sábado, 9 de mayo de 2015

Maria Luisa Mora: Simulacro cero





María Luisa Mora Alameda: Simulacro Cero


Simulacro Cero obtuvo el XVI Premio de Poesía Nicolas del Hierro 2014, convocado por el Ayuntamiento de Piedrabuena (Ciudad Real), lugar de nacimiento del poeta que le da nombre. El jurado en esta edición estuvo compuesto por los poetas Manuel Cortijo Rodríguez, Pedro A, González Moreno y Jorge de Arco  y por unanimidad dieron el premio al poemario titulado Simulacro cero cuya autora es María Luisa Mora Alameda.
En  la presentación del libro en Madrid, Casa de Castilla la Mancha, Aula de poesía Juan Alcaide, recuerdo numeroso público
escuchando atentamente a su autora  leer este nuevo trabajo pleno de vida y por lo tanto de poesía, una poesía sencilla, cotidiana, directa y con una  claridad que a veces es ternura, a veces desconsuelo, a veces ironía y siempre palabras cargadas de naturalidad y vida.

Los poemas de Simulacro cero, una treintena más o menos, están escritos desde la verdad  y se nota porque al leerlos la autora  (leyó unos pocos) el oyente se contagiaba de su pasmosa naturalidad para contar con sencillez, las cosas hondas, profundas y hacer que nos toquen los sentidos, que nos emocionen.
Al acabar su lectura y antes de que se le diera un largo y caluros aplauso, hubo un intento de coloquio; pero antes de que se produjera el poeta Francisco Caro advirtió a la mesa, a quien  conducía el acto, de la presencia en ella del poeta Nicolás del Hierro. El poeta, que había realizado un gran esfuerzo para estar ese día junto a la ganadora del Premio que lleva su nombre, había permanecido en silencio durante la presentación y la posterior lectura. Educado y obediente con el protocolo, no intervino porque nadie le dio la palabra para hacerlo. Corregida esta (extraña?) omisión el bueno de Nicolás del Hierro dirigió unas cariñosas palabras de felicitación a María Luisa Mora que agradeció su intervención y expresó su admiración por él.



El libro, distribuido en cuatro apartados con citas de Alejandra  Pizarnik, Pablo Neruda, Cesar Vallejo y Jorge Luis  Borges, nos ofrece la vida, su vida real, si acaso quizá con las veladuras  que la memoria selecciona. Una vida repleta de pequeñas cosas, cotidianas y de tremendas cosas  dichas con la desolación y la naturalidad de las palabras justas, precisas. Un libro, en fin, que medita sobre la vida con un ritmo, una armonía, una musicalidad que se expande por el aire  de las palabras familiares, sencillas, intensas (aunque a primera vista pudieran parecer, por usadas por todos, gastadas y sin pólvora de artificio o pirotecnia verbal. Pero es que en este libro de María Luisa Mora (y en mucha de su poesía que he leído), no hay ni artificio ni pirotecnia, tal como nos ha dicho ella: Porque esto es la existencia. No valen simulacros. / solo la vida. / Una oportunidad para la muerte.

Porque María Luisa Mora es poeta de la sencillez, la difícil sencillez, de la verdad sin simulacros y en este poemario nos ofrece con su cara y su cruz  la tristeza y la esperanza, como la vida. María Luisa Mora lleva contándonos  en sus diferentes libros  su experiencia vital y sabe hacerlo de tal modo que leer sus poemas es conectar con ella y con la vida.  Una vida verdadera, ni  falsa ni con antifaces, sin simulaciones. Nuestros padres nunca fueron / cariñosos. (…)  Creían / que ya tenían bastante / con darnos de comer.(…) Mas de mi madre, debo / haber heredado el amor por la poesía, (…) Yo la adoraba aunque no fuera / demasiado cariñosa / o tal vez sí: / porque recuerdo bien el día / en que permanecí recostada en su regazo / y pude sentir perfectamente / con qué ternura besaba mi cabeza.


Nacida en Yepes (Toledo), María Luisa Mora  ha publicado una quincena libros de poemas y conseguido  muchos galardones. Su poesía anterior a este Simulacro Cero está recogida en un volumen de título  El pan que me alimenta. Una  recopilación de toda su obra poética  anterior  que fue publicada  por Pablo Méndez en su editorial Vitruvio. 


jueves, 30 de abril de 2015

Eladio Cabañero: Palabra compartida (Antología poética).Introducción y selección de Pedro A. González Moreno







Eladio Cabañero: Palabra compartida (Antología poética)

Introducción y selección de Pedro A. González Moreno


El libro, de doscientas y pico páginas, ha sido publicado por la BAM (Biblioteca de Autores Manchegos y ya era hora pues, que yo sepa, este autor aún estaba inédito en la prestigiosa Biblioteca de su tierra, auque también es justo decir que el Ayuntamiento de Tomelloso le publicó en  un volumen toda su  Poesía reunida
con introducción de Francisco Gómez Porro, en, 2001).  El volumen que ahora publica la BAM, está ilustrado en su portada, por una pintura del  
pintor Antonio López 
que,como Eladio, es hijo de Tomelloso. 

El libro Palabra compartida(Antología Poética), de Eladio 
Cabañero, introducida y seleccionada por el escritor Pedro 
Antonio González Moreno, poeta y filólogo que ha realizado, a mi 
juicio, un meritorio trabajo no sólo de selección, noventa y dos 
hermosos y necesarios poemas para entender a la perfección la trayectoria de Eladio Cabañero, sino que la introducción que nos ofrece, perfectamente distribuida en los apartados La vozLa GeneraciónEl poetaEl paisaje y El Hombre, permite que conozcamos en toda su dimensión a un poeta que calló voluntaria y prematuramente, según el singular, humilde y sencillo poeta-albañil, que era Eladio Cabañero: “porque no tengo nada que decir”  – decía – .


¿Qué puedo decir yo de Eladio Cabañero? Sólo cuatro libros publicados y fue  Premio Nacional de Literatura-Poesía en 1963  por Marisa Sabia y otros poemasy posteriormente Premio de la Crítica  en 1971 por  una recopilación titulada  Poesía (19561970)que  prologó el crítico Florencio Martínez Ruiz .
Me parece a mí que es uno de los grandes poetas, representativos de la poesía de los años 50. 

Eladio pintaba sus poemas como, su paisano el hiperrealista Antonio López, pinta sus cuadros. Siempre  desde el mismo punto de vista ( el punto de vista del humilde, del sencillo hombre del pueblo que sabe y conoce a los perdedores, los desarraigados, los pobres, los vencidos, los humillados... y lo hacía con mimo, con ternura, con amor y sin perder de vista nunca al niño que fue), y escribe con la misma luz: la de la sencillez, la austeridad, la honradez y la ternura, la luz de su verdad en relación a su experiencia vital  y muchos de ellos, poemas que son testimonio de vida  con un emotivo y sincero toque social que hacía (y hace) que al leer el poema, el lector se conmoviera (se conmueva).



Y me parece a mí también (y lo cuenta Pedro en el libro)  que 
alguien que anduvo incluido en casi todas las antología de la época 
ya que fue antologado por Luis Jiménez Martos (director de 
Adonais tras  José Luis Cano), por el grandísimo Leopoldo de Luis
Por el poeta de Arcos Antonio Hernández en su La poética 
del 50: una promoción desheredada,  y por Francisco Ribes, por  citar solo algunos, no debería haberse quedado en el olvido tantos años.

Recordemos que  desde que dejara de escribir (su último libro fue 
publicado en 1963)  y tras publicarse la antología que le valió el 
Premio de la Crítica en 1971, no se publicó nada suyo hasta que en 
1992  el escritor y poeta Manuel Rico publicó en Ediciones 
Libertarias una antología titulada Señal de amor (aludiendo un 
poco a su segundo  libro Una señal de amor que fue accésit del 
premio Adonais en 1957), con un estudio previo sobre la obra de 
Eladio. Más tarde, en 1995, llegaría una reedición en 1995 de su 
libro Recordatorio, tercer libro suyo que  se publicó en1961.



Recuerdo con qué emoción me contaba Eladio  que le iban a 
publicar una selección antológica, ¡mi primera antología! –
exclamaba –. ¡Pero si ya nadie sabe de mí!,  me decía  con el brillo 
de la luz manchega tras los gruesos cristales de sus gafas de pasta, 
este poeta que amasaba versos entre los andamios de su Tomelloso 
natal o contemplaba los trenes y la tremenda pobreza desde la llanura, sentía yo que vivía, ahora en Madrid (hablo del principio de los años noventa), resignado (y perdidamente enamorado por entonces) en su condición de poeta olvidado (y también extrañamente correspondido en el amor).

Pedro A. González Moreno, buen conocedor del poeta  pues le trató personalmente  también y buen conocedor de su poesía muy acertadamente nos muestra  en uno de sus apartados a  El poeta y nos dice: La poesía de Eladio Cabañero está tocada por el don de la humildad, y pese a la inicial retórica de su primer libro, tiene un afán de sencillez y claridad, está concebida como un vehículo adecuado para transmitir la vibración más pura de las emociones.


Con relación a la voz poética 
de Eladio nos dice: 
La voz  humana,
conmovedoramente humana  de Eladio Cabañero, tal vez nos deja en el paladar unos posos dulciamargos    de desconsuelo, pero nos deja también  un temblor de pureza,  una vibración de autenticidad.
.
Nos habla de La Generación, una generación con poetas, incluido él, como su amigo Carlos Sahagún, Valente,  Claudio Rodríguez

Nos habla  también Pedro A. 
González Moreno del paisaje (un 
paisaje que el introductor de estos poemas conoce a la perfección 
ya que ha escrito sobre ese paisaje  manchego común a ambos en un hermoso libro titulado Más allá de la llanura, publicado también en la BAM en 2009 y Pedro lo escribió desde la contemplación, el lirismo y la realidad  experimentada).

Y nos dice sobre el paisaje de Eladio CabañeroDesde el sol a la 
anchura es la obra iniciática donde el poeta tomellosero buscaba 
no sólo la redención del paisaje manchego, sino también su propia redención personal y literaria. Recordemos que  Desde el sol a la anchura fue su primer libro publicado en 1956.



Y finalmente nos habla de: El hombrePedro conocía, ya lo he dicho, personalmente a Eladio Cabañero. Conoció primero  al poeta por la recopilación de Florencio Martínez Ruiz que publicó planeta y se convirtió para un Pedro jovencito en los primeros años setenta en un poeta de cabecera que siempre le acompañó (luego ya en los años 80 le conoció personalmente y compartió con el muchos días de charlas y amistad hasta su fallecimiento en julio de 2000),  y le acompaña porque – lo hemos comentado muchas veces los dos – siempre vuelve, volvemos,  a él a su recuerdo y, especialmente a su poesía. Y volvemos  porque como dice Pedro A. González MorenoEladio Cabañero fue un hombre, un poeta  que prefirió poner un adjetivo menos y una emoción más. Y los dos estamos de acuerdo.
Que este libro, del que acaba de salir una reseña en Lanza que es un resumen de ésta que cuelgo aquí,  sirva para que las nuevas generaciones conozcan la obra de un poeta auténtico.  Y que sirva para permanecer en el recuerdo de un hombre humilde que nos trajo la emoción y la verdad de un tiempo en su poesía.

                                                             Manuel López Azorín





viernes, 24 de abril de 2015

Fernando López Guisado: Rocío para Drácula









Fernando López Guisado: Rocío para Drácula



Fernando López Guisado (Madrid, 1977). Combina la escritura y la crítica literaria con el Radiodiagnóstico. Ha publicado, además de este Rocío para Drácula   (Ediciones Vitrubio, Madrid, 2014), cuatro poemarios más: Aromas de Soledad , El Altar de los Siglos, Porque nunca fue suyo y La Letra Perdida. Ha sido incluido en tres antologías. Es colaborador del diario El Pulso y las revistas Escritores de Rivas y Ágora: papeles de arte gramático. Conduce la bitácora digital Buenas Noches Nueva Orleans.
Un poemario éste con profusión de temas.  Temas que nos muestran las mismas o parecidas emociones (y me llega el recuerdo de Antonio Gala cuando en una lectura poética invitado por mí nos dijo: Pienso que ya está pasada la Edad de la Razón, y que quizá tengamos que llegar a una Época del Sentimiento), parecidos sentimientos,unos de incertidumbre, otros de consciencia del tiempo y también de salvación, especialmente por amor, (el romanticismo ha continuado con el neorromanticismo  y en  nuestro subconsciente). Emociones en fin tan necesarias en el poema porque sin ellas un poema nos resultará frío, distante, incompleto.  


Rocío para Drácula parece la  eterna búsqueda del yo y de su felicidad pasando por la insatisfecha sensación de no alcanzarla casi nunca.(Cosa muy común en el hombre). Eso es tremendamente humano: caminar entre la luz y la sombra con sus dudas, sus relativas verdades y muchas incógnitas. Pero la poesía se nutre , y mucho, de la experiencia vital del poeta, y de sus recuerdos.
Se canta lo que se pierde Nos decía Don Antonio Machado (y lo que se recuerda, perdido ya o no, también. La memoria, esa que yo llamo la materia de los sueños, trastoca nuestra realidad sucedida en realidad soñada. La poesía, me decía José Hierro, no se puede hacer de la realidad literal, la realidad, a veces,  es como un gran abismo, una fajana donde no llega la luz y tenemos que intentar alumbrarla  ¿Cómo? convirtiéndola en realidad poética.


Claudio Rodríguez solía decir que  la poesía  era una participación entre la realidad y la experiencia poética de ella a través del lenguaje. La experiencia vital acumula el recuerdo, la memoria y esa materia de los sueños  se la muestra al poeta  que termina convirtiendo esa experiencia vital, esa vida que no es poesía, en otra realidad poética en muchas ocasiones. Pudiera parecer sencillo; pero pienso que, para el creador, es una dura lucha, tanto como para el hombre.
Este es un largo poemario en el que el poeta nos muestra tres libros que a su vez divide secciones, en ellos, en su diversidad temática encontramos  potentes e insólitas y atrevidas imágenes que nos hablan de su experiencia vital con un lenguaje a veces con un lenguaje cercano al poeta canadiense Mark Strand cuando escribió: En un campo/ yo soy la ausencia / de campo. /. Esto es / siempre así. / Donde sea que esté / yo soy lo que falta (de su libro Durmiendo con un ojo abierto. 1964). Fernando López Guisado escribe: Ya no soy ni existo. / He dejado /de ser uno, de ser yo./ Únicamente yo.(P-19-20)


En el último poema de este libro Fernando López Guisado nos dice: dejó el alba vertida sobre  el libro / lágrimas desde amarillos tulipanes. /  Morirán algún día, pero su sangre / quedará siempre tiñendo páginas.///
Rojas epifanías, destellos / de la verdad del Otro Lado, / de la brisa que transporta una luz / en su seno. Captura lo invisible / en el vagón final del tren fantasma: ///
Beso, para el hombre / rocío para Drácula.”

Hay, en Rocío para Drácula, poemas de muy variada temática, poemas directos y poemas enmascarados; pero en casi todos ellos, en unos con lenguaje más popular o llano, en otros más referencial, y en otros enigmático, más críptico, más  hermético, andan el deseo, el amor, la búsqueda del yo… y, en todos ellos, nos deja vertidas…sobre  el libro / lágrimas desde amarillos tulipanes. Lágrimas, experiencia vital, realidad trastocada en realidad poética, nos dice que Morirán algún día, pero su sangre / quedará siempre tiñendo páginas. Ese es el sueño que nos augura: Un destino intemporal sobre la página escrita. El destino, sin duda, será el encargado de hacer cierto el augurio. De rodillas sobre los sueños,/ contemplo inmóvil / lo inútil que resulta / detener el puño del destino.(P-24)


El poeta, en mi opinión,  es el producto de lo que vive, de lo que aprende, de lo que lee, de lo que observas, de lo que recuerda y todo ello, que es lo que conforma la experiencia vital junto a lo que desea, lo que teme y lo que sueña, a veces se transforma, gracias al lenguaje, en realidad poética. Una realidad poética la de Fernando López Guisado con una ética y con una estética en un poemario cargado de emociones, de sentimientos, de imágenes, de algunos hallazgos expresivos y también de  antifaz léxico para mostrarse  sin mostrarse  del todo, Como haciendo suyos estos versos de Mark Strand: Esto es / siempre así. / Donde sea que esté / yo soy lo que falta. Sin duda un poemario personal por el que la vida y la muerte, entre ambas, camina el resto de temas con su diversidad de modos, voces, tonos…y el misterio de la poesía.



Fernando López Guisado publicó su primer libro con apenas dieciocho años, Aromas de soledad, desde entonces no ha dejado de crear una obra sólida, rebosante de imaginación y originalísima en la búsqueda de un mundo lleno de misterio, que roza quizá lo paranormal pero que se hace aún mayor en la poesía amorosa o existencial. Rocío para Drácula, en fin, como dijo mi buen amigo el poeta Rafael Soler, es un buen libro de amor luminoso y oscuro.

martes, 21 de abril de 2015

José Alberto Chicharro Vilches. Dos libros: Versos para una tarde lluviosa y Besos de mariposa






José Alberto Chicharro Vilches. Dos libros:
Versos para una tarde lluviosa y Besos de mariposa



Mi vecino es poeta y yo no lo sabía.  En 2014 descubrí, cuando José Alberto Chicharro Vilches me trajo su primer libro de poemas  publicado en Círculo Rojo Editorial, que Alberto (así le llamo yo) mi vecino  desde hace más de 30 años escribe poesía. Me quedé gratamente sorprendido al conocer su pasión por este género (también por la música), pasiones que llevaba con él desde siempre con numerosas lecturas y aprendizajes de la poesía clásica y tradicional, formas que domina perfectamente y con el aprendizaje , el estudio  y la interpretación de la guitarra flamenca. Siempre con él pero que se materializan  en el momento en que Alberto se jubila y encuentra el tiempo necesario para dedicarse tanto a escribir poemas como a componer e interpretar a la guitarra.  Como a mí me encanta la música pero sé de mis limitaciones con ella ya que tengo más oreja que oído, quiero hablarles aquí de su vertiente poética.


Añadir leyenda
Cuando me trajo Versos para una tarde lluviosa, su primer libro, lo hizo con la humildad de aquel que busca, en la poesía, satisfacer su anhelo por escribir disfrutando con ello, pero sin pensamientos de trascender ni de buscar la fama ni tampoco eso que hemos dado en llamar la eternidad. Tan solo quiere Alberto expresar, para los amigos y algunos posibles lectores desconocidos, su modo de sentir, de pensar, de vivir a través de los poemas que escribe. No quiere ni piensa en otra cosa que en el júbilo de sentir mientras escribe que, aun jubilado ya, puede seguir trabajando, ahora en sus dos pasiones, y disfrutar con ellas. (además de, como persona inquieta y curiosa que es, viajar, hacer deporte y practicar la fotografía y todo ello: música, poesía, viajes, fotografía
 y deporte, lecturas...acompañado y animado por Maribel, su mujer )





En el momento en que escribo todo esto Alberto y Maribel se encuentran viajando por Argentina y estoy seguro de que, además de visitar las cataratas de Iguazul, se perderán por Buenos Aires, la ciudad con mas librerías por habitante del mundo, en esas hermosísimas librerías como, entre las muchas que tiene, 
el Ateneo Gran Splendid y más ,de las que existen en la calle Florida y otros muchos lugares de la ciudad. Librerías que a mí me gustaría visitar algún día ya que he leído que "en la zona céntrica de Buenos aires, Recoletos, Palermo y Belgrano, se cuentan con los puntos de mayor concentración de locales. San Nicolás es el barrio número uno en ellas. No es para menos, el circuito de Corrientes está allí." 
Ateneo Grand Splendid

De manera que Alberto Chicharro Vilches estará disfrutando como un niño  con todo y con el Festival Internacional de Poesía  que coincide con su viaje y,  además de muchas fotografías en su máquina, traerá la maleta cargada de libros a su regreso.



José Alberto Chicharro Vilches nació en Madrid en 1946. Cursó estudios de Ciencias empresariales y Turismo en la Universidad Complutense de Madrid . Tras una breve incursión en el mudo del turismo, se dedicó profesionalmente, dentro de la empresa privada, una gran multinacional, a ejercer como analista económico y financiero durante toda su vida laboral hasta que en 2006 abandona su actividad profesional, ya he dicho que por jubilación, y es a partir de entonces que se dedica de pleno a esas dos grandes pasiones que ha llevado siempre consigo.


Hace unas semanas Alberto apareció con su segundo libro: Besos de mariposa (también publicado en Círculo Rojo Editorial), bajo el brazo para regalarme un ejemplar. Este sigue la línea del anterior pero más centrado en el tema amoroso, ya que el anterior  Versos para  una tarde de lluvia es una variada miscelánea temática. En Besos de mariposa  el amor impregna todo el poemario, amor pareja, amor familia, amor amistad, el amor en todas sus vertientes en poemas de  buena ejecución.


En este mes de los libros que es abril, traigo a este blog estas palabras para Alberto porque es el prototipo de lector que yo quisiera que fueran la inmensa mayoría de hombres y mujeres y porque sin pretender nada ( ya quisieran muchos jóvenes y no tan jóvenes saber manejar la cadencia, la medida del verso como la maneja  Alberto, en estos tiempos donde la cojera de ritmo tanto se da en muchos; pero Alberto afortunadamente ha bebido de las aguas que nos han precedido, a saciado su sed de conocimiento con ellas y ha sabido, después, manejar el cauce de esas aguas para que su rumor fuese canto, armonía, cadencia y musicalidad)
Decía que sin pretender nada, nos ofrece su pericia de las formas, tanto clásicas como tradicionales, en sonetos  con sus diferentes variantes, clásicos, ingleses, alejandrinos, blancos, en romances, en sonetillos, décimas, liras, en estrofas como las cuartetas, redondillas…  y por todo esto le traigo a estas páginas para felicitar al vecino, al amigo, por su humildad y por su buen hacer poético.   Os dejo una muestra de lo que os digo en estos dos poemas de Alberto Chicharro Vilches. Un soneto a la manera clásica y unas cuartetas para cantar a su nieta y al amor.

Para Ángela (mi nieta)
Pequeña flor que crece en la ribera 
del río, donde el viento suave mece
sus pétalos de oro, y siempre ofrece
su mirada feliz, dulce y sincera.

De la luna, en la noche compañera, 
para nada su brillo desmerece
y su mundo fantástico parece
un sueño de ilusión y de quimera.

Es tan tierna risueña y alocada
como una pincelada de alegría
entre blancos jazmines confinada.

Su voz en una bella melodía
que siempre nos regala acompañada
de una sonrisa clara como el día.


En torno al amor

Hola,  amor, si estás dormida, 
no hace falta que despiertes,
mas regálame la dicha
de soñar con que me quieres.

Hola, amor, si no me quieres, 
por favor…¡no me lo digas!,
permíteme que lo sueñe

por el resto de mi vida.



sábado, 11 de abril de 2015

Marisa de la Peña : El hilo de la memoria





Marisa de la Peña : El hilo de la memoria





Marisa de la Peña nos trajo en 2014, 
publicado por Unaria ediciones, una 
hermosísima historia de amor, y por 
amor, porque en  El hilo de la 
memoria, este es su título,  el amor que le dieron vive en la autora y nunca será olvido, vive en ella y vivirá en lo que ama. Los que sepan de Marisa de la Peña saben bien que así será.

En una reseña anterior  de esta poeta dije: Marisa de la Peña, me parece a mí, crea su poesía desde la necesidad, desde el humano afán de ser fiel a la memoria de la fuente que le dio su primera agua, su primer sueño, su primera lección para saber vivir con ética y escribir con ella y con estética

Y es que: Frente a la nostalgia, la tristeza, el desánimo, el cansancio, el desamor… ofrece la búsqueda de la luz de la alegría, la esperanza, la fuerza, la valentía, en definitiva el amor.

El hilo de la memoria – lo diré con palabras de su autora –" es una   miscelánea de textos en prosa y en verso que tienen como eje vertebrador  la recuperación de la memoria histórica y la lucha contra el olvido programado y la amnesia colectiva en la que muchos se empeñan en instalarse."

Muchos podrán verlo como un libro difícil, claro que sí, todos los libro de amor lo son. Reivindicar el derecho al amor del recuerdo, de la memoria, también. Hace años escribí: “Pueden desposeernos de todo lo tangible,/ pero nunca de aquello que nos crece por dentro.”  Y la memoria, el recuerdo, ya personal, ya colectivo, es conservar la raíz, el origen, el recuerdo de ese origen. El recuerdo es lo más parecido a la vida eterna y, sin duda, lo más verdadero.


Marisa de la Peña  nos cuenta con ternura infinita  este pequeño retazo de amor, un amor que defiende el derecho a no olvidar: Mi interés por recuperar la memoria  viene de mucho antes de que yo misma fuera consciente de ello. Mi abuela fue tejiendo un tapiz con sus recuerdos y mi curiosidad, que acabó transformándose  en un largo hilo, el hilo de la memoria que enhebra  los tristes episodios que le tocó vivir. Yo crecí en las rodillas de mi abuela, apegada a sus dichos, a su olor, a su tierna firmeza. Poco a poco me fui identificando y apasionando por aquella generación de perdedores, de luces y sombras, de penas y sacrificios,  que nos dio una lección de generosidad  y que supo callar para evitar más dolor y regalarnos a sus nietos la juventud que a ellos  les fue arrebatada.


Marisa de la Peña lo dice  y es cierto: El recuerdo es lo más parecido a la vida eterna. “Mientras me piensen, se que viviré”  y esto lo he dicho yo que es lo mismo y es como decir: si callamos, si dejamos que la voz enmudezca, si olvidamos el derecho a recordar y amar esos recuerdos  ¿Qué será de nosotros? Será olvido, olvido, olvido…



Este libro, seguro estoy, tendrá muchos detractores y muchos defensores, cada cual es libre de opinar como le plazca; pero en mi opinión, este derecho a recordar, debe de prevalecer sobre cualquier otro interés. 


La autora incluye casi  al final del libro un breve texto de agradecimiento a un grupo de escritores, profesores, historiadores, memoralistas que quisieron regalarle unas palabras para este libro y,  tras este texto de agradecimiente, se incluyen otros textos de Isabel  Mercadé, Fernando Sabido SanchezAna Pérez Cañamares, María Dolores Almeida Domínguez, Raquel Lansero, Pedro Sáez, Víctor Irún, Marta López Vilar, Eduardo Andradas, Carmen Jiménez, Ángel Rejas y Vera Moreno.

Yo también, no en el libro pero sí aquí en esta reseña, quiero incluir un poema que dediqué a Marisa de la Peña. Un poema que se publicó, solo parcialmente por cuestión de espacio, en la antología  titulada  En legítima defensa Poetas en tiempos de crisis (Bartleby editores. Madrid, 2014)


Este es el poema completo:


                  SI ENMUDECE LA VOZ
                                                        Para Marisa de la Peña, que
                                                                      defiende la memoria de su abuelo. 
                                                                      Un represaliado, un poeta que escribió:
                                                                      …y surja del solar desinfectado
                                                                      con otra humanidad, un mundo nuevo.

Ya lo dije hace tiempo:
La palabra es el arma que defiende la vida.

La memoria –materia de los sueños –
preserva realidades
que conforman al hombre, y a su historia,
cuando su voz no calla,
cuando se  embarra hasta mancharse, ¡ay Gabriel!,    
cuando se eleva a lo alto,
despertando conciencias, cuando escribe.

No es posible callar,
el lenguaje nos fija la memoria en el tiempo.
Si no hay memoria, entonces… 
ni los sueños siquiera llegarán a nosotros 
a dejar con su aliento el ansiado milagro
de anhelar un mañana más de luz que de sombra.
 (No debemos callar – dijo el poeta – y además no es posible.)

Amigo Blas!: pediste la palabra
y el amor restaurabas
con ella, restaurabas la memoria.

Si se anula el recuerdo, prescribirán los llantos,
el dolor de lo injusto, el preso y la tortura
de los represaliados, los desaparecidos…
los ausentes.
Si tan sólo nos dejan el instante
sin historia  ni ayer que nos abrace…
iremos sometidos  sin palabras que vivan
más allá del momento, más allá de nosotros.      

Ya lo dije hace tiempo:
La palabra es el arma que defiende la vida.

Qué será de nosotros     
si  se calla la voz, si anulamos la página:
sólo sima, vacío,
ni memoria ni sueños.
Y la oscura fajana, sin luz,  y sin pasado.

Y ya sin voz,  
sin ningún testimonio del ayer,
qué será de nosotros.

No existirán las lágrimas,
tampoco el juramento contra aquellos
que las han producido,
contra la humillación, contra el silencio
que se impone por miedo frente a tanto dolor.
Sin la voz, la dignidad será prescrita
y prescrita la historia,
y la memoria será olvido.

Ya lo dije hace tiempo:
La palabra es el arma que defiende la vida.
no descanses, no duermas, purifica
lo creado de este lodazal inmundo,
y surja del solar desinfectado,
con otra humanidad, un nuevo mundo
.

Hay que vivir enfermos de esperanza,
de  esperanza y de amor,
saber que si nos piensan seguiremos aún vivos,
sentir que la palabra  restaura la memoria
como fuego que salva y nos renace:
 (No debemos callar – dijo el poeta – )
Si enmudece la voz… la memoria es olvido.

                                                             Manuel López Azorín
                                                                                                  (2012)