viernes, 24 de enero de 2020

Carmen Díaz Margarit: " El sueño de la salamandra"




Carmen Díaz Margarit: El sueño de la salamandra




Recibí un libro de Carmen Díaz Margarit, nos habíamos visto unos días antes tras muchos años de no coincidir y quedamos en que me enviaría El sueño de la salamandra. (Ars Poética, Oviedo, 2018.)  

He leído este libro con gran interés y me he encontrado con unos poemas, con libertad de metro, que andan, por una parte,  entre el lirismo, lo metafórico y la magia de una poesía plena de belleza y ritmo  y por otra parte con el dramatismo de su dureza y por la fuerza de su denuncia.  Este conjunto de poemas aparentemente tan dispares, en la lectura nos ofrecen, de fondo y de forma, una vía de salvación a través del amor.

Poema :   Bagdad, s. VII a. de X.

Los espíritus y las almas del amor son centenarios.
El primer hospital del mundo se fundó en Bagdad,
en la orilla del río Tigris de agua enamorada y joven
en el año 671 antes de Cristo.
Médicos y pacientes eran cristianos y judíos,
judíos y musulmanes.
La sanidad era universal y gratuita.
En la mezquita Kadhimiya
los niños se besaban con labios claros como nubes.

No había dolor ni odio entre los pueblos,
solo Marte brillaba con el color de la sangre.




El libro está dividido en tres apartados. En el primer apartado de  manera vehemente, incluso con rabia por la impotencia frente a las injusticias, violencias y abusos que se vienen produciendo desde que el mundo es mundo, Díaz Margarit crea, lo diré con palabras de la autora,  “una saga de poesía épica que transita el tema del maltrato y el abuso infantil desde el s. VII a.de C. hasta el s. XXI, en diferentes ciudades de Europa, Asia, África y Suramérica.” 

Denuncia, clama nuestra poeta y arremete contra todos aquellos que pretender anular voluntades, contra los que  que, sin importar los medios, se erigen en amos crueles, violentos, hipócritas, degenerados, fanáticos, según los casos, para obtener el fin que buscan.
En  el introito nos dice Diaz Margarit:” La explotación infantil, el fanatismo, la intolerancia, la violencia de género, el hambre o el mal son tan antiguos como la humanidad. La infancia es otra forma de marginación."


Poema: Mar Egeo, s. XI

En 1011,
los armenios del sur de Anatolia
se armaron de elegantes túnicas bélicas
para cazar esclavos cerca del mar Egeo.
En sabanas de ciervos y flores salvajes
asediaron mil niñas que ya no podrán florecer.
Los chiitas de Arabia aguardan la batalla.
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Y si en el primer apartado  nos muestra la dureza del tema, en el segundo  continúa tratando el tema del abuso infantil pero  desde la voz de una niña que ya, en la tercera parte , metamorfoseada, convertida en una salamandra que , nos dice Díaz Margarit;  es alter ego, espejo y símbolo, que atraviesa el fuego de la locura sin quemarse” Por este apartado camina la inocencia, lo lírico, la ensoñación, el deseo de un mundo de luz, mágico y de concordia  que, quiere “una palabra que construya arrecifes de esperanza.” ese es en definitiva, El sueño de la salamandra.

Buscando un poco de biobibliografia sobre Carmen Díz Margarit, de repente me he encontrado unas palabras de mi querido Juan Carlos Mestre para esta obra que, pienso, definen perfectamente este libro y la intención de este “ángel” que es su autora.  Dice Juan Carlos: “Siempre hay algún ángel civil, la desobediencia de sus ojos sobre la tierra de las profecías”. Y este “angel civil”  que nos dice Mestre, en desobediencia  y contra las injusticias de un mundo que profana la inocencia, la violenta y se lucra, además de despreciar lo diferente y no aceptar la igualdad.  Un libro de testimonio, de compromiso social que proclama y preconiza el sueño del amor  sobre todas las cosas.
Poema: Quiché, s. XX

El pueblo inca de Guatemala
prohíbe a sus mujeres mirar de frente a los hombres
en febrero de 2016.
El hombre blanco llama terrorista a Lolita Chávez
por elevar los ojos.
Una de cada tres niñas es violada cada día.
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Mostrar una realidad tan dura como salvaje, situarla en las diferentes épocas de la historia, nos quiere hacer ver que esa realidad  forma parte de este mundo, de existencia tan inhumana que no existe mejor medio para enfrentarse a él que con la desobediencia y la denuncia por una parte y por otra con el sueño del amor, de un mundo, en definitiva, mejor.  Y Diaz Margarit  con una cadencia a manera de letanía, de salmo o celebración del encantamiento de los sueños, como deseo o premonición o profecía nos advierte “de la destrucción  del planeta y de lo humano”  con esta tragedia  que se va suavizando según se avanza en su lectura sin perder su dramatismo pero ya revestida de lírica inocencia primero y de sueño  después, a través de los ojos de una niña, 

Poema:


Soy una niña muy bajita con un pelo recóndito y rizado.

Me desnudan y sólo una hoja de parra cubre mi abandono.

-Parece una Eva pequeñita- ríen los amigos de mi padre

 mientras enfocan el teleobjetivo

 junto al agua de un pantano gris y frío, metálico.


Cuando mi madre me encuentra levanta el aullido de un álamo


Y Carmen Díaz Margarit  nos avanza que: “El Libro II de El

 sueño de la salamandra, que se editará el próximo año, se ciñe

 con poemas de amor. (…) La esperanza de amar siempre, sienta lo 

que sienta el ser amado. El amor es la libertad pero transcurre en 

silencio.” y aquí os dejo un adelanto de ese Libro II:




Ardía en una hoguera de poesía y vanidades.
Mi siamesa telúrica me liberó del averno
y como Ovidio me transformó en salamandra.

En nada extraño vivo desde entonces.
Nada temo.
Sólo tiemblo ante el suave perfume de la rosa.

He vuelto de la muerte
con la furia de las Hespérides.

Me arrullo en la ternura de un amor sereno,
estrellas Sagitario me abanican.

Sueño que la injusticia de los hombres
no me arrastre de nuevo al suicidio.

Porque puedo contarte
aunque sea serpiente ante la rosa

que vivo de este amor y con su hechizo.
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De modo que lean éste, el primero,  de momento, hasta que se publique el segundo libro, y disfrutarán pese a su salvaje dureza y su plena denuncia. Porque  este libro va envuelto en sueños y deseos de construir un mundo mejor y eso solo el amor lo puede conseguir. Y esto me recuerda unos versos míos que dicen “Solo el amor nos salva, sin amor / anda perdido el eco de la vida. // Solo la luz alumbra, sin la luz, / oscuras, las palabras desvanecen.”

Poema:
La salamandra ciega camina con cuidado
a su salida del laberinto de Ariadna.
Se acuerda de cuando la yerba era musgo
y la felicidad trepaba entre las vértebras de la infancia.
con un florín corta la venda de sus ojos.
Se despide de Tánatos y el suicidio.

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Merece la pena leer este libro. Esperemos la luz del libro II y con ella el amor que reclama la autora para crear con él un mundo  más armónico, igualitario y justo.


Carmen Díaz Margarit (París, 1961) es poeta, crítica y doctora en Filología Hispánica por la UCM. Concibió su obra poética como un quadrivio de los elementos naturales: a la tierra, la gacela; al mar, la sirena; al cielo, la alondra, al fuego, la salamandra: Gacelas de la selva alucinada, finalista de Adonais en 1990, (1991); Perfil de sirenas, Premio Internacional de Poesía Barcarola en 1993, (1994). Tuvo una ayuda a la Creación Literaria del Mº de Cultura en 1995 y fue finalista del Premio Gil de Biedma en 1998, (1999).Orlando o el desconcierto de las alondras (1999),  y El sueño de la salamandra ( Ars Poética, Oviedo, 2018), fue finalista del Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández en 2019.  Por delicados motivos, sostuvo casi dos décadas de silencio poético. El sigilo editorial  apareció, como el Guadiana con Donde el amor inventa su infinito (2007). Es autora  de una obra de teatro: El loco y su pelícano (2019).  Su poesía ha sido traducida al inglés y al alemán.


                                  Manuel López Azorín



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