viernes, 29 de abril de 2016

Juan Luis Mora: "Poesía elemental"




Juan Luis Mora: Poesía elemental




Antes que nada  decir que me he encontrado en el buzón un nuevo libro de Juan Luis Mora (Juanlu Mora),  titulado Poesía elemental (una muy buena edición de Editorial Arscesis, Zaragoza, 2016). Luego decir que este poema sobre la Poesía me parece ya un muy buen principio: Escribir poesía es /// morder el aire, / construir el agua, / deshacer la tierra, / modelar el fuego.
En la contraportada de “Poesía elemental” nos dice Rafael Lechowski, editor: “Poesía elemental no es solo un poema, es también un pequeño libro de Historia, igual que lo es un caracol incrustado en la roca, pero es, al mismo tiempo y ante todo, la reconciliación de un hombre con el origen.



Juan Luis Mora es autor de dos libros de poemas: La luz sin sombras, una recopilación de sus primeros poemas (1994 y 2004), y La muerte en vida, la mosca en el espejo y otros silencios, una colección de poemas breves, con influencias de la poesía (hayku) japonesa que además, contiene reflexiones sobre el amor, la muerte, la religión o el tiempo… como ya dije en la reseña que hice en su segundo libro en este blog en marzo de 2010.


Seis años después de aquel libro, publica este Poesía elemental y me parece  a mí que no es sólo poesía elemental, necesaria...es poesía de ayer y de mañana. Nos llega Juan Luis Mora "presocrático" y con preocupación humana con eso de los cuatro elementos. Y con la teoría de que todo parte de un principio "arché o arjé" como decían, pensaban, los griegos, como la fuente, el principio el origen, el primer elemento de todas las cosas.

Si partimos de que la Poesía es un misterio inexplicable (como un milagro), tratar, de llevar lo invisible a lo visible puede ser  Poesía, es decir tratar de hacer posible, con palabras, lo que parece imposible: dominar, con la palabra, los cuatro elementos para reflexión del hombre y belleza de la Poesía.
Suele decir Juan Luis Mora: “Escribo poesía desde que tengo uso de corazón.”   Nos cuenta también que  “De aquellos primeros años conservo alguna colección de poemas que harían sonrojar a cualquiera. No me deshago de ellos porque, de momento, no pretendo olvidarme de mí.”

Juanlu a la guitarra, con su hermano Rafa



 Este cantautor y poeta o poeta y cantautor que es Juan Luis Mora (o mejor dicho Juanlu Mora si hablamos de cantautor) pertenece a una familia en la que los instrumentos musicales eran-son,  algo cotidiano, algo habitual: guitarra, violín, piano, armónica (él ya lo ha contado y no sólo él, también su hermano Rafa Mora, cantautor y poeta igualmente) En esta familia la música y la poesía son, como decían los griegos, una misma cosa.

Este hecho –nos cuenta Juan Luis Mora –, junto con las enseñanzas de sus abuelos durante la infancia, provocan que comience a escribir sus primeras canciones a principios de los noventa.



En cuanto a canciones ya nos tiene acostumbrados a percibir en sus composiciones el rumor oculto de la poesía. En cuanto a poesía, con este su tercer libro publicado (al margen de haber formado parte, en 2010, de una antología especial –y digo especial por estar toda ella compuesta por palíndromos–, titulada Sorberé cerebrosUna antología palindrómica de la lengua española realizada por el autor mexicano Gilberto Prado Galán), se convierte en un poeta que ha  ido al origen y ha vuelto renovado, es decir: ha sabido beber de las fuentes que le han precedido y al tiempo innovar.



Juan Luis Mora se convierte, en mi opinión, con esta Poesía elemental es una de las voces originales de la poesía española del momento. Es un poeta que, con un gran conocimiento de la poesía formal y de su métrica, parte de ella para adentrarse en nuevas aventuras tanto de forma como de ritmo (Va de lo presocrático a eso que suele llamarse vanguardia con asombrosa naturalidad y siempre  dejándonos, en cada poema, por un lado su rítmica cadencia y la sorpresa de las imágenes. Y por otro, la poesía de pensamiento,  la reflexión, la hondura del contenido. Leer Poesía elemental es recordar la poesía de ayer como “palabra en el tiempo”, “como la sal necesaria” o “como el agua, que sólo es agua y es mucho más” (y solo cito a tres grandes Antonio MachadoPepe Hierro y Claudio Rodríguez, podría citar más, ir mucho más atrás ), y es, al tiempo, un suave aroma de de alba renacida.


El jueves 28 de abril de 2016, en el CAFÉ LIBERTAD8 de Madrid tuvo lugar la presentación de este poemario del cantautor y poeta (en esta ocasión llegó al templo de la canción de autor como poeta) Juan Luis Mora. Yo no pude acudir pero sé que en la presentación el autor recitó poemas del libro y cantó algunas canciones basadas en poemas de Poesía  elemental. Y seguramente estaría mucho y bien acompañado  ya que como el ha escrito: En compañía , / la vida es nieve / que el tiempo derrite. // En soledad, / la vida es agua / que el tiempo congela.




Juan Luis Mora  que vive y ama la música y la poesía sabe que ésta es (y por ello, repito, nos dice): Escribir poesía es ///morder el aire, / construir el agua, / deshacer la tierra, / modelar el fuego.  En definitiva, ir al origen y construir, con los cuatro elementos, una filosofía de la vida en la que la palabra, junto al silencio, nos traiga el aire de la música, del conocimiento, de la comunicación, de la participación, de la comunión, de la revelación, del compromiso y de la salvación. Porque todo ello y mucho más es la Poesía. El esqueleto / del poema / es el aire./// La carne / de su verso / es la palabra.
Lo dicho: libro absolutamente recomendable!


                                                                 Manuel López Azorín 



domingo, 17 de abril de 2016

ALEJANDRO RUIZ LARA: GÉNESIS Y LAS CINCO ARCAS





ALEJANDRO RUIZ LARA: GÉNESIS Y LAS CINCO ARCAS

 

Alejandro Ruiz Lara (Málaga, 1995),  alumno de segundo curso de Ingeniería del Software en la Universidad de Málaga, ha publicado su primera novela, Génesis y las cinco Arcas (Ediciones Atlantis, Madrid, 2015)  Este joven admirador de la novela fantástica como la saga de Harry Potter de. J. K. Rowling o de la literatura de ciencia ficción, con tan solo veinte años, ha hecho realidad su sueño de publicar su primera novela en una importante editorial. Publicar un libro cuando se tiene 20 años y en una editorial de difusión nacional como es Atlantis no es nada habitual.

A finales de octubre de 2015, Alejandro Ruiz Lara  presentó su novela en el Palacio de Congresos de Marbella, después, en noviembre en el Centro Cultural San Pedro de Alcántara  (Málaga), en enero lo hizo en la Casa del Libro de Madrid. Fue también entrevistado con relación a Génesis  y las cinco arcas por el periodista Javier García Rangel en el programa "El juernes lo hablamos" de Radio Utopía. En abril estará, el domingo 24, en la Feria del libro de San Sebastián de los Reyes, Pernatel es la librería que tendrá su novela a la venta y próximamente la presentará en la Biblioteca Central de San Sebastián de los Reyes coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid  donde también estará firmando ejemplares de Génesis y las cinco Arcas.



Cuando se le pregunta que para qué tipo de público escribe, Ruiz Lara responde: “Este género atrae al público juvenil preferentemente pero gustará a cualquier persona que le guste la ciencia-ficción, la fantasía y que sientan curiosidad por los misterios existenciales como ¿Qué hay después de la muerte?, ¿Hay vida extraterrestre?... Cualquiera que haya leído El Juego de Ender, La Guerra de los Mundos o El Señor de los Anillos se interesará por esta historia. Además de J. K. Rowling con su saga de Harry Potter también ha influido en el proceso de esta novela la película Prometheus."

Y es que Alejandro Ruiz Lara con sus estudios de ingeniería del software ha sabido mezclar, dentro de su novela fantástica, aspectos científicos de la actualidad como la teoría del Big Bang o el agujero del gusano (En física, este  agujero, también conocido como puente de Einstein-Rosen, es una hipotética característica de un  espacio-tiempo, descrita en las ecuaciones de la relatividad general, que esencialmente consiste en un atajo” a través del espacio y el tiempo por el que podría desplazarse la materia. Hasta la fecha no se ha hallado ninguna evidencia de que el espacio-tiempo conocido contenga estructuras de este tipo, por lo que en la actualidad es solo una posibilidad teórica en la ciencia) y nos habla de la cuarta dimensión. (En el capítulo donde habla de la muerte del protagonista, plasma su teoría sobre la transmigración del alma, es decir, la reencarnación.)

Un cóctel de fantasía y de teorías entremezcladas, imaginación y realidad, en una novela de mucha acción, lectura sencilla, fácil, sin demasiadas pretensiones literarias, pero las suficientes  como para enganchar a lectores jóvenes y no tan jóvenes, en una trama con veintitantos capítulos en la que nos encontramos saltos temporales y diversos puntos de vista dentro de una historia que resulta   ágil,  con héroes, lugares fantásticos, algo de romanticismo y llena de constantes sorpresas, una historia para explicarles que todo lo que leen además de entretenerles, de disfrutar con sus aventuras, algún día podría ser que sucediera realmente.

El argumento de Génesis y las cinco Arcas  trata de un veterano de la Segunda Guerra Mundial que fallece y entra en el cuerpo, de otro ser en un planeta lejano sin que él sea consciente de ello. Así va aprendiendo que todo está dentro de un proceso universal en el que hay que recorrer diez vidas para convertirse en un ser superior, como son los que habitan en el planeta Génesis. Este personaje quiere rescatar a su nieto y para ello tiene que introducirse en las Arcas, que contienen cinco tipos de energía, pero una raza malvada intenta robar esas Arcas porque con ellas puede destruir el Universo y surge una gran lucha en su defensa.

En el libro las personas se reencarnan diez veces. Si en esas diez vidas mortales han sido justos  la recompensa es convertirte en Sinul, una raza superior a toda vida universal que habita en el planeta Génesis, El protagonista de esta historia, Fletcher, que asume su condición de Sinul, tiene, en el planeta tierra, un nieto de 15 años huérfano y pretende rescatarlo. 
El autor deja el final abierto porque se plantea que tenga continuación para seguir escribiendo sobre esta temática y es quea Alejandro Ruiz Lara le apasiona la ciencia-ficción y las sagas de mundos imaginarios.

Ruiz Lara trata el tiempo, en la novela, como una cuarta dimensión que puede variar según la fuerza gravitatoria. Dos semanas en Génesis equivaldrían a diez años en la Tierra -nos dice- 

Aun así, su nieto, Nigel, acabará siendo el menor de sus problemas. La raza que amenaza la superioridad de los sinuls quiere hacerse con las cinco Arcas. Cinco razas en todo el Universo custodian estas Arcas contenedoras de los cinco tipos de energía  de que se componen todas las almas vivas y si una sola raza estuviera en posesión  de todas las Arcas, tendría la potestad de destruir todo lo conocido.


Aunque esta es su primera novela, ya desde los doce años ha escrito poesía habiendo ganado un par de certámenes escolares.
El hecho de estudiar ingeniería del Software, le ha llevado a introducir explicaciones científicas a la imaginaria historia que nos presenta y en la que expone su teoría de cómo se podría viajar a lugares que están a años luz de distancia y de  los desfases temporales. Se sirve de la ciencia, al igual que ocurre en la película Interstellar, para explicar sus hipótesis.



Las  críticas que hasta el momento han aparecido de Génesis y las cinco arcas han sido bastante positivas y coincidentes en decir que la novela es muy entretenida y fácil de leer... y ese parece ser que era el objetivo de este joven autor que, con seguridad y sin tardar mucho tiempo, nos ofrecerá una segunda entrega de Génesis y las cinco arcas. Sus ganas, su entusiasmo, y su juventud, seguramente harán que en cada nueva entrega nos vaya mostrando que madura y mejora literariamente sin perder ni la imaginación ni la fantasía mezclada, eso sí, con hipótesis o teorías científicas.
                                        Manuel López Azorín


jueves, 7 de abril de 2016

Jerónimo Calero: Soledades





Jerónimo Calero: Soledades


De mis soledades voy, /a mis soledades vengo, porque para andar conmigo / me bastan mis pensamientos. Con esta cita del grandísimo Lope de Vega nos acerca el poeta manchego Jerónimo Calero (1946, Manzanares, Ciudad Real) su nuevo libro de poemas, Soledades publicado por Huerga y Fierro editores, Madrid, 2016. No podía haber elegido nada mejor que estos versos de corte tradicional, popular, aunque él, al menos en este libro, emplee el verso mayor para hablarnos, con una poesía de pensamiento, reflexiva, honda, verdadera, , del hombre, de la soledad que le acompaña, del tiempo...: El tiempo: / irresoluto misterio que nos deja / en ese arcén ignoto de vuelta a los orígenes,

Poesía metafísica con toques de testimonio vital, social, repaso del tiempo sucedido, de lo que pudo ser y no ha sido, de lo que es, en fin ajuste de cuentas con uno mismo y una sinceridad y sencillez de lenguaje (en apariencia, porque esa sencillez es lo que yo llamo la "difícil sencillez"),  pasmosa.


 Jerónimo Calero es poeta para el que no existen modas, tan solo sigue las que les dicta el ritmo de su propia experiencia. De raíz campesina, Jerónimo Calero debió sentir de cerca lo diario, lo  cotidiano, de los hombres del campo, su duro y laborioso trabajo y a ello aludió en sus anteriores poemarios: Desde el hondo lagar de la memoria (1999) y Huellas, (Ediciones Cantahueso, Madrid, 2000) Después, que yo sepa, nos llegó ¿Y quién es el que canta? (Cuadernos del laberinto, colección Absurda fábula, Madrid, 2012). Porque , y nos lo dice en estas Soledades; La poesía puede ser dos cosas: / un juego / o un compromiso. Y para Calero, que sabe de las limitaciones y flaquezas de la especie humana, la poesía es siempre un compromiso (entre otras muchas cosas).

De Jerónimo Calero, dije en mi blog cuando reseñé su anterior libro ¿Y quién es el que canta? : se asoma a la poesía de la mano de su primer maestro de escuela, él mismo  lo ha dicho así: La poesía me interesó desde aquellos años de colegio en los que un maestro de escuela nos recitaba, con buena voz y mejor estilo, poemas de Gabriel y Galán, tan olvidado en nuestro tiempo, pero tan eterno en sus valores: Mis palabras son fruto de la tierra que habito, / de una infancia arraigada en ese tiempo oscuro / en el que los recelos quemaron la inocencia, / de unas vidas en ciernes que al final florecieron / al amparos de manos que abrigaron inviernos / con el tibio aletazo de la supervivencia.

Así pues, en sus infantiles años le nació el  mágico deseo de decir poesía, de soñarla, de  crearla, de contar y cantar la vida en ella, de abrazarse a ese sueño de la poesía, sueño que aún persiste, que sigue vivo aunque en el fondo de sí, y de sus poemas, se denote la huella del que, de aquel sueño de soñarla, poco o casi nada espera ya. El poeta, el hombre, acepta con estoicismo lo que la llanura manchega proporciona al hombre: templanza al tiempo que sabiduría: No hay tiempo. / Ya no hay tiempo de describir la rosa / ni palabras que acierten a definir su aroma.


Jerónimo Calero nos desgrana con palabras sencillas, limpias, claras, cotidianas  todo su mundo de  vivencias y frustraciones, todo ese mundo de sensaciones  en su experiencia vital sucedida, con toda la ternura de lo que siente suyo y todo el escepticismo, pero sin encono, de esa misma experiencia: Aún así, no imagines encono en mis palabras, / solo van por derecho, como un agua en camino
De este poeta nos dice Francisco Caro: “De Jerónimo Calero hay que señalar su arraigada y frutal vocación por la poesía, lugar que habitualmente le convoca, tanto como hay que resaltar su escasa, por diversas circunstancias, presencia editorial.” Y es cierto, ha publicado poco; pero su necesidad poética, aun sin publicar, le ha llevado siempre, como decía Rilke, a escribir de aquello que conoce sin más preocupación que la búsqueda de palabras claras, precisas, que lleguen y toquen los sentidos: No le busques matices que no le correspondan, / son palomas torcaces en busca de un sembrado / donde nadie se apropie la potestad del viento.

La bibliografía de Jerónimo Calero, entre otras cosas nos dice que: se colocó de aprendiz en un establecimiento de telas de su localidad. Con el tiempo abrió su propio comercio de tejidos y en él se ha sucedido la vida, la poesía y finalmente se ha jubilado, pero solo del comercio de tejidos. Nunca de escribir poesía: No le busquéis más ciencia que la que da el esfuerzo / ni más bellos parajes que campos de silencio; / no le pidáis que en vano juegue con la sintaxis / ni que a su grupa lleve lisonjeras promesas. / Dejadla sí, que surjan del ritmo de una sangre / que sabe de infinitas mañanas de esperanza.

Y aunque durante toda esta etapa vital,  la poesía aparece y desaparece en su vida, como el Guadiana que riega su tierra, con desigual fortuna, el poeta continúa por el cauce que le marcan su ética y su estética: Podría dar un giro a los viejos recuerdos, / imaginar – no cuesta – que fui lo que no fui / o que inundó mis ojos un vuelo de oropéndolas.


Discreto, como decía yo al reseñar su anterior libro,, este poeta sigue caminando con la certeza de que la felicidad que le ha proporcionado, que le proporciona, la poesía no anda en los cenáculos ni entre los oropeles, no, porque su felicidad le ha besado la frente con los laureles del que necesita y disfruta  la creación poética junto al sueño de que la luz de la poesía le alumbre (antes en el sonoro silencio de su almacén de tejidos mientras confeccionaba, lírico, un traje de metáforas vividas, sentidas, experimentadas, a la medida de sus sueños, de sus dudas y de sus certezas) ahora donde quiera que vaya al viento de su tierra, al eco de su voz. . Por eso nos dice: Podría hacer poemas con alas de cristal / y lanzarlos un día a merced de los vientos. / Podría hacer un verso tallado en mármol rosa. / Pero llevo la tierra cincelada en la sangre / y recorren mi piel costurones de abrojos.


Los poemas de Soledades al igual que en su anterior libro ¿Y quién es el que canta? Pertenecen al mundo de la existencia y por tanto de su experiencia vital, de la memoria y, en este Soledades  además de reflexionar en torno a la ilusión, el deseo, el olvido, el amor y al invierno de la vida del hombre, también lo hace  sobre el desencanto que produce contemplar a éste en un mundo de egoísmos, insolidaridad  que, en ocasiones, labra un camino que parece llevar a la autodestrucción. Es por ello que Jerónimo Calero nos ofrece también su compromiso, su testimonio social, su reflexión sobre la vida el tiempo y el hombre: Escribo desde un tiempo que no admite metáforas /si no son las que caben en la entraña de un surco. / Desde allí mis palabras, desde aquellas raíces, / desde aquel vendaval de primeras urgencias.

Finalmente, el poeta, admirador de Antonio Machado y de algunos heterónimos de Pessoa, el poeta que busca, como ellos, la palabra sencilla, profunda y clara,  en sus dos últimas entregas poéticas parece, en su decir, hacer balance del camino recorrido, intentar ver hasta dónde ha llegado, porque, nos dice: La vida, / es un andar constante en pos de un sueño / o un sueño convertido en caminante
Y frente a estos versos me parece contemplar a un Eladio Cabañero desde su andamio: “El aire distribuye, igual que siempre, / sobre la tierra su piedad y su música:” o sus trenes de misterios, sueños y carencias: “era que el mundo estaba en otra parte” y  me parece ver también a un Claudio Rodríguez, siempre caminando y escribiendo en voz alta: “Dad al aire mi voz y que en el aire” y me parece ver la figura cansada de don Antonio Machado caminando, recordando, por la playa en Colliure, que "se hace camino al andar".



Jerónimo Calero ha recibido multitud de premios literarios entre otros: Francisco de Quevedo (Villanueva de los Infantes), Certamen Literario de Peñaranda de Bracamonte, el Premio Barcelona de Poesía J.A. Goytisolo, el Certamen Internacional de Poesía Mística Malagón, el 2º premio Sexto Continente de Poesía Amorosa.  Es Cofundador del Grupo Literario Azuer y Cofundador y colaborador de la Revista Literaria Calicanto.

                                                                    Manuel López Azorín


martes, 22 de marzo de 2016

María Sanz: Oboe d'amore



Maria Sanz: Oboe d’amore



Joaquín Benito de Lucas, que dirige la Colección Melibea, me trajo como acostumbra el último premio de poesía (cuarenta años, ya serán cuarenta y uno en la convocatoria de este 2016 , de conceder este premio con el nombre del poeta talaverano Rafael Morales.) La ganadora de esta convocatoria fue la poeta sevillana María Sanz, el título del libro Oboe d’amore. Colección Melibea. Talavera de la Reina 2015.

Reflexión, meditación con sonido melancólico de fondo, un sonido que se arropa de nostalgia con palabras profundas, claras, unas forma clásica para elaborar el edificio, arquitectura de belleza simbólica con imágenes que son ventanas que nos muestran diferentes horizontes, diferentes tonos, poemas con modulaciones  fundidas en el sonido de un instrumento, el oboe, de armoniosa delicadeza, de dulce, triste ritmo, de palabras que salvan, dentro de la cosmovisión poética de María Sanz:

Concierto para rosas, elegía / con oboe d’amore en el otoño, / dulce lamentación de los sentidos / cuando la tarde, exhauta, se diluye.

Con un tono intimista, envuelto en un tiempo de otoño, se funden las imágenes de desolada visión, de ritmo y estructura formal, con el instrumento musical al que alude el título. El amor en todas sus vertiente, en su luz y en su sombra, nos acerca la felicidad y el desconsuelo:
Siempre no significa para siempre,/ ni el pájaro ni el sueño se disputan la inútil fijación del horizonte.

María Sanz, o mejor dicho el sujeto poético de esta música, de palabras envueltas en sonidos de tristeza, nos ofrece ecos, voces que solo el hecho de pronunciarlas martirizan. Sabe que no puede alojarse en su silencio,
Sabe que hay que pronunciarlas y quemarlas para construir una nueva casa.  Sabe, en fin, que:
Quien calla porque vive y porque busca / una forma mejor de entendimiento / consigo mismo, sabe responderse / con la sola verdad de su falacia.



Lluvia de fondo, poesía de altura, tiempo, música, silencio, palabras  que nacen para convertirse en obra de consuelo, de renovación,   de salvación: Comenzar otra vez, brillar ahora / que las estrellas dan al horizonte / una nueva quietud enamorada.

Continuar hacia adelante, el paso de las estaciones , del tiempo va dejando sus huellas,; pero seguir a la espera de hallar alguna puerta abierta, es el sueño de la esperanza en la libertad, del tiempo, de la vida, del amor…
Vas al mundo, regresas de vacío,/ mientras cada mañana se deshace / lo que el día anterior fue levantado.

Así es la vida, una partitura que suena temporal hasta el acabamiento, una estación que se diluye para traernos otra que también acaba, lo realmente cierto que tienen la partitura y las estaciones es que la primera puede reinterpretarse tantas veces queramos hacerlo, las segundas ya sabemos que acaban pero regresan de nuevo, se renacen. Nosotros, tú lector, yo, sabemos que: …tarde o temprano, serás viento / hacia tus propias ramas, trigo puro / cayendo en otra tierra prometida, / quién sabe si la luz que te rodea.

Honda , profunda meditación la música triste de este Oboe d’amore de la poeta sevillana María Sanz que nos trae un intimismo pleno de claridad  y, como he dicho más arriba, de música, de amor, de tiempo , de vida en definitiva.
Asombra tanta luz sin rumbo fijo, / la negación de un pacto con el miedo, / hasta rendir los gozos donde nada / desemboca, sin más, como la muerte.

María Sanz publicó su primer poemario en 1981, Tierra difícil (Libros Dante, Madrid), y ya lleva publicados mas de una treintena de libros.
Sus versos han sido recogidos en diversas antologías, como la Antología de la Poesía Femenina de España en el Siglo XX (Universidad de Pekín, 2001), Poesía Sevillana 1950-1990,  Ellas tienen la palabra (Hiperión, 1997) Ha sido traducida al inglés, francés, portugués, rumano, chino,
Su obra ha sido objeto de diversos estudios, entre ellos La subjetividad desde lo otro en la poesía de María Sanz, María Victoria Atencia y Clara Janés, por Sharon Keefe Ugalde.

Entre los muchos premios que ha recibido, citaré solo algunos, se encuentran: el Premio de Poesía Manuel Alcántara, Premio Carmen Conde, Premio Tiflos, Premio Leonor, Premio Cáceres, Blas de Otero, Hermanos Machado, Vicente Núñez y este Rafael Morales del que el poeta Ángel García López, portavoz del jurado de este XL Premio Nacional de Poesía Rafael Morales, destacaba en la rueda de prensa en la que fue hecho público el fallo: “es un libro íntimo, hermoso, con destellos en lo imaginativo y un lenguaje común, un libro verdaderamente sorprendente”.


                                            Manuel López Azorín









jueves, 25 de febrero de 2016

Diego Medina Poveda: He visto la vida más humana. Pájaros diversos con el mismo vuelo



 Diego Medina Poveda: He visto la vida más humana.

                  
                   Pájaros diversos con el mismo vuelo



Diego Medina Poveda (Málaga, 1985), nos presenta un nuevo libro He visto la vida más humana. Premio Cero de Poesía  “El Pimpi”, Málaga, 2015. "El Pimpi" y sus tertulias de los lunes dirigidas por el poeta José Infante, lugar conocido ya no solo en Málaga sino en todo el país.

Incluyo esta reseña en este blog antes de salir publicada (un poco más resumida) en la conocida y reconocida revista literaria Cuadernos del Matemático, una revista que, aunque en los últimos números no ha pasado por sus mejores momentos debido a la "famosa crisis", las trabas, los recortes que se le han impuesto y mil cosas más, continúa resistiendo con valentía y muchísimo esfuerzo gracias al tesón que sus dirigentes, hasta ahora y supongo que seguirán el frente de la revista., 
  
Con Ezequías Blanco a la cabeza, Cristóbal López de la Manzanara, Matías Muñoz y un nutrido grupo de solidarios con esta hermosa revista que lleva cumplidos veinticinco años de andadura literaria y poética. Ahora como Asociación esperamos y deseamos que el interés por ella crezca para que continúe editándose y ya que Cuadernos del Matemático ha sido un referente cultural durante tanto tiempo, siga siéndolo por mucho más. Y dicho esto en su defensa les dejo aquí la reseña de un joven  y excelente poeta  Diego Medina Poveda y de su libro He visto la vida más humana.

Un poemario  donde nos muestra el arte de interpretar, a través del texto, su teoría de la verdad, su imagen de la vida humana, en un libro apasionado con un imaginativo erotismo como en el hermoso poema La alquitara que comienza con referencias bíblicas: Tu espalda es el desierto / que baña un Jordán acaudalado.

Hay poemas de afectos en el apartado IV que titulado Galería humana, es especial el soneto Por tu sangre dedicado al nacimiento de su sobrino: Por tu sangre ya fluye el universo / como una flor que estalla en primavera. Poemas de compromiso con el ser humano como en el poema Lo terrible, en memoria de los 43 estudiantes desaparecidos en Guerrero (México):  Cuarenta y tres inviernos ahora, / cuarenta y tres heridas de madera / en los pupitres, / y el vacío que estalla en universos, / la voz del pueblo sepultada en los caminos /  silencio…, o como el poema Canción del exiliado, dedicado a todos aquellos españoles que se vieron obligados a abandonar España tras la guerra civil: El fuego de mi mano es el exilio, / soles que aprisiono y lanzo al aire y hay poemas que son reflexivas sentencias existencialistas.



Un libro que el autor, según nos cuenta, ha bebido a lo largo de dos años “en la humanidad de multitud de bocas, de vasos, de pieles: ha viajado, ha sufrido pérdidas y encuentros, se ha visto envuelto en el deseo, ha experimentado la rabia, el odio, el nacimiento de nueva vida, ha vivido de cerca la muerte, ha tenido miedo…” Esa es la experiencia vital que hasta este nuevo camino-libro ha llevado a Diego Medina Poveda.


Este joven y emergente poeta, en su primer libro, Urbana babel (Colección Monosabio, 2009), se mostró (ya lo dije en la reseña que hice de él entonces en este blog) como a mí me gusta. Me gusta porque llevo tiempo diciendo que el poeta que pretenda iniciar el camino-río de la Poesía, debe, primero que nada, beber de sus aguas, las de ayer y las de hoy y, tras conocerlas, respetarlas y aprender de ellas, incorporarse al cauce como un afluente más de ese camino-río, con su agua, la suya, heterodoxa o no, rebelde o no, pero sabiendo y bebiendo de lo que nos ha precedido al tiempo que buscando e indagando nuevos modos de contar y cantar todo lo que las aguas hayan dicho ya y todo lo que, por decir, pueda encontrarse en esa cuenca del camino-río (que al fin y al cabo es la vía de conocimiento, y de comunicación, y de participación, y de comunión, y de compromiso, y de revelación, y de salvación) de la Poesía, ese por donde tantos queremos caminar.


Aquel primer libro era una diversidad de tonos, lenguajes y formas. Un poemario que ensamblaba dos miradas, la del camino tradicional o clásico con la nueva de la búsqueda de otros tonos, otro lenguaje y otras formas.


El camino que ahora nos ofrece en He visto la vida más humana continua formándose con diferentes maneras de caminar por él: siguiendo la norma con estructuras formales, bien conocidas por el autor, ya clásicas, como el soneto: una palabra alumbra tu memoria / y te nace un mundo por la boca. Formas tradicionales con versos breves a la manera de aforismos o greguerías: La memoria es un animal / de compañía / que ladra como una boca abandonada, poemas en prosa, poemas discursivos, verso libre… para contar y cantar, entre otros, el nacimientos de las imágenes, en los cinco apartados, que lo conforman: I Palimseptos, II Cuerpos, III Elegías, IV Galería humana y V Exilio.


Podría parece mucha diversidad para un libro de poemas pero según vamos leyendo nos encontramos que, como dice el poeta Francisco Ruiz Noguera en su excelente prólogo, “es un libro intenso, ambicioso, empeñado en la búsqueda del poema como hermenéutica del mundo, estos versos, con ecos becquerianos, dejan claro ese planteamiento: “Hoy tienen tus palabras acertijos / que sólo tú descifras con tus versos.”

Y en esos versos nos observamos (a través del lenguaje, que es con lo que se construye la poesía, como bien decía Claudio Rodríguez), imágenes de la tradición simbolista, hipérboles modernistas, referencias bíblicas, referencias también al mundo clásico…La imagen esculpida en la mirada nueva / En un yermo de página se aviva la lumbre se iluminan / los cuerpos encendidos. Imágenes en fin que dan cuenta de la versatilidad y el conocimiento de la poesía que nos ha precedido, además del buen hacer de este joven licenciado en Filología que en la actualidad ejerce como lector de español en la universidad de   Rennes (Francia) tras y haber sido docente en México y en la Universidad Autónoma de Madrid.



Un libro este  He visto la vida más
humana escrito: Como un dolor de mimbre en la madera que  hace que vivan y se enlacen por (sus) venas las palabras, porque: Para que el hombre recuerde / habrá que abrirse la herida / y hacer de la sangre nuestro verso.
Y del amor a la palabra, a la poesía, porque es ésta la que ilumina el silencio: entonces ella habla / y de sus labios nacen las imágenes, / el amor, la poesía. De la poesía y del amor, que es, posiblemente, lo más hermoso de la vida humana y que tantas veces se deja en el olvido.


Un libro, en fin, con el ritmo preciso en cada poema, con la intención clara en cada una de sus formas. La expresión, los contenidos y las formas, en su diversidad, son poemas como pájaros diversos, pero con el mismo vuelo, se cohesionan en la vida humana que ve, que siente, que vive el poeta y en la razón de la existencia del poeta: la poesía.  Diego Medina Poveda no se queda, como tantos jóvenes, en el primer proceso de creación sino que trabaja el poema con las herramientas adecuadas, porque como dije más arriba, sabe y bebe de lo que nos ha precedido al tiempo que busca e indaga nuevos modos de contar y cantar.


Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Diego Medina Poveda es también Master en Edición por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido 2º Premio Poetas del 27 (2003), 2º premio de poesía Universidad de Málaga, 2005. Primer premio de poesía MÁLAGACREA, 2010. Está incluido en diferentes antologías. Ha publicado en la sección Cultural  de El Mundo de Málaga, en la de El diario Sur y en diversas revistas de literatura.


                                                               Manuel L. Azorín