martes, 30 de marzo de 2010

JUAN LUIS MORA: La muerte en vida, la mosca en el espejo y otros silencios


Foto: Juan Luis Mora


Foto: Juan Luis Mora, a la guitarra, con su hermano el cantautor Rafa Mora

Juan Luis Mora me envió, en enero, un libro La muerte en vida, la mosca en el espejo y otros silencios, que se ha "auto-publicado", en la Colección Aguademar, de Bubok, ya sabéis, ese portal de internet donde toda aquella persona que sienta interés en publicar, puede hacerlo. Todo es cuestión de ponerse en contacto con Bubok y, supongo que llegar a un acuerdo por ambas partes, aunque el portal, por lo que he visto, habla de publicar gratis.(Como desconozco los trámites no aventuraré nada y lo mejor es informarse directamente.)

Juan Luis Mora escribe poesía, cuentos, canciones… (no podía ser de otro modo siendo hermano de uno de mis músicos cantautores favoritos, también pedagogo y poeta: Rafa Mora quien junto, al músico, cantautor, Moncho Otero, también poeta y arquitecto, andan mostrando en múltiples salas, bares, Centros culturales, etc. su espectáculo Bérbole, donde con poemas musicados de poetas conocidos, reconocidos y desconocidos. Con mucho amor y con buen humor difunden su música y, principalmente, la poesía de estos poetas. Algo elogiable) El anterior libro de "Juanlu" (así es como le llaman los amigos) que también podéis encontrar en esta página: http://juanlu.bubok.com se titula La luz sin sombras, una poesía intimista que continúa con este segundo libro de título más largo y poemas más cortos (lo digo porque en éste nos ofrece haikus, en su concepción métrica de 5-7-5 sílabas y, también, en algunos casos, en la concepción orientalista de, a través de la contemplación de la naturaleza, llevarnos en una línea recta (y lo diré con palabras de mi amigo el profesor, crítico, ensayista y poeta Jaime Siles): del ser de una cosa a aquello que nos convierte en un pensar. El haiku no es poesía de pensamiento. (Los haikus de Machado y Juan Ramón Jiménez no son mero exotismo sino poesía alta) nunca se objetiva en un concepto sino que se prolonga en una reverberante sensación. Un poeta de pensamiento como Jaime Siles que nos define, con pensamiento, la sensación del haiku.

La muerte en vida, la mosca en el espejo y otros silencios
es un libro reflexivo y como tal (además de algunos haikus sensitivos: 1) El infinito / es lugar de reposo / para la luz. 2) Hay luna nueva / a veces lo invisible / es lo más bello), la mayoría de estas composiciones, además de lo dicho antes, reflexiona sobre el paso del tiempo y sobre la muerte: Son de otro tiempo / estos brazos de arena / que me sostienen. O Es nuestra muerte / el fruto de esta vida / de flor de tiempo. Temas – dice su contraportada – obsesivos y recurrentes para el autor. Pero también tienen cabida en el libro la exposición de determinadas posturas y opiniones ante la religión, la naturaleza y el ser humano. Y es que estos doscientos poemas nos encontramos también con composiciones de pensamiento: No llores más / las raíces sin sombra / no ven el sol, (¿Os acordáis de Tagore?) de preocupación existencial: Este destino / deshoja margaritas / de inciertos pétalos, así como social, de amor, desamor…

Don Antonio Machado, maestro poeta del pensamiento, que tan bien conocía el bordón (que es el final de la seguidilla compuesta y que consta como el haiku, de tres versos de 5-7-5 sílabas, generalmente con rima asonante) y tan conocedor de la Soleá o Soledad (una estrofa muy nuestra, muy del sur, aunque Augusto Ferrán, su inventor, el gran amigo de Bécquer, fuera madrileño, y que expresa y expone una sentencia como ninguna otra, en un poema de tres versos octosílabos con rima asonante en el primero y el tercero, quedando el segundo libre de rima y si no me creen, lean esta del poeta sevillano Rafael Montesinos que dice: Lo de Dios ni dios lo entiende, / al par que nos da la vida / le pone fecha a la muerte) seguramente se preguntaría: si el haiku es la expresión de una sensación que nos convierte en un pensar, ¿Será la soleá el propio pensar? Y escribiría este haiku: La cigüeña absorta, / sobre su nido de ramas, / mirando la tarde roja. Y escribiría esta soleá a modo de haiku: ¡Y esos niños en hilera / llevando el sol de la tarde / en sus velitas de cera!... En fin como muy bien dijo Don Antonio Machado: Caminante no hay camino / se hace camino al andar. Menos optimista que el siempre pensativo Don Antonio Machado, nos dice Juan Luis Mora: Vamos abriendo caminos / que se cierran / a nuestro paso.

Y uno de estos caminos es este invento de internet, que tanto temen las editoriales porque les hace pensar que puede dañar sus interese por un lado y, por otro, pensar también en la escasa calidad de lo que se publique, pero ¿Quién es capaz de erigirse en juez para enjuiciar calidad? Si Rilke (o Claudio) no quiso ser juez (o crítico) nunca (con todos mis respetos para los críticos) ¿Porqué no dejar que los lectores sean los que decidan? Ellos sabrán lo que les "toca", lo que les "llega" , lo que quieren elegir para leer y releer. Claro, los editores lo que realmente temen, al menos las que se dedican a cobrar al autor por publicar, distribuir mal y decir siempre que es buena la calidad del libro que, previo pago, publican… es que sus "ingresos" se vean mermados por culpa de la Red. No deja de tener su aquel ¿No?. Aunque no creo yo que este sea el mayor problema de los editores, el gran problema se les viene encima pero con el libro electrónico (e-book). Ellos lo saben y andan con el miedo en el cuerpo, ese es el gran problema ahora para los editores, creo yo, y no el hecho de auto-publicarse algunos a través de la Red.

Esto de auto-publicarse, al autor le permite, al tiempo que autor, ser su propio distribuidor a través de la Red y mostrarse en todas partes con su obra, ¿buena, mala, regular? (desde luego este libro que acabo de leer me demuestra buena labor técnica, conocimiento de lo que maneja, que es el lenguaje, y, además,buenos relámpagos de luz en unas estrofas minimalistas que, a veces, se llenan de honda reflexión, a veces de emoción y otras de belleza) Decía, con relación a la obra de cualquiera que sea buena, mala o regular, es otro cantar que yo no voy a tratar aquí; pero lo que sí quiero decir es: por una parte a cualquiera que publique de este modo o del tradicional, me parece a mí que tiene los mismos inconvenientes, es decir: cuando un libro vale, cuando sus poemas se leen e interesan a (no diré a todos) determinados lectores, ese libro, entonces, merece la pena haberse escrito. Pero sucede también que hay libros que merecen la pena y casi nadie los lee y esto, a veces, es por mala distribución (en internet puede suceder igual: uno se puede mostrar a todo el mundo, pero no todo el mundo le encuentra a uno.) Lo cual quiere decir que por un lado y por otro siempre anda pendiente la cosa de que se conozca o no al autor y por supuesto su libro o libros. Si no es así ya sea en editorial o a través de internet, el autor y sobre todo el libro andarán con un alto grado de invisibilidad para los lectores. Puede suceder que, como nos dice Juan Luis Mora: Hay soledades / que mueren en la orilla / de mares quietos o bien pueda suceder que: En tres segundos/ este haiku viajero / se globaliza.

La gran ventaja, de ser cierto lo de publicar gratis a través de un portal, es que el pobre y, seguramente, primerizo autor se ahorra unos cuantos euros. La desventaja, para algunos editores, de ser cierto lo anterior, repito, es que éstos, que publican y además cobran lo suyo, posiblemente, pueden perder y mucho.
¿Y qué quedará de todo esto? Pues me imagino que: 1) los buenos editores seguirán trabajando, como siempre, con libro de papel, con libro electrónico o como sea. 2) Los autores que publiquen en cualquier portal dependerán, como siempre, de la calidad de su libro. Y 3) todo seguirá más o menos igual y es que como dice Juan Luis Mora en una de sus composiciones (él las llama así, se nota que la música le rodea y, también, el hecho de dedicarse a crear canciones): No queda tiempo / para cuando lo asumas / será pasado. ¿En qué momento/ se me llenó el pasado / de incertidumbres? Y es que: Desconocemos/ el color de los sueños / pero insistimos. No es malo insistir: Buscar la estrella/ que brilla entre las luces / de las ciudades. Ya sabemos que: El ser humano / viaja del egoísmo / a las cenizas. Pero hay que reír, amigos, y amanecer inesperadamente / enamorado porque: Al sonreír / el suelo se desploma/ y surge el vuelo. Por lo tanto este otro haiku de Juan Luis Mora) biene muy bien: No hay vida fácil / sentido del humor / no ha de faltarnos.


Termino diciendo que ni la ilusión debe faltarnos, amigos, porque un hombre que no se ilusione por nada vive-muerto y , así, nunca podrá atrapar a la luna en los charcos de agua para escribir un poema, tal y como hace este muchacho que es músico, autor de letras de canciones y poeta.

2 comentarios:

Juan Luis dijo...

Buenas noches, Manuel.

Tras emocionarme con tus palabras sobre el libro, no puedo más que agradecerte el artículo, las reflexiones, las citas y la enseñanza.

Espero que coincidamos algún día en algún concierto de mi hermano Rafa y Moncho para darte presencialmente el abrazo que ahora viaja en estas líneas.

Gracias por tu generosidad,
juanlu

libro dijo...

guaaa!! me ha encantado espero que os guste el mio