darles más proyección le comenté que, de entre los poetas que tenía en mi lista para invitar, sería él quien inaugurase y Joaquín quien cerraría el ciclo de este nuevo formato de Tertulias que pasaría a llamarse “Tertulias de Autor de Helicón” 
Pepe sin dudarlo me dijo que el más indicado para inaugurar era Joaquín y él cerraría, si me parecía bien, el ciclo. No tuve inconveniente, me pareció bien y en junio de 1992 Joaquín Benito de Lucas  inauguró un nuevo formato, más ambicioso y con la intención de invitar a poetas de reconocido prestigio dentro del panorama poético español.
Así fue y por aquellas "Tertulias de Autor de Helicón"  que inauguró Joaquín,   pasaron, entre otro muchos,  poetas como José Hierro, Concha Zardoya,  Pablo García Baena, Claudio Rodríguez,  Rafael Morales,Francisca Aguirre, Carlos Bousoño,Gloria Fuertes, Claudio Rodríguez, Antonio Gamoneda, Ángel González...





 Benito de Lucas contrajo matrimonio  en Damasco  con Françoise Ducos. Ella es francesa y se conocieron en Madrid, en la Universidad. Cuenta el profesor y poeta que cuando llegó el momento de marcharse a Damasco le pidió que se fuese con él. Sus padres la llevaron a Marsella desde San Juan de Luz, donde ella vivía, y en Marsella tomó un barco. Joaquín la esperaba en Beirut. Ya en Damasco se casaron. Francoise siempre fue su musa. El poeta canta a muchas cosas. Decía el portugués  Pessoa que el poeta es un fingidor. Sobre Francoise el poeta recuerda este poema de 1959 que escribió al lado de la vía del tren, junto a la casa de sus suegros en San Juan de Luz:
Joaquín y Francosise

“Buenos días amor, y te despiertas / al borde mismo de la aurora, al borde /del mar, de la ciudad, de los jardines /que desprenden sus flores / como las letras de un abecedario/ para escribir tu nombre / cada mañana. /Buenos días alba, agur amor, /qué voces tiemblan si te saludo,/ si te beso, si me fumo un cigarro,/ si te pones sentada en mis rodillas / y me miras mientras cruzan veloces / trenes hacia París, mientras me miras, / y el mar respira con su pecho enorme”.




Joaquín Benito de Lucas obtuvo el X Premio Esquío de Poesía por su libro Dolor a solas (en este libro Joaquín ensayo una teoría del sufrimiento y no era un sufrimiento abstracto sino íntimo, personal, sufrimiento que trascendía la anécdota y, con la palabra creadora, quedaba convertido en sufrimiento colectivo), y vino Joaquín, con él de la mano, a regalarme un ejemplar. Corría el año 1991 y,  tras leerlo, le escribí un poema que después se publicó en Diario del Tajo. Al poema, un conjunto de siete liras, que  titulé “Tras el dolor” le puse una cita de Joaquín que decía: contemplando la blanca pared de la memoria. Aquel poema decía: 
1) “Dolor es travesía / 
de otoño navegando rumbo al puerto. / 
Soñando lejanía / 
entre oleaje abierto / 
y luces de deseo en mar incierto./// 


2)  Dolor mientras el viento / 
desde lo oscuro acerca la esperanza / 
y se lleva el lamento / 
y la culpa, y se alcanza / 
el puerto de los sueños: la confianza./// 

3) Hay en Dolor a solas
un gran campo de espumas que, vencido, / 
naufraga entre las olas / 
del tiempo, del olvido, / 
sintiéndose culpable y confundido.///

4) Con el naufragio ¿duerme? / 
¿Muere …o es tan sólo un triste sueño? 
Tras la tormenta vuelve, / 
asido en el madero, / 
aferrado a esperanzas y recuerdos.///

5) Y tras las esperanzas / 
ruidos de vida nuevamente emergen, / 
y las olas se calman, / 
y los campos florecen, / 
y los miedos se esfuman, y se vencen.///

6) La travesía cesa / 
y cesa la memoria, cesa el llanto / 
y de lo oscuro llegan / 
todo lo cierto y falso / 
renovados de luz, entremezclados.///

7) Y ya vencido el miedo / 
–ese dolor a solas que estremece / 
abrazado al silencio– /
tras el dolor se advierte / 
la puerta del amor que se abre, envuelve.”  

(De mi libro Azul de los afectos )

En estas liras trataba yo de reinterpretar, de un poeta intimista y personal, parte de su experiencia vital, vertida en ese poemario.
                                                  
Manuel López Azorín

(Si te apetece puedes seguir leyendo la II parte de esta Memoria poética en la siguiente entrada)

Memoria poética II: Joaquín Benito de Lucas: La historia de sus años







Memoria poética II
Joaquín Benito de Lucas: La historia de sus años



II.- Una escritura indeleble

El primer libro de poemas publicado de Joaquín Benito de Lucas está escrito en Damasco (Siria), Las tentaciones. Allí fue director del Centro Cultural Hispánico que entonces era lo que hoy es el Instituto Cervantes. Los temas de los que escribía estaban relacionados con las vivencias de sus años en Siria, con las gentes, el tema de las caravanas, problemas de tipo religioso., asuntos íntimamente ligados a su vida en el Medio Oriente. Ese primer libro se publica en 1964, cuando Joaquín tenía 30 años. Pero aunque su  primer libro publicado es del 64, no es el primero escrito por él. En 1957, a los 23 años, ya había  escrito otro libro de poemas. Poemas  que aparecieron en revistas de la época y del cual dio una  lectura pública en el Ateneo de Madrid cuando José Hierro llevaba la tertulia poética. Ese libro se tituló, Los senderos abiertos, En 2007 sale a la luz este primer libro suyo escrito en 1957, publicado en la Colección Adonáis, es decir, cincuenta años después de haberlo escrito.


Durante casi diez años vive y trabaja en diversos países árabes, principalmente en Siria; más tarde Dámaso Alonso le propuso, y también intervino Vicente Aleixandre, poeta al que Joaquín visitaba en su casa de Velintonia y de quien guarda algunas cartas, para el lectorado en la Universidad de Berlín, y le aceptaron.  Allí estuvo hasta 1967 siendo profesor en la Universidad Libre de Berlín. Benito de Lucas tuvo noticia allí de que le habían concedido el Premio Adonáis por el libro que había enviado, Materia de olvido, en 1967.  Durante los siete años que permanece en Alemania hace todo lo que no pudo hacer antes por una enfermedad pulmonar que tuve de niño, enfermedad que le obligo a comenzar a estudiar a los 16 años...todo ese tiempo perdido lo ganó en Alemania. Allí realizó unas oposiciones a institutos de Enseñanza Media, que ganó; terminó la tesis doctoral que le dirigió Dámaso Alonso, obtuvo el Premio Adonáis y escribió otro libro: KZ Campo de concentración. Poemario en el que nos muestra su experiencia vivida en Berlín, su sentimiento ajeno al modo de sentir y pensar de este pueblo, un tiempo en el que se sintió extranjero y como encarcelado.
En 1967 regresa a España y a partir de esta fecha ejerce la docencia, primero en institutos de enseñanza media y más tarde en la Universidad Autónoma de Madrid, en la UNED y en escuelas de formación del profesorado de Alicante, Cuenca y Madrid.

Desde su primer libro de poemas, Las tentaciones (1964), se suceden numerosos títulos de poesía entre los que cabe citar Materia de Olvido, Premio Adonáis de Poesía 1967, Memorial del viento, Premio Miguel Hernández 1976, La sombra ante el espejo, Premio Castilla la Mancha 1987,  Dolor a solas Premio Esquío de poesía 1991 e Invitación al viaje, Premio Rabindranath Tagore 1995. Un poemario sugerente que cautiva, con hondura  desde los primeros versos con los que nos invita a viajar en busca de nosotros mismos. Un viaje éste, de búsqueda, conocimiento y renovación en el que también encontramos un río, esta vez de misericordia.

 Album de familia (premio Tiflos 1998), La mirada inocente (X Premio de Poesía Ciudad de Córdoba "Ricardo Molina" 2002), y en 2003 El reino de la niñez. Son poemarios en los que Benito de Lucas canta y cuenta el tiempo de la infancia y rememora a la familia y al río de su ciudad natal Talavera de la Reina.

En La Escritura endeble (Salamanca, Fundación Jorge Guillén 2008), nos dice Joaquín: “Más sin embargo escribo porque creo que hundir las manos en lo que fue herida tiene olor a manzanas de la infancia.” 
Y es que cuando Benito de Lucas escribe un poema evoca, en muchas ocasiones, su infancia. Leer su Album de familia es como mirar un álbum de fotos, imaginar un pasado que, de repente, aparece  y vive como si fuese algo sucedido al lector. Joaquín, al escribir sobre su infancia, lo hace de tal modo que  las palabras toman vida Pepe Hierro decía que, en la poesía de Benito de Lucas, para entenderla bien, había que pensar en la pureza, en la inocencia. 

En El reino de la niñez, (libro que yo presenté en la Tertulia Literaria Hispanoamericana de Rafael Montesinos, presentación que más tarde fue publicada en Diario del Tajo de Talavera) hay un  poema, “Templo de inocencia”,  donde nos dice: Mis ojos niños miran el mundo como un templo de inocencia.

También en 2008 publica El haz de la memoria y Canción del Ánfora publicados, respectivamente, por Cuadernos de Sandua y Talagrafic en Talavera de la Reina.
Más tarde vendría  La experiencia de la memoria (Poesía 1957-2009) Calambur, 2010 y ya en 2014 ha publicado Oda a mi ciudad. Cuadernos de Calisto, Talavera de la Reina, y Donde la luna canta  Ediciones CantArabia.

Es La escritura indeleble un libro que continúa la línea marcada por Joaquín en su poesía de memoria, de tiempo, de infancia, especialmente desde Álbum de familia, La mirada inocente o El reino de la niñez (aunque como bien dice Pedro A. González Moreno, éste con otro tono) y, ahora La escritura indeleble que toma el título de unos versos de Álbum de familia que dicen: Esta es mi voz. Desde el fondo sonoro / se alza a la superficie / de la corriente y canta y canta / entre los puentes que levanta el aire. / Ni importa quien la escuche o quien la lea./ Su escritura indeleble /queda en la arena como testimonio. 

Estos versos pertenecen al poema- prólogo titulado Al son de mi río que abría Álbum de familia (libro que fue publicado por la O.N.C.E. en 1999 en primera edición y más tarde por la Colección Literaria Universidad Popular del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes en el año 2000.) Este  libro se lo han traducido al árabe,traducción de Mezouar el Idsissi, (2009,Tanger),y lo leyó en el Instituto Cervantes de esta ciudad..

Pedro A. González Moreno  ha venido escribiendo sobre el poeta talaverano y es buen conocedor de su poética y de su vida, que vienen a ser una misma cosa, algo así como lo que decía José Hierro hace muchos años ya cuando escribió sobre Joaquín diciendo que su poesía era La historia de sus años.(Pepe Hierro y yo hablábamos alguna que otra vez sobre ésto y yo estaba completamente de acuerdo en que la poesía de Joaquín Benito de Lucas era eso, la memoria y el tiempo de su vida; pero no sólo Pepe, también Claudio Rodríguez (el gran amigo de Joaquín desde los años 50 hasta su muerte) me lo comentaba.

Sobre la poesía de Benito de Lucas nos ha dicho Pedro A. González moreno :"La estética formal y expresiva por la que se mueven los poemas de La escritura indeleble, está en la línea de su trilogía más reciente, Benito de Lucas continúa siendo fiel a su más antigua y personal estética, que consiste en aunar "verdad y sentimiento"; sometiendo el lenguaje a un proceso de despojamiento y optando por "la palabra sin fulgor, por la imagen sin brillo", consigue unas composiciones de línea sobria y leve trazo, cuyo volumen viene dado por la intensidad de la emoción y cuyos perfiles parecen sólo por la autenticidad del sentimiento. 
Siempre desde el tono confesional e intimista, estos poemas más que escritos parecen estrujados, como si fuesen fragmentos de corazón y de memoria exprimidos, sílaba a sílaba y gota a gota, sobre el folio. Palabras como gotas de dolor y tristeza en las que la retórica ya no tiene cabida, tal vez porque el corazón, cuando habla y siente de verdad, no sabe de metáforas."  Joaquín Benito de Lucas sabe bien de la vida y de su vida, de La historia de sus años y de la historia general de los de su generación.

  Manuel López Azorín

(Si te apetece, puedes seguir leyendo la III parte de esta Memoria poética en la siguiente entrada)