martes, 21 de marzo de 2017

Joaquín Brotóns: "Pasión y vida"





Joaquín Brotóns: Pasión y vida



Joaquín Brotóns (Valdepeñas, Ciudad Real, 1952). Cuarenta años después de su primer libro Poemas  para los muertos (1977), se publica Pasión y vida (Antología 1977-2017),publicado por Verbum, una editorial que, según nos dice,  se ocupa de dar a conocer voces de prestigio pero poco conocidas.

Pasión y vida  que recoge una amplia y esencial muestra de la obra poética de Joaquín Brotóns, va acompañada por una magnifica introducción de poeta, filólogo y crítico literario, también manchego, Pedro A. González Moreno, autor igualmente de la selección de poemas de este libro en el que nos dice: “Hedonista y noctámbulo, Joaquín Brotons es un epicúreo de La Mancha que ha ido escribiéndose a sí mismo, a golpes de vino y de verso, en los oscuros espejos de sus noches solitarias, y en esos azogues ha dejado impresa la huella de su fascinación por la belleza, creyendo, como tantos, que la belleza y la escritura salvan.”
Bretón con su perra "Reina"

Para mí ha sido una gran sorpresa leer este libro repleto de vida y de pasión, de  gozo y de dolor, de soledad y desamparo. Ya José hierro me había comentado en una ocasión sobre este poeta diciéndome que su poesía  era “hedonista y desamparada” Yo no recordaba haber leído a Joaquín Brotón; pero estaba equivocado, según fui leyendo esta Pasión y vida, fui recordando y buscando entre libros, encontré un estudio sobre poesía manchega que me había proporcionado hace años ya Pedro A. González Moreno y allí estaba Joaquín Brotóns con sus rosas y sus espinas, como bien dice ahora González Moreno: “rostros y máscaras, amor y soledad, Alejandría y Valdepeñas, ambrosía y acíbar, realidad y deseo, placer y desengaño, pasión y vida: he ahí el antagonismo, el doble rostro de un poeta en el que parecen fundirse los contrarios para formar una única imagen centaúrica, un rostro bifronte que se alimenta a partes iguales de amor y de dolor”  

Igualmente, encontré una antología de poetas manchegos al cuidado de mi amigo, el poeta de Ciudad Real  José María González Ortega,  titulado “Detrás de las palabras. Potsguerra y transición en la poesía de Ciudad Real (Almud Ediciones de Castilla la Mancha,2009),
en la que encontré  unas palabras de introducción( “es un poeta visceral de voz desoladora”) a su poesía junto a cinco poemas suyos.
entre ellos este “Joven Atleta” del que incluyo este fragmento.
“Es un joven vulgar, muy de la calle,
pero tiene una belleza extraordinaria,
un erotismo excitante.”


Brotón adolescente (1969)
Y me introduje de lleno en la lectura de este autor que , voluntariamente, nunca quiso abandonar su Valdepeñas natal, su ciudad-isla, su Alejandría manchega y no sé  el porqué pero recordé al poeta Antonio Gamoneda cuando le llamé en los años 90, para que nos ofreciera una lectura en Tertulias de Autor y me preguntó sorprendido: “Pero si yo soy un poeta de provincia, casi desconocido, ¿a qué ese interés?.”  Antonio ya era Premio Nacional de poesía por su libro Edad  y era cierto que el público en general no conocía a este poeta, pero yo acababa de leer su Libro del frío y ,amigo de fomentar y difundir la poesía en general, sentí que traer a Gamoneda era absolutamente necesario. Algo parecido me ha sucedido con Brotons, ya no realizo aquellas Tertulias de Autor, pero pienso que dar a conocer a un poeta como Joaquín Brotons, es absolutamente necesario.

Con su primer libro publicado Joaquín Brotón nos deja muy  claro que la poesía iba a ser su destino como medio de expresión a la búsqueda de la belleza y posiblemente ya, también, como medio de salvación.

“Madre, no quiero que tú te pongas triste por mí,
tú no tienes la culpa de que me encone cada día el cáncer
de la poesía.
(…)
Yo me desnudé, madre,
me quedé en cueros y tiritando de frío
para que el mundo se vistiera.”


Joaquín Brotóns nació en el seno de una conocida familia de comerciantes y bodegueros, dedicada a la elaboración, crianza, embotellado y exportación de vinos, entre otras actividades y vivió y vive autoexiliado en sus raíces.
Jesús Martín (Concejal de Cultura entonces,
hoy Alcalde).Francisco Nieva
y Brotóns en Valdepeñas.

“Esta es nuestra Mancha,
la que tenemos metida en los sesos,
repleta de noches con luna y de guitarras que lloran,
de borracheras de amor
y de ignorancia.”





Curso estudios de Comercio y Derecho y colaboró en las compañías mercantiles:”Matías Brotóns S.A.” y “Sucesores Hnos Brotóns S.L.”

Tras el cierre de las empresas familiares trabajó en el Ayuntamiento de Valdepeñas, en el Departamento de Prensa y Documentación.
Posteriormente fue destinado a Cultura, donde se ha jubilado en 2017,
como guía del Museo Municipal de Arte Contemporáneo y Arqueología Ibérica.
“Poeta baja de tu pedestal de dios,
de tu púlpito, de tu escaparate;
no sirvas más de maniquí, de fría figura de mármol y piedra mitológica:”

Ha sido colaborador en prensa: Diario 16, Lanza, La Tribuna de Ciudad Real, el Día de Ciudad Real, Canfali, Jaraiz…
Entre 1993 y 2002 dirigió la Galería de Arte “Casa el cojo”.
También ejerce la crítica de arte y literaria en revistas y periódicos especializados.

“Amas un cuerpo, lo gozas en sueños o en diminutos
instantes de realidad poética, (…)
Pero ese cuerpo no existe,
                                              es confuso,
                                                                  inalcanzable.
Ese cuerpo es una sombra con alas negras.
Ese cuerpo es la poesía”

Su poesía vio la luz por primera vez en 1977 con la publicación de Poemas  para los muertos; a este primer libro le siguieron Amor, deseo y desencanto (1979), La soledad de la luna (1980), El espejo de la belleza (1982), Poemas del amor ambiguo (1983), La desnudez complice de los dioses (1985), Reencuentro en el sur (1987), Rosas negras (1998), Poemas de Joaquin Brotóns (1998), El vino de Valdepeñas en las tabernas de Madrid (1999 y 2003), Selección (2002), Poesía escogida (2002), Joaquín Brotóns: 25 años de vida obra (1977-2002).  Adios muchachos (2005), Joven ilicitano (2007), ¿Regresar al sur? (2007) y Espejo de sombras (2011).
Y en todos y cada uno de ellos Joaquín Brotóns va vertiendo su propia experiencia, su realidad de pasión y vida, trastocada por el deseo, en la ensoñación de una realidad poética. Helenístico, cavafiano, cernudiano,
el hombre se apasiona y ama, se desengaña y se duele y en ese desamparo de soledad, el poeta, siempre  en su ciudad-isla , se refugia en lo que pudo haber sido y no fue  y rememora lo vivido con hímnica pasión al tiempo que se lamenta con elegiaca melancolía de lo perdido.
“Estoy solo,
terriblemente abandonado paseo por las calles del mundo,
llevo la espada de mi amor en los labios y en los dientes
una flor sin perfume ni vida.”

“Estoy solo.
Solos la luna y mis sueños confusos,
mis deseos abstractos o reales,
mis versos gozosos o tristes,
mis recuerdos de ayer.”

Su obra ha merecido una creciente atención por parte de críticos y lectores, prueba de ello es el número monográfico que la revista literaria castellano manchega “El  cardo de bronce” le dedicó en 1988, en el que colaboraron importantes y reconocidos poetas.

Dicen que recordar es volver a vivir, bien es cierto que la materia de los sueños, la memoria, es selectiva y recuerda, de modo subjetivo, tanto el gozo como la amargura y eso, me parece a mí que le ha sucedido a Joaquín Brotóns, que su realidad poética,  de vino y soledad, de melancolía y desamparo, se mitiga  con la ensoñación de los recuerdos, del deseo poético de pasión, de belleza, de amor. Aunque él sepa bien que la realidad:

“Cada mañana tenemos que aceptarla,
no hay más remedio que abrazarse a ella,
a su armadura de escayola y estopa
o suicidarse una noche cualquiera,
sin que nadie se entere de nuestra muerte lenta
diaria.”
Sobre su obra poética se han dictado conferencias y se han escrito estudios, artículos, reseñas y críticas, entre las que cabe destacar las de José Hierro: “No he visto un ser más tierno, más sentimental, más desamparado que J. Brotons en su poesía”.
“La sociedad moralista
le condenó con sus leyes implacables
y le desterró de sus círculos cerrados,
herméticos”

Pablo García Baena:“Rica, viva, palpitante, es su poesía de la experiencia:”
“Sales a la calle. Necesitas vivir,
gozar, soñar, respirar.”

Luis García Montero: “un ejemplo de que no hay que ser grandilocuente para hablar de belleza”.
“Nos amábamos. Y en la moderna urbe
todo podía ser distinto,
(…)
Cabía la posibilidad de ceñirnos,
coronarnos
con la verde hiedra trepadora
de la felicidad
(…)
Pero me dio miedo lanzarme
a la aventura amorosa y sentimental,
(…)
Y me quedé a vivir  un exilio en soledad.


Joaquín Brotons optó por quedarse en su ciudad- isla. Fue un poeta periférico, poco conocido por los lectores de poesía y el mundo poético, un poeta que desgranaba su intimismo, fuera del llamado canon poético, como manera de evasión terapéutica, de salvación, rodeando su vida poética a través de páginas plenas de belleza que aman y sueñan al tiempo que, con desolación, se lamentan de la condición humana a veces pazguata, restrictiva, intolerante o como dice él: “hipócrita carnaval / de las máscaras sociales”.

 “Surgieron los rumores
y comentarios maliciosos,
perversos;
la voz del pecado inmoral
fue de boca en boca,
se extendió como la pólvora
por la pequeña ciudad provinciana”

Leopoldo de Luis: “Desde la primera página me ha impresionado la comprensión dramática de la existencia que preside su escritura”.
“Nos evadimos por momentos,
una tarde, una noche, un día entero,
quizá más tiempo.

Pero esa evasión momentánea,
esa huida de la realidad…
                                               es ficticia,
falsa como la sociedad en que vivimos ,
como un hombre máscara-monstruo” (pagina 82)

Francisco Nieva:”…poeta audaz y comprometido con sus propias ideas,”. 
“Son compañeros de curso.  Y se aman.
Están unidos  por el lazo
del amor-amistad
que besa sus agridulces cuerpos
de aguamarina y berilo”
 Foto de 1986, Brotons y el poeta Vicente Núñez 
Vicente Núñez: “Nos arrebata en Joaquín Brotóns la coherencia de sus obsesiones, la seda tan desnuda de sus renuncias,(…) Su poesía está magistralmente amasada de ensueño, de reproche y de hastío. Tiene el inconfundible estallido de la verdad.”
“Aceptas el fracaso de tu vida,
la soledad a la que estás condenado.
(…)
Vida sin amor
no es digna de ser vivida”

Luis Antonio de Villena, Bretóns y Rafael Montesinos (1983)
Luis Antonio de Villena: “Es una poesía, la de Brotóns, de la pasión y del cuerpo.(…) Sus poemas, que son pasión y vida, hablan del cuerpo (y de su melancolía) y quieren arrastrarnos a su éxtasis.
“Llegaste al mar.
Y desnudo, virilmente…
lo penetraste
en la noche estrellada,
de color verde-rosa.
Y gocé y lloré contigo
el placer de aquel instante.”
Y Carlos Murciano: “Claro que la impudicia de nuestro poeta viene velada por su devoción a la belleza que, si entendida a su aire,(…) no deja de servirle de freno, y eso gana su poesía, que incita reiteradamente al amor a los hermosos cuerpos adolescentes, que se alza en plenitud hedonística, pero que, en determinado instante, se detiene a proclamar su condición de hombre con los demás, de poeta entero.”
“Muchacho, joven amigo,
espero que no te hundas en la mediocridad,
en su río dorado de espumas putrefactas.
Tú has nacido para alcanzar la luna y el sol con las manos,
para bañarte desnudo, coronado de laurel y de mirto,”
A todos los poetas citados, con excepción de Vicente Nuñez, los he conocido y tratado y sé que ninguno de ellos dice por decir lo que han dicho de Joaquín Brotos, de sus libros, de su poesía. He leído con sorpresa y mucho interés 

Pasión y vida y me he sorprendido con su poesía verdadera, con su valentía de ser y afrontar la vida  en unos tiempos difíciles para exponer al aire de todos su realidad y su deseo (no olvidemos que hasta 1985, creo recordar, todavía estaba vigente la llamada “Ley de vagos y maleantes” y en ella, aunque  todo tras la democracia parecía ser más permisivo, estaban incluidos  los homosexuales. Su valentía, digo, más valentía, si cabe, me parece en una pequeña ciudad de provincias y, sin embargo ahí está, ofreciendo su vida y su pasión a cara descubierta en un tiempo y una sociedad que, repito, no toleraba este tipo de exposiciones públicas. 


Retrato de Brotóns a tintan china  (Dibujo de Jesús Muñoz)

El tiempo ha transcurrido y todo ha ido cambiando y permitiendo, no solo por ley, que también, una mayor aceptación en nuestra sociedad de esa otra opción sexual y todo esto se acepta con naturalidad. El amor y el desamor son la misma emoción, el mismo sentimiento en cualquier persona elija la opción que elija. Y Joaquín Brotóns, siempre fiel a sí mismo eligió la suya, y eligió ser poeta verdadero.   


Un poeta verdadero que a pesar de no ser conocido fuera de determinados círculos ha sido incluido en numerosas antologías y su obra está traducida al francés y al griego.
Pepe Hierro, Raúl Carbones y Bretóns (1981)

Un poeta que, como me comentó Pepe Hierro, ha escrito una poesía plena de belleza porque , es cierto, ha vivido, tal vez todavía vive, entre el hedonismo y el desamparo fusionando la vida real y la poética, tratando de salvarse  de los demás y de sí mismo.Tratando de salvarnos, en lineas generales, de la intolerancia de una sociedad restrictiva e hipócrita.

En 2014 el Ayuntamiento de Valdepeñas, le concedió la Medalla de las Letras “Juan Alcaide”


                                                                       Manuel López Azorín


El próximo viernes 24 de marzo de 2017, a las 20,00 horas
Presentación de  Pasión y vida (Antología, 1977-2017) 
en el Centro Cultural La Confianza .
Calle Real nº 9 Valdepeñas.
Intervendrán:
La presentación correrá a cargo del poeta, filólogo y ensayista Pedro A. González Moreno, autor de la introducción y la selección de poemas.
Intervendrá también el Alcalde de Valdepeñas Jesús Martín Rodríguez.
El concejal de cultura Manuel López Rodríguez
El editor de Verbum Luis Rafael Hernández
y el autor Joaquín Brotons.





domingo, 12 de febrero de 2017

Miguel Ángel Yusta: "Ayer fue sombra"





Miguel Ángel Yusta: Ayer fue sombra




La editorial Lastura ha publicado una nueva edición ampliada  de Ayer fue sombra, de Miguel Ángel Yusta (Zaragoza 1944). Este poemario obtuvo  el VI Premio de Poesía Delegación del Gobierno, patrocinado por la entidad financiera Cajalón en 2009.Libro que publicó en su primera edición (Aqua, 2010) 


En su momento, el jurado dijo: “un poemario escrito en clave autobiográfica que aporta una visión histórica, emocionada y a la vez crítica, pero con una puerta abierta a la esperanza". 


La poeta y profesora María Luisa de la Peña, que ha prologado esta nueva edición  nos dice: “Ayer fue sombra huye de esa imagen de la niñez como paraíso, como patria feliz de la inocencia, la verdad y la belleza. Nos muestra, por el contrario, la dura infancia de los niños que habitaron la posguerra española, niños hambrientos y escuálidos, a los que les robaron la “dulzura de los años irreparables” que decía Jorge Guillén, y el derecho a la ociosidad, a ser perezosos, divertidos,  absurdamente felices y despreocupados. La dictadura destrozó para siempre la infancia de los hijos de los vencidos, e incluso la de sus propios hijos… Crecieron en un mundo de miedos y verdades a medias, de infamias y mentiras. Aquellos niños y niñas que vivieron el franquismo sufrieron la pésima educación nacionalcatólica, basada en la falta total de rigor científico o histórico, de espíritu crítico y de libertad.”

Miguel Ángel Yusta (“Nací por la mañana / un domingo de marzo / de un olvidado invierno de posguerra.”) nos ofrece, en este libro, una muestra de poesía generosa, sin olvido; pero con la delicadeza y la dulzura de los junco abatidos por el viento hostil de la posguerra hasta casi tocar la  tierra (“En las salas, las mantas arrugadas/ con olor a pobreza / guardaban el sudor de los vencidos.”) 

 Juncos que se yerguen, sin embargo, con la dignidad de la fortaleza, de la ternura, del amor y de la esperanza (“Heladoras mañanas de un invierno. / cualquier calle de barrio de cualquier ciudad. / España, años cuarenta del siglo de las guerras.”),  hacia un cielo soñado, esperado, menos azul oscuro (“En la terrible soledad del miedo y la escasez / una madre se afana en la cocina /(…) mientras contiene a solas el rumor de sus lágrimas”).

Un cielo deseado, un cielo más luminoso para todos y, al no tenerlo había que buscar algún modo de evasión. Uno de ellos era aquella luz que , entonces ofrecía el cine, un cine como huida de un tiempo desgarradamente duro donde con él se olvidaba , cuando lo había, hasta el bocadillo de mortadela (“No entendimos, niños de la posguerra, /  por qué éramos distintos/ a los niños de las películas americanas/ felices y contentos.”),o la huida hacia el sueño de un descapotable que solo se podía conducir con la imaginación por ser algo inalcanzable. 

Entretanto:“Estudios sin retorno con sopapos y rosario” dieron paso a la soñada libertad sin permiso: Paris (y la imaginación al poder, que se vio años más tarde.) y con la luz  de la libertad que ya, sin sombra, abraza un ahora que rememora un ayer triste, difícil, incomprensible, repleto de carencias y de una cruel dureza vital, existencial, para todos los que tuvimos que sufrirlo, especialmente para la infancia. “Eran los años duros de soledades grises” y “Corrían tiempos de silencio y miedo”. Y trenes de tercera con asientos de tablas y pobreza.

Un poemario de honda raíz humanista con la inocencia puesta en unos años de amargura, que el poeta con la materia de los sueños que es la memoria (una memoria de dolor y de frío, de asombro y de sombra, entre tanta incomprensión, tanto silencio impuesto, tanto miedo y tantas carencias como se soportaron en aquella interminable posguerra española), nos traslada a un tiempo de “Escaparates con camiones trenes eléctricos bicicleta”, un tiempo de "niños desconocidos"con posibilidad de alcanzar aquellos juguetes, un tiempo de niñez descolorida y de pobreza , un tiempo , en fin, oscuro y al tiempo, como milagro de la niñez, de mirada ilusionada e inocente (aunque andaba la tristeza por sus ropas, sus cuerpos, sus almas.)

Les quedaba la radio, ese medio consuelo de las ondas por el cual se podía soñar (“Por la noche, la radio encendía sus ojitos y sé que nos veía / cuando mi padre regresaba cansado de golpear el viento / y mi madre desenvolvía el papel de estraza de la cena,”) evadirse  por un rato del cansancio, de las necesidades, de la miseria de un tiempo de sufrimiento y silencio.

Y el autor, con mirada de niño a través del recuerdo (“¿Por qué hace tanto frío en los recuerdos / y se diluyen los colores en un gris tan difuso?”), se pregunta: "quién tuvo derecho a robarnos tantas primaveras, / quién prohibió, hasta asfixiarnos, cuanto nos ilusionaba."

Vuelvo de nuevo al prólogo de María Luisa de la Peña  que nos dice: "Desde los versos del poeta, los niños de la posguerra nos miran deseosos de ser escuchados, de ser tenidos en cuenta, de que nadie pase página sin haberla leído antes”. 
Porque tras haber leído estos versos y junto a la memoria, sin olvido, de un tiempo injustamente impuesto que desterró la esperanza, la ilusión y la infancia durante, al menos, 20 años de penurias, de impotencia, de miedo, de silencio porque “ Ayer fue sombra ” verán que  “en las horas de las largas noches / durmió el poema hasta llegar la aurora.” , Y en esa esperada amanecida, inmensamente larga ( “Vienen al fin los días de la luz.”) que es un magnifico colofón para este triste-hermoso libro en el que la memoria (historia personal y colectiva) guarda, preserva, da a conocer, todo aquello que no debe olvidarse.

En definitiva este es un libro de sufrimiento y de amor porque el amor es la luz y la vida. Ya lo ha dicho Miguel Ángel Yusta: “Sin amor no es posible la vida. La poesía lírica descubre los entresijos del alma, hace el mundo más habitable y bello. El poeta dice: “Mirad mi amor, que también es mi sufrimiento, mi grito ante la injusticia o mi deseo de paz”. El amor lo contiene todo." 




Miguel Ángel Yusta es Colaborador desde 1970 del diario Heraldo de Aragón, ha escrito centenares de colaboraciones en diversos medios. Actualmente es responsable de la sección “El rincón de la copla” en dicho diario donde, desde hace años, recopila coplas de autores diversos y suyas propias, habiendo publicado en varios medios, entre ellos el diario El País, y obtenido numerosos premios y reconocimientos con su autoría. 

De su autoría, entre otros muchos trabajos, son los poemarios: Luces y sombras, (Gobierno de Aragón, 1999);  Cancionero de coplas (Olifante 2011) El camino de tu nombre (Quadrivium 2011)  Pavesas del silencio y de la espera (La Fragua del Trovador, 2012, con prólogo de Carlos Alcorta y nota final de Laura Gómez Recas), Amar y callar (Sabara 2013. Prólogo y epílogo de las poetas Luisa Miñana y Laura G. Recas) y De silencio y luz (Prólogo de Joaquín Sánchez Vallés). 



En la editorial Lastura ha publicado también la antología bilingüe  20+1 poemas y el poemario De silencio y luz 
Ha participado en antologías y poemarios colectivos. Algunos de sus textos han sido recogidos en revistas literarias, así como diversos artículos relacionadocon el folckore aragonés y con la copla, con cuya autoría ha obtenido numerosos premios.


A través de su cargo en la Junta Directiva de la Asociación Aragonesa de Escritores, organiza numerosas actividades literarias, presentaciones, ciclos, conferencias etc. Es actualmente director adjunto de la revista literaria Imán, órgano de la Asociación Aragonesa de Escritores.




                                   Manuel López Azorín


miércoles, 8 de febrero de 2017

Francisco Caro "Locus poetarum"





Francisco Caro Locus poetarum

El poeta Francisco Caro (Piedrabuena, 1947. Ciudad Real), presentó ayer un nuevo libro Locus poetarum (Editorial Polibea, Madrid, 2017) y esto que escribo aquí no sé si es una crónica de lo que yo contemplé ayer en el escaso tiempo que estuve en la presentación (irremediablemente tuve que ausentarme), o es una reseña sobre este Locus poetarum (Lugar de los poetas para entendernos mejor) o qué cosa es. Lo cierto es que ha salido así:

El lugar de la poesía (y de los poetas) ayer  siete de enero de 2017, estaba en el sótano (como suele estar casi siempre, que es donde parece que algunos quieren que esté; pero la poesía, a veces, tiene la capacidad del aire y por mucho sótano que la pongan sale como brisa acariciadora, o como viento de furia y se expande por todas parte mal que les pese a los que quieren dejarla -y dejarnos- en el sótano), del Centro de Arte Moderno (Galileo, 52, Madrid). 

Un lugar recogido, de paredes impolutas repleto de poetas (además de los madrugadores que pudieron ocupar las sillas dispuestas para la ocasión, había poetas de pie apoyados en las paredes, los que llegaron a la hora en punto del acto, sentados el suelo ocupando los pocos huecos que quedaban libres para el paso y, los retrasados, sentados también, en el breve pasillo y en todo el tramo de escalera que conduce desde la librería al sótano), poetas  amigos, poetas jóvenes y no tan jóvenes que se acercaron a dar calor , a escuchar , a un poeta tardío que presentaba un nuevo libro de poemas  que, según este poeta, son “apuntes y ejercicios de clase”, una clase, o mejor dicho un curso por trimestres en el que un Maestro  (“Ya en la primera / clase el Maestro / nos hizo una advertencia”) Un Maestro, digo porque me lo dijo el poeta, que es el conjunto de muchos, es decir un Maestro colectivo.

Un Maestro, digo otra vez,  que aconseja ( o simplemente muestra) sobre la poesía tratando de hacer distinguir entre el poeta de voluntad y el poeta verdadero,  para dirigirlo con sus enseñanzas hasta el Locus poetarum  y una vez allí dejar que vuele libre.

Y este alumno de Locus poetarum vino a mostrar su voz, a enseñarnos su aprendizaje, a ofrecernos su palabra pura, verdadera , limpia de nexos para ofrecer el verso más denso, plena de sugerencias, diciendo sin decir para llevarnos a la luz de su palabra, para mostrarnos todos sus referentes (de un Maestro colectivo solo se puede esperar un alumno  con muchos referentes, un alumno que bebe muchas aguas y se sacia con ellas); pero, confiesa este poeta, y lo habrá dicho esta tarde cuando haya empezado a confesar que la mitad de los poemas de Locus poetarúm hace tiempo se amotinaron, tenían prisa por salir a la página y fueron a otros libros del poeta. Arrepentidos hoy y sabiendo que su lugar es este libro regresan, se incorporan, y el padre los recibe y los perdona  como si de hijos pródigos se tratara porque sabe también, que este Locus poetarum es su lugar, el suyo y el de la otra mitad de los poemas que fieles, han permanecido ocultos, junto al padre, hasta el día de hoy (sin contar otros tantos poemas que, por timidez o inseguridad, han declinado acudir a la llamada de publicación y continúan a la sombra del padre que, dadas así las cosas, procurará animarles a vencer la timidez y/o a darles mayor seguridad  en adelante.


Comenzó a las ocho p.m. Habló el editor como suelen hablar los editores, habló el ilustrador de la portada y el interior: Javier Delgado, poco, bien y agradecido. Hermosa acuarela en la portada y retrato del poeta en el interior. Habló el prologuista: José Cereijo que nos dijo haber pagado –con el prólogo– una deuda. Aclaró: "cuando conocí a Francisco Caro me cayó bien, era amable, simpático," dijo. "Más tarde supe que escribía. Lo leí y me dije: y además escribe bien." José Cereijo en el prólogo nos dice que “El poema es una lucha: con las palabras que lo componen en primer lugar, pero también con la realidad misma de la que parte y que aspira a desnudar, a revelar (y lo dice con dos versos de Caro): “Poesía es también y desde Homero / un acto de legítima defensa.”  (“Testigos del suceso,/  de la espera,/ vinieron a ofrecerse /los pronombres// entonces derramaron / sobre los folios sal, / labios, azul, contigos.)


Tomó la palabra Rafael Soler que ejercía de presentador de este poeta tardío que sin prisa pero sin pausa ha sabido ganarse amigos y espacio en un lugar (este de los poetas) poco amigo de cederlo; pero Francisco Caro es verdadero como persona y como poeta, un poeta que gusta de Blas de Otero como referencia y que, al tiempo, aprende de todos los poetas desde el nacimiento de la poesía hasta hoy mismo.
Cuando Soler hablaba del lugar de los poetas, cuando nos decía que Caro  era un poeta verdadero, cuando nos contaba que en Locus poetarum  estaba el homenaje  de Caro a los poetas que le han servido para escribir…tuve que ausentarme, lo hice casi saltando por encima de los que se hallaban sentados en el suelo y ocupando todo el tramo de escalera que conduce a la planta de calle.


No pude quedarme para escuchar al amigo, al poeta verdadero que es Francisco Caro, pero yo sé bien que este poeta, de un modo u otro nunca me decepciona porque, ya lo he dicho en otras ocasiones: cuando escribe y toca lo erótico, saber manejar con precisión y elegancia la sugerencia y la desnudez directa y enllamararla (Plural de sed), como sabe igualmente hacer hondas reflexiones sobre lo poético y lo vital (Cuerpo, casa partida ),o escribir la mirada del hombre sobre los instantes y sobre los espacios (Paisaje en tercera persona, 2010), o ejercitarse en un múltiple desdoblamiento para mostrarnos una poesía humana repleta de historia, de cultura y de vida fundidas entre sí,(Cuaderno de Bocaccio, 2010) o como en este caso de Locus poetarum , mostrarnos que un poeta verdadero, también es  juego y rigor, divertimento y reflexión, técnica y emoción, cerebro y corazón dándonos su visión de lo que debe ser la poesía  y dónde debe estar el lugar de los poetas… y ahora cuando lea este Locus poetarun detenidamente a lo mejor escribo algo.     
                                                          
                                                            Manuel López Azorín