viernes, 9 de marzo de 2018

Memoria poética. Francisca Aguirre: Una mujer con luz




Memoria poética.                               
   Francisca Aguirre: Una mujer con luz
       Primera autora invitada en Tertulias de Autor de Helicón
                             (Noviembre de 1993)         
                       




Francisca Aguirre  es poeta. Nacida en Alicante en 1930. Por edad  podría haber pertenecido a la llamada generación del 50 (Ángel González, 1925, Alfonso Costafreda, 1926. Carlos Barral, 1928.José Agustín Goytisolo, 1928. José Angel Valente, 1929. Jaime Gil de Biedma, 1929. Antonio Gala, 1930. Eladio Cabañero, 1930. Francisco Brines, 1932. Claudio Rodríguez, 1934. Carlos Sahagún, 1938).
Paca, que es autodidacta, comenzó a trabajar a los quince años como secretaria de empresa.Pero antes de todo esto que resulta mucho y terrible, Paca, como hija de un pintor vive sus primeros años en un ambiente cultural que lamentablemente queda interrumpido, roto, por la guerra incivil española. Paca, entonces cuenta con seis años de edad. Comienza para su familia un tiempo de penuria.



 Esta mujer menuda, afable, sencilla y cariñosa, hija del pintor Lorenzo Aguirre, condenado a muerte y ejecutado por el régimen franquista, estuvo casada con el poeta Félix Grande y es madre de una hija también poeta: Guadalupe Grande.
Pero antes de  su boda (1963) y del nacimiento de Lupe (1965) Paca (ya novia de Felix), y en contacto con el mundo de la cultura, se dedico durante un tiempo a la corrección de textos literarios para la Editorial Taurus.
 Su primer poemario, Ítaca, que obtuvo el Premio Leopoldo Panero en 1971,  fue publicado en 1972. Esta tardía publicación hizo que nuestra Paca Aguirre, logicamente, no se viera en antologías  de aquella generación (como poeta no existía con publicación alguna) De modo que, como ella misma suele decir: "considero que pertenezco a esa generación del 98 paciente, sin prisas, que como explicaba Antonio Machado, pensaba que el arte es largo y además no importa, porque lo único importante es la vida"

Cuando publicó Ítaca tenia 42 años y con excepción de la década de los 80 Paca  Aguirre ha seguido publicando sin interrupción hasta su última publicación, que yo sepa, Conversaciones con mi animal de compañía (Ed. Rilke,Madrid, 2012)

En Ítaca (1972) Francisca Aguirre se sirve del mito griego de Penélope y Ulises para hablarnos, desde cierta distancia, del sentimiento de pérdida, de la soledad y el desampar
Esos sentimientos le acompañarán  siempre, pero no como resentimiento sino como signo de tristeza frente a la condición humana. Paca, en mi opinión, ha sido siempre una mujer , una poeta, olvidada, casi invisible, en la sombra y a la sombra de un tiempo, una situación, una circunstancia... 

Desde fuera
¿Quién sería el extraño que quisiera
conocer un paisaje como éste?
Desde fuera, la isla es infinita:
una vida resultaría escasa
para cubrir su territorio.
Desde fuera.
Pero Ítaca está dentro, o no se alcanza.


Del libro: Itaca



Su segundo libro de poemas Trescientos escalones publicado en 1976 y que fue Premio Ciudad de Irún, se lo dedicó a la memoria de su padre.

Autora de una obra  de honda esencia, con la escritura de Los trescientos escalones Paca Aguirre gustó de emplear la “naturalidad” en el decir para hablarnos de la memoria personal y la infancia. Aquellos años de la infancia, plenos del miedo, con el trauma de la guerra y sus secuelas, la postguerra y la condena a  muerte del padre, marcan aquellos años. 

El objeto (Fragmento)
Un día fui a buscarlo. Y ya no estaba.
Lo busqué, inutilmente, por los sitios  
en donde yo sabía que podría encontrarlo.
Y no estaba.
Pensé que no se había marchado,
pensé que se lo habían llevado.
Y preguntando pasé mucho tiempo.
Nadie respondió. Nadie. 
Y un día  comprobé que estaba aquí de nuevo.
Lo habían vuelto a traer.
Aunque en el tiempo de su ausencia
se había modificado en algo:
era como yo recordaba, pero también distinto.
 Del libro Los trescientos escalones

Paca es una poeta reflexiva, existencial, una poeta que forma y conforma una cosmovisión propia, una poeta protéica que sigue y nos muestra las huellas de su vida y de la vida.​
En este sentido la poesía de Paca se hace testigo del mundo que vive.  En ella hay dos constantes: un mundo reconocible y  una honda visión existencialista de la vida.

En Los trescientos escalones  nos ofrecía Paca homenajes muy significativos a César Vallejo y a Antonio Machado. En el poema "Frontera",  nos cuenta la fatalidad de un posible encuentro/desencuentro en la frontera francesa entre Paca, a los nueve años de edad, y el autor de Campos de
Castilla.

 Frontera (fragmento)

 Yo, que llegué a la vida demasiado pronto,
que fui -que soy- la que se anticipó, 
la que acudió a la cita antes de tiempo
y tuvo que esperar en la consigna
viendo pasar el equipaje de la vida
desde el banco neutral de la deshora.
 (...)
yo, sabedlo, llegué tarde una vez a la frontera.
(...)
Yo que tanto me había anticipado
no supe anticiparme un poco más
(...)
Llegé (Señor, qué imperdonable)
con nueve años solamente.
(...)

Estuve allí -quizá lo vi - 
pero era tarde.
                         Yo era pequeña
y tenía sueño.
                        Don Antonio era viejo
y también tenía sueño.
(Señor, qué imperdonable:
haber nacido demasiado pronto 
y haber llegado demasiado tarde.)
 Del libro Los trescientos escalones  

La presencia referencial, tutelar, de Don Antonio Machado (como suele referirse al poeta, reverencial, con el don por delante) aparece en la vida y los libros de Paca como cálido tributo a su memoria que le viene acompañando desde que comenzó a leer su poesía. 

CUANDO DIOS QUISO 
Amor, recuerdo aquellas tardes, eran
como el mundo era entonces:
primaverales, únicas,inolvidables, breves.
Tenían la tranquila densidad que se advierte
en las tardes que recordaba don Antonio,
tenían la música que tiene la alegría 
y el `perfume que reserva el futuro.
Ah sí, recuerdo aquellas tardes: 
las veo, casi diría que las toco, 
se levantan como ángeles guardianes
para que nunca olvide que una vez,
cuando Dios quiso
fuimos humanamente jóvenes.,
Del libro La otra música

  En la poesía de Francisca Aguirre lo que prevalece es el desasosiego, la inseguridad, y una única certeza: el poema como espacio perdurable, como desafío al tiempo y a la nada, territorio de la incertidumbre, en definitiva.
YA NADA PODRÉIS (Fragmento)
Ya nada podréis, 
porque la fuerza no estaba en vosotros,
estaba en mi debilidad.
Nada conseguiréis
abandonándome,
porque el vacío no era vuestra ausencia
sino mi necesidad de compañía.
Dellibro Los trescientos escalones



En 1978 publica La otra música, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid. Paca  indaga en la música que le interesa que es la música humana, una música, como la vida, hecha con notas de luces de dicha y con notas de sombras desoladas.Tras este libro se produce un silencio de publicaciones de 17 años. 
Durante más de una década Paca fue correctora de estilo de la revista Cuadernos Hispanoamericanos.

El silencio de Paca se interrumpe con el poemario Ensayo general por el que le concedieron el Premio Esquío 1995 y que publicó la Sociedad de Cultura Valle-Inclán, Ferrol, La Coruña, 1996. 
 En Ensayo General, que no consiste en otra cosa que vivir,  Paca regresa de nuevo a los mitos griegos, como hizo en su primer libro  Ítaca, para contarnos, a través de la historia amorosa de los  cantos de las troyanas una parte de la relación de pareja, una relación defendida en el libro al margen de ilusiones y desilusiones en un conjunto de sonetos plenos de ritmo y con un hondo sabor reflesivo y existencial en donde se  pregunta:
"Y si después de todo todo fuera
un ir muriendo para al fin morirnos
a qué este loco empeño en convertirnos
en contables de un tiempo que no espera"


 Francisca Aguirre es un exponente de la  poesía que huye de la dispersión, Lorenzo Olivan lo dice muy bien: " que evoluciona en la búsqueda del núcleo, de la médula de la existencia humana, de la existencia propia. (…) Un tono melancólico y, a la vez, interpelante. Una voz que se interroga a sí misma en una suerte de desdoblamiento, una voz que interroga al mundo, a un mundo contradictorio, amado y cruel al mismo tiempo, cargada de música interior y permeable al desconcierto, a la perplejidad que subyace en los hechos injustos e inexplicables."
Hablamos mucho Paca y yo mientra escribió Las troyanas, como ella me decía, es decir el libro que luego se tituló Ensayo general y que más tarde dió lugar al título de toda su obra publicada desde 1966 hasta el año 2000, por Calambur. Eran los primeros años noventa y yo también estaba escribiendo un libro de sonetos "Sombras del amor amargo" Libro en el que la mujer, sombra del hombre, se lamentaba de su invisibilidad junto al hombre que amaba por encima de todo y que la convertía en sombra de amor amargo. A ella, mujer que se ofrecía, por amor, a engrandecer la luz de quien amaba. Paca me hablaba de sus sonetos, de las troyanas, de la mujer en general, de la vida, que "de ayer a hoy, me decía, ha cambiado bien poco, solo en la pintura de fachada"

La mujer se quedó mirando el tiempo
mientras la luz moría en las esquinas
y una desolación llena de espinas
la araño como un son a contratiempo.

Penso en su corazón siempre a destiempo,
coleccionando escombros, polvos ruinas,
convirtiendo dolores en harinas
y el fracaso en un viejo pasatiempo.

Se extrañó la mujer de que la vida
en que todas sus ansias había puesto,
fuese esta soledad interminable.

Miró su juventud atardecida, 
oyó a su corazón, triste, dispuesto
y sonrió a la nada inexorable.
Del libro Ensayo general




Pavana del desasosiego (1999), el primero, como el título indica, es un conjunto de poemas que alcanzan su sentido profundo, como en los mejores de José Hierro, a través del son y de la atmósfera de las palabras, más que a través de sus estrictos significados.


Y hablando de José Hierro, nuestro querido Pepe Hierro, que siempre andaba leyéndonos poemas para saber qué nos parecían y  al que, tras escucharle, no teníamos más remedio que decirle que el poema era muy bueno ( no porque nos sintieramos obligados sino porque realmente era tan bueno que nunca entendiamos cómo Pepe se dedicaba a pedir opinión con un cierto asomo de inseguridad cuando a nosotros nos parecía un gran poema.)
Claro que con el tiempo nos acostumbramos Pepe era así. Recuerdo en una exposición al aire libre del pintor Julio Álvarez, organizada por el Centro Cultural Blas de Otero en los jardines de la urbanización Rosa Luxemburgo,  en la que interveniamos para leer unos poemas Pepe, Paca y yo junto a Luis Pérez Lara Pepe,  angustiado por la muerte de su yerno Jesus Muñoz y muy preocupado por su hija Marian nos decía: "nada de lo que escribo sirve porque no soy capaz de escribir algo que mitigue el dolor de mi hija por la muerte de Jesús" y seguidamente nos pedía que escucháramos lo que había escrito y tras escucharlo Paca le decía "Eso es magnifico Pepe"y Pepe se consolaba y nos pedía que estuviéramos pendientes de Marian porque necesitaba mucha ayuda. Paca y yo asentiamos y luego Paca me decía bajito: "este Pepe no cambiará nunca, es la persona más humilde del mundo y más buena". 
Francisca Aguirre a la derecha, detrás de Júlio Álvara y de mí en la exposición al aire libre . A la izda, sentado Pepe Hierro.

Como tú Paca, pensaba yo, como tú, que a pesar de los golpes y decepciones de la vida, sigues con la sonrisa puesta y la mano abierta para aquel que lo necesita. Y me viene al recuerdo aquel poema que te escribí cuando nos conocimos y me hablabas de la posguerra, de las penurias, de la sombra gris y de que con Antoñito Gala, hablando del exilio de tantos,  decíais:" A mí de aquí no me hecha nadie". Aquel poema que te dediqué lo titule, tu lo sabes, " Excedencia forzosa" y está publicado en mi libro "Azul de los afectos" (2001)
 
En el año 2000, Calambur publica su Ensayo general. Poesía completa 1966-2000. Francisca (Paca) Aguirre suele decir que "La poesía es una herramienta del conocimiento y sirve para sacar lo que llevamos dentro" En estas palabras encontramos su poética,en una poesía que temáticamente nos ofrece su historia,  su visión como testigo, del mundo en que vive y nos dice: "Si un artista no acepta un principio de realidad está perdido.Para modificarla es necesario que previamente la aceptemos. A lo largo de todos mis libros yo he intentado eso: dar noticia de mi historia". Y lo ha hecho con reflexión de caracter existencial. Y nos ha hablado de su propia cosmovisión de la poesía como rastro de vida.



Después de publicar su poesía cimpleta (hasta 2000) nos llega una antología Memoria arrodillada (Valencia, 2002) y en 2006 Bartleby Editores publica un nuevo poemario de Paca La herida absurda En 2008 publica Hiperión  Nanas para dormir desperdicios, libro que había conseguido en Premio Alfons el Magnánim. Esta misma editorial le publica en 2010 Historia de una anatomía. Con este  poemario consigue el Premio Internacional Miguel Hernández ese año y al año siguiente, 2011, le conceden el Premio Nacional de Poesía por este mismo libro. 
 
En 2011 tambien publica Los maestros cantores.
Como la de los grandes autores de la generación del medio siglo, su poesía responde a la machadiana "palabra en el tiempo".
Francisca Aguirre nos habla desde un yo indagador, que va construyendo su perfil ético. Su acento más peculiar es el de un desasosiego,  el de un intimismo que escarba ciego en la vida, buscando refugios y luz en el vacío.



Francisca Aguirre escribió también en prosa y yo quiero mencionar aquí el libro de recuerdos titulado Espejito, espejito (Colección Literaria Universidad Popular "José Hierro". Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, Madrid, 1995) Libro que yo le presenté aquí, en Sanse, por aquellos años. ( Paca y yo hemos hecho algunas cosas juntos y siempre lo hemos pasado muy bien juntos y también  junto a otros poetas como Pepe Hierro por ejemplo, sus lecturas me han parecido siempre emocionantes por su cercanía al contarnos sus contenidos de una manera directa, clara y luminosa. Tanto es así que cuando yo lo comentaba con Félix y medio en broma, medio en serio, le decía: "Felix, tu mujer me gusta más que tú, su poesía siempre me emociona", y notaba que él torcía el gesto y no parecía gustarle demasiado aquello que yo le decía.(Con lo hermoso que hubiera sido que Félix hubiera asentido  y hubiera dicho: sí, es que Paquita escribe muy bien.) 


Volviendo a Espejito, espejito, es un  libro de recuerdos donde el dolor de la muerte, la amargura de un tiempo de posguerra demasiado largo y la tristeza de lo que pudo haber sido y no fue su vida, se mezclan con una prosa de delicada ternura que impregna todas las páginas de un libro. En este libro  tan persona,vivencial y autobiográfico de Paca Aguirre, dentro de sus vivencias personales, encontramos además de lo dicho más arriba, mucha ternura, mucho amor, mucha amistad. En uno de sus capítulos describe Paca cómo era la relación que Félix y ella  mantenían con  Gala en aquellos años finales de los 50 y nos describe, mientras tanto, al poeta Antonio Gala.
Pues bien, un día hablando yo con Antonio de libros y poetas, me dijo: "La mejor descripción de mi, me la hizo Francisca Aguirre."  Yo le recordé que en este libro de Espejito, espejito, estaba publicada.


También publicó un libro de relatos titulado Que planche Rosa Luxemburgo por el que obtuvo el Premio Galiana 1994) y que fue publicado en Germania, Alcira, Valencia, 2002.
Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués y valenciano.
Antes de algunas de las cosas que  cuento Paca Aguirre vino como poeta invitada al programa Tertulias de Autor de Helicón. Unas tertulias que se emitían en directo a través de Canal Norte TV (Hoy Canal Norte Digital).
(Aquí os dejo el  enlace del video por si queréis verlo)           
Video Tertulias de Autor con Francisca Aguirre en 1993

Fue en el año 1993  (26 de noviembre), Como todo los que me conocen saben de mi fervor por Francisca (Paca) Aguirre desde el primer día en que la conocí quise traerla a Tertulias de Autor de Helicón. Tardé un tiempo pero finalmente conseguí que estuviera como autora invitada y en esta grabación nos dejó Paca un recuerdo imborrable de su afabilidad, su sencillez, su ternura y su desgarro en una poesía existencial, viva y personal

Quiero dejar aquí este poema que le escribí a mi querida Paca Aguirre allá por 1993, tras unas largas conversaciones sobre  el exilio y la interminable postguerra que se vivió (que vivimos ) y que titulé:

Con Paca Aguirre y Miguel Ángel Yusta recordando tiempos sombríos
   EXCEDENCIA FORZOSA
                                                            A Paca Aguirre

 El los cuarenta el sol pidió excedencia,
fue excedencia forzosa.

Avergonzado estaba el pobrecillo
del uso de su rostro y de su luz
en aquella terrible y nueva fábrica. 

Y la sombra cubrió toda la década
de frío y llanto, dolor e impotencia.     
      (Fue una década larga
       pues se multiplicó por tres y pico)

Más tarde se dio cuenta
del oscuro vivir que padecían
los que amaban la luz
y decidió volver, pedir vacante;
pero andaba, suplente, la negrura,
vestida de un azul nada celesta
y era hermana del encargado-jefe

Tuvo que hacer muchas solicitudes,
armarse de paciencia y esperar
para cubri su puesto
e iluminar así todos los días.
   (Pero eso sucedió tras muchos años)

Fue persistente el sol y, como algunos,
aguanto repitiendo:
de mi lugar, por mucho que se empeñen,
a mí no me echa nadie,

Y fue así que la luz, aunque algo tímida,
alumbró poco a poco la esperanza
tras un tiempo de sombra ahora extinto.


Del libro: Azul de los afectos (2001) 

 
Ha pasado el tiempo y Paca sigue viviendo en la misma casa que alquiló su abuela en los años cuarenta. Vive con sus recuerdos, convive con ellos sin trauma , lo hace con la mejor de sus sonrisas tal y como le enseñó su madre. Vive, ahora ya sin Félix, junto a los cuadros de su padre, de su hermana Susi, junto a un retrato de su marido firmado por Aute, junto a sus muchos libros bien distribuidos en estrechas estanterías a lo largo del pasillo, junto al Premio Nacional de Poesía que, por fin, le otorgaron en 2011 por aquel libro titulado Historia de una anatomía. Una historia que es, suele decir ella, la radiografía de su vida tomada con cierto humor negro sobre algunas cosas serias y tomada, como suele tomar Paca el transcurrir de la vida, por muy problemática que se presente, con una sonrisa, con la ligereza de la resignación, con la alegría de saber que, por mal que se de todo, estar viva es seguir, serenamente, el curso de ese río manriqueño hasta llegar al mar.
Y mientras llega ese mar, ojala tarde aún mucho tiempo, Paca sonríe y visible ya, sin sombra alguna, disfruta de la luz y sabe que es querida (y admirada) y mucho.


                                    Manuel López Azorín


3 comentarios:

mayusta perez dijo...

Un ensayo maravilloso sobre nuestra adorada Paca, Manuel. Leerlo y releerlo; leerla, releerla y quererla. Muchas gracias por este trabajo, lleno de sabiduría y cariño, que tanto nos trae de ella. Un abrazo grande

blog del poeta Manuel López Azorín dijo...

Gracias Mayusta. Estoy de acuerdo, leerla, releerla y quererla. Y es así, aunque algunos piensen lo contrario, que percibir esa naturalidad, esa sencillez, al escribir
tal que hace que la misma vida se adentre en nosotros y la percibamos en toda su hondura. Naturalmente su referente en su don Antonio Machado. Su sencillez, su naturalidad, su concisión le vienen de leer a don Antonio y de hace suya la forma expresiva del poeta en sus vivencias personales. Así nos muestra una vida, la suya, pero al tiempo, y en muchas ocasiones, en muchos poemas, la vida de muchos. Yo la quiero desde que la conocí hace ya... casi no me acuerdo pero más de treinta años sí.
Un abrazo Mayusta.

Armando dijo...

Excelente y muy interesante artículo, Manuel. Gracias por escribirlo.