domingo, 28 de junio de 2015

Manuela Temporell Montiel: "Cuaderno de Budapest"




 Manuela Temporelli Montiel: Cuaderno de Budapest



Manuela Temporelli Montiel (Madrid, 1956), es mujer de obra breve, pero coherente, emocional e intensa.  Cuadernos de Budapest (Bartleby Editores, Madrid 2014), es su cuarto poemario con prólogo del novelista y poeta Manuel Rico que nos dice de este libro: “El Cuaderno de Budapest lo integran veintiocho poemas, la mayoría escritos en una prosa dúctil y musical. Ocho lo están en verso y entre ellos encontramos tres sonetos que evidencian la destreza de Temporelli en el manejo de esa difícil y clásica estrofa. Todos los poemas apelan al sentimiento y, en todos ellos, hay una reflexión existencial: la vida y sus límites, vinculada a la cotidianidad y a la memoria.”

Manuela Temporelli publicó su primer libro Lluvia de junio, (Ediciones del cazerón, Madrid, 1997) 

Decía entonces la contraportada de su primer poemario: “De formación autodidacta, comienza a escribir en la adolescencia, aunque será ya a una edad madura cuando se dedique de pleno a la creación poética. Responsable incuestionable de su amor a la poesía será el poeta Manuel Rico Rego, a cuyas órdenes trabajará durante cinco años". Él  será, en palabras de la autora, “mi primer orientador de lectura y primer prestamista de obras contemporáneas”.

"En 1991 se incorpora al Colectivo Helicón de Poesía, en San Sebastián de los Reyes, Manuel López Azorín es uno de sus primeros maestros. 
Manuela temporelli 1ª por la derecha con Helicón en 1991
La pertenencia al mencionado Colectivo le permite relacionarse con grandes nombres de la poesía: José Hierro, Antonio Hernández, Joaquín Benito de Lucas, Jesús Hilario Tundidor, Rafael Morales, etc."



Más tarde, en 1993 comienza a asistir a las Tertulias Poéticas del Ateneo 1º de Mayo, en cuyo Taller se integrará más adelante. Aquí de la mano de Indio Juan y Andrés García Madrid, se adentrará en la lectura y análisis de los clásicos hispanos. En palabras de Manuela Temporelli: “gracias a ellos he conocido la magia de las imágenes, la técnica. El milagro de la palabra”

Andrés García Madrid

Anduvo unos años aprendiendo la norma, el verso con su medida y su cadencia, ejercitándose en las diferentes estrofas ya clásicas, ya tradicionales y lo hizo con pasión y reverencia, bebió de las fuentes que nos han precedido, calmó su sed con poetas de ayer y contemporáneos y aprendió de todos que la poesía se diferencia de la prosa por su cadencia, su ritmo, su musicalidad. Un poema sujeto o no a medida necesariamente debe contener, en mi opinión,  cadencia y emoción. El verso con medida puede escribirse  con rima o blanco pero siempre deberá contener una determinada cadencia, el verso no sujeto a la norma, se escribirá con más libertad, pero siempre debe contener ritmo, cadencia y, ambos, deberán contener emoción. Manuela Temporelli escribe con lentitud, a veces con medida, con rima o verso blanco,en prosa poética, y siempre con cadencia y con emoción.


Esta poeta aprendió que no hay que escribir por escribir.  Lluvia de junio fue un necesario trabajo de cuatro años: Y amaneció lloviendo / nubes sobre mis ojos, / ausencias, despedidas…/ Amargos aguaceros. Libro del que el poeta Andrés García Madrid escribió: Es, pues, un libro que salpica por todas partes enérgica y poéticamente una transformación de lo inmediato, un sentir de lo cotidiano,

En poesía, y en muchos otros ámbitos, menos es siempre más. De tal modo que  publicado su primer libro no volvió a publicar hasta once años después cuando nos ofreció Un ala rota (Poeta de Cabra, 2008).


Un paseo por el tiempo en el que la memoria reflexiona sobre lo sucedido, lo vivido, lo deseado, lo soñado: Mis sueños permanecen / en el jardín pueril de las acacias / donde los besos beben / manantiales de aullidos.

Manuela Temporelli Montiel es autora de cuatro libros. El tercero fue  el disco-libro De cal y arena. Homenaje a Camarón de la Isla (2010). Un sentido homenaje al cantaor que revolucionó el flamenco y fue al mismo tiempo puro e innovador. 

Los poemas son de Temporelli y los que cantan son: José Rodríguez Tarduchi, José María Alfaya, Zaida Copado, Albert Anguela, Jesús Marco, Amalia Casas y Félix Arriba.

Es, además, una de los doce autores de La república de la imaginación (Legados, 2007). 
Manuela Temporelli  es mujer comprometida, luchadora y activa a través de la promoción cultural. Es (o ha sido, no lo sé con certeza ahora)  coordinadora de la Tertulia Poética Indio Juan y directora, en los últimos años, de la Fundación Ateneo Cultural 1º de Mayo de las CCOO de Madrid. En la actualidad acaba de comunicarnos que inicia una nueva etapa: " es decir, me retiro del mundanal ruido y vuelvo a casa, aunque siempre estaré en contacto con el Ateneo Cultural 1º de Mayo (lo llevo en la sangre)" y es que esta mujer de padre partisano y madre manchega ha vivido, y vive, con pasión su compromiso social.

Cuaderno de Budapest  es su cuarto libro Un libro infrecuente según Manuel Rico, autor del prólogo que nos dice: “La poesía es, a veces, una forma de conjurar miedos, de contemplar la vida a la luz de experiencias especialmente difíciles. Cuaderno de Budapest responde, en gran medida, a esa pulsión” (…)  
Manuel Rico
“los poemas que lo componen tienen como telón de fondo la capital húngara pero su corazón está en otro lugar: en la lucha de una joven de diecinueve años contra una grave e inesperada afección.”

Aún recuerdo el terrible desencadenante de esta historia que hoy, con el paso del tiempo, ha  cauterizado la herida, los días de la angustia, el dolor, la impotencia de los padres, el agónico miedo ante la posible pérdida que, de repente, se cernía alrededor de la hija, la flor que inexplicablemente parecía marchitarse.
No fue así, afortunadamente, pero la angustia y el dolor impresos en los sentidos fueron por mucho tiempo, una herida abierta, la realidad de un tiempo de angustia y ahora, al trastocarse, por medio de la palabra, en realidad poética, al soltar en la página todo aquello que produjo el miedo, se produce el milagro de la salvación. 
El sujeto poético, en este caso, ha superado aquel tiempo, lo ha transformado en poesía y el ser querido, la hija, la flor, que no se marchitó, continúa ofreciendo su color y su aroma y ha dado sentido a este Cuaderno de Budapest.

La periodista y poeta Laura Gómez Recas nos dice de este libro: “A lo largo de la lectura, descubrimos tres cosas: que la autora es una poeta llena de recursos con una afinación exquisita en el recurso de la imagen, que desangra el lenguaje con voluntad de rigor literario, y, el mejor descubrimiento, que la sensación que a ella le causó esa angustia por el miedo es transmitida integralmente.”
 
La desesperación de aquel tiempo hizo posible este libro de confesión plena, emocionalmente, y de alegría ahora en la contemplación  de la luz que alumbró un día la esperanza de la hija recuperada y salva que por cierto es una estupenda actriz y se llama Violeta Pérez.(en otra ocasión, tal vez, hablaremos de ella y de su profesión) Ahora solo queda decir que Manuela Temporelli, con el paso del tiempo, ha sabido macerar todo aquel dolor, aquella incertidumbre, aquella angustia,  que llegó de repente, trastocándola en una hermosa reflexión sobre la vida, a través del recuerdo, y el tiempo y la memoria han convertido aquella terrible realidad en un amoroso y dulce canto de realidad poética.
Manuel López Azorin

sábado, 20 de junio de 2015

Relatos de Laguna de Contreras: VVAA (sobre una idea de José Ángel González Linares)






Relatos de Laguna de Contreras: VVAA




José ángel González Linares apareció un buen día por San Sebastián de los Reyes y me regaló un libro, que ya andaba por su tercera edición, titulado Relatos de Laguna de Contreras, un pueblo de Castilla León, concretamente de la provincia de Segovia  cuyo partido judicial es Cuellar y que se encuentra situado a unos 15 kilómetros de la provincia de Valladolid, concretamente de Peñafiel.
A José Ángel se le ocurrió un buen día la idea de conformar un libro con las vivencias de sus paisanos “Recuerdos y acontecimientos de antaño/ y novedades de hace pocos años / han sido ilustrados y narrados / por nuestros vecinos abnegados” nos dice en el breve prólogo.

José Ángel González Linares


Narrado por muchos de los vecinos de Laguna de Contreras de manera sencilla y primando los sentimientos a través de pensamientos y recuerdos propios unos, de acontecimientos, anécdotas e historias recogidas de otros, supongo que de forma oral y con un motivo tan emotivo como es el de “disfrute y regocijo general” y para conservar memoria del acontecer de los laguneros, de los vecinos de este pequeño pueblo de 126 habitantes (en 2014) por el que pasan el río Duratón y los arroyos de la Vega, de la Hoz y de Turrubiel poblados en sus laderas por los chopos, los sauces y los álamos y le circundan y protegen las vegas y altos como la Parrilla, el Monte, donde proliferan las encinas, robles, sabinas… y el Campo de Cuevas.



Así pues Laguna de Contreras, resguardado por un altozano o  loma que alberga numerosas bodegas que “durante décadas han servido para producir vino, realizar tratos y estrechar amistades y hoy, convertidas muchas en merenderos, sirven para disfrutar de la tranquilidad y el ambiente de este pequeño pueblo segoviano.”

 
Las ilustraciones que acompañan cada texto del libro también estas realizadas por laguneros de origen (o de adopción, como pueda ser el caso de Antonio Fraguas, nuestro querido y gran ilustrador conocido de todos por “Forges” y de su mujer la escritora Pilar Garrido Cendoya que también colabora con un breve texto).

Buscando en internet documentación sobre este pueblo, que no conozco (tendré que visitarlo algún día, aunque los lectores que se paseen por este blog, bien pueden  visitarlo ahora que comienza el verano),  me encuentro con esta noticia del periódico El Norte de Castilla que recoge a su vez la noticia (el19/9/2014) de la publicación estos Relatos  Laguna de Contreras con este sugerente encabezamiento:
Pilar Garrido Cendoya y Antonio Fraguas "Forges"


” Los vecinos cogen la pluma” y cuyo texto dice:  “Los vecinos de Laguna de Contreras, un pequeño pueblo del norte de la provincia de apenas 130 habitantes, han vivido durante los últimos meses una experiencia inolvidable: la confección colectiva de un libro en el que han quedado plasmados sus ... recuerdos más queridos, todos ellos relacionados con el pueblo que les vio nacer y crecer. 


El resultado de tanto esfuerzo es 'Relatos de Laguna de Contreras', una publicación deliciosa, de 135 páginas, e ilustradas con dibujos de distintos artistas, entre ellos Antonio Fraguas, 'Forges'. La iniciativa partió de la Asociación Cultural San Sebastián y San Roque de Laguna de Contreras, aunque la idea original y el diseño del libro, así como la coordinación de los textos, pertenecen a José Ángel González”



Lo cierto es que tras leer estos breves relatos y observar sus ilustraciones he disfrutado con su sencillez, su emotividad y su buen trazo, seguramente no tanto como los propios vecinos y autores; pero sí me ha servido para interesarme por este Laguna de Contreras que no conocía, saber de su dedicación agricultora y ganadera (principalmente ovina) y de su interés literario y artístico que ha quedado plasmado en este libro  para conocimiento general y como bien dice José Ángel González Linares, para “disfrute y regocijo general” de todos y especialmente de los vecinos de este pequeño pueblo  que en el año 942 aparece en documentos con el nombre de Lagunelas (Carta Puebla dada el 17 de agosto de 1942) y que más adelante, en diciembre del año 983 es destruido por Almanzor para años más tarde, llegados ya al año 1037, ser repoblado nuevamente dándole ahora el nombre de Lagunillas.


Lagunillas que luego pasó a llamarse definitivamente Laguna de Contreras ya que, según nos cuenta la historia:  
“Los 95 vecinos de Lagunillas el 21 marzo de 1.580 (21 de junio de1582 según otras fuentes), reunidos en concejo deciden pedir un préstamo para comprar al Obispado de Segovia su libertad y convertirse en Villa con jurisdicción propia, librándose del vasallaje que les unía al citado Obispado.


Se concede el título de Vizconde de Lagunillas, previo al título de Conde de Cobatillas. Don Antonio Manuel de Contreras, Conde de Cobatillas, natural vecino y Regidor de Segovia, casado con Doña Maria de Amezqueta y Guzmán, se hace cargo de los prestamos, réditos y demás deudas de la Villa valorados en 50.976 reales, convirtiéndose en dueño para él y sus sucesores de la jurisdicción de la Villa, que comprendía un molino, la veda de caza y pesca del término, una pobeda y unas obradas de tierra de regadío con la condición de que quede memoria en dicho lugar de los nuevos señores, pasando a llamarse Laguna de Contreras. ( "...y es condición que por cuanto los dichos señores quede su memoria en dicho lugar se ha de intitular de hoy en adelante Laguna de Contreras"...)

Mantener viva la memoria de nuestros orígenes, de nuestras vivencias, es bueno para nosotros y para los que vengan detrás y  estos Relatos de Laguna de Contreras, sin más pretensiones que las que pretende: dar a conocer la memoria más popular, más cotidiana, de todos sus vecinos, se convierte en el instrumento perfecto para ese fin.





miércoles, 10 de junio de 2015

Cristina Cocca: Claroscuro para escribir un cuadro





Cristina Cocca: Claroscuro para escribir un cuadro



De Cristina Cocca, una poeta española nacida en Buenos Aires, de madre española y padre argentino, que reside en Madrid, recibí con un saluda de Manuel Martín-Gaitero López de la Manzanara, concejal de cultura del  Ayuntamiento de Manzanares (Ciudad Real) el poemario que obtuvo el XII Premio Nacional de Poesía Ciega de Manzanares y que ha sido publicado por Huerga y Fierro Editores. Madrid, 2014.

Conozco a Cristina Cocca por coincidir en algunas ocasiones en diferentes tertulias, pero no había leído nada de esta poeta hasta que me llegó este poemario suyo titulado Claroscuro para pintar un cuadro.

En unas sesenta páginas, este poemario nos ofrece de fondo una profunda reflexión sobre los seres humanos sujetos siempre al paso del tiempo, a la memoria, al amor y a su antónimo, en definitiva a la vida y a todo aquello que nos va deparando y en esa reflexión poetiza sobre lo dicho y, a través de un campo semántico pictórico, nos dice: No te engaño si digo que pude terminar / un apunte de luz / a medias con las sombras. / Y así, en claroscuro, / se quedaron mis lienzos para siempre.

He leído con atención este libro y he visto en él el rigor y su perfección en el metro clásico: heptasílabos y endecasílabos en verso blanco, bien ejecutados, y mucho lirismo en temáticas intimistas, el universo de la razón y el sentimiento, que decía Unamuno, plasmado aquí en poemas de nostalgia, de soledad, de amor y desamor, de vida…Cristina Cocca ha construido su poemario con poesía formal y delicada belleza expresiva.  


La poesía de Cristina Cocca, al menos en este libro, es esencialmente lírica, romántica, intimista, una poesía pintada con el claroscuro color de lo cotidiano, de lo común al ser humano en cuanto a sentimientos y emociones, poesía existencial y metafísica, y con el rigor de la armonía, la cadencia que, en la poesía, debe de tener el verso para lograr una decoración adecuada, una pintura, un cuadro, en claroscuro, es decir, luces y sombras como la vida misma, con ética y estética apropiada. 



En este libro organizado con en tres secciones además de un prefacio y un poema epílogo, el sujeto poético nos habla de su carta de colores, nos pinta paisajes del color de la lluvia, de memorias en rojo... En claroscuro nos habla de fondos encenizados del recuerdo, de verdiazules pájaros de otoño, nos evoca lunes de color quebrado… En el último apartado nos muestra el espacio interior con grises pájaros de frío, paisajes de cenizas  y, a modo de final, un apunte de la luz :

Entonces recordé
de pronto tus palabras.
Que me hablaste del mar y mis veleros,
y era tu piel de espuma.
  (las sábanas, un tacto de sal que nos mordía.)
(…)
Comprobé que no todo se había derrumbado.
(…)
Entonces recordé  
de pronto que me amabas.
     (y muy lejos, aún era temprano.)

Cristina Cocca es miembro de número de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, de la Asociación Literaria Verbo Azul y del aula de Encuentros del grupo de Poesía del Círculo de Bellas Artes. y frecuenta las tertulias del Café de Oriente y Ánforas Azules del Ateneo. Ha obtenido premios como el Mario López (Bujalance, Córdoba), Villa de La Roda, Amantes de Teruel, Villa de Aranjuez, Villa de Valdemoro, Cafetín Croché (San Lorenzo del Escorial), Ciudad de Mérida, y este XII Premio Nacional de Poesía “Ciega de Manzanares”


sábado, 30 de mayo de 2015

Pablo García Baena: Homenaje al poeta de luz




MEMORIA POÉTICA: PABLO GARCÍA BAENA

Pablo García Baena (foto Cordópolis)

 Homenaje a Pablo, el poeta de luz.


Pablo García Baena recibió el martes 12 de mayo de 2015  un doble homenaje en el Instituto Cervantes. Por la mañana depositó en la Caja de las Letras a las 12.00 horas su legado personal, en una caja de Loewe, que permanecerá custodiado bajo llave durante medio siglo.


Pablo García Baena en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid acompañado por Victor García de la Concha (derecha) Enrique Loewe (Izquierda), Beatriz Hernán (tercera por la izquierda y Joaquín Azaústre, Jesús Visor y José Infante (en el cantro) NOTA: las fotografías realizadas en en Instituto Cervantes son de Sheila Loewe, la mayoría de ellas. enviadas a José infante y las incluyo aquí por cortesía de José Infante a quien agradezco su  gesto.

Por la tarde, a las 19.00 horas, cuatro amigos (El poeta de luz  así lo quería): José Infante, Guillermo Carnero, Luis Antonio de Villena y Joaquín Pérez Azaústre, hablaron de su obra y de su persona. Juan Antonio González Iglesias estaba previsto que interviniera; pero una gripe, y la consiguiente fiebre,  le impidió asistir.


De izquierda a dcha: Beatriz Hernanz, Enrique Loewe, Pablo, Victor García de la Concha

Al entrar me encontré con Beatriz Hernánz, en la actualidad directora de Cultura en el Instituto Cervantes. Nos saludamos, hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Fui a sentarme ya que se estaba llenando la sala. 
Instantes después apareció Pablo García Baena acompañado de Víctor García de la Concha. Se sentaron en las primeras sillas junto a Enrique Loewe y su hija Sheila Loewe. José Infante, Guillermo Carnero, Luis Antonio de Villena y Joaquín Pérez Azaústre ya habían ocupado su lugar en la mesa.


Enrique Loewe  y Pablo (sentados) Victor García de la Concha y el numeroso publico que asistió al Homenaje

El motivo de este homenaje en el Instituto Cervantes de Madrid ha sido  porque, debido a que ya no ve bien y le cuesta mucho trabajo, ha transmitido a Enrique Loewe su deseo de abandonar el jurado del prestigioso Premio Loewe de Poesía.


Intervención en el atril de Enrique Loewe. En la mesa: José Infante

Enrique Loewe ha querido premiar al poeta de Rumor oculto (su primer libro, publicado en 1946 y aunque en 1948 publicó en Córdoba un segundo libro, Mientras cantan los pájaros, Pablo ha comentado en más de una ocasión que su sensación de libro fue cuando publicó Antiguo muchacho en Adonais, en1950), Enrique Loewe  ha querido premiar, decía, con este homenaje a Pablo en agradecimiento a su labor como jurado (en realidad lo que vino a decir en su intervención fue que el premio era para Loewe y para todos los que nos encontrábamos presenciando el acto) y Victor García de la Concha quiso que este homenaje se realizase, precisamente, en La Casa de la palabra (La Casa de la Poesía, dijo el director del Instituto Cervantes en su intervención para abrir el acto)
Victor García de la Concha y Pablo García Baena

Víctor García de la Concha dio la bienvenida al poeta cordobés y recordando que Pablo García Baena, en 1942, estrenó en su ciudad natal, una pieza teatral de cuatro poemas de San Juan de la Cruz, en la que el poeta hacia de “Entendimiento”. Contó igualmente que él y Ricardo Molina opositaron juntos a profesor de Instituto y que Dámaso Alonso tenía sumo interés en que el compañero de Cantico de Pablo fuera profesor “si no me enfadaría mucho”  dijo Víctor que comentó el poeta de Hijos de la ira. (hay que decir que ambos, Victor García de la Concha y Ricardo Molina aprobaron la oposición), terminó contándonos que Vicente Aleixandre escribió una carta al grupo Cántico en la que más o menos venía a decirles: “vosotros, que habitáis una tierra que han pisado los romanos, los árabes… vosotros sois gentes del Sur que van hacia el Oriente”


Pablo. A secas, como a él le gusta firmar sus tarjetas y sus libros, al menos cuando me los ha dedicado a mí.(Foto Diario de Córdoba)

Pablo nació, según consta en sus libros, el 29 de junio de 1923; pero confiesa que el año está equivocado y que realmente nació en 1921: “Se equivocaron cuando me publicaron la primera antología y yo no he insistido en cambiarlo”. Esto ya lo habíamos comentado hace años Pablo, Pepe Hierro y yo, recuerdo que fue en 1999 cuando le traje, por segunda vez a Tertulias da Autor de Helicón. Pepe Hierro solía decirme del autor de Junio (1957): “Pablo es el eterno joven que me lleva un año” (Pepe nació en abril de 1922) Pablo y Pepe, dos grandísimos poetas, bien distintos, y que, sin embargo, siempre fueron  mutuos admiradores. Cada cual del otro. Como también lo es el poeta José Infante, buen amigo de Pablo y gran admirador de su poesía que como él bien dice, es "palabra inspirada".
De derecha a izquierda: José Infante, Pablo y Antonio Parra
Comenzó el acto con la intervención del poeta José Infante que además de glosar al poeta y a la persona  nos dijo  que el mejor homenaje que se le puede hacer a un poeta es leer sus poemas y también y creo que muy acertadamente “Es necesario que honremos a nuestros poetas hoy, en estos tiempos de indignación y de corrupción.”
José Infante
Infante nos dijo del poeta de luz que es Pablo  (para mí también zahareño, jardín, ruzafa siempre), que al final del acto cada uno de los que intervenían iban a leer un poema y Pablo finalizaría con unas palabras y leyendo un inédito. Pensé que sería el poema que figuraba en la tarjeta: El verano y que incluyo aquí:
Una mujer pasea desnuda por la playa
solitaria. Amanece.
Su cabello rojizo, al grana de la aurora 
dora y despierta al paso oleajes dormidos.
Desde la residencia, en alto mechinal,
el anciano acogido la acerca y la vigila
con los viejos gemelos de teatro y de nácar
–tal vez vieron la Xirgu–
y algo que ya no siente, le engaña
en el recuerdo.
El nuevo día vibra como un violín de luz
en el pulso de arritmia.
Hasta para el que mira, encerrado en sus años, 
el verano será el tiempo de la dicha.
                                 (Pablo García Baena. Poema inédito)


Pablo, sentado. de izda a dcha: Joaquín Pérez Azaústre, Jesús Visor, José Infante y Victor García de la Concha

Este poeta cordobés ya nonagenario, encerrado en sus años, sigue soñando con el tiempo de la dicha y me hace recordar que en otra entrada que hice para él en este blog allá por noviembre de 2008, decía yo que: Pablo García Baena es un jardín barroco, religioso, imaginero, sensual, erótico, pagano. Un jardín exuberante, sin tiempo, repleto de estética vitalista, jubilosa, plena de pasión y de belleza. Un jardín en gozosa pesadumbre adornado de seducción y de misterio, que contempla y sueña el placer de lo bello, al tiempo que vive la voluptuosa transformación de sí mismo. Un jardín siempre joven y por tanto ardoroso y con alas, como los ángeles de Líébana, entre esos vientos que le mantuvieron alejado del mundo de la poesía (Que no de la Poesía) durante veinte años. Vientos, corrientes, que le hicieron alejarse, guardar silencio, para seguir viviendo, para seguir escribiendo, cuando sentía que necesitaba escribir, independientemente de corrientes, de vientos más o menos imperantes a lo largo del tiempo, de los años. 

Y los años le han coronado con el laurel de los vencedores sin buscar la victoria jamás. Igual que le coronamos en Tertulias de Autor de Helicón las dos veces que le invité.
Hubo una primera invitación que hice  a Pablo para leer sus poemas en 1992, la sala donde realizábamos la lectura, por aquel tiempo, no estaba disponible y tuvimos que improvisarla en un aula poco apropiada y con demasiados ruidos externos. Lo que sí tuvo Pablo fue a tres buenos amigos, y muy buenos poetas, que, entre el público, le escucharon muy atentamente. Joaquín Benito de Lucas, Ángel García López y Claudio Rodríguez.
Pablo y yo en 1991(Foto: Pedro Mancebo)

Entonces le prometí a Pablo que volveríamos a dar una lectura en un lugar más apropiado y así lo hice. Fue el salón de Plenos del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes. Recuerdo que Pepe Hierro, que asistió para escuchar a Pablo, comentaba: “Esto es histórico. Los poetas se adueñan del espacio político para leer poesía.” Fue, entonces esta segunda vista de Pablo al Helicón de Sanse una magnifica lectura que no sólo nos entró por los oódos sino por los ojos  al numeroso público que atentamente fue a escuchar a Pablo García Baena, escuchar al  poeta de los ojos y la verdad, ya que su pasión es pintar con la palabra.

Han pasado 16 años de aquella lectura. La última vez que estuve con Pablo fue en noviembre de 2014 y el eterno joven no parecía cansarse nunca, su edad no importaba demasiado, sus ganas y sus ilusiones le mantenían en perfecta forma.


Fotografías: Pablo García Baena. Mesa de ponentes, con Joaquín Pérez-Azaústre, Luis Antonio de Villena, Guillermo Carnero y José Infante. La Caja de las Letras, en el Instituto Cervantes, con Guillermo Carnero, José Infante, Joaquín Pérez Azaústre, Luis Antonio de Villena, Pablo García Baena, Sheila Loewe, Enrique Loewe, Víctor García de la Concha y Carla Fernández-Shaw © Juanjo del Río – Instituto Cervantes, 2015.

Guillermo Carnero habló de Pablo como su maestro y nos dijo que su libro revelación fue Antiguo muchacho (1950) que , comentó, une a Pablo con el 27. Luego nos habló de un poema que, según él, resume la obra de Pablo García Baena. Viernes Santo, un poema del libro Antes que el tiempo acabe (1978). Un poema que medita sobre la muerte de Cristo; pero que en un segundo estrato se desdobla la meditación, sensible y emocional, en la felicidad o la tristeza y trasciende la religión para ser, al tiempo, un poema de exaltación carnal o amorosa..

Guillermo Carnero es autor del estudio El grupo "Cántico" de Córdoba. Un episodio clave en la historia de la poesía española de posguerra (1976). Hay que decir que fueron los novísimos los que reivindicaron su obra a partir de los años setenta. Guillermo Carnero con este ensayo y Luis Antonio de Villena con la introducción que preparó para la publicación de la obra de Pablo en 1980, Poesía completa (1940-1980).


Pablo y Luis Antonio de Villena (Foto El Mundo. EFE)

Luis Antonio de Villena, además de conducir el acto explicando al público el guión que iban a seguir y casi suplicando que los aplausos los dejasen para el final, para ofrecérselos a Pablo (no se le hizo caso) tomó como referente al grupo Cántico (y en especial a Pablo) y nos habló de su poesía con elementos de religiosidad, pero heterodoxa y con elementos carnales y de hedonismo pagano.


Luis Antonio hablaba de Pablo con fervor, de su sencillez, de su elegancia, de su modestia, de su vivir siempre como en segundo plano, sin medrar, sin esperar nada… y para ilustrar estas palabras nos contó una anécdota:” Pablo y yo viajamos a Yugoeslavia. Llegamos a Macedonia y allí no había nadie esperándonos. No sabíamos qué hacer ni cómo ir al hotel, no conocíamos el idioma… Yo monté en cólera, reaccioné y llamé a un taxi, le mostré una dirección y finalmente nos vimos en el hotel. Allí Pablo me comentó –qué lanzado eres Luis Antonio. Si yo vengo solo y no va nadie a recibirme, me habría quedado en un rinconcito llorando hasta que viniera la Cruz Roja –.”
El próximo mes cumplirá pues 94 años y es hora, según comentó, de dejar de formar parte de jurados, no de abandonar la creación poética. Ahora estoy preparando un nuevo libro, posiblemente el último, “Chus Visor está deseando que se lo mande”. Un nuevo libro que posiblemente lleve como título Claroscuro, aunque no es definitivo. Un libro relacionado “con la pintura, con la luz", y Caravaggio, el primer gran exponente de la la pintura barroca, como tema principal.

Pablo  (Foto Diario de Córdoba)
Joaquín Pérez Azaústre el poeta más joven en este homenaje inter- generacional que se le rindió a Pablo, se declaró lector de los anteriores participantes. Lector de Guillermo Carnero y  lector de Luis Antonio de Villena sobre la obra de Pablo y  envidioso admirador de las posibles “correrías” de José Infante con Pablo en aquella etapa malagueña del poeta gongorino, poeta tan exquisito como exquisita persona, de gratísimos modales, siempre amable, educado, sereno, observador, de sonrisa leve, grata, sincera y, tan humilde, que gusta de permanecer casi en segundo plano, como para pasar desapercibido. Pero Pablo, siempre firma así: Pablo, sin más, lleva la luz con él.

Cuando acabaron de leer cada uno de los participantes el poema que habían elegido, Pablo se acercó al atril y, emocionado, por todo lo que se había glosado a su persona y a su poesía dio las gracias, sin olvidarse de nadie y citando, como siempre, a sus compañeros de Cántico, nos leyó un poema inédito titulado Las rosas (al final no fue el de la tarjeta como yo supuse y pensé: este jardín de versos que es Pablo García Baena, este poeta zahareño, ruzafa siempre, no quiere hablarnos de vejez ni de recuerdos del tiempo de la dicha, prefiere la rosa. La  rosa con su fragancia y su hermosa belleza, la rosa con su hermosísimo lenguaje de belleza expresiva) En poesía los temas son los mismos, el amor, la muerte, la pérdida, todo está hecho de lenguaje, por eso dice que:  "La poesía es la lengua, el agua corriente y cuanto más limpia y más clara, más brillante” La poesía, en definitiva, es la vida.” 
Tras el acto, y después de saludar a los poetas que había intervenido en el homenaje, me acerqué a Pablo, le pregunté si abandonaba también el Premio Nacional de Poesía José Hierro, que otorga el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes a través de la Universidad Popular. Me respondió: “estoy comprometido para fallarlo en noviembre. Luego…”  
El poeta Pablo García Baena, que perteneció al  grupo Cántico, nombre de la revista que fundó en 1947 junto con Juan Bernier, Julio Aumente y Ricardo Molina (y en la que participó activamente el pintor y poeta Ginés Liébana, único superviviente de este grupo junto con Pablo, presente también como oyente en este homenaje) recibió el reconocimiento de poetas amigos, estudiosos y admiradores de su obra.

Reconocimiento a la obra de un autor que, antes de ganar el Príncipe de Asturias de las Letras en 1984 y de que le concedieran la Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba. Antes de que fuera declarado Hijo Predilecto de Andalucía en 1988, y Premio Andalucía de las Letras en 1992…Antes, mucho antes de que  en 2004 recibiera la Medalla de Oro de la Provincia de Málaga en la que pasó una gran parte de su vida. (Desde los años sesenta vivió en Benalmádena (Málaga), donde trabajó como anticuario hasta el año 2004 en que volvió a Córdoba) 



Decía que antes de todo esto Pablo vivió un tiempo de silencio (desde 1957 a 1978) . Su poesía de hedonismo pagano, de religiosidad heterodoxa y de exaltación carnal ("La religión y el goce carnal son cosas divinamente humanas" cuenta pablo), no parecía encajar con la corriente predominante en los años de la poesía del desarraigo, de la poesía social
Cántico reivindicaba una mayor exigencia estética y formal y más sensualidad, y sus referentes fueron  la poesía de la Generación del 27, en especial la de Luis Cernuda; una poesía barroca, exaltada y vitalista. La poesía de Cántico y en especial la de García Baena influyó en las generaciones más jóvenes de finales de los años sesenta o novísimos y siguientes. ("Con los jóvenes poetas me entiendo muy bien,  los admiro" suele decir Pablo.)

El silencio poético de Pablo  se prolongó muchos años, desde  que publicara Oleo (1958)  hasta su redescubrimiento por los poetas novísimos, Guillermo Carnero y Luis Antonio de Villena, con Almoneda (1971). Pero en realidad su vuelta del silencio fue cuando en 1978 publico Antes que el tiempo acabe. A partir de ahí vivió el poeta de luz un tiempo más dulce en cuanto a reconocimientos. Luego vendrían, además de reediciones y antologías de su obra, dos libros nuevos: Fieles guirnaldas fugitivas (1990), 2ª ed., San Sebastián de los Reyes, Universidad Popular José Hierro (2006) y Los Campos Elíseos (2006). 
En mayo de 2008 gana el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y en octubre de 2012 recibió el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca.
Su obra poética hasta la fecha se halla reunida en Poesía completa (1940-2008)publicada en Visor.




Quedamos en que le llamara para hablar un poco. Allí, con tantas personas esperando saludarle, no podíamos. Salí  junto a Jesús (Visor) comentando lo bien que se veía a Pablo a sus casi noventa y cuatro años (los cumple el próximo 29 de junio). “Noventa y dos, apostilló Jesús,  noventa y cuatro no”. No quise corregirle. Salimos a Barquillo y allí nos separamos. Pablo se vino con nosotros mentalmente. Con Jesús pensando en ese posible “Claroscuro” que publicaría en cuanto se lo entregase. Yo, pensando en que el homenaje, que había resultado emocionante, y que concluyó con un larguísimo aplauso del público en pie a Pablo, era algo más que merecido para un poeta que nunca medró ni quiso, sólo gustaba y gusta de escribir porque , como él dice:  “ser poeta es un destino. Uno nace con esta estrella y camina con ella". (Por si alumbra con su luz  y a Pablo, que es poeta de luz, le ha alumbrado.)
                                              Manuel López Azorín