miércoles, 30 de julio de 2014

Jesús Riosalido: AFRODiTA JEAN. Una Ópera Rock con música de Estela Uriarte Elmquist






                        Jesús Riosalido; AFRODITA JEAN

              (Una Ópera Rock con libreto de Jesús Riosalido 
                              y música de Estela Uriarte)







La Fundación Al-Aissiya ha publicado el libro Afrodita Jean, del escritor, poeta y arabista  Jesús Riosalido,  Afrodita Jean es una ópera Rock con música de la compositora y cantante Estela Uriarte y con letra de Jesús Riosalido. El volumen se edita ahora con el texto, fotografías y la partitura de la obra y va  acompañado de un CD  en el que Estela Uriarte , además de componer, canta y también lo hace su hijo Christian Federico Elmquist en algunos pasajes de la obra.


Jesús Riosalido, Estela Uriarte y Carmina Casala (Foto del blog Mientas la luz)

Jesús Riosalido y Estela Uriarte Elmquist han colaborado en diversas ocasiones. En el aspecto teatral, cuentan con dos obras: esta  ópera titulada Afrodita Jean y una comedia  titulada Tiradores o Snipers, que todavía no ha sido representada. En ambas obras el autor de los textos incide en el tema de la libertad, como motivo principal, para criticar las dictaduras de todo tipo y los crímenes que en ellas pueden cometerse.

Además de  estas dos obras teatrales, yo recuerdo haber escrito sobre dos volúmenes, también recuperados por la Fundación Al- Aissiya, titulados Zejel del Libro de Amor y algunos más, y Muwashajat. Se publicaron luego en un silo volimen también junto a un CD en el que la compositora y cantante de origen argentino y residente en Copenhage, cantaba unos hermosísimos zéjeles y muwashajat. Estela Uriarte Elmquist viene desarrollando su carrera musical en Dinamarca, ha actuado varias veces en España. Uno de sus últimos trabajos fue Bienvenido Niño Dios, con ocho canciones de su autoría  sobre la  Navidad.


Estela Uriarte Elmquist

Jesús Riosalido (Madrid, 1937) es diplomático de carrera  El embajador, además  de hablar seis o siete idiomas y de ser un experto arabista, se ha dedicado a la literatura y escribe poesía, narrativa y teatro. Estos últimos años además de continuar escribiendo ( el año pasado publicó y presentó su última novela El búfalo de agua, un homenaje a su hermano, libro que también reseñé en este blog) Además digo, está tratando, y consiguiéndolo, de reeditar obra suya ya agotada en el mercado tal como la nueva edición, de su libro el Cancionero de Upsala, donde nos muestra las influencias de la lírica árabigo-andaluza, el antes aludido de los Zéjeles y las Muwashajat y , por ahora, esta Ópera Rock  titulada Afrodita Jean.

Jesús Riosalido y Manuel López Azorín

Jesús Riosalido siendo Consejero Cultural de la Embajada de España en Dinamarca, de 1975 a 1980, cargo que llevaba implícito  el de Director del Instituto de Cultura de España (Semejante a lo que hoy día es el Instituto Cervantes) Durante su estancia en Copenhage  se escenificaron  obras de teatro, espectáculos poéticos con obras medievales anónimas así como obras de Lope de Vega, Garcilaso,Quevedo, Bécquer, Ruben Darío, García Lorca, y Antonio Machado entre otros muchos.
Igualmente creó un grupo de teatro español en Copenhague, esta ópera se estrenó en este Instituto  de Cultura de España en junio de 1980 con el grupo creado por él y con él como debutante actoral. 

Después del estreno, la obra fue invitada a participar en el Festival of Fools –Festival de los Locos- de la capital danesa, donde tuvo buena acogida tanto  de público como de crítica y fue muy aplaudida. El grupo continuó trabajando más allá de su estancia diplomática en Copenhage.

Afrodita Jean describe el miedo de la gente en general a enfrentarse con la libertad, a vivir en libertad, así como sus preferencias por someterse  a regímenes  autoritarios que les garantizen su seguridad en la vida más que la libre elección de su destino.

La obra consta de cuatro personajes; Jean, una ladrona de bancos; Zap, un héroe superhéroe; Mrs. Zap, esposa de Zap, Zap Junior, el hijo de Zap, y Prisionera en la cárcel de mujeres. Consta de ocho actos.



  La ópera Afrodita Jean se editó en España con el número 8 en la Colección de Teatro del Centro Español, dirigido en la década de los 80 por Antonio Gala. Hoy, la Fundación Al-Aissiya la recupera y reedita, como he dicho más arriba, acompañando un CD con la música y la voz de Estela Uriarte  ( aunque es una singular excepción ya que ella generalmente no canta rock, sí lo hace su hijo Christian Federico Elmquist ) 

Dos magníficos autores pues, unidos, como se ve, para crear que yo recomiendo leer y escuchar. 


martes, 1 de julio de 2014

Pedro Juan Gomila Martorell: Eidolon I Arcadia desolada





 Pedro juan Gomila Martorell: EIDOLON I Arcadia desolada




Pedro juan Gomila Martorell (Palma de Mallorca, 1967) Es 
poeta, traductor del  griego clásico,  latín y catalán. Su primer libro, publicado  en 2005  fue  De las paganas  Masturbaciones (La Lucerna)

De este primer libro una reseña de la editorial nos dice:…el autor se sirve del verso, de la prosa lírica, e incluso de algún poema en latín,(...)  va introduciendo referentes, dioses, mitos y héroes grecorromanos, incluso figuras celtas. La meta es alcanzar una mitología propia y ajena a todo espacio, así como a todo tiempo; un lugar poético donde se mezcla lo eterno con lo actual, lo religioso con lo pagano.



Y, tras ocho años y en la misma editorial, hace unos meses publicó  EIDOLON I  Arcadia desolada, libro que, al parecer, formará  parte de una trilogía.

Arcadia desolada  es un poemario a manera de diario que nace de experiencia personal de Pedro Juan Gomila  Martorell  y es confesional y valiente dada su temática homosexual. Así pues podrá decirse que su poesía  nace desde la más íntima necesidad y con ella, el autor toma conciencia de su condición, purga su sentimiento, educacional, de culpa, se restituye consigo mismo y se enfrenta a los prejuicios sociales imperantes antes de la legislación,  de la legalidad en España,
Este testimonio personal, es búsqueda y conocimiento del ser, de su mundo individual y  al tiempo del mundo colectivo. Arcadia desolada le  sirve para vencer los miedos y, para enfrentarse  aunque con veladuras culturalistas,  a los prejuicios de una sociedad que tendrá que reflexionar y madurar en la tolerancia de lo ya legislado tanto anteriormente  como en 2005 a favor de la igualdad de derechos de aquellos que optan por defender su diferencia.


Y ahora que se ha celebrado el día del orgullo gay y que Madrid se llenará el próximo día 5 de julio de miles y  miles de personas que celebran la libertad de la diferencia y reivindican el derecho a ser  sin sombra y sin prejuicios sociales, es importante que se conozcan libros así aun a pesar de que este libro no está escrito para mayorías por su erudición, su exquisito lenguaje, sus referencias culturales, su conseguido prólogo y sus muchas notas explicativas  para acercar al lector a estos poemas. 

La poesía, pienso yo, es Una y Diversa  y en ella cabe todo si el lenguaje desde el más culto,  como es el de este poemario  hasta el más popular si se hace justo, preciso, si cada palabra es la adecuada, sea cual  sea  ésta y aquí podríamos hacer referencia a estos versos:  Procure utilizar  para expresarse  / aquello que conoce,(…)  sus recuerdos, sus sueños,  / póngalos en imágenes, / no tema la pobreza, si es que es pobre,/ de lo más cotidiano. (…) Querido amigo Kappus: /  camine, observe, interiorice, / escriba lo que vea, lo que sienta, / que la necesidad le conduzca al poema.  (…) Con usted va el camino, lo observado, / los sueños que le viven, la infancia, la memoria / del ayer sucedido.

Como traductor de griego  antiguo  Pedro Juan Gomila  Martorell  ha escrito su Arcadia desolada con sabor greco-latino pero también con muchas referencias a la literatura contemporánea: Para mejor lectura del libro éste viene acompañado  primero de un explicativo prólogo de José Luis Reina Segura y segundo, y al final, de 24 páginas explicativas de "Notas  de Arcadia desolada". Gracias a todo esto, el lector que se adentre en este poemario,  no tendrá que leer varias veces algunos poemas o acudir al diccionario, para intentar obtener las  claves de un mundo repleto de mitos, simbologías y, también,  referencias a obras más cercanas en el tiempo. Tal y como está estructurado pienso que puede ser leído por todos.


Sorprende  su valentía confesional, su lenguaje tan preciso, tan coherente con su modo de pensar y sentir y tan mitológicamente hermoso al tiempo que, repito, tan valiente.
Eidolon I Arcadia desolada es el título completo de este poemario y es importante reseñar este nombre Eidolon: Los habitantes de la antigua Grecia imaginaban el eidolon como el fantasma, la sombra, de la forma humana.  Los griegos creían que el eidolon se aparecía cuando el difunto  llegaba al  Hades (el reino de los muertos). Allí éste perdía su identidad  y su espíritu volaba como un eidolon indeterminado, semejante a una sombra.
Pedro Juan Gomila Martorell se vale de esta sombra-espectro-fantasma para contarnos el proceso que le llevó a descubrir su homosexualidad un tiempo de incertidumbres dolor y desolación hasta otro tiempo, el de asumir su identidad, y todo ello lo encontramos en Arcadia desolada.  
 
Arcadia es el nombre de un país imaginario, creado y descrito por poetas sobre todo del  Renacimiento y del Romanticismo. En Arcadia reina la sencillez, la paz, la felicidad y, en comunión con la naturaleza,  está habitado por pastores  que en la cultura occidental, desde la antigüedad fueron considerados como figura de sencillez al tiempo que también como símbolo de protección.
En este sentido Arcadia se asemeja al concepto Utopía y forma parte de mitos de la Grecia clásica. El poeta latino  Virgilio se sirvió de la mitología griega para escribir sus Bucólicas, una serie de poemas situados en Arcadia. Virgilio influyó después en la literatura europea y claramente en la Divina Comedia de Dante.
Entre los escritores y poetas españoles que tocaron el tema de Arcadia en sus obras  están Miguel de Cervantes, Lope de Vega y Garcilaso de la Vega ya que en el Renacimiento, Arcadia pasó a ser el símbolo de la sencillez pastoril y escritores como ellos  se sirvieron del tema y lo equiparon al paraíso en el Siglo de Oro.
Este paraíso de Gomila Martorell (desolado en la infancia, en la escuela, en el servicio militar, el de la bajada a los infiernos es, por otra parte, una vez realizado el enfrentamiento,  la expiación, la purga, la toma de conciencia y el hecho de asumir su diferencia a pesar de los prejuicios sociales), es, digo,  esa Arcadia imaginaria equiparada al paraíso con la que sueña el autor. 


Cuando Pedro Juan Gomila Martorel me escribió para preguntarme si quería leer su poemario, le dije que sí (no nos conocemos personalmente) y tras recibirlo le envié una nota a la que me contestó con esta otra:  Tal vez no esté de moda la poesía auto-biográfica, quizá no aporte necesariamente un valor añadido al texto, pero he querido que Arcadia Desolada fuera lo más sincera posible. Tenía que compartir con el lector esa experiencia mía por personal, porque  deseaba, aunque pueda parecer ingenuo,  que la soledad de aquel niño fuera un poco menor, aunque a destiempo, gracias al lector.


Así pues esta Arcadia desolada  parece haber nacido  más como salvación personal, como una especie de toma de conciencia para reafirmarse en sus convicciones, en su identidad, que para obtener reconocimiento literario y
también para que los lectores que se adentren en su lectura  puedan llegar a empatizar con la temática  y comprender la diversidad de opciones del ser humano como algo natural y esto último sería mucho y muy positivo

La idea principal de los poemas de Arcadia desolada es la de reivindicar su opción sexual, la de asumir su identidad sin sombra alguna, la de mostrarse como es, como siente porque la orientación sexual no debe ser motivo de discriminación en este país:
¿Quién señala mi frente con la letra / color escarlata de la Diferencia / y me tatúa con tinta en la muñeca / una serie numérica indeleble?/ El miedo a la Otredad nos amedrenta, / desde el primer instante en que nacemos,
Pero la sociedad  o parte de ella continúa con prejuicios  a pesar del gran avance legislativo. Este libro recoge la dolorosa experiencia  que padece el autor  por causa de su homosexualidad en su infancia, adolescencia, juventud tanto en el seno familiar como fuera de éste, con la sociedad en su conjunto. (Recordemos que el autor nace en 1967 y hasta 1997,  que ya protege  como un derecho fundamental  la orientación sexual el Código Penal,  pasan 30 años)

Poemario culturalista, literariamente hablando, que el autor, sin máscara pero con parapetos, con veladuras a modo quizá de mecanismos de defensa, nos muestra  polimétrico, con versículos, cambios de ritmo que caminan con pies griegos subiendo, bajando en intensidad, de un lado al otro de un lenguaje exquisito,  clásico, con lujo y ornamentación retórica, preciosista , erudito. Un lenguaje al que, lamentablemente no todos los lectores podrían acceder si no fuese por las notas que se acompañan el final.
 La poesía, según dicen muchos, o se explica por sí misma o no, pero en este caso concreto escribir estas notas al final, bajando algún peldaño de la escalera del conocimiento , de la sabiduría, de la erudición, su lectura  llegará a toda una inmensa mayoría que, seguramente, se identificaría con el autor para que  la soledad de aquel niño (sea ahora) un poco menor, aunque a destiempo, gracias al lector. ¿También es posible  que esté escrito así  para no incurrir en eso que algunos dan en llamar banalidad, empobrecimiento del lenguaje, lo cotidiano sin categoría,  anecdótico, lo pobre?  (Si es que acaso es pobre eso que otros llaman la “difícil sencillez”) No lo sé. Todo esto lo dejos para los técnicos y para los eruditos ya que yo no me siento ni una cosa ni otra, solo un ávido lector que  aprende cada lectura y cada día.

En fin independientemente de toda la belleza expresiva y del lirismo que hay en este libro, como a mí me ha tocado los sentidos en lo emocional, sin sentimentalismos, diré que  este poemario es tan hermoso como sincero, tan valiente  como complejo, tan desolado como paradísiaco Arcadia desolada  es la liberación del autor de traumas sobrecogedores, desconciertos de identidad,  sentimientos de culpa educacionales y la  aceptación del Yo  sin desequilibrios emocionales  por el hecho de ser homosexual. 
En el amor imagino, ya homosexual ya heterosexual, la amenaza del desamor (y desamor también es el rechazo social y todo lo que conlleva) debe de ser igual de dolorosa por lo tanto en el amor nos igualamos tanto en la dicha como en el sufrimiento.

 
Para concluir decir que esta Arcadia desolada, bien pudiera servir como revulsivo para que los homófobos dejaran de serlo ya que el testimonio de Pedro Juan Gomila Martorell merece, creo yo, tolerancia, respeto y admiración.















domingo, 22 de junio de 2014

Milagros López: "A ras de mar" Una hermosa metáfora del amor y la vida




Milagros López: A  ras de mar. Una hermosa metáfora del amor y la vida



Milagros López (Murcia) ha escrito un primer libro de poemas  A ras de mar (Ediciones Torremozas, Madrid, 2014), y ha creado, no sé si de la experiencia o no, una realidad poética que es un mar de amor, la metáfora del deseo, la pasión, la ausencia, la espera, la vida en definitiva  y finalmente la soñada, la esperada siempre fusión y en todo ello el continuo oleaje que anhela, besa y funde el amor en su rumor . Como si el sujeto poético, a modo surrealista, fuese ese río que llega al mar y ya es el mar nos dice: Quiero serme en ti / y que pase el tiempo...




Milagros López ha escrito un hermoso poemario en el que versos sin medidas concretas, ni formalismos, aunque en  él se aprecie un buen conocimiento de todo ello, va acompañado de  citas introductorias  y aclaratorias de Gerardo Diego (El romancero de la novia: metro tradicional  para contar una historia de amor), Vicente Aleixandre (La destrucción o el amor: surrealismo con Eros /tánatos como oposición o complemento), y Pedro Salinas (La voz a ti debida:  el sueño de descubrir la esencia de lo amado, escrito con verso clásico, y honda carga existencial) Poetas del 27 los tres, en el amor parecen beber de PetrarcaGarcilasoBécquer... al tiempo que renuevan su voz  desde sus diferentes formas de escribir sobre el amor. 

Esto  mismo parece sucederle a esta  Licenciada en Filosofía y Letras- especialidad en Filología inglesa con su libro que, en palabras de  Francisco Javier Díez de Revenga, siempre acertado en sus juicios literarios y siempre valorado y admirado por mí, sobre a A ras de mar, nos dice "...en la representación del mar que sugiere el título del libro está la gran metáfora de la vida que no es otra que la del amor" y también que: "Milagros López dispone de una palabra poética efectiva y original" y yo estoy de acuerdo con estas palabras.
 
Con un hermoso prólogo de una poeta como Cecilia Quílez que nos dice: El dogma comienza cada mañana a la señal de quien espera ser amado. Plenitud al fin en el territorio de la luz dice la poeta. El mar necesita ser comprendido. Así se inicia esta gran metáfora del amor, de la vida, en la que el yo poético de Milagros López avisa con estos versos los títulos de las secciones que conforman este poemario : A ras de mar vuelo /hacia ti, / en ti,/ sin ti, a la espera de ti/ …siempre.

Y tras este aviso y esta declaración,
nos presenta un poemario unitario y estructurado en cuatro secciones en las que el amor es vivido, sentido, apasionado, enardecido, fundido, ausente y, siempre,   esperado. Un amor que está, como bien dice Díez de Revenga, en el mar, dentro, junto, al lado del mar. Mis pies sobre tus huellas de agua / marcando la playa, / mis ojos, tu paso verde.

Poemas intensos que, como decía al principio, no sé si de la experiencia o no, nos ofrecen una realidad poética literariamente creíble, poemas, en fin, en los que la pasión se mece junto a las olas de un mar pleno de dicha, de gozo, de clamorosa alegría  cuando es posesión, de clamor  anhelante frente a la ausencia  y de sueño siempre en la espera. Para esta inmersión / no vas a necesitar neopreno: / el encuentro será cálido. // Sumérgete sin máscara, /  quiero deshacer  ese laberinto / –aljibe de tus ojos–


Una historia de amor como la espuma del mar que es calma y tempestad, caricia y golpe, furia enardecida y sueño ensimismado, amor en plenitud, amor. vivido, imaginado o soñado; pero contado de tal modo que el lector , poema tras poema, lo vive, lo siente, lo hace suyo. Milagros López consigue, con una voz propia, hacernos partícipes de esta hermosa historia de amor a ras de mar. Un amor que aguarda  un final feliz, vital, amoroso: Prosigo ahora / la estela de agua que me lleva hacia ti, / ineludible vía fue / en la antesala de la primavera. (...) Espero el momento / en que detengas de nuevo tu vida, / me abras tus sendas, / me acojan tus aguas, / y te gires, verde ne recibas, / reparado el mástil, / pecios ya un recuerdo lejano, / y me invites, / pronuncies palabras de aliento: "Te estaba esperando, vida". 
Un libro, en definitiva tan vital  e imaginativo y tan bien construido como maduro aunque sea el primero que publica.


Mi felicitación a la autora y también, cómo no, al buen ojo, que suele tener mi querida LuzMaría Jiménez Faro, editora de Torremozas.


martes, 10 de junio de 2014

Francisco Caro: "Cuerpo, casa partida" Honda reflexión sobre lo poético y lo vital




Francisco Caro: Cuerpo, casa partida. Honda reflexión sobre lo poético y lo vital




Francisco Caro, ha conseguido un nuevo y consolidado premio de poesía (Premio Leonor de poesía 2013. Diputación Provincial de Soria), con su libro Cuerpo, casa partida, libro que he recibido y que, como todo lo que viene escribiendo Francisco Caro, he leído con ganas sabiendo que, adentrarse en la poesía de Caro, es saber que nos va a ofrecer lenguaje (él piensa que sin lenguaje poético es imposible que la poesía aparezca) y, con el lenguaje, técnica (también ha dicho que la única manera de quedarse con ella y ella contigo, es respetar esa norma, aunque  luego apostilla que el respeto a la norma no debe anular la capacidad de innovación),  y emoción, una emoción que Francisco Caro maneja muy bien y que el lector, durante la lectura, se adentra en ella, en ese estado interior del poeta, y termina haciendo suyo el poema.

La parte izquierda de mi casa, / de mi nombre, mi parte izquierda,/ sorprendida en sus juegos / con las ingles de barro, / dejó apresar su luz en los cimientos.
Después la arcilla, / cruelmente minuciosa, / sobre la oculta / e inesperada cárcel, / reticular se levantó en los muros// y nacieron / de la pausa los huecos, / la puerta de los nombres, el milagro / del balcón y la brisa.
Alados albañiles tejarían / luego la casa / por resguardar los actos, los poemas, / del alga de la noche, de grises claridades, / de las imperfecciones o la lluvia, / y pintarían / de romero o cansancios amarillos / encendidos tabiques, / dudas y corredores, / la arquitectura toda de mi voz / mientras ella callaba, / mientras los dos sabíamos.



De Francisco Caro (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947),  un poeta de escribir siempre, de aprender siempre, de leer siempre aunque comenzara a publicar hace relativamente pocos años,  ya he dicho en otras ocasiones que: Este profesor de Historia ha sido inédito hasta que, un día, decidió presentarse a un premio y lo ganó. Desde entonces (y de esto hará ahora solo diez  años),  su equipaje poético atesora los premios Asociación de Escritores de castilla la Mancha, Juan Alcaide, Ciudad de Zaragoza, Ateneo Jovellanos, Ciudad de Alcalá, el premio José Hierro y este Leonor de poesía 2013.

La naturaleza es importante es Cuerpo, casa partida, así como la experiencia vital y las referencias culturales, todo  en la voz de un poeta que sabemos también que sugiere, más o menos conceptual, en este libro algo menos, siempre sugiere, con lo cual el lector, al menos a mí me parece así, tiene la puerta abierta a la reinterpretación: Cuando junio / es la pena de amar/ y ser tristeza / un don hospitalario // por su lacia hermosura, //Tiene siempre / la tentación dispuesta de quedarse / de quedarse a jugar a las melancolías, / a deshacer los nudos, las arrugas, / con los dedos del sueño // o el afán/ de crecer porque teje/ una prenda de lino cerca del corazón. // Un don que puede, cuando junio,/ vestir nuestro abandono / o puede devorarnos // porque es ella, sabemos, quien destruye / la verdad de las rosas.


Francisco Caro dice que la poesía es como una casa grande con enormes puertas donde entra el alma eterna y en este Cuerpo, casa partida, Caro ha entrado en la Casa de la Poesía con unos conceptos claros: con la infancia, el amor con su  cara y su anverso, los sueños no cumplidos, la búsqueda del universo poético de don Antonio Machado

En este nuevo poemario de Francisco Caro, el poeta establece un doble diálogo consigo, el poético y el vital, reflexionando sobre su pasado, su presente y su futuro, así como con el hecho de escribir, con una poesía introspectiva, emocional, de pensamiento, una poesía que cumple la norma, sabe beber de las fuentes porque la poesía que, para quien la vive y la siente, es pasión, necesidad interior, es algo que se lleva dentro sin saber el porqué y Francisco Caro lleva consigo la poesía desde siempre, desde lector, por eso con el mayor respete y admiración, aprovecha la voz de poetas que le han precedido.




Mingote le dedicó esta viñeta al poeta Rladio Cabañero

El libro se inicia con una explícita dedicatoria al poeta Eladio Cabañero: Al hombre que a los 40 años, por defenderse de la mitad de sí mismo, dejó de escribir versos.  A su memoria. A Eladio. Una hermosa y sincera dedicatoria al poeta, al hombre, que un día, hace ya muchos años, al preguntarle que por qué no escribía me dijo: " con la excepción de algún poema de encargo para algún amigo, no escribo porque ya no tengo nada que decir" Tremenda y honesta declaración de un poeta que, ya lo he dicho otras veces, "escribió sobre el hombre y del hombre, escribió de amor y por amor, escribió poesía social (o testimonial, como quieran). Lúcido y pasional siempre, solo y desamparado casi siempre y  con él siempre el origen de la palabra clara." 
Palabra clara, sincera, honesta como él (como ellos). Merecido recordatorio a modo de homenaje a Eladio Cabañero en este Cuerpo, casa partida.

En este poemario, me parece a mí, Francisco Caro muestra sin ropajes (o cuando menos en esa línea de misterio y sugerencia, con versos entre lo confesional con  veladuras) su más íntima concepción de  sí mismo ( de sí mismo y de esa otra dualidad que forma con la “becaria” de su blog que me da la impresión que es un poco faro de luz que atrapa el instante del interior del poeta para que éste quede convertido, una vez revelado, en la fotografía sin tiempo de su palabra impresa) y de la poesía donde vemos todo le que se dice y todo lo que se intuye ya que, me lo decía siempre Pepe Hierro, la poesía dice más de lo que dice el poeta, y aquí  no solo hay reflexión sobre infancia, madre, duda, poesía... hay también reflexión sobre tiempo, amor y esa fotografía del instante que se guarda en la materia de los sueños de ayer, de ahora... para siempre.


Se concluye el libro, tras dos intensas secciones tituladas La parte izquierda de mi casa y Alguien levantó círculos, con un poema, Abandonar la casa y cierto aire, perdido, o ganado. entre nostalgia, de canto: En esta casa pobre,/ alivio y desazón,/ escribo en el cuaderno:/ no hay verso que sin ella / no sea un homicidio.

Francisco Caro, en fin, nos nieva de sí mismo desde el tiempo sucedido,  desde el presente y con la mirada en lo por venir y nos nieva  a nosotros, los lectores, con la luz de unos copos repletos de versos dispuestos para  ofrecer duda, dolor, incertidumbre, sombra, sueño, esperanza y todo ello con la certeza de una verdad que parece un reloj de copos, de tiempo, que se deshace: Quiero decir que nieva / solamente de mí, de cuanto fui inocencia. // Des de mi tiempo hoy, / sobre un tiempo que busca o que persigo. / Nieva: / verdad que me deshace.// Copos, copos, copos, copos. Copos que caen y suenan al ritmo del  corazón de un poeta que mira dentro de sí, observa fuera, y escribe su canción, de alivio y desazón, para seguir viviendo.


lunes, 9 de junio de 2014

Amando Carabias María: Los andamios de los pájaros






Amando Carabias María: Los andamios de los pájaros


La voz de Amando Carabias María (Segovia, 1962), en este poemario titulado  Los andamios de los pájaros (La Isla de Sistolá, Sevilla 2014) nos trae una serie de poemas, muchos de ellos con subtítulo de nombres bíblicos y/o del tiempo greco-latino, tal y como los cuadros de su hermano los reflejan, es decir los ha pintado. Nos trae un planteamiento de inicio-paralelismos-creación y un final de crepúsculo-apocalíptico y resurrección y entre la creación y la resurrección, la historia del ser humano, y parte de la historia de su infancia. nos trae el canto, que es himno de  vida unido al canto elegíaco de la vida y , con todo esto, nos trae la brisa, ese aire por el que vuelan las aves, él lo ha dicho así,"pero también  nuestras miradas, nuestros gestos, los mismos que deshabitaron las tumbas", como afirma en el poema que abre el libro: No hay gestos en las tumbas /  vacías de sonrisas o de lágrimas, / vacías de cansancio i esperanza.

Una voz  que en este libro aparte de un panegírico al hermano, pretende ser un himno a la vida, una vida que, a pesar de las apariencias, se sucede a sí misma: Alumbra mi memoria, uña de luna sobre la melena del mar, el gesto de tus manos (cuando la viada aún era asunto de sueños), tomando el cuerpo de tus lápices de colores tal que cintura de novia sin presentir.
 
Este libro, nos dice el autor,  fue inspirado tras la exposición que colgó en el Patio de Colegio de Arquitectos de Segovia en octubre de 2010 su hermano Mariano Carabias. Una exposición que tituló “Tocar el humo”

Tras leer en el programa de mano, lo que escribió el pintor hermano de Amando, y luego contemplar los cuadros, que no retratos en si mismo  ya que lo  que se intenta reflejar no es solo la fisonomía de quien posa sino la plasmación  de un ser atemporal que tiene algo de aquel que ha posado y algo, fuera del tiempo, de arquetipo que todos llevamos dentro y que provoca -dice- una danza extraña entre el ahora y el pasado.

Esa danza extraña de la que hablaba el pintor entre los rostros del presente
y el arquetipo que representa  fue lo que dio origen a  este poemario
que transita – nos dice Amando Carabías – por los andamios de los pájaros, y recorren los gestos repetidos en los rostros irrepetibles que nutren los eslabones de la historia humana.

Cada poema, digo, lleva un subtítulo y éste se corresponde con el título del cuadro pintado por su hermano.  Aquella exposición tenía una parte amplia dedicada a retratos que aludían a los inicios de nuestra civilización; por un lado la parte greco-romana y, por otra, la judeo-cristiana.

Así, tras unos poemas que van del pincel a la palabra, precedidos de la dedicatoria al hermano pintor, el poeta – como dijera Machado – se orienta hacia el misterio contemplando facciones del presente / donde anidan los gestos sin cenizas, / besando los andamios de los pájaros. Reflexiona sobre la creación, sobre cómo Dios incendió el cosmos: Dios festejó el último día como niños besando risas… (…) Dios incendió el cosmos como la luz y el color renacen  en tus ojos y tus dedos explicando el tiempo, donde nada concluye nunca, salvo las vidas, efímeros suspiros. Y los alterna con recuerdos de la infancia, la madre, el hermano pintor… Auscultas el mundo con los ojos, reposándolo en tus dedos que mecen los pinceles como se toma el talle de la amada. Glosa admirativa desde el recuerdo infantil que induce al poeta a que sucedan versos, versos vitales, versos reflexivos, versos panegíricos, versos, en fin, con medida o con más libertad de formas pero siempre con cadencia y siempre esperanzadores desde el principio al fin como en el último poema, poema de resurreción: La luz que  nuestra sed eterna sacia y que lleva el subtítulo de (Resucitado): Después de tantos siglos y tantas pinceladas /  han volado los pájaros / sobre andamios de piel y de pupilas / atravesando el tiempo y sus osarios, / haciendo de la sed inabarcable / tejido de su esencia y de su afán / por encontrar la fuente donde brota / el líquido que mana y fluye eterno.

Y entre el primer y último poema de este libro se suceden cinco breves secciones: la primera Del pincel a la palabra, y cuarta Su carne es mi carne,  con cuatro poemas cada una, la segunda Desde la bruma, y tercera  Esencias, con siete y ocho poema y la quinta y última La esperanza,  con tres poemas.
Amando Carabias (fragmento) pintado por su hermano como el profeta Elías

Y en esta secciones Amando Carabias María reflexiona acerca de lo poco que, a través del tiempo, cambia el hombre y establece, en este poemario, una especie de diálogo entre lo pintado y la poesía  de tal manera que  nos habla del ayer y del ahora  como si el tiempo estuviera fuera del tiempo, como si no existiera, porque básicamente somos y hacemos, pensamos y sentimos  de la misma manera aunque seamos “perros con otros collares” 
La paleta del pintor ha fijado los colores sin tiempo en los rostros de hoy, los versos del poeta han dicho las palabras de siempre, ayer y ahora sin tiempo igualmente, tras contemplar los colores sin tiempo.
En definitiva cambiamos poco, solo cambias algunos hábitos, costumbres…pero en el fondo como decía una canción “La vida sigue igual” pero como en el poema Una rama de olivo, subtitulado (Noé): Una rama de olivo es esperanza. / Una rama de olivo, pirueta hacia el futuro. Aun a pesar de: Pienso en Noé. / Mirad su sufrimiento de cadáveres, / mirad sus dudas alacranes, / esa ansiedad que cercenó su sueño / cuando el cielo perdía la ternura / de ser caricia / frente al dolor humano. El hombre, el poeta, continúan soñando con la caricia, a pesar de la historia de dolor que nos impregna y sueña con la rama de olivo de la paz y la esperanza.
 

Un hermoso y lírico poemario que ahonda en la contemplación del ser humano tan parecido en sus actos fuera y dentro de su tiempo, ese tiempo que su hermano el pintor ha plasmado en personajes ya sin tiempo con rostros de este tiempo nuestro que parece ser el mismo de siempre. Un tiempo, el nuestro, que el poeta nos presenta también, a pesar de, como: Un legado preñado de futuro / y azul, como las trenzas de la brisa. Porque , insisto, a pesar de, Azul como las trenzas de la brisa, / azul como los versos de los ríos, / azul como montaña de futuro, / azul como sonata de horizontes,/ azul es la esperanza.  

Lo dicho: Los andamios de los pájaros, es como un himno vital cargado de elegía por la historia del hombre,  y  que vive en el alero, al  borde del abismo, donde vuelan los pájaros y construyen sus nidos de sueños, de  cantos y promesas, ya sin tiempo, renacidas.  




jueves, 29 de mayo de 2014

Victor Villapalos: "Excéptico con verso"



Victor Villapalos: Excéptico con Verso




Victor Villapalos acaba de publicar, en edición bilingüe español-francés, su primer poemario  titulado  Excéptico con verso. El 7 de mayo lo presentó en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la UCM. 
Acompañándole estuvimos Inmaculada Vellosillo, profesora de la Universidad Complutense en  la Facultad de Ciencias de la Documentación, una profesora- me dice Villapalos- comprometida con la profesión y  con el papel protagonista que deben jugar las bibliotecas y los bibliotecarios en la sociedad actual. Ha escrito  libros, entre ellos, Bibliotecas escolares ¿Para qué?  publicado por Anaya en 2012 junto a otros autores.Inmaculada Vellosillo ejerció de presentadora de este primer libro de Victor, primer libro pero no primerizo.  

Juan Miguel Sánchez Vigil , vinculado a la Universidad Complutense como profesor en el Departamento de Biblioteconomía y Documentación. Durante tres décadas ejerció como fotógrafo, documentalista gráfico y editor en Espasa Calpe, siendo además un apasionado de la Literatura Infantil por lo que se dice cuentista. Es autor de varios libros sobre fotografía, periodismo, revistas, edición e infantil como El amuleto Yoruba, publicado en Alfaguara en 2010.

Ambos elogiaron este primer libro de Victor. Ambos, según el autore nos cuenta en sus agradecimielentos al final de este libro,le ayudaron  en la selección y corrección de textos  de este poemario.

Junto conmigo acompañamos a Víctor Villapalos en la puesta de largo de este su primer libro titulado Excéptico con verso.




La introducción que abre este poemario es el comentario que escribí sobre él tras recibir una copia en pdf a principios de año, tras pedirme Quino Hierro, amigo de ambos, que lo leyese y valorase.
Cuando Victor Villapalotuvo en sus manos el comentario sobre su libro me escribió pidiéndome autorización para incluirlo a manera de prólogo en esta edición bilingüe. Hoy puedo volver a leer este libro, ya en mis manos, y ahora  incluyo el texto en este blog


VÍCTOR VILLAPALOS: Excéptico con verso



Víctor Villapalos  estudió para ser bibliotecario y documentalista. Su verdadera vocación.  Se quedó entre los anaqueles de la vida para terminar desarrollando, sin lo que más ama, los libros, una carrera profesional en el ámbito de la gestión sanitaria.
Nunca, aun así, abandonó su vocación, ni dejó de tomar notas, de escribir (ya que no ordenaba libros ordenaba notas para no olvidar) todo lo que sentía, vivía, pensaba que merecía la pena escribir, guardar  para, con el tiempo, refrescar la memoria, recordar lo ya sucedido.

Esto –nos cuenta–  le sirvió un poco para mitigar su sed de conocimiento, su anhelo por rodearse de la sabiduría que encierran los libros por un lado y, por otro, para salvar del olvido todo aquello que iba anotando  bajo su percepción, su verdad personal.

Pasado el tiempo, fue transformando en poemas  a algunas de aquellas anotaciones. Poemas que conforman una cosmovisión, un mundo que, a veces, nos dice, le han estallado en el pecho.  Así pues, tras tantas notas, tantos poemas, realizó una selección antológica y el resultado fue este Escéptico con verso, un libro donde la poesía  de tipo formal con versos blancos, a veces con suaves asonancias, a veces con versos más libres, nos va contando en pretérito, del mismo modo que la vida nos cuenta cuando nos vive, todo lo que ésta nos niega y lo que nos ofrece mientras la vivimos. Una reflexión que recuerda a aquel Califa cordobés que más o menos vino a decirnos que tras vivir muchos años había sido feliz catorce días, apostillando después, y tal vez he exagerado algo. Reflexión que conlleva una cierta desconfianza, razonable aquí, en un escéptico.

Un escéptico lírico que, verso tras verso, nos desgrana la vida que fue, con su enamorarse, su desenamorarse, su olvidar y recordar, su entristecerse y alegrase, su dudar, su conocerse, su regresar a la infancia, su enfrentarse a los miedos, su sentirse abandonado, su alegría, su desamparo,  su soledad… Con todo ello, realidad vivida o imaginada por el tamiz  selectivo de la memoria, a pesar de las notas, nos ofrece  una realidad trastocada en realidad poética más con el aroma de lo elegíaco que de lo hímnico (cosa habitual en un porcentaje altísimo de poetas)

Un libro éste Escéptico con verso  que Villapalos ha dividido en cuatro secciones: Criaturas mitológicas  es la primera y en ella nos dice que no necesita símbolos, que una bandera es “la venganza de necesitar patria,/ de enjaular un corazón nacido / para reposar en las estrellas.” Villapalos prefiere izar su corazón: “en contra / de todo aquello que a favor confunda; gusta de “navegar ligero sin los símbolos.”

Tras esta declaración, rememora lo perdido, lo pasado, la infancia y especialmente el tiempo o los tiempos del amor y su contrario, en los primeros poemas Rumores y Duelos de adolescencia.  Hace hablar a don Antonio Machado, en un bien construido soneto que titula Guiomar, seguramente estableciendo paralelismos amorosos. En el  poema Los lunes de tu piel, nos confiesa que es más de escribirle al recuerdo, o de reinventarlo tal como le hubiese gustado recordar ya que parece que para Villapalos el tiempo “es ese sentimiento de añoranza  que tiene la materia”.


Y entre amores y desamores, recuerdos fidedignos o tamizados por el selectivo filtro de la memoria, Villapalos nos va mostrando su mundo poético ya, su cosmovisión  del amor, del tiempo, de la vida, con bandera de conciencia, no de símbolo, comprometida mirada que nos habla de  la indigencia y nos muestra, también, su ternura lírica mientras cierra esta primera sección con el poema Hoy supe que ibas a traer un alma al mundo.

El universo reposado (la segunda sección), se abre con una cita de Machado, muy presente en este libro (del mismo modo que Salinas también lo está),  que dice: “Señor, me cansa la vida / y el universo me ahoga. / Señor, me dejaste solo,/ solo con el mar a solas.” Y Víctor Villapalos, “Erre que erre” inicia, al tiempo que prosigue , con un poema de pérdidas: “Me quedo con escribir, mi amor, sobre tus labios” (…) “ versátil y ligero mi verso descansa en tu hoja / como  espíritu sutil de una estrella tendida en tu lecho”.  El poeta quiere un verso diminuto y embozado pero limpio, “calado por la lluvia (las emociones) que regó la flor que el corazón deshoja”.  Un verso que va desde lo formal con medida, versos blancos o rimas, principalmente en asonante, hasta fórmulas más libres; pero unas y otras, sujetas, como debe ser,  a un lenguaje preciso, apropiado y al  ritmo que la poesía debe tener para ser poesía.


De este modo y en un poema de verso octosilábico, verso tradicionalmente español, con rimas consonantes y suaves asonancias nos dice:“ Clara, suave, sosegada, / conocida, obvia,/ tersa, llana, cristalina, / transparente, pura,/ presta, aguda, positiva, /  evidente, justa, /  hueca, viva, separada, / extendida y propia, / boca de labios alada, / lengua sin memoria.” Y establece, al tiempo que nos canta cómo quiere hacer su poética, una poética que le nace en la hora tardía, enraizada a sus manos que eran “Templos / de sal. La sed / venía por momentos.” Lo sucedido es lo perdido, lo pasado en el tiempo, es lo recurrente, el deseo de imaginar y compartir, de abrazar el tiempo a través de colores,  de vivencias convertidas en libros… para superar la soledad “de unos libros mal avenidos”.  El poema Once de marzo, rememora  “la atmósfera plomiza / y su amargo sabor”  de aquel aciago día de terror y muerte.  Reflexiona el poeta, medita, tanto sobre su compromiso con la vida, con el ser humano, como  en la elección  de caminos a seguir, así nos dice: “No sé si fuiste tú / o fueron los caminos que escogiste / los que me borraron, sin más, / de tu presencia.” Y la ausencia, el recuerdo, la soledad, se convierte en una pesada carga que cierra esta segunda sección  con estos versos: “porque no sé cómo voy a pagar el peaje / por el valor de tu ausencia”

La contradicción de un recuerdo. En eta tercera sección el poeta se convierte en Ícaro caído  y canta: “y el mundo me dio una espalda sin alas.” Comienza hablándonos de las derrotas, continúa con el tiempo y las pérdidas,  con un pasado en el que perdió los sueños, todos, y aun a pesar de ello continúa indagando en la temporalidad  de los anhelos. Es decir, se han perdido unos sueños pero al afán de seguir hace que nazcan otros nuevos: “No han podido conmigo las palabras / y he seguido  inventando…”  En el poema Amor  nos habla de esos sueños, de sus deseos, en la primera estrofa y, en la segunda, asume una realidad que le conduce a la oscuridad de la noche sin el amor: “En tu pelo mi pelo,/ en tus pasos mis pasos, / que siguen con anhelo / el reflejo del ocaso / en el papel.

Víctor Villapalos escribe este libro desde  los sueños, la derrota, el desamparo, el cansancio, la descofianza… al tiempo que reflexiona sobre la vida,  la infancia, el amor, lo perdido, lo ganado, sin darse por vencido. Nos dice aquí que esta recopilación de poemas escritos  a lo largo del tiempo tendrá segunda parte, que hay mucho que decir todavía, que tal vez lo que nos cante en nuevos  poemarios no le deje ya el corazón a la intemperie como nos dice en el poema que cierra esta parte tercera titulado Corazón a la intemperie: “Asumo que los libros que me visten / cuentan con los versos de sus páginas en  blanco,”

“Te busqué por la duda / no te encontraba nunca”  Con estos versos del poeta del amor, Pedro Salinas, inicia  Víctor Villapalos la cuarta y última de las secciones de este Escéptico con verso. Regeneración celular es un poema en prosa que no habla de espacios, tiempos, límites en el amor… Todo lo que sucede, aun con huella, termina regenerándose hacia el olvido, hacia la transformación o hacia “las cloacas de una negación  inadvertida” Ya no sirve ni el grito porque enmudece ni sirve el archivo de la memoria. Solo la amistad (frente al amor, otra forma de amor) sobrevive como un sueño matemático y solo la lectura ,el amor a  la palabra, a la poesía, salva  al poeta  de líricas y reflexivas meditaciones en torno al amor, al deseo, la duda, la pérdida, la derrota, el desamparo, los sueños, la soledad… Salva al poeta que acepta la realidad no trastocada aún en poesía, la vida, con una cierta ironía: “Cuando te dije  que necesitaba un polvo / no me refería  a que me dejaras aquí / acumulándolo durante meses, / sin salir, / esperando a que vuelvas.”


El poeta nos dice: “Tener un desierto en las manos / y no saber qué hacer con tanta arena, / forjar con las palabras los caminos, / saber templar la voz si la voz tiembla.” Con el propósito de la fortaleza y con el temblor de la voz por la página rememora el tiempo en que cortó “desde raíz / los antepasados que pesaban. /  La herencia  de un acento equivocado, / la culta efervescencia de la rabia, / los egos de unos días trasnochados” y, como un francotirador, se arrancó de los padres: “Yo cercené el tronco de mi origen / decidí caminar solo / la avenida que la vida nos prepara acompañados.” Su dignidad  –nos dice– ha sido la última frontera entre mi amor / y tu indiferencia.  Y tras esta reflexión, tras arrancarse de su raíz  y tras saber de la indiferencia, se pregunta con  un cierto despojamiento de esperanza frente a quienes sonríen con dolor porque ésta, la esperanza,  no trae las expectativas deseadas,  soñadas, anhelada: Qué extraña es la sonrisa, titula este poema de descreimiento y decepción: “Qué extraña es la sonrisa de aquellos / a los que les dueles su sonrisa, / con esa mirada que sabe a tarde, a luego, a ya no importa.”



Y este  escéptico  poeta nos deja un libro de memoria y de vuelta en el descreimiento porque la verdad no existe o al menos es desconocida para el hombre y esto le hace desconfiar, incluida su propia experiencia,  por eso por una parte escribe: “Se tiende la mirada en los rellanos / sin un posible oasis que refresque” y por otra nos deja con la promesa de “segundas partes que aún deben ser escritas / y pensadas y sentidas.”

Escéptico con verso me parece, en definitiva, un libro donde se unen arquitectura verbal (estética)  y decoración interior (ética) conformando la elegía de la vida sucedida, escrita en un tiempo no de nostalgia sino de ajuste de cuentas con el pasado, tratando con ello de encontrar el consuelo que le permita, ahora, liberado ya,  contar y cantar otra verdad (la verdad, como el hombre puede ser poliédrica),  con otro tono, sin tanto escepticismo, y con otros versos.
                                                                  Febrero de 2014

                                 Manuel López Azorín