martes, 25 de noviembre de 2014

Abel Santos: "Demasiado joven para el blues"


Abel Santos: Demasiado joven para el blues

Abel Santos (Barcelona, 1976) acaba de publicar  Demasiado joven para el blues (Eirene Editorial, Madrid, 2014). Citas musicales y poéticas sirven para introducirnos  “el agridulce blues de la vida”, una antología personal con  poesía que parece acercarse al realismo sucio; pero con variantes de pensamiento  reflexivo  y de poesía de la  otra sentimentalidad  o, como es más conocida, de la poesía de la experiencia.
Abel Santos,  en esta antología,  nos ofrece una poesía de voz personal con grandes referencias musicales, cultura popular, con acercamientos al llamado “realismo sucio”, aunque más que realismo sucio yo, me atrevería a llamarlo realismo social-marginal o realismo de clases, es decir poesía  en defensa de los olvidados, de los marginados,  de los perdedores (ya en los años 90 L. A. de Villena  escribía con realismo social  en su libro “marginados”)  y lo hace con poemas sobrios y directos primando el lenguaje cotidiano de denuncia entremezclando, al tiempo, emociones y creencias.


Poesía urbana, desasosegante a veces, con la dureza de la sociedad que nos maneja y nos conduce y nos manipula y, también, la ternura del humano desamparado en ocasiones, batallador en otras, crítico, con bandera de compromiso, de denuncia, de conciencia reflexiva… Y todo ello en una poesía autobiográfica, confesional, intimista en la que el sujeto poético, con total libertad de expresión, utiliza el lenguaje popular de la propia experiencia y lo convierte en poético. Sorprende con giros inesperados, emplea palabras que me hacen  recordar al poeta Rafael Morales cuando me decía que “Da lo mismo rosa que ladrillo, si se colocan en el momento justo, en el lugar preciso”  Y así este sujeto poético nos muestra  sus preocupaciones, con una poesía libre de métrica, ya clásica, ya tradicional, pero con buen  sentido rítmico aunque, en mi opinión, si este muchacho aprendiera a conocer y manejar la norma, si bebiera de las aguas, de las fuentes, que nos han precedido, con la capacidad emocional que tienen sus poemas y el ritmo que les impone, podría y sería  un gran descubrimiento para engrandecer, si cabe más, esta poesía con la que reflexiona y nos hace reflexionar sobre sus inquietudes y sobre la inquietud general



En esta antología que recoge poemas de  tres libros y unos cuantos inéditos, según nos dice el autor,…Se perciben influencias de poetas como Roger Wolf, Raymond Carver, Bukowski, influencias del cantante –poeta Leonard Cohen.  La antología está plagada de citas musicales y literarias de, entre otros, The Doors,  Eric Clapton, Billy Collins, , así como de Andrés Suarez, Bumbury, Enrique Urquijo, y Camarón de la Isla y de los poetas, entre otros, Gamoneda,  Houellebecq, Benedetti, Bécquer, William Blake ,  García Montero, Brossa , Cortázar, Dámaso Alonso)


Javier Cánaves en la introducción a manera de prólogo que se incluye en esta antología nos dice:  Me lo imagino conmigo en este bar, porte serio, gafas oscuras.(…)  Pese a que habla de sí mismo, en realidad siento que lo hace de mí. «Cada uno de nosotros», dice, «camina su propio abismo y, al final, todos los abismos, en mayor o menor medida, se acaban pareciendo. Hay vértigo y sed, caída y amor, perplejidad y júbilo, todo lo que nos hace llorar y temblar, escupir y dar las gracias… No pretendo ser original, simplemente aspiro a darme en cada verso. Puedes llamarlo amor o impudicia, valentía o hacer el tonto, no me importa. Tú y yo pasaremos, pero no este blues en que vivimos, descomunal e íntimo, doloroso como el amor y placentero como la pena».

En una poética aparentemente descarnada que apuesta por el no
clasismo, aboga por la igualdad de oportunidades, critica la hipocresía, el consumismo de esta sociedad y defiende, con ironía y ternura, el camino de una vida mejor y más humana, lo hace mostrando el calor del  hombre solidario que piensa en el hombre, que cree en el hombre a pesar de…
Poemas los de esta antología en los que  Abel Santos  muestra también influencias culturales diversas: de sabor popular, algo de erudición…. mezclar lo culto con lo llano es algo que, con mucho acierto, viene haciendo Luis Alberto de cuenca desde su ya famosa “La caja de plata” de los años ochenta.

Demasiado joven para el blues es un buen libro que trasmite las emociones como golpes en la boca del estómago, un libro que toca los sentidos a buen ritmo, el ritmo de la conciencia crítica desde una poesía urbana, íntima y confesional.

Abel Santos posee,  en su poesía, una gran sensibilidad y ternura y además y una enorme capacidad para observar lo que le rodea, al hombre, y esto es importante. En este sentido me recuerda a Bukowski, no ya en su aspecto más llamativo sino precisamente por lo anterior porque pienso que  Abel como Bukowski, observa, interioriza y luego sabe sacar desde su interior lo más tierno, lo mejor de sí, lo más suyo tras pasar por el tamiz todo lo observado, todo lo interiorizado. Ya el grandísimo Claudio Rodríguez me decía siempre para escribir poesía hay que caminar, observar, interiorizar y luego escribir…y podar. No importa que lo que escribas ya lo hayan dicho otros poetas, lo importante es que encuentres tu voz y que escribas de modo que aunque ya se haya dicho parezca nuevo.

A Abel Santos que escribe desde lo cotidiano fundiendo  el ritmo de la música y el de la poesía (la poesía y la música han sido en los últimos 16 años sus dos fieles compañeras),  cuando le lees parece que, siendo los temas de siempre, suenan de otra manera, como si de baladas tristes se tratase, como si el melancólico blues se hiciera, impreso en el papel, en honda melodía con notas de crítica social, soledad, huida del pasado y canto al amor que es liberador y salvador. .
                                    Abel Santos: 

Ha publicado los libros de poemas Esencia (Ediciones Az90, 1998), El lado opuesto al viento (Parnass Ediciones, 2010), Todo descansa en la superficie (Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen, 2013).
Ha colaborado en numerosas antologías de poesía y narrativa. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas impresas y digitales. En 2011 fue encargado de prensa y relaciones públicas del I Festival de poesía y microrrelato: Vilapoética, de la ciudad de Viladecans. Recientemente ha coordinado la antología, de próxima publicación,  La casa de los corazones rotos, donde reúne a una veintena de poetas a los que admira.
Su estilo, claro y afilado, de una lírica casi en ruinas, trata temas urbanos y cotidianos, aunque casi siempre inclinado hacia un crecimiento personal. Él mismo ha bautizado su poética de realismo bastardo, que bebe tanto del mundo real como del mundo poético o más introspectivo, sin una clara escuela o movimiento como padre definido.
Algunos de sus poemas han sido traducidos al árabe y al inglés.
Desde 2010 administra su propio blog: Demasiado joven para el blues, un cruce de caminos personal donde convergen diversas fuentes de arte como el cine, la pintura, y la música, su otra fiel compañera de viaje, junto a la poesía.

jueves, 30 de octubre de 2014

Alicia Victoria Pagella y sus "Paraísos de sal"



Alicia Victoria Pagella y sus Paraísos de sal


Alicia Victoria Pagella me llegó, desde Junín, provincia de Buenos Aires un mes de noviembre de 1997, venía con sus tres libros publicados hasta aquella fecha. José Carlos Gallardo, (Granada, España 1925- Buenos Aires, Argentina 2008, el poeta granadino afincado en Buenos aires, ejercía de prologuista en uno de ellos (él  nos decía sobre Alicia: Pero tu eres clara y esperanzadora: puedes cantar alabanzas / a los mitos de la niñez,/ a los instantes del sol… Claro que sí. Mi maestro padrino y amigo Luis Rosales me explicaba que “palabra poética es aquella que está dentro del poema, no fuera de él” Y esta frase, casi axiomática, la confirmas tú: en esa palabra, puedes saber quién eres, saberte cómo eres.) 

Y aquello resultaba suficiente para que yo la invitase a dar una lectura en “Tertulias de Autor de Helicón”. José Carlos Gallardo murió con 83 años, uno de sus últimos libros Memorias en voz baja, es un recuerdo de Gallardo a su Granada natal, lugar que abandonó en 1957 para instalarse en Buenos Aires. Este poeta, que fue jefe de Cursos del Instituto Argentino de Cultura Hispánica y secretario Cultural de la Embajada de España, tambien fue creador del Aula de Poesía Española Antonio Machado en Buenos Aires. José Carlos Gallardo ya había pasado por estas Tertulias de Autor de Helicón aprovechando también uno de sus viajes a España) Y  así lo hice con Alicia. Una tertulia grabada por Canal Norte TV (no la pudimos hacer, como era habitual, en directo, ya que la poeta regresaba a Argentina y no había tiempo.)

Alicia Victoria Pagella  ejerció la docencia durante veintiocho años en el Centro Educativo Complementario Nº 801 de Junín, perteneciente a la rama de Psicología y Asistencia Social Escolar, en las áreas de Educación Física y Música. Paralelamente, se desempeñó como docente en un establecimiento de enseñanza diferenciada “Aleteos” y  tuvo a su cargo el “Gimnasio Junín”.  También es responsable de la idea y conducción del prograna De Nortes y Sures, Un itinerario de cultura, emitido por Multicanal, desde Junín a toda la Región. Programa ya veterano que ha obtenido muchas distinciones y reconocimientos.


Como poeta Alicia Victoria Pagella es autora de cinco libros publicados. Su  primera publicación en forma de libro fue el poemario Los soles, mis soles, todos los soles (1994) y Claudio Félix Portiglia (poeta de Junín, docente y director de consultorio Literario que ha prologado dos libros de esta autora)  escribía lo siguiente: "En Los soles, mis soles, todos los soles (calidez y luminosidad anunciadas) el lector podrá comprobar emocionado algunas veces, escéptico otras, nostálgico de vez en cuando y fervoroso casi siempre, que la palabra es un vehículo único e irremplazable para dejar testimonio de este tránsito terreno, tan complejo y tan árido. Y tan maravilloso."
En el siguiente poemario Preludio a mi lado claro volvió a decirnos  el poeta y docente de Junín: "Es notorio que estamos en presencia de una poesía experimental de búsqueda  en la que poco importa el contenido en sí mismo porque en realidad, no procura ofrecer contenidos sino alternativas formales que, según fuere el ángulo de lectura, aportan comprensiones diversas."


Alicia Victoria Pagella vino, decía yo al principio, con sus tres libros publicados. El tercero Letanía del jazmín (1997)  y último de sus publicados por entonces, era el prologado por José Carlos Gallardo 


Pero llegó también con un libro inédito entre las manos , un libro aún sin publicar titulado La ebriedad cautiva. Escribí entonces, lo que luego sería publicado como prólogo en 1999  cuando la Editorial Nueva Generación lo lanzó al mercado en Argentina. Decía yo sobre este poemario: Un libro estéticamente hermoso y formalmente bien construido, de absoluto contenido formal donde la voz poética no se detiene en la Historia, sino en su historia, de intimismo nostálgico pero sereno, apasionado aunque realista,  soñador pero objetivo. Este libro recibió la “Faja de Honor” de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires en el año 2000.




Alicia victoria Pagella (y Luis, su marido porque ella es además de docente, poeta, comunicadora, y así le gusta decirlo, es mujer amada y amante,  esposa, madre, abuela, bisabuela, amiga, hija, hermana, compañera…) Es una persona que trabajó toda la vida por y para la Cultura. Además de para los suyos (su familia) para los demás. Es también coautora de casi una decena de antologías y si no estoy equivocado, todavía uno de sus libros, de los que me hablaba en 1997, permanece inédito, se titulaba Desde el arcón.




Sus  Paraísos de sal  se han construidos con la materia de los sueños (que es la memoria) con el oro del Medievo que es la sal, esa sal que conserva, en esta ocasión, la vida , los sueños y sus recuerdos:
Los sueños vuelan conquistando el almanaque
y parecen postales        
                                caminando los puentes
                                de la memoria.      
Algunas veces,        asoman desde las ventanas del
                                silencio,
otras, nombran        las preguntas que quedan en el aire.
Entonces                 desde una página en blanco,
una voz espera
las respuestas         que descansan en los peldaños
                                de la nostalgia.



Una nostalgia dolorosa que se abraza a la poesía  de Alfonsina Stornin no para adentrarse en el mar y fundirse con sus aguas sino  para Volver con los mismos ojos y la mirada distinta. Para  comenzar de nuevo. Para volver a empezar, es el desafío.
La poesía de Alicia Victoria Pagella es una poesía que ella edifica con palabras y con ellas, esa materia de los sueños a la que antes aludía y que es la memoria. Una materia, en fin, de sencillas palabras, valiosas como lo fue la sal en otros tiempos, por las que camina la vida, una vida tan intensa como extensa por lo mucho vivido, por lo mucho soñado.








martes, 21 de octubre de 2014

Emilio Saavedra Alcalá: Un escritor apasionado de la Historia publica "Tumbas olvidadas"






Emilio Saavedra Alcalá: Tumbas olvidadas.


Emilio Saavedra Alcalá (Toledo, 1957) ha publicado una nueva novela Tumbas olvidadas. Entrelíneas  Editores, Madrid 2014. Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones este escritor siente una profunda pasión por la Historia. Por esta razón  cada vez que siente la necesidad de fabular una novela además de elaborar y recrear a sus personajes  mostrándonos  sus sentimientos, sus anhelos, sus ambiciones, su condición humana en definitiva, trata de situarlos dentro de un contexto histórico real y, para ello, Emilio Saavedra Alcalá se documenta de tal forma que sus personajes ficticios, sus protagonistas de novela, al ensamblarse con el hecho histórico acontecido, se funden con la Historia tan acertadamente que viven dentro de ella como si de unos personajes reales se trataran.

En Tumbas olvidadas podemos leer: “El 25 de abril de 1915 una fuerza aliada formada por ingleses, franceses, coloniales, neozelandeses y australianos desembarcaban en las playas turcas de Gallípoli. Con ello, el Alto Mando aliado esperaba eliminar de un plumazo a un insignificante, pero molesto, enemigo (…) Sin embargo, el denostado ejército turco luchó con tal bravura y desprecio por la vida que supo mantener sus posiciones sin apenas ceder un palmo de la agreste y estéril tierra que sólo a ellos importaba; convirtiendo, tras los primeros combates, a los atacantes en atacados y a los sitiadores en sitiados;”
"El protagonista de esta historia es Andy Rowland, uno más de los trescientos mil soldados –la mayoría muy jóvenes- que se alistaron porque su país así se lo pedía y en defensa de unos valores y unas gentes que desconocían."

"Andy Rowland nunca existió, pero pudo haber sido cualquier joven del ANZAC (Australiam and New Zealand Army Corp) que luchara, sobreviviera o cayera en un asalto a la bayoneta entre las zarzas y roquedales de Gallípoli, o que, tras casi cuatro años de ininterrumpido servicio en multitud de frentes, volviera a su país marcado y transformado. Convertido en un hombre muerto por dentro.."
 
El interés de Emilio Saavedra Alcalá por el estudio de algunos acontecimientos que pudieron cambiar el curso de la Historia le ha llevado a escribir Tumbas Olvidadas, en la que no son las batallas ni las grandes epopeyas los verdaderos protagonistas de la historia, sino aquellos sentimientos encontrados que sufrieron tantos millones de jóvenes durante su experiencia bélica.

Todas sus novelas, esta es la cuarta que publica (aunque Emilio escribe desde ya hace muchos años, en 1973 obtuvo un premio de relatos), las ha recreado, y todas con fidelidad, dentro de un episodio o tiempo histórico, reflejando fielmente los acontecimientos históricos y recreando  dentro de ellos la historia de sus personajes de ficción como  el de Antonio Enríquez protagonista de su primera novela titulada 

Razones de estado (Madrid,2011) que nos relata la historia de un siervo de la gleba llamado Alonso del Bosque  que se hace llamar Antonio Enríquez, un hombre   que, tras mil peripecias, “entra al servicio de Antonio Pérez, Secretario Real (de Felipe II), como guarda personal. Bajo sus órdenes vivirá una vida holgada, convirtiéndose en el principal cómplice de las traiciones cometidas por la ambición de su señor y la princesa de Éboli. Al amparo de la voluntad del rey y el oscuro poder de don Antonio Pérez cometerá mil tropelías, incluyendo muchas de sangre, acabando con el asesinato de don Juan de Escobedo, Secretario de don Juan de Austria.”
“Razones de Estado es la historia de múltiples traiciones: traiciones de un rey justo, de un ministro corrupto, de una falsa amante, de un ambicioso militar y finalmente las de un simple lacayo movido por la venganza y la codicia.”

 

Las tres carpetas (Madrid, 2012) fue su segunda novela. Un desengañado capitán del Estado mayor, un joven aspirante a maestro y un humilde carpintero que en circunstancias normales tendrían poco o nada en común, viven envueltos en la tragedia que, para todos, supuso la Guerra Civil española son tres vidas unidas y zarandeadas por un mismo y caprichoso azar. Tres relatos independientes que describen, dentro del contexto histórico de nuestra guerra civil y su postguerra, a tres personajes, dos de ficción y uno real, cualquiera de ellas pudo serlo, arrastrados  por un mismo y aciago destino.

Las raíces de la encina (Madrid, 2013), su tercera novela es la “historia de la creación de un pequeño pueblo que, en desigual lucha contra su antiguo señor y aquellos a los que no interesaba su existencia, supo renacer una y otra vez de sus cenizas amparado por la fuerza que le imprimían la ley y la razón.”
El autor con el Alcalde de San Sebastián de los Reyes , Manuel Ángel Fernández, La concejal de Cultura Mar Escudero y el que fue archivero municipal Santiago Izquierdo, hoy Cronista del municipio.
Una época en la que se puso fin al poder nobiliario y dio leyes y futuro a los vasallos, fue durante el reinado de los Reyes Católicos, un tiempo cargado de luces y sombras, sombras como su apoyo a la Inquisición, la aniquilación de la cultura nazarí o la expulsión de los judíos, y luces como la unificación de España, el descubrimiento de América o la ley de libertad del vasallaje. 


Las raices de la encina está situada en este contexto de libertad de vasallaje Emilio Saavedra  Alcalá  sitúa sus personajes de ficción junto a personajes históricos, reales como los de un grupo de pastores, encabezados por Pedro Rodríguez  “el Viejo”,  que  apoyándose en el Derecho de Realengo avalaría su libertad y fomentaría sin reparos la fundación de una aldea a la que dieron por nombre el del santo de una ermita del lugar (San Sebastián) agregándole de los reyes por Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, llamándose por ello San Sebastián de los Reyes.

Así pues Emilio Saavedra Alcalá nos ha recreado partes de la Historia tales como la del SXV con los Reyes Católicos y la fundación de un pueblo, la del S XVI con Felipe II y su Secretario Antonio Pérez, la de nuestra guerra incivil y su terrible postguerra y parte de la Gran Gerra de 1914 con las tropas australianas y neozelandesas en la batalla de Gallipoli, Turquía y todo ellos introduciendo de una manera amena una serie de personajes ficticios, elaborando unas tramas, dentro de la historia real, entretenídas , ágiles y que bien pudieran haber sido veraces.

Pero regresemos, para finalizar, a Tumbas olvidadas, su cuarta novela. En su prólogo, escrito por Marín  Bello Crespo, General de Brigada de Infantería . Antiguo jefe de la Brigada Multinacional  “Salamandra” en Bosnia Herzegovina nos dice: “La primera guerra mundial no fue sólo un conflicto entre europeos; los habitantes de sus colonias fueron también protagonistas y víctimas. 

En  el caso de Australia y Nueva Zelanda centenares de miles de jóvenes originarios  de territorios del entonces Imperio Británico y de otras partes, descendientes de gentes de toda condición que habían emigrado a las lejanas tierras australes para buscar y construir su futuro, se enrolaron con entusiasmo en sus ejércitos para participar en un conflicto ajeno (…) embarcándose en la gran aventura de sus vidas.”


Finalmente  acabaré con una cita del periodista Manuel Leguineche, del que habla  Marín Bello Crespo que nos dice: “En la guerra todos pierden”, las tumbas olvidadas en Gallipolis y aquellos que pudieron regresar a sus hogares. Como Andy Rowland que siendo pura ficción del autor bien pudo haber sido uno de todos los supervivientes “perdedores” de aquella gran guerra de 1914.



Tumbas olvidadas es una buena novela de acción que se lee con entretenimiento e interés y es también una novela de reflexión sobre la condición humana.
Emilio Saavedra Alcalá  es también en la actualidad colaborador de la revista Madrid Histórico.

martes, 30 de septiembre de 2014

Francisco José Sevilla: La velocidad de la Belleza




    Francisco José  Sevilla:  La velocidad de la belleza





Francisco José Sevilla. Paco Sevilla ahora  (lo de alterar el nombre en cada publicación no termino de entenderlo: primero fue Francisco José Sevilla, luego Francisco J. Sevilla, ahora Paco Sevilla (?) ), ha publicado un nuevo libro La velocidad de la belleza. Libros del aire, 2013. Creo que ya su tercer libro en solitario, antes de estos publicó con Huerga y Fierro en 1994 Eyaculación precoz (Poetas terminales) en compañía de David Gómez Frías, Pedro de Juan Guyatt,Jon Onraita Orube y Alberto Rios Martinez. Ha colaborado en diferentes revistas y desde hace años ha sido promotor cultural. Nos vemos poco; pero siempre le recuerdo como el joven de 16 años que traía la poesía consigo (él era la Poesía y era el poema) y que apareció de pronto, en 1986, para pertenecer al Colectivo Helicón de Poesía. Han pasado ya muchos años y yo sigo preguntándome: 


Francisco José Sevilla, Manuel López Azorín y Manuel Zapata


Qué hacer  con  un  Francisco José Sevilla  Que solamente/ sabe / escribir  versos (…)  / y/ redactar/ cartas/de /Amor /  

Qué hacer con alguien que desordena la ortografia y coloca tildes en acentos tónicos que  gramaticalmente no lo necesitan…  para decirnos:  Ío léo én lás flóres ý lás rósás dél médiodía ún amór désmédídó, /  -álélúýá pór lós trópicos á cruéntas humánídádes équivocádas-,/   leo / el silencio d´ las guerras en la Sí Útil Sinergýa dèl amór.

¿Qué hacer? Me pregunto.¿Impedirle escribir? Sería matarle. ¿Cortarle las alas? El es como un ave especial, le vuelven a crecer.

Este poeta es impredecible, e imprevisible, a pesar de haberle cortado las alas en muchas ocasiones. Él, de jovencito fue un gran  eyaculador precoz (no os quedéis con el binomio sólo de tabú costumbrista, por favor, “eyaculador… de Poesía”) para derramarse en las cosas y los seres con Ella porque  él  era los seres y las cosas mismas en su esencia. Y derramó  algunos pétalos de orquídeas blanquísimas  (…) y suspiró  pensativamente enamorado y cenital/ unos versos.  Él, desde siempre, pedía un deseo: ser poeta, vivir poeta, sentir poeta… porque sabía  que “Al borde del abismo muere el tiempo” y, por ello, quiso contenerse  en un lugar del universo sin explorar aún, junto  a la Poesía , junto al Amor. 

Francisco José Sevilla lleva la Poesía consigo desde que nació. Lleva la Poesía, al menos, desde que le conozco (era  un adolescente de,16  años), y lleva con él una perenne juventud de lenguaje  (una juventud  heterodoxa  y de ortografía ahorrativa, como de mensaje de  móvil, antiacadémica, como de rebeldía frente a la norma, como de provocación para quienes aniquilan la belleza dejándola en los basureros de los intereses, etc. etc) : ¡Poexía para afianzar ¡T´ kierox!,,, ý/ò Rea firmar:¡Basta!. (nos dice con su escritura de SMS).  Y Cierra los labios para ver.
¿Qué hacer  con quien, al igual que  Cesar Vallejo, altera la sintaxis y  trastoca la ortografía para intentar  que sintamos y pensemos desde otros parámetros no convencionales mientras leemos  su La velocidad de la belleza?


Antes de este libro, antes, fue un hombre barco, La travesía del hombre barco (Amargod, 2005) hizo una travesía  provocadora, de desconcierto, amando cánones clásicos, pero sin ellos, amando referencias, pero sin ellas (aquí recomiendo el poema  169 de este libro dedicado a Lope de Vega) y fue abriéndose paso entre los mares del lenguaje, bebiendo de sus aguas. Desde Homero hasta ahora, pasando por los poetas latinos, por  los místicos como San Juan de Cruz, por Shakespeare, por el siglo del oro de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Gongora... y luego Bécquer, Juan Ramón, Machado, Valle Inclán, el 27 de Federico García Lorca, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Rafael Alberti… después Miguel Hernandez y luego los poetas más contenporáneos, los del 40 como Pablo García Baena y José Hierro, los del 50 como Claudio Rodríguez... Bebiendo, pero sin beber, navegó  por aguas originales  de  gran  profundidad, lo hizo  bajo la máscara  del torbellino, del caos aparente, con una extraordinaria y ordenada presencia de la forma- deformada, y el contenido del Todo.
Allí cabía un universo nuevo, lo impensable y lo desconocido, lo que acontece el mundo y la invención imaginativa de otra realidad menos agreste, más lírica, sorprendente, con enorme calidez y calidad poética. Este muchacho abrazaba ya, desde antes de escribir, una creación universal, original y difícilmente imitable. Pero a veces, muchas veces, no entendida.
¿Tendríamos que desterrarle por eso? 
  
Este poeta  que buscó esperanzado/ la ola que faltó al mar del mediodía, lleva la locura de la  lucidez de pensamiento y ha caminado por 120 páginas sin lluvia (Amargod, 2009), con la luz partida  de amor y ajedrez entre Luzbel y el alba. 120 páginas sin lluvia donde el lector queda asombrado, estupefacto, desconcertado, abducido porque, como nos dice Juan Carlos Mestre sobre la poesía de Francisco José  Sevilla: Difícil es no ser persuadido por su nostalgia de paraíso cuando va directo al diamante  y desordena la mecánica de los perjuicios o cuando nos dice este Trasgo , revoltoso, enredador  y defensor del Amor y por tanto de la  paz:  ¿Por qué la paloma d´ la paz / picotea ea picotea ea picotea, / excrementos entre la basura?. Con este libro 120 páginas sin lluvia le concedieron el Premio Ojo Crítico.
Este poeta ejecuta una delicada radicalidad de expresión para enfrentarse a la realidad, a la comunidad, a la sociedad.  Es un provocador que nos ofrece revulsivos, como manera de reflexión, frente a todas las ataduras que nos guían, nos marcan, nos aprisionan, nos conducen en la vida.  Con Gomez-Sernianos  aforismos y Edmundo-Oryanos aerolitos que vuelan, como vuela el lector que es el aire de la página, sentencia, mientras que En plena noche y a propósito, marchará  a buscar nuevos amores con zapatos nuevos. Eso sí, sus zapatos caminan como volando porque   este poeta vuela para elevarse sobre el mundo en su sempiterno incumplimiento de las citas, de las promesas, de las conductas, de las normas, por eso ha escrito: La impuntualidad es la velocidad de la belleza.
¿Hay que excluirle por eso?
Francisco José  Sevilla

Este poeta posee la belleza de escribir y le asiste el derecho de vivir esa belleza pura porque  arrastra el abandono de la tumba de la infancia y el renacimiento de la magia de los vocablos y sobrevive en  el mundillo poético con las cuerdas de seda de su imaginación verbal. Lleva con él un salvavidas de verdadera poesía tal vez incomprensible para los acomodados en la norma. Y la norma es necesaria pero también lo es la investigación, la búsqueda de nuevas vías aunque a algunos les pueda parecer algo extraño.
Este poeta de los ojos tristes (algo que podemos observar detrás de su máscara de ironía o de espantada, de provocaciones y de afectos) nos ofrece sorpresas verbales, lirismo, verdades adornadas de arrayanes,  provocaciones  como revulsivos y nunca con intención de zaherir porque en este poeta anda el Amor a flor de piel y dentro, muy dentro del alma y los sentidos, este poeta piensa, como yo, que: “sin amor / anda perdido el eco de la vida.”
Y ¿Qué podemos hacer con él?. ¿Le negamos  la luz de la poesía, esa que va con él desde la infancia rota? No podemos, la Poesía está en él.
Este poeta con encubierta nostalgia de lo que pudo haber sido y no fue en una infancia muerta, enterrada,  sesgada por las imposiciónes, para sobrevivir,   se vistió de azafrán  tratando de escapar de las flores malvas, paseó por atalayas que no tenían  más visión  que la de la rutina o tal vez el afán de la pirámide reticular, lar, lar, lar de hogar, lar de casa,  lar de comunidad, lar de aniquilar el pensamiento libre o de domesticarlo  con el soma  de un mundo Husleyanamente feliz. Pero este poeta  es rebelde con causas que  abandonó, hace  ya tiempo,  en el rellano de su casa, en el instituto, entre los sorprendidos ojos de los que le miraban como a una especie rara de chico inteligente y algo grillado y fue creciendo y volando, siempre a merced de cazadores que disparaban  para quebrarle  las alas a este pájaro cantor porque no le comprendían, porque no entendían su canto.

Este poeta fue, primero, gorrión de salto agilalegre . Ya desde el nido, le marcaron las alas para no alzar el vuelo más allá de la vista de las férreas conductas imposibles; pero el pájaro alegre, a pesar de sus marcas, de lágrimas ocultas en disfraces  risueños, se hizo alondra del aire  y, como ir condenado a vivir sin aliento era no respirar y una muerte segura, voló  y voló, y ha  llegado hasta  La velocidad  de la belleza, y su cosmovisión se convirtió en un mundo tan real como ajeno a la propia realidad :sufriendo d´ veras en carnes ajenas, / cua/ -nto el odio pueda hacer con la /dulzura ...
Y sufriendo, y volando, ha reído y bebido los néctares espumosos de Baudelaire, de Rimbaud… en el Paris de  la pintura de vanguardia y la Gioconda en el Louvre y se ha fumado todas las nicotinas.  (Aquí podéis volver a leer el poema  de la página 169) En Florencia,  yo sé  que paseó con el Dante y sobrevolando el tiempo converso con Buonarotti.  En Verona, honró al de  Stratford-upon-Avon. Y luego en Recanati a Leopardi. Dio vuelta atrás y conversó con Góngora, y Lope, Quevedo, Garcilaso... Yo sé que hablaron de Amor y Poesía.
Pero ninguno, jamás, atentó contra él.

Este poeta  pasa por la vida sin ver esa  maldad  que nos habita,  ni a los manipuladores que siempre se aprovechan de toda su inocencia, de su enorme bondad, de su amor infinito porque siempre va  Con el verbo a la altura/ del nivel del mar. /Con el vértigo y el asombro/del aquí y del ahora. Es un poeta vivo de mañanas de luz y su verbo ejecuta acciones que algunos no comprenden, no alcanzan a entender: a q jauglaría vinacotequina ý bergamáscaras /migrañas marihuaneras, / a qué sutiles felinocracias posesivas, y a /quiénes picantes suplicios / d´musculadas inocencias con la musa en "Fa  /Mental" he d´explicar, / justificar  ý... expresar a frontenis las fronteras /del aplauso d´ 1 qué?.         

Este poeta eufónico es pintor de colores imposibles en su voz de adjetivos y  a veces, muchas veces, resulta  incomprendido su juego de palabras tan serio, riguroso, tan infantil-maduro que suena a despropósito  y a poco que se observe resulta que no es juego, si acaso un revulsivo de acciones diminutas que son como una  estrella alumbrando satélites donde existe la vida que en él lleva el fulgor, el relámpago, los sueños y  en otros, marcadas directrices, lo mismo que orejeras.
¿Qué hacer con él? ¿Le quitamos la pluma y el papel para que no escriba poesía? ¿Le quitamos los sueños para que no piense poesía?

Este gorrión-alondra desde el nido es poeta y ya desde pequeño renace  Poesía  lo mismo que renace de la ceniza el Fénix. El es humano a la par que poeta. El es el poeta porque es la Poesía misma, porque es él poema en sí mismo. La medida del tiempo le hará algún día cisne  (el ave consagrada al mismísimo Apolo, dios de la poesía, de las artes, de la música, el símbolo de  la armonía y la belleza), y entonces  cantará (aunque Plinio y  los sabios que vinieron y los que hayan de venir después clamaran y clamen: ¡es mentira, es mentira, todo es una leyenda!).  El propio Leonardo da Vinci ya lo dijo: “El cisne es blanco, sin ninguna mancha, y canta dulcemente antes de morir; ese canto pone fin a su vida.” 



 
Nos dice este poeta, el de los ojos tristes: No se trata de vencer mas que de cantar. Cantar al Amor, a pesar de las cárceles que ha sufrido su espíritu, a pesar de las lágrimas que han brotado en sus ojos, a pesar de las máscaras  que  ocultan a este ser indefenso, de mágicos ensueños, que renegó del mundo para sentirse a salvo, para sentirse noble, para ser bondadoso, para abrazar Amor cada momento del tiempo de su lucha constante  con la vida de realidad incomprensible y ciega, frente a la dulzura y la delicadeza  de la armónica y rítmica Poesía. (Que es otra realidad  de misterio y de magia.)
¿Qué podemos hacer con él? Yo, desde luego, quiero dejarle con su vuelo. Dejadle vosotros con su vuelo, con su canto de Amor y de sorpresa.
Llegará el día, como nos dijo Góngora (ya los poetas de la Antigüedad, Virgilio, Marcial… y luego los renacentistas y los modernistas lo dijeron también) que: «Como el blanco cisne / que envuelta en dulce armonía / la dulce vida despide». Y nos cantará  por última vez. Pero mientras tanto llega ese último y lejano, espero, día, Francisco José Sevilla,  muere en cada poema que termina de cantar para renacer como un Fénix en cada poema que comienza. 
Francisco José Sevilla
Este poeta  se pregunta en el poema 198 de esta La velocidad de la belleza: Cómete a tu familia?./ Cómete el tiempo?. /Cómete el hambre?. /  Cómete los dientes?. /Cómete a ti mismo?. 
¿Y qué hacemos con él?  Sencillamente, dejarle volar y ser él poeta, poema, Poesía. 

Y en todo caso recitarle estos versos con los que se inicia  este libro: Descúbrete y no te ensombrezcas del todo / Sé libre con la distinción de aguantar cualquier barrote/ Trabaja tu música /  cuídala como a tu corazón.  Y como en el poema  32: canta: la canción del amor. / ¡Única melodía posible!.  
Nota: este artículo esta escrito en 2012 cuando Francisco José Sevilla me envió una copia de su libro La velocidad de la belleza.
                                        Manuel López Azorín