domingo, 31 de agosto de 2014

Jesús Aparicio González: La paciencia de Sísifo





Jesús Aparicio González: La paciencia de Sísifo



Jesús Aparicio (Brihuega, Guadalajara, 1961) que ya ha publicado unos diez libros de poesía, nos llega ahora, tras publicar en 2012 el díptico La papelera de Pessoa / La luz bajo el almendro, con un nuevo poemario titulado La paciencia de Sísifo, ambos en la Editorial Libros del aire.



De los dos primeros, publicados en un solo volumen, ya hablé en este blog en su momento cuando Jesús Aparicio me lo envió:

La papelera de Pessoa era, y es, un poemario introspectivo. Palabras de vigilia donde el dubitativo sujeto poético va en busca de la verdad o de su verdad y lo hace contemplándose en el espejo más íntimo y más sincero, el de la soledad. La luz sobre el almendro me recordó un paisaje sensorial y mediterráneo al tiempo que evocador, una voz reflexiva hablando de la fugacidad con palabras luminosas e imaginativas. 


A primeros de julio recibí La paciencia de Sísifo, poemario que he leído durante este verano recreándome en unos poemas de lenguaje, de poesía y sobre poesía además de sobre las cosas  más pequeñas, cotidianas en la que a poco que se advierta, suelen encontrarse las más grandes, las cosas más hondas, más profundas envueltas en la levedad de lo aparentemente sencillo. Jesús Aparicio González teclea de nuevo sobre las hojas blancas a la búsqueda de su secreta canción, esa canción que nos  traiga las cosas cotidianas de la vida con la naturalidad y la sencillez del verdadero canto, el canto que muestra la profundidad, la grandeza de eso que llamamos temáticas y que forma parte de nuestro diario vivir, y lo hace con el deseo y el sueño, de hallar una nueva partitura, una nueva cadencia en el ritmo de su lenguaje:

Un tiempo a estrenar, / otra palabra, es posible. / No llueve, balbucea el agua sin rüido/ desde esa raíz que espera / su nueva epifanía: / la de ser pájaro un instante.

La poesía de Jesús Aparicio González, donde la metafísica y la metapoesia continúan enlazándose,   es un continuo caminar y contemplar, una aventura por el calendario de la vida,  un camino que busca la creación en la recreación de la palabra, un sueño que, tras la contemplación, tras lo sentido o vivido, toma la materia de los sueños (que es la memoria), y con la paciencia de quien se sabe Sísifo en esta vida nuestra (todos lo somos y ciegos arrastramos nuestra roca hasta la cima sabiendo que ésta volverá de nuevo  y nosotros con ella, y que la retomaremos otra y otra y otra vez más, para subirla hasta la cima aun a pesar de conocer que su destino, no es esa cima de la inmortalidad, de lo infinito. Pero ya Camus, con palabras  de Píndaro, nos lo dijo en El Mito de Sisifo: No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible.
Así, nos dice Aparicio en el poema que da título al libro: La inmortalidad en el horizonte, / en la cima la esencia de esa flor / con que te engaña el ser mutado en roca.

Aparentemente parece haber pocos cambios en relación a su anterior volumen , que es el que conozco, sin embargo La paciencia de Sísifo  aun siendo su poesía la de antes (me refiero a su último volumen publicado en 2012 La papelera de Pessoa y La luz sobre el almendro, ya que es la que yo he leído) y aunque en su voz continúa, con su reflexiva meditación, dejándonos ver su madurez, su pensamiento y su sentimiento en una poesía que toca, ya lo he dicho, la metapoesía y la metafísica, el sueño de un lenguaje nuevo, un lenguaje de la realidad de las cosas sencillas, cotidianas, pequeñas y el sueño del creador que, como Sísifo, ha soñado alcanzar la cima y permanecer en ella indefinidamente… también es un libro diferente, un poemario que trata de alcanzar con sus palabras lo que da vida, lo que hace que la poesía  amanezca, se levante y ande, vuele como el más hermoso pájaro (recordemos los versos del inicio del libro: Un tiempo a estrenar, / otra palabra, es posible. / No llueve, balbucea el agua sin rüido/ desde esa raíz que espera / su nueva epifanía: / la de ser pájaro un instante.



Jesús Aparicio Gonzalez sueña siempre con ser el sol a medio abrir y es que de acuerdo con la teoría solar, Sísifo es también el disco del sol que cada mañana aparece en el horizonte y al llegar la tarde su hunde  tras él: Siempre al borde de despertar, / en el umbral de un sol a medio abrir / con el rocío a cuestas.

Siempre amanecer. Siempre pájaro, siempre mariposa. Decía el autor hace tiempo en una poética que no se dejan cazar las mariposas. Pero, añado yo, mientras se intenta alcanzar lo inalcanzable, quedarse en la cima indefinidamente, mientras soñamos con el lenguaje que  rediviva el poema y lo haga eterno, el poeta debe ir mostrando las cosas, las que revelan y las que desvelan y debe de hacerlo en tanto que los días se suceden para crecer como persona y como poeta y mientras tanto… con paciencia, vivir, caminar, contemplar, escribir porque El día acaba:
Nos alcanza el crepúsculo muy pronto / pero el instante es bello y su zumo / nos eterniza el labio y nos pide / silencio, abrir los ojos a esta luz / inédita por última, a su canto / que nos devuelve un sueño:

En la contraportada de La paciencia de Sísifo podemos leer: Con infinita paciencia el autor se recrea en lo pequeño para extraer lo más elevado y grande: ocupándose con intensidad en las cosas del día a día, dejando constancia del pensar y sentir en hojas arrancadas al calendario,  ascendiendo serenamente poema a poema, empujando la materia de los sueños, construyendo una esperanza.

Una poesía en fin que continúa intimista y que es la misma pero diferente. Una poesía escrita desde la sencillez, desde lo cotidiano de un mundo que forma y conforma su cosmovisión espiritual y reflexiva (de ahí que cuando leí sus poemas por primera vez me recordó a Unamuno y Machado) Continúa también  con poemas breves, formalmente medidos, llenos de ritmo y ausentes de rima, poemas que revelan lo interior, el sueño y la certeza como en el poema Ceniza: Sin pájaros cantando/ sin arrullo del agua / sin hilo en la cometa / sin brisa que la mueva / sin escudo el dolor/ sin sombra que te avise / sin olas en la playa / sin vino en la copa / sin vocal en tu nombre /
sin memoria / nos vamos.


Aparicio consigue ser original con la palabra y las cosas más cotidianas, sin alardes, sin pirotecnias ni retóricas ni verbales. Escribe sobre la límpida página en blanco y su canto, hondo, nos muestra lo que está ante nuestros ojos y muchas veces no alcanzamos a ver  y es así como su nueva epifanía: la manifestación o revelación, esa que le convierte en pájaro, nos aparece,  impresa ya, y ya sin calendario y sin tiempo, interpreta su visión poemática

Ciertamente nos vamos sin nada pero sucede que, en alguna ocasión, aquí dejamos el canto impreso como pájaros cantores. 



miércoles, 30 de julio de 2014

Jesús Riosalido: AFRODiTA JEAN. Una Ópera Rock con música de Estela Uriarte Elmquist






                        Jesús Riosalido; AFRODITA JEAN

              (Una Ópera Rock con libreto de Jesús Riosalido 
                              y música de Estela Uriarte)







La Fundación Al-Aissiya ha publicado el libro Afrodita Jean, del escritor, poeta y arabista  Jesús Riosalido,  Afrodita Jean es una ópera Rock con música de la compositora y cantante Estela Uriarte y con letra de Jesús Riosalido. El volumen se edita ahora con el texto, fotografías y la partitura de la obra y va  acompañado de un CD  en el que Estela Uriarte , además de componer, canta y también lo hace su hijo Christian Federico Elmquist en algunos pasajes de la obra.


Jesús Riosalido, Estela Uriarte y Carmina Casala (Foto del blog Mientas la luz)

Jesús Riosalido y Estela Uriarte Elmquist han colaborado en diversas ocasiones. En el aspecto teatral, cuentan con dos obras: esta  ópera titulada Afrodita Jean y una comedia  titulada Tiradores o Snipers, que todavía no ha sido representada. En ambas obras el autor de los textos incide en el tema de la libertad, como motivo principal, para criticar las dictaduras de todo tipo y los crímenes que en ellas pueden cometerse.

Además de  estas dos obras teatrales, yo recuerdo haber escrito sobre dos volúmenes, también recuperados por la Fundación Al- Aissiya, titulados Zejel del Libro de Amor y algunos más, y Muwashajat. Se publicaron luego en un silo volimen también junto a un CD en el que la compositora y cantante de origen argentino y residente en Copenhage, cantaba unos hermosísimos zéjeles y muwashajat. Estela Uriarte Elmquist viene desarrollando su carrera musical en Dinamarca, ha actuado varias veces en España. Uno de sus últimos trabajos fue Bienvenido Niño Dios, con ocho canciones de su autoría  sobre la  Navidad.


Estela Uriarte Elmquist

Jesús Riosalido (Madrid, 1937) es diplomático de carrera  El embajador, además  de hablar seis o siete idiomas y de ser un experto arabista, se ha dedicado a la literatura y escribe poesía, narrativa y teatro. Estos últimos años además de continuar escribiendo ( el año pasado publicó y presentó su última novela El búfalo de agua, un homenaje a su hermano, libro que también reseñé en este blog) Además digo, está tratando, y consiguiéndolo, de reeditar obra suya ya agotada en el mercado tal como la nueva edición, de su libro el Cancionero de Upsala, donde nos muestra las influencias de la lírica árabigo-andaluza, el antes aludido de los Zéjeles y las Muwashajat y , por ahora, esta Ópera Rock  titulada Afrodita Jean.

Jesús Riosalido y Manuel López Azorín

Jesús Riosalido siendo Consejero Cultural de la Embajada de España en Dinamarca, de 1975 a 1980, cargo que llevaba implícito  el de Director del Instituto de Cultura de España (Semejante a lo que hoy día es el Instituto Cervantes) Durante su estancia en Copenhage  se escenificaron  obras de teatro, espectáculos poéticos con obras medievales anónimas así como obras de Lope de Vega, Garcilaso,Quevedo, Bécquer, Ruben Darío, García Lorca, y Antonio Machado entre otros muchos.
Igualmente creó un grupo de teatro español en Copenhague, esta ópera se estrenó en este Instituto  de Cultura de España en junio de 1980 con el grupo creado por él y con él como debutante actoral. 

Después del estreno, la obra fue invitada a participar en el Festival of Fools –Festival de los Locos- de la capital danesa, donde tuvo buena acogida tanto  de público como de crítica y fue muy aplaudida. El grupo continuó trabajando más allá de su estancia diplomática en Copenhage.

Afrodita Jean describe el miedo de la gente en general a enfrentarse con la libertad, a vivir en libertad, así como sus preferencias por someterse  a regímenes  autoritarios que les garantizen su seguridad en la vida más que la libre elección de su destino.

La obra consta de cuatro personajes; Jean, una ladrona de bancos; Zap, un héroe superhéroe; Mrs. Zap, esposa de Zap, Zap Junior, el hijo de Zap, y Prisionera en la cárcel de mujeres. Consta de ocho actos.



  La ópera Afrodita Jean se editó en España con el número 8 en la Colección de Teatro del Centro Español, dirigido en la década de los 80 por Antonio Gala. Hoy, la Fundación Al-Aissiya la recupera y reedita, como he dicho más arriba, acompañando un CD con la música y la voz de Estela Uriarte  ( aunque es una singular excepción ya que ella generalmente no canta rock, sí lo hace su hijo Christian Federico Elmquist ) 

Dos magníficos autores pues, unidos, como se ve, para crear que yo recomiendo leer y escuchar. 


martes, 1 de julio de 2014

Pedro Juan Gomila Martorell: Eidolon I Arcadia desolada





 Pedro juan Gomila Martorell: EIDOLON I Arcadia desolada




Pedro juan Gomila Martorell (Palma de Mallorca, 1967) Es 
poeta, traductor del  griego clásico,  latín y catalán. Su primer libro, publicado  en 2005  fue  De las paganas  Masturbaciones (La Lucerna)

De este primer libro una reseña de la editorial nos dice:…el autor se sirve del verso, de la prosa lírica, e incluso de algún poema en latín,(...)  va introduciendo referentes, dioses, mitos y héroes grecorromanos, incluso figuras celtas. La meta es alcanzar una mitología propia y ajena a todo espacio, así como a todo tiempo; un lugar poético donde se mezcla lo eterno con lo actual, lo religioso con lo pagano.



Y, tras ocho años y en la misma editorial, hace unos meses publicó  EIDOLON I  Arcadia desolada, libro que, al parecer, formará  parte de una trilogía.

Arcadia desolada  es un poemario a manera de diario que nace de experiencia personal de Pedro Juan Gomila  Martorell  y es confesional y valiente dada su temática homosexual. Así pues podrá decirse que su poesía  nace desde la más íntima necesidad y con ella, el autor toma conciencia de su condición, purga su sentimiento, educacional, de culpa, se restituye consigo mismo y se enfrenta a los prejuicios sociales imperantes antes de la legislación,  de la legalidad en España,
Este testimonio personal, es búsqueda y conocimiento del ser, de su mundo individual y  al tiempo del mundo colectivo. Arcadia desolada le  sirve para vencer los miedos y, para enfrentarse  aunque con veladuras culturalistas,  a los prejuicios de una sociedad que tendrá que reflexionar y madurar en la tolerancia de lo ya legislado tanto anteriormente  como en 2005 a favor de la igualdad de derechos de aquellos que optan por defender su diferencia.


Y ahora que se ha celebrado el día del orgullo gay y que Madrid se llenará el próximo día 5 de julio de miles y  miles de personas que celebran la libertad de la diferencia y reivindican el derecho a ser  sin sombra y sin prejuicios sociales, es importante que se conozcan libros así aun a pesar de que este libro no está escrito para mayorías por su erudición, su exquisito lenguaje, sus referencias culturales, su conseguido prólogo y sus muchas notas explicativas  para acercar al lector a estos poemas. 

La poesía, pienso yo, es Una y Diversa  y en ella cabe todo si el lenguaje desde el más culto,  como es el de este poemario  hasta el más popular si se hace justo, preciso, si cada palabra es la adecuada, sea cual  sea  ésta y aquí podríamos hacer referencia a estos versos:  Procure utilizar  para expresarse  / aquello que conoce,(…)  sus recuerdos, sus sueños,  / póngalos en imágenes, / no tema la pobreza, si es que es pobre,/ de lo más cotidiano. (…) Querido amigo Kappus: /  camine, observe, interiorice, / escriba lo que vea, lo que sienta, / que la necesidad le conduzca al poema.  (…) Con usted va el camino, lo observado, / los sueños que le viven, la infancia, la memoria / del ayer sucedido.

Como traductor de griego  antiguo  Pedro Juan Gomila  Martorell  ha escrito su Arcadia desolada con sabor greco-latino pero también con muchas referencias a la literatura contemporánea: Para mejor lectura del libro éste viene acompañado  primero de un explicativo prólogo de José Luis Reina Segura y segundo, y al final, de 24 páginas explicativas de "Notas  de Arcadia desolada". Gracias a todo esto, el lector que se adentre en este poemario,  no tendrá que leer varias veces algunos poemas o acudir al diccionario, para intentar obtener las  claves de un mundo repleto de mitos, simbologías y, también,  referencias a obras más cercanas en el tiempo. Tal y como está estructurado pienso que puede ser leído por todos.


Sorprende  su valentía confesional, su lenguaje tan preciso, tan coherente con su modo de pensar y sentir y tan mitológicamente hermoso al tiempo que, repito, tan valiente.
Eidolon I Arcadia desolada es el título completo de este poemario y es importante reseñar este nombre Eidolon: Los habitantes de la antigua Grecia imaginaban el eidolon como el fantasma, la sombra, de la forma humana.  Los griegos creían que el eidolon se aparecía cuando el difunto  llegaba al  Hades (el reino de los muertos). Allí éste perdía su identidad  y su espíritu volaba como un eidolon indeterminado, semejante a una sombra.
Pedro Juan Gomila Martorell se vale de esta sombra-espectro-fantasma para contarnos el proceso que le llevó a descubrir su homosexualidad un tiempo de incertidumbres dolor y desolación hasta otro tiempo, el de asumir su identidad, y todo ello lo encontramos en Arcadia desolada.  
 
Arcadia es el nombre de un país imaginario, creado y descrito por poetas sobre todo del  Renacimiento y del Romanticismo. En Arcadia reina la sencillez, la paz, la felicidad y, en comunión con la naturaleza,  está habitado por pastores  que en la cultura occidental, desde la antigüedad fueron considerados como figura de sencillez al tiempo que también como símbolo de protección.
En este sentido Arcadia se asemeja al concepto Utopía y forma parte de mitos de la Grecia clásica. El poeta latino  Virgilio se sirvió de la mitología griega para escribir sus Bucólicas, una serie de poemas situados en Arcadia. Virgilio influyó después en la literatura europea y claramente en la Divina Comedia de Dante.
Entre los escritores y poetas españoles que tocaron el tema de Arcadia en sus obras  están Miguel de Cervantes, Lope de Vega y Garcilaso de la Vega ya que en el Renacimiento, Arcadia pasó a ser el símbolo de la sencillez pastoril y escritores como ellos  se sirvieron del tema y lo equiparon al paraíso en el Siglo de Oro.
Este paraíso de Gomila Martorell (desolado en la infancia, en la escuela, en el servicio militar, el de la bajada a los infiernos es, por otra parte, una vez realizado el enfrentamiento,  la expiación, la purga, la toma de conciencia y el hecho de asumir su diferencia a pesar de los prejuicios sociales), es, digo,  esa Arcadia imaginaria equiparada al paraíso con la que sueña el autor. 


Cuando Pedro Juan Gomila Martorel me escribió para preguntarme si quería leer su poemario, le dije que sí (no nos conocemos personalmente) y tras recibirlo le envié una nota a la que me contestó con esta otra:  Tal vez no esté de moda la poesía auto-biográfica, quizá no aporte necesariamente un valor añadido al texto, pero he querido que Arcadia Desolada fuera lo más sincera posible. Tenía que compartir con el lector esa experiencia mía por personal, porque  deseaba, aunque pueda parecer ingenuo,  que la soledad de aquel niño fuera un poco menor, aunque a destiempo, gracias al lector.


Así pues esta Arcadia desolada  parece haber nacido  más como salvación personal, como una especie de toma de conciencia para reafirmarse en sus convicciones, en su identidad, que para obtener reconocimiento literario y
también para que los lectores que se adentren en su lectura  puedan llegar a empatizar con la temática  y comprender la diversidad de opciones del ser humano como algo natural y esto último sería mucho y muy positivo

La idea principal de los poemas de Arcadia desolada es la de reivindicar su opción sexual, la de asumir su identidad sin sombra alguna, la de mostrarse como es, como siente porque la orientación sexual no debe ser motivo de discriminación en este país:
¿Quién señala mi frente con la letra / color escarlata de la Diferencia / y me tatúa con tinta en la muñeca / una serie numérica indeleble?/ El miedo a la Otredad nos amedrenta, / desde el primer instante en que nacemos,
Pero la sociedad  o parte de ella continúa con prejuicios  a pesar del gran avance legislativo. Este libro recoge la dolorosa experiencia  que padece el autor  por causa de su homosexualidad en su infancia, adolescencia, juventud tanto en el seno familiar como fuera de éste, con la sociedad en su conjunto. (Recordemos que el autor nace en 1967 y hasta 1997,  que ya protege  como un derecho fundamental  la orientación sexual el Código Penal,  pasan 30 años)

Poemario culturalista, literariamente hablando, que el autor, sin máscara pero con parapetos, con veladuras a modo quizá de mecanismos de defensa, nos muestra  polimétrico, con versículos, cambios de ritmo que caminan con pies griegos subiendo, bajando en intensidad, de un lado al otro de un lenguaje exquisito,  clásico, con lujo y ornamentación retórica, preciosista , erudito. Un lenguaje al que, lamentablemente no todos los lectores podrían acceder si no fuese por las notas que se acompañan el final.
 La poesía, según dicen muchos, o se explica por sí misma o no, pero en este caso concreto escribir estas notas al final, bajando algún peldaño de la escalera del conocimiento , de la sabiduría, de la erudición, su lectura  llegará a toda una inmensa mayoría que, seguramente, se identificaría con el autor para que  la soledad de aquel niño (sea ahora) un poco menor, aunque a destiempo, gracias al lector. ¿También es posible  que esté escrito así  para no incurrir en eso que algunos dan en llamar banalidad, empobrecimiento del lenguaje, lo cotidiano sin categoría,  anecdótico, lo pobre?  (Si es que acaso es pobre eso que otros llaman la “difícil sencillez”) No lo sé. Todo esto lo dejos para los técnicos y para los eruditos ya que yo no me siento ni una cosa ni otra, solo un ávido lector que  aprende cada lectura y cada día.

En fin independientemente de toda la belleza expresiva y del lirismo que hay en este libro, como a mí me ha tocado los sentidos en lo emocional, sin sentimentalismos, diré que  este poemario es tan hermoso como sincero, tan valiente  como complejo, tan desolado como paradísiaco Arcadia desolada  es la liberación del autor de traumas sobrecogedores, desconciertos de identidad,  sentimientos de culpa educacionales y la  aceptación del Yo  sin desequilibrios emocionales  por el hecho de ser homosexual. 
En el amor imagino, ya homosexual ya heterosexual, la amenaza del desamor (y desamor también es el rechazo social y todo lo que conlleva) debe de ser igual de dolorosa por lo tanto en el amor nos igualamos tanto en la dicha como en el sufrimiento.

 
Para concluir decir que esta Arcadia desolada, bien pudiera servir como revulsivo para que los homófobos dejaran de serlo ya que el testimonio de Pedro Juan Gomila Martorell merece, creo yo, tolerancia, respeto y admiración.















domingo, 22 de junio de 2014

Milagros López: "A ras de mar" Una hermosa metáfora del amor y la vida




Milagros López: A  ras de mar. Una hermosa metáfora del amor y la vida



Milagros López (Murcia) ha escrito un primer libro de poemas  A ras de mar (Ediciones Torremozas, Madrid, 2014), y ha creado, no sé si de la experiencia o no, una realidad poética que es un mar de amor, la metáfora del deseo, la pasión, la ausencia, la espera, la vida en definitiva  y finalmente la soñada, la esperada siempre fusión y en todo ello el continuo oleaje que anhela, besa y funde el amor en su rumor . Como si el sujeto poético, a modo surrealista, fuese ese río que llega al mar y ya es el mar nos dice: Quiero serme en ti / y que pase el tiempo...




Milagros López ha escrito un hermoso poemario en el que versos sin medidas concretas, ni formalismos, aunque en  él se aprecie un buen conocimiento de todo ello, va acompañado de  citas introductorias  y aclaratorias de Gerardo Diego (El romancero de la novia: metro tradicional  para contar una historia de amor), Vicente Aleixandre (La destrucción o el amor: surrealismo con Eros /tánatos como oposición o complemento), y Pedro Salinas (La voz a ti debida:  el sueño de descubrir la esencia de lo amado, escrito con verso clásico, y honda carga existencial) Poetas del 27 los tres, en el amor parecen beber de PetrarcaGarcilasoBécquer... al tiempo que renuevan su voz  desde sus diferentes formas de escribir sobre el amor. 

Esto  mismo parece sucederle a esta  Licenciada en Filosofía y Letras- especialidad en Filología inglesa con su libro que, en palabras de  Francisco Javier Díez de Revenga, siempre acertado en sus juicios literarios y siempre valorado y admirado por mí, sobre a A ras de mar, nos dice "...en la representación del mar que sugiere el título del libro está la gran metáfora de la vida que no es otra que la del amor" y también que: "Milagros López dispone de una palabra poética efectiva y original" y yo estoy de acuerdo con estas palabras.
 
Con un hermoso prólogo de una poeta como Cecilia Quílez que nos dice: El dogma comienza cada mañana a la señal de quien espera ser amado. Plenitud al fin en el territorio de la luz dice la poeta. El mar necesita ser comprendido. Así se inicia esta gran metáfora del amor, de la vida, en la que el yo poético de Milagros López avisa con estos versos los títulos de las secciones que conforman este poemario : A ras de mar vuelo /hacia ti, / en ti,/ sin ti, a la espera de ti/ …siempre.

Y tras este aviso y esta declaración,
nos presenta un poemario unitario y estructurado en cuatro secciones en las que el amor es vivido, sentido, apasionado, enardecido, fundido, ausente y, siempre,   esperado. Un amor que está, como bien dice Díez de Revenga, en el mar, dentro, junto, al lado del mar. Mis pies sobre tus huellas de agua / marcando la playa, / mis ojos, tu paso verde.

Poemas intensos que, como decía al principio, no sé si de la experiencia o no, nos ofrecen una realidad poética literariamente creíble, poemas, en fin, en los que la pasión se mece junto a las olas de un mar pleno de dicha, de gozo, de clamorosa alegría  cuando es posesión, de clamor  anhelante frente a la ausencia  y de sueño siempre en la espera. Para esta inmersión / no vas a necesitar neopreno: / el encuentro será cálido. // Sumérgete sin máscara, /  quiero deshacer  ese laberinto / –aljibe de tus ojos–


Una historia de amor como la espuma del mar que es calma y tempestad, caricia y golpe, furia enardecida y sueño ensimismado, amor en plenitud, amor. vivido, imaginado o soñado; pero contado de tal modo que el lector , poema tras poema, lo vive, lo siente, lo hace suyo. Milagros López consigue, con una voz propia, hacernos partícipes de esta hermosa historia de amor a ras de mar. Un amor que aguarda  un final feliz, vital, amoroso: Prosigo ahora / la estela de agua que me lleva hacia ti, / ineludible vía fue / en la antesala de la primavera. (...) Espero el momento / en que detengas de nuevo tu vida, / me abras tus sendas, / me acojan tus aguas, / y te gires, verde ne recibas, / reparado el mástil, / pecios ya un recuerdo lejano, / y me invites, / pronuncies palabras de aliento: "Te estaba esperando, vida". 
Un libro, en definitiva tan vital  e imaginativo y tan bien construido como maduro aunque sea el primero que publica.


Mi felicitación a la autora y también, cómo no, al buen ojo, que suele tener mi querida LuzMaría Jiménez Faro, editora de Torremozas.


martes, 10 de junio de 2014

Francisco Caro: "Cuerpo, casa partida" Honda reflexión sobre lo poético y lo vital




Francisco Caro: Cuerpo, casa partida. Honda reflexión sobre lo poético y lo vital




Francisco Caro, ha conseguido un nuevo y consolidado premio de poesía (Premio Leonor de poesía 2013. Diputación Provincial de Soria), con su libro Cuerpo, casa partida, libro que he recibido y que, como todo lo que viene escribiendo Francisco Caro, he leído con ganas sabiendo que, adentrarse en la poesía de Caro, es saber que nos va a ofrecer lenguaje (él piensa que sin lenguaje poético es imposible que la poesía aparezca) y, con el lenguaje, técnica (también ha dicho que la única manera de quedarse con ella y ella contigo, es respetar esa norma, aunque  luego apostilla que el respeto a la norma no debe anular la capacidad de innovación),  y emoción, una emoción que Francisco Caro maneja muy bien y que el lector, durante la lectura, se adentra en ella, en ese estado interior del poeta, y termina haciendo suyo el poema.

La parte izquierda de mi casa, / de mi nombre, mi parte izquierda,/ sorprendida en sus juegos / con las ingles de barro, / dejó apresar su luz en los cimientos.
Después la arcilla, / cruelmente minuciosa, / sobre la oculta / e inesperada cárcel, / reticular se levantó en los muros// y nacieron / de la pausa los huecos, / la puerta de los nombres, el milagro / del balcón y la brisa.
Alados albañiles tejarían / luego la casa / por resguardar los actos, los poemas, / del alga de la noche, de grises claridades, / de las imperfecciones o la lluvia, / y pintarían / de romero o cansancios amarillos / encendidos tabiques, / dudas y corredores, / la arquitectura toda de mi voz / mientras ella callaba, / mientras los dos sabíamos.



De Francisco Caro (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947),  un poeta de escribir siempre, de aprender siempre, de leer siempre aunque comenzara a publicar hace relativamente pocos años,  ya he dicho en otras ocasiones que: Este profesor de Historia ha sido inédito hasta que, un día, decidió presentarse a un premio y lo ganó. Desde entonces (y de esto hará ahora solo diez  años),  su equipaje poético atesora los premios Asociación de Escritores de castilla la Mancha, Juan Alcaide, Ciudad de Zaragoza, Ateneo Jovellanos, Ciudad de Alcalá, el premio José Hierro y este Leonor de poesía 2013.

La naturaleza es importante es Cuerpo, casa partida, así como la experiencia vital y las referencias culturales, todo  en la voz de un poeta que sabemos también que sugiere, más o menos conceptual, en este libro algo menos, siempre sugiere, con lo cual el lector, al menos a mí me parece así, tiene la puerta abierta a la reinterpretación: Cuando junio / es la pena de amar/ y ser tristeza / un don hospitalario // por su lacia hermosura, //Tiene siempre / la tentación dispuesta de quedarse / de quedarse a jugar a las melancolías, / a deshacer los nudos, las arrugas, / con los dedos del sueño // o el afán/ de crecer porque teje/ una prenda de lino cerca del corazón. // Un don que puede, cuando junio,/ vestir nuestro abandono / o puede devorarnos // porque es ella, sabemos, quien destruye / la verdad de las rosas.


Francisco Caro dice que la poesía es como una casa grande con enormes puertas donde entra el alma eterna y en este Cuerpo, casa partida, Caro ha entrado en la Casa de la Poesía con unos conceptos claros: con la infancia, el amor con su  cara y su anverso, los sueños no cumplidos, la búsqueda del universo poético de don Antonio Machado

En este nuevo poemario de Francisco Caro, el poeta establece un doble diálogo consigo, el poético y el vital, reflexionando sobre su pasado, su presente y su futuro, así como con el hecho de escribir, con una poesía introspectiva, emocional, de pensamiento, una poesía que cumple la norma, sabe beber de las fuentes porque la poesía que, para quien la vive y la siente, es pasión, necesidad interior, es algo que se lleva dentro sin saber el porqué y Francisco Caro lleva consigo la poesía desde siempre, desde lector, por eso con el mayor respete y admiración, aprovecha la voz de poetas que le han precedido.




Mingote le dedicó esta viñeta al poeta Rladio Cabañero

El libro se inicia con una explícita dedicatoria al poeta Eladio Cabañero: Al hombre que a los 40 años, por defenderse de la mitad de sí mismo, dejó de escribir versos.  A su memoria. A Eladio. Una hermosa y sincera dedicatoria al poeta, al hombre, que un día, hace ya muchos años, al preguntarle que por qué no escribía me dijo: " con la excepción de algún poema de encargo para algún amigo, no escribo porque ya no tengo nada que decir" Tremenda y honesta declaración de un poeta que, ya lo he dicho otras veces, "escribió sobre el hombre y del hombre, escribió de amor y por amor, escribió poesía social (o testimonial, como quieran). Lúcido y pasional siempre, solo y desamparado casi siempre y  con él siempre el origen de la palabra clara." 
Palabra clara, sincera, honesta como él (como ellos). Merecido recordatorio a modo de homenaje a Eladio Cabañero en este Cuerpo, casa partida.

En este poemario, me parece a mí, Francisco Caro muestra sin ropajes (o cuando menos en esa línea de misterio y sugerencia, con versos entre lo confesional con  veladuras) su más íntima concepción de  sí mismo ( de sí mismo y de esa otra dualidad que forma con la “becaria” de su blog que me da la impresión que es un poco faro de luz que atrapa el instante del interior del poeta para que éste quede convertido, una vez revelado, en la fotografía sin tiempo de su palabra impresa) y de la poesía donde vemos todo le que se dice y todo lo que se intuye ya que, me lo decía siempre Pepe Hierro, la poesía dice más de lo que dice el poeta, y aquí  no solo hay reflexión sobre infancia, madre, duda, poesía... hay también reflexión sobre tiempo, amor y esa fotografía del instante que se guarda en la materia de los sueños de ayer, de ahora... para siempre.


Se concluye el libro, tras dos intensas secciones tituladas La parte izquierda de mi casa y Alguien levantó círculos, con un poema, Abandonar la casa y cierto aire, perdido, o ganado. entre nostalgia, de canto: En esta casa pobre,/ alivio y desazón,/ escribo en el cuaderno:/ no hay verso que sin ella / no sea un homicidio.

Francisco Caro, en fin, nos nieva de sí mismo desde el tiempo sucedido,  desde el presente y con la mirada en lo por venir y nos nieva  a nosotros, los lectores, con la luz de unos copos repletos de versos dispuestos para  ofrecer duda, dolor, incertidumbre, sombra, sueño, esperanza y todo ello con la certeza de una verdad que parece un reloj de copos, de tiempo, que se deshace: Quiero decir que nieva / solamente de mí, de cuanto fui inocencia. // Des de mi tiempo hoy, / sobre un tiempo que busca o que persigo. / Nieva: / verdad que me deshace.// Copos, copos, copos, copos. Copos que caen y suenan al ritmo del  corazón de un poeta que mira dentro de sí, observa fuera, y escribe su canción, de alivio y desazón, para seguir viviendo.