miércoles, 6 de abril de 2022

Palabras sobre "La voz que me protege"

 

 Se cumplen tres  años de la publicación de La voz que me protege (Editorial Codex Libraria) Libro que me ha dado muchas alegrías, además de que algunos poemas suyos han sido traducidos al italiano por Marcela Filippi. Quiero recoger aquí en el blog algunas de las palabras que le  dedicaron  Santos Domínguez Ramos, Manuel Rico y Francisco Caro,  que agradeceré siempre.



Rescato aquí estas palabras de Santos Domínguez Ramos

cuando escribió sobre mi libro La voz que me protege en su blog


EN UN BOSQUE EXTRANJERO

12 MAYO 2019

La poesía protectora de López Azorín

 

Porque tú me proteges (y me salvas), 

porque llegas y ofreces con tu luz 

la claridad precisa. 

 

Porque busco tu voz por liberarme, 

tus brazos de palabras 

que se ciñen a mí y que me florecen 

cuando llegas a verme. 

 

Porque escribo y a veces no comprendo 

porque dicen, de aquello que yo digo, 

mucho más que yo he dicho. 

 

Porque me reconfortas con tu amor 

a la palabra y yo quiero ese amor conmigo 

y lo quiero pues sé que me protege 

en esta soledad acompañada. 

 

Santos Domínguez Ramos

Ese es uno de los poemas del último libro de poesía de Manuel López Azorín, La voz que nos protege, un libro que refleja su madurez vital y poética con la serenidad del sentimiento y de la palabra. 

 

Enmarcado entre dos sonetos -el inicial Puerta de luz y el soneto final con estrambote- el cuerpo central del libro, Diario protector, está escrito no por casualidad entre el 13 de junio y el 17 de septiembre de 2018, en días cenitales de la intensa luz que se invoca en sus poemas, en los que se conjura a menudo la presencia benéfica y protectora de Claudio Rodríguez, quizá la voz poética más admirada por López Azorín.

 

Con diversidad de ritmos, atraviesa estos versos la voz confesional y pausada de un poeta en sazón que se desnuda en estos poemas por los que se pasean la palabra salvífica y el paisaje en el que se funda el sentimiento, la conciencia del tiempo y el amor por la poesía, esa puerta de luz que se abre en la sombra de la edad.

 

Porque La voz que nos protege es una juanramoniana declaración de amor a la poesía y una invocación a la gracia de la creación poética, una celebración del presente desde la renuncia a la nostalgia y la aceptación serena del paso del tiempo, a través de una voz y una mirada que se dirige hacia dentro, se proyecta en el paisaje o se abre hacia las noticias del mundo y sus desastres.

 

Escritos con el temblor de la emoción y con una medida modulación de la palabra, ilumina estos versos la luz plena del verano, fijada en un presente continuo en el que la poesía fluye como los manantiales, transparente y viva, profunda y clara:

 

Palabra amada, tú que me proteges, 

que me salvas del ruido de la vida, 

eres por lo que escribo. 

 

Enorme claridad que llegas y seduces. 

Tú, protector, que dejas en mis manos 

el sueño azul de darme amor eterno 

y sílaba tras sílaba 

me traes la fuente donde bebo el agua 

de esperanza y de vida para dejar impresas 

todas mis ansias de tenerte siempre. 

 

Tu nombre, protector, es Poesía 

y yo sueño tenerte entre mis brazos 

en este mismo instante. 

 

Y cuando el tiempo acabe 

y toda claridad se eleve al cielo 

sueño que estamos juntos por la página. 

 

                                        Santos Domínguez Ramos

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 Rescato, también, estas palabra que Manuel Rico dedico a La voz que me protege en la A.C.E (Asociación Colegial de Escritores)

La voz que me protege

Manuel López Azorín  Editorial Codex Libraria 2019 

La palabra ayuda a caminar, a afrontar la vida, a ver el mundo a través del prisma que elige el poeta, casi siempre determinado por sus  estados de ánimo. Manuel López Azorín publica su último libro de poemas bajo la advocación de la palabra y sus capacidades. De aquí que el título del poemario sea La voz que me protege. Abrigo y guía, protección frente a la intemperie, búsqueda de nuevos significados, la palabra en este libro de López Azorín extiende sus poderes a través de un puñado de poemas que vienen a conformar la estructura de un diario versicular, iniciado un día de junio y terminado un día de septiembre. ¿El diario poetizado de un verano? También. Transcribimos el poema que se recoge en la contraportada del libro:

Con Manuel Rico

Hoy la mañana se llenó de luces,
al llegar la palabra,
con el canto de pájaros, zureos de palomas
y una brisa que besa suavemente
como dulce caricia que da la bienvenida.

Un saludo que abraza mientras la claridad
(esa que llega siempre desde el cielo
con sílabas precisas)
envuelve la mañana
que se ha vuelto de miel y de alegría.

 

                                            Manuel Rico 


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Igualmente el poeta Francisco Caro publicó en su blog "Mientras la luz " estas palabras sobre La voz que me protege


 

jueves, 23 de mayo de 2019

Manuel López Azorín: Un poema, Septiembre 1 


      No sólo la
 luz alumbra, la voz protege. Ya desde los mismos títulos, Manuel López Azorín proclama la acción sanadora de la poesía. Así lo siente, así lo pregona. Termina de aparecer su última entrega La voz que me protege, que el próximo lunes 27 se presenta en el Comercial. Antes, el viernes 24, le entregan en un acto solemne su título de hijo adoptivo de San Sebastián de los Reyes. Pasado fértil y presente activo en torno a su persona, a su escritura, a su hacer en pro de la poesía y de los poetas. Es un gozo decirlo, aventarlo. Es el murciano Manuel López Azorín (Moratalla, 1946) luz alta, voz enhiesta entre los poetas madrileños. Amigo de los grandes que nos han ido dejando poco a poco, siempre ha manifestado orgullo ante su amistad. Guarda el recuerdo de sus entrevistas a fondo en la televisión, allá por los noventa. De entre todos, Claudio Rodríguez fue a la vez maestro y pradera. De él aprendió que la poesía debe ser un vaso de agua clara que se ofrece. Manantial del que ha surgido su último libro.

      “La voz que me protege” es un libro nacido en mitad de la campiña madrileña, de su sierra norte durante el verano de 2018. Uno de esos libros que se escriben por impulso emocional, a modo de dietario, en los que el poeta no puede contener desazones y alegrías, esperanzas y miedos, sensaciones y ataraxias. Abierto y cerrado con dos sonetos en donde el temblor existencial habita, sus poemas aparecen titulados con las fechas de su confección. Hay tras ellos un hombre que busca el cobijo seguro de la palabra, ese que desde la infancia le acompaña, que se alimenta del sosiego de los amaneceres, de la bondad con la que las mañanas le visitan. Bien sabe la acechanza del tiempo en donde inexorablemente se interna, bien sabe la emboscada que ciertos informes, que espera, pueden tenderle, bien sabe que el abandono y el olvido pueden acudir. Pero conoce el escudo, el protector auxilio que el poema puede procurarle y a él se aferra. Necesita palabras y las encuentran. Necesita casarlas o enfrentarlas, y lo consigue. Necesita levantar muros en forma de versos, y los alza. Precisa construir la casa del poema, techarla, amueblarlo, ser su habitante… y lo alcanza. Porque no sabe vivir en otros lugares si no es entre las palabras y entre los que aman las palabras. Su cielo protector, la poesía. Por todo el libro se derrama la implacable y precisa sucesión de los días, el tórrido verano, la templanza de las vegetaciones, las noticias que le azoran, una esperanza feble, un hilo de algodón, la hebra de Ariadna que indica la salida a las preocupaciones. Y aparecen sus páginas teñidas por la horaciana comprensión de la Naturaleza amiga, ese campo de consuelos para el hombre que vive en la acechanza, en la duda del futuro, en el conflicto indeclinable de lo finito frente al tiempo. Y, claudiamente hablando, la voz que le protege, que le cuida, que le hace justo, que le sana.

     Hemos escogido el poema con el que el poeta inaugura septiembre, el amarillo temor de lo que espera, la luz dorada de los alrededores, la soledad acompañada del sol cansado, la timidez de las nubes: esos hospitales en horizonte que juegan con el azul.

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Septiembre 1

Con Fco caro y Ana Montojo

Hoy la mañana gris se ha presentado

y auspicia una borrasca

con la duda que horada el pensamiento

de una tierra que siente el invierno y la nieve,

por los años vividos,

por tanta incertidumbre en el asfalto

mancillado de ruidos y de prisas:

sirenas, ambulancias, hospitales,

un tráfico agresivo y prepotente

y parques infantiles solitarios

–huidas ya la risa y la alegría

de la inocencia plena, conducida,

hacia el método impuesto–.

Sentado en este banco, el silencio

me grita el abandono de la voz

que a veces me acompaña y me saluda

y me ofrece palabras que disipan

las sombras. Claridad son y siempre

con su luz se despejan las tormentas,

nubes grises de dudas y temores

que, al final del verano, en la mañana,

parecen amenazas que desbordan los ojos.

 

Y esta tierra, en el banco, solitaria,

mira entre los visillos de las nubes

esperando la luz, la claridad

de una mañana alegre y luminosa.


Francisco Caro 



Y por último incluyo aquí estos poemas de La voz que me protege traducidos al italiano por Marcela Filippi

 

AGOSTO 1
MARCELA FILIPPI·DOMINGO, 9 DE FEBRERO DE 2020·
de Manuel López Azorin
(trad. Marcela Filippi)

He querido soñarte a ver si te acercabas
a prestarme tu voz por ver si me libera
de la espera y el frío.
Previenen de la ola de calor
que dicen se avecina;
pero en el campo-sierra la mañana
se viste de aire fresco y claridad
en esta hora temprana en que los pájaros
picotean y saltan por el suelo
igual que los gorriones en Madrid
por las terrazas de los bares.
Qué larga es esta espera,
saber que han de llamar,
comunicar el día...

La mañana, impertubable, me ofrece
la grata compañía del sol y la impaciencia.
He querido soñarte por ver si te acercabas,
pero tú no has llegado
a prestarme palabras que liberen
el frío de la espera,
no este calor que dicen será mucho.
Y sin ti este poema
no sé si expresará el frío que siento.

 

Con Marcela Filippi.

 

AGOSTO 

Ho voluto sognarti per vedere se ti avvicinavi
a prestarmi la tua voce e vedere se mi libera
dall’attesa e dal freddo.
Prevengono dall'ondata di calore
che dicono si stia avvicinando;
ma nel campo-serra la mattina
si veste d’aria fresca e chiarore
in questa prima ora in cui gli uccelli
beccano e saltellano per terra
come i passeri a Madrid
nelle terrazze dei bar.
Quanto è lunga quest’attesa,
sapere che devono chiamare,
comunicare il giorno ...

La mattina, imperturbabile, mi offre
la gradevole compagnia degli uccelli
il bagliore del sole e l'impazienza.
Ho voluto sognarti per vedere se ti avvicinavi
ma tu non sei arrivata
a prestarmi parole che liberino
il freddo dell'attesa,
non questo calore, che dicono, sarà molto.
E senza di te questa poesia
non so se esprimerà il freddo che sento.



JULIO 5/LUGLIO 5

de/di Manuel López Azorin
(traducción/traduzione: Marcela Filippi)

JULIO 5

Hoy me falta la voz en la palabra
y la intuyo abrazada en lejanía.
En la sierra hay tristeza, todo calla.

Hay un tono dorado en el ocaso
de la tarde que, silenciosa, escapa
y una resignación en el silencio
de la noche que llega y no me abraza.
El nombre, protector, de mi desvelo,
me ha dejado vacío por la página.

 

 

LUGLIO 5

Oggi mi manca la voce nella parola
e la intuisco abbracciata in lontananza.
Nella sierra c'è tristezza, tutto tace.

C'è un tono dorato nel tramonto
della sera che, silenziosa, fugge
e una rassegnazione nel silenzio
della notte che arriva e non mi abbraccia.
Il nome, protettore, della mia veglia,
mi ha lasciato vuoto sulla pagina.


(de La voz que me protege, Edit. Codex Libraria)

                                  Marcela Filippi

 

 


EL AUTOR:


Manuel López Azorín 

nació en Moratalla (Murcia), en 1946. Prolífico autor, traducido al árabe y al inglés. Entre otras muchas facetas relacionadas con la poesía dirigió el Centro de Estudios de la Poesía de la Universidad Popular José Hierro y dirigió y presentó el programa Tertulias de Autor en Canal Norte (1992-2000). Desde 1982 reside en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Allí fundó el Colectivo Helicón de Poesía y Relato, donde creó los cuadernos La música de la palabra. Dirigió y presentó Tertulias de Autor a través de Canal Norte T.V.(1992-2000). Puso en marcha y dirigió el Centro de Estudios de la Poesía en la Universidad Popular José Hierro (1996-2000). Creó y dirigió la revista Poesía en la Diana. Ha escrito los guiones de cortometrajes sobre Claudio Rodríguez (1998) José Hierro (1999) Rafael Morales (1999) y Rafael Montesinos (2000). Ha publicado los poemarios Marasmo (1986) Vértigo (Premio Zenobia 1993) Amar es mi ejercicio (1997), Versos para después de una película (1998,) Libro del desconcierto (Premio Rafael Morales 2000), Azul de los afectos (2001), Crónica de Babel (Premio Almedina 2002), De la vida y otros ríos (2003), La ceniza y la espuma (2008), Sólo la luz alumbra –Poesía 1986-2010– (2011)  Romancero flamenco (Eirene Editorial, 2012). Edición bilingüe español-árabe de Amar es mi ejercicio  (Fundación Al-Ayssiya, 2014) Ha dirigido la colección de poesía de Eirene Editorial.(2013-2017)  En 2019 publica La voz que me protege. Este mismo año es nombrado por unanimidad del pleno del Ayuntamiento Hijo adoptivo de San Sebastián de los Reyes.






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