martes, 30 de septiembre de 2014

Francisco José Sevilla: La velocidad de la Belleza




    Francisco José  Sevilla:  La velocidad de la belleza





Francisco José Sevilla. Paco Sevilla ahora  (lo de alterar el nombre en cada publicación no termino de entenderlo: primero fue Francisco José Sevilla, luego Francisco J. Sevilla, ahora Paco Sevilla (?) ), ha publicado un nuevo libro La velocidad de la belleza. Libros del aire, 2013. Creo que ya su tercer libro en solitario, antes de estos publicó con Huerga y Fierro en 1994 Eyaculación precoz (Poetas terminales) en compañía de David Gómez Frías, Pedro de Juan Guyatt,Jon Onraita Orube y Alberto Rios Martinez. Ha colaborado en diferentes revistas y desde hace años ha sido promotor cultural. Nos vemos poco; pero siempre le recuerdo como el joven de 16 años que traía la poesía consigo (él era la Poesía y era el poema) y que apareció de pronto, en 1986, para pertenecer al Colectivo Helicón de Poesía. Han pasado ya muchos años y yo sigo preguntándome: 


Francisco José Sevilla, Manuel López Azorín y Manuel Zapata


Qué hacer  con  un  Francisco José Sevilla  Que solamente/ sabe / escribir  versos (…)  / y/ redactar/ cartas/de /Amor /  

Qué hacer con alguien que desordena la ortografia y coloca tildes en acentos tónicos que  gramaticalmente no lo necesitan…  para decirnos:  Ío léo én lás flóres ý lás rósás dél médiodía ún amór désmédídó, /  -álélúýá pór lós trópicos á cruéntas humánídádes équivocádas-,/   leo / el silencio d´ las guerras en la Sí Útil Sinergýa dèl amór.

¿Qué hacer? Me pregunto.¿Impedirle escribir? Sería matarle. ¿Cortarle las alas? El es como un ave especial, le vuelven a crecer.

Este poeta es impredecible, e imprevisible, a pesar de haberle cortado las alas en muchas ocasiones. Él, de jovencito fue un gran  eyaculador precoz (no os quedéis con el binomio sólo de tabú costumbrista, por favor, “eyaculador… de Poesía”) para derramarse en las cosas y los seres con Ella porque  él  era los seres y las cosas mismas en su esencia. Y derramó  algunos pétalos de orquídeas blanquísimas  (…) y suspiró  pensativamente enamorado y cenital/ unos versos.  Él, desde siempre, pedía un deseo: ser poeta, vivir poeta, sentir poeta… porque sabía  que “Al borde del abismo muere el tiempo” y, por ello, quiso contenerse  en un lugar del universo sin explorar aún, junto  a la Poesía , junto al Amor. 

Francisco José Sevilla lleva la Poesía consigo desde que nació. Lleva la Poesía, al menos, desde que le conozco (era  un adolescente de,16  años), y lleva con él una perenne juventud de lenguaje  (una juventud  heterodoxa  y de ortografía ahorrativa, como de mensaje de  móvil, antiacadémica, como de rebeldía frente a la norma, como de provocación para quienes aniquilan la belleza dejándola en los basureros de los intereses, etc. etc) : ¡Poexía para afianzar ¡T´ kierox!,,, ý/ò Rea firmar:¡Basta!. (nos dice con su escritura de SMS).  Y Cierra los labios para ver.
¿Qué hacer  con quien, al igual que  Cesar Vallejo, altera la sintaxis y  trastoca la ortografía para intentar  que sintamos y pensemos desde otros parámetros no convencionales mientras leemos  su La velocidad de la belleza?


Antes de este libro, antes, fue un hombre barco, La travesía del hombre barco (Amargod, 2005) hizo una travesía  provocadora, de desconcierto, amando cánones clásicos, pero sin ellos, amando referencias, pero sin ellas (aquí recomiendo el poema  169 de este libro dedicado a Lope de Vega) y fue abriéndose paso entre los mares del lenguaje, bebiendo de sus aguas. Desde Homero hasta ahora, pasando por los poetas latinos, por  los místicos como San Juan de Cruz, por Shakespeare, por el siglo del oro de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Gongora... y luego Bécquer, Juan Ramón, Machado, Valle Inclán, el 27 de Federico García Lorca, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Rafael Alberti… después Miguel Hernandez y luego los poetas más contenporáneos, los del 40 como Pablo García Baena y José Hierro, los del 50 como Claudio Rodríguez... Bebiendo, pero sin beber, navegó  por aguas originales  de  gran  profundidad, lo hizo  bajo la máscara  del torbellino, del caos aparente, con una extraordinaria y ordenada presencia de la forma- deformada, y el contenido del Todo.
Allí cabía un universo nuevo, lo impensable y lo desconocido, lo que acontece el mundo y la invención imaginativa de otra realidad menos agreste, más lírica, sorprendente, con enorme calidez y calidad poética. Este muchacho abrazaba ya, desde antes de escribir, una creación universal, original y difícilmente imitable. Pero a veces, muchas veces, no entendida.
¿Tendríamos que desterrarle por eso? 
  
Este poeta  que buscó esperanzado/ la ola que faltó al mar del mediodía, lleva la locura de la  lucidez de pensamiento y ha caminado por 120 páginas sin lluvia (Amargod, 2009), con la luz partida  de amor y ajedrez entre Luzbel y el alba. 120 páginas sin lluvia donde el lector queda asombrado, estupefacto, desconcertado, abducido porque, como nos dice Juan Carlos Mestre sobre la poesía de Francisco José  Sevilla: Difícil es no ser persuadido por su nostalgia de paraíso cuando va directo al diamante  y desordena la mecánica de los perjuicios o cuando nos dice este Trasgo , revoltoso, enredador  y defensor del Amor y por tanto de la  paz:  ¿Por qué la paloma d´ la paz / picotea ea picotea ea picotea, / excrementos entre la basura?. Con este libro 120 páginas sin lluvia le concedieron el Premio Ojo Crítico.
Este poeta ejecuta una delicada radicalidad de expresión para enfrentarse a la realidad, a la comunidad, a la sociedad.  Es un provocador que nos ofrece revulsivos, como manera de reflexión, frente a todas las ataduras que nos guían, nos marcan, nos aprisionan, nos conducen en la vida.  Con Gomez-Sernianos  aforismos y Edmundo-Oryanos aerolitos que vuelan, como vuela el lector que es el aire de la página, sentencia, mientras que En plena noche y a propósito, marchará  a buscar nuevos amores con zapatos nuevos. Eso sí, sus zapatos caminan como volando porque   este poeta vuela para elevarse sobre el mundo en su sempiterno incumplimiento de las citas, de las promesas, de las conductas, de las normas, por eso ha escrito: La impuntualidad es la velocidad de la belleza.
¿Hay que excluirle por eso?
Francisco José  Sevilla

Este poeta posee la belleza de escribir y le asiste el derecho de vivir esa belleza pura porque  arrastra el abandono de la tumba de la infancia y el renacimiento de la magia de los vocablos y sobrevive en  el mundillo poético con las cuerdas de seda de su imaginación verbal. Lleva con él un salvavidas de verdadera poesía tal vez incomprensible para los acomodados en la norma. Y la norma es necesaria pero también lo es la investigación, la búsqueda de nuevas vías aunque a algunos les pueda parecer algo extraño.
Este poeta de los ojos tristes (algo que podemos observar detrás de su máscara de ironía o de espantada, de provocaciones y de afectos) nos ofrece sorpresas verbales, lirismo, verdades adornadas de arrayanes,  provocaciones  como revulsivos y nunca con intención de zaherir porque en este poeta anda el Amor a flor de piel y dentro, muy dentro del alma y los sentidos, este poeta piensa, como yo, que: “sin amor / anda perdido el eco de la vida.”
Y ¿Qué podemos hacer con él?. ¿Le negamos  la luz de la poesía, esa que va con él desde la infancia rota? No podemos, la Poesía está en él.
Este poeta con encubierta nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue en una infancia muerta, enterrada,  sesgada por las imposiciónes, para sobrevivir,   se vistió de azafrán  tratando de escapar de las flores malvas, paseó por atalayas que no tenían  más visión  que la de la rutina o tal vez el afán de la pirámide reticular, lar, lar, lar de hogar, lar de casa,  lar de comunidad, lar de aniquilar el pensamiento libre o de domesticarlo  con el soma  de un mundo Husleyanamente feliz. Pero este poeta  es rebelde con causas que  abandonó, hace  ya tiempo,  en el rellano de su casa, en el instituto, entre los sorprendidos ojos de los que le miraban como a una especie rara de chico inteligente y algo grillado y fue creciendo y volando, siempre a merced de cazadores que disparaban  para quebrarle  las alas a este pájaro cantor porque no le comprendían, porque no entendían su canto.

Este poeta fue, primero, gorrión de salto agilalegre . Ya desde el nido, le marcaron las alas para no alzar el vuelo más allá de la vista de las férreas conductas imposibles; pero el pájaro alegre, a pesar de sus marcas, de lágrimas ocultas en disfraces  risueños, se hizo alondra del aire  y, como ir condenado a vivir sin aliento era no respirar y una muerte segura, voló  y voló, y ha  llegado hasta  La velocidad  de la belleza, y su cosmovisión se convirtió en un mundo tan real como ajeno a la propia realidad :sufriendo d´ veras en carnes ajenas, / cua/ -nto el odio pueda hacer con la /dulzura ...
Y sufriendo, y volando, ha reído y bebido los néctares espumosos de Baudelaire, de Rimbaud… en el Paris de  la pintura de vanguardia y la Gioconda en el Louvre y se ha fumado todas las nicotinas.  (Aquí podéis volver a leer el poema  de la página 169) En Florencia,  yo sé  que paseó con el Dante y sobrevolando el tiempo converso con Buonarotti.  En Verona, honró al de  Stratford-upon-Avon. Y luego en Recanati a Leopardi. Dio vuelta atrás y conversó con Góngora, y Lope, Quevedo, Garcilaso... Yo sé que hablaron de Amor y Poesía.
Pero ninguno, jamás, atentó contra él.

Este poeta  pasa por la vida sin ver esa  maldad  que nos habita,  ni a los manipuladores que siempre se aprovechan de toda su inocencia, de su enorme bondad, de su amor infinito porque siempre va  Con el verbo a la altura/ del nivel del mar. /Con el vértigo y el asombro/del aquí y del ahora. Es un poeta vivo de mañanas de luz y su verbo ejecuta acciones que algunos no comprenden, no alcanzan a entender: a q jauglaría vinacotequina ý bergamáscaras /migrañas marihuaneras, / a qué sutiles felinocracias posesivas, y a /quiénes picantes suplicios / d´musculadas inocencias con la musa en "Fa  /Mental" he d´explicar, / justificar  ý... expresar a frontenis las fronteras /del aplauso d´ 1 qué?.         

Este poeta eufónico es pintor de colores imposibles en su voz de adjetivos y  a veces, muchas veces, resulta  incomprendido su juego de palabras tan serio, riguroso, tan infantil-maduro que suena a despropósito  y a poco que se observe resulta que no es juego, si acaso un revulsivo de acciones diminutas que son como una  estrella alumbrando satélites donde existe la vida que en él lleva el fulgor, el relámpago, los sueños y  en otros, marcadas directrices, lo mismo que orejeras.
¿Qué hacer con él? ¿Le quitamos la pluma y el papel para que no escriba poesía? ¿Le quitamos los sueños para que no piense poesía?

Este gorrión-alondra desde el nido es poeta y ya desde pequeño renace  Poesía  lo mismo que renace de la ceniza el Fénix. El es humano a la par que poeta. El es el poeta porque es la Poesía misma, porque es él poema en sí mismo. La medida del tiempo le hará algún día cisne  (el ave consagrada al mismísimo Apolo, dios de la poesía, de las artes, de la música, el símbolo de  la armonía y la belleza), y entonces  cantará (aunque Plinio y  los sabios que vinieron y los que hayan de venir después clamaran y clamen: ¡es mentira, es mentira, todo es una leyenda!).  El propio Leonardo da Vinci ya lo dijo: “El cisne es blanco, sin ninguna mancha, y canta dulcemente antes de morir; ese canto pone fin a su vida.” 



 
Nos dice este poeta, el de los ojos tristes: No se trata de vencer mas que de cantar. Cantar al Amor, a pesar de las cárceles que ha sufrido su espíritu, a pesar de las lágrimas que han brotado en sus ojos, a pesar de las máscaras  que  ocultan a este ser indefenso, de mágicos ensueños, que renegó del mundo para sentirse a salvo, para sentirse noble, para ser bondadoso, para abrazar Amor cada momento del tiempo de su lucha constante  con la vida de realidad incomprensible y ciega, frente a la dulzura y la delicadeza  de la armónica y rítmica Poesía. (Que es otra realidad  de misterio y de magia.)
¿Qué podemos hacer con él? Yo, desde luego, quiero dejarle con su vuelo. Dejadle vosotros con su vuelo, con su canto de Amor y de sorpresa.
Llegará el día, como nos dijo Góngora (ya los poetas de la Antigüedad, Virgilio, Marcial… y luego los renacentistas y los modernistas lo dijeron también) que: «Como el blanco cisne / que envuelta en dulce armonía / la dulce vida despide». Y nos cantará  por última vez. Pero mientras tanto llega ese último y lejano, espero, día, Francisco José Sevilla,  muere en cada poema que termina de cantar para renacer como un Fénix en cada poema que comienza. 
Francisco José Sevilla
Este poeta  se pregunta en el poema 198 de esta La velocidad de la belleza: Cómete a tu familia?./ Cómete el tiempo?. /Cómete el hambre?. /  Cómete los dientes?. /Cómete a ti mismo?. 
¿Y qué hacemos con él?  Sencillamente, dejarle volar y ser él poeta, poema, Poesía. 

Y en todo caso recitarle estos versos con los que se inicia  este libro: Descúbrete y no te ensombrezcas del todo / Sé libre con la distinción de aguantar cualquier barrote/ Trabaja tu música /  cuídala como a tu corazón.  Y como en el poema  32: canta: la canción del amor. / ¡Única melodía posible!.  
Nota: este artículo esta escrito en 2012 cuando Francisco José Sevilla me envió una copia de su libro La velocidad de la belleza.
                                        Manuel López Azorín



domingo, 31 de agosto de 2014

Jesús Aparicio González: La paciencia de Sísifo





Jesús Aparicio González: La paciencia de Sísifo



Jesús Aparicio (Brihuega, Guadalajara, 1961) que ya ha publicado unos diez libros de poesía, nos llega ahora, tras publicar en 2012 el díptico La papelera de Pessoa / La luz bajo el almendro, con un nuevo poemario titulado La paciencia de Sísifo, ambos en la Editorial Libros del aire.



De los dos primeros, publicados en un solo volumen, ya hablé en este blog en su momento cuando Jesús Aparicio me lo envió:

La papelera de Pessoa era, y es, un poemario introspectivo. Palabras de vigilia donde el dubitativo sujeto poético va en busca de la verdad o de su verdad y lo hace contemplándose en el espejo más íntimo y más sincero, el de la soledad. La luz sobre el almendro me recordó un paisaje sensorial y mediterráneo al tiempo que evocador, una voz reflexiva hablando de la fugacidad con palabras luminosas e imaginativas. 


A primeros de julio recibí La paciencia de Sísifo, poemario que he leído durante este verano recreándome en unos poemas de lenguaje, de poesía y sobre poesía además de sobre las cosas  más pequeñas, cotidianas en la que a poco que se advierta, suelen encontrarse las más grandes, las cosas más hondas, más profundas envueltas en la levedad de lo aparentemente sencillo. Jesús Aparicio González teclea de nuevo sobre las hojas blancas a la búsqueda de su secreta canción, esa canción que nos  traiga las cosas cotidianas de la vida con la naturalidad y la sencillez del verdadero canto, el canto que muestra la profundidad, la grandeza de eso que llamamos temáticas y que forma parte de nuestro diario vivir, y lo hace con el deseo y el sueño, de hallar una nueva partitura, una nueva cadencia en el ritmo de su lenguaje:

Un tiempo a estrenar, / otra palabra, es posible. / No llueve, balbucea el agua sin rüido/ desde esa raíz que espera / su nueva epifanía: / la de ser pájaro un instante.

La poesía de Jesús Aparicio González, donde la metafísica y la metapoesia continúan enlazándose,   es un continuo caminar y contemplar, una aventura por el calendario de la vida,  un camino que busca la creación en la recreación de la palabra, un sueño que, tras la contemplación, tras lo sentido o vivido, toma la materia de los sueños (que es la memoria), y con la paciencia de quien se sabe Sísifo en esta vida nuestra (todos lo somos y ciegos arrastramos nuestra roca hasta la cima sabiendo que ésta volverá de nuevo  y nosotros con ella, y que la retomaremos otra y otra y otra vez más, para subirla hasta la cima aun a pesar de conocer que su destino, no es esa cima de la inmortalidad, de lo infinito. Pero ya Camus, con palabras  de Píndaro, nos lo dijo en El Mito de Sisifo: No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible.
Así, nos dice Aparicio en el poema que da título al libro: La inmortalidad en el horizonte, / en la cima la esencia de esa flor / con que te engaña el ser mutado en roca.

Aparentemente parece haber pocos cambios en relación a su anterior volumen , que es el que conozco, sin embargo La paciencia de Sísifo  aun siendo su poesía la de antes (me refiero a su último volumen publicado en 2012 La papelera de Pessoa y La luz sobre el almendro, ya que es la que yo he leído) y aunque en su voz continúa, con su reflexiva meditación, dejándonos ver su madurez, su pensamiento y su sentimiento en una poesía que toca, ya lo he dicho, la metapoesía y la metafísica, el sueño de un lenguaje nuevo, un lenguaje de la realidad de las cosas sencillas, cotidianas, pequeñas y el sueño del creador que, como Sísifo, ha soñado alcanzar la cima y permanecer en ella indefinidamente… también es un libro diferente, un poemario que trata de alcanzar con sus palabras lo que da vida, lo que hace que la poesía  amanezca, se levante y ande, vuele como el más hermoso pájaro (recordemos los versos del inicio del libro: Un tiempo a estrenar, / otra palabra, es posible. / No llueve, balbucea el agua sin rüido/ desde esa raíz que espera / su nueva epifanía: / la de ser pájaro un instante.



Jesús Aparicio Gonzalez sueña siempre con ser el sol a medio abrir y es que de acuerdo con la teoría solar, Sísifo es también el disco del sol que cada mañana aparece en el horizonte y al llegar la tarde su hunde  tras él: Siempre al borde de despertar, / en el umbral de un sol a medio abrir / con el rocío a cuestas.

Siempre amanecer. Siempre pájaro, siempre mariposa. Decía el autor hace tiempo en una poética que no se dejan cazar las mariposas. Pero, añado yo, mientras se intenta alcanzar lo inalcanzable, quedarse en la cima indefinidamente, mientras soñamos con el lenguaje que  rediviva el poema y lo haga eterno, el poeta debe ir mostrando las cosas, las que revelan y las que desvelan y debe de hacerlo en tanto que los días se suceden para crecer como persona y como poeta y mientras tanto… con paciencia, vivir, caminar, contemplar, escribir porque El día acaba:
Nos alcanza el crepúsculo muy pronto / pero el instante es bello y su zumo / nos eterniza el labio y nos pide / silencio, abrir los ojos a esta luz / inédita por última, a su canto / que nos devuelve un sueño:

En la contraportada de La paciencia de Sísifo podemos leer: Con infinita paciencia el autor se recrea en lo pequeño para extraer lo más elevado y grande: ocupándose con intensidad en las cosas del día a día, dejando constancia del pensar y sentir en hojas arrancadas al calendario,  ascendiendo serenamente poema a poema, empujando la materia de los sueños, construyendo una esperanza.

Una poesía en fin que continúa intimista y que es la misma pero diferente. Una poesía escrita desde la sencillez, desde lo cotidiano de un mundo que forma y conforma su cosmovisión espiritual y reflexiva (de ahí que cuando leí sus poemas por primera vez me recordó a Unamuno y Machado) Continúa también  con poemas breves, formalmente medidos, llenos de ritmo y ausentes de rima, poemas que revelan lo interior, el sueño y la certeza como en el poema Ceniza: Sin pájaros cantando/ sin arrullo del agua / sin hilo en la cometa / sin brisa que la mueva / sin escudo el dolor/ sin sombra que te avise / sin olas en la playa / sin vino en la copa / sin vocal en tu nombre /
sin memoria / nos vamos.


Aparicio consigue ser original con la palabra y las cosas más cotidianas, sin alardes, sin pirotecnias ni retóricas ni verbales. Escribe sobre la límpida página en blanco y su canto, hondo, nos muestra lo que está ante nuestros ojos y muchas veces no alcanzamos a ver  y es así como su nueva epifanía: la manifestación o revelación, esa que le convierte en pájaro, nos aparece,  impresa ya, y ya sin calendario y sin tiempo, interpreta su visión poemática

Ciertamente nos vamos sin nada pero sucede que, en alguna ocasión, aquí dejamos el canto impreso como pájaros cantores. 



miércoles, 30 de julio de 2014

Jesús Riosalido: AFRODiTA JEAN. Una Ópera Rock con música de Estela Uriarte Elmquist






                        Jesús Riosalido; AFRODITA JEAN

              (Una Ópera Rock con libreto de Jesús Riosalido 
                              y música de Estela Uriarte)







La Fundación Al-Aissiya ha publicado el libro Afrodita Jean, del escritor, poeta y arabista  Jesús Riosalido,  Afrodita Jean es una ópera Rock con música de la compositora y cantante Estela Uriarte y con letra de Jesús Riosalido. El volumen se edita ahora con el texto, fotografías y la partitura de la obra y va  acompañado de un CD  en el que Estela Uriarte , además de componer, canta y también lo hace su hijo Christian Federico Elmquist en algunos pasajes de la obra.


Jesús Riosalido, Estela Uriarte y Carmina Casala (Foto del blog Mientas la luz)

Jesús Riosalido y Estela Uriarte Elmquist han colaborado en diversas ocasiones. En el aspecto teatral, cuentan con dos obras: esta  ópera titulada Afrodita Jean y una comedia  titulada Tiradores o Snipers, que todavía no ha sido representada. En ambas obras el autor de los textos incide en el tema de la libertad, como motivo principal, para criticar las dictaduras de todo tipo y los crímenes que en ellas pueden cometerse.

Además de  estas dos obras teatrales, yo recuerdo haber escrito sobre dos volúmenes, también recuperados por la Fundación Al- Aissiya, titulados Zejel del Libro de Amor y algunos más, y Muwashajat. Se publicaron luego en un silo volimen también junto a un CD en el que la compositora y cantante de origen argentino y residente en Copenhage, cantaba unos hermosísimos zéjeles y muwashajat. Estela Uriarte Elmquist viene desarrollando su carrera musical en Dinamarca, ha actuado varias veces en España. Uno de sus últimos trabajos fue Bienvenido Niño Dios, con ocho canciones de su autoría  sobre la  Navidad.


Estela Uriarte Elmquist

Jesús Riosalido (Madrid, 1937) es diplomático de carrera  El embajador, además  de hablar seis o siete idiomas y de ser un experto arabista, se ha dedicado a la literatura y escribe poesía, narrativa y teatro. Estos últimos años además de continuar escribiendo ( el año pasado publicó y presentó su última novela El búfalo de agua, un homenaje a su hermano, libro que también reseñé en este blog) Además digo, está tratando, y consiguiéndolo, de reeditar obra suya ya agotada en el mercado tal como la nueva edición, de su libro el Cancionero de Upsala, donde nos muestra las influencias de la lírica árabigo-andaluza, el antes aludido de los Zéjeles y las Muwashajat y , por ahora, esta Ópera Rock  titulada Afrodita Jean.

Jesús Riosalido y Manuel López Azorín

Jesús Riosalido siendo Consejero Cultural de la Embajada de España en Dinamarca, de 1975 a 1980, cargo que llevaba implícito  el de Director del Instituto de Cultura de España (Semejante a lo que hoy día es el Instituto Cervantes) Durante su estancia en Copenhage  se escenificaron  obras de teatro, espectáculos poéticos con obras medievales anónimas así como obras de Lope de Vega, Garcilaso,Quevedo, Bécquer, Ruben Darío, García Lorca, y Antonio Machado entre otros muchos.
Igualmente creó un grupo de teatro español en Copenhague, esta ópera se estrenó en este Instituto  de Cultura de España en junio de 1980 con el grupo creado por él y con él como debutante actoral. 

Después del estreno, la obra fue invitada a participar en el Festival of Fools –Festival de los Locos- de la capital danesa, donde tuvo buena acogida tanto  de público como de crítica y fue muy aplaudida. El grupo continuó trabajando más allá de su estancia diplomática en Copenhage.

Afrodita Jean describe el miedo de la gente en general a enfrentarse con la libertad, a vivir en libertad, así como sus preferencias por someterse  a regímenes  autoritarios que les garantizen su seguridad en la vida más que la libre elección de su destino.

La obra consta de cuatro personajes; Jean, una ladrona de bancos; Zap, un héroe superhéroe; Mrs. Zap, esposa de Zap, Zap Junior, el hijo de Zap, y Prisionera en la cárcel de mujeres. Consta de ocho actos.



  La ópera Afrodita Jean se editó en España con el número 8 en la Colección de Teatro del Centro Español, dirigido en la década de los 80 por Antonio Gala. Hoy, la Fundación Al-Aissiya la recupera y reedita, como he dicho más arriba, acompañando un CD con la música y la voz de Estela Uriarte  ( aunque es una singular excepción ya que ella generalmente no canta rock, sí lo hace su hijo Christian Federico Elmquist ) 

Dos magníficos autores pues, unidos, como se ve, para crear que yo recomiendo leer y escuchar. 


martes, 1 de julio de 2014

Pedro Juan Gomila Martorell: Eidolon I Arcadia desolada





 Pedro juan Gomila Martorell: EIDOLON I Arcadia desolada




Pedro juan Gomila Martorell (Palma de Mallorca, 1967) Es 
poeta, traductor del  griego clásico,  latín y catalán. Su primer libro, publicado  en 2005  fue  De las paganas  Masturbaciones (La Lucerna)

De este primer libro una reseña de la editorial nos dice:…el autor se sirve del verso, de la prosa lírica, e incluso de algún poema en latín,(...)  va introduciendo referentes, dioses, mitos y héroes grecorromanos, incluso figuras celtas. La meta es alcanzar una mitología propia y ajena a todo espacio, así como a todo tiempo; un lugar poético donde se mezcla lo eterno con lo actual, lo religioso con lo pagano.



Y, tras ocho años y en la misma editorial, hace unos meses publicó  EIDOLON I  Arcadia desolada, libro que, al parecer, formará  parte de una trilogía.

Arcadia desolada  es un poemario a manera de diario que nace de experiencia personal de Pedro Juan Gomila  Martorell  y es confesional y valiente dada su temática homosexual. Así pues podrá decirse que su poesía  nace desde la más íntima necesidad y con ella, el autor toma conciencia de su condición, purga su sentimiento, educacional, de culpa, se restituye consigo mismo y se enfrenta a los prejuicios sociales imperantes antes de la legislación,  de la legalidad en España,
Este testimonio personal, es búsqueda y conocimiento del ser, de su mundo individual y  al tiempo del mundo colectivo. Arcadia desolada le  sirve para vencer los miedos y, para enfrentarse  aunque con veladuras culturalistas,  a los prejuicios de una sociedad que tendrá que reflexionar y madurar en la tolerancia de lo ya legislado tanto anteriormente  como en 2005 a favor de la igualdad de derechos de aquellos que optan por defender su diferencia.


Y ahora que se ha celebrado el día del orgullo gay y que Madrid se llenará el próximo día 5 de julio de miles y  miles de personas que celebran la libertad de la diferencia y reivindican el derecho a ser  sin sombra y sin prejuicios sociales, es importante que se conozcan libros así aun a pesar de que este libro no está escrito para mayorías por su erudición, su exquisito lenguaje, sus referencias culturales, su conseguido prólogo y sus muchas notas explicativas  para acercar al lector a estos poemas. 

La poesía, pienso yo, es Una y Diversa  y en ella cabe todo si el lenguaje desde el más culto,  como es el de este poemario  hasta el más popular si se hace justo, preciso, si cada palabra es la adecuada, sea cual  sea  ésta y aquí podríamos hacer referencia a estos versos:  Procure utilizar  para expresarse  / aquello que conoce,(…)  sus recuerdos, sus sueños,  / póngalos en imágenes, / no tema la pobreza, si es que es pobre,/ de lo más cotidiano. (…) Querido amigo Kappus: /  camine, observe, interiorice, / escriba lo que vea, lo que sienta, / que la necesidad le conduzca al poema.  (…) Con usted va el camino, lo observado, / los sueños que le viven, la infancia, la memoria / del ayer sucedido.

Como traductor de griego  antiguo  Pedro Juan Gomila  Martorell  ha escrito su Arcadia desolada con sabor greco-latino pero también con muchas referencias a la literatura contemporánea: Para mejor lectura del libro éste viene acompañado  primero de un explicativo prólogo de José Luis Reina Segura y segundo, y al final, de 24 páginas explicativas de "Notas  de Arcadia desolada". Gracias a todo esto, el lector que se adentre en este poemario,  no tendrá que leer varias veces algunos poemas o acudir al diccionario, para intentar obtener las  claves de un mundo repleto de mitos, simbologías y, también,  referencias a obras más cercanas en el tiempo. Tal y como está estructurado pienso que puede ser leído por todos.


Sorprende  su valentía confesional, su lenguaje tan preciso, tan coherente con su modo de pensar y sentir y tan mitológicamente hermoso al tiempo que, repito, tan valiente.
Eidolon I Arcadia desolada es el título completo de este poemario y es importante reseñar este nombre Eidolon: Los habitantes de la antigua Grecia imaginaban el eidolon como el fantasma, la sombra, de la forma humana.  Los griegos creían que el eidolon se aparecía cuando el difunto  llegaba al  Hades (el reino de los muertos). Allí éste perdía su identidad  y su espíritu volaba como un eidolon indeterminado, semejante a una sombra.
Pedro Juan Gomila Martorell se vale de esta sombra-espectro-fantasma para contarnos el proceso que le llevó a descubrir su homosexualidad un tiempo de incertidumbres dolor y desolación hasta otro tiempo, el de asumir su identidad, y todo ello lo encontramos en Arcadia desolada.  
 
Arcadia es el nombre de un país imaginario, creado y descrito por poetas sobre todo del  Renacimiento y del Romanticismo. En Arcadia reina la sencillez, la paz, la felicidad y, en comunión con la naturaleza,  está habitado por pastores  que en la cultura occidental, desde la antigüedad fueron considerados como figura de sencillez al tiempo que también como símbolo de protección.
En este sentido Arcadia se asemeja al concepto Utopía y forma parte de mitos de la Grecia clásica. El poeta latino  Virgilio se sirvió de la mitología griega para escribir sus Bucólicas, una serie de poemas situados en Arcadia. Virgilio influyó después en la literatura europea y claramente en la Divina Comedia de Dante.
Entre los escritores y poetas españoles que tocaron el tema de Arcadia en sus obras  están Miguel de Cervantes, Lope de Vega y Garcilaso de la Vega ya que en el Renacimiento, Arcadia pasó a ser el símbolo de la sencillez pastoril y escritores como ellos  se sirvieron del tema y lo equiparon al paraíso en el Siglo de Oro.
Este paraíso de Gomila Martorell (desolado en la infancia, en la escuela, en el servicio militar, el de la bajada a los infiernos es, por otra parte, una vez realizado el enfrentamiento,  la expiación, la purga, la toma de conciencia y el hecho de asumir su diferencia a pesar de los prejuicios sociales), es, digo,  esa Arcadia imaginaria equiparada al paraíso con la que sueña el autor. 


Cuando Pedro Juan Gomila Martorel me escribió para preguntarme si quería leer su poemario, le dije que sí (no nos conocemos personalmente) y tras recibirlo le envié una nota a la que me contestó con esta otra:  Tal vez no esté de moda la poesía auto-biográfica, quizá no aporte necesariamente un valor añadido al texto, pero he querido que Arcadia Desolada fuera lo más sincera posible. Tenía que compartir con el lector esa experiencia mía por personal, porque  deseaba, aunque pueda parecer ingenuo,  que la soledad de aquel niño fuera un poco menor, aunque a destiempo, gracias al lector.


Así pues esta Arcadia desolada  parece haber nacido  más como salvación personal, como una especie de toma de conciencia para reafirmarse en sus convicciones, en su identidad, que para obtener reconocimiento literario y
también para que los lectores que se adentren en su lectura  puedan llegar a empatizar con la temática  y comprender la diversidad de opciones del ser humano como algo natural y esto último sería mucho y muy positivo

La idea principal de los poemas de Arcadia desolada es la de reivindicar su opción sexual, la de asumir su identidad sin sombra alguna, la de mostrarse como es, como siente porque la orientación sexual no debe ser motivo de discriminación en este país:
¿Quién señala mi frente con la letra / color escarlata de la Diferencia / y me tatúa con tinta en la muñeca / una serie numérica indeleble?/ El miedo a la Otredad nos amedrenta, / desde el primer instante en que nacemos,
Pero la sociedad  o parte de ella continúa con prejuicios  a pesar del gran avance legislativo. Este libro recoge la dolorosa experiencia  que padece el autor  por causa de su homosexualidad en su infancia, adolescencia, juventud tanto en el seno familiar como fuera de éste, con la sociedad en su conjunto. (Recordemos que el autor nace en 1967 y hasta 1997,  que ya protege  como un derecho fundamental  la orientación sexual el Código Penal,  pasan 30 años)

Poemario culturalista, literariamente hablando, que el autor, sin máscara pero con parapetos, con veladuras a modo quizá de mecanismos de defensa, nos muestra  polimétrico, con versículos, cambios de ritmo que caminan con pies griegos subiendo, bajando en intensidad, de un lado al otro de un lenguaje exquisito,  clásico, con lujo y ornamentación retórica, preciosista , erudito. Un lenguaje al que, lamentablemente no todos los lectores podrían acceder si no fuese por las notas que se acompañan el final.
 La poesía, según dicen muchos, o se explica por sí misma o no, pero en este caso concreto escribir estas notas al final, bajando algún peldaño de la escalera del conocimiento , de la sabiduría, de la erudición, su lectura  llegará a toda una inmensa mayoría que, seguramente, se identificaría con el autor para que  la soledad de aquel niño (sea ahora) un poco menor, aunque a destiempo, gracias al lector. ¿También es posible  que esté escrito así  para no incurrir en eso que algunos dan en llamar banalidad, empobrecimiento del lenguaje, lo cotidiano sin categoría,  anecdótico, lo pobre?  (Si es que acaso es pobre eso que otros llaman la “difícil sencillez”) No lo sé. Todo esto lo dejos para los técnicos y para los eruditos ya que yo no me siento ni una cosa ni otra, solo un ávido lector que  aprende cada lectura y cada día.

En fin independientemente de toda la belleza expresiva y del lirismo que hay en este libro, como a mí me ha tocado los sentidos en lo emocional, sin sentimentalismos, diré que  este poemario es tan hermoso como sincero, tan valiente  como complejo, tan desolado como paradísiaco Arcadia desolada  es la liberación del autor de traumas sobrecogedores, desconciertos de identidad,  sentimientos de culpa educacionales y la  aceptación del Yo  sin desequilibrios emocionales  por el hecho de ser homosexual. 
En el amor imagino, ya homosexual ya heterosexual, la amenaza del desamor (y desamor también es el rechazo social y todo lo que conlleva) debe de ser igual de dolorosa por lo tanto en el amor nos igualamos tanto en la dicha como en el sufrimiento.

 
Para concluir decir que esta Arcadia desolada, bien pudiera servir como revulsivo para que los homófobos dejaran de serlo ya que el testimonio de Pedro Juan Gomila Martorell merece, creo yo, tolerancia, respeto y admiración.