miércoles, 24 de marzo de 2021

Juana Vázquez Marín: "Voz de niebla"


Juana Vázquez Marín: Voz de niebla




Juana Vázquez Marín
(Salvaleón, Badajoz, 1951), Doctora en Filología, licenciada en Periodismo y catedrática de Literatura, es autora de varios ensayos, tres novelas  y con este Voz de niebla  (Ars Poética, Oviedo,2020), lleva publicados una ocho libros de poemas que son: En el confín del nombre,1998. Nos+Otros,  2003. Gramática de luna, 2006.  Escombros de los días, 2011. Yo oscura, 2014. El incendio de las horas, 2015. Tiempo de caramelos, 2012.y este Voz de niebla, 2020, En esta editorial Ars poética también ha publicad en 2017 una antología La espiga y el viento (antología poética).

El libro de poemas Voz de Niebla fue presentado hace unos días por Ilia Galán, (editor), Miguel Losada (Gestor cultural del Ateneo de Madrid y poeta) y Juan Cruz (Periodista, poeta y escritor), y naturalmente Juana que leyó unos poemas, pocos para no cansar, dijo. Rafael Soler , como siempre, en el Café Comercial de Madrid.

Miguel Losada, Juana Vázquez, Ilia Galán y Rafael Soler


Voz de niebla es un libro existencial, un  libro del que ya habíamos hablado la autora y yo que Juana Vázquez, dedica a su  marido y que surge desde su yo interior, un libro que nos ofrece unos poemas existenciales  que  emocionan, que conmueven por verdaderos, por sinceros,

Estoy dormida en un lugar siniestro / pues no sé / dónde se guardan la Luz /ni los valles que florecen en invierno.

Y porque nos muestran la búsqueda del sentido del mundo de sujeto poético y en la búsqueda del sentido del mundo en general y todo con una gran riqueza metafórica:

He masticado asfalto y me he roto las cuerdas vocales llamando a la palabra.

Público en el Café Comercial en la presentación de Voz de Niebla


Existencial  y reflexiva, Juana Vázquez nos habla, con gozo a veces y con angustia en ocasiones, del misterio de la poesía y nos habla de sí misma: Las alondras me dicen que no nací / que sólo fui una muerta / pues no interpreto su canto.  Nos hablan de su raíz, su origen,

La vida  está llena de grafías / pero no son  reveladoras de nada /pues no tienen la fórmula / del Primer Manuscrito./  Y es que olvidamos el Código Primigenio. /¿De qué valen los libros sagrados y  la historia /si son  jeroglíficos de caos /que no interpretan / la  clave del Silencio /que día a día amanece muda como mi nombre? de su vida y de su obra.

Un libro el que la poesía surge como un torrente desde el fondo de sí misma, un torrente o un volcán, como dice el editor,  que se desborda y recorre los límites de la ficción y de la realidad donde la luz y la  sombra, la materia de los sueños que es  la memoria y el ahora reflexionan sobre la muerte y recorren la vida:

No sé por dónde se va al Camino / no sé cuál es la Rosa  y no las rosas no sé qué dicen los reflejos de la luna / en una noche de verano /cuando no hay canto de pájaros./ No sé adónde van los lirios de madrugada /los que nacieron alrededor del agua que / sirven para adornar los rincones tristes de la vida

 

Juana con Ángel Guinda y Manuel López-Azorín

 Y  el tiempo, el vértigo de su paso, su acabamiento en el presente continuo donde la vida da muestra de su decadencia, de su olvido también anda presente..         

Ahora es momento de abrocharme /la cremallera de la vida.

El día invita a vivir tierra adentro.

(…)

Pido  olvidar  la liturgia de la búsqueda y las dudas / y acomodarme en las suaves / faldas de las montañas / del humilde campo / masticando tierra sin más.

Ilia Galán, editor de Ars/poética, ha escrito sobre Voz de niebla lo siguiente:

“Un editor de poesía ha de leer muchos libros hasta que llega el deslumbramiento con uno de ellos. Voz de niebla es uno de los mejores libros de versos que he leído de un autor vivo en los últimos tiempos. Como volcán dormido, el libro de Juana Vázquez estalla desvelando sus entrañas, vísceras que se desenvuelven en refinadas e inspiradas metáforas en busca de la Luz que dé algo de luz a nuestras noches, de un sentido absoluto para la existencia, de un Dios que parece esconderse, que nos niega la presencia, que un día uno niega y otro adora, pero que nos hace transcender las jornadas en esa búsqueda interior.”


Voz de niebla es una obra magnífica. Su cincuentena de poemas conforman un libro unitario,escrito con libertad, con ritmo y lírico, un libro de palabra de clara, de aparente sencillez y con una enorme fuerza expresiva.

No sé si el mejor libro de Juana, pero de los que he leído suyos, el mejor. Termino dejándoos este poema que reflexiona sobre la poesía como solo Juana Vázquez sabe hacerlo.  

Hay días en que mis poemas salen

arrugados

tienen la cara ajada

y no levantan del suelo

ni unos  centímetros.

A veces mis poemas nacen muertos

sin brillo

ni nada que los limpie.

Yo los plancho y acicalo

para que vayan lejos

y me cuenten historias de lo que existe

al otro Lado del secarral de la mente.

Pero mis poemas

esconden la cicatriz de la incertidumbre

en una palabra: Poesía.                     

Son poemas espigas

azotados por todos los huracanes

de meses invernales.

Poemas paliduchos

que se esconden en las cunetas de la vida.

¿Para que entonces nacen

si  se arrastran como ratas

por los agujeros  y la penumbra?

Para eso mejor mi gato

que le nacen tréboles en los ojos

cuando ve pájaros verticales

errando por el santuario del espacio.       

 

De: Voz de niebla

 

Juana Vázquez Marín, además de poesía, ha publicado tres novelas:

Con olor a naftalina, 2008. Tú serás Virginia Woolf, 2013.  Personajes de invierno, 2018

Y también diferentes ensayos como: El Madrid de Carlos III, 1989. El Madrid cotidiano del siglo XVIII, 2011.Y ha colaborado asimismo en: Historia literaria de España en el siglo XVIII  y El Quijote en clave de mujer/es.  Ha colaborado igualmente, en proyectos del C.I.C y en diversas revistas, como Cuadernos Hispanoamericanos, Barcarola, Leer, Ínsula, Aúrea TuriaAsí como en los Suplementos Culturales de Diario 16, El Mundo y ABC. En la actualidad escribe en El País, y Cuadernos del Sur.

               

                                Manuel López-Azorín

 

 

 

 

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