viernes, 24 de abril de 2015

Fernando López Guisado: Rocío para Drácula









Fernando López Guisado: Rocío para Drácula



Fernando López Guisado (Madrid, 1977). Combina la escritura y la crítica literaria con el Radiodiagnóstico. Ha publicado, además de este Rocío para Drácula   (Ediciones Vitrubio, Madrid, 2014), cuatro poemarios más: Aromas de Soledad , El Altar de los Siglos, Porque nunca fue suyo y La Letra Perdida. Ha sido incluido en tres antologías. Es colaborador del diario El Pulso y las revistas Escritores de Rivas y Ágora: papeles de arte gramático. Conduce la bitácora digital Buenas Noches Nueva Orleans.
Un poemario éste con profusión de temas.  Temas que nos muestran las mismas o parecidas emociones (y me llega el recuerdo de Antonio Gala cuando en una lectura poética invitado por mí nos dijo: Pienso que ya está pasada la Edad de la Razón, y que quizá tengamos que llegar a una Época del Sentimiento), parecidos sentimientos,unos de incertidumbre, otros de consciencia del tiempo y también de salvación, especialmente por amor, (el romanticismo ha continuado con el neorromanticismo  y en  nuestro subconsciente). Emociones en fin tan necesarias en el poema porque sin ellas un poema nos resultará frío, distante, incompleto.  


Rocío para Drácula parece la  eterna búsqueda del yo y de su felicidad pasando por la insatisfecha sensación de no alcanzarla casi nunca.(Cosa muy común en el hombre). Eso es tremendamente humano: caminar entre la luz y la sombra con sus dudas, sus relativas verdades y muchas incógnitas. Pero la poesía se nutre , y mucho, de la experiencia vital del poeta, y de sus recuerdos.
Se canta lo que se pierde Nos decía Don Antonio Machado (y lo que se recuerda, perdido ya o no, también. La memoria, esa que yo llamo la materia de los sueños, trastoca nuestra realidad sucedida en realidad soñada. La poesía, me decía José Hierro, no se puede hacer de la realidad literal, la realidad, a veces,  es como un gran abismo, una fajana donde no llega la luz y tenemos que intentar alumbrarla  ¿Cómo? convirtiéndola en realidad poética.


Claudio Rodríguez solía decir que  la poesía  era una participación entre la realidad y la experiencia poética de ella a través del lenguaje. La experiencia vital acumula el recuerdo, la memoria y esa materia de los sueños  se la muestra al poeta  que termina convirtiendo esa experiencia vital, esa vida que no es poesía, en otra realidad poética en muchas ocasiones. Pudiera parecer sencillo; pero pienso que, para el creador, es una dura lucha, tanto como para el hombre.
Este es un largo poemario en el que el poeta nos muestra tres libros que a su vez divide secciones, en ellos, en su diversidad temática encontramos  potentes e insólitas y atrevidas imágenes que nos hablan de su experiencia vital con un lenguaje a veces con un lenguaje cercano al poeta canadiense Mark Strand cuando escribió: En un campo/ yo soy la ausencia / de campo. /. Esto es / siempre así. / Donde sea que esté / yo soy lo que falta (de su libro Durmiendo con un ojo abierto. 1964). Fernando López Guisado escribe: Ya no soy ni existo. / He dejado /de ser uno, de ser yo./ Únicamente yo.(P-19-20)


En el último poema de este libro Fernando López Guisado nos dice: dejó el alba vertida sobre  el libro / lágrimas desde amarillos tulipanes. /  Morirán algún día, pero su sangre / quedará siempre tiñendo páginas.///
Rojas epifanías, destellos / de la verdad del Otro Lado, / de la brisa que transporta una luz / en su seno. Captura lo invisible / en el vagón final del tren fantasma: ///
Beso, para el hombre / rocío para Drácula.”

Hay, en Rocío para Drácula, poemas de muy variada temática, poemas directos y poemas enmascarados; pero en casi todos ellos, en unos con lenguaje más popular o llano, en otros más referencial, y en otros enigmático, más críptico, más  hermético, andan el deseo, el amor, la búsqueda del yo… y, en todos ellos, nos deja vertidas…sobre  el libro / lágrimas desde amarillos tulipanes. Lágrimas, experiencia vital, realidad trastocada en realidad poética, nos dice que Morirán algún día, pero su sangre / quedará siempre tiñendo páginas. Ese es el sueño que nos augura: Un destino intemporal sobre la página escrita. El destino, sin duda, será el encargado de hacer cierto el augurio. De rodillas sobre los sueños,/ contemplo inmóvil / lo inútil que resulta / detener el puño del destino.(P-24)


El poeta, en mi opinión,  es el producto de lo que vive, de lo que aprende, de lo que lee, de lo que observas, de lo que recuerda y todo ello, que es lo que conforma la experiencia vital junto a lo que desea, lo que teme y lo que sueña, a veces se transforma, gracias al lenguaje, en realidad poética. Una realidad poética la de Fernando López Guisado con una ética y con una estética en un poemario cargado de emociones, de sentimientos, de imágenes, de algunos hallazgos expresivos y también de  antifaz léxico para mostrarse  sin mostrarse  del todo, Como haciendo suyos estos versos de Mark Strand: Esto es / siempre así. / Donde sea que esté / yo soy lo que falta. Sin duda un poemario personal por el que la vida y la muerte, entre ambas, camina el resto de temas con su diversidad de modos, voces, tonos…y el misterio de la poesía.



Fernando López Guisado publicó su primer libro con apenas dieciocho años, Aromas de soledad, desde entonces no ha dejado de crear una obra sólida, rebosante de imaginación y originalísima en la búsqueda de un mundo lleno de misterio, que roza quizá lo paranormal pero que se hace aún mayor en la poesía amorosa o existencial. Rocío para Drácula, en fin, como dijo mi buen amigo el poeta Rafael Soler, es un buen libro de amor luminoso y oscuro.

martes, 21 de abril de 2015

José Alberto Chicharro Vilches. Dos libros: Versos para una tarde lluviosa y Besos de mariposa






José Alberto Chicharro Vilches. Dos libros:
Versos para una tarde lluviosa y Besos de mariposa



Mi vecino es poeta y yo no lo sabía.  En 2014 descubrí, cuando José Alberto Chicharro Vilches me trajo su primer libro de poemas  publicado en Círculo Rojo Editorial, que Alberto (así le llamo yo) mi vecino  desde hace más de 30 años escribe poesía. Me quedé gratamente sorprendido al conocer su pasión por este género (también por la música), pasiones que llevaba con él desde siempre con numerosas lecturas y aprendizajes de la poesía clásica y tradicional, formas que domina perfectamente y con el aprendizaje , el estudio  y la interpretación de la guitarra flamenca. Siempre con él pero que se materializan  en el momento en que Alberto se jubila y encuentra el tiempo necesario para dedicarse tanto a escribir poemas como a componer e interpretar a la guitarra.  Como a mí me encanta la música pero sé de mis limitaciones con ella ya que tengo más oreja que oído, quiero hablarles aquí de su vertiente poética.


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Cuando me trajo Versos para una tarde lluviosa, su primer libro, lo hizo con la humildad de aquel que busca, en la poesía, satisfacer su anhelo por escribir disfrutando con ello, pero sin pensamientos de trascender ni de buscar la fama ni tampoco eso que hemos dado en llamar la eternidad. Tan solo quiere Alberto expresar, para los amigos y algunos posibles lectores desconocidos, su modo de sentir, de pensar, de vivir a través de los poemas que escribe. No quiere ni piensa en otra cosa que en el júbilo de sentir mientras escribe que, aun jubilado ya, puede seguir trabajando, ahora en sus dos pasiones, y disfrutar con ellas. (además de, como persona inquieta y curiosa que es, viajar, hacer deporte y practicar la fotografía y todo ello: música, poesía, viajes, fotografía
 y deporte, lecturas...acompañado y animado por Maribel, su mujer )





En el momento en que escribo todo esto Alberto y Maribel se encuentran viajando por Argentina y estoy seguro de que, además de visitar las cataratas de Iguazul, se perderán por Buenos Aires, la ciudad con mas librerías por habitante del mundo, en esas hermosísimas librerías como, entre las muchas que tiene, 
el Ateneo Gran Splendid y más ,de las que existen en la calle Florida y otros muchos lugares de la ciudad. Librerías que a mí me gustaría visitar algún día ya que he leído que "en la zona céntrica de Buenos aires, Recoletos, Palermo y Belgrano, se cuentan con los puntos de mayor concentración de locales. San Nicolás es el barrio número uno en ellas. No es para menos, el circuito de Corrientes está allí." 
Ateneo Grand Splendid

De manera que Alberto Chicharro Vilches estará disfrutando como un niño  con todo y con el Festival Internacional de Poesía  que coincide con su viaje y,  además de muchas fotografías en su máquina, traerá la maleta cargada de libros a su regreso.



José Alberto Chicharro Vilches nació en Madrid en 1946. Cursó estudios de Ciencias empresariales y Turismo en la Universidad Complutense de Madrid . Tras una breve incursión en el mudo del turismo, se dedicó profesionalmente, dentro de la empresa privada, una gran multinacional, a ejercer como analista económico y financiero durante toda su vida laboral hasta que en 2006 abandona su actividad profesional, ya he dicho que por jubilación, y es a partir de entonces que se dedica de pleno a esas dos grandes pasiones que ha llevado siempre consigo.


Hace unas semanas Alberto apareció con su segundo libro: Besos de mariposa (también publicado en Círculo Rojo Editorial), bajo el brazo para regalarme un ejemplar. Este sigue la línea del anterior pero más centrado en el tema amoroso, ya que el anterior  Versos para  una tarde de lluvia es una variada miscelánea temática. En Besos de mariposa  el amor impregna todo el poemario, amor pareja, amor familia, amor amistad, el amor en todas sus vertientes en poemas de  buena ejecución.


En este mes de los libros que es abril, traigo a este blog estas palabras para Alberto porque es el prototipo de lector que yo quisiera que fueran la inmensa mayoría de hombres y mujeres y porque sin pretender nada ( ya quisieran muchos jóvenes y no tan jóvenes saber manejar la cadencia, la medida del verso como la maneja  Alberto, en estos tiempos donde la cojera de ritmo tanto se da en muchos; pero Alberto afortunadamente ha bebido de las aguas que nos han precedido, a saciado su sed de conocimiento con ellas y ha sabido, después, manejar el cauce de esas aguas para que su rumor fuese canto, armonía, cadencia y musicalidad)
Decía que sin pretender nada, nos ofrece su pericia de las formas, tanto clásicas como tradicionales, en sonetos  con sus diferentes variantes, clásicos, ingleses, alejandrinos, blancos, en romances, en sonetillos, décimas, liras, en estrofas como las cuartetas, redondillas…  y por todo esto le traigo a estas páginas para felicitar al vecino, al amigo, por su humildad y por su buen hacer poético.   Os dejo una muestra de lo que os digo en estos dos poemas de Alberto Chicharro Vilches. Un soneto a la manera clásica y unas cuartetas para cantar a su nieta y al amor.

Para Ángela (mi nieta)
Pequeña flor que crece en la ribera 
del río, donde el viento suave mece
sus pétalos de oro, y siempre ofrece
su mirada feliz, dulce y sincera.

De la luna, en la noche compañera, 
para nada su brillo desmerece
y su mundo fantástico parece
un sueño de ilusión y de quimera.

Es tan tierna risueña y alocada
como una pincelada de alegría
entre blancos jazmines confinada.

Su voz en una bella melodía
que siempre nos regala acompañada
de una sonrisa clara como el día.


En torno al amor

Hola,  amor, si estás dormida, 
no hace falta que despiertes,
mas regálame la dicha
de soñar con que me quieres.

Hola, amor, si no me quieres, 
por favor…¡no me lo digas!,
permíteme que lo sueñe

por el resto de mi vida.



sábado, 11 de abril de 2015

Marisa de la Peña : El hilo de la memoria





Marisa de la Peña : El hilo de la memoria





Marisa de la Peña nos trajo en 2014, 
publicado por Unaria ediciones, una 
hermosísima historia de amor, y por 
amor, porque en  El hilo de la 
memoria, este es su título,  el amor que le dieron vive en la autora y nunca será olvido, vive en ella y vivirá en lo que ama. Los que sepan de Marisa de la Peña saben bien que así será.

En una reseña anterior  de esta poeta dije: Marisa de la Peña, me parece a mí, crea su poesía desde la necesidad, desde el humano afán de ser fiel a la memoria de la fuente que le dio su primera agua, su primer sueño, su primera lección para saber vivir con ética y escribir con ella y con estética

Y es que: Frente a la nostalgia, la tristeza, el desánimo, el cansancio, el desamor… ofrece la búsqueda de la luz de la alegría, la esperanza, la fuerza, la valentía, en definitiva el amor.

El hilo de la memoria – lo diré con palabras de su autora –" es una   miscelánea de textos en prosa y en verso que tienen como eje vertebrador  la recuperación de la memoria histórica y la lucha contra el olvido programado y la amnesia colectiva en la que muchos se empeñan en instalarse."

Muchos podrán verlo como un libro difícil, claro que sí, todos los libro de amor lo son. Reivindicar el derecho al amor del recuerdo, de la memoria, también. Hace años escribí: “Pueden desposeernos de todo lo tangible,/ pero nunca de aquello que nos crece por dentro.”  Y la memoria, el recuerdo, ya personal, ya colectivo, es conservar la raíz, el origen, el recuerdo de ese origen. El recuerdo es lo más parecido a la vida eterna y, sin duda, lo más verdadero.


Marisa de la Peña  nos cuenta con ternura infinita  este pequeño retazo de amor, un amor que defiende el derecho a no olvidar: Mi interés por recuperar la memoria  viene de mucho antes de que yo misma fuera consciente de ello. Mi abuela fue tejiendo un tapiz con sus recuerdos y mi curiosidad, que acabó transformándose  en un largo hilo, el hilo de la memoria que enhebra  los tristes episodios que le tocó vivir. Yo crecí en las rodillas de mi abuela, apegada a sus dichos, a su olor, a su tierna firmeza. Poco a poco me fui identificando y apasionando por aquella generación de perdedores, de luces y sombras, de penas y sacrificios,  que nos dio una lección de generosidad  y que supo callar para evitar más dolor y regalarnos a sus nietos la juventud que a ellos  les fue arrebatada.


Marisa de la Peña lo dice  y es cierto: El recuerdo es lo más parecido a la vida eterna. “Mientras me piensen, se que viviré”  y esto lo he dicho yo que es lo mismo y es como decir: si callamos, si dejamos que la voz enmudezca, si olvidamos el derecho a recordar y amar esos recuerdos  ¿Qué será de nosotros? Será olvido, olvido, olvido…



Este libro, seguro estoy, tendrá muchos detractores y muchos defensores, cada cual es libre de opinar como le plazca; pero en mi opinión, este derecho a recordar, debe de prevalecer sobre cualquier otro interés. 


La autora incluye casi  al final del libro un breve texto de agradecimiento a un grupo de escritores, profesores, historiadores, memoralistas que quisieron regalarle unas palabras para este libro y,  tras este texto de agradecimiente, se incluyen otros textos de Isabel  Mercadé, Fernando Sabido SanchezAna Pérez Cañamares, María Dolores Almeida Domínguez, Raquel Lansero, Pedro Sáez, Víctor Irún, Marta López Vilar, Eduardo Andradas, Carmen Jiménez, Ángel Rejas y Vera Moreno.

Yo también, no en el libro pero sí aquí en esta reseña, quiero incluir un poema que dediqué a Marisa de la Peña. Un poema que se publicó, solo parcialmente por cuestión de espacio, en la antología  titulada  En legítima defensa Poetas en tiempos de crisis (Bartleby editores. Madrid, 2014)


Este es el poema completo:


                  SI ENMUDECE LA VOZ
                                                        Para Marisa de la Peña, que
                                                                      defiende la memoria de su abuelo. 
                                                                      Un represaliado, un poeta que escribió:
                                                                      …y surja del solar desinfectado
                                                                      con otra humanidad, un mundo nuevo.

Ya lo dije hace tiempo:
La palabra es el arma que defiende la vida.

La memoria –materia de los sueños –
preserva realidades
que conforman al hombre, y a su historia,
cuando su voz no calla,
cuando se  embarra hasta mancharse, ¡ay Gabriel!,    
cuando se eleva a lo alto,
despertando conciencias, cuando escribe.

No es posible callar,
el lenguaje nos fija la memoria en el tiempo.
Si no hay memoria, entonces… 
ni los sueños siquiera llegarán a nosotros 
a dejar con su aliento el ansiado milagro
de anhelar un mañana más de luz que de sombra.
 (No debemos callar – dijo el poeta – y además no es posible.)

Amigo Blas!: pediste la palabra
y el amor restaurabas
con ella, restaurabas la memoria.

Si se anula el recuerdo, prescribirán los llantos,
el dolor de lo injusto, el preso y la tortura
de los represaliados, los desaparecidos…
los ausentes.
Si tan sólo nos dejan el instante
sin historia  ni ayer que nos abrace…
iremos sometidos  sin palabras que vivan
más allá del momento, más allá de nosotros.      

Ya lo dije hace tiempo:
La palabra es el arma que defiende la vida.

Qué será de nosotros     
si  se calla la voz, si anulamos la página:
sólo sima, vacío,
ni memoria ni sueños.
Y la oscura fajana, sin luz,  y sin pasado.

Y ya sin voz,  
sin ningún testimonio del ayer,
qué será de nosotros.

No existirán las lágrimas,
tampoco el juramento contra aquellos
que las han producido,
contra la humillación, contra el silencio
que se impone por miedo frente a tanto dolor.
Sin la voz, la dignidad será prescrita
y prescrita la historia,
y la memoria será olvido.

Ya lo dije hace tiempo:
La palabra es el arma que defiende la vida.
no descanses, no duermas, purifica
lo creado de este lodazal inmundo,
y surja del solar desinfectado,
con otra humanidad, un nuevo mundo
.

Hay que vivir enfermos de esperanza,
de  esperanza y de amor,
saber que si nos piensan seguiremos aún vivos,
sentir que la palabra  restaura la memoria
como fuego que salva y nos renace:
 (No debemos callar – dijo el poeta – )
Si enmudece la voz… la memoria es olvido.

                                                             Manuel López Azorín
                                                                                                  (2012)


domingo, 29 de marzo de 2015

Pascual Izquierdo: Figuras de retablo. Un viaje lírico, nostálgico y paródico por la Castilla de ayer y de hoy



El  el 14 de marzo de 2015, en el Centro Cultural Blas de Otero de San Sebastián de los Reyes, presentamos el nuevo poemario de Pascual Izquierdo: Figuras de retablo.(Eirene Editorial, Madrid, 2015)


Abrió el acto y se encargó de saludar al numeroso público asistente, además de ofrecerles un breve apunte biográfico de cada uno de los que interveníamos, el presidente del Centro Cultural Blas de Otero, Luis Pérez Lara.




Apuleyo Soto ejerció de presentador, yo en representación de Eirene Editorial que publica el libro en la colección poesía de la que me encargo y el autor, Pascual Izquierdo.



Pascual Izquierdo es un poeta  tremendamente lírico que emplea su lirismo, su exquisito lenguaje, sus registros expresivos, no para hablarnos  de la rosa con su perfume inigualable, como hicieran algunos poetas en aquella corriente que Dámaso Alonso llamó Poesía arraigada, al principio de los años 40, no.
En  Pascual Izquierdo no predominan las formas cerradas  ni la métrica tradicional (aunque las conozca y las domine) En Pascual Izquierdo vive, junto al lirismo, el tiempo que le toca vivir. No habla del amor, de la patria, de lo espiritual o del deseo olvidando la realidad. Pascual toma conciencia y con sentido crítico, a veces paródico a veces irónico, y escribe de la vida con todo lo que esta nos depara. Este poeta, con su lirismo, pertenece más (por aproximación)  a aquella otra poesía llamada del desarraigo que sí nos contaba la realidad de la vida también en los años cuarenta, pero ya en su segunda mitad.
 
Pascual Izquierdo
Pascual Izquierdo ya nos trajo hace años un libro  con una visión elegíaca de Castilla. Se titulaba retrospección y apocalipsis  en la tierra castellana. En el apartado retrospección nos hablaba de la trayectoria histórica de Castilla desde su nacimiento como condado hasta su ocaso como imperio. En el apartado del apocalipsis nos hablaba de la realidad del momento. Pasado y presente vistos por el poeta.

Un poeta que regresa a mirar esa Castilla de fulgores y de cenizas, ahora en clave burlesca, nostálgica o satírica, para hablarnos en Figuras de retablo de antiguos oficios y biografías.

En la segunda parte Pascual Izquierdo recrea, muy líricamente, un pasado con algunos de los signos que todavía lo definen: muralla, tapia de adobe, pared de piedra, claustro, etc.

Y desde los oficios y biografías en clave de nostalgia, pasando por las recreaciones líricas del pasado, salta al presente, al ahora y  en la tercera analiza con mirada paródica y deformadora un tiempo actual en el que conviven la Castilla del pasado y la del presente con las nuevas tecnologías.

De modo que pasado y presente, con  nostalgia, con ironía, con lirismo o con parodia, es analizado con sentido crítico por Pascual Izquierdo. Decía al principio que este poeta no nos habla solo de la belleza de la rosa olvidando el dolor de su espina, no.

Una poesía, la de Pascual Izquierdo, que se asemeja a sus anteriores libros en cuanto a reflexión, critica y lirismo; pero que nos aporta un nuevo tono (principalmente en la tercera parte) al mostrarnos su paródica manera de  contemplar y analizar la doncella del retablo, la imagen del ordenador, la damisela danaédica.


En fin, junto al lirismo nostálgico, junto a la burla, junto a la parodia  nos muestra la Castilla real, de ayer y de hoy, y nos la muestra con versos rigurosos y delicados, versos en los que la ironía y el distanciamiento no impiden la emoción. 


Como  la presentación corrió a cargo de Apuleyo Soto, este texto que os incluyo ahora fue la presentación que nos ofreció este maestro de la aliteración y de la exuberancia verbal, este poeta, dramturgo, cronista y tantas cosas más (y todas buenas)  

Presentación de Figuras de retablo
Apuleyo Soto
por Apuleyo soto    




"En “Figuras de retablo”, que aquí indigno presento, nos comenzó diciendo Apuleyo Soto, relucen las palabras, se alargan las sombras y los asombros históricos, se desempolvan los altares áureos de la consideración católica, además de otros templos, casonas y palacios; se describen paladinamente los usos y costumbres del glorioso y tormentoso pasado; se mira a la naturaleza con conmiseración doliente como a esa madre puteada por sus propios hijos, por rastros y  rastrojos…
Pascual Izquierdo


Estamos ante una elegía prolongada, un oratorio desangrado y desgarrador, un epicedio mortal.
Ningún lugar más a propósito para darlo a conocer que este Centro Cultural “Blas de Otero”, vasco de furia hispánica, cuya obra épica y lírica recibe una réplica adhesiva del burgalés Pascual Izquierdo, que llora los males morales de su patria y los muros altivos ya desmoronados  y por la edad vencidos.





A mi vera, Manuel López Azorín, editor de Eirene, compañero del 
alma, compañero, que siempre dio en Diana desde que le vi 
florecer y fructificar como poeta, amarrado al duro banco del estudio y a la  bota de vino de Hierro y al vaso de whisky de Gloria Fuertes. Y a mi vera,  Pascual Izquierdo, doctísimo en literaturas.
como lo es Emilio Pascual que nos acompaña entre el público.

El libro se abre con un prólogo atinadísimo y memorioso del 
emperador de la palabra global César Augusto Ayuso, que en su 
condición de crítico y devoto del autor, se explaya en su 
reconocimiento. Y no podía ser por menos, porque el poemario da 
mucho de sí, y hay que considerarlo y justificarlo en sus 
extensísimos significados lingüísticos, artísticos, humanos  y 
sociales.


Manuel López Azorín, Pascual Izquierdo y Apuleyo Soto


Vamos a ello
¿Decadencia ahora? Luego antes hubo ascendencia. Trataré de explicarme.

Adentrémonos en la espesura de los versos del poeta Pascual, como lo hizo el Sanjuanito de la Cruz  del Cántico Espiritual de la naturaleza, todo tiempo y espacio trascendiendo, al modo de Boscán y el tajoherido Garcilaso de la Vega.

De entrada afirmo que me ha maravillado su antológico libro.  Lo
confieso, como Neruda confesó su vida, con sinceridad apasionada.

Ningún poema sobra en sus “Figuras de retablo”. Retablo, mosaico, palacio, alcázar, catedral, jardín, edén…Lo que gustéis. Todos y cada uno alcanzan la excelsitud, como el enhiesto ciprés de sol y sombra de Gerardo Diego en Silos, ese que acongoja a los cielos con su lanza en las riberas del Arlanza.

 Para la eternidad quedáis, querido y admirado izquierdísimo y diestrísimo Pascual, tan machadiano como gerardiano, tan barroco como berroqueño porque has hecho y sigues haciendo camino al andar. Yo te ciño, aquí y ahora, el laurel olímpico de la gloria.
Tiempo y espacio juntas, asumes y sublimas entre chopos, adobes, pétalos y espinas, puertos y penínsulas, imágenes y músicas, fraguas  y cenizas, hidalgos y pastores, vírgenes y mártires, vidrieros y soldados, juglares y troveros, predicadores y políticos, veletas y espadañas, claustros y cármenes, surcos y páramos, ninfas y nereidas, coronas y cúpulas, nombres y pronombres, florestas y faunas. (Podría aumentar las citas y las cítaras en tu honor). 




Nada de lo que anoto es mío. Todo es tuyo,  yo solo lo resalto. Tú me ensimismas y en ti me intuyo como en mí te enmías, retocando o repicando el prodigioso verso del Dante que nos enseñó Emilio. Tu libro está granado como aquellas granadas nazeríes y cordobesíes de los zéjeles árabes, y es que siendo mesetario cidiano te has imbuido de la luz y la lumbre del sur, aunando la escueta escuela castellana con la florida escuela andaluza de azahares, jazmines, damasnoches, damajuanas, isabelas, herreras y góngoras.

 Fuera yo Federico García Lorca dilucidando al canónigo que se batió a sonetazos y silvas y liras con Lope, Cervantes y Quevedo, trinidad unitaria universal, o fuera Juan Ramón Jiménez o  Rafael Alberti… para pintarte como es debido en este tu libro germinante y germinador.  Espadas como labios son tus versos, uno a uno y enlazados, con permiso de Vicente Aleixandre y de Adriano del Valle y de Joaquín Romero Murube y de Manuel Alcántara y de Rafael Montesinos. 

Tus sonilargos surcos  no responden siempre al cánon  exacto de los dáctilos, yámbos, troqueos , espondeos, anfíbracos , anapestos o limbos  -los clásicos helenos-, sino que se ciñen y adecúan al ritmo que tu mente y corazón vibrantes les someten. Para bien, claro está. Nos conmueven  y mueven, deleitan y asombran. Tu inspiración conjunta forma un trapezoide de líneas quebradas que nos requiebran con emoción hasta el final del poemario imaginario, muy ligado y consecutivo.



 Arte Mayor usas porque el tema te lo exige. Cada verso es una cuerda musical tendida y tensada, una lámina bañada en oro, un pentagrama connotado, un silbo amoroso de silva lección. Haces chocar las consonantes y chocan las vocales liberándose en la boca y en la escritura.

Soy  consciente de no ser riguroso en esta exposición, pero me entiendes y te entiendo y nos entiende el público absorbente y reverente. Amén, así sea, y sigo, porque es de ley del buen presentador seguir y rematar, azaroso y azorado intento en este caso.
Hay una pátina de melancolía que cubre tu epopeya lírica y tu etopeya moral (válgame el oxímoron) de principio a fin. Y a ella volveré.

Tu libro es un grabado en esguince-escorzo multiforme a lo Durero y Duero duradero, una acuarela delicuescente que no se evade sino que nos impregna y embalsa, una pintura al óleo eterno, una escultura al cincel miguelangelesco… (tallas el idioma).  Y también una llamada de atención al pasado, aunque se halle cubierto de polvo y lástima como la lira romántica becqueriana, y al presente, para hacernos conscientes de tanta belleza dilapidada.
Usas, Pascual, ritmos y retorcimientos varios y nos trasladas al sentido diverso de los símbolos, los mitos, transpuestos con una versatilidad reverberante al tiempo que insumersa. ¿Cómo puedes juntar tanta belleza decadente? Que resuciten los hermanos Argensola, Bartolomé y Lupercio, para iluminarla más. Yo no podré, pero moriría en el intento.

Repararon ellos “en que ese cielo azul que todos vemos/ ni es cielo ni es azul. ¿Y es menos grande/ por no ser realidad tanta belleza?/ Que todo con la edad es diferente/ pues nos engaña igual Naturaleza”.



Y viajero además. Este retablo de figuras animadas, inanimadas o exánimes , representa a las claras y a las desvanecidas luces tu viaje más profundo, fecundo y rotundo, pues en él  encarnas y engarzas  todo un cosmos poético eminentemente lírico, ya dije. La narración la haces discurrir bajo el encanto de la lira del dios Pan que eres, sátiro y satírico. Tuyas son todas las Soledades percibidas por mí. Más que “microscopio de pupila azul” (Lorca), resultas telescopio visionario y trascendente.

Un libro de poesía es lenguaje pulido, o no es ni poesía ni libro. Y tú le adornas e inflamas con todas las figuras literarias a tu alcance mágico –sinécdoques, sinestesias, aliteraciones, metonimias, metáforas…- como profesor “en los cinco sentido corporales” (Lorca) que eres y en la fusión, efusión, fundición y difusión del poderío de tu cerebro compilador.
Imágenes, signos, guiños, mitos, huellas…son tus señas de identidad.

(Atended, oyentes; guardar en la caracola de la oreja algunos de sus sememas y semantemas: “rumor de arroyos, rumor de lencerías, sombras y silencios, vidrieras y lámparas, sueño de estatuas, resplandor de retablos, riberas de arroyos, fulgores de cristal y caricia…, etc, etc, etc.




El lector  resbala sus ojos por estas tus vías cuadernas y va como escuchando, no solo oyendo, una música interior cuando las palabras chocan entre sí, unas contra otras, como la fluencia del agua sobre las rocas, a las que endulza después de herirlas levemente)

“Trasunto de cristal, bello esmalte de ataujía” juanramoniano todo el libro.
Y lleno de quejas de amor de dolorido sentir al  sentirse desasistido.
Soledades, galerías y otros poemas es lo tuyo como lo fue lo de don Antonio Machado el bueno.

Y la Melancolía, ¡ah!  la eterna melancolía de la danza (de la muerte) y la contradanza del tiempo. Diosa tuya también es la Melancolía –añoranza, nostalgia…-, no las musas del Olimpo, del Parnaso o el Helicón ni las cariátides del Partenón o el Erectión.
Tu “Retablo de figuras” es un largo soliloquio en muchas y diferentes voces, en un tríptico o trilogía de Hombres y oficios, Monumentos y paisajes...y dúplice a la vez, uniendo mundos agónicos y antagónicos, piedra y adobe, oro y polvo: Plástica orfebrería de un tallador del idioma.

Desventura, desolación, desdoro, caducidad, pérdida… Repito: Soliloquios, Soledades, Elegías, Plantos…con más lágrimas que sonrisas, porque se “canta lo que se pierde”, que lo dijo aquel que se fue un día azul  ligero de equipaje a morir trasterrado.
A ti, Pascual feliz, humilde y acorolado como las rosas únicas -que nos ofertan su olor con la cabeza inclinada, con el tallo doblado-, dedico este que es un panegírico debido a tu memoria perdurable por todo lo que me has acompañado a lo largo de los ríos trasversales de la vida.


Gracias, poeta, maestro, profesor. Seguiré tu senda, esa por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido como tú.
Si renaciera, volvería a contar lo mismo: techos vencidos, muros agrietados, pastor de lanas trashumante de sueños, pólvora y espadas en el corazón…porque es omnímoda la longitud de su memoria (histórica y actual).

Todo el poema es una multiplicada ola, un movimiento de vaivén arrullador y acumulador, una enumeración llevada al infinito del azar y la necesidad de contar lo vivido y sugerido por este “maestro sagitario” que lanza la flecha del verso encendido.

Libro, en fin, sugerente, sensitivo, sensorial, sensual; insolente, incandescente… ,“cópula audaz” de sustantivos y verbos en los que se sustentan las interminables caravanas de ruinas que transportan el tiempo.


El CANTO FÚNEBRE se abre y cierra con unas tapas suavemente violetas en la verjurada edición de EIRENE, que destina 1 euro por ejemplar comprado a la ONG Akshy India."