domingo, 21 de abril de 2013

Elvira Daudet: Cuaderno del delirio





Elvira Daudet: Cuaderno del delirio


El pasado mes de febrero tuvo lugar en la librería Fuentetaja la presentación del último libro de Elvira Daudet : Cuaderno del delirio (Ediciones Evohé, Colección Intravagantes,  Madrid, 2012) Fue una hermosa tarde de poesía junto a una Daudet aparentemente nerviosa, insegura… pero sólo aparentemente porque esta mujer, aparentemente frágil,  lleva consigo la fuerza  de una voluntad  firme y decidida,  y lleva el mar y su rumor , y lleva la luz de la poesía porque no admite ni tiempos de silencio, ni grises, oscuros, tenebrosos... que la impidan seguir siendo rebelde, insurgente, poeta.

Elvira Daudet (Cuenca, 1938), novelista, poeta y periodista que ha publicado los libros de poemas El primer mensaje (Ágora, 1959)

Crónicas de una tristeza (Ayto de León, 1971), su segundo libro que llegó con premio de la mano de, entre otros,  Dámaso Alonso, Luis Rosales y Antonio Gamoneda, ni más ni menos, fue el premio Antonio González de Lama y la hizo sentirse poeta de verdad. 

Lo de sentirse poeta de verdad es siempre un grave riesgo porque aun a pesar de los premios, a veces por razones misteriosas, suele llegar el olvido y relega al poeta, aun siendo poeta de verdad, a la sombra de lo casi inexistente.

Incluso diciendo, como dijo de ella, José García Nieto lo siguiente: Hay tan pocas voces verdaderamente necesarias en la poesía, que el eco de una cierta nos avecina para siempre con el misterio. Tiene que saber esto Elvira Daudet, como única compensación o desesperación para su desvelo. O estas otras dichas por un buen amigo Ramón Irigoyen:Elvira Daudet no es una aficionada que está aprendiendo a versificar, sino una aficionada —sin afición no se logra nada— que con sus libros se sitúa en la primerísima fila de la poesía actual en España.


El don desapacible (Colección poesía, Libertarias, 1994), Elvira lo considera uno de sus mejores libros.Pero Elvira no sabe que todos sus libros  son el mejor.   Terrenal y marina (Dip. Provincial de Cuenca, 1999) Dice La Daudet que este libro es un poemario vacilante.. ¿Poner el alma frente al mar y arraigarse a la tierra es vacilación? 
  
Un día escribi yo sobre este libro: La fuerza expresiva de Elvira Daudet conmueve y remueve, como un baño de emociones vivas, la memoria, el tiempo… tiempo que, a través de su verso herido, doloroso, desgarrado, veraz, nos detiene de golpe o nos hace caminar, latido tras latido, fundiendo vivencias, las suyas y las nuestras, que en muchas ocasiones, esta es la grandeza del verso universal, son colectivas aunque partan de un recuerdo propio, de un dolor propio, de una memoria propia. No es un libro vacilante, naturalidad hay en  sus poemas y nos atrapa a todos cuando la leemos.

Tras un largo silencio, y de la mano de Jaime Alejandre, nos llegó en 2010, Hadversidades poéticas, un cuadernillo con una breve selección de poemas editados por  la editorial Cuadernos del Laberinto. Con esta misma editorial, y dentro de la colección Anaquel de poesía, apareció en 2011 su poemario Laberinto Carnal.  Y nos llegó una Daudet tremendamente humana, con rabia, dolorida, y con la bandera de la insurgencia, de la crítica que despierta conciencias.

Laberinto carnal es un libro comprometido, es un grito de angustia y de socorro, sobrecogedor, una llamada de atención. Por eso nos dice en el poema Todo es aire: El tiempo que vivimos no es fácil de entender ni se parece /al futuro soñado; es un caos que avanza a la hecatombe /con las velas al viento desplegadas. La poesía, la magia de la poesía y de los sueños, a veces, nos ofrecen el bálsamo que nos  recupera y nos devuelve las ganas  de despojarnos de la sombra, y nos sirve también de bandera para gritarle a la noche, a la conciencia colectiva, la rabia sorda del dolor humano.



Ahora nos ofrece esta poeta su nuevo libro Cuaderno del delirio, Este es el curriculum poético de una mujer que  nos trajo este verso: Me ha nacido entre tu boca el mar, y le naciera o no, ese mar se quedó para siempre junto a ella aunque la boca huyera, también para siempre de su lado. (Mejor dicho de su lado físico, nunca de su memoria) Esta mujer valiente, esta poeta rebelde, esta delicada y hermosa flor, convertida en tara si, pero de acero debido a la guerra en que vino a nacer. Esta mujer nos ofrece en su poesía la vida, y como en la vida todo tiene su cara y su cruz: la dulce y tierna miel de la dicha, del amor,  y el ácido y desgarrado vinagre del dolor, ese que trae el desamor, la pena, la venganza, pero ni uno ni otro traen jamás el olvido.

En su Antología poética-1959-2012- publicada por Alacena Roja, Madrid 2012 nos decía Elvira Daudet: Mi poesía tiene como principio y fin la criatura humana, todo lo demás está subordinado a este valor. Entre lo sublime y lo común, yo elijo como materia poética lo común: el pan antes que la rosa. Frente a la ambigüedad de ciertos poetas que ocultan su nadería con humo o sobredorados que confunden a los lectores, yo opto por la claridad de la palabra desnuda, aunque hiera, que todos puedan comprender.

La infancia de La Daudet , niñez en una postguerra  de miseria terrible y doloroso silencio, se envenenó con las palabras al tiempo que produjo el milagro de la escritura. Una escritura censurada, repudiada por la propia familia (creo que ya lo he dicho en otras ocasiones) que hizo que esta niña entonces se volviera  insurgente, tragase su dolor para sí misma y ya adolescente y en la ciudad del Doncel, unió su vida a su pasión y surgió la poesía que, ya siempre, le serviría de bálsamo y le serviría de bandera y todo porque desde niña Elvira Daudet, estaba envenenada por la magia de las palabras. Una magia que –según palabras suyas– un joven cabezón de ojos de miel, llamado Antonio Pérez le enseñó al principio. Luego Jesús Tomé, que fue como su hermano mayor. Era claretiano –nos ha dicho la Daudet– pequeño y trasparente como San Juan de la Cruz y, como él, un grandísimo poeta, que volcó toda su sensibilidad en la formación de esta poeta terrenal y marina, insurgente y soñadora. Elvira Daudet escribía poesía a todas horas.(Esto también lo he contado ya, pero es bueno recordarlo)  A los 17 años se vino a estudiar a Madrid. Después llegó Paris y la ciudad de la luz fue el amor y fue el delirio… hasta que éste concluyó.


Tendría que pasar tiempo, mucho tiempo, para plasmar en poemas, en su Cuaderno del delirio, libro de tiempo, de memoria, de  amor y desamor, de dolor y de pérdida, con la ville de la lumiere, encendida o apagada según el caso, de Paris al fondo.Sí, tendría que pasar el tiempo, ese que dicen que cura las heridas o al menos las vuelve menos dolorosas. Dice Elvira Daudet, yo lo he leído en alguna parte,  que  este será su último libro de poemas; pero eso... ni el propio poeta lo sabe porque es la Poesía, siempre, quien decide si te abraza o te abandona, si fija tu palabra en el tiempo o te deja en silencio porque sabe que lo que ya has escrito o dicho es suficiente. Sólo la Poesía lo sabe querida Elvira.

El periodista Manuel Valera se encargó de presentar a Elvira Daudet en Fuentetaja y, entre otras cosas de interés, dijo:  ... en primer lugar quiero decir que leyendo este Cuaderno del delirio me he sentido como Ulises leyendo la Odisea según Penélope. He descubierto mi propio delirio, pero desde el otro lado...
...la poesía de Elvira nos habla de la pérdida, ese robo, que es el tiempo para ella; el tiempo, ladrón que se lleva sus años, sus amores, sus pasiones, sus hombres, sus olores a hombre. A partir de ahí, ¿qué le queda?: el sentimiento de pérdida, un estado catatónico, un delirio...... la vida para Elvira sólo es, técnicamente, la vida digna de ser vivida, una vida feliz. La otra, el resto del tiempo, a eso no lo llama vida...
... el amor en Elvira deja a los amantes en un delirio, en una enfermedad. Pero se queda en los objetos por donde ha pasado, acrecentando la melancolía, la añoranza..."
Manuel Valera, Elvira Daudet y  la representante de la Editorial

Elvira Daudet no adorna sus poemas con florituras verbales, su lenguaje es sobrio,  preciso y natural. Su poesía, su voz lírica es auténtica , apasionada y desgarradora. Esta poeta tímida e insegura, como tantos, necesita sentirse querida, arropada, iluminada…por ello parió un mundo para que se le cayesen encima las estrellas. Y esas estrellas la llevaron,  con decisión, a París.
Allí, gracias al hispanista Claude Couffon, conoció a Nicolás Guillén, a Jean Paul Sastre,  Louis Aragón… En París vivió y convivió con el mundo de la  bohemia. Allí, en Paris, se casó y fue el delirio…y dejó de escribir poesía. Ella dice que se  decepcionó, pues pensaba comerse el mundo y (dice ella), no se comió una rosca. Vivió  entregada al oficio del periodismo, pero sin dejar de escribir poesía.
“En su larga experiencia periodística, trabajó en Informaciones, Pueblo, ABC y El Independiente. También colaboró en diversas revistas culturales y de información general y en algunos periódicos extranjeros como St. Galler Tagblatt. Fue directora del periódico La Tarde de Madrid y de la revista Derechos Humanos. En Televisión Española escribió, dirigió y presentó la serie Está llegando la mujer. Como corresponsal del diario Pueblo en Roma fue testigo excepcional de los acontecimientos históricos que marcaron los años 70 como los asesinatos de Pier Paolo Pasolini y Aldo Moro, las masacres fascistas y la violencia de las Brigadas Rojas.”

Elvira y yo en una lectura poética de Rafael Soler


Con el periodismo tuvo muchos disgustos y muchas, más alegrías  El periodismo, dice,  fue su premio gordo de la lotería, viajó, conoció a los personajes más importantes de la época, y le  pagaron por ello (como en la poesía, igualito. Elvira suele decir que lo habría  hecho gratis, como en la poesía, pero  le pagaron) Así,  salió adelante, ella y su familia.



La Daudet  siempre ha escrito versos. Ella dice que la poesía es una necesidad, un soplo que te derriba en el momento más inesperado, al que es imposible resistirse y que por eso escribe.
Cuaderno del delirio es el recordatorio de un tiempo de ausencias y presente en la memoria. Un poemario que nos trae el vacío de un tiempo inexistente ya, muerto ya,  y sin embargo vivo. Es, a veces, como un delirio de instantes felices y muchas, muchas veces  es el doloroso  delirio de vacío de pérdida, del peso insoportable del tiempo, de soledad…

El periodista Manuel Valera, Elvira Daudet saludando y la  representante de Intravagantes.

Elvira Daudet,  mientras se desangra  de amor y de dolor se pregunta, se dice: Al borde del abismo camino a ciegas, / sin comprender quien soy ni lo que espero.
Yo te lo digo: esperas  seguir escribiendo para que, al menos, la poesía venga a quererte, a arroparte, a iluminarte, para que la poesía, tan caprichosa ella, venga a tu lado y te sonría para escribir versos contundentes, auténticos, vividos, sentidos, sufridos, versos sinceros, dolorosos, como los de este Cuaderno del delirio.  Versos que atrapen los sentidos y se queden en el lector, se  hagan del lector. Para que la Poesía te alumbre. Para que siga alumbrando a La Daudet.


viernes, 12 de abril de 2013

Amando Carabias María: Quizá un martes de otoño


Amando Carabias María: Quizá un martes de otoño



Amando Carabias María (Segovia 1962) me envió su nuevo poemario. Un libro publicado por Urania Ediciones, editorial castellonense dirigida por la poeta y escritora Amelia Díaz Benlliure. El poemario se edita dentro de la colección Astrolabio y su título es Quizá un martes de otoño (Castellón,2013). Este es su tercer libro de poemas  tras haber publicado Humanidad perdida (1981) y Versos como carne (2011), libro del que di cuenta en este blog,


Este tercer poemario de Amando Carabias María nos cuenta cómo duele la enfermedad de uno  de los seres  más queridos para cualquier humano: su madre. Y nos habla de esa incertidumbre, ese desasosiego, ese miedo que nos embarga y que nos domina sin que nada pueda evitarlo.

“No existen palabras contra el desasosiego,
ni existen relojes que lo aplaquen,
no el filo de una espada lo extermina”

El poeta, nos dice  la solapa, concentra en una jornada toda la tormenta de sentimientos y de visiones a veces desgarradoras, a veces apocalípticas. Siempre pegado a lo cotidiano. Y en su poema sentimos el temor, la tensión, la emoción que lo envuelve y el lirismo de unos versos que  aplaca el fuego de la impotencia que crepita en ellos.

“En esta pesadilla también me he levantado
antes que los tejados carmín de la ciudad
Ni siquiera los pájaros habían regresado
de nuestra madrugada de volcanes.”
  
Pero Amando Carabias María, poeta de reflexiva humanidad y de testimonio de vida,  siempre camina  escrutando la estela de la esperanza:

“Busco una huella tuya entre mi carne
herida por tu ausencia
y añoro como un surco tu sonrisa.
Cuando mis ojos besan el claror,
descubro tu presencia junto a mi;
tus labios son presente.”



El poeta, ha tenido la necesidad, imperiosa necesidad de escribir este libro Un poemario enormemente íntimo, doloroso y desasosegante. Un libro en el que el poeta inicia la aventura de escribirlo para sacar de sí el miedo, el miedo que siempre se nos convierte en el más doloroso inquilino cuando se instala en nuestra casa, el miedo que le atenaza frente a la enfermedad, ante el dolor  del dolor en el ser querido, desde la angustiosa impotencia y a modo curativo, porque de haberlo dejado dentro, ese dolor, ese desasosiego que embarga al poema, fragmentado en diferentes horas, seguramente se habría enquistado no ya en el cuerpo, el corazón, sino mas allá, en el misterioso aliento que llamamos alma.

“En esta pesadilla ya no estabas,
como si adivinara el porvenir,
o tal que si el temor a tu partida
fuera espejismo de alabastro.”

En Quizá un martes de otoño nos encontramos con 37 poemas (fragmentos del poema) de concepción formal y verso blanco con predominio de endecasílabos y heptasílabos de perfecta ejecución y buen ritmo y, al tiempo, unos pocos fragmentos ( del poema) en prosa poética como este que inicia el camino de lo cotidiano, del camino de tener que continuar, aun sin fuerzas, con la rutina diaria:

“Una camisa blanca sin sonrisas, sin lágrimas, ahorcado en mi / 
corbata color viento de otoño, dentro de la armadura de/
un traje azul cansado…Como un viejo soldado, de nuevo /
estoy dispuesto a emprender esta lucha cotidiana en la/
niebla, una infinita guerra de trincheras y frio, la batalla/
sin sangre que siempre me derrota, y me devuelve a casa,/
cadáver cada noche.”

A veces hay que vomitar las palabras por si, de este modo, obran el milagro de las sanaciones. Quizá un martes de otoño, como dice el poeta Francisco caro: que el pulso poético de Amando es capaz de mantener la tensión del dolor, del llanto y el desaliento hasta las 3:28 de la madrugada siguiente, último poema, donde ya se atisba la calma, el sendero de la esperanza.
Y estos versos finales no sé si pensados o soñados pero de cualquier modo con la certeza de que son sentidos, implorados, deseados.


“¿No existen palabras contra el desasosiego?

Quizá no haya palabras, sin embargo 
sé que existe el sendero donde el alma
llegará al fuego de tus manos
donde arderá mi pánico, y después
alcanzaré el jardín para el reposo
donde cantan los árboles :”



Quizá un martes de otoño me parece a mí, en definitiva,  el canto desesperado de quien anda instalado en el miedo, en la angustia, en el dolor y para tratar de hallar un resquicio de luz, una palabra de consuelo, le ha puesto horario a su desasosiego tratando de  “cotidianeizar”  el dolor que, sin remedio,  nos acerca el miedo, el temor, el espanto para llevarnos a la más cruel de las derrotas. Pero el ser humano, finalmente, aun con dolor y miedo dentro de sí no abandona esa luz  que alumbra la esperanza. En definitiva un libro de perfecta ejecución, un libro emocionado, un libro con ritmo, un libro tremendo y vivo  en el que el poema, o los fragmentos del poema,  mantienen el latido, la tensión, el pulso, el vuelo de los buenos poetas.

martes, 2 de abril de 2013

Hay caminos -Antología homenaje a Jose Hierro-, coordinada por Sonia San Román, con prólogo de Julieta Valero y epílogo de Enrique Villagrasa





Hay Caminos –Antología Homenaje a José Hierro-

Un año más abril, un año más una fecha para el recuerdo, 3 de abril, el cumpleaños de un hombre, un poeta que fue para quien esto escribe como un  padre, un hermano, un amigo, un compañero,un colega de los versos como el decía refiriéndose a mi, José Hierro: 91 años cumpliría, pero Pepe Hierro ya no cumple años, ahora no porque  ya es intemporal en su poesía.



La editorial Ediciones del 4 de Agosto, en su colección Planeta Clandestino, rindió homenaje al poeta José Hierro al cumplirse el  90º aniversario de su nacimiento (3/4/1922)  y el 10 de su muerte (21/12/2002). Le rindió  homenaje con un lobro titulado  Hay caminos -antología-homenaje a José Hierro-  coordinada por la escritora riojana Sonia San Román.  La coordinadora de este libro, Sonia San Román, logroñesa  nacida en 1976 en Villamediana de Iregua, es Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Rioja. Ha publicado un cuadernillo titulado De tripas corazón (Ed. 4 de agosto, 2004) y el libro Planeta de poliuterano (Ed. Crecida, 2005)



Esta antología incluye una selección de diez poemas de José Hierro y, al mismo tiempo, por cada uno de sus poemas, sendas versiones  que han hecho de estos diez poemas,  cinco poetas riojanos y cinco poetas cántabros  Los logroñeses son Adrián Pérez, José Luis Pérez Pastor, Carmen Beltrán, Enrique Cabezón (el poeta, músico, dibujante, editor... de Ediciones 4 de Agosto de Logroño), y Sonia San Román. Y los cántabros Carlos Alcorta, Adela Sáinz, Rafael Fombellida, Alberto Santamaría y Yolanda Soler.

El periodista , poeta y crítico literario Enrique Villagrasa, que ha sido el encargado de  escribir el epílogo, nos dice al respecto: …estos poetas cántabros y riojanos, plasman el rechazo a la oscuridad. Aunque todos ellos  apuestan por el misterio poético sencillamente expresado y hacen un recorrido con su poesía,  a través del diálogo, con los señeros poemas escogidos de cada uno de los libros, en forma cronológica de edición, del poeta José Hierro.



José Hierro aunque nació en Madrid en 1922, fue santanderino, de adopción desde que sus padres se trasladaron a Santander cuando él tenía dos años. Allí vivió su infancia y, siendo adolescente, escribió su primer cuento por el que le concedieron Premio. Allí  junto con su amigo el poeta José Luis Hidalgo conoció al poeta Gerardo Diego , admirado por ambos, a quien le entregaron poemas para que, el  autor de la Antología de la llamada Generación del 27, les diera su valoración. Allí, tras la guerra civil, con dieciocho años, fue condenado “Por ayuda a la rebelión” , hecho que le mantuvo preso (por diferentes cárceles de España) hasta 1944. Allí se casó con una santanderina  María de los Ángeles Torres (Lines para los que la tratábamos) y allí, tras instalarse en Madrid en 1952,  regresaba todos los veranos  a su quinto piso sin ascensor primero,  y más tarde,  los últimos años,  a otro más cómodo para su salud, para disfrutar de la Menéndez Pelayo, de la ciudad, del mar y de los amigos cántabros.

Sonia San Román coordinadora de esta antología

El libro se inicia con una reflexión inédita de José Hierro sobre la poesía: “Mi rudimentaria definición de poesía sería esta: Poesía es algo (¿Qué?) que me permite intentar decir lo que no se puede decir”  continúa con un prólogo de la poeta Julieta Valero: “ No se me ocurre  mejor forma de abrir un libro de homenaje a José Hierro que la evocación de su propia voz a través de  una reflexión inédita. Se trata de un texto metapoético que el poeta dejó entre sus papeles y que su familia ha tenido la generosidad de cedernos para esta página de bienvenida al lector”

Y Termina con  un epílogo del poeta y crítico literario Enrique Villagrasa: “La idea de versionar, releer, reescribir, recrear diez poemas significativos para otros tantos poetas  de la poesía del siempre admirado José Hierro (…) me ha parecido del todo interesante, porque no deja de ser una buena forma de que la poesía y en concreto su poesía llegue a muchos más lectores, quienes al ver  el resultado de este palimpseto diríase,  querrán leer más poesía y más del poeta Hierro”

Hay caminos fue presentado en Logroño, el 21 de diciembre de 2012, con la proyección de una serie de fotografías relevantes en la vida del poeta  homenajeado. Igualmente  se presentó luego en Santander. Estuvieron presentes los poetas que han participado en esta antología y también se proyectaron imágenes con los dibujos del autor de  su último libro: Cuaderno de Nueva York (Hiperión, Madrid, 1998)

En diciembre de 2012, coincidiendo con el aniversario de su muerte, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo dio a conocer dos nuevos libros sobre su figura: Memoria de un homenaje y Profesor José Hierro. Estoy seguro de que este último título le habría hecho sonreir y gastar alguna broma al respecto.


Así pues, esta no es la única publicación que se ha editado últimamente relacionada con Pepe Hierro, pero por su singularidad,  este librito ( y no lo digo porque no sea  importante, que sí que lo es, sino por su tamaño, 9X13 cms. más o menos),  es muy manejable, cabe en cualquier bolsillo y los lectores que se interesen por él además de llevarlo a todas partes por su comodidad,  conocerán  a uno de los grandes poetas del siglo XX ,es decir a Pepe Hierro y descubrirán también, seguro estoy, a  diez antología-homenaje poetas de interés que no les dejarán indiferentes.

viernes, 22 de marzo de 2013

Luzmaría Jimenez Faro: (Torremozas) Poesía y mujeres

Memoria poética


Luz María Jimenez Faro:(Torremozas) Poesía y mujeres





Voces Nuevas (XXV Selección) Ediciones Torremozas, Madrid 2012.

El mes pasado llegó a mis manos un nuevo volumen de Ediciones Torremozas. Es ya la selección nº 25 de Voces nuevas en la que aparecen ocho poetas seleccionadas, entre ellas Pilar Sastre Tarduchy, la poeta que me trajo este libro. Voces nuevas es una selección antológica de mujeres poetas y cada volumen esta seleccionado por el consejo asesor de Ediciones Torremozas.




En esta XXV selección, estas ocho mujeres nos muestran su quehacer poético y en él sus preocupaciones, su cosmovisión, su manera de expresión, con mayor o menor fortuna, en una diversidad que, como yo pienso que el poeta, la poeta en este caso, es “uno y diverso” enriquecen el panorama poético. Una manera de mostrar voces nuevas que con el tiempo se consolidará o no pero que viene abriendo, y esta es la gran labor de Torremozas (de Luz María), una puerta (la de la poesía) a las mujeres que la escriben.



Ese es uno de los principales objetivos de Torremozas: dar a conocer nuevas voces, de ahí su título, poéticas de mujeres al tiempo que estimular su vocación. Una labor que lleva ejerciendo esta editorial desde hace ya treinta años y que ha contribuido a difundir a mujeres poetas en lengua española. Un admirable labor, me parece a mí, que me ha traído el recuerdo de Luz María Jiménez Faro, escritora, poeta ella,por la que siento un especial afecto y que es el alma mater de Torremozas.
 
Luz María Jiménez Faro nació en Madrid y aquí reside Está casada con el escritor y poeta Antonio Porpetta. En 1982 fundó Ediciones Torremozas (ellos tienen una casa en la sierra de Madrid, una “torre”, que así   llamamos por levante a las casas de campo o sierra, y tienen dos hijas, de ahí Torre -y- mozas), editorial especializada en literatura escrita por mujeres, y su catálogo tiene más de 500 títulos publicados bajo su dirección. Igualmente es autora de unos doce poemarios. El primero que publicó, lo hizo junto a su marido el poeta Antonio Porpetta, fue el titulado Por un cálido sendero (Madrid, 1978) Recuerdo también un hermos regalo que un día me trajo Luz María, su libro Bolero (Madrid, 1993), una delicia de poemario de pasmosa sencillez y hermosa poesía en prosa para evocar, a través del bolero, a personas, situaciones, vida…




Como en ese bolero que yo recuerdo cantado por Los Panchos:“La hiedra” que decía: “…Y hasta la eternidad / te sentiré / Yo sé que estoy ligado a ti, / más fuerte que la hiedra.” Luz María escribe y reflexiona, en esta ocasión, rindiendo homenaje a la Poesía: Hablan de ti, voy subrayando algunos textos: Hierro, encadenado está en las lianas del ritmo. Para Brines eres un acto de intensidad. Leopoldo de Luis respira por tu herida. Rosales quiere iluminar la conciencia de su tiempo. A Luis Antonio le interesa como placer. Eres la medida exacta de la iluminación para Porpetta. García López ama tus palabras vivas. Para Gerardo, la luminosa sombra divina del hombre. Carmen te advierte como fertilidad de río y Rafael Morales quiere sentirte con la ternura de Lope, pensarte con la tensión dramática de Quevedo y decirte con la hermosura de Góngora… Goytisolo nos dice que somos los poetas las viejas prostitutas de la historia…

En el principio ella estaba y dijo: creced y multiplicaos…y soportaron todas las inclemencias y sólo unos pocos sobrevivieron. Ella, como una hiedra de luz, les habitó vivos y muertos y los hizo eternos.

Oh, poesía: no te detengas nunca, lanza siempre tu metralla de sueños y déjanos vivir contigo a solas.

Y hasta la eternidad, los que amamos la poesía, la sentiremos porque como dice el bolero, estamos ligados a ella “más fuerte que la hiedra”.



Amados ángeles, un libro de 1997 al que de vez en cuando regreso: Rosas con alas en el aire mudas. / latido sin latido de la sangre./ Relámpago de pura luz sin trueno. / Música que, sin notas, acompaña./ La voz amada sin rumor alguno. / Hay un silencio pleno de alegría… / Y es que ha pasado un ángel.



En los años en que yo dirigía y presentaba las Tertulias de Autor de Helicón, en San Sebastián de los Reyes, traté de que Luz María Jimenez Faro viniese como autora invitada para dar una lectura de su poesía. Nunca quiso aceptar la invitación. Su humildad como autora, como poeta, me decía, me hace rechazar una invitación a estas Tertulias o las que llevas a tan grandes poetas.

Luzmaría Jiménez Faro, Concha Zardoya y Manuel López Azorín

Luz María, la mujer, la poeta, la editora que más ha hecho por las mujeres poetas de aquí y del otro lado del mar, nunca vino a dar una lectura propia. Para que viniera, tuve que aprovechar que Concha Zardoya, que merece, y la tendrá, una memoria poética en este blog, venía (fue el 14 de marzo de 1997), como Autora invitada para pedirle a Luz Maria que la presentara ya que ambas se conocían y se apreciaban mucho.  Aceptó encantada (una cosa es presentar a esta gran poeta por la que siento admiración y otra leer yo mi poesía, me comentaba), y mi querida Concha Zardoya se sintió contenta cuando le dije que Luz María iba a presentarla.




Los últimos poemarios publicados, que yo sepa, son Mujer sin alcuza (Madrid, 2005) y Corimbo (Madrid,2011), pero Luz María también ha escrito un libro de relatos. Como ensayista libros como Carolina Coronado: apunte biográfico y antología, en colaboración con su marido (Madrid, 1983). Ernestina de Champourcin, antología poética (Madrid, 1988), que fue Premio Euskadi de literatura en castellano 1989. Delmira Agustini, manantial de la brasa (Madrid, 1990). y como antóloga: …Y vamos haciendo camino, volumen conmemorativo del número 100 de la colección Torremozas (Madrid, 1993). También, entre otros, varios volúmenes (que yo sepa cuatro o cinco) con el título de Poetisas españolas, antología general que recogen la poesía escrita por mujeres en español desde 1900 hasta 2003.

Con relación a su poesía Luz María Jiménez Faro, ya lo he dicho en otras ocasiones es una poeta de sencillez formal, que me parece a mí la más difícil sencillez, y siempre tierna, expresiva, profunda…




Noelia Maldonado Cerrada, de la Universidad Complutense de Madrid, en relación a su libro Mujer sin alcuza, escribió en nº 32 de  la revista Espéculo: es un poemario hecho del mismo material que simboliza: la vida. Cada poema nos remite a historias verosímiles, historias que podemos ver reflejadas en los medios de comunicación, en la literatura o vivirlas desde la experiencia. Estas historias líricas están enmarcadas por dos textos poéticos que nos presentan a la mujer desde dos perspectivas diferentes ante la oscuridad inevitable que se da en el duro camino de la vida. Nuestra reacción ante el sufrimiento, el horror, el tedio,... puede ser el agotamiento, la dejadez, la pasividad, el dejarse morir; pero, por otro lado, podemos erigirnos como luchadores constantes, como héroes imperecederos que miran el pasado con lágrimas pero siguen su travesía hasta que su divinidad se enaltece, entonces, ya no temen la muerte, por ello la han vencido.

Luz María Jiménez Faro fue designada albacea por la escritora Carmen Conde y es miembro del Patronato de la Fundación Carmen Conde y Antonio Oliver, de Cartagena. Es también presidenta de la Fundación Gloria Fuertes, ya que Gloria Fuertes (mi siempre querida y recordada Gloria), la nombró heredera y depositaria de todos sus derechos como autora.

Su labor editorial, como su obra, han sido objeto de numerosos estudios y publicaciones, y sus trabajos sobre las poetisas españolas han contado con el apoyo del Ministerio de Cultura español.



lunes, 18 de marzo de 2013

Presentación del libro ROMANCERO FLAMENCO en El Argonauta. La librería de la música en Madrid




El miércoles día 20 de marzo a las 20,00 horas
en EL ARGONAUTA La librería de la música
Calle Fernández de los Ríos nº 50 de Madrid,
tendrá lugar la presentación del libro 
ROMANCERO FLAMENCO 
de Manuel López Azorín


Un Romancero flamenco que, según palabras del poeta y flamencólogo Manuel Ríos Ruiz, "viene a enriquecer a la poesía flamenca y algunas de sus coplas por soleares cabales, dignas de ser cantadas"
                                                 Soleá
                           "Cuando el cante eleva el vuelo
                             el duende tiene la culpa
                             de que se quede en el pueblo"


                  El ARGONAUTA           y        Eirene Editorial
                         le invitan a la presentación del libro

                                            ROMANCERO FLAMENCO
                                  de Manuel López Azorín



Con la intervención de:
                  Francisco Caro: poeta,
                  que ejercerá de presentador



                 y Rafa Mora y Moncho Otero: Cantautores,
                    que, como siempre, nos sorprenderán con
                               alguna que otra canción.                

                

            Miércoles 20 de marzo de 2013 a las 20,00 horas


Lugar:  EL ARGONAUTA La librería de la música
            Calle Fernández de los Ríos nº 50   -Madrid-
           
Metro: Islas Filipinas, Quevedo o Moncloa
Autobuses:  2, 16, 61, 202

Sobre Romancero flamenco también han dicho:

Pedro A. González Moreno:Me parece que con este libro lo que haces es una doble reivindicación: la afectiva, porque según dices fue tu padre el verdadero iniciador; y la otra, la que  pretende recuperar el arte flamenco frente a quienes intentan silenciarlo. Ese es uno de los aspectos recurrentes en tus poemas que me resultan más atractivos: lo que el flamenco tiene de lucha contra la injusticia, las humillaciones, la opresión y marginación social...


Pascual IzquierdoDesfilan las estrofas por las páginas con paso lento y medido, alumbradas con destellos próximos y lejanos, con eco de palmas y lamentos, con profusión de sílabas nacidas del deleite de la contemplación.


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domingo, 10 de marzo de 2013

Cuentos para Granada: edición de Lola Vicente y José López Rueda (contiene quizá el útimo cuento publicado de Medardo Fraile, fallecido hoy en Glasgow, donde vivía)



Cuentos para Granada:
edición de Lola Vicente y José López Rueda





Un nuevo libro de relatos Cuentos para Granada (Cylea Ediciones –en edición de Lola Vicente y José López Rueda-, Segovia, 2012, con ilustraciones de José Hernández Quero, Cayetano Aníbal y Silvia Abarca), un volumen que continúa como los anteriores Cuentos para… Segovia, Toledo y Murcia, en el que han colaborado una veintena de autores.

Lola Vicente, en sus palabras liminares, nos habla del papel aglutinador de esta edición que ha sido gracias al profesor y poeta José Lupiáñez. Hace después mención de los distintos autores e ilustradores, y nos cuenta que, gracias a la colaboración desinteresada de todos los creadores, ha sido posible este proyecto editorial.

José López Rueda, coeditor del proyecto, analiza los relatos de este cuarto libro de Cuentos para Granada, estableciendo categorías: relatos de costumbre, sobre la infancia y sus recuerdos, relatos fantásticos, relatos de fobias y miedos, relatos de compromiso social, de viajes y excursiones….

Recoge veintiún relatos con un amplio abanico de estilos y con un factor común: su relación, en mayor o menor medida, con la ciudad de Granada. Un libro, en fin, de estilos y tonos diferentes y variados como suele suceder en estos libros colectivos. Libro de relatos bien acompañado de ilustraciones, una por cada relato, y que pertenecen a los tres creadores citados al principio.



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Los autores que ha colaborado en este Cuentos para Granada son: Medardo Fraile, José López Rueda, Francisco Gil Craviotto, Antonina Rodrigo, Manuel Villar Raso, Lola Vicente, Enrique Martin Pardo, Mercedes Alonso Merino, Pilar Sánchez Álvarez, Mercedes Molina Mir, Antonio Enrique, José Lupiañez, Antonio Costa Gómez, José Vicente Pascual, Ana María Tomás, Ayes Tortosa, Fernando de Villena, Emilio Porta, Ángel Olgoso, Sir Henry Wilowy y Javier Vázquez Taboada. Ganador del Galardón de Cuentos para… creado por Cylea ediciones.



Un conjunto de relatos de muy diversa factura, con autores conocidos y reconocido y autores (al menos para mí) desconocidos. Aunque todos ellos merecen citarse, destaco aquí sólo algunos de los relatos:

Abre este volumen el relato Medardo Fraile, especialista en la narrativa breve, género en el que ha publicado numerosos títulos, con Tertulia azoriniana, Evocación, de lo vivido o de lo soñado, nos deja, quizá, uno de los últimos publicados ya que hoy 10 de marzo de 2013, mientras estoy escribiendo esta entrada, leo que Medardo Fraile  (Madrid, 1925) , el escritor madrileño, considerado como maestro del cuento, ha muerto en Glasgow (Escocia), que era donde residía desde 1967. "En mis cuentos, decía Medardo Fraile, es más importante lo que ocurre por dentro de la narración que lo que sucede por fuera."




Lola Vicente escribe Enamorados entre las ventiscas, un relato sobre el ocultamiento y huida a Granada de dos hombres de derechas dentro de un ambiente de miedo y de miseria moral. Mercedes Molina Mir nom ofrece A ver si te viene algo a la mente, relato cuya protagonista mira un viejísimo álbum de fotos buscando ideas para… Ana María Tomás llega con, Candela. La historia de una chiquilla que queda prendada de Granada al conocerla en una excursión. Ayes Tortosa con el relato, Sobre el día que vino la muerte al Albaicín en busca de don Mariano, en el que el protagonista burla inconscientemente a la misma muerte. Un cruel secreto, de Pilar Sánchez Álvarez, nos acerca un tema de dramática actualidad: los niños robados.

José López Rueda y su relato El hijo de la canastera.  nos deja un cuento realista con incidencias y anécdotas de un viaje. Manuel Villar Raso con el relato La pesadilla de los mosquitos,  nos cuenta lo sucedido en una expedición, en la que participó, de la Universidad de Granada a la curva del Níger. José Lupiáñez, con el relato El milagro de los peces, recurre al territorio mágico de la niñez. Realidad y ternura con la huella de la guerra civil. Antonio Enrique, escribe Belleza Póstuma. El protagonista es un niño que pasa el verano en casa de una familia amiga. Allí se enfrenta a varios misterios adultos.



Emilio Porta nos trae El príncipe Boabdil no lloró nunca,. Donde nos  habla del último rey nazarí perdedor del reino de Granada. La nostalgia y melancolía, tono y ritmo, para una evocación del perdedor. Fernando de Villena escribe La Vega. Un relato ambientado en dos tiempos: la guerra civil y los años sesenta. La magia del corazón, de Enrique Martín Pardo, nos habla de magia, de un niño, de humanidad… Un relato breve al tiempo que intenso y cargado de la emoción.

Este volumen de Cuentos para Granada ha sido dedicado a una figura importantísima del flamenco y así reza en la dedicatoria: Al gran “cantaor”  Enrique Morente, gloria del Albaicín. In memoriam. Unir la literatura con el flamenco a través de esta merecida dedicatoria, me parece a mi un hermoso acto de acercamiento, por parte de los editores y autores, a ese arte que tantas veces ha sido "olvidado" por tantos. Y desde hoy sirva también para recordar a Medardo Fraile como uno de los más grandes cuentistas de los últimos años.

( Libros recibidos  el año 2012 , pendientes de dar entrada en este blog )

miércoles, 6 de marzo de 2013

Pepa Merlo: Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27



Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27

Aprovecho esta semana en que celebramos el día de la mujer (8 de marzo) para dejaros a todos esta  entrada sobre el libro Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27 en edición de Pepa Merlo


Varias Autoras. Edición de Pepa Merlo. (Fundación José Manuel Lara. .Vandalia. Sevilla, 2010)

La antología Peces en la tierra, que recoge poemas pertenecientes a libros publicados hasta 1936, trata de rescatar del olvido, junto a nombres reconocidos como los de Concha Méndez, Rosa Chacel, Carmen Conde, Josefina de la Torre o Ernestina de Champourcin, a otras mujeres poetas como Casilda de Antón del Olmet (1871), Gloria de Prada (1886) o Pilar Valderrama (1892),   poetas o poetisas de muy distinta factura. De las tres habría que destacar a Pilar Valderrama, que fue la Guiomar de Don Antonio Machado.

 

Nacidas desde 1895 en adelante están incluidas Lucía Sánchez Saornil (1895), Rosa Chacel, Concha Méndez y María Luisa Muñoz de Buendía (1898), Cristina de Arteaga(1902), María Cegarra (1903), Elisabeth Mulder (1904), Ernestina de Champourcin y María Teresa Roca de Togores (1905), Carmen Conde y Josefina de la Torre (nacidas en 1907), Marina Romero (1908). Josefina Romo Arregui (1913) y Dolores Catarineu (1916). Igualmente, aunque no se recoge la fecha de nacimiento, Josefina Bolinaga, Esther López Valencia y Margarita Ferreras, de quien Pepa Merlo toma el título de este volumen

Veinte autoras están incluidas en Peces en la tierra, veinte que representan todo tipo de estilos y filosofías. Desde una anarquista a una monja. “Quería ser lo más plural y justa posible”, asegura Merlo en referencia a una obra que aspira a ser “una muestra representativa de lo que se estaba haciendo en aquel momento, desde canciones, coplas y coplillas, hasta poemas ultraístas, vanguardistas o modernistas”, desterrando tópicos sobre temas femeninos o masculinos. Las demandas de una sociedad más justa o los avances tecnológicos interesaban por igual.


En la historia de España, nos dice Pepa Merlo, tal vez no se haya dado un momento tan interesante y participativo para la mujer como el que comenzó a finales del XIX y que resultaría segado, más tarde, por la Guerra Civil, alcanzando su máximo interés en los años de la Segunda República.



El profesor, crítico y poeta Francisco Díaz de Castro, en un artículo publicado el 09/07/2010 en El Cultural.es nos dice:

Francisco Díaz de Castro

Pepa Merlo (Granada, 1969) ha escogido un título que cifra bien la intención doblemente reivindicativa de su trabajo: dejar constancia del difícil camino de varias generaciones de escritoras por conseguir el reconocimiento de una identidad literaria y contribuir al rescate de unos nombres relegados al silencio o al olvido, no en todos los casos injustamente, a la vista está. A la consideración de la pobre fortuna de casi todas estas poetas se dedica el extenso prólogo en el que Pepa Merlo revisa su escasa presencia en las antologías desde la emblemática de Gerardo Diego (1932 y 1934) hasta los años ochenta. Sólo en la que en 1946 publicara César González-Ruano incluyendo a dieciocho de ellas puede señalarse una excepción destacable. (…)


Y más adelante: El núcleo central lo componen las nacidas entre 1895 y 1908, franja generacional a la que corresponden las más valiosas de las seleccionadas y las de mayor fortuna editorial: Concha Méndez (1898), Ernestina de Champourcin (1905) y Josefina de la Torre (1907), pero también otras de indudable interés como la ultraísta Lucía Sánchez Saornil (1895), que publicaría sus poemas en revistas con el seudónimo de Luciano de San Saor y un único libro en 1937, Romancero de Mujeres Libres; Rosa Chacel (1898), con dos buenos libros en los años treinta, como también la destacable Elisabeth Mulder (1904, con sus sugerencias morbosas, autora de varios poemarios como Embrujamiento (1927) Sinfonía en rojo (1929) o la gran Carmen Conde (1907), cuya madurez poética se iniciaría en los años 40 y escapa de los límites cronológicos de esta selección (hasta 1936).

Acaba diciendo Francisco díaz de Castro que Peces en la tierra es: una antología que avanza, salvando la muy desigual calidad de las poetas, en la recuperación de unas voces que son bastantes más que las cuatro o cinco tradicionalmente conocidas, y a duras penas, en los repertorios de la época, y de ahí su interés indudable.


Pepa Merlo, izquierda, con Almudena Grandes en el centro

Licenciada en Filología Española, Pepa Merlo nació en Granada en 1969. Ha publicado los libros Todos los cuentos, el cuento, en la colección de narrativa de la Diputación de Cádiz (2008), El haza de las viudas (2009), con prólogo de Almudena Grandes y portada de Juan Vida, en la colección Espuela de plata de la editorial Renacimiento y este Peces en la tierra: Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27.

Mujeres poetas que por otra parte, los cantautores Rafa Mora y Moncho Otero que desde hace años se dedican a musicalizar y cantar a los poetas, ultimamente en sesiones  mensuales en el Café Libertad8 con el programa Versos sobre el pentagrama, han puesto música a poemas de algunas de estas poetas, entre otras, Concha Méndez,  para fomentar y difundir la poesía en general y, en este caso, la de estas mujeres poetas que vivieron y escribieron en torno a la llamada generación del 27. 


Interés indudable, sí,  el de este volumen en el que Pepa Merlo es de suponer que  ha trabajado duro para tratar de dar a conocer a un puñado de mujeres poetas que salvo cuatro o cinco nombres andaban en el olvido, no sólo de las antologías sino de todo en general. De todas las seleccionadas, a las reconocidas, por serlo, ya las conocía; pero yo he descubierto a Elisabeth Mulder y a Marina Romero, poetas que me han sorprendido gratamente por diferentes motivos.. 


( Libros recibidos  el año 2012 , pendientes de dar entrada en este blog )







lunes, 25 de febrero de 2013

Marisa de la Peña: Esa helada verdad de la belleza




Marisa de la Peña (Marisa Peña): Esa helada verdad de la belleza
Este libro, presentado también el 9 de febrero en el Centro Cultural Blas de Otero de "Sanse" por mi y, anteriormente en la FNAC de Callao por el poeta  Miguel Ángel Yuste, es motivo de reflexión ahora en esta entrada.



María Luisa de la Peña (más conocida en las rede sociales por Marisa Peña), cita a Ángela Figuera  como fuente, referencia, idea de su libro. Esa helada verdad de la belleza (Editorial Quadrivium. Girona,2012), un libro, prologado por Miguel Ángel Yusta y con epílogo de Laura Gomez Recas, que se abre con un poema de Ángela Figuera que dice: Que me perdonen todos este lujo,/ este tremendo lujo de ir hallando / tanta belleza en tierra, mar y cielo, / tanta belleza devorada a solas,/ tanta belleza cruel, tanta belleza.

Maria Luisa de la Peña nace en Madrid en 1969. Licenciada en Filología Hispánica por la especialidad de literatura en la Universidad Complutense de Madrid, ejerce como profesora de lengua española en un Instituto ( IES María Zambrano) Es miembro del grupo poético Verbo azul, colabora y publica en diferentes revistas , como la digital Tiempos modernos, y es la autora de dos blogs: Enredando palabras y Los papeles de Claudia.

Maria Luisa de la Peña, me parece a mí, crea su poesía desde la necesidad, desde el humano afán de ser fiel a la memoria de la fuente que le dio su primera agua, su primer sueño, su primera lección para saber vivir con ética y escribir con ella y con estética. Laura Goméz Recas nos dice en el epílogo que: Es la propia escritura quien la desvela como el último reducto espiritual que nos queda. Los últimos versos del libro son el certificado íntimo que nos asegura que sólo ahí reside el verdadero humanismo.



En su poesía, de testimonio vital, reflexiva y hermosamente  machadiana en su tono (se canta lo que se pierde nos dejó escrito don Antonio Machado) Y esta mujer, esta poeta que  pertenece a diferentes asociaciones que luchan por la recuperación de la dignidad y la memoria histórica de los perseguidos y silenciados durante la dictadura,  con varios libros ya publicados, nos llega ahora con Esa helada verdad de la belleza donde el sujeto poético escribe desde la pérdida, con la emoción y la tristeza del irrecuperable tiempo sucedido, que decía Rafael Montesinos, pero con la certeza de que, a pesar de enfrentarse a la belleza cruel de Ángela Figuera Aymerich “tanta belleza devorada a solas”, le sirve para reafirmar su necesidad vital de buscar esa belleza que, incluso en las peores situaciones, nos muestra su luminosa cara. Y a de la Peña la llega esa belleza, que le sirve y le salva, con la luz de la palabra.


Frente a la nostalgia, la tristeza, el desánimo, el cansancio, el desamor… ofrece la búsqueda de la luz de la alegría, la esperanza, la fuerza, la valentía, en definitiva el amor. Amor por la vida, por el tiempo vivido, por los seres queridos, todo ello reflejado en el acto de vivir, de sentir, de pensar, de crear, de escribir poesía, porque a Maria Luisa de la Peña la poesía le nace de todas las fuentes y bebe de ella con la necesidad de saciar su sed de palabras, su búsqueda de certezas, y de dudas, como bálsamo y como bandera.
Y es que la poesía le nace de fuego y fragua , ahí se forja la palabra y le nace de corazón herido y voz serena, y ahí se alimenta la palabra , y le  nace de ceniza y de luz y así nos deja olvido o nos acerca la espuma del espíritu de la perfección, y le  nace de viento y alma y por el viento se da al aire la voz para que sea de todos y la sepan todos, como decía Claudio Rodríguez, y de alma, porque si nace verdadera se queda en otras almas igual que una mañana y una tarde.



De derecha a izquierda Rafael Soler, Laura Gómez Recas, María Luisa de la Peña y Miguel Ángel Yusta durante la presentación de  Esa helada verdad de la belleza en la FNAC de Callao. Madrid

Miguel Ángel Yusta dice de ella en el prólogo que es una poesía de lo inconforme, de lo vital, del afán y las ansias, de la necesidad.

María Luisa de la Peña es una poeta comprometida con el tiempo que le toca vivir, comprometida con la memoria que le han legado, comprometida con el futuro que sueña (se hace camino al andar, nos decía el maestro) Una memoria que algunos pretender diluir, olvidar y que ella nada conforme con esta idea, lucha con la palabra para que la memoria, tan necesaria, permanezca viva, en lo personal y en lo colectivo.



De manera que en esta pérdida, la de la infancia, la verdadera patria del hombre que dijo Rilke, nos la muestra la autora en los dos primeros apartados del libro titulados Los años irreparables y Jardines. Los dos apartados siguientes, La luz herida y Las esquinas del tiempo son la búsqueda, en tanto se afronta y se reconoce el dolor de la pérdida y también, a pesar de todo, la helada belleza que esconde. Aquí el sujeto poético reflexiona y aprende de lo vivido.

En el apartado quinto, El hombre gris en la niebla, hay un homenaje a Cernuda y a la soledad del ser humano. Humano que se refugia y reconoce en La nieve, el apartado séptimo, porque la belleza, la necesidad de sentirla con nosotros, es la única manera de  sentirnos vivos, porque esa belleza nos ofrece lo verdadero (con todo el dolor y la crueldad con que a veces se manifiesta), y lo verdadero es la demostración del ser en sí mismo, ser y estar, coherente y consecuente con el dolor y la alegría, con la ética y con la estética, ser uno, una, mismo y en el caso de la poeta que nos ocupa, ser, también, para llegar a la palabra, para amasarla en la artesa de la vida, para dar forma al pan que alimente, leído ya, el cuerpo y la conciencia. Una poesía de necesidad y necesaria.

Así me parece a mí, una poesía donde el tiempo perdido muestra la belleza que tras el dolor asoma, y no es condena porque da olor y sabor y color al tiempo, a la tristeza, y permite seguir la búsqueda, la senda, con la sombra y la luz en el poema, de quien vive, de quien sueña, de quien escribe la vida mientras camina a ras de tierra a veces y, a veces, en altura vuela. Y siempre con la palabra clara, precisa, con la palabra verdadera que toca los sentidos.

Manuel López Azorín